Dictadura del proletariado

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Obreros industriales reclutados por el Ejército Rojo

La dictadura del proletariado es una concepción del poder constituyente dentro del marxismo, la cual actúa como forma directamente antagónica al estado burgués, el cual es en esencia la dictadura de la burguesía. La definición más clara fue hecha por Karl Marx en su correspondencia:

Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases.[1]

A pesar de ser un común error, Marx nunca se refirió a ella como una forma de gobierno, sino como un concepto del estado de derecho, hecho bajo el materialismo histórico y el concepto de lucha de clases. Entonces la dictadura del proletariado es una transición revolucionaria entre el capitalismo y la sociedad comunista:

Entre la sociedad capitalista y la comunista se encuentra el período de la transformación revolucionaria de una a otra, al que corresponde también un período de transición política, cuyo estado no puede ser más que la dictadura revolucionaria del proletariado.[2]

Según Friedrich Engels, co-fundador de el marxismo, la "forma especifica" de la dictadura del proletariado es la república democrática:

Si una cosa es cierta es que nuestro partido y la clase obrera sólo puede llegar al poder bajo la forma de una república democrática. Ésta es incluso la forma específica para la dictadura del proletariado.[3]

Engels tomó, sin embargo, al terror rojo en la Comuna de París como modelo para su dictadura:

Últimamente, las palabras «dictadura del proletariado» han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado![4]

En otro momento afirmó que los contrarrevolucionarios deberían ser excluidos, sin aclarar si por éstos entiende a los opositores de las clases enemigas o a los opositores de las clases que la revolución representaría:

El partido victorioso [en la revolución] si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por el terror que sus armas inspiran a los reaccionarios. ¿La Comuna de París habría durado acaso un solo día, de no haber empleado esta autoridad de pueblo armado frente a los burgueses? ¿No podemos, por el contrario, reprocharle el no haberse servido lo bastante de ella?[5]

En cualquier caso, Engels afirmaría la importancia de que en la dictadura participara toda la clase proletaria y no a través de una vanguardia:

De la idea blanquista de que toda revolución es obra de una pequeña minoría revolucionaria se desprende automáticamente la necesidad de una dictadura inmediatamente después del éxito de la insurrección, de una dictadura no de toda la clase revolucionaria, del proletariado, como es lógico, sino del contado número de personas que han llevado a cabo el golpe y que, a su vez, se hallan ya de antemano sometidas a la dictadura de una o de varias personas.[6]

Barricada durante la Comuna de París.
Generales Lecomte y Thomas siendo fusilados en Montmartre por desertores unidos a las filas de los comuneros (reconstrucción fotográfica).

De acuerdo a la teoría marxista, la existencia misma de cualquier tipo de Estado implica la dictadura de una clase social sobre otra, así que cada gobierno es necesariamente una dictadura de la burguesía o de el proletariado.[7] La palabra dictadura, entonces, no se utiliza en su significado común, si no simplemente se refiere a que el poder político reside en una clase o en la otra.

Marx postula la necesidad de una revolución en la cual el proletariado se establezca como clase dominante, para disolverse paulatinamente como tal, en la transición hacia una sociedad sin clases. La dictadura del proletariado sería la etapa inmediatamente posterior a la toma del poder por parte de la clase obrera, en la que se crea un Estado obrero, el cual, como todo estado, sería una dictadura de una clase sobre otra (en este caso, de las clases trabajadoras sobre la burguesía).

Es importante diferenciar dos etapas en la historia de la concepción de la dictadura del proletariado. Inicialmente, Marx y Friedrich Engels sólo hablaban de la toma del poder estatal por parte de la clase trabajadora; sin embargo, tras la experiencia de la Comuna de París, concluyeron que para ejercer la dictadura del proletariado, la clase obrera no podía simplemente llenar las estructuras estatales existentes, sino que debía proceder a destruir el estado burgués y poner en pie un estado obrero basado en la organización colectiva (Comunas o Consejos, en ruso "Soviets") de la clase obrera[8] [9]

Vladimir Lenin defendería así la tesis de la dictadura del proletariado:

En la sociedad capitalista, bajo las condiciones del desarrollo más favorable de esta sociedad, tenemos en la República democrática un democratismo más o menos completo. Pero este democratismo se halla siempre comprimido dentro de los estrechos marcos de la explotación capitalista y es siempre, en esencia, por esta razón, un democratismo para la minoría, sólo para las clases poseedoras, sólo para los ricos. [...]

