Posimpresionismo

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Visión tras el sermón, Paul Gauguin, 1888.
Jugadores de cartas, Paul Cézanne, 1890.

Posimpresionismo o postimpresionismo[1] es un término histórico-artístico que se aplica a los estilos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX posteriores al impresionismo. Lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de una exposición de pinturas de Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh que se celebró en Londres en 1910. Este término engloba diversos estilos personales planteándolos como una extensión del impresionismo y a la vez como un rechazo a las limitaciones de este. Los postimpresionistas continuaron utilizando colores vivos, una aplicación compacta de la pintura, pinceladas distinguibles y temas de la vida real, pero intentaron llevar más emoción y expresión a su pintura. Sus exponentes reaccionaron contra el deseo de reflejar fielmente la naturaleza y presentaron una visión más subjetiva del mundo.

Venecia, Claude Monet, 1908.

Antecedentes[editar]

Todos los artistas agrupados bajo el término postimpresionismo conocieron y practicaron en algún momento los postulados impresionistas, un movimiento pictórico que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX y que rompió los supuestos académicos, sociales y económicos vigentes en el arte. Supuso una revolución[2] y sus obras recibieron fuertes críticas.

Al ser rechazados en los circuitos oficiales, el grupo de los pintores impresionistas organizó sus propias exposiciones y mantuvo una cohesión que duró hasta que, décadas después, algunos de ellos alcanzaron cierto reconocimiento. De la disgregación de ese movimiento nació el postimpresionismo en parte como evolución y en parte como ruptura.

El impresionismo supuso una ruptura de los conceptos dominantes en la pintura y la escultura. Si hasta entonces primaban el estudio racional de la obra, la composición sobre dibujos previos y la claridad de las líneas, los neoimpresionistas abandonaron ese suelo para tratar de captar en sus obras la impresión espontánea, tal como llegaba a sus sentidos. No les importaba tanto el objeto que se quería pintar como la sensación recibida. La sensación fugaz, efímera, difícilmente perceptible y reproducible.

Los pintores impresionistas abandonaron los talleres y salieron al exterior. Sus modelos fueron la calle, el edificio, el paisaje, la persona, el hecho pero no en su concepción estática y permanente sino percibidos en ese momento casi único. El pintor impresionista pintaba in situ y terminaba la obra con rapidez. Utilizaba trazos sueltos, cortos y vigorosos. Los objetos y el propio espacio no se delimitaban con líneas siguiendo los cánones renacentistas sino que se formaban en la retina del observador a partir de esos trazos imprecisos.

La pintura impresionista descubrió el valor cambiante de la luz y su movimiento, utilizando una rica paleta cromática de la que excluyeron el negro porque el color negro, según decían, no existía en la naturaleza.

Carretera en Auvers tras la lluvia,
Vincent Van Gogh, 1890.

Cézanne, Gauguin y Van Gogh[editar]

La obra de Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh se caracterizó por un uso expresivo del color y una mayor libertad formal.

Cézanne se interesó por resaltar las cualidades materiales de la pintura, representando seres vivos y paisajes, volúmenes y relaciones entre superficies, como en Pinos y rocas (1895-1898, MoMA, Nueva York). Su interés por las formas geométricas y la luz prismática inherente en la percepción de la naturaleza anticipó los experimentos del cubismo.

Gauguin, en un intento por conseguir la capacidad comunicadora del arte popular, se centró en la representación a base de superficies planas y decorativas, como se aprecia en la obra Calvario bretón (1889, Palacio de Bellas Artes, Bruselas).

Van Gogh, por su parte, se aproximó a la naturaleza con vigorosas pinceladas coloristas, evocadoras de las emociones internas del artista. Su experimentación subjetiva, ejemplificada en Noche estrellada (1889, MoMA de Nueva York), preludió el expresionismo.

En el Moulin Rouge, Toulouse-Lautrec,
1892-1895.

Henri de Toulouse-Lautrec[editar]

Henri de Toulouse-Lautrec estuvo fuertemente influido por las composiciones lineales de los grabados japoneses, y su obra se caracterizó por los intensos grabados de contorno y los colores planos.

Neoimpresionismo, puntillismo y divisionismo[editar]

Georges Seurat, denominado neoimpresionista por sus criterios más próximos al impresionismo, inventó una técnica denominada puntillismo, cuyo ejemplo más destacado es el cuadro Un domingo de verano en la Grande Jatte 1884-1886, Art Institute de Chicago).

Corrientes posteriores[editar]

Otros movimientos artísticos posteriores, como el cubismo, el expresionismo, el fauvismo, el surrealismo y el futurismo, presentaron algunas de las características de la pintura impresionista: la libertad expresiva del artista y el énfasis en el concepto abstracto del arte.

Artistas postimpresionistas[editar]

El peinado de René Schützenberger.

Referencias[editar]

  1. Términos ambos correctos, sobre todo porque "impresionismo" comienza por vocal; aunque el Diccionario panhispánico de dudas prefiere como regla general el uso del "pos-": Forma simplificada del prefijo de origen latino Puesto que la t precedida de una s en posición final de sílaba, cuando va seguida de otra consonante, es de difícil articulación en español, se recomienda usar la forma simplificada pos- en todas las palabras compuestas que incorporen este prefijo, incluidas aquellas en las que el prefijo se une a voces que empiezan por vocal (aunque en ese caso la articulación de la -t- presente menos dificultades): posmoderno, posdata, posoperatorio, etc. No obstante, se consideran también válidas, aunque no se recomiendan, las grafías que conservan la forma etimológica post-: postdata, postoperatorio etc. Solo en los casos en que este prefijo se une a palabras que comienzan por s- se aconseja conservar la t, para evitar la confluencia de dos eses en la escritura: postsocialismo, postsurrealismo. Naturalmente, cuando este prefijo se une a una palabra que comienza por t-, se mantiene la secuencia -st-: postraumático, postónico. citado en FUNDEU. No obstante, en el vademécum de la misma FUNDEU ignoran la recomendación del Panhispánico usando repetidamente "post-", cuando habla del problema de los guiones: postsoviético, no post-soviético; postgrado, no post-grado; postelectoral, no post-electoral, etc. (...) Además, se recuerda que el guion es necesario cuando el prefijo se une a una palabra que empieza con mayúscula o a una sigla: post-Expo, no postExpo; post-OPEP, no postOPEP.
  2. Castellary p 284

Bibliografía[editar]

  • Arturo Colorado Castellary, Introducción a la historia de la pintura, editorial Síntesis, ISBN 84-7738-118-6.

Enlaces externos[editar]