Lucha de clases

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La lucha de clases es un concepto o una teoría que explica la existencia de conflictos sociales como el resultado de un supuesto conflicto central o antagonismo inherente a toda sociedad políticamente organizada entre los intereses de diferentes sectores o clases sociales. Para muchos tal conflicto resulta un cambio o progreso político y social (ver, por ejemplo, Teoría del conflicto).

Aunque el concepto es fundamental en el marxismo o materialismo histórico, no es exclusivo de él. Según Karl Marx y Friedrich Engels, a través de la historia, las personas han tratado de organizarse en diferentes tipos de sociedades bajo la tensión causada por pobres y ricos, hombres libres y esclavos, los patricios y la plebe, señores feudales y siervos, maestros de corporaciones y oficiales, capital y proletariado. Este conflicto sólo puede resolverse, según ellos, cuando se llegue a una sociedad sin clases y sin que ello suponga la desaparición del proceso y el progreso históricos, lo que ellos proponen alcanzar con el comunismo (ver más abajo).

Orígenes y desarrollo del concepto[editar]

El primero en postular no solo la existencia de un conflicto central en toda sociedad políticamente organizada sino que tal conflicto tiene un poder explicativo fue Nicolás Maquiavelo, para quien tal conflicto se origina en los "tipos de vida" -vivere- que se encuentran en un Estado organizado políticamente: el del pueblo y el de "los grandes" (los que gobiernan al pueblo)[1] El capítulo IV del Libro I de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio introduce un tema clave para la interpretación de la obra de Maquiavelo: la división social es propia del orden político: (Maquiavelo escribe) "Yo digo que quienes condenan los tumultos entre los nobles y la plebe atacan lo que fue la causa principal de la libertad de Roma, y que se fijan más en los ruidos y gritos que nacían de esos tumultos que en los buenos efectos que produjeron. En toda República hay dos espíritus contrapuestos, el de los grandes y el del pueblo, y todas las leyes que se hacen en pro de la libertad nacen de la desunión de ambos..."[2] (ver también: Secessio plebis)

Posteriormente, ese conflicto comenzó a verse como basado en clases sociales, entendidas como relaciones de propiedad. Así, por ejemplo, Jean-Jacques Rousseau -en 1754- argumenta: “El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil “.[3] Se ha alegado que Rousseau analiza el tránsito del hipotético estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se cumpla ese derecho. Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre dos "clases" jerárquicamente diferenciadas entre sí: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del hombre.[4]

Poco después (1758) François Quesnay publica el primer tratado fisiócrata, en el cual divide la sociedad en la "clase productora" (las basadas en las actividades agrícolas) y las clases no-productivas y explotativas (militares, académicos, funcionarios políticos y estatales, los nobles y privilegiados políticos, etc)

Este proceso culmina con Adam Smith, quien concluye -en 1776 - al presentar el resultado de sus investigaciones acerca: “De las causas del adelantamiento y perfección en las facultades productivas del trabajo; y del orden con que su producto se distribuye naturalmente entre las diferentes clases del Pueblo” que “Todo el producto anual de la tierra y del trabajo de una nación ... naturalmente se divide, como ya se ha observado, en tres partes; la renta de la tierra, los salarios del trabajo, y las ganancias del capital (stock en el original), y constituye un ingreso a tres órdenes diferentes de personas; los que viven de rentas, los que viven de salarios, y los que viven por la ganancia. Esas son los tres órdenes originarios, y principales partes componentes de toda sociedad civilizada, de cuyos ingresos esos de todos los otros órdenes últimamente se derivan”[5]

En esa época se consideraba obvio y natural que los "órdenes" o "clases" -generalmente conocidas como estados- y entendidas como “tipo” o “clases de propiedad” -aristocrática, eclesiástica-; la “nueva forma de propiedad que estaba apareciendo en las ciudades o Tercer Estado” y el resto del Pueblo llano sin o casi sin propiedad- tienen intereses que están en conflicto, opuestos por su diferente naturaleza.

