Winston Churchill

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Winston Churchill Premio Nobel
Winston Churchill

10 de mayo de 1940-27 de julio de 1945
Monarca Jorge VI
Viceprimer ministro   Clement Attlee
Predecesor Neville Chamberlain
Sucesor Clement Attlee

26 de octubre de 1951-7 de abril de 1955
Monarca Jorge VI
Isabel II
Viceprimer ministro   Anthony Eden
Predecesor Clement Attlee
Sucesor Anthony Eden

26 de julio de 1945-26 de octubre de 1951
Monarca Jorge VI
Primer ministro   Clement Attlee
Predecesor Clement Attlee
Sucesor Clement Attlee

9 de noviembre de 1940-7 de abril de 1955
Predecesor Neville Chamberlain
Sucesor Anthony Eden

6 de noviembre de 1924-4 de junio de 1929
Primer ministro   Stanley Baldwin
Predecesor Philip Snowden
Sucesor Philip Snowden

Datos personales
Nacimiento 30 de noviembre de 1874
Bandera del Reino Unido Palacio de Blenheim, Oxfordshire
Fallecimiento 24 de enero de 1965
(90 años)
Bandera del Reino Unido Londres, Reino Unido
Partido Conservador (1900-1904)
Liberal (1904-1924)
Conservador (1924-1965)
Cónyuge Clementine Hozier
Ocupación Militar, escritor, político
Alma máter Real Academia de Sandhurst
Religión Anglicano
Firma Firma de Winston Churchill

Winston Leonard Spencer Churchill, KG, OM, CH, TD, FRS, PC (Palacio de Blenheim, 30 de noviembre de 1874Londres, 24 de enero de 1965) fue un político y estadista británico, conocido por su liderazgo del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Es considerado uno de los grandes líderes de tiempos de guerra y fue Primer Ministro del Reino Unido en dos períodos (1940-45 y 1951-55). Notable estadista y orador, Churchill fue también oficial del Ejército Británico, historiador, escritor y artista. Es el único Primer Ministro Británico galardonado con el Premio Nobel de Literatura, y fue nombrado ciudadano honorario de los Estados Unidos de América.[1]

Nació en el seno de la familia aristocrática de los Duques de Marlborough. Su padre, Lord Randolph Churchill, fue un político carismático y Ministro de Hacienda del Reino Unido; su madre, Jenny Jerome, era de origen estadounidense. Siendo un joven oficial del ejército, entró en acción en la India Británica, Sudán y en la Segunda Guerra de los Bóeres. Ganó fama como corresponsal de guerra y con los libros que escribió sobre sus campañas.

En la primera línea política durante 50 años, ocupó numerosos cargos políticos y de Gabinete. Antes de la Primera Guerra Mundial, fue presidente de la Secretaría de Estado de Comercio, Ministro de Interior y Primer Lord del Almirantazgo como parte del gobierno liberal de H. H. Asquith. Durante la guerra continuó como Primer Lord del Almirantazgo hasta la desastrosa Batalla de Galípoli, que él había patrocinado y que motivó su salida del gobierno. Después sirvió un breve tiempo en el frente occidental como comandante del 6.º Batallón de los Fusileros Reales Escoceses. Regresó al gobierno como Ministro de Armamento, Secretario de Estado de Guerra y Secretario de Estado del Aire. Tras el conflicto mundial, ocupó el cargo de Ministro de Hacienda en el gobierno conservador de Stanley Baldwin entre 1924 y 1929, donde tomó la controvertida decisión de devolver la libra esterlina en 1925 al patrón oro como en la paridad anterior a la guerra, lo que muchos consideraron una presión deflacionaria sobre la economía del Reino Unido. Igual de polémicas fueron su oposición al incremento de la autonomía de la India y su resistencia a la abdicación de Eduardo VIII en 1936.

Aunque permaneció fuera de la política en la década de 1930, lideró la alerta sobre el peligro de Adolf Hitler y la campaña para el rearme. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial, fue nombrado de nuevo Primer Lord del Almirantazgo y, tras la dimisión de Neville Chamberlain el 10 de mayo de 1940, se convirtió en Primer Ministro. Su firme negativa a aceptar la derrota, la rendición o un acuerdo de paz ayudó a inspirar la resistencia británica, en especial durante los difíciles primeros años de la guerra, cuando el Reino Unido se quedó solo en su firme oposición a la Alemania Nazi. Se destacó por sus discursos y programas de radio que ayudaron a inspirar al pueblo británico, al que lideró como Primer Ministro hasta que fue segura la victoria de los Aliados sobre las Potencias del Eje.

Después de que su partido conservador perdiera las elecciones generales de 1945, Churchill lideró la oposición. En 1951 consiguió volver a ser Primer Ministro, hasta su retiro en 1955. A su muerte en 1965, la reina Isabel II le concedió el honor de un funeral de estado en el que se dio una de las mayores reuniones de jefes de Estado nunca antes vista.[2] Churchill es recordado como uno de los hombres más influyentes en la historia británica.

Primeros años[editar]

Winston Churchill a la edad de 7 años.

Churchill era hijo de lord Randolph Churchill, tercer hijo del séptimo duque de Marlborough, y de la estadounidense Jennie Jerome, hija del millonario estadounidense Leonard Jerome. Winston Churchill descendía de John Churchill, primer Duque de Marlborough y era primo hermano del noveno duque.

La niñez de Churchill transcurrió en internados escolares, incluyendo el Headmaster's House de Harrow School. Una anécdota: en su examen de admisión en la asignatura de latín, escribió el título de la misma, su nombre y el número 1 seguido de un punto y nada más, ya que no tenía idea de qué escribir. No se puede decir que lo entregase en blanco, porque, además, dejó caer dos borrones de tinta. A pesar de ello fue aceptado, dado el peso de sus antecedentes familiares, si bien se le asignó a la división más atrasada del colegio donde se enseñaba inglés, materia en la cual siempre destacó. En Harrow existe el premio Churchill que se otorga a ensayos en inglés.

Durante su estancia en Harrow, eran esporádicas las visitas de su madre, a la cual adoraba y a quien escribía frecuentes cartas pidiéndole que le visitara o que le permitieran viajar hacia ella. Siguió la carrera de su padre, pero apenas existió relación entre ellos. En una ocasión, en 1886, Churchill exclamó: «Mi padre es el canciller del Exchequer y algún día eso es lo que voy a ser yo». La experiencia de su desolada niñez le marcó toda su vida.

