Sindicato

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Militares parando una marcha sindical, durante la huelga textil del pan y las rosas en Massachusetts en 1912.

Un sindicato (del griego συνδικος [syndikos], y este del prefijo συν- [syn-], ‘con’, y δικειν [dikein], ‘hacer justicia’[1] [2] —de la misma familia que δηκαιος [dekaios]—) es una asociación integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses laborales, con respecto al centro de producción o al empleador con el que están relacionados contractualmente.[3]

Clases diversas de sindicatos[editar]

Pueden distinguirse los Sindicatos de ramo que agrupan a los trabajadores conforme la actividad de la empresa en la cual se desempeñan, de los sindicato de oficios, que agrupan a quienes se desempeñan en cierto oficio con independencia de la actividad de la empresa en la cual trabajan. Serían por ejemplo sindicatos de ramo los de la industria metalúrgica, los de la educación o los del sector público, y sindicatos de oficios como por ejemplo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, Terraceros Conexos y Similares de México los de viajantes de comercio o de camioneros. Existen también los sindicatos de empresa que reúnen a los trabajadores de una empresa en particular, que, en general, solamente son posibles en grandes establecimientos.

Se denominan sindicatos de primer grado a aquellos que están formados por trabajadores, de segundo grado, llamados en general federaciones o confederaciones, los que agrupan sindicatos de primer grado y sindicatos de tercer grado a los que agrupan sindicatos de segundo grado. Un ejemplo de sindicato de tercer grado es el de la Confederación General del Trabajo de Argentina.

El sindicato de oficios varios surge como grupo de trabajo cuando no hay suficientes trabajadores para formar sindicatos de oficio o de ramo. En el otro extremo, la central sindical agrupa a nivel nacional a sindicatos de diversos ramos, y a su vez pueden estar afiliadas a federaciones internacionales o mundiales. El Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU), por ejemplo, es la central sindical que estuvo implicada en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. De talla intermedia, agrupando por ramo y por geografía, existe la federación de industria.

De acuerdo con su ideología, más allá del modelo más extendido de sindicato de clase —sea comunista o anarquista— se distinguen el llamado sindicato amarillo o vertical, que defiende los intereses del empleador (El sindicato vertical es el sindicato organizado por sector de actividad o "sindicato de ramo". Nada tiene que ver con el amarillismo ni de la defensa de los intereses del empleador que es, claramente, inconsecuente); a veces se acusa a algunos sindicatos de empresa de ser amarillos, o se usa el término de forma despectiva para calificar a sindicatos o centrales sindicales a los que se ve como poco combativos. También tiene importancia histórica en la España del franquismo el sindicato falangista. La Organización Sindical Española, también conocida como Sindicato Vertical tuvo cierta relación con el falangismo, aunque también importantes diferencias. Otras ideologías significativas son el cristianismo, como el Movimiento del Trabajador Católico, o Solidarność, de importancia histórica en el bloque soviético. En contraste con Solidarność, los sindicatos en la Unión Soviética representaban los intereses del gobierno.

El modo de financiación de los distintos sindicatos también permite distinguir entre los que aceptan subvenciones o ayuda del Estado y los que se limitan a las aportaciones de sus afiliados, mediante la autogestión o, por ejemplo, a través de estampillas sindicales.

Historia[editar]

Aún habiendo diferencias fundamentales de estructura y objetivos, se ha citado al gremio como precedente del sindicato moderno en cuanto a organización de trabajadores. Cuando dio comienzo la Revolución Industrial estaba prohibido que se realizaran asociaciones de los trabajadores y se calificó como delito penal. Esto se dio de los años 1776 al 1810. Por ello no existían los sindicatos. Después de este tiempo en varios países se dio la llamada etapa de tolerancia en donde se admitían las sociedades obreras, "de ayuda mutua" o "de resistencia", sin que estas influyeran en las leyes dictadas por el estado.

La época de tolerancia fue sucedida por el derecho sindical a finales del siglo XIX. El primer país que reconoció el derecho a la unión sindical fue Inglaterra, en 1824.

Desde los años 1950 y 1960 la historia sindical ha sido redefinida y expandida por un gran número de historiadores, como E. P. Thompson y Eric Hobsbawm en Europa, y Julio Godio en América Latina que comenzaron a prestar mayor atención a las condiciones sociales de vida y trabajo concreta de los trabajadores, así como los entornos sociopolíticos en que se desarrollan.