«Marx puso de relieve [...] que a los oprimidos se les autoriza para decidir una vez cada varios años qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento. [...]

Pero, partiendo de esta democracia capitalista -inevitablemente estrecha, que repudia bajo cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia mentirosa- [...] el desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y no puede ser de otro modo, porque el proletariado es el único que puede, y sólo por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas.

Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por primera vez se convierte en democracia para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no un democratismo para los sacos de dinero, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas.

Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia, no hay libertad ni hay democracia.

Engels expresaba magníficamente esto en la carta a Bebel, al decir, como recordará el lector, que "mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir."

Democracia para la mayoría gigantesca del pueblo y represión por la fuerza, es decir, exclusión de la democracia, para los explotadores, para los opresores del pueblo: he ahí la modificación que sufrirá la democracia en la 'transición' del capitalismo al comunismo».[10]
Jefes reunidos de la Checa

Por tanto, según Lenin, la violencia política debe ser parte de la dictadura del proletariado en este período:

La dictadura es un poder que se apoya directamente en la violencia y no está sometido a ley alguna.

La dictadura revolucionaria del proletariado es un poder conquistado y mantenido mediante la violencia ejercida por el proletariado sobre la burguesía, un Poder no sujeto a ley alguna.[11]

[...] "Nosotros" le decimos a la burguesía: ustedes, explotadores e hipócritas, hablan de democracia, mientras que a cada paso erigen miles de barreras para prevenir que el pueblo oprimido participe en la política. Tomamos su lenguaje y, en interés de estas personas, exigimos la extensión de su democracia burguesa con el fin de preparar al pueblo para la revolución con el propósito de derrocarlos a ustedes, los explotadores. Y si ustedes explotadores intentan ofrecer resistencia a nuestra revolución proletaria, nosotros los suprimiremos despiadadamente; los privaremos de todos sus derechos; más que eso, no les daremos ni un pan, porque en nuestra república proletaria los explotadores no tendrán derechos, serán privados del fuego y del agua, ya que somos socialistas en serio, y no en el estilo de Scheidemann o Kautsky.[12]

El bolchevismo dejaría claro que, al menos en su posición, se trata de una "dictadura" en dos sentidos distintos a la vez: que el poder del Estado esté en manos de una clase y no de otra, y que ese poder elimine las libertades de expresión y asociación de la clase enemiga.

El Estado proletario es una organización de la clase dominante (la clase dominante aquí es la clase proletaria) y una organización de la violencia política hacia la burguesía, como medio de liberarse de la burguesía y de ponerle fin. Quien tema esta clase de violencia no es un revolucionario.[13]

Tal persecución política, que es la definición tradicional de dictadura, no necesariamente sucede en la democracia/dictadura burguesa pero sí en la democracia/dictadura proletaria:

Funeral de Moisei Uritsky en Petrogrado. Traducción del estandarte: "Muerte a los burgueses y a sus ayudantes. Larga vida al terror rojo."

¿Cuál es la diferencia entre una república parlamentaria y una república soviética? Que en una república soviética los elementos no trabajadores están privados del derecho al voto y no toman parte en los asuntos de la administración [...] La burguesía, los ex terratenientes, los banqueros, los especuladores, los comerciantes, los usureros, los intelectuales de Korniloff, los sacerdotes y obispos, en una palabra todas las huestes negras carecen de derecho a voto, de los derechos políticos fundamentales. [14]

Rosa Luxemburg, teórica marxista, puso énfasis en el rol de la dictadura del proletariado como el gobierno de la clase entera, representando la mayoría, y no un partido único, caracterizando la dictadura del proletariado como un concepto que expande la democracia en vez de reducirla, opuesto a la dictadura de la burguesía, la única otra clase que puede tener el poder del estado según la teoría marxista.[15] . Sin embargo, Marx afirmaría que existe una igualdad entre la clase proletaria y el partido político de los comunistas, superior a la que existe entre la clase y sus propios miembros individuales:

Esta organización del proletariado en clase y, por tanto, en partido político, es sin cesar socavada por la competencia entre los propios obreros. Pero surge de nuevo, y siempre más fuerte, más firme, más potente.[16]

Partiendo de este reconocimiento, Lenin terminaría defendiendo la conquista revolucionaria del poder directamente por parte del partido comunista en países con proletariados no desarrollados, y afirmaría que la dictadura del proletariado debía usarse para fines de reeducación ideológica, cuestión que su sucesor Josef Stalin citaría con frecuencia:

La burguesía tiene sus razones para hacer tentativas de restauración, porque después de su derrocamiento sigue siendo, durante mucho tiempo todavía, más fuerte que el proletariado que la derrocó.

