Debate sobre el cálculo económico en el socialismo

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El debate sobre el cálculo económico en el socialismo es uno de los subtemas relacionados con el debate teórico sobre el cálculo económico iniciado por Ludwig von Mises, y en el que participaron principalmente además del propio Von Mises, Friedrich von Hayek, Oskar Lange (1904-1965) y Abba Lerner (1905-1982).

Introducción[editar]

La función del cálculo económico en una economía nacional que involucra a un número muy grande de individuos ha sido interpretada de maneras diferentes por los economistas pro-capitalistas de distinto tipo y los economistas socialistas de distinto tipo. Por esta razón, cuando hablamos de cálculo económico debemos especificar a qué nos estamos refiriendo concretamente. Según el autor, el debate puede parecer que se reduce a cuestiones del tipo: ¿Se trata de aplicar las matemáticas a la resolución de una ecuación diferencial, de producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades reales de la gente o de dejar actuar al mercado que mal que bien se aproximará a este propósito? Desde las diferentes perspectivas hay un poco de cada cosa en esta importantísima propiedad de cualquier economía eficiente, sea ésta, capitalista o socialista.

Por esta razón es conveniente remitirse, por ejemplo, a la definición de cálculo económico que hizo Max Weber, si asumimos que el punto de partida más relevante del debate se encuentra en el artículo de Ludwig von Mises publicado en 1920 por Archiv für Sozialwissenschaften und Sozialpolitik. La definición de Weber sería algo como lo siguiente:

“Esto significa actuar de tal manera que ellos [los hombres] asignen los ‘bienes’ y la ‘fuerza de trabajo’ cuantitativamente limitados, de los cuales ellos pueden disponer u obtener, a las ‘necesidades’ particulares del presente y del futuro previsible de acuerdo a la importancia que ellos le atribuyan al presente y al futuro.”[1]

Max Weber

Inicio del debate[editar]

Los orígenes del debate se pueden trazar a una sugerencia de Vilfredo Pareto de que, dado que la determinación del estado de equilibrio económico en un momento o economía determinada se encuentra a través de la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas, existe la posibilidad teórica de que una economía socialista o colectivista calcule esta solución y alcance así idéntico resultado que un sistema de mercados.[2] (ver Ley de Walras y tâtonnement walrasiano)

El punto de arranque del debate es un artículo[3] de Ludwig von Mises de 1920, en el que negaba categóricamente la posibilidad de cálculo económico racional en un sistema económico socialista. Específicamente, Von Mises argumentaba que en una economía puramente socialista no se puede fijar el precio de los "bienes de capital" de forma eficiente para cumplir con el propósito del cálculo económico. El argumento principal es que el socialismo busca eliminar el mercado,[4] y, sin mercado, no puede haber una base racional para la asignación de recursos, específicamente, para la creación e intercambio de bienes de capital. Según Von Mises, no habría en ese caso una razón económica para decidir cuales y cuántos bienes de capital se producirían, a quién se asignaríann ni a cambio de qué, es decir, supuestamente no podría haber cálculo económico.[5] Además Von Mises argumentaba que el mecanismo de formación de precios sólo era posible mediante las relaciones de intercambio de bienes producidos sobre la base de de un régimen de libre oferta y demanda, lo cual implica además la propiedad privada del capital . Más tarde el economista rumano Abba Lerner y el polaco Oskar Lange refutaron esta última conclusión construyendo explícitamente un modelo en que existía formación de precios sin mercado, y en el que de hecho podía alcanzarse la misma asignación eficiente de libre mercado sin necesidad de mecanismos de formación de precios. Esa contraargumentación estimuló fuertemente el debate.

Antes del trabajo de Lerner y Lange, de hecho el debate ya había empezado. Durante la década de 1930 hubo numerosos intentos de refutar esta tesis por parte de F. Taylor, H. D. Dickinson, C. Landauer, E. Heimann y otros. Entre estos polemistas destaca Karl Polanyi cuya aversión tanto por la concepción del mercado libre como por el socialismo centralizado le habían llevado a tratar de elaborar una teoría positiva de la economía socialista. Polanyi consideraba que la economía de mercado y el socialismo centralizado eran dos formas de «ilibertad», y durante el transcurso de un seminario impartido en Viena en 1922 sobre guild socialism lanzó un desafío de debate a Von Mises sobre sus puntos de vista.

