Antonio Palomino

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Antonio Palomino
Portrait of Antonio Palomino.jpeg
Retrato de Antonio Palomino, por Juan Baptista Simo.
Nombre completo Acisclo Antonio Palomino de Castro y Velasco
Nacimiento 1655
Bujalance, España
Fallecimiento 12 de agosto de 1726, (71 años)
Madrid, España
Nacionalidad español
Área Pintura, Dibujo, Escritura
Educación Discípulo de Juan de Valdés Leal
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Acisclo Antonio Palomino de Castro y Velasco (Bujalance, Córdoba, 1655Madrid, 12 de agosto de 1726) fue un pintor y tratadista de pintura español.

Biografía[editar]

Alegoría del aire, Museo del Prado, Madrid.

Nació en Bujalance (Córdoba) en 1655 en el seno de una familia acomodada. Siendo niño se trasladó con su familia a Córdoba, donde estudió gramática, filosofía, derecho, teología y cánones, además de recibir lecciones de pintura de Juan de Valdés Leal, que vivió allí en 1672, y luego de Juan de Alfaro y Gámez (1675).

Después de ordenarse subdiácono marchó a Madrid en 1678 bajo la protección de Alfaro, y se relacionó con Claudio Coello y Juan Carreño de Miranda, realizando varias pinturas al fresco. Poco después desposó con Catalina Bárbara Pérez de Sierra, hija de un diplomático, y tras ser nombrado alcalde del Concejo de la Mesta, se le concedió un título nobiliario; en 1688 fue nombrado pintor real de Carlos II, puesto en el que recibió una notable influencia de Luca Giordano.

Visitó Valencia en 1697, permaneciendo allí durante tres o cuatro años pintando frescos. Realizó los de la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la Iglesia de los Santos Juanes. Durante un breve tiempo de retiro en Vall de Uxó, realizó algunas pinturas para los duques de Segorbe y, antes de su nueva marcha, diseñó el programa pictórico de la cúpula de la iglesia de san Nicolás de la capital valenciana, aunque dejando el trabajo manual a uno de sus colaboradores, el valenciano Dionís Vidal.

Entre 1705 y 1715 residió en Salamanca, Granada y Córdoba; y más tarde en Madrid, donde se encargó de la parte pictórica del Sagrario del Monasterio de El Paular, de la que hoy quedan pocos restos, ejecutándola en 1723 como final de su carrera. Tras la muerte de su esposa en 1725, Palomino se hizo sacerdote. Murió el 12 de agosto de 1726 en Madrid.

Su principal obra, es sin embargo, de carácter histórico-literario: los 3 volúmenes (1715-1724) de la obra titulada El Museo Pictórico y Escala Óptica, una de las principales fuentes para la historia de la pintura barroca española. Consta la obra de cuatro partes (o tomos): Teórica de la pintura; Práctica de la pintura; El Parnaso español, pintoresco y laureado; Índices y Tablas. Los dos primeros tomos versan sobre la práctica y el arte de la pintura, y han tenido poca influencia posterior. Sin embargo, el tercero constituye un valioso material biográfico de pintores españoles del Siglo de Oro, que ha motivado que Palomino sea llamado el Vasari español. Esta parte fue parcialmente traducida al inglés en 1739. Posteriormente, un resumen de la obra original fue publicado en Londres en 1742. Se tradujo al francés en 1749 y al alemán en 1781 (publicado en Dresde). La segunda edición en español fue publicada en Madrid en 1797. M. Aguilar publicó en Madrid en 1947, en la Colección Obras Eternas, una nueva y muy bella edición de la obra completa, con un prólogo de Juan A. Ceán Bermúdez y 15 láminas y otras ilustraciones procedentes de la primera edición. La última traducción al inglés fue realizada en 1987 por Nina Ayala Mallory (en Cambridge University Press).

Obra pictórica[editar]

En sus obras se aprecia la evolución de la pintura barroca de fines del siglo XVII hacia el Rococó y, en último término, el Neoclasicismo que se impondrá en el siglo XVIII. Su estilo muestra la influencia del Barroco cortesano o escuela madrileña de pintura, que conoció durante sus estancias en la capital. Palomino cuida siempre la adecuación de sus pinturas a la temática, al encargo y al lugar al que van destinadas, suprimiendo elementos anecdóticos o secundarios en aras de la claridad, pecando a veces sus obras de cierta rigidez y envaramiento; sin embargo supo dotar a sus obras al fresco de movimiento, color y el característico decorativismo y ampulosidad del Barroco.

Entre sus pinturas se pueden citar: La confesión de San Pedro, los frescos en la iglesia de San Juan del Mercado, y los de la capilla de la Virgen de los Desamparados, en Valencia; los cinco cuadros del retablo mayor, representando a San Fernando, una Aparición, y el Martirio de San Acisclo y Santa Victoria, en la catedral de Córdoba; frescos de la cúpula del Sagrario, en la Cartuja de Granada; el fresco del testero del coro en la iglesia de San Esteban de Salamanca; un cuadro de San Antonio de Padua en Sigüenza, y una Inmaculada Conecpción conservada en la catedral de Palencia; un San Antonio en el monasterio de las Clarisas de Orihuela; San Dionisio y la Virgen de los Dolores, en Sevilla; el techo de la antesacristía de san Isidro el Real, y los frescos de la Casa de la Villa, actual Ayuntamiento, en Madrid; y un Santo Tomás de Aquino del Museo de Arte Sacro de Málaga.

En el Museo del Prado se conservan una Alegoría del aire y una Alegoría del fuego de su mano.

Galería[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]