Manierismo

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El manierismo[1] es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento (c. 1530) hasta los comienzos del período Barroco, aproximadamente hacia el año 1600.

El manierismo se originó en Venecia gracias a los mercaderes y, en Roma, gracias a los papas Julio II y León X, pero finalmente se extendió hasta España, Europa central y Europa del norte. Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento.

El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales.

Su origen etimológico proviene de la definición que ciertos escritores del siglo XVI, como Giorgio Vasari, para quien maniera significa todavía "personalidad artística", es decir, estilo, en el más amplio sentido de la palabra.[2] Lo asignaban a aquellos artistas que pintaban "a la manera de...", es decir, siguiendo la línea de Miguel Ángel, Leonardo o Rafael, pero manteniendo, en principio, una clara personalidad artística. El significado peyorativo del término comenzó a utilizarse más adelante, de parte de los clasistas del siglo XVII, cuando esa "maniera" fue entendida como una fría técnica imitativa de los grandes maestros, como un ejercicio artístico rebuscado, en clichés, reducible a una serie de fórmulas.[3]

Los colores no remiten a la naturaleza, sino que son extraños, fríos, artificiales, violentamente enfrentados entre sí, en vez de apoyarse en gamas. El propio Miguel Ángel o el académico Rafael experimentaron en sus últimas obras el placer de la transgresión, desdibujando sus figuras o dejando inacabadas sus obras. Tiziano, Correggio o Giorgione someten algunas de sus pinturas a complicados simbolismos que aún no han sido descifrados, como intuimos en La tempestad, de este último. También afectó tardíamente, pero de forma genial, a El Greco. La orfebrería fue uno de los ámbitos más beneficiados por este complejo arte.

Como reacción al manierismo, surgió en Italia el caravaggismo. Después de ser reemplazado por el barroquismo, fue visto decadente y degenerativo. En el siglo XX fue apreciado nuevamente por su elegancia.

Entre los artistas que practicaron este estilo están Parmigianino, Beccafumi, Benvenuto Cellini, Giambologna, Giulio Romano, Rosso Fiorentino, Bronzino, Tintoretto, Arcimboldo, Hans von Aachen, Bartholomeus Spranger, Hendrick Goltzius, Vasari, Veronés, El Greco y Federico Zuccaro.

En literatura se interpreta como un proceso evolutivo que afecta a las formas y a la actitud de los poetas. El cambio que afecta a las formas, por influencia de las artes.[4]

Obras manieristas[editar]

  1. Descendimiento de la Cruz (Rosso Fiorentino 1521, Pinacoteca Comunal, Volterra)
  2. Perseo (Benvenuto Cellini 1554, Loggia dei Lanzi, Florencia)
  3. El Juicio Final (Miguel Ángel 1536-1541, Capilla Sixtina)
  4. Mercurio (Giambologna, 1580, Museo del Bargello en Florencia)
  5. El entierro del Conde de Orgaz (El Greco 1586, Iglesia de Santo Tomé en Toledo)
  6. Fuente de Neptuno (Giambologna, 1563-1567, Plaza de Neptuno de Bolonia)

Referencias[editar]

  1. [1] DRAE. Consultado el 20 de julio de 2012
  2. Hausser, Arnold. (1951) Historia social de la literatura y el arte I. Madrid: Guadarrama: 1962, p.359.
  3. Hausser, Arnold. (1951) Historia social de la literatura y el arte I. Madrid: Guadarrama: 1962, p. 360.
  4. SUÁREZ MIRAMÓN, Ana (2009). Literatura, Arte y Pensamiento. Textos del Siglo de Oro. Madrid, Ed. Areces.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]