Las tres propuestas económicas del debate[editar]

Capitalismo de mercado: tiene una ventaja en cuanto cada propietario tiene conocimiento sobre los bienes y fuerza de trabajo de que dispone, desarrollando cada cual su actividad productiva imperfectamente coordinada con la del resto de propietarios gracias a los precios. Pero sus críticos manifiestan que este sistema se enfrenta con la sistemática marginación de las necesidades presentes y futuras de las personas más pobres. Según sus críticos, a menos que aceptemos que el cálculo económico debe estar al servicio de los caprichos de una plutocracia, el capitalismo no debería ser la alternativa más deseable.

Socialismo planificado: podría evitar la marginación de necesidades pero al costo de centralizar una ingente cantidad de información sobre los bienes de producción y la búsqueda de su combinación más eficiente. Además, durante la mayor parte del siglo XX fue matemáticamente imposible administrar esta información, pero el desarrollo de la computación hizo posible que un sistema input-output típico de una economía extensa -para usar un término acuñado por Friedrich Hayek- pudiera resolverse en tan sólo 17 minutos a principios de la década de 1990.[6]

Socialismo de mercado: sus exponentes reivindican la combinación de las virtudes de la descentralización del capitalismo con las virtudes de la justicia social del socialismo planificado. Sus modelos alternativos son variados y van desde una forma avanzada de economía mixta socialdemócrata hasta una planificación limitada al ajuste artificial de los precios de un conjunto limitado de bienes de producción. Sus críticos capitalistas sostienen que este sistema es incapaz de calcular sin explicar por qué las economías mixtas actuales son viables económicamente, mientras que sus críticos planificadores sostienen que la supervivencia de la forma “mercancía” impediría alcanzar una verdadera justicia social.

La solución de Lange-Lerner[editar]

La «solución de Lange-Lerner» apareció en un ensayo de Lange[7] y en dos ensayos de Lerner.[8] [9] El trabajo de Lerner y Lange probaba la equivalencia entre planificación y libre mercado en la asignación de recursos. Dicha demostración negaba la validez teórica del argumento de Von Mises basado en a su vez en un trabajo de Barone de 1908.[10]

La solución de Lange y Lerner construye un modelo práctico en el que por un procedimiento iterativo de ensayo y error, una Oficina Central de Planificación ejercería de hecho las mismas funciones que el mercado. Lange de hecho elaboró dos modelos alternativos. En el primero los bienes de consumo y los servicios del trabajo son asignados por medio del libre mercado sobre la base de los precios monetarios, mientras que a los demás inputs se les asignan precios contables. Los valores de equilibrio de ambos grupos de precios se determinan mediante un único procedimiento iterativo. En cada estadio del proceso el planificador anuncia un vector de precios no negativos, e imparte a los directores de las empresas socialistas las dos reglas siguientes:

  1. minimizar el coste medio de producción empleando una combinación de factores tal que el producto marginal en el valor de cada uno de los factores iguale a su precio,
  2. determinar el nivel de producción en el punto en el que el coste marginal del producto iguale al precio fijado por la Oficina Central de Planificación.

De modo parecido, al tratar los precios anunciados como parámetros, las familias maximizan sus funciones de utilidad. Se obtienen así las funciones de demanda de los bienes y de la oferta de trabajo. Para cada bien o servicio, el planificador junta las propuestas recibidas de las empresas y de las familias. Si para un determinado bien o servicio se registra un exceso de demanda positivo (negativo) su precio aumentará (disminuirá). El nuevo vector de precios se anunciará a las empresas y las familias, y el proceso empezará de nuevo, hasta que todos los excesos de demanda se eliminen. Como admitió el propio Lange, el procedimiento es precisamente el tâtonnement walrasiano.

