Vanitas

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Vanitas, de Bernardo Strozzi.
Vanidad, de Juriaen van Streeck.
Objetos propios del género Vanitas han servido de atributos para caracterizar a determinados santos: San Francisco, atribuido a Luis de Morales, siglo XVI.
Objetos para un rato de ocio (William Michael Harnett, 1879. Museo Thyssen-Bornemisza). Las alusiones a la muerte se dan a través de cerillas apagadas, pipas humeantes o periódicos atrasados, en posición inestable y desordenada.

Vanitas es un término latino que puede traducirse por vanidad; no en el sentido de soberbia u orgullo, sino en el sentido de vacuidad, insignificancia (como en la expresión «en vano»). En el sentido artístico, designa una categoría particular de bodegón, de alto valor simbólico, un género muy practicado en la época barroca, particularmente en Holanda.

Su título y su concepción se relacionan con un pasaje del Eclesiastés: «Vanitas vanitatum omnia vanitas» («Vanidad de vanidades, todo es vanidad»). El mensaje que pretende transmitir es la inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte, animando a la adopción de un sombrío punto de vista sobre el mundo. Es, al mismo tiempo, un elemento esencial en el surgimiento del bodegón como género individual.

Símbolos[editar]

Si los objetos en la Edad Media pueden figurar en la pintura, es porque tienen un sentido. En las vanidades, los objetos representados son todos símbolos de la fragilidad y la brevedad de la vida, de que el tiempo pasa, de la muerte.

Entre todos estos objetos simbólicos, el cráneo humano, símbolo de la muerte, es uno de los más corrientes. Se encuentra este memento mori (acuérdate de que vas a morir) entre los símbolos de las actividades humanas: saber, ciencia, riqueza, placeres, belleza... Las vanidades denuncian la relatividad del conocimiento y la vanidad del género humano sujeto al paso del tiempo, a la muerte.

Otros símbolos que suelen encontrarse en las vanidades son fruta pasada, que simboliza la decadencia como en senescencia; las burbujas, que simbolizan la brevedad de la vida y lo repentino de la muerte; humo, relojes, y relojes de arena, que simbolizan la brevedad de la vida; e instrumentos musicales, símbolos de la brevedad y la naturaleza efímera de la vida.

Historia[editar]

En el siglo XVII, estos bodegones moralizantes se hicieron muy frecuentes como memento mori, complemento indispensable para la predicación y la devoción en Europa bajo formas y con intenciones apenas diferentes al Norte y al Sur, para el catolicismo y para el protestantismo.

Es un género que gozó de gran apreciación entre los pintores del Norte de Europa, en Flandes y en los Países Bajos, pero también fuera de ese ámbito, con artistas de la talla de Jacques Linard o Philippe de Champaigne en Francia, Francesco Solimena en Italia o Antonio de Pereda, Andrés Deleito y Juan de Valdés Leal en España.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Karine Lanini, Dire la vanité à l'âge classique. Paradoxes d'un discours, París, Ed.: Honoré Champion, 2006

Enlaces externos[editar]