Churchill no progresó mucho en Harrow, era castigado por su deficiente trabajo y su falta de dedicación. Tenía una personalidad independiente y rebelde; no logró alcanzar muchos méritos a nivel académico, suspendiendo diversas materias, excepto matemáticas e historia, en las cuales con frecuencia estaba colocado entre los mejores alumnos. Pero su negativa a estudiar los clásicos le impidió sacar más provecho.

Su fracaso en la escuela lo justificó como un acto de rebeldía contra su padre. Sin embargo, logró ser campeón de esgrima de la escuela.

Carrera militar[editar]

Churchill con uniforme militar de húsar en 1895, a la edad de 21 años.

Churchill, aunque solo lo consiguió después del tercer intento, ingresó en septiembre de 1893 en la Real Academia de Sandhurst y en diciembre de 1894 se graduó, el octavo entre los ciento cincuenta de su promoción.[3] Se alistó en el ejército cuando tenía 21 años como segundo teniente en el 4º Regimiento de Húsares, estacionado en Bangalore, India. Cuando llegó, sufrió un accidente que le dislocó el hombro, lo que le provocó dolores y molestias de por vida.

En la India, la principal ocupación del regimiento era jugar al polo. El equipo tuvo bastantes éxitos, siendo el primer regimiento del Sur de la India en ganar la Copa Inter-Regimientos. Churchill también dedicó tiempo a cultivarse, leyó gran cantidad de libros.

Durante el periodo en el que permaneció en la India, buscó la forma de tomar parte en los principales conflictos coloniales del imperio británico. En 1895 viajó a Cuba, donde observó los combates entre las tropas españolas y los rebeldes. El periódico The Daily Graphic financió su viaje a cambio de que escribiera artículos sobre lo que fuera viendo. Tuvo su primera experiencia en una guerra al verse expuesto al fuego cruzado de ambos bandos el día que cumplía 21 años. Aprovechó este viaje para visitar los Estados Unidos, siendo presentado a la sociedad de Nueva York por uno de los amantes de su madre, Bourke Cockran. En 1897, trató de ir a los Balcanes cuando estalló la guerra entre Turquía y Grecia, que terminó antes de que pudiera llegar. Siguió camino a Inglaterra para disfrutar de un permiso, pero mientras retornaba se inició la rebelión pastún en la frontera noroeste de la India, por lo que regresó a la India para participar en esa campaña.

El comandante de la expedición, Bindon Blood, le prometió a Churchill que podría unirse a su ejército. La campaña contra los pastunes duró solamente seis semanas. Por otra parte, siguió escribiendo artículos para periódicos como The Pioneer y The Daily Telegraph. En octubre de 1897, Churchill regresó a Inglaterra y publicó su primer libro, The Story of the Malakand Field Force, en el que narra sus vivencias durante la campaña.

Si bien estaba estacionado en la India, Churchill se las arregló para obtener varios permisos. Cuando Horatio Kitchener organizó la campaña para reconquistar el Sudán, Churchill trató de unirse a su ejército, pero Kitchener se opuso. Churchill comenzó a mover todos sus contactos, incluyendo al entonces primer ministro, lord Salisbury. Finalmente Churchill logró su objetivo y se unió al 21.º Regimiento de Lanceros (decisión que era competencia del ministerio de guerra, no de Kitchener). Simultáneamente trabajaba como corresponsal de The Morning Post. En Sudán, participó en la batalla de Omdurmán, en la que se produjo la última carga de caballería de los británicos en esta guerra. En octubre de 1898 regresó a Inglaterra y comenzó a escribir The River War, obra de dos volúmenes publicada en 1899.

Ese mismo año, Churchill dejó el ejército y comenzó su carrera política. Se presentó como candidato conservador en el distrito electoral de Oldham, pero no logró ser elegido. Obtuvo la tercera posición en un distrito al que le correspondían únicamente dos representantes en el Parlamento.

El 12 de octubre de 1899, Churchill fue enviado como corresponsal del diario The Morning Post para cubrir la Segunda Guerra Anglo-Bóer. Ya en Sudáfrica, Churchill viajaba en un tren del Ejército Británico al mando de Aylmer Haldane, cuando este fue atacado y hecho descarrilar por los bóeres. Churchill, a pesar de que no era un combatiente, tomó el mando de la operación. Logró reparar la vía y la locomotora, así como la mitad de los vagones, los cuales transportaron a los heridos a una zona segura. Churchill no tuvo tanta suerte y fue hecho prisionero por los bóeres y enviado al campo de prisioneros en que se habían convertido las Escuelas Modelo del Estado de Pretoria, junto con varios oficiales y soldados británicos.

Churchill escapó del campo; sin embargo, esto produjo gran controversia, ya que se le acusaba de haber abandonado a Haldane. Más tarde se comprobó que este no se atrevió a saltar las rejas del recinto. Una vez libre, Churchill recorrió 480 km hasta llegar a la bahía de Delagoa en la colonia portuguesa de Lourenço Marques (actual Maputo). Contó con la ayuda de un administrador de minas inglés, que le proporcionó cobijo en una, y posteriormente lo escondió en un tren que salía del territorio controlado por los bóeres. Esta aventura le proporcionó a Churchill cierta notoriedad durante algún tiempo, aunque en lugar de regresar a su país se dirigió a Durban y se unió al ejército del General Redvers Buller en su marcha para liberar las ciudades de Ladysmith y Pretoria. Esta vez, si bien seguía siendo corresponsal de guerra, Churchill obtuvo una comisión en la caballería ligera de Sudáfrica. Luchó en la Batalla de Spion Kop y fue uno de los primeros en entrar en Ladysmith y Pretoria. Churchill y su primo, el Duque de Marlborough, lograron ser los primeros en entrar en Pretoria, obteniendo la rendición de los guardias bóeres que vigilaban el campo de prisioneros británicos en esa ciudad.

Los dos libros escritos por Churchill acerca de la guerra de los bóeres, London to Ladysmith vía Pretoria y Ian Hamilton's March, fueron publicados en mayo y octubre de 1900, respectivamente.

Trayectoria política[editar]

Inicios[editar]

Churchill en 1904.

A su regreso de Sudáfrica, Churchill volvió a presentarse como candidato para Oldham en las elecciones de 1900. Fue elegido, pero en lugar de asistir a la apertura del Parlamento, se marchó de gira a través del Reino Unido y los Estados Unidos pronunciando discursos y logrando recaudar 10 000 £. Hay que tener en cuenta que los miembros del Parlamento no recibían honorario alguno y Churchill no era un hombre rico, aunque sí pertenecía a una familia influyente. En los Estados Unidos, Mark Twain lo presentó como orador en uno de sus discursos. Cenó con Theodore Roosevelt, en aquel entonces vicepresidente de los Estados Unidos.