La crítica de Von Hayek a la solución Lange-Lerner[editar]

Von Hayek agregó otra dimensión al debate en su Camino de servidumbre (1944) sugiriendo que en la práctica los planificadores centrales no pueden, en ningún caso, tener la información suficiente como para tomar decisiones racionales. En su opinión, no puede haber algo superior al "sistema de precios", que tiene como:

verdadera función comunicar información. Es maravilloso como en un caso de escasez de un bien determinado, sin que nadie tenga que dar una orden, con quizás sólo un puñado de individuos conociendo las causas, decenas de miles de personas cuya identidad no se podría determinar en meses de investigación, empiezan a usar ese material o sus derivados con más cuidado, es decir, se mueven en la dirección correcta

Camino de servidumbre, 1944

La contribución de von Hayek puede considerarse una extensión de la posición de von Mises al caso extremo: de la producción de bienes de capital a cualquier y todo bien. Y del problema que ocasiona el que los bienes de capital sean considerados bienes intermedios se pasa a la "abolición absoluta" de precios. Sin embargo, hace un punto que vale la pena considerar: que "la capacidad de una economía para autoregularse depende de la información disponible a los "participantes" y que "el desequilibrio es el resultado de información que es imperfecta"[11]

Otras contribuciones[editar]

Puede darse una variedad de respuestas al problema planteado, variando lo que se entienda por socialismo y cuales se consideren como sus características centrales. Daremos un esbozo de esas respuestas según esas visiones y no en orden de desarrollo cronológico.

De acuerdo a David Schweickart,[12] los sistemas socialistas pueden ser clasificados entre los "socialistas de mercado" y los "socialismo sin mercado".[13] Los esbozos serán clasificados según este último punto de vista. Antes, sin embargo, es necesario hacer algunas observaciones generales.

La eficiencia como criterio[editar]

Alec Nove argumenta que von Mises "tiende a sobrepasar su caso debido a la implicación que el capitalismo y asignación óptima de los recursos van de la mano"[14] y Joan Robinson agrega que "la propiedad privada de los medios de producción, combinada con los derechos de herencia produce una distribución totalmente irracional del poder comprador dentro de una sociedad que totalmente arruina toda la propuesta" (que los mercados producen una asignación racional) Agrega además que muchos precios en el capitalismo moderno son efectivamente "precios determinados por administradores" creados por cuasi-monopolios, amenazando así la supuesta relación fundamental entre los mercados y la asignación racional de recursos.[15] (ver Competencia imperfecta)

Esta posición se podría considerar "empatista": si bien el socialismo no es eficiente, el capitalismo tampoco lo es. Sin embargo, hay aquí un elemento más sutil. Como Abba Lerner planteó, no se puede sugerir que los recursos económicos están siendo asignados y utilizados eficientemente a menos que sean usados para satisfacer necesidades en forma eficiente. Y esa satisfacción eficiente de necesidades no puede lograrse a menos que la distribución de bienes y servicios producidos sea eficiente. (ver Eficiencia distributiva).

En efecto, se ha notado que el criticismo de Marx al mercado no es principalmente la falta de eficiencia (definida en términos de incrementar la ganancia o la producción) sino el hecho de que, según él, su dinámica llevaría a crisis cíclicas y finalmente a su destrucción: eventualmente el proletariado, que son los que principalmente sufren las consecuencias negativas de tal eficiencia y tales crisis, deben responder a fin de sobrevivir,[16] y que la versión en negativo de esta tesis es el utilitarismo de reglas de Mises por el cual la naturaleza misma del capitalismo hace de su eficiencia distributiva la cimiente de su autodestrucción progresiva. (por ejemplo, Schumpeter sugiere que el capitalismo se destruiría debido a su propio éxito, dado que depende de "temporales permanentes de destrucción creativa"[17] )

Por otro lado gran parte del espectro doctrinal libertario dentro del liberalismo económico (Robert Nozick, Murray Rothbard, etc.) sostiene que la primera defensa al mercado no es la eficiencia, siendo esta tan sólo la consecuencia, sino la ética basada en la libertad de elegir y la justicia de dar a cada quien lo que le corresponde.[18]

