Escorzo

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Escorzo es el término usado para referirnos a un cuerpo en posición oblicua o perpendicular a nuestro nivel visual. El efecto de escorzo existe en todos los cuerpos con volumen.

Escorzo en El Cristo muerto, Pinacoteca de Brera de Milán.

Cuando la proyección de un objeto no es ortogonal y se produce una contracción proyectiva. P.e. “Lamentación ante Cristo muerto” de A. Mantegna y “Sonrisa” de A. Rodchenko. Según Arnheim, también hay escorzo cuando aun existiendo proyección ortogonal, la imagen no ofrece un aspecto característico de la totalidad. Dice que, en realidad, toda proyección implica escorzo, ya que todas las partes de un objeto representado sufren una deformación de sus proporciones al ser trasladadas de su forma tridimensional al plano bidimensional. Para entenderlo mejor, un escorzo de la figura humana por ejemplo sería aquella parte del cuerpo que fuese en dirección al espectador. El escorzo de una mano sería dibujarlo o esculpirlo de manera que la palma se muestre en paralelo al suelo, haciendo que el espectador solo pueda observar de ella la punta de los dedos.

El escorzo comenzó a utilizarse con frecuencia en el arte a partir de la época Helenística (313 a.C) y dejó de utilizarse hasta la Edad Media que lo utilizaba para dar mayor intensidad de volumen y perspectiva al cuadro. Anteriormente, los pintores no lograban exitosamente representar la tercera dimensión en sus pinturas.

Escorzo y filosofía[editar]

Se ha utilizado el término "escorzo" para traducir al español el término alemán "Abschattung" (literalmente, "sombreamiento" o "sombreado"), empleado por Edmund Husserl en su fenomenología para referirse a la característica de toda percepción (o reproducción de la misma, como la fantasía o el recuerdo) de presentar el objeto o cosa sólo por un lado, en cierta perspectiva o aspecto, y no por completo o en su totalidad. El objeto, la cosa, no se da nunca a la percepción (ni a ninguna de sus reproducciones), más que de esa manera "escorzado" o, como quizá es mejor decir, "matizado". Este escorzamiento o matización ocurre no solamente en la percepción visual, sino en la percepción mediante cualquiera de los sentidos. En ninguno de ellos se presenta el objeto en forma absoluta, completa o total. Piénsese por ejemplo en el sonido de un violín: éste se ofrece matizado (escorzado) de cierta manera al escucharlo desde fuera de la sala de conciertos y de otra manera dentro de ella, pero es en ambos casos el mismo sonido. Lo mismo ocurre, claro, con el violín mismo, que se matiza (escorza) visualmente de una manera diferente desde cada uno de los lugares de la sala.[1]

Referencias[editar]

  1. Husserl, Edmund (1913). Ideas Relativas a una Fenomenología Pura y una Filosofía Fenomenológica. FCE, México.