Conciencia de clase

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Conciencia de clase es un concepto marxista que define la capacidad de los individuos que conforman una clase social de ser consciente de las relaciones sociales antagónicas -ya sea económicas, políticas, etc,- que se aduce siendo la condición original de la organización de una sociedad de clases y de actuar de acuerdo a ellas.

Conciencia de clase y alienación[editar]

Para el marxismo, la explotación de la burguesía sobre el proletariado es un hecho y el poder entender esta situación como derivada de la lógica del antagonismo fundamental de clases es conciencia de clase. Su opuesto sería la alienación; la imposibilidad de ver la explotación capitalista en la propia vida cotidiana. Uno de los desarrollos teóricos más relevantes en este ámbito es el del filósofo húngaro Georg Lukács en su libro Historia y conciencia de clase.Por lo cual era necesario el previo estudio del comportamiento de la sociedad.

La teoría de la conciencia de clase[editar]

Algunos autores destacan la distinción en la obra de Marx entre clase en sí y clase para sí. La primera refiere a la existencia de una clase como tal[1] y la segunda a los individuos que conforman dicha clase en tanto consciente de su posición y situación histórica. Analizando la situación de Gran Bretaña en los años 1840, Marx señala:

"En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase". Marx, Karl; Miseria de la Filosofía, pág. 257. Ed. Júcar).

A finales del siglo XIX se hablaba, por ejemplo en España, del "obrero consciente" o del "obrero organizado" para diferenciarlo del simple trabajador. Según el historiador Julio Aróstegui en aquel momento el calificativo de "consciente" se aplicaba al:[2]

obrero que, habiendo recibido la buena nueva de la lucha colectiva por la emancipación social, había reflexionado, percibido el significado profundamente injusto de su propia ubicación social y vital, el sentido preciso de su pertenencia a una "clase", ante lo cual había reaccionado tomando partido y asociándose para la lucha por una sociedad distinta. La imagen estaba relacionada, pues, con una "toma de conciencia", más o menos verbalizada e instrumentalizada. La toma de conciencia no podía desarrollarse sino en el seno de una progresiva percepción de las relaciones sociales que llevaba a percibir igualmente la pertenencia de clase como una realidad nueva.

A principios del siglo XX ocurrieron grandes discusiones en torno a la idea de la actuación política de una vanguardia consciente sobre la masa obrera. Lenin en "Qué hacer", 1902, sostuvo la idea de que los intelectuales tenían que desarrollar la conciencia política del proletariado debido al retraso de éstos en dicho campo. Sin embargo con posterioridad, al proponer el paso de "todo el poder a los soviets de obreros, campesinos, soldados y marineros" adscribiría un grado de conciencia superior a ese mismo proletariado, tal como para dirigir el camino al comunismo y demandar que los intelectuales se sometieran a la "disciplina proletaria".

Rosa Luxemburgo, desde Alemania, donde el desarrollo de las fuerzas productivas era bastante mayor que en Rusia, argumenta en cierta forma contra la preferencia en el papel de concientización de las masas a cargo del partido obrero. Esto se debe a que en Alemania la socialdemocracia y los partidos burocratizados frenaban, a su juicio, el avance del proletariado.

Gramsci apoyaría luego una posición no distante de la de Rosa Luxemburgo, pero tampoco lejana de la de Lenin, dado que reconocía las limitaciones del llamado "espontaneísmo" pero no le negaba valor, ni capacidad de fomentar la conciencia de clase.

A los eventos que suponían conductas contradictorias presentes en un porcentaje significativo de la población no-burguesa se les llamó contradicción de clase, cosa que fue posteriormente cuestionada por parte del marxismo que postulaba que la conciencia de clase podía contener en sí misma espacios de contradicción de clase debido a la manera totalizante en que opera el capitalismo sobre la sociedad.

Conciencia de clase en las sociedades contemporáneas[editar]

Las transformaciones sociales progresivas desde el siglo XX promovieron una complejidad extraordinaria en el entramado social, lo que afectó notoriamente la teoría temprana de conciencia de clase, hecho asumido tanto por el neomarxismo como por el posmarxismo; lo que llevo a autores tales como Nicos Poulantzas a postular que sistemas capitalistas "maduros" existe una fragmentación del sistema de clases que los autores clásicos describen.