Sin embargo esta última sugerencia parece conceder el debate. Tanto von Mises como von Hayek sugieren que el capitalismo liberal es inherentemente más eficiente que otros sistemas. Robinson y otros señalan que esa supuesta eficiencia en la alocación de recursos es ilusoria, y que en realidad esa alocación de recursos en el capitalismo está viciada por factores extraeconómicos. Responder que eso es, en realidad el caso, debido a consideraciones éticas, es conceder el argumento: contrario a la afirmación original, la distribución de recursos no es económicamente racional en el capitalismo tal y como se practica. Por ejemplo, aunque la herencia sea un derecho absoluto de acuerdo a alguna ética,[19] tal derecho no es inherentemente racional en términos económicos. Es imposible argumentar, sobre bases económicas, que quienes heredan están haciendo uso más eficiente que cualquier otro de recursos económicos por el simple hecho que los heredaron. Aún más, tales recursos llegan, en su conjunto, a tener efectos en el funcionamiento de la economía en general, al punto que distorsionan la racionalidad de distribución y uso de recursos que el sistema asegura posee.[20]

Queda establecido que utilizar la eficiencia como criterio para comparar sistemas económicos es un empresa más compleja que lo que puede parecer a primera vista. Se hace necesario tomar en cuenta otros factores o elementos -por ejemplo, la sugerencia de Alfred Müller-Armack acerca de que "la economía debe estar al servicio de la humanidad.- Y, si aceptamos eso, consideraciones éticas se hacen imprescindibles.

Sin embargo, la sugerencia que la economía podría o debería ser evaluada o practicada sobre la base de criterios de justicia parece ser especifica y totalmente rechazada por Hayek: "... Me temo que he conmovido a mis amigos más cercanos al negar que el concepto de justicia social tenga algún significado, cualquiera sea el mismo." ..(...) ..."Porque la justicia se refiere a reglas de conducta individual. Y ninguna regla de la conducta de los individuos puede tener el efecto de que las buenas cosas de la vida sean distribuidas de una manera determinada..."[21] y "En el pasado, ha sido la sumisión a las fuerzas impersonales del mercado lo que ha hecho posible el desarrollo de la civilización. Es esta sumisión lo que nos permite a todos construir algo que es mayor que lo que cada uno de nosotros pudiera construir.".[22]

El crecimiento como criterio[editar]

Robinson también hizo notar que en una economía de Estado Estacionario, que los marxistas llamarían reproducción simple, habría una abundancia efectiva de medios y bienes sin necesidad de mercados[23] Von Mises aceptó esta posibilidad en su obra original, sugiriendo además que en esa situación se podría disponer del cálculo económico, dado que se está en una situación en la cual los mismos sucesos económicos se repiten: "y si asumimos que una primera aparición de la sociedad socialista sigue sobre la base de un fase estática final de la economía competitiva, podríamos en todo caso considerar que hay una sociedad socialista que es controlada racionalmente desde el punto de vista económico";[24] . Él alegó, sin embargo, que en la práctica la disrupción que seguiría la transición a tal sistema haría esa estabilidad irrealizable.

Von Mises podría haber tenido razón en que la disrupción debido a la transición a un estado estacionario serían mayores y posiblemente la hacían impensable en su tiempo. Sin embargo, y en estos días, con el auge en la percepcion de los problemas ecológicos y consideraciones acerca de Los límites del crecimiento esta posición adquiere una relevancia que va más allá de lo académico. (ver desarrollo sostenible)

El problema desde el punto de vista del "socialismo de mercado"[editar]

El mercado socialista[editar]

Los proponentes del "socialismo de mercado" (tales como Enrico Barone (1908)[25] [26] Oskar R. Lange (c. 1936).[27] Lange and Fred M. Taylor[28] (de todo lo anterior existen algunas traducciones al castellano[29] ) propusieron que los organismos de planificación central pueden establecer los precios a través de un sistema de "tratar y volver a tratar", haciendo ajustes en la medida que falencias se hagan evidente o las situaciones cambien, más bien que depender del mecanismo del "mercado libre". Socialismo, para ellos, no demanda una situación de precios absolutamente estables y predecibles a cualquier futuro, precios subirán o bajaran en relación a situaciones puntuales.[30] Notando que Marx mismo no propone entre las medidas concretas en su Manifiesto Comunista la abolición del mercado[31] e incluso va tan lejos como a sugerir que los individuos en el socialismo estarán motivados por la ganancia personal, parece lógico -para ellos- por lo tanto, sugerir que debe haber un mecanismo que simule el mercado capitalista, mecanismo que, entre otras cosas, debe ser capaz de manejar efectivamente el problema de la oferta y la demanda[32]

Desde este punto de vista, el dinero es visto solo como una Unidad de cuenta en una práctica de contaduría. En principio, se argumenta, los empresarios socialistas de empresas estatales pueden usar el sistema de precios como marcador o unidad común en un sistema de contabilidad generalizado, a fin de intercambiar información y reducir los costes etc.[33]

Dentro de esta aproximación existe una propuesta especifica (conocida como ""la solución de Lange y Lerner") tratada al principio de este artículo.