Por ejemplo, James Madison escribía en 1780, como parte de su análisis de las facciones (sus opiniones, sus pasiones y sus intereses), que dentro del grupo de los poseedores libres de la nueva propiedad privada (cuya base en Estados Unidos estaba constituida por una mayoría agraria de clase media[6] y que en ausencia de pasado feudal no convivía con ningún estamento), incluso la "protección de facultades diferentes y desiguales para adquirir propiedad, produce inmediatamente la existencia de diferencias en cuanto a la naturaleza y extensión de la misma; y la influencia de estas sobre los sentimientos y opiniones de los respectivos propietarios, determina la división de la sociedad en diferentes intereses y partidos."[7]

Sin embargo -y a pesar del criticismo, a veces bastante explícito, de lo anterior- tal conflicto (o sus consecuencias) se veía generalmente como positivo, dando origen a la libertad responsable y estableciendo las bases de la supremacía del poder de los monarcas. Esa visión se puede trazar al dicho de Heráclito : “Los opuestos acuerdan, y de la discordia resulta la mejor armonía[8] (esta sugerencia es conocida como Doctrina de la armonía de los intereses)

Así, por ejemplo, Edmund Burke aduce (en 1790):

“En vuestros antiguos estados Uds. tenían esa variedad, toda esa combinación y toda esa oposición de intereses, teníais toda esa acción y reacción que, en el mundo natural y político, a partir de la lucha reciproca de poderes discordantes, extrae la armonía del universo. Esos intereses opuestos y conflictivos, que Uds. consideran una falta grave en vuestra Constitución pasada y la presente, interpone un saludable balance a toda resolución precipitada, transformando la deliberación en una materia no de gusto sino de necesidad, hace todo cambio un asunto de compromiso que naturalmente engendra moderación... A través de la diversidad de miembros e intereses la libertad general tiene tantas seguridades como hay diferentes versiones en los varios órdenes, mientras que manteniéndose bajo el control de un monarca, las partes mismas son prevenidas de desviarse y alejarse de sus posiciones correspondientes”.[9]

Partiendo de lo anterior, Burke avanza a producir una justificación política practica acerca de la necesidad de un poder real: Nadie -alega- puede ser juez en su propia causa. Por lo tanto, las clases tienen necesidad de un poder externo, superior, que pueda -si es que las clases no pueden llegar a acuerdo- adjudicar sin estar comprometida con parte. Ese poder es el rey. (Burke: op cit).

Desarrollo pos-revolucionarios[editar]

La Revolución francesa marcó la irrupción a órganos del poder estatal no solo de esa nueva forma de propiedad, sino también la aparición de un nuevo actor político-social: aquellos que carecían de posesiones materiales, en la medida que empezaron a acumular poder a través de alianzas ya sea con un sector u otro de las clases posesoras. Empezó también a cambiar la percepción general del resultado del conflicto a uno cuyas consecuencias no eran universal y necesariamente positivas.

Por ejemplo Considerant alega: ".. a todos esos vicios sociales , que secan las fuentes de riqueza y prosperidad, debe agregarse la lucha, la discordia, la guerra, que en corto, y bajo muchos nombres y muchos aspectos... corresponde a la oposición radical -una antinomia con raíces profundas- entre los varios intereses. Exactamente en la misma manera que se pueden establecer clases y categorías dentro de la nación, en esa medida habrá, también, oposición de intereses y guerra interna ya sea abierta o secreta, incluso si solo considera el aparato industrial" .-[10]

Quizás el primer teórico liberal que no solo comprendió que la irrupción de las "clases desposeídas" tendría profundas repercusiones políticas sino que las examino fríamente fue John Stuart Mill: “La discusión que ahora se requiere es una que debe ir a los principios mismos. Las doctrinas fundamentales que una vez se asumieron como incontestables por las antiguas generaciones son de nuevo puestas a juicio. Hasta el presente la institución de la propiedad, en la manera que nos ha sido legada desde el pasado, no había sido, excepto por algunos escritores especulativos, seriamente cuestionada, porque los conflictos del pasado habían sido entre clases, ambas de las cuales tenían un interés en la constitución existente de la propiedad. No será posible continuar de esta manera. Cuando la discusión incluye clases que poseen casi nada y están solo interesadas en la institución en la medida que es de interés público, ellos no permitirán que nada sea asumido, ciertamente no el principio de propiedad privada, cuya legitimidad y utilidad es cuestionada por algunos de los pensadores que miran desde el punto de vista de las clases trabajadoras... Esas clases ciertamente demandaran que el sujeto sea examinado desde su fundación”.[11]

Esto dio origen a varias posiciones en relación al concepto.

