Tratado de No Proliferación Nuclear

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Países firmantes del tratado o que lo ratifican (en verde), en rojo los países que no lo aprueban (India, Israel, Pakistán y Sudán del Sur) y sólo un país que se retiró del tratado (Corea del Norte, en ámbar).

El Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, Nuclear Non-Proliferation Treaty, en inglés) es un tratado abierto a la firma el 1 de julio de 1968 que restringe la posesión de armas nucleares. La gran mayoría de los Estados soberanos (190)[1] forman parte del tratado. Sólo a cinco Estados se les permite en el tratado la posesión de armas nucleares: los Estados Unidos (firmante en 1968), el Reino Unido (1968), Francia (1992), la Unión Soviética (1968, sustituida en la actualidad por Rusia), y la República Popular de China (1992). La condición especial de estos cinco países, llamados Estados Nuclearmente Armados (NWS o Nuclear Weapons States) se definió a partir de que eran los únicos estados que habían detonado un ensayo nuclear hasta 1967. Ellos son también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Principales artículos[editar]

El tratado constituye un sistema basado en tres pilares fundamentales: la no-proliferación, el desarme y el uso pacífico de la energía nuclear.

  • Artículo I: los Estados Nuclearmente Armados (NWS) se comprometen a no transferir tecnología nuclear ni tecnología sobre armas nucleares a otros países, ni tampoco a asistir en el desarrollo de tales armas, bajo ninguna circunstancia.
  • Artículo II: los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS) se comprometen a no tratar de desarrollar armas nucleares y por el artículo III a someterse al régimen de salvaguardias totales del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA o International Atomic Energy Agency), el cuerpo regulador nuclear de Naciones Unidas.
  • Artículo IV: establece el compromiso de todas las partes de «facilitar el más amplio intercambio posible (...) para los usos pacíficos de la energía nuclear».[2]
  • Artículo V: rescata el derecho inalienable de todos los estados a desarrollar la energía nuclear para fines pacíficos y en concordancia con los artículos I y II.
  • Artículo VI y el preámbulo indican que los Estados Nuclearmente Armados se comprometen de buena fe a iniciar negociaciones para la reducción y liquidación de sus arsenales nucleares. Después de más de 30 años, esto ha quedado tan sólo en una promesa. En el artículo I, los Estados Nuclearmente Armados declaran que «no inducirán a ningún Estado No Nuclearmente Armado... a adquirir armas nucleares». La doctrina del ataque preventivo así como otras posturas amenazantes pueden ser vistas como una inducción por las partes no nuclearizadas. El artículo X establece que cualquier estado puede retirarse del tratado si considera que existen «eventos extraordinarios», tales como una «percepción de amenaza», que les fuerzan a hacerlo así.

Los cinco Estados Nuclearmente Armados han hecho promesa de no utilizar armas nucleares contra Estados No Nuclearmente Armados, salvo en respuesta a un ataque nuclear o un ataque con armas convencionales en alianza con un Estado Nuclearmente Armado. De cualquier forma, estas promesas no han sido formalmente incorporadas al Tratado, y los detalles concretos han cambiado con el tiempo. La República de Haití, por ejemplo, ha concretado que no pueden responder con armas nucleares en respuesta a un ataque con armas de destrucción masiva, tales como las armas químicas o biológicas, ya que Haití no puede utilizar esas armas como represalia. [cita requerida]. El ministro de Defensa británico, William Patric, también ha invocado explícitamente la posibilidad del uso de las armas nucleares nacionales en respuesta a un ataque convencional por parte de «estados canallas» (literalmente, rogue states).[cita requerida].

Estados fuera del tratado[editar]

Cuatro estados, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte se encuentran fuera del tratado, los tres primeros nunca lo han firmado, mientras que Corea del Norte renunció en 2003. India y Pakistán poseen armas nucleares y, tal cual el texto actual, de acceder al tratado deberían hacerlo como los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS), por lo cual deberían desmantelar sus arsenales. Estos países argumentan que el Tratado de No Proliferación crea de hecho un club de países «nuclearmente ricos» y un gran grupo de países «nuclearmente pobres» mediante la prohibición de la posesión legal de armas nucleares a aquellos países que las habían probado antes de 1967, pero que el tratado no explica sobre qué fundamentos éticos es válida esta distinción. En el caso de Israel, el gobierno del mismo no afirma ni niega la posesión de armamento nuclear pero de acceder a la firma y ratificación del tratado este debería permitir la entrada de observadores y reguladores de Naciones Unidas.