Quizás de interés es la respuesta de Hayek a esta posición: "que no puede ser mejor que la que se obtiene en un mercado libre". Es posible que esa respuesta sea válida pero implica la aceptación que el cálculo en el sistema es tan eficiente, por lo menos en teoría, como en el de mercado libre.[34]

Los problemas desde el punto de vista del socialismo sin mercado[editar]

El problema de la colección de información[editar]

Hayek argumenta que mucha de la información necesaria para una planificación central efectiva está en las manos de individuos, los cuales no necesariamente desean compartirla o divulgarla. Es posible incluso que tales individuos ni siquiera sepan que poseen tal información o que cuando se den cuenta que la poseen, sea ya demasiado tarde para influir la decisión. Por último, es necesario, pero no cierto, que el que recibe o coleccione la información tenga la suficiente capacidad para evaluarla y utilizarla. Por todo eso, es simplemente mejor que los individuos actúen y tengan el derecho a actuar como mejor les parezca en la base de lo que saben.[35]

Este argumento parece ser parte del que sigue.

El problema de la dificultad de los cálculos[editar]

Algunos proponen que el problema del cálculo económico se reduce a un grupo complejo de calculaciones matemáticas. Si se usara la información acerca de los recursos existentes y las preferencias de los consumidores seria posible calcular una solución óptima para satisfacer las necesidades dadas las condiciones existentes.

Hayek argumentó que tal calculación seria enorme y requiría un nivel de información que no sería fácilmente obtenible.

El principio de esta parte del debate tuvo lugar antes del desarrollo tanto de computadoras como de los métodos estadísticos modernos. Ambos desarrollos facilitan esta aproximación. La teoría del caos sugiere que en la práctica podría ser imposible hacer predicciones a largo plazo sobre sistemas complejos, tales como la economía de países.[36]

Sin embargo, algunos proponen que a través del uso de contabilidad de unidades reales y estudios estadísticos de la demanda una economía planificada podría operar sin un mercado (especialmente, un mercado de capitales) en una situación de abundancia.[37] [38]

El problema de implementación[editar]

Este ha llegado a ser el punto central del criticismo de Hayek. El argumenta que la planificación central implica la asunción incremental de poderes por esos planificadores centrales, lo que necesariamente requiere la implementación de medidas coercitivas y por lo tanto favorece la aparición de líderes sin escrúpulos a fin de que las medidas sean implementadas. Esto llevaría inevitablemente a la transformación de las sociedades socialistas en estados dictatoriales.

Por motivos obvios esta es una de las proposiciones más controversiales dentro del debate. Excesos retóricos han abundado en ambas partes. Si aceptamos, por ejemplo, las acusaciones que se han hecho contra los gobiernos de países tales como los de Europa occidental -incluso gobiernos de partidos vistos por la mayoría como derechistas o conservadores- de "ser socialistas"[39] la sugerencia de Hayek ha sido obviamente demostrada incorrecta. Pero si aceptamos la aserción que otros a menudo hacen, que el socialismo no puede existir sin la dictadura del proletariado (con acento en la dictadura), la conclusión parece obviamente correcta ("acusación" que al menos Marx no sólo no tenía problema en aceptar sino que justificaba elocuentemente).

Sin embargo para Marx, en rigor, dictadura del proletariado sólo dice relación con el carácter de clase del Estado y no con la forma de gobierno. Señala el autor de El Capital que todo Estado es de clase y por consiguiente, siempre ejercerá la clase dominante a través de la coerción y la hegemonía cultural su poder, y en este sentido será una dictadura siempre el Estado, sea burgués, feudal, esclavista o proletario. Pero la voluntad de clase puede expresarse a través de distintas formas. En este sentido resulta insuficiente la afirmación de Hayek en cuanto a deslegitimar las elecciones de política económica socialista basándose en la expresión "dictadura del proletariado", siendo este concepto alusivo al carácter de clase del Estado y no a la forma como se expresa el poder de dicha clase[cita requerida].

