Socialismo autogestionario

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El socialismo autogestionario o socialismo de autogestión es el sistema político que está basado en la participación de las diferentes comunidades cercanas a la vida cotidiana colectivizada (empresa, sindicato, localidad, partido) en la gestión de comunidades políticas superiores (Estado, federaciones, confederaciones, etc.). Junta economía de mercado y competencia, con autogestión obrera y la economía planificada del socialismo, en un solo modelo unificado por el federalismo, generando una forma diferente de Estado socialista.

Las comunidades autogestoras del Estado, Federación o Confederación serían:

  • Comunidad laboral, representado por los sindicatos.
  • Comunidad ideológica, representado por partidos.
  • Comunidad territorial, representados por naciones o nacionalidades del Estado, Federación, o Confederación.

Aparezca la comunidad política superior como Estado o no, según las diferentes concepciones socialistas autogestionarias, dicha comunidad política será garante de un plan económico fruto de la participación del trabajador y ciudadano en los diferente ámbitos de su vida. Resulta imprescindible así en los modelos de Estado autogestionario dotarse de un parlamento tricameral o tricameralidad, compuesto por una cámara de baja o parlamento, cámara alta o senado con una función de representación territorial y cámara laboral con la representación sindical.

Antecedentes[editar]

Como antecedentes del socialismo autogestionario se encuentran en numerosas experiencias históricas que demostrarían que la clase obrera siempre ha luchado por esta idea, teniendo muy presentes las circunstancias específicas de cada situación. Estas son algunas de estas experiencias:

Socialismo de autogestión en el mundo[editar]

El socialismo de autogestión surge como alternativa a las experiencias de socialismo real en la URSS y así será revindicado por socialistas y comunistas no alineados a la URSS, como la República Federal Socialista de Yugoslavia. Para algunos la experiencia yugoslava bajo Tito fue paradigmática respecto a la autogestión.[1] Los principios del socialismo autogestionario como ideología del titoísmo fueron sintetizados en el Programa de Liubliana, de 1958 (o Program Saveza Komunista Jugoslavije), que afirmaba que: "el socialismo es un sistema social basado en la socialización de los medios de producción, en que la producción social es dirigida por los productores directos asociados"; y que "el desarrollo, mismo bajo el socialismo, debe proceder a través de la superación de conflictos socioeconómicos endógenos (contradiciones)".[2]

En este sistema de socialismo autogestionario, denominado también Samoupravljanje, se permitía la propiedad privada de los medios de producción y en servicios, en ciertos sectores económicos secundarios, y bajo ciertos límites que varían según el país (en Yugoslavia podían existir empresas de hasta cinco trabajadores en ciertas ramas). El resto de empresas eran públicas, y controladas por los propios trabajadores de cada empresa, quienes decidían cómo organizarse e invertir, y entre quienes se repartían los beneficios y pérdidas. Los productos de las empresas eran posteriormente vendidos en el mercado privado, lo cual llevó en ocasiones a la competencia entre empresas. [3] [4]

También Argelia en los 1970 intentó la experiencia autogestionaria. De alguna manera se encuentra una tendencia similar en los Kibutzim de Israel, especialmente es sus orígenes. En España el socialismo de autogestión es revindicado por grupos de izquierdas como el Partido Carlista,[5] [6] Izquierda Anticapitalista y algunos sectores del Partido Comunista de España. Sindicatos como el Frente Auténtico del Trabajo en México desde los años 1970 promueven también esta propuesta.

La teoría[editar]

  • Propiedad social de los medios de producción a partir de determinados niveles de volumen de empleo.
  • Gestión autónoma por parte de los trabajadores de la unidad productiva.
  • Planificación descentralizada, desburocratización relativa basada en actuaciones estatales de carácter indicativo y no jerarquizado (eliminación de fallos del sector público)
  • La Confederación u órgano común de los Estados Confederados sólo se ocupa de sectores clave: sistema bancario, Hacienda Pública (Imposición distributiva).
  • Bajo estas condiciones se permite inversión extranjera y el mercado en resultados, pero corregido, (eliminación de fallos de mercado).
  • Derecho de cada partido comunista a establecer su propia vía hacia el socialismo, de acuerdo a las condiciones socioeconómicas y características nacionales (o regionales) específicas que prevalecen en cada país (política de no alineamiento). Esto supone total independencia de cada federación respecto a las demás elegidas democráticamente.
  • Cambiar el concepto de internacionalismo proletario (sumisión al partido-guía) por el de solidaridad internacionalista.