Concepción conservadora[editar]

La lucha se deriva de la división de la sociedad producida por la aparición de clases, lo que ocasiona que los individuos busquen acceder al poder político a fin de favorecer sus intereses tanto sociales como económicos y políticos. En esta visión, esa lucha de clases da origen a los movimientos sociales, a través de los cuales las "clases bajas" buscan "ascender" socialmente.[12] La revolución francesa se originó en la “colonización del Estado” por uno de esos sectores sociales (la burguesía) En general, tal colonización dará origen primero a “estados dictatoriales” y, como reacción, a revoluciones que solo conducirán a otros “estados dictatoriales”. La única solución es la existencia de una “monarquía social” -muy cerca a la posición burkeana- que debe actuar en el interés común, introduciendo las reformas necesarias para evitar desorden y confrontación social. (ver Estado Social)

Concepción anarquista[editar]

Los anarquistas fueron quizás quienes se mantuvieron más cercanos a la concepción original -la de Maquiavelo- acerca del problema. Desde este punto de vista, la lucha de clases es, en general, lo que determina las formas políticas de una sociedad[13] y, desde un punto de vista “revolucionario”, la lucha del pueblo contra toda opresión en general y el Estado en particular.[14]

Lo anterior no se debe confundir con estancamiento ideológico. En realidad esta visión ha dado origen a un rico desarrollo del análisis. Según tanto el anarquismo como otras percepciones cercanas -por ejemplo, el liberalismo libertario- tanto la clases como las luchas entre ellas no se originan solo o principalmente en factores económicos sino también en otros, principal entre los cuales es el poder.[15] (ver también: poder disciplinario; poder político y poder público)

Sigue entonces que puede haber una “constelación” de clases o sectores sociales que se apoderen o conquisten el poder a fin de dominar otras. Es alrededor de esas clases gobernantes -aquellas que detentan el poder- que se forman -y debido al “derecho de conquista”[16] - los privilegios plutocráticos, gerontocrátas y burocráticos en general. Principal entre esos privilegios esta de la explotación económica.[17] (ver, por ejemplo: Orígenes y función del dinero en Chartalismo) Parafraseando, se podría decir que ser oprimido es ser explotado, pero -y crucialmente- no se puede ser explotado si no se es oprimido.

Así pues, el anarquismo habla de "clases revolucionarias", incluyendo a los obreros, artesanos, los campesinos y lo que Marx llamaba Lumpemproletariado. Por otro lado también en otros textos se habla de dos clases: la mayoría conformada por los que producen y una minoría reaccionaria conformada por los que viven del trabajo de los productores y que además gobiernan.[18] Esto ha dado origen a una rica gama de posiciones, que van desde las concepciones del anarquismo colectivista a las del anarcoindividualismo. Por ejemplo, los plataformistas, en especial Piotr Arshinov, hacen mucho hincapié en la lucha de clases. El actual especifismo de la FAU también hace un fuerte énfasis en lo que, desde el punto de vista de algunos anarquistas modernos, se concibe como "clasismo".[19] Mientras un desarrollo paralelo ha llevado al antiestatismo del anarcocapitalismo[20]

Se puede observar entonces que la “lucha de clases” anarquista se basa principalmente contra el poder político organizado, es decir, contra el Estado. Si se elimina este, se habrá eliminado el mecanismo que perpetua la opresión y explotación. Proudhon lo pone así: “ Todos los gobiernos de hecho, cualesquiera que sean sus motivos o reservas, están reducidos a la una o la otra de estas dos fórmulas: Subordinación de la autoridad a la libertad, o subordinación de la libertad a la autoridad.” (Proudhon, “Principio Federativo”)

Concepción marxista[editar]

Karl Marx fue posiblemente quien se mantuvo más cerca de la concepción de la lucha entre las clases en la línea que va de Maquiavelo a Burke, pero para él ese conflicto no produce armonía o libertad sino cambio social o progreso: La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases.[21] (esto es generalmente conocido como "la teoría de la lucha de clases como motor de la historia").

En otras palabras, el conflicto entre clases sociales ha sido la base sobre la que se produjeron los hechos que dan forma a las sociedades. Esta lucha se da principalmente entre las dos clases sociales antagónicas que -en su opinión- caracterizan cada modo de producción.

Sin embargo, esta lucha de clases se define no solo por las características inherentes a cada sector social (especialmente los antagonistas centrales) sino también a las relaciones que tales sectores tengan o establezcan entre sí: por ejemplo: las características del sistema político o de gobierno que exista en un momento histórico dado, las características de las clases dominantes y las dominadas, junto a las de otros sectores sociales, el tipo de desarrollo económico social, etc. (ver "Critica al Programa de Gotha"). Esta lucha ha acabado con una transformación revolucionaria de toda la sociedad o con la ruina de las clases en lucha.

Sigue que, de acuerdo a Marx, nuestra época no ha eliminado el antagonismo de las clases; lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado.