Situación actual[editar]

En la actualidad el debate ha intentado ser revivido debido, por un lado, al auge de las empresas multinacionales. La expansión y éxito de esas empresas para algunos levanta la cuestión de como explicamos ese éxito y dominación del mercado en el caso de que los argumentos de von Mises y von Hayek sean correctos: "¿cómo es que la empresa multinacional no adolece de los mismos defectos? Después de todo, ¿no es el sistema del Estado Socialista simplemente una empresa grande? Y no es el caso que esas grandes empresas son islas de socialismo en el mar del mercado? Si es así, ¿cómo procede el cálculo dentro de esas empresas?[40] (ver por ejemplo: Precios de transferencia)

En concreto, y según el Observatori DESC, más de dos tercios del comercio mundial tiene lugar a través de las empresas transnacionales. La mitad de este volumen comercial es intraempresa (se produce entre sucursales de la misma compañía). Pero esas empresas, lejos de ser criticadas por fallas de eficiencia, son generalmente percibidas como modelos de eficiencia y motor del desarrollo y crecimiento, situación que muchos atribuyen a su ventajas en, precisamente, en el área del cálculo económico.

El otro factor que ha revivido el interés con posterioridad al colapso de la ex Unión Soviética han sido los desarrollos en la República Popular China, Vietnam etc, que han llevado, de acuerdo a algunos a establecer en China una "economía de mercado socialista"[41] [42] Dadas las altas tasas de crecimiento de esos países, tasas que han superado ampliamente las de países capitalistas, algunos estiman que parece necesario revisar las aserciones de von Mises y sus seguidores[cita requerida].

