Política de Rusia

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Desde que obtuvo su independencia tras la caída de la Unión Soviética a finales de 1991, Rusia ha afrontado importantes retos en su esfuerzo por crear un sistema político después de casi setenta y cinco años de régimen soviético. Por ejemplo, las figuras políticas más destacadas en el poder legislativo y en el poder ejecutivo planteaban visiones opuestas en relación a la dirección política de Rusia y qué instrumentos gubernamentales debían utilizarse para alcanzarlas. El conflicto alcanzó su culmen en septiembre y octubre de 1993, cuando el Presidente Borís Yeltsin usó la fuerza militar para disolver el parlamento y convocó nuevas elecciones legislativas. Este acontecimiento marcó el final del primer periodo constitucional de Rusia, que quedó definido por la muy enmendada constitución adoptada por la República Rusa en 1978. En diciembre de 1993 se aprobó mediante referéndum una nueva constitución, que creaba una presidencia fuerte.

Con una nueva constitución y un nuevo parlamento que representaba a los diversos partidos y facciones, la estructura política rusa comenzó a mostrar signos de estabilización. Sin embargo, los rusos continuaban el debate sobre el futuro de su sistema político, en el que la democracia de estilo occidental y el autoritarismo eran las alternativas más consideradas. El período de transición se extendió hasta mediados de la década de 1990, el poder del gobierno nacional continuó desvaneciéndose mientras las regiones ganaban concesiones políticas de Moscú. Aunque la disputa entre el ejecutivo y el legislativo se resolvió en parte gracias a la nueva constitución, ambos poderes continuaron representando visiones básicamente opuestas del futuro de Rusia. El ejecutivo era el centro de las reformas y la cámara baja del parlamento, la Duma, un bastión de comunistas y nacionalistas contrarios a dichas reformas.

Contexto histórico[editar]

La Unión Soviética se conformó oficialmente mediante un tratado en diciembre de 1922, firmado por Rusia y otras tres repúblicas: Bielorrusia, Ucrania y Transcaucasia (una entidad que incluía a Armenia, Azerbaiyán y Georgia). Por este tratado, Rusia pasó a denominarse oficialmente República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR). El tratado de unión fue incorporado a la primera Constitución soviética, promulgada en 1924. En teoría, las fronteras de cada subunidad se trazaron para incorporar el territorio de una nacionalidad específica. La constitución dotaba a las nuevas repúblicas de soberanía, aunque se suponía que habían delegado la mayor parte de sus poderes soberanos al poder soviético central. La soberanía se manifestaba formalmente por la existencia de banderas, constituciones y otros símbolos estatales, y por el derecho de las repúblicas, constitucionalmente garantizado, a la secesión. Rusia era la mayor de las repúblicas tanto por territorio como por población. Los rusos étnicos dominaban la política y el gobierno soviéticos; también dominaban la administración local.

A causa de la dominación rusa en todos los asuntos de la unión, la RSFSR no consiguió desarrollar algunas de las instituciones de gobierno y administración que fueron típicas de la vida pública en las demás repúblicas: un partido comunista en el ámbito de la república, una academia rusa de ciencias y delegaciones rusas de los sindicatos, por ejemplo. Cuando las nacionalidades titulares de las otras catorce repúblicas comenzaron a invocar sus derechos a finales de la década de 1980, los rusos étnicos también empezaron a pedir la creación o fortalecimiento de instituciones específicamente rusas en la RSFSR. Algunas medidas tomadas por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov (en el gobierno entre 1985 y 1991) también animaron a las nacionalidades de las repúblicas de la unión, incluyendo a la República Rusa, a reafirmar sus derechos. Estas medidas incluían la glásnost, que hizo posible la discusión abierta de reformas democráticas y problemas largo tiempo olvidados como la contaminación. La glásnost también trajo reformas constitucionales que condujeron a la elección de nuevas asambleas legislativas en las repúblicas con sustanciales bloques de parlamentarios partidarios de la reforma.