La burguesía es la clase de los modernos capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los asalariados.

El proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir.

El fin último de la lucha de clases se producirá, según Marx, solo cuando las clases dejen de existir. Como el mismo escribió (carta a Joseph Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852) :

...no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...

Críticas a la lucha de clases[editar]

Estas críticas se pueden dividir en dos visiones generales: las que cuestionan la existencia misma de las clases sociales como tales - y consecuentemente, cualquier conflicto central a la sociedad entre ellas- y las que rechazan la función de la lucha de clases como factor determinante (motor) de la historia.

Así, por ejemplo, Ludwig von Mises cuestiona el concepto de clases, por lo menos en el sentido de la línea que va de Rosseau a Marx, como basadas o definidos por factores económicos, afirmando que lo determinante en la oposición percibida es el factor político-ideológico, que habría creado tal oposición.

Si se quiere aplicar el término “lucha” a los esfuerzos que hacen las personas que se enfrentan en el mercado, para asegurarse el mejor precio posible en ciertas condiciones, entonces la economía es un teatro de lucha permanente de todos contra todos, y no una lucha de clases.


Lo que ha podido agrupar a los trabajadores con fines de acción común, contra la clase burguesa, es la teoría de la oposición infranqueable de los intereses de clases. Lo que ha hecho una realidad de la lucha de clases es la conciencia de clases creada por la ideología marxista. Es la idea la que ha creado la clase y no la clase quien ha creado la idea.[22]

Por otro lado, Karl Popper estima que conceptos tales como "lucha de clases" tienen una función interpretativa de la historia (ver "Historiografía como meta-historia" en historiografía) . Como tal, son perfectamente "inobjetables". Pero es fácil caer en el error "historicista" cuando se utilizan como teorías o factores predictivos del desarrollo futuro de acontecimientos. En otras palabras, Popper hace una diferencia entre elementos que nos permitan -en una manera más o menos similar a la que las teorías cumplen en la ciencia- interpretar acontecimientos desde algún punto de vista que nos interesa (ver "El método científico como método para la eliminación de falacias y prejuicios" en método científico) y teorías científicas. Tales factores interpretativos tienen, en su opinión, una diferencia esencial con las teorías de la ciencia : no son falseables o refutables y, por lo tanto, no se puede decir que constituyen una explicación científica de la historia (en el sentido de mostrar o descubrir las leyes naturales que determinan el funcionamiento del desarrollo humano o social) sino más bien serían un focus histórico o narrativa desde un punto de vista determinado.[23]

Referencias[editar]

  1. Maquiavelo identifica cuatro "tipos": 1: La aristocracia. 2: los "ciudadanos" -que equivalen a lo que posteriormente se llamo "burguesía", es decir, aquellos que viven en las ciudades y poseen bienes. 3, la "plebe" aquellos que viven en las ciudades pero no poseen bienes y, por lo tanto, no tienen derecho a participar en la vida politica de la ciudad. 4: el campesinado. Ver Nicolás Maquiavelo: Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio
  2. Claudia Hilb: Maquiavelo, la república y la ‘virtù’ pagina 4
  3. Rousseau: "Discursos sobre el origen y la desigualdad entre los hombres"
  4. Elena Diez de la Cortina Montemayor: Rousseau: Semblanza filosófica]
  5. Adam Smith, La riqueza de las naciones Libro I, cap XI: Conclusión a la sección)
  6. Richard Pipes, Propiedad y libertad, Fondo de Cultura Económica, 1999, pp. 271-272
  7. A. Hamilton, J. Madison y J. Jay, El federalista, Fondo de Cultura Económica, 2001, cap. X, §§ 2-3, p. 37
  8. Citado por Karl Popper, en “Back to the presocratics”, cap 5, Conjectures and Refutations. - Routledge 1963 (89), p 160 (en ingles en el original)
  9. Burke: “Reflection on the Revolution in France” (1790) -Penguin Classics, 1986- pp 122 (en ingles en el original)
  10. V Considerant: "Destinée sociale" (Paris, 1834) Citado por Mill, Chapters on Socialism, p 391)
  11. John Stuart Mill: “Chapters on Socialism”. (1869) en “Principles of Political Economy” - Oxford University Press (World Classics) (1994) p 375
  12. Ver resumen de sus ideas en: LEARNING FROM THE LORENZ VON STEIN’S IDEA OF SOCIAL STATE (en ingles)
  13. Proudhon: “La lucha de las clases entre sí, el antagonismo de sus intereses, la manera como éstos se coligan, determinan el régimen político, y, por consiguiente, la elección de gobierno, sus innumerables especies y sus todavía más innumerables variedades. Poco a poco todas estas clases se refunden en dos: una superior, aristocracia, bu [[
    Archivo:CRECE
    LA BURGUESIA .
    ,