Si los explotadores son derrotados solamente en un país –dice Lenin–, y este es, naturalmente, el caso típico, porque la revolución simultánea en varios países constituye una excepción rara, seguirán siendo, no obstante, más fuertes que los explotados.

¿En qué consiste la fuerza de la burguesía derrocada?

En primer lugar, "en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de los vínculos internacionales de la burguesía".
En segundo lugar, en que, "durante mucho tiempo después de la revolución, los explotadores siguen conservando, inevitablemente, muchas y enormes ventajas efectivas: les quedan el dinero (no es posible suprimir el dinero de golpe) y algunos que otros bienes muebles, con frecuencia valiosos; les quedan las relaciones, los hábitos de organización y administración, el conocimiento de todos los "secretos" (costumbres, procedimientos, medios, posibilidades) de la administración; les quedan una instrucción más elevada y su intimidad con el alto personal técnico (que vive y piensa en burgués); les queda (y esto es muy importante) una experiencia infinitamente superior en lo que respecta al arte militar, etc., etc."
En tercer lugar, "en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Porque, desgraciadamente, queda todavía en el mundo mucha, muchísima pequeña producción, y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, espontáneamente y en masa"..., porque "suprimir las clases no solo significa expulsar a los terratenientes y a los capitalistas –esto lo hemos hecho nosotros con relativa facilidad–, sino también suprimir los pequeños productores de mercancías; pero a estos no se les puede expulsar, no se les puede aplastar; con ellos hay que convivir, y solo se puede (y se debe) transformarlos, reeducarlos, mediante una labor de organización muy larga, lenta y prudente".[17]
Requisas a kulaks

Estos procedimientos autoritarios no debían limitarse a las clases enemigas sino extenderse al campesinado, e incluso y especialmente al mismo proletariado aun siendo el supuesto sujeto político de su dictadura y no su objeto:

Bajo la dictadura del proletariado, habrá que reeducar a millones de campesinos y de pequeños propietarios, a centenares de miles de empleados, de funcionarios, de intelectuales burgueses, subordinándolos a todos al Estado proletario y a la dirección proletaria; habrá que vencer en ellos los hábitos burgueses y las tradiciones burguesas. Pero habrá también que reeducar, en lucha prolongada, sobre la base de la dictadura del proletariado, a los proletarios mismos, que no se desembarazan de sus prejuicios pequeñoburgueses de golpe, por un milagro, por obra y gracia del espíritu santo o por el efecto mágico de una consigna, de una resolución o un decreto, sino únicamente en una lucha de masas prolongada y difícil contra la influencia de las ideas pequeñoburguesas entre las masas.[18]

Stalin aprovecharía estas admisiones que preludiarían no sólo su propio régimen sino también el maoísta, aclarando, sin embargo, que la "dictadura del partido" era un término que no debía usarse ya que prestaba a confusión puesto que ésta no se ejerce contra la clase proletaria sino sólo contra aquellos miembros individuales del proletariado que no se adhirieren a la lucha revolucionaria. Esta situación pone en duda, sin embargo, la voluntariedad del proceso de reeducación. Ernesto Guevara pondría aun más énfasis en la pedagogía coercitiva del adoctrinamiento por parte del partido revolucionario:

El grupo de vanguardia (los conductores del proceso de ideologización) es ideológicamente más avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su función de avanzada, los segundos solo ven a medias y deben ser sometidos a estímulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerciéndose no solo sobre la clase derrotada, sino también individualmente, sobre la clase vencedora.[19]

Lenin admitía que el partido comunista no representa la vanguardia del proletariado por entero, sino a su verdadera consciencia de clase incluso contra el rumbo ideológico del proletariado existente, y que por tanto las bases proletarias del partido pueden ser minoritarias. Sólo se requiere organizar el apoyo de una fracción del proletariado, con lo cual los comunistas pueden ejercer su poder sin el consentimiento de las mayorías en dicha clase, e incluso ejercer una dictadura en su nombre en el sentido usual del término, como violencia política:

Constitución de la Unión Soviética

Un partido político puede organizar sólo una minoría de la clase, del mismo modo que los trabajadores realmente dotados de consciencia de clase en toda sociedad capitalista comprenden sólo una minoría del total de trabajadores. Por eso debemos añadir que sólo esta minoría con conciencia de clase puede guiar a las vastas masas de trabajadores y conducirlas. [...] El camarada Tanner dice que por dictadura del proletariado entendemos, en esencia, la dictadura de su minoría organizada y con conciencia de clase. Por mi parte digo que no hay realmente diferencias entre nosotros.[20]

Esta doble utilización del lenguaje respecto a los conceptos de proletariado y de dictadura, llevaría finalmente a personalismos revolucionarios pre-estalinistas dentro del partido. El propio Lenin defendería sin eufemismos la utilización clásica romana del término dictadura:

Volvemos ahora a una cuestión decidida ya hace tiempo, de una manera que aprobó y aclaró el Comité Ejecutivo Central: a saber, que la democracia socialista soviética no es en modo alguno incompatible con el gobierno y la dictadura de una sola persona; que hay tiempos en que quien realiza mejor la voluntad de una clase es un dictador, el cual a veces cumple más estando solo y es más necesario con frecuencia.[21]

El jurista, filósofo y cientista político Hans Kelsen dedicaría un conjunto de obras al análisis crítico de la dictadura del proletariado, y por extensión al estudio de la concepción marxista del Estado y del derecho en sus evoluciones teóricas y prácticas.[22]

Referencias[editar]

  1. Karl Marx, Carta a Joseph Weydemeyer (en Nueva York), Londres, 5 de marzo de 1852
  2. Karl Marx, Crítica del programa de Gotha. Texto de: Marx y Engels, Obras Completas (en alemán), volumen XIX, pág. 28, citado en: Gérard Bekerman, Vocabulario básico del marxismo, Editorial Crítica, Barcelona, 1983, pp. 178-179.
  3. A Critique of the Draft Social-Democratic Program of 1891. Marx & Engels Collected Works Volume 27, p. 217. "If one thing is certain it is that our party and the working class can only come to power under the form of a democratic republic. This is even the specific form for the dictatorship of the proletariat"
  4. Friedrich Engels, "Introducción" a Karl Marx, La guerra civil en Francia
  5. Friedrich Engels, "De la autoridad"
  6. Friedrich Engels, "El programa de los emigrados blanquistas de la comuna"
  7. Lenin, Vladimir (1918). «La sociedad de clases y el estado». El Estado y la revolución. Marxists Internet Archive. 
  8. La Guerra Civil en Francia, Karl Marx, 1871
  9. Prólogo de 1872 al Manifiesto Comunista, Karl Marx y Frederick Engels, 1872
  10. V. I. Lenin, "La transición del capitalismo al comunismo", El Estado y la revolución, Siglo Veintidós, 2000, cap. V, § 2, pp. 75-79
  11. V. I. Lenin. "Cómo ha hecho Kautsky de Marx un adocenado liberal", La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918, cap. 1
  12. V. I. Lenin. "La constitución soviética", La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918, cap. 6
  13. Nicolai Bukharin, Programme of the Communists (Bolsheviks), 1919, p. 17
  14. Nikolai Bukharin, The Communist Program, 1920, pp. 23-24
  15. Luxemburg, Rosa (1918). «Democracy and Dictatorship». The Russian Revolution. New York: Workers Age Publishers. 
  16. Karl Marx, Manifiesto del Partido Comunista, 1848
  17. Josef Stalin, "La dictadura del proletariado", Cuestiones del leninismo, Ediciones en lenguas extranjeras de la República Popular China, 1977, cap. 1, § IV, pp. 41-42
  18. V. I. Lenin, Obras completas, (v. t XXV, págs. 248 y 247). Citado en: Josef Stalin, "La dictadura del proletariado", Cuestiones del leninismo, Ediciones en lenguas extranjeras de la República Popular China, 1977, cap. 1, § IV, p. 43
  19. Ernesto Guevara, "La educación directa", El socialismo y el hombre en Cuba, citado en Obras completas, Andrómeda, 2002, pp. 189-190
  20. V. I. Lenin, "Discusión en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista", Obras escogidas (edición rusa), T. X, pág. 214.
  21. V. I. Lenin, "Discurso sobre el desarrollo económico", Noveno Congreso del Partido Comunista Ruso, 31 de marzo de 1920
  22. "Sobre la crítica de Kelsen al marxismo", Juan Ruiz Manero, Doxa: Cuadernos de filosofía del derecho, ISSN 0214-8676, Nº 3, 1986, art. 14

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]