Etimología[editar]

La palabra proviene del griego Συνδηκου síndikou, un término que empleaban los griegos para denominar al que defiende a alguien en un juicio: ‘protector’. En Atenas en particular se llamó síndicos a una comisión de cinco oradores públicos encargados de defender las leyes antiguas contra las innovaciones. Y, ya más adelante, se utilizó la palabra síndico con valor adjetivo para denominar aquello que afectaba a la comunidad o que era comunitario.

Funciones de los sindicatos[editar]

Los sindicatos, tras reunirse con sus afiliados, informarles y llegar a acuerdos previos o tomar conciencia de las necesidades del momento, negocian en nombre de estos (negociación colectiva) los salarios y condiciones de trabajo (jornada, descansos, vacaciones, licencias, capacitación profesional, etc.) dando lugar al contrato colectivo de trabajo.

El sindicato tiene como objetivo principal el bienestar de sus miembros, es decir, asegurar condiciones dignas de seguridad e higiene laboral y generar mediante la unidad, la suficiente capacidad de negociación como para establecer una dinámica de diálogo social entre el empleador y los trabajadores. La libertad sindical de los trabajadores para crear, organizar, afiliarse, no afiliarse o desafiliarse, cambiar de sindicato es libre y sin injerencias del Estado, patrones, empleadores u otros sindicatos.

Críticas a los sindicatos[editar]

Ciertos sectores del liberalismo consideran la actividad sindical contraria a la regulación de la esfera económica en cuanto que otorgaría ciertos privilegios a los trabajadores sindicalizados frente a los trabajadores autónomos que deciden no unirse. Con este argumento, algunos empleadores llegan a coartar la libertad de asociación de los trabajadores exigiendo la no-sindicalización como condición sine qua non para el empleo (contrato de perro amarillo).[4] [5]

Los antropólogos Korstanje Maximiliano & Skoll Geoffrey encuentra una explicación convincente a la manipulación política del miedo. Los expertos sugieren que si bien el miedo no deja de ser una emoción humana básica, imposible de manipular, existen categorías creadas para poder domesticar la incertidumbre. Una de esas construcciones es el riesgo. Al depositarle al ciudadano la posibilidad de ser artífice de su propio daño (definición del riesgo), las clases dominantes desdibujan su responsabilidad por la desprotección del ciudadano. El estado, en momentos de estabilidad, confiere al mercado la potestad de proteger la relación entre los ciudadanos, por medio de dos mecanismos: el consumo y el riesgo. Pero cuando, el riesgo se sale de control, el estado apela al uso de la fuerza, la cual se reserva desde una perspectiva legal. En Estados Unidos, el mal llamado terrorismo ha sido funcional al frenado de los interéses de los grupos de trabajadores asalariados, y de otra variante de subgrupos que pugnaban por ciertas demandas. El riesgo-temor cierra las fronteras hacia el exterior generando un adoctrinamiento interno que de otra forma no sería posible. Pero, aclaran los especialistas, no es el temor mismo la táctica por la cual se logra este efecto, sino el sentido de emergencia, construido y fabricado por el sistema capitalista moderno. El miedo adoctrina a la organización autónoma de trabajadores. A lo que fuera de las fronteras se denomina ataque terrorista, dentro (cuando es despojado de sus efectos violentos) se lo llama huelga.[6] [7] [8]

Véase también[editar]

Referencias y notas[editar]

  1. Sindicato. InterActive Terminology for Europe. Consultado el 15 de noviembre de 2013.
  2. Sindicato. Etimología de Sindicato. Consultado el 15 de noviembre de 2013.
  3. «Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses». Artículo 2K3, punto 4, Declaración Universal de los Derechos Humanos.
  4. El contrato Yellow Dog: ¡Volvámoslo a instaurar!, por Walter Block.
  5. El mercado, y no los sindicatos, nos han provisto de tiempo libre, por Thomas DiLorenzo.
  6. Korstanje, M. & Skoll, G. “Breaking the Symbolic Alienation: the new role and challenges of Critical Philosophy in the next Millennium”. Cultura: International Journal of Philosophy of culture and Axiology. Volume 8, Issue 2.
  7. Skoll, G. & Korstanje, M. “The Fetish of Risk”. Philosophy for Business electronic Journal. Número 74. Agosto de 2012
  8. Skoll, G. & Korstanje, M. “Risks, Totems, and Fetishes in Marx and Freud”. Sincronía: a Journal for the Humanities and Social Sciences. Issue 1, Volume 1. Spring 2012. Departamento de Literatura, Universidad de Guadalajara, México. ISSN 1562-384X.

Enlaces externos[editar]