    ]] rguesía o patriciado; y otra inferior, plebe o proletariado.” Principio Federativo

  14. Bakunin: “Y, cuando algunos creyeron que la causa fundamental del mal era la lucha entre los hombres con el consiguiente dominio de los vencedores y la represión y explotación de los vencidos, cuando vieron que este dominio de unos frente a la sumisión de otros, a través de la historia, había provocado la propiedad capitalista y el Estado y propiedad, entonces nació el anarquismo. ”Pensiero e Volontà”, 1 de septiembre de 1925 (en http://www.edicionesespiritulibertario.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=109&Itemid=9) y “Estado sin esclavitud declarada u oculta es impensable. Por eso somos enemigos del Estado.” (Critica al marxismo)
  15. por ejemplo: Bakunin: (Marx) no toma en consideración los otros factores de la historia, tal como la omnipresente reacción de las instituciones políticas, jurídicas y religiosas dentro de la situación económica (p 9) y agrega mas adelante: temperamento y cultura, (p 19) etc. (“Critica al marxismo). Proudhon, por su parte, sugiere” Habiendo sido desde un principio la guerra y la desigualdad de fortunas la condición de los pueblos, la sociedad se divide naturalmente en cierto número de clases: guerreros o nobles, sacerdotes, propietarios, mercaderes, navegantes, industriales, labradores. Donde existe la realeza, la dinastía forma una casta aparte... (Proudhon, Principio Federativo”.
  16. “Conquista” en este sentido significa principalmente el “ derecho del mas fuerte” a dominar al mas débil: “para las clases privilegiadas, la conciencia política no es otra cosa que el derecho a la conquista, garantizado y codificado, a la explotación del trabajo de las masas y a gobernarlas con el fin de asegurar esta explotación.”
  17. Bakunin: “El estado significa dominio y cualquier dominio presupone el sometimiento de las masas y, en consecuencia, su explotación para beneficio de una minoría gobernante (Critica al marxismo, p 6)
  18. Esta visión dicotómica es una de las críticas que ha hecho a los anarquistas Karl Mannheim y que es tratada en un brillante artículo por el profesor Sharif Gemie en Journal of Contemporary History Counter-Community: An Aspect of Anarchist Political Culture
  19. Entendido como acción politica centrada o basada en la clases oprimidas. Floreal Castilla, en su homenaje a GERARDO GATTI escribe: "La escisión en el seno del anarquismo uruguayo, “la fractura” la llama el historiador de la FAU, realmente tenía lo cubano como justificación, como portada, como cobertura, pero lo que se debatía eran cosas mucho más profundas: si el anarquismo popular era un enfoque clasista o era un enfoque exclusivamente humanista y, por tanto, policlasista." Castilla continua a trazar tanto el origen como la evolución del "anarquismo no clasista" a partir del análisis de la experiencia de la Revolución española , por ejemplo a través de la evolución de uno de los principales representantes de este "nuevo anarquismo", Rudolf Rocker; quien: "en 1945 ya se demarca de la postura del anarquismo clasista con la publicación de “La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo” donde equipara erróneamente el concepto de “nación” al de “raza” y al de “clase”," . Para una visión diferente, ver: Simón Rodríguez Porras: Anarquismo revolucionario e individualismo. A este debate se puede trazar una de las razones del origen del "anarquismo libertario".
  20. Lucha de clases: análisis marxista y análisis austriaco, por Hans-Hermann Hoppe
  21. K Marx y F. Engels: Manifiesto del Partido Comunista
  22. “El socialismo” (pág. 348) de Ludwig von Mises – Editorial Hermes SA
  23. (ver: "The Poverty of Historicism" (en ingles en el original) por Karl Raimund Popper - Capitulo 31: Situational Logic in History. Historical Interpretation: pp 150.- Routledge and Kegan Paul, reinpreso en 1974: ISBN 0 7100 4616 2)(Originally published in book form 1957)

Bibliografía[editar]

  • The International Encyclopedia of Revolution and Protest: 1500 to the Present, ed. by Immanuel Ness, Malden, MA [etc.]: Wiley & Sons, 2009, ISBN 1-4051-8464-7
  • Friedrich Engels: (Sección Tercera (SOCIALISMO) del Anti-duhring

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]