En Rusia, una nueva asamblea llamada Congreso de los Diputados del Pueblo, fue elegida en marzo de 1990 en unas elecciones libres y competitivas. En mayo, el Congreso eligió a Borís Yeltsin presidente del órgano permanente del congreso, el Sóviet Supremo. Borís Yeltsin en su día había sido un protegido de Gorbachov, pero había sido apartado de la dirección del partido debido a la naturaleza radical de sus propuestas reformistas. El mes siguiente, el Congreso declaró la soberanía de Rusia sobre sus recursos naturales y la primacía de las leyes rusas sobre las del gobierno central soviético. Durante 1990-1991, la RSFSR reafirmó su soberanía estableciendo sucursales en la república de organizaciones como el Partido Comunista, la Academia de Ciencias de la URSS, las emisoras de radio y televisión, y el Comité para la Seguridad del Estado (KGB). En 1991, Rusia creó una nueva oficina gubernamental, la presidencia, siguiendo el ejemplo de Gorbachov, que había creado una presidencia de la Unión Soviética para sí mismo en 1990. Rusia celebró unas elecciones que conferían legitimidad popular al cargo, mientras que Gorbachov se había hecho elegir por el parlamento soviético. A pesar de los intentos de Gorbachov para que el electorado no votara a Yeltsin, éste fue elegido en junio de 1991, venciendo cómodamente con más del 57% de los votos.

Yeltsin utilizó el cargo de Presidente de Rusia para defender la soberanía de Rusia y el Nacionalismo ruso, y que su legitimidad como presidente era mayor debido al fracaso del golpe de estado intentado por al línea dura del partido y el Ejército contra Gorbachov en agosto de 1991. Los dirigentes del golpe habían intentado derrocar a Gorbachov para detener su plan de un tratado de confederación que creían que haría hundirse a la Unión Soviética. Yeltsin se opuso a los golpistas y defendió ante la opinión pública que el poder volviera a Gorbachov. La oposición de Yeltsin al golpe provocó que elementos en los ministerios del poder que controlaban a los militares, la policía y el KGB se negaran a obedecer las órdenes de los golpistas. La oposición dirigida por Yeltsin junto a la falta de resolución de los golpistas ocasionó que el golpe fracasara a los tres días.

Tras el fracaso del golpe, Gorbachov se encontró un panorama diferente, con un Yeltsin que controlaba de facto gran parte del a veces recalcitrante aparato administrativo soviético. Aunque Gorbachov volvió a su puesto de presidente de la Unión Soviética, los acontecimientos comenzaron a desbordarle. Las actividades del Partido Comunista fueron suspendidas. La mayoría de las repúblicas de la unión declararon su independencia, aunque parecía que algunas estaban dispuestas a unirse en la imprecisa Confederación de Estados diseñada en el tratado de Gorbachov. Las repúblicas bálticas obtuvieron la independencia completa y recibieron reconocimiento diplomático por parte de muchos Estados. El declinante gobierno de Gorbachov reconoció la independencia de Lituania, Letonia y Estonia en septiembre de 1991.

A finales de 1991, el gobierno de Yeltsin asumió el control del presupuesto, pasando por encima del gobierno de Gorbachov. Rusia no proclamó su independencia, y Yeltsin creía que se podía establecer alguna forma de confederación. En diciembre, una semana después de que la república de Ucrania aprobara su independencia mediante referéndum, Yeltsin y los dirigentes de Ucrania y Bielorrusia su reunieron para crear la Comunidad de Estados Independientes (CEI). En respuesta a las llamadas de las repúblicas de Asia Central y otras solicitando su admisión, se celebró otra reunión el 21 de diciembre, en Alma-Ata, con vistas a una CEI ampliada. En esa reunión, las partes declararon que el tratado de 1922 que había creado la Unión Soviética quedaba anulado y que por tanto la URSS había dejado de existir. Gorbachov anunció oficialmente la decisión el 25 de diciembre. Rusia obtuvo reconocimiento internacional como sucesor de la Unión Soviética, recibiendo el asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en otras organizaciones regionales e internacionales. Los Estados de la CEI acordaron que Rusia se hiciera cargo de las embajadas soviéticas y de otras propiedades en el extranjero.

