Revolución proletaria

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Lenin, líder de la Revolución de Octubre rusa.
Paso libre desde Berlín Este a Berlín Oeste, tras la caída del muro en 1989, símbolo del fin del proyecto socialista en Europa.

La revolución proletaria o revolución obrera es una revolución clasista promulgada por el marxismo en la que la clase obrera intenta derrocar de su posición a la clase dominante, y establecer una Dictadura del Proletariado que acabe con la (lucha de clases), mediante la toma del gobierno o demás instituciones políticas (Estado socialista). Es un concepto con un importante componente ideológico, socialista, comunista y/o sindicalista por lo que su uso podría intercambiarse con de revolución socialista o revolución comunista.

Ha sido interpretada de forma distinta desde las distintas perspectivas en que se ha dividido el movimiento obrero revolucionario. Durante el siglo XIX, la Revolución de 1848, revolución burguesa en la que el componente proletario no era el dirigente, aunque adquiría por primera vez un papel independiente al del resto de clases sociales, se hallaba cada vez más radicalizado, tuvo ciertos rasgos de revolución proletaria. O la Comuna de París de 1871, la primera revolución, de componentes ideológicos muy variados, pero en que el proletariado adquiere por primera vez un papel dirigente en la historia, llegando a tomar el poder y sustituir las instituciones propias del Estado burgués por instituciones representativas de la clase obrera, tales como Asambleas, o Consejos obreros (Estado obrero). A partir de entonces se produce la división entre marxistas y anarquistas, a la que sigue en la Primera Guerra Mundial la que se produce en los marxistas entre socialistas (o socialdemócratas) y comunistas, y en los años treinta en los comunistas entre estalinistas y trotskistas.

Historia del fenómeno durante el siglo XX[editar]

La revolución bolchevique de Rusia en octubre de 1917 ha sido históricamente el ejemplo más trascendente de revolución proletaria, sin perjuicio de sus múltiples y diferentes valoraciones ideológicas e historiográficas. La revolución china y el pensamiento maoísta introdujeron la reivindicación del componente campesino, que en el leninismo estaba claramente definido como menos revolucionario; pasando a ser habitual la expresión revolución obrera y campesina, que se extendió por otros países del Tercer mundo, con un sector industrial muy poco desarrollado.

En la interpretación del marxismo, la revolución proletaria se produciría a través de la toma del poder por el proletariado, una vez que se hubieran puesto de manifiesto las contradicciones inherentes al sistema capitalista que conducen a una separación radical entre una minoría de capitalistas y una mayoría de proletarios que habrían de alcanzar conciencia de clase. Una vez tomado el poder, llegaría la fase de dictadura del proletariado en la que los proletarios tomarían el control de los medios de producción y del aparato coercitivo del Estado, utilizándolo para la igualación de los individuos y para reprimir a la burguesía evitando que esta tome o retome el poder. Teóricamente, cuando se hubiera conseguido una sociedad sin clases (sociedad comunista), el Estado sería innecesario, pues se habría conseguido formar al hombre nuevo socialista. El mecanismo concreto de la toma del poder -más o menos violento o pacífico, pero siempre venciendo la oposición de la burguesía- no viene prefijado por el pensamiento de Karl Marx, y es objeto de adaptación por Lenin en su teoría del partido de la vanguardia revolucionaria (minoría revolucionaria que debe dirigir al movimiento obrero) y criticado por Trotsky y sus seguidores como un fenómeno de degeneración burocrática contrarrevolucionaria. El mismo Trotsky y Antonio Gramsci propugnaron la revolución proletaria a través de la síntesis del movimiento proletario y el combate a la que denominaban hegemonía cultural del capitalismo.

En la interpretación del sindicalismo revolucionario y del anarcosindicalismo, la revolución proletaria se produciría por mecanismos ajenos a los de la acción política convencional -partidos políticos o elecciones-, que han sido interpretados de muy distinta manera: desde la utilización de los mecanismos como movilizaciones de protesta masiva y reivindicación más o menos espontáneas u organizadas, en algunos casos, de la denominada propaganda por el hecho (que se concretó desde finales del siglo XIX en la utilización del terrorismo).