Las causa de esta fragmentación o multidimensionalidad es -según los seguidores y revisores del pensamiento de Marx- la misma raíz histórica que la carencia de conciencia de clases original: la alienación producida por las estrategias de dominación capitalista.


Crítica[editar]

Para los críticos, entonces, reflexionan que de ser así, que el proletario, según la teoría marxista, debe ser consciente de la explotación que sufre, el burgués debería, por lo tanto, ser consciente de su atribuida “perversidad”...y aquí aparece un mar de contradicciones obvias, por ejemplo, cuando un "proletario" es al mismo tiempo "un burgués" que siendo albañil organiza una pequeña empresa de construcción...y además, participa en el mercado accionario comprando acciones de diversos rubros. La toma de conciencia de clase es observada, por las corrientes que no se identifican con el marxismo, como una campaña ideológica tendiente a promover divisiones y antagonismos entre los distintos sectores de la sociedad.

René Bertrand-Serret considera que para los sembradores de división, el mito de las clases representa un medio cómodo y un instrumento eficaz y poderoso con vistas a convertir las diferencias en antagonismos y a exacerbarlas en hostilidades irreductibles. Los burgueses son responsabilizados colectivamente de las faltas presentes y pasadas de algunos entre ellos; y, a la vez, los obreros son calificados colectivamente por la miseria pasada o presente de una parte de ellos para reclamar de cualquier burgués un crédito eterno.[3]


Respecto de la concientización de clase, Karl Popper estima que la fuerza del marxismo reside en su llamamiento ético en su faz discursiva.Ahora bien, a poco que comenzamos a verificar las infranqueables distancias entre ese llamado ético y su praxis, notamos cómo se resquebraja ese andamiaje abstracto únicamente conceptual.Por ello, advierte que nos dejamos impresionar muy fácilmente por teorías que apelan directa o indirectamente a nuestra moral y no nos enfrentamos a estas teorías de manera suficientemente crítica; para no ser sorprendidos y convertidos en complacientes y abnegadas víctimas, hay que situarse y posicionarse primero en el plano intelectual a su altura, desde donde es posible demostrar manifiestas inconsistencias, independientemente de lo expuesto con relación a la contrastación teoría/praxis.

Popper relata el caso del científico soviético Andréi Sájarov, quien se sentía avergonzado por haber puesto en manos de Stalin nada menos que la bomba de hidrógeno. Todo esto sucedía porque estaba cegado por aquella ideología stalinista y porque, por lo tanto, creía en la misión humanista que realizaba Stalin –pues por tal lo tenía. Así se convirtió Sajarov, en la atmósfera de esa realidad, temporalmente, en una verdadera bestia demente.

De acuerdo a Popper la tiranía nos roba nuestra humanidad, pues nos priva de nuestra responsabilidad humana.[4]

Referencia[editar]

  1. es decir, a la existencia objetiva de ciertas relaciones entre individuos derivadas de su posicioen en el sistema economico
  2. Aróstegui, Julio (2013). Largo Caballero. El tesón y la quimera. Barcelona: Debate. p. 55. ISBN 978-84-8306-923-3. 
  3. “El mito marxista de las clases” (pág. 76) de René Bertrand-Serret – Editorial Huemul SA
  4. “La responsabilidad de vivir” (pág. 235) de Karl R. Popper – Ediciones Altaya SA – ISBN 84-487-1259-5

Bibliografía[editar]

  • Gurvitch, Georges, El concepto de clases sociales, Ed. Nueva Visión
  • Dahrendorf, Ralf, Las clases sociales y su conflicto en la sociedad industrial, Ed. Rialp
  • Althusser, Louis, La revolución teórica de Marx, Ed. Siglo XXI
  • Marx, Karl, Manuscritos de economía y filosofía, Alianza Ed.
  • Marx, Karl, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), I-III, Ed. Siglo XXI
  • Marx, Karl, Sociología y filosofía social, Ed. Península
  • Luckacs, Georg, Historia y conciencia de clase
  • E.P. Thopson. La formaciónde la clase obrera en inglaterra. Ed, Crítica 1989

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]