En octubre de 1991, durante el período de luna de miel tras la resistencia al golpe de estado, Yeltsin convenció a la asamblea de que le autorizara poderes ejecutivos especiales durante un año para poder implementar sus reformas económicas. En noviembre de 1991, nombró un nuevo gobierno en el que él tomaba las funciones de primer ministro, puesto que mantenía hasta el nombramiento de Yegor Gaidar en junio de 1992.

Durante 1992 Yeltsin y sus reformas fueron criticadas por antiguos miembros y cargos del Partido Comunista, nacionalistas y otros sectores que querían que las reformas en Rusia se detuvieran o ralentizaran. El parlamento bicameral fue convirtiéndose en el centro de esta oposición. La cámara alta era el Congreso de los Diputados del Pueblo (CDP) y la cámara baja el Sóviet Supremo. La cámara baja estaba encabezada por Ruslán Jasbulátov, que se convirtió en el principal adversario de Yeltsin. Según la Constitución de 1977, el parlamento era el órgano supremo del poder en Rusia. Después de que Rusia creara el cargo de Presidente en 1991, la división de poderes entre ambos poderes era poco clara.

Aunque Yeltsin consiguió frenar la mayor parte de los ataques a su programa de reforma cuando el CDP se reunió en abril de 1992, en diciembre sufrió una significativa pérdida de sus poderes ejecutivos especiales. El CDP le ordenó dejar de nombrar administradores en las localidades y también la práctica de nombrar inspectores locales (llamados representantes presidenciales). Yeltsin también perdió el poder de emitir decretos especiales en relación a la economía, pero retuvo su poder constitucional de promulgar decretos de acuerdo con las leyes existentes. Cuando su intento de confirmar a Gaidar como primer ministro fue rechazado, Yeltsin nombró a Víktor Chernomyrdin, que fue aprobado por el parlamento porque era económicamente más conservador que Gaidar. Tras negociaciones entre el parlamento y Yeltsin, ambas partes acordaron celebrar un referéndum nacional para que el pueblo determinara la división básica de poderes que debía existir entre el poder legislativo y el ejecutivo.

Sin embargo, a principios de 1993 se produjo tensión entre Yeltsin y el parlamento sobre la pregunta del referéndum y el reparto del poder. A mediados de marzo de 1993, en una sesión de emergencia del CDP se rechazaron las propuestas de Yeltsin sobre el reparto de poder y se canceló el referéndum. Yeltsin se dirigió directamente a la nación para anunciar un régimen especial, bajo el que asumía poderes extraordinarios a la espera de los resultados de un referéndum para una nueva constitución, que se celebraría junto con las siguientes elecciones legislativas. El Tribunal Constitucional declaró el anuncio contrario a la constitución y Yeltsin rectificó.

A pesar del cambio de opinión de Yeltsin, se celebró una segunda sesión extraordinaria del CDP, en la que se discutieron medidas de emergencia para defender la constitución, incluyendo la destitución del presidente. Aunque el proceso de censura fracasó, el CDP planteó nuevos términos para un referendo popular. La versión del referéndum propuesta por la asamblea preguntaba si los ciudadanos tenían confianza en Yeltsin, aprobaban sus reformas, apoyaban elecciones presidenciales y legislativas adelantadas. Según los términos del CDP, Yeltsin necesitaría el apoyo del 50% de los que podían votar, y no sólo de los que participaran en el referéndum, para evitar la elección presidencial anticipada. El 25 de abril de 1993, los rusos no le otorgaron ese nivel de apoyo, aunque una mayoría de los votantes apoyaron la política de Yeltsin y demandaron nuevas elecciones legislativas. Yeltsin consideró los resultados, que fueron un duro golpe para el prestigio del parlamento, un mandato para que él continuara en el poder.

