Socialismo en un solo país

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Se conoce como Socialismo en un solo país a la línea adoptada por el XIV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en diciembre de 1925. Según esta tesis, desarrollada por Iósif Stalin, un país atrasado como la URSS podía desarrollar y defender el socialismo en el marco nacional de la Unión Soviética. De acuerdo con esta teoría, éste sería, justamente, el mayor aporte de la clase obrera soviética a la revolución mundial. Esta tesis se oponía a la presentada por Trotsky, la teoría de la Revolución Permanente, que promulgaba la extensión de la revolución a los países desarrollados como único garante de la victoria del socialismo en Rusia, ya que ésta, al ser un país atrasado, no podía completar las tareas de la revolución socialista y, al industrializarse, no podía conformarse con hacerle contrapeso a las potencias occidentales.

En septiembre de 1916, Lenin publicó un artículo titulado “El programa militar de la revolución proletaria”, en el que escribió:

“El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. De otro modo no puede ser bajo el régimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultáneamente en todos los países. Triunfará en uno o varios países, mientras los demás seguirán siendo, durante algún tiempo, países burgueses o preburgueses. Esto no sólo habrá de provocar rozamientos, sino incluso la tendencia directa de la burguesía de los demás países a aplastar al proletariado triunfante del estado socialista”[1]

"En efecto -- dice Lenin --, todos los grandes medios de producción en poder del Estado y el Poder del Estado en manos del proletariado; la alianza de este proletariado con millones y millones de pequeños y muy pequeños campesinos; asegurar la dirección de los campesinos por el proletariado, etc., ¿acaso no es esto todo lo que se necesita para edificar la sociedad socialista completa partiendo de la cooperación, y nada más que de la cooperación, a la que antes tratábamos de mercantilista y que ahora, bajo la Nep, merece también, en cierto modo, el mismo trato; acaso no es esto todo lo imprescindible para edificar la sociedad socialista completa? * Eso no es todavía la edificación de la sociedad socialista, pero sí todo lo imprescindible y lo suficiente para esta edificación"[2]

Esta línea fue desarrollada en el contexto de un reflujo de la lucha de masas, principalmente en Europa occidental, donde la izquierda comunista creía inminente la guerra contra el primer Estado socialista.

Controversia[editar]

Según sus defensores, la URSS construyó el socialismo. Además, desarrolló en pocos años una poderosa industria, basada en la colectivización agrícola y la industrialización, todo englobado bajo una economía planificada.

El socialismo resolvió hasta cierto punto las necesidades básicas de la población: trabajo, alimentación, salud, techo, educación, acceso a la cultura y deporte para todos. Sin embargo, la política llevada a cabo por Stalin terminó por perseguir a la mayoría de los "viejos bolcheviques" y desatar grandes purgas en el seno del Partido Comunista, el aparato de Estado, la sociedad civil y el interior del Ejército Rojo.

La instauración de un ambiente general de espionaje y delación indiscriminada eliminó, en su mayoría, a sus detractores y críticos, en especial de la oposición de izquierda bolchevique-leninista, así como a muchos otros que lo habían apoyado en distintos momentos de controversia en el propio partido y la Komintern.

Esta teoría fue muy criticada por los partidarios de la oposición de izquierda dentro del PCUS, así como por muchos intelectuales y miembros de la tradición marxista, con el bolchevique León Trotsky a la cabeza. Para Trotsky, las ideas de Stalin eran completamente contradictorias al socialismo y la revolución, pues una de las bases del marxismo es el internacionalismo, ya que “sin el soporte estatal directo del proletariado europeo, la clase obrera rusa no podrá mantener el poder y transformar su dominación temporal en una supremacía duradera del socialismo. Respecto a eso, ninguna duda está permitida”.[3]

En esa situación, Trotsky planteaba “exportar” la revolución a Europa Occidental. Para Trotsky, no se puede hablar de construcción real del socialismo sin hablar al mismo tiempo de un desarrollo masivo de las fuerzas productivas, a un nivel muy superior al del capitalismo avanzado, de tal forma que las necesidades generales de cada ser humano y del conjunto de la sociedad queden satisfechas y los conflictos entre distintas capas sociales por la insuficiencia o falta de recursos desaparezcan, al equipararse todas en bienestar e igualdad.

Ello permitiría elevar el carácter de las necesidades humanas de forma drástica, permitiendo un fuerte desarrollo en los aspectos cultural y técnico, lo que repercutiría en un nivel de civilización muy avanzado y ambiente general de solidaridad y elevación del sentido ético sin precedentes en la historia.

Esto no sucedía en la URSS, país que arrastraba aún muchas de las contradicciones y condiciones de atraso legadas por el zarismo y el capitalismo y que, sin ayuda externa, se veía supeditado a la escasez general y a grandes dificultades internas generadas por ciclos de crisis, a pesar de que, efectivamente, el nivel de desarrollo era muy superior al que podría haberse alcanzado nunca bajo el anterior sistema. Según sus propias palabras:

"El país no sale de la penuria de mercancías, el avituallamiento se interrumpe a cada instante, los niños carecen de leche y los oráculos oficiales proclaman que 'el país ha entrado en el periodo socialista'. ¿Es posible comprometer más torpemente al socialismo? [...] El socialismo es el régimen de la producción planificada para la mejor satisfacción de las necesidades del hombre, sin lo cual no merece ese nombre. Si las vacas se declaran propiedad colectiva, pero si hay demasiado pocas o si su producto es insuficiente, comienzan los conflictos por la falta de leche: entre la ciudad y el campo, entre los koljoses y los cultivadores independientes, entre las diversas capas del proletariado, entre la burocracia y el conjunto de trabajadores. Y justamente a causa de la socialización de las vacas, los campesinos las sacrificaron en masa. Los conflictos sociales engendrados por la indigencia pueden, a su vez, hacer que se regrese a "todo el antiguo caos". Tal fue el sentido de nuestra respuesta [en 1932]."[4]

Referencias[editar]

  1. Lenin, I.: El programa militar de la revolución proletaria [1]
  2. Lenin, I.: “Sobre la cooperación” fue publicado en los números 115 y 116 de Pravda los días 26 y 27 de mayo de 1923.
  3. Trotsky, León: Balance y perspectivas.
  4. Trotsky, L.: La Revolución traicionada, Cap. 5, "El socialismo y el Estado. La victoria completa del socialismo y la consolidación de la dictadura".[2]