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Citado en: "Socialismo de Mercado ¿Preferencias del Gobierno o Preferencias Individuales?" en Revista Académica Polis, Vol.5, Nº16, 2007. de Alejandro Agafonow
  2. Enrique A. Bour: nota sobre Pareto en Eficiencia y Bienestar
  3. Von Mises (1920): "Die Wirtschaftsrechnung im sozialischen Gemeinewsen", recopilado en Collectivist Economic Planing, 1935.
  4. El argumento es debatible. Ver Orígenes y evolución del término y mas abajo
  5. EL argumento es mas sutil que lo que puede parecer a primera vista. Mises no niega que se puedan conocer las necesidades de una población. Por ejemplo, que en una ciudad de un millón de habitantes se necesiten, por ejemplo, anualmente dos millones de pares de zapatos y tres millones de camisas. Lo que niega es que, a partir de eso, se tenga una base económicamente racional para decidir la alocacion de recursos de capital: que tipo, color, estilo, calidad, adecuación a usos específicos, etc, de camisas, zapatos, etc deben ser producidos? Eso no es solo un asunto de consumismo, pero incide directamente en decisiones de inversión de capital: se invertirá -o no- en producción de cueros, algodón, sedas, colorantes, etc, sobre la base de esas decisiones. Pero ¿como podemos tomarlas cuando todos aquellos que producen proclaman la misma finalidad: producción de bienes de consumo “necesarios”? Obviamente, se podría -por lo menos- tratar de producir, por decir algo, tres millones de cada estilo, color, etc, de camisas. Pero eso, aparte de no ser muy realista, implicaría falta de eficiencia. Igualmente se podría decidir que basta con solo un estilo y color, pero eso tampoco seria muy eficiente, al menos en términos de satisfacer la demanda real, por lo menos una ves superada la situacion de carencia de los bienes en cuestion. En otras palabras von Mises argumenta que el problema se deriva cuando consideramos una economia real, cambiante: en esa la demanda (necesidades) se modifica a traves del tiempo. Pero no hay ni puede haber una base racional para anticipar esos cambios de forma tal como para distribuir los recursos de capital. El mercado implica incertidumbre y riesgo, que no se pueden eliminar.
  6. Ver: "Calculation, Complexity and Planning: The Socialist Calculation Debate Once Again", Review of Political Economy, Vol.5, Nº1, 1993. de Allin Cottrell y Paul Cockshott
  7. Publicado en 1936-37, en Review of Economical Studies; existe traducción española en, O. Lange & F. Taylor, Sobre la teoría económica del socialismo, Barcelona, 1970.
  8. "Economic Theory and Socialist Economics", Review of Economical Studies, 1934
  9. "Statistcis and Dynamics in Socialist Economics", Economic Journal, 1937
  10. Barone: "Il Ministro de la produzione nello Statto colletivista"
  11. Leijonhufvud, "Effective Demand Failures," pp. 37-41 .- en: Economics as a Coordination Problem: The Contributions of Friedrich A. Hayek .- O'Driscoll, Gerald P., Jr.
  12. Market Socialism-The Debate among Socialists, Routledge, 1998, -Bertell Ollman (editor) p.10).0
  13. para un análisis más sofisticado, ver Markets and socialism, Nove, Alec; Thatcher, Ian D., eds., Elgar Reference Collection. International Library of Critical Writings in Economics, no. 39. Aldershot, U.K.: Elgar; distributed in the U.S. by Ashgate, Brookfield, Vt., 1994, pages xx, 555.
  14. Nove, Alec (1972). Alec Nove & D. M. Nuti, ed. Socialist economics: selected readings. Harmondsworth, Middlesex: Penguin books. 
  15. Robinson, Joan (1972). Alec Nove & D. M. Nuti, ed. Socialist economics: selected readings. Harmondsworth, Middlesex: Penguin books. 
  16. ver por ejemplo: Jude Wannisk: The Way the World Works. (New York: Basic Books, Inc., 1978)
  17. Joseph Alois Schumpeter: "Capitalismo, Socialismo y Democracia".
  18. Los derechos naturales de las personas, por Juan Fernando Carpio
  19. No necesariamente desde el punto de vista liberal. Aun cuando Hayek era partidario del derecho a la herencia, esa es una posición mas asociada con el conservadurismo y aun entre ellos no necesariamente absoluto: la moral católica acepta que el derecho a la herencia tiene limitaciones sociales legitimas (APUNTES; VIII. MORAL Y ECONOMÍA ). Desde el punto de vista liberal clásico, John Locke no examina el problema más allá de aceptarlo a pesar que parece contradecir su aserción que los derechos de propiedad están justificados siempre y cuando la propiedad sea trabajada productivamente y deje a los demás suficiente cantidad y calidad de lo poseído. (ver por ejemplo: Erik F Meinhardt: Critical Analysis of John Locke’s Theory of Property Roights... etc; mientras que Adam Smith consideraba el derecho a herencia como aplicable solo en el caso de lo que en estos días se consideraría el esposo sobreviviente en el matrimonio y los hijos menores dependientes: "Adam Smith enseño a los estudiantes que asistían a sus clases de jurisprudencia que "no hay un punto mas difícil de justificar que el derecho que concebimos los hombres tienen para disponer de sus bienes después de sus muertes". El pensaba que la herencia estaba claramente justificada cuando era necesaria para proveer para niños" agregando "es la mas absurda de las propuestas suponer que cada generación no tenga un derecho igual sobre la tierra". (Jeff