En febrero de 1901 Churchill regresó a Inglaterra y, una vez instalado en el Parlamento, se asoció con un grupo de disidentes del Partido Conservador liderados por Hugh Cecil. Durante la primera sesión del Parlamento, Churchill se opuso, en contra de la opinión mayoritaria dentro de su partido, al presupuesto presentado por el gobierno para el ejército, que consideraba excesivo. En 1903 sus puntos de vista comenzaron a diferir de los de lord Hugh. También se opuso al líder del partido conservador, Joseph Chamberlain, quien propuso reformas de tarifas arancelarias bastante extensas, tratando de proteger a través de estas tarifas la preeminencia de la Gran Bretaña en el mundo económico. Esto originó una profunda animadversión hacia él por parte de los miembros de su partido. En una ocasión, mientras hacía uso de la palabra, los parlamentarios conservadores se retiraron del hemiciclo. El distrito electoral de Oldham le retiró su apoyo, si bien lo siguió representando hasta la elección general de 1906.

En 1904 la insatisfacción de Churchill con los conservadores y su atracción por el Partido Liberal era tal que, después de un receso del Parlamento, cruzó la sala y se sentó en la bancada de los liberales. Como liberal siguió haciendo campaña para lograr eliminar las tarifas arancelarias y encaminar a los países occidentales hacia una política de mercado libre. Cambió su distrito electoral y se presentó por el de Manchester North West, consiguiendo la victoria en las elecciones generales de 1906.

Entre 1903 y 1905 Churchill escribió el libro Lord Randolph Churchill, la biografía de su padre. Fue publicada en 1906 y acogida como una obra maestra, a pesar de que en ella aparecían suavizadas algunas de las características menos atractivas de su padre.

Oficina Ministerial[editar]

Churchill en 1912.
Winston Churchill observando los disturbios del 11 de enero de 1911 en Sidney Street entre un grupo de anarquistas y la policía.

En diciembre de 1905, los liberales sustituyeron a los conservadores en el gobierno, siendo nombrado Henry Campbell-Bannerman primer ministro. Churchill se convirtió en el viceministro para las colonias, sirviendo a Victor Bruce, el 9º conde de Elgin, quién era su superior. La primera misión de Churchill fue participar en la elaboración de una constitución para los territorios de Transvaal y la Colonia del Río Orange en Sudáfrica, después de la derrota de los bóeres. También se encargó del problema de la esclavitud china en las minas de Sudáfrica. Pronto Churchill se convirtió en uno de los miembros más prominentes del gabinete y, cuando Campbell-Bannerman fue sustituido por Herbert Henry Asquith en 1908, Churchill fue nombrado presidente de la dirección de comercio. En aquella época, un nuevo ministro tenía que buscar la reelección en su distrito electoral. Churchill perdió las elecciones en Mánchester, pero pronto logró ser elegido en el distrito de Dundee.

En 1910 Churchill fue promovido a ministro de asuntos internos. Sus actuaciones produjeron grandes polémicas. En una fotografía que se hizo famosa en aquel tiempo, Churchill aparece haciéndose cargo en enero de 1911 del llamado sitio de la calle Sidney, viendo desde una esquina la batalla que se estaba llevando a cabo entre un grupo de anarquistas que habían asaltado un edificio y la guardia escocesa. Un incendio estalló en el edificio y Churchill, en vista de la presencia de hombres armados, se negó a permitir la intervención los bomberos, forzando a los anarquistas a elegir entre la rendición o la muerte.

En 1911 Churchill fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo, un puesto que ocuparía durante el inicio de la Primera Guerra Mundial. Como tal, impulsó importantes reformas militares, incluyendo el desarrollo de la aviación naval, tanques y el cambio de combustible de carbón a petróleo. También llevó a cabo masivas obras de ingeniería, asegurándose los derechos sobre los campos petrolíferos de Mesopotamia en 1907, utilizando los servicios secretos británicos a través de la compañía Royal Burmah Oil.

Caricatura de Winston Churchill realizada cuando era primer lord del Almirantazgo.

En 1915, Churchill, como Primer Lord del Almirantazgo, tuvo que enfrentarse con el caso del hundimiento del RMS Lusitania, que generó fuertes controversias. Existen documentos cuyos detalles han señalado, según ciertos historiadores, que el Primer Lord del Almirantazgo podría haber sido negligente al dejar al barco sin escolta, lo que habría propiciado el hundimiento de este navío, con el fin de hacer entrar a Estados Unidos en la guerra. Sin embargo, otros historiadores recelan de esa teoría, puesto que una entrada prematura de Estados Unidos habría privado a los británicos de los convoyes de aquel país. Estos serían suspendidos durante cierto tiempo, ya que los estadounidenses no habían desarrollado lo suficiente su industria de guerra como para poder hacer frente al mismo tiempo a las necesidades británicas y a las suyas en el año 1915.[cita requerida]

Otro caso similar ocurrió en 1939, con el hundimiento del transatlántico RMS Athenia torpedeado por el U-30. El hundimiento del Athenia fue presentado en los medios aliados como un acto de guerra total, dirigido contra los civiles. Winston Churchill, nuevamente Primer Lord del Almirantazgo, resaltó al día siguiente que la tragedia podía tener un «efecto beneficioso en la opinión pública estadounidense», la misma opinión en que incurrió con el caso del RMS Lusitania en 1915.

El desarrollo de un tanque de batalla fue financiado con fondos originalmente dirigidos a la investigación naval y si bien, una década después, el desarrollo del tanque fue considerado como una obra genial, en aquella época se vio como un desvío ilegal de fondos. El tanque fue utilizado en 1915 pero no en una forma eficiente, ni como lo había ideado Churchill, es decir, una flota de tanques que tomara por sorpresa a los alemanes, abriendo largas secciones de trincheras aplastando las defensas de alambre de púas.

Tanque Churchill Mk VII. Winston Churchill fue uno de los principales impulsores del desarrollo del tanque, aunque no estuvo satisfecho con el uso que los jefes militares hacían de él.

Por otra parte, también fue uno de los dirigentes que en contra de las opiniones del almirante John Arbuthnot Fisher, planificó e impulsó el desastroso desembarco de Galípoli en los Dardanelos durante la Primera Guerra Mundial, el cual le valió, no sin razón, el sobrenombre de «El Carnicero de Galípoli».'