La revolución del proletariado es un proyecto ideológico-político enfrentado al sistema del capitalismo democrático y que tuvo su máximo auge con el Bloque del Este durante la Guerra Fría durante la instauración del socialismo real o "marxismo estructural", y dentro de los partidos comunistas y la intelectualidad marxista de Occidente. Sin embargo el grado de participación protagónica de elementos de clase obrera en estos fenómenos es varias veces cuestionado.

Cartel de propaganda de la Revolución cubana.

Para un listado de las revoluciones proletarias, socialistas o comunistas, véase Revolución

Fin del fenómeno a finales del siglo XX[editar]

La caída del muro en 1989 ha sido expuesta por ideólogos liberales como hito histórico del fin del proyecto global de socialismo. Sin embargo, el desmoronamiento del socialismo como proyecto arraigado en la conciencia de las masas comienza mucho antes, y su causa central no está en relación exclusiva con el deterioro de la economía soviética, sino también con la ruptura del anhelo de liberación proletaria con el proyecto de los regímenes estalinistas (también llamados socialismos reales por una parte de la historiografía, y autodenominados socialistas) y parte del marxismo estructuralista.

Las revueltas populares en favor de reformas democráticas entre 1989 y 1991 fueron capitalizadas por los gobiernos y regímenes del bloque occidental y el ala restauracionista de la burocracia soviética y el partido gobernante, o nomenklatura, que dieron paso a la restauración del capitalismo en el este, la asimilación de la RDA a la RFA (unificación alemana) y disolución y repartición de la URSS y los países del Este en diversas Repúblicas nacionales (conllevando un auge del nacionalismo capitalizado por algunas alas nacionales de la antigua burocracia y por dirigentes políticos para fortalecer su influencia y poder, al tiempo que se tradujo en un proceso de guerras intestinas de componente étnico y nacionalista en la antigua Yugoslavia; ver guerras yugoslavas), acabaron con el proyecto de Estado socialista y con el conjunto de conquistas sociales y económicas, para la clase trabajadora, que caracterizaron al período de existencia de la URSS, tuvieron un fuerte impacto en la conciencia de clase y en general sobre la ideología clasista en buena parte de la población, en detrimento de aquélla, y brindaron para gran parte de la misma un clima de esperanza en las libertades formales propias de la democracia liberal burguesa, basadas en el parlamentarismo, el electoralismo burgués, el multipartidismo formal o partitocrático, el presidencialismo, etc. Si bien, en muchos países ex-soviéticos, esto no ha resuelto en la práctica el problema de la corrupción y la concentración de poderes en manos de las burocracias u oligarquías vinculadas a uno o más grandes partidos. Este período impulsa el proceso de la globalización económica y la restauración de la economía de mercado en los países del Este, profundizando la liberalización o privatización del sistema económico y del sector servicios y el aumento de la tasa de ganancia de los grandes monopolios o consorcios capitalistas financieros, sobre el aumento de tasa de explotación, la precariedad y la pirámide de endeudamiento (vinculada a la burbuja especulativa) de la clase trabajadora a nivel mundial (neoliberalismo). Los conflictos geopolíticos, el resurgimiento de conflictos nacionales, que condujeron al extremo de las guerras étnicas y nacionales en la antigua Yugoslavia, algunos ciclos económicos ó crisis cíclicas del capitalismo, y la creciente precariedad del empleo fueron los principales retos de este período.

Bibliografía[editar]

  • Marx, Karl, Manuscritos de economía y filosofía, Alianza Ed.
  • Marx, Karl, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), I-III, Ed. Siglo XXI
  • Lenin, V.I. “El Imperialismo Fase Superior del Capitalismo”. O.E. en 3, Tomos. T. I, Edit. Progreso 1961
  • Lenin, V.I. “Las Tareas del Proletariado en la Presente Revolución”. O.E. en 3, Tomos. T. II. Edit. Progreso 1961
  • Trotski, León, D. “Resultados y Perspectivas. Tres Concepciones de la Revolución Rusa”. Akal. Madrid. 1975.
  • Luxemburgo, Rosa “Reforma o Revolución”. Grijalbo, Barcelona, 1974.
  • Gramsci, Antonio. “Antología”. Edit. Ciencias Sociales 1973
  • Anderson, Perry. “Consideraciones sobre el Marxismo occidental”. Siglo XXI, Madrid, 1979
  • Zygmut Bauman, "Trabajo, consumisno, y nuevos pobres" Gedisa, Buenos Aires, 2004