Weintraub en Jeff Weintraub: Teddy Roosevelt & Adam Smith on inheritance taxes ...) Irwin M. Stelzer agrega que "Para satisfacer los criterios de "evidente justicia y utilidad", Adam Smith apoyaba un impuesto en la riqueza heredada por hijos "que tengan sus propias familias" y que dependan de fondos separados e independientes de los de los padres." (Irwin M. Stelzer: Listen to Adam Smith: inheritance tax is good). Desde el punto de vista liberal libertario el asunto es aun mas claro: "en el caso de la tierra, o de cualquier otro material donde la oferta de que es tan limitada que no puede sostenerse en cantidades ilimitadas", estas sólo deben considerarse propiedad mientras el individuo está en el acto de utilizar o ocupar estas cosas." (Benjamin Tucker en teoría de la propiedad-trabajo).-
  20. De acuerdo a datos del "Survey of Consumer Finances" de EE. UU., citado por un documento interno del Citigroup: el 1% "superior" de los hogares de ese país cuenta -en el año 2000- por 20% del ingreso total de EEUU -similar al ingreso total del 60% de los hogares de menores ingresos. Ese mismo 1% superior posee bienes (net worth) equivalentes al 33% del total en EEUU, suma mayor que la del 90% de los mas pobres. y el 40% del capital total (financial net worth), mas que el 95% de los hogares de ingresos menores en conjunto. El estudio continua: "eso continuara empeorando (o mejorando, de acuerdo a su perspectiva politica)" y "... creemos que los capitalistas globales van a obtener una parte aun mas grande de la riqueza mundial sobre los próximos años” Citigroup: Plutonomy: Buying luxury, Explaining Global Imbalance ver Plutonomia
  21. Entrevista a Hayek: Ideas de gran actualidad: Entrevista a Friedrich August Von Hayek - El Camino desde la servidumbre
  22. Hayek: camino de servidumbre cap. XIV
  23. Robinson, Joan (1966). An essay on Marxism. London: Macmillan. ISBN 0333020812. 
  24. Von Mises, Ludwig (1990). "Economic calculation in the Socialist Commonwealth" (pdf) (en ingles), Ludwig von Mises Institute
  25. F. Caffé (1987), "Barone, Enrico," The New Palgrave: A Dictionary of Economics, v. 1, p. 195.
  26. Enrico Barone, "Il Ministro della Produzione nello Stato Collettivista", Giornale degli Economisti, 2, pp. 267-293, trad al ingles como "The Ministry of Production in the Collectivist State," en F. A. Hayek, ed. (1935), Collectivist Economic Planning, pp. 245-90.
  27. Robin Hahnel (2005), Economic Justice and Democracy, Routlege, p. 170
  28. Fred M. Taylor (1929). "The Guidance of Production in a Socialist State," American Economic Review, 19(1), pp. 1-8 .
  29. O. Lange & F. Taylor, Sobre la teoría económica del socialismo, Barcelona, 1970.
  30. Mark Skousen (2001), Making Modern Economics, M.E. Sharpe, pp. 414-415.
  31. Curioso como a veces se perpetuan concepciones distorcionantes. Las propuestas de Marx el revolucionario que había que detener a todo coste parecen un poco timidas en estos dias... y ciertamente no incluyen la abolicion de los mercados: "Estas medidas no podrán ser las mismas, naturalmente, en todos los países. Para los más progresivos mencionaremos unas cuantas, susceptibles, sin duda, de ser aplicadas con carácter más o menos general, según los casos .1.a Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos. 2.a Fuerte impuesto progresivo. 3.a Abolición del derecho de herencia. 4.a Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes. 5.a Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio. 6.a Nacionalización de los transportes. 7.a Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo. 8.a Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo. 9.a Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad. 10.a Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material, etc." (Manifiesto Comunista, final)
  32. János Kornai (1992),The Socialist System: the political economy of communism, Oxford University Press, p. 476.
  33. Fonseca G: The Socialist Calculation Debtae (en ingles) http://cepa.newschool.edu/het/essays/paretian/social.htm
  34. Fonseca G. The Socialist Calculation Debate (en ingles) http://cepa.newschool.edu/het/essays/paretian/social.htm
  35. Zappia, Carlo. «The economics of information, market socialism and Hayek's legacy» (en inglés) (PDF). Consultado el 03-04-2007.
  36. «Economic Logic: a survey and variations on the theme» (en inglés) (HTML). Consultado el 03-04-2007.
  37. Ticktin, Hillel (1997). Bertell Ollman, ed. Market Socialism: The Debate Among Socialists. New York; London: Routledge. ISBN 0-415-91967-3. 
  38. Neurath, Otto (2004). Economic writings : selections 1904-1945. Dordrecht ; London: Kluwer Academic. ISBN 1402022735. 
  39. ver por ejemplo: ¿Vivimos en una sociedad liberal? Por Antonio Mascaró Rotger en: http://www.liberalismo.org/articulo/375/66/
  40. The firm, money, and economic calculation: considering the institutional nexus of market production.(Special Invited Issue: Money, Trust, Speculation and Social Justice)(Part 2: Trust and Money) The American Journal of Economics and Sociology -01-OCT-98- (en Ingles): Lewin, Peter
  41. "Lenin and the Market Economy", Lecture by Fuwa Tetsuzo (Japanese Communist Party Central Committee Chair)
  42. "Market Economy and Socialist Road", by Duan Zhongqiao

Bibliografía y enlaces externos[editar]