La autogestión implica la propiedad social de los medios de producción y la descentralización máxima de las decisiones, lo cual no impide un acuerdo o conexión con otros entes superiores que deben ser representativos de la base. La autogestión total es imposible en un régimen capitalista convencional, así como en un régimen socialista de planificación central jerarquizada. Supone la participación de la base o sus representantes en todos los entes u organismos del nivel superior, los cuales se convierten en unidades sociales y administrativas libremente constituidas, gestionadas y coordinadas (Se cuestiona por tanto la dictadura del proletariado aunque se mantiene la idea de su posible utilidad).

Forma de gestionar la empresa[editar]

  • El colectivo obrero: formado por el conjunto de los trabajadores. Órgano supremo de control y gestión de los trabajadores.
  • El consejo obrero: En las empresas con más de treinta obreros hay un con­sejo, que puede tener de 15 a 120 miembros, y que se elige anualmente por sufragio directo de los trabajadores. Es el consejo obrero que, en principio, es el más alto organismo en la gestión de la empresa. El consejo resuelve sobre muchas materias. Entre otras, en lo que se refiere al plan anual de producción; el balance de la empresa; las in­versiones; los créditos; la distribución del ingreso neto entre salarios y fondos de reserva o acumulación, etc.
  • Comité de gestión: com­puesto de tres a once personas y del cual forma parte, por de­recho propio, el Director de la empresa quien, cada tres me­ses, debe informar acerca de la marcha del plan anual de pro­ducción. Hay algunos asuntos que son de la competencia pri­vativa del Comité. Es lo que sucede, por ejemplo, con el nom­bramiento de obreros para cargos superiores dentro de la em­presa.
  • El director: es elegido conjuntamente por delegados del comité de distrito y los del consejo obrero y forma parte del comité de gestión. Su nombramiento es por tiempo indefini­do; pero, actualmente, se propicia una reforma que tiende a establecer un período determinado. El Director organiza y di­rige el proceso de la producción. Es el responsable directo de que la actividad de la empresa se sujete a las leyes en vigen­cia. En consecuencia, tiene el derecho y la obligación de ve­tar todo acuerdo del consejo obrero que infrinja esas dispo­siciones. En caso de diferendo, somete el asunto ante el comi­té popular de la comuna.[7]

¿Cómo distribuye sus ingresos una empresa socializada?[editar]

El ingreso bruto de una empresa es el que obtiene con la venta de los productos. Con cargo al ingreso bruto se dedu­cen el costo de los materiales empleados en la producción y el fondo de amortización, que se calcula atendiendo a la du­ración de los bienes de capital y de acuerdo con las normas que rigen sobre la materia. Como la sociedad es dueña de los medios de producción, la empresa le paga una suma por su uso. En seguida, el consejo obrero resuelve lo que se hace con el resto, es decir, acerca de la parte que debe des­tinarse al pago de salarios, a la inversión y al llamado consu­mo colectivo, o sea, la construcción de viviendas, escuelas, hos­pitales, casas de cultura, etc. El consejo obrero es, en principió, libre para resolver.[8]

Libertad de empresa[editar]

La libertad de empresa autogestionada está limitada por las directrices del plan económico elaborado democráticamente. Los sindicatos deben servir como elemento de conexión entre la clase obrera, para evitar los desequilibrios excesivos entre las distintas empresas autogestionadas debido a deficiencias de estructura productiva (no de baja productividad, mala gestión, etc.). Además deberán representar a los trabajadores si tienen conflictos con entes superiores.

Referencias[editar]

  1. La autogestión yugoslava: Una visión dentro de su cuadro ideológico-político marxista
  2. Por una comunicación autogestionaria
  3. Los tres mundos de la economia: Capitalismo, Socialismo y Paises Menos desarrollados, Lloyd G. Reynolds, Alianza Editorial. Capitulo III: Economías Socialistas, pg 81

  4. Autogestión de trabajadores en Yugoslavia, por O. Ressler
  5. La práctica del socialismo autogestionario en Yugoslavia y su influencia en el carlismo contemporáneo, por Javier Onrubia
  6. ¿Socialdemocracia o socialismo autogestionario?, por Carlos Hugo de Borbón Parma. El País, 1975.
  7. Tres países del mundo socialista] de Alberto Baltra
  8. Tres países del mundo socialista, de Alberto Baltra

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]