Cuando el Primer Ministro Asquith quiso formar un gobierno de coalición entre todos los partidos, los conservadores exigieron su degradación en el gabinete. De esta forma es que Churchill ocupó un Ministerio sin cartera como canciller del ducado de Lancaster, renunciado al gobierno posteriormente. Se reintegró al ejército, si bien seguía siendo miembro del Parlamento y sirvió varios meses en el frente occidental. En aquel entonces su segundo en mando fue Archibald Sinclair, quién más tarde sería el líder del Partido Liberal.

Regreso al gobierno[editar]

En diciembre de 1916, Asquith renunció y fue reemplazado por Lloyd George. Sin embargo, todavía no se consideraba prudente el traer de regreso al gobierno a Churchill. En julio de 1917, Churchill fue nombrado Ministro de Armamento. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Churchill tenía la doble posición de Ministro de Guerra y Ministro del Aire (1919-1921). Durante este período trató de reducir considerablemente el presupuesto militar. Sin embargo, su principal preocupación fue la intervención de los aliados en la Guerra Civil Rusa. Churchill era fuertemente partidario de ello, indicando que la causa de los bolcheviques debía ser estrangulada en su cuna. Se aseguró el aumento y la prolongación de la participación británica en este conflicto, aun cuando existían serias divergencias en el gabinete y una mayoría opuesta en el Parlamento y en la población.

En 1920 cuando las fuerzas británicas se retiraron, Churchill se las arregló para enviar armas a los polacos cuando éstos invadieron Ucrania. En 1921 fue nombrado ministro para las colonias. Fue uno de los firmantes del Tratado Anglo-Irlandés de 1921, el cual estableció el Estado Libre de Irlanda.

Periodo de entreguerras[editar]

En 1922 el Partido Liberal estaba sufriendo divisiones internas en medio de unas elecciones generales donde Churchill perdió en el distrito de Dundee. Habiendo sido operado de apendicitis recientemente, declaró que había perdido su asiento en el parlamento, su puesto en el gobierno y su apéndice al mismo tiempo. En 1923 se volvió a presentar como candidato liberal en el distrito de Leicester, perdiendo nuevamente. Más tarde se fue acercando al Partido Conservador, si bien se autonombró «antisocialista» y «constitucionalista». En las elecciones de 1924 fue elegido en el distrito de Epping como «constitucionalista» con el apoyo del Partido Conservador. Al año siguiente formalmente se unió nuevamente a este partido, comentando que «cualquiera puede cambiar de partido, pero se necesita cierta imaginación para cambiar dos veces».

En 1924 fue nombrado Ministro de Hacienda y supervisó el retorno del Reino Unido al patrón oro, lo cual originó deflación, desempleo y una huelga de mineros que degeneró en la huelga general de 1926. Sus decisiones dieron lugar a que el famoso economista John Maynard Keynes opinara que el regreso al patrón o estándar del oro llevaría al mundo a una depresión. Churchill más tarde consideró que esa había sido una de las peores decisiones que había tomado en su vida. En realidad no todo fue culpa de Churchill, considerando que él no era un economista y que actuó siguiendo el consejo del gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman, del cual Keynes opinó: «siempre tan encantador, siempre tan errado».

Neville Chamberlain hace su famoso discurso anunciando que la «Paz de este siglo», a su llegada a Londres tras su encuentro con Hitler en Múnich.

Durante la huelga general de 1926, Churchill editaba el periódico del gobierno British Gazette y en esta disputa escribió que «o el país rompe la huelga general o la huelga general romperá al país». Es más, la polémica en torno a Churchill se agudizó cuando comentó que el régimen fascista de Benito Mussolini había «rendido un servicio al mundo, pues había enseñado como se combaten la fuerzas de la subversión». Consideraba que este régimen había servido como baluarte en contra de la revolución comunista.

El gobierno conservador fue derrotado en las elecciones generales de 1929. Churchill se convirtió en un disidente de su partido en relación a las tarifas de protección arancelarias y la autonomía de la India. Cuando en 1931 Ramsay MacDonald formó el gobierno nacional, Churchill no fue invitado a participar en él. En esta época atravesó el punto más bajo de su carrera, muy en especial cuando, con motivo de la polémica por la relación entre el rey Eduardo VIII y Wallis Simpson, Churchill no siguió la corriente de pedir la abdicación y les defendió a capa y espada (la consecuencia fue que por primera vez en muchos años fue abucheado en la Cámara de los Comunes), en el periodo que se conoce como los «años salvajes». Pasó la mayor parte de su tiempo escribiendo varios libros, entre ellos Marlborough: His Life and Times -una biografía de su ancestro John Churchill, el 1.er. Duque de Marlborough- y The History of the English Speaking People, esta última obra publicada después de la Segunda Guerra Mundial.

Pronto dirigió su atención hacia Adolf Hitler y el peligro del rearme de la Alemania nazi. Por algún tiempo fue el único que denunció dicho rearme y abogó por la necesidad de fortalecer militarmente a Gran Bretaña. Su principal preocupación fue evitar que Alemania obtuviera la superioridad en la fuerza aérea, que desgraciadamente consiguió en 1938 a pesar de las advertencias de Churchill. En aquellos años alejado de la vida partidista y debido a sus contactos con militares y cargos relevantes de la Administración, llegó a estimar que Alemania estaba gastando 1500 millones de libras al año en armamento, estimación que posteriormente se demostró muy cercana a la realidad. Churchill no pudo más que observar con desaliento y frustración como la política de Chamberlain estaba haciendo agotar las únicas posibilidades de evitar una guerra en Europa: frente a las pretensiones de Mussolini en Abisinia el gobierno británico se mostró firme en advertir a Italia de sus consecuencia apoyado por la Liga de Naciones, pero a la hora de la verdad la Liga de Naciones no impuso ningún tipo de sanciones y mucho menos ninguna medida militar. Hitler observó el acontecimiento y Mussolini, el cual recelaba de Hitler por sus pretensiones en Austria, decidió unirse a su causa en contra de las democracias europeas. Hitler a continuación ocuparía el corredor del Rin que años antes Francia había desocupado como gesto de buena voluntad. Ante la pasividad de Francia y el Reino Unido Hitler lo intenta en Austria y aunque un primer intento de golpe de Estado para derrotar al canciller austríaco fracasara, por fin en 1938 Hitler consigue la ocupación del país ante la incredulidad de las demás potencias. Hasta ese momento Churchill cree aún posible evitar la guerra: Hitler pone sus ojos en los Sudetes en Checoslovaquia y ante estas pretensiones Rusia propone un acuerdo a Francia y Reino Unido para unirse en contra de Hitler si lo intentara. Esta oferta es desoída por ambas potencias a pesar de las simpatías de Churchill a esta idea, pero Francia cree suficiente el acuerdo con Checoslovaquia de actuar en caso de invasión y ni Polonia ni Rumanía estaban dispuestas a dejar pasar tropas soviéticas por sus territorios. Chamberlain en un intento por evitar lo peor, viaja a Múnich y consigue arrancar de Hitler un acuerdo de renunciar a cualquier otra pretensión territorial en Europa a cambio de que el gobierno de Praga reconozca un régimen de autonomía para la región de los Sudetes de mayoría alemana. Chamberlain regresa a Londres exhibiendo el acuerdo y declarando que era el acuerdo de paz para una era. Fue entonces cuando Churchill reprochó a Chamberlain:

Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra You were given the choice between war and dishonour... you chose dishonour and you will have war

Los acontecimientos se precipitaron: el presidente de Checoslovaquia entiende que Francia no acudirá en su ayuda, Polonia y Hungría presentan similares pretensiones territoriales a los alemanes en otras zonas del país. El presidente del gobierno checoslovaco dimite y el ejército se disuelve, con sus más de treinta divisiones, que habrían contenido un ataque alemán. Rusia toma nota y no ve más salida que un acuerdo con Alemania para garantizar su integridad territorial, ante la inoperancia y falta de consideración de Francia y Reino Unido. Por si fuera poco, Hitler, lejos de renunciar a sus pretensiones territoriales no sólo ocupa los Sudetes, sino que pone sus ojos en Polonia. A Chamberlain no lo queda más remedio que advertir a Hitler que, si Alemania invade Polonia, el Reino Unido le declararía la guerra. Francia lo secunda. Hitler invade Polonia el 1 de septiembre de 1939, y la II Guerra Mundial da comienzo en Europa.

Primer Ministro. La Segunda Guerra Mundial[editar]

Churchill en la Conferencia de Teherán en 1943.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Churchill fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo. Su principal misión es la de fortalecer las base de Scapa Flow en Escocia e impedir a Alemania que sus navíos atravesaran el Atlántico Norte para atacar a los barcos mercantes de las colonias. El siguiente episodio crítico fue el ataque de Finlandia por parte de la URSS. Los fineses resistieron el primer embate en diciembre de 1939 y Churchill consideró de vital importancia tomar los puertos del norte de Noruega para así suministrar armamento a Finlandia. Su siguiente idea fue tomar los puertos Suecos desde donde salían los contingentes de hierro para Alemania. Sin embargo Hitler se anticipa y toma la iniciativa: decide invadir simultáneamente Dinamarca y Noruega en aquel entonces neutrales para evitar ser atacadas de inmediato. Churchill decide contraatacar y manda una flotilla a los puertos noruegos tomados por los alemanes sin éxito. El fracaso de la operación en Noruega pone en serios aprietos a Chamberlain que tras varias sesiones de control en el parlamento tiene que soportar duras críticas. Churchill a pesar de los errores de Chamberlain asume toda la responsabilidad del fracaso pero no es suficiente. Chamberlain presenta su dimisión y el Rey propone a Churchill la formación del gobierno. Forma gobierno el 11 de mayo de 1940. Dos días después pronuncia su primer discurso como Primer Ministro ante la Cámara de los Comunes,[4] que es conocido por hacer célebre una frase que tomó de Roosvelt, al decir: "No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor".

La siguiente crisis a la que tiene que enfrentarse es la batalla de Francia. A finales de mayo de 1940 Hitler decide atacar Holanda, Bélgica y Francia. La primera cae en días, mientras que Francia y Bélgica apenas pueden retener los ataques de los carros blindados alemanes. Por fin el 25 de mayo de 1940 los alemanes rompen la primera línea de defensa cerca de Sedán. Churchill no parece muy preocupado pero cuando viaja a París y se entera de que el Gabinete de la Guerra francés no tenía preparado un ejército de reserva estratégico teme lo peor. Meses antes una fuerza expedicionaria británica de unos 200.000 hombres ocupaban las defensas francesas al norte de Sedán. Los alemanes avanzan 50 millas al día y se aproximan a Arras. El Gabinete de la Guerra francés propone la idea de que los ejércitos al norte de la brecha alemana se muevan hacia el sur para encontrarse con los alemanes para retenerlos mientras que las divisiones francesas en el centro y sur del país se moverían hacia el norte para atacar a los alemanes por el flanco sur. Sin embargo las divisiones francesas ni siquiera se reorganizan. La fuerza expedicionaria británica se encuentra atrapada en el momento en que los alemanes llegan al mar tomando Boulogne. Conocedores de la prisión en la que se encuentran comienzan a avanzar hacia el norte para derrotar a los británicos. Churchill acepta la idea de Lord Gort, al mando de las fuerzas británicas de como último recurso retroceder a Dunkerke y ser evacuados abandonando todo el equipo. Inmediatamente se dan órdenes de que todos los barcos disponibles en el canal viajen a Dunkerke por si fuera necesario evacuar al ejército británico. Los británicos aún confiaban en contener a los alemanes a la espera de las divisiones francesas pero todo se complica cuando, a los pocos días, los alemanes invaden por completo Bélgica y rompen el frente en Ostende. Los británicos están totalmente rodeados y no les queda más remedio que utilizar el último recurso. A pesar de la humillación los franceses rodeados en Lille atacan a los alemanes para mantenerlos ocupados e impedir que más divisiones ataquen a los ingleses. Hitler decide no mandar a las divisiones alemanas y solamente hostigar a los británicos por el aire. A pesar de que este acto fue interpretado como un intento de Hitler de forzar una posible alianza con Inglaterra, Churchill ofrece otra tesis: las divisiones alemanas habían avanzado demasiado en poco tiempo y necesitaban combustible. Además el hostigamiento aéreo se vio neutralizado porque las bombas causaban escasos daños en la playa arenosa de Dunkerque y porque la RAF comenzó a enfrentarse a los alemanes por aire en este escenario. Más de 250.000 entre británicos, franceses y belgas consiguen ser evacuados en apenas 48 horas. Churchill aliviado ve como es posible recomponer al ejército británico no solo para su defensa sino para volver a liberar Europa.