En junio de 1993, Yeltsin decretó la creación de una convención especial de carácter constitucional para examinar el borrador de constitución que él había presentado en abril. Esta convención fue designada para pasar por encima del parlamento, que estaba elaborando su propio borrador constitucional. Como se esperaba, ambos proyectos contemplaban puntos de vista opuestos en cuanto a la relación legislativo-ejecutivo. La convención, que incluía a delegados de las principales organizaciones sociales y políticas de las 89 jurisdicciones subnacionales, aprobó un borrador de compromiso en julio de 1993, borrador que incorporaba algunos aspectos del borrador de parlamento. Sin embargo, el parlamento no aprobó el proyecto.

A finales de septiembre de 1993, Yeltsin respondió al impasse en las relaciones legislativo-ejecutivo repitiendo su anuncio de referéndum constitucional, pero esta vez al anuncio le siguió la disolución del parlamento y el anuncio de nuevas elecciones legislativas en diciembre, desencadenando la Crisis constitucional rusa de 1993. El CDP se reunió de nuevo en sesión urgente, confirmó al vicepresidente Aleksandr Rutskoy como presidente, y votó la destitución de Yeltsin. El 27 de septiembre, unidades militares rodearon la sede legislativa (conocida popularmente como la Casa Blanca), pero 180 diputados se negaron a abandonar el edificio. Al día siguiente, bajo la dirección del Ministro de Defensa, Pável Grachov, varios tanques dispararon a la Casa Blanca y fuerzas militares ocuparon el edificio y el resto de la ciudad.

El 3 de octubre, Yeltsin escogió una solución radical para zanjar su disputa con el parlamento: ordenó a los tanques bombardear la sede del parlamento para desalojar a sus oponentes. Mientras Yeltsin tomaba la decisión inconstitucional de disolver la asamblea, Rusia se acercaba al punto de mayor riesgo de conflicto desde la revolución de 1917.

El Poder Ejecutivo[editar]

La Constitución de 1993 creó un ejecutivo dual que consistía en un presidente y un primer ministro, pero en el que el presidente es la figura dominante. La presidencia fuerte de Rusia se compara a veces a la de Charles de Gaulle (en el período 1958-1969) durante la Quinta República Francesa. La constitución le concede muchas prerrogativas de modo específico, pero muchos de los poderes de los que dispuso Yeltsin se desarrollaron ad hoc.

El Parlamento[editar]

El parlamento, de 628 miembros y llamado Asamblea Federal, consta de dos cámaras: la Duma Estatal (cámara baja) de 450 miembros, y el Consejo de la Federación (cámara alta) de 178 miembros, que representa a los territorios que componen el país. El órgano legislativo ruso fue establecido por la constitución aprobada por referéndum en diciembre de 1993. Según la constitución rusa, los diputados elegidos en diciembre de 1993 eran de transición porque cumplían un mandato de sólo dos años. En abril de 1994 los legisladores, funcionarios y cargos gubernamentales y muchos prominentes hombres de negocios y líderes religiosos firmaron un Acuerdo Cívico propuesto por Yeltsin, comprometiéndose a no utilizar la violencia ni a invocar elecciones presidenciales o legislativas anticipadas durante el período de transición de dos años. También se comprometían a no intentar reformar la constitución. Este acuerdo y el recuerdo de la violenta confrontación entre el parlamento anterior y las fuerzas del gobierno, tuvieron cierto éxito en la labor de suavizar la retórica política durante los dos años siguientes.

Globalización[editar]

Desde el disolución del URSS Rusia aún mantiene si mísmo como un superpotencia global. Rusia tiene un posición diplomático importante, y también tiene muchas inversiones en el mundo especialmente en Asia y Europa. La Guerra Civil Siria demostró el rol internacional de Rusia en sucesos recientes.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]