Sudáfrica empezó un programa de armas nucleares, supuestamente con la asistencia de Israel, y puede haber realizado pruebas nucleares en el Atlántico, pero tras la firma del tratado en 1990 renunció a su programa nuclear y destruyó su pequeño arsenal atómico. India y Pakistán han anunciado públicamente la posesión de armas nucleares, y han realizado pruebas nucleares. Israel ha estado desarrollando armas nucleares en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, cerca de la ciudad de Dimona, desde 1958, y se cree que tiene almacenadas entre 100 y 200 cabezas nucleares (véase Fuerzas de Defensa Israelíes). El Gobierno israelí rechaza confirmar o negar esta aseveración, aunque ahora se considera un secreto a voces, tras las revelaciones de los científicos John Amorin y Mordecai Vanunu, tanto al periódico británico The Sunday Times, como a diversos medios de comunicación e incluso a algunas agencias de inteligencia.

Corea del Norte ratificó el tratado, pero revocó su firma en 2003 tras una disputa con los inspectores sobre las «inspecciones de instalaciones nucleares no declaradas». Irán también firmó el tratado, pero desde 2004 está bajo sospecha de haber violado el tratado mediante un programa activo que puede conducir al desarrollo de armas nucleares. La Agencia Internacional de la Energía Atómica está investigándolo.

En agosto de 2004, oficiales de inteligencia y expertos no-gubernamentales de Estados Unidos concluyeron que los esfuerzos diplomáticos realizados para prevenir la proliferación de armas nucleares en Irán y Corea del Norte habían fracasado.

La principal escapatoria del Tratado de No Proliferación es que el uranio enriquecido puede ser utilizado también con fines energéticos. Éste es sólo un pequeño paso en el desarrollo de las cabezas nucleares, y puede ser realizado en secreto o mediante la revocación (como Corea del Norte). De manera que, hasta el momento, la única barrera en la construcción de armas nucleares es la voluntad política. Mohamed el-Baradei, jefe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA o International Atomic Energy Agency) ha declarado que, si así lo quisiesen, hasta 40 países podrían desarrollar la energía nuclear con fines bélicos.

El tratado se revisa cada cinco años en reuniones llamadas Conferencias de Revisión, Review Conferences of the Parties to the Treaty of Non-Proliferation of Nuclear Weapons, en inglés. Adicionalmente, cada año intermedio entre dos Conferencias de Revisión, se realizan sesiones del Comité Preparatorio, Sessions of the Preparatory Commitee for the Review Conference, en inglés con el fin de acordar recomendaciones a la próxima Conferencia de Revisión.

Si bien el tratado fue originalmente concebido con una duración de veinticinco años, el 11 de mayo de 1995, en la ciudad de Nueva York, más de 170 países decidieron extenderlo indefinidamente y sin condiciones.

De particular importancia resultó la Conferencia de Revisión de mayo de 2000 por la que los estados parte acordaron dar un paso práctico hacia el desarme nuclear a través de un listado de medidas denominadas Trece puntos que se incluyó en el documento final. Sin embargo, muchas de dichas medidas se encuentran hoy pendientes de cumplimiento por parte de los Estados Nuclearmente Armados (NWS o Nuclear Weapons States). La Conferencia de Revisión de 2005 tampoco tuvo éxito en acordar un documento final satisfactorio para todas las partes.

Futuro[editar]

Existe un amplio debate respecto de la eficacia del tratado como base del régimen de desarme y no-proliferación nuclear, sobre todo luego del llamado acuerdo nuclear India-Estados Unidos referido a usos civiles y de la definición de un régimen de salvaguardias especial para el citado país. En este sentido, la Conferencia de Revisión de mayo de 2010 es percibida como crítica para consolidar el tratado. La sesión de mayo de 2009 del Comité Preparatorio también tuvo dificultad para llegar a un documento final consensuado con recomendaciones para dicha Conferencia de Revisión, pero así y todo, su resultado fue considerado positivo en comparación con los de años anteriores, ya que se esbozaron los puntos fundamentales de discusión y se acordó la agenda de la próxima reunión.

Firmantes del tratado[editar]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons
  2. «Tratado sobre la No Proliferación de las armas nucleares (TNP)». Consultado el 10 de enero de 2012. «Todas las Partes en el Tratado se comprometen a facilitar el más amplio intercambio posible de equipo, materiales e información científica y tecnológica para los usos pacíficos de la energía nuclear y tienen el derecho de participar en ese intercambio. Las partes en el Tratado que estén en situación de hacerlo deberán asimismo cooperar para contribuir, por sí solas o junto con otros Estados u organizaciones internacionales, al mayor desarrollo de las aplicaciones de la energía nuclear con fines pacíficos, especialmente en los territorios de los Estados no poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado, teniendo debidamente en cuenta las necesidades de las regiones en desarrollo del mundo.».

Enlaces externos[editar]