Los discursos de Churchill fueron una fuente de inspiración para el pueblo británico. A este discurso le siguieron otros famosos antes de la batalla de Inglaterra. Uno incluía la siguiente cita: «Defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo; pelearemos en las playas, pelearemos en los sitios de desembarques, pelearemos en los campos y en las calles, pelearemos en las colinas: nunca nos rendiremos». Otro discurso incluía la también famosa frase: «Vamos a asumir nuestros deberes considerando que si el imperio británico y la Commonwealth duran mil años, la gente dirá: "Esta fue la hora más gloriosa del Imperio». Otra frase que se hizo famosa fue «Nunca en el campo del conflicto humano, tanta gente le debió tanto a tan pocos», refiriéndose a la frecuentemente heroica actuación de los pilotos aliados que ganaron la batalla de Inglaterra. Por último, debemos incluir entre las perlas que Churchill desgranaba en sus discursos, una referencia a sus profundas convicciones democráticas cuando, ante el Parlamento británico, pronunció la frase: «No me quitéis el referéndum, que me matáis la democracia».

Churchill logró levantar la moral del ejército y el pueblo, debido a su gran carisma y su enorme habilidad como político. Logró que los británicos lucharan sin dar «un preciado palmo de tierra», la rendición para él era algo que nunca aceptaría pese a las derrotas sufridas en la primera fase de la guerra y los bombardeos que cayeron sobre Londres durante dos meses.

El 24 de mayo de 1941, después del hundimiento del HMS Hood, Churchill dijo en un discurso: Hundid al Bismarck. El Bismarck era el acorazado más moderno del mundo y había logrado hundir al Hood en su primera misión después de ser terminado. Fue hundido tres días después, lo que eliminó una peligrosa amenaza para los suministros británicos.

Su excelente y sólida relación con Franklin D. Roosevelt aseguró el envío de suministros vitales desde los Estados Unidos al Reino Unido a través de las rutas marítimas del Atlántico Norte. La reelección de Roosevelt fue un alivio para Churchill, dada las fuertes corrientes aislacionistas en los Estados Unidos que se oponían a su entrada en el conflicto europeo. Roosevelt, por el contrario, estaba a favor de la ayuda a Gran Bretaña. Para ello se creó la ley de Préstamo y Arriendo. Gracias a esta ley el presidente de los Estados Unidos podía autorizar la exportación de material bélico a los países que considerara que eran importantes para la defensa de Estados Unidos. El pago del material se realizaría una vez terminada la guerra. El país más beneficiado fue el Reino Unido, pero no el único. La URSS también se benefició de la ley. Roosevelt logró convencer al Congreso estadounidense de que este costoso envío de material bélico no era más que defender a los Estados Unidos. En el curso de la guerra Churchill tuvo doce reuniones con Roosevelt en las cuales discutieron la estrategia de la guerra y la Declaración de las Naciones Unidas. Churchill creó el cuerpo especial de operaciones, bajo el mando del ministro de economía de guerra Hugh Dalton, cuya finalidad era la de conducir y desarrollar operaciones subversivas en los territorios ocupados, logrando un notable éxito, así como el cuerpo de comandos que establecieron el patrón de lo que se conoce hoy en día como «Fuerzas Especiales».

Durante la guerra, Churchill, a petición del MI5, servicio de inteligencia inglés, usó dobles en sus desplazamientos. Uno de ellos murió, al ser derribado su avión por la inteligencia alemana.[cita requerida]

Los rusos le pusieron a Churchill el sobrenombre de «el bulldog británico». Esto en parte se debía a la voluntad de Churchill de enfrentarse al peligro visitando los frentes de batalla, mientras que sus dos aliados, Roosevelt y Stalin, no eran dados a estas visitas. Esto significaba que Churchill se acercaba más a las fuerzas alemanas y corría el riesgo de ser asesinado. De hecho, Churchill estuvo a punto de morir, no a manos de sus enemigos, sino por problemas de salud. En diciembre de 1941 sufrió un ligero ataque cardíaco y en diciembre de 1943 cayó enfermo de pulmonía.

Después de la guerra, Churchill visitó Stalingrado, aún en ruinas, e hizo una observación a los rusos: «es increíble a lo que llegaron los alemanes». El intérprete ruso pregunto si lo decía por el grado de destrucción, a lo que Churchill respondió: «Me refiero a hasta donde llegaron en el mapa».

Winston Churchill observa a las tropas aliadas mientras cruzan el Rin el 25 de marzo de 1945.

Algunas de las decisiones de Churchill fueron controvertidas. En la hambruna que se desató en Bengala, India, que ocasionó la muerte de 2,5 millones de bengalíes, Churchill fue por lo menos indiferente, si no cómplice como muchos le acusaron. Las tropas japonesas estaban amenazando a la India después de su ocupación de Birmania. Algunos opinaron que la política del gobierno británico de no ayudar a resolver, o al menos aliviar, el efecto de la hambruna, era el equivalente de una política de arrasar y quemar el territorio que se temía perder, para que los japoneses no se beneficiaran de su invasión a esta región. Churchill también respaldó el bombardeo de Dresde poco antes de finalizar la guerra, a pesar que la ciudad no tenía ningún valor estratégico militar y las víctimas principalmente fueron civiles. Churchill además tuvo relación con la Operación Antropoide destinada a desestabilizar al régimen nazi en Checoeslovaquia.

Churchill formó parte de los acuerdos de la partición de Europa y Asia al final de la guerra. Estas discusiones comenzaron ya en 1943. Las propuestas fueron aceptadas en un tratado firmado en la Conferencia de Potsdam por Harry S. Truman, Churchill y Stalin.

Un caso particular fue el trazado de las fronteras de Polonia con la Unión Soviética y Alemania, lo que se consideró como un acto de traición al gobierno polaco en el exilio. Churchill era de la opinión que la única forma de aliviar las tensiones era trasladar la población para acomodarlos a las fronteras establecidas. Como indicó en su exposición ante la Cámara de los Comunes en 1944: «El traslado de la población hacia las nuevas fronteras es el único método que tiene resultados satisfactorios y duraderos. No habrá mezcla de poblaciones que causarían problemas eternamente. Un traslado limpio debe llevarse a cabo. No me alarman estas transferencias que son posibles bajo las condiciones modernas». El traslado que se llevó a cabo, sin embargo, causó grandes penalidades y muerte entre la población transferida. Churchill se oponía a la caída de Polonia bajo la esfera de la Unión Soviética, pero como escribió amargamente en varios libros, le fue imposible impedirlo.

Posguerra[editar]

Churchill era considerado tras la Segunda Guerra Mundial un gigante político, pero a pesar de su popularidad no contaba con la fidelidad incondicional del electorado británico.[5] Aunque la importancia de Churchill durante la guerra es indiscutible, lo cierto es que también tenía bastantes enemigos en su país. Su desacuerdo con ideas como mejorar el sistema de salud y la educación pública, produjo descontento entre sectores de la población, particularmente entre aquellos que habían luchado en la guerra. Tan pronto como terminó ésta, fue derrotado por Clement Attlee, candidato del Partido Laborista, en las elecciones de 1945. Algunos historiadores opinan que los británicos creían que aquel que los había guiado con éxito en la guerra, no era el mejor hombre para liderarlos en la paz. Otros piensan que fue más bien el partido Conservador y no Churchill, el que fue derrotado debido a la actuación de Chamberlain y Baldwin en los años 30.

Churchill fue pionero al defender la idea de la unión de Europa, para así evitar futuros conflictos entre Francia y Alemania. Sin embargo, consideraba que el Reino Unido no debía ser parte de esa Europa unida, sino que su futuro estaba ligado al de los Estados Unidos.

También abogó por darle a Francia un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo cual añadía otra poderosa nación europea a dicho consejo, para contrarrestar el poder de la Unión Soviética, que también tenía un asiento permanente.

Al principio de la Guerra Fría acuñó la frase «el telón de acero», la cual originalmente había sido mencionada por Joseph Goebbels, e incluso antes por el escritor ruso Vasili Rozanov en 1917. Esta frase entró en la conciencia de la gente después que la pronunciara en su discurso en el Westminster College en Fulton, Misuri, como huésped de Harry. S. Truman en 1946:

Desde Stettin en el Báltico hasta Trieste en el Adriático, un telón de acero ha descendido a través del continente. Detrás de esa cortina están las capitales de la Europa Central y Oriental tales como Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía. Todas estas ciudades y las poblaciones alrededor de ellas han caído bajo la esfera de la Unión Soviética.

Segundo mandato (1951-1955)[editar]

Winston Churchill, su hijo Randolph y su nieto Winston, vestidos para la ceremonia de coronación de Isabel II en 1952.

Churchill fue elegido nuevamente primer ministro en 1951, tras la victoria del partido Conservador en las elecciones. Su tercer gobierno, tras el gobierno de unidad nacional y el breve gobierno conservador de 1945, se prolongaría hasta su dimisión en 1955. Durante este tiempo, renovó lo que él mismo denominó la «relación especial» con los Estados Unidos y trató de inmiscuirse en la formación del orden de posguerra. En las cuestiones raciales, Churchill era todavía un victoriano. Trató en vano de restringir la llegada de inmigrantes del oeste de la India. «Mantener Gran Bretaña blanca» sería un buen eslogan, dijo al gabinete en enero de 1955.[6] Ian Gilmour recuerda que Churchill le dijo, en 1955, sobre la inmigración: "Creo que es el asunto más importante al que se enfrenta este país, pero no podré lograr que ninguno de mis ministros llegue a darse cuenta".[7]

Sus prioridades domésticas fueron, no obstante, dejadas de lado por una serie de crisis políticas en el extranjero, que eran resultado del continuo declive del poderío y prestigio militar británico. Gran defensor de Gran Bretaña como gran potencia, Churchill optó a menudo por las acciones directas. Intentando retener lo que pudiera del imperio, afirmó una vez que, «No presidiré un desmembramiento».[8] Churchill dedicó gran parte de su tiempo a las relaciones internacionales y aunque no se llevaba bien con el presidente Eisenhower, Churchill mantuvo la relación especial con los Estados Unidos, para lo que realizó cuatro viajes transatlánticos durante su segundo mandato.[9]

La disputa anglo-iraní[editar]

Esta crisis se inició bajo el gobierno de Clement Attlee. En marzo de 1951, el Parlamento iraní votó por nacionalizar la petrolera Anglo-Iranian Oil Company a propuesta del primer ministro Mohammad Mosaddeq, elegido en abril de 1951. La Corte Internacional de Justicia fue convocada para mediar en la disputa, pero la oferta de repartir las ganancias a medias con reconocimiento de la nacionalización no fue aceptada por Mossadeq. Las negociaciones entre el gobierno británico y el iraní cesaron y el gobierno británico comenzó a fraguar un golpe de estado. El Presidente estadounidense Harry S. Truman no estaba muy de acuerdo con dicho golpe, dedicándole mayor atención a la Guerra de Corea que se estaba llevando a cabo. Los británicos, sin embargo, procedieron con un bloqueo y un embargo que prácticamente cerraron las exportaciones de petróleo iraní.

Churchill intensificó la política de socavar al gobierno de Mosaddeq. Ambas partes lanzaban propuestas que eran rechazadas bajo la creencia que el tiempo estaba de su parte. Las negociaciones cesaron y el bloqueo económico y político comenzó a poner presión sobre Irán, produciéndose varios intentos de golpes militares por facciones probritánicas de la Asamblea Consultiva Nacional de Irán.

Churchill y su ministro de relaciones exteriores perseguían dos objetivos. Por una parte querían el desarrollo y la reforma en Irán, sin embargo, no querían perder el control sobre las ganancias derivadas del petróleo. Inicialmente respaldaron a Seyyed Ziaoddín Tabatabaí como el individuo con quién podían tratar, pero a medida que el embargo se extendía en el tiempo, los británicos se inclinaron más y más a lograr alianzas con los militares. Churchill había completado el círculo iniciado por los planes de Attlee de dar un golpe de estado, con la idea de elaborar un plan similar el mismo.

La crisis se extendió hasta 1953. Churchill, apoyado por el presidente Dwight D. Einsehower, aprobó un plan para dar un golpe de estado en Irán. El plan contaba con colocar en el poder a un contendiente de Mosaddeq llamado Fazlollah Zahedí. En el verano de 1953, las manifestaciones callejeras comenzaron a intensificarse en Irán y tras el fracaso de un plebiscito, el gobierno de Mosaddeq quedó desestabilizado. Zahedí, con ayuda de financiación extranjera, tomó el poder el 19 de agosto de 1953.

Este golpe de estado indicaba la tensión existente en los años de la postguerra: la democracias industrializadas, hambrientas por recursos para reedificar Europa tras la Segunda Guerra Mundial y con la necesidad de enfrentarse a la Unión Soviética en la Guerra Fría, lidiaron con los países emergentes, tales como Irán, en la misma forma que lo hicieron con sus antiguas colonias. La idea de una posible tercera guerra mundial contra la Unión Soviética les obligaba a perder los escrúpulos en la manipulación de la política en países emergentes. Por otra parte los gobiernos de estos países eran frecuentemente inestables y corruptos. Estos factores creaban un círculo vicioso que consistía en una intervención que llevaba a la toma de poder por un gobierno dictatorial, el cual rápidamente degeneraba en corrupción, lo cual a su vez requería nuevas intervenciones.

La rebelión del Mau Mau[editar]

En 1951, se produjo un enfrentamiento entre el gobierno británico y la Unión Africana de Kenia en relación a la distribución de la tierra en esta colonia. Cuando las demandas de la Unión no fueron aceptadas por los británicos se produjo en 1952 la rebelión de los Mau Mau, un grupo terrorista. El 17 de agosto de 1952 se declaró el estado de emergencia y tropas británicas fueron enviadas a Kenia para acabar con la rebelión. A medida que ambos bandos intensificaron la ferocidad de sus ataques, la rebelión se convirtió en una guerra civil.

En 1953, tras las matanza de Lari perpetrada por los rebeldes Mau Mau contra los kikuyos, quienes eran leales a los británicos, la situación política en Kenia cambió en el sentido que los británicos obtuvieron una ventaja política a los ojos del mundo, dada la crueldad demostrada por los Mau Mau en dicha masacre. La estrategia de Churchill fue la de enfrentar militarmente con mano dura la rebelión, mientras implementaba algunas de las concesiones que el gobierno de Attle había bloqueado en 1951. Incrementó la presencia militar de los británicos nombrando al general Sir George Erskine como jefe de las tropas en Kenia, quién implementó la llamada "operación Anvil" en 1954, la cual derrotó a la rebelión en la ciudad de Nairobi. Otra operación denominada «Hammer» fue llevada a cabo para eliminar a los rebeldes en el resto del país. Churchill ordenó iniciar negociaciones de paz con políticos de Kenia, pero éstas colapsaron poco después de que él se retirase del gobierno.

La emergencia de Malasia[editar]

En Malasia, la rebelión contra los británicos se venía fraguando desde 1948. Nuevamente Churchill heredó una crisis y nuevamente eligió tomar acciones militares contra los rebeldes, al mismo tiempo que trataba de lograr alianzas con sectores leales a los británicos. Inició una campaña para ganarse la buena voluntad de la población y aprobó la creación de aldeas fortificadas, una táctica militar que impondrían posteriormente las potencias occidentales en sus guerras en el Sudeste de Asia.

La emergencia de Malasia era un movimiento de guerrillas que si bien estaba centrada en un grupo étnico, había sido promovida por la Unión Soviética. Es por esto que la lucha de los británicos en este caso, tuvo mucho más respaldo que las confrontaciones de Kenia e Irán. En su punto culminante, los británicos contaban con 35 000 soldados en Malasia. La rebelión comenzó a perder fuerza y soporte de la población.

Si bien la rebelión se iba extinguiendo, era claro que el régimen colonial británico no podía mantenerse. En 1953 se hicieron planes para dar la independencia a Singapur y otras colonias en la región. Las primeras elecciones se llevaron a cabo en 1955, apenas unos días antes de la renuncia de Churchill al gobierno. En 1957, siendo Primer Ministro Anthony Eden, Malasia fue declarada independiente.

Honores recibidos por Churchill[editar]

Estatua de Winston Churchill junto al Parlamento Británico, en Londres.

En 1953 le fueron otorgadas dos distinciones importantes: fue investido como Caballero de la Nobilísima Orden de la Jarretera y también se le otorgó el Premio Nobel de Literatura por «su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos». Un accidente cerebro vascular le dejó paralizada la parte izquierda de su cuerpo en junio de 1953. En 1955 a Churchill se le otorgó el título de Duque de Londres, cuyo nombre él mismo eligió. Sin embargo, más tarde declinó aceptar tal título al ser persuadido de no hacerlo por su hijo Randolph. Desde entonces a nadie se le ha ofrecido un título de Duque en el Reino Unido.

En 1956 Churchill recibió el Premio Carlomagno, el cual otorga la ciudad alemana de Aquisgrán a aquellos que más han contribuido a la causa de la paz en Europa. En 1959 se convirtió en Father of the House (Padre de la Casa), es decir el parlamentario con más años de servicios continuos en el Parlamento. Mantuvo esta posición hasta 1964, cuando se retiró de la Cámara de los Comunes. Por otra parte, fue la segunda persona en obtener la ciudadanía honoraria de Estados Unidos (precedido por el marqués de La Fayette) en 1963.

Familia[editar]

El 2 de septiembre de 1908, Churchill contrajo matrimonio en St. Margaret's, Westminster, con Clementine Hozier, una brillante mujer de gran belleza, pero falta de recursos económicos. Churchill se había declarado anteriormente a la actriz Ethel Barrymore, quien le rechazó. Tuvieron cinco hijos: Diana, Randolph, Sara (quien actuó con Fred Astaire en la película Royal Wedding), Marigold (que falleció en su infancia) y Mary (quien ha escrito un libro sobre sus padres).

La madre de Clementine era Lady Blanche Henrietta Ogilvy, la segunda esposa de Sir Henry Montague Hozier e hija del 7.º Conde de Airlie, si bien esto ha sido puesto en duda. En efecto, Lady Blanche era bien conocida por su carácter frívolo y finalmente esto le llevó al divorcio. Decía que el verdadero padre de Clementine fue el capitán William George "Bay" Middleton, un notable jinete; sin embargo, Joan Hardwick (quién escribió la biografía de Clementine) afirma que dada la bien conocida esterilidad de Sir Henry Hozier, el padre de todos los hijos de Lady Blanche fue su cuñado, Algernon Bertam Freeman-Mitford, mejor conocido como el abuelo de las excéntricas hermanas Mitford en el decenio de 1920.

Randolph, hijo de Churchill y sus nietos Nicholas Soames y Winston también fueron miembros del Parlamento.

Cuando no estaba en Londres, Churchill normalmente vivía en Chartwell House en Kent, casa a la cual le tenía particular aprecio. Él y su esposa compraron esta casa en 1922 y la mantuvieron hasta su fallecimiento en 1965. En esta casa escribió sus obras y también se dedicó a la pintura.

Últimos días[editar]

Viendo que estaba disminuyendo su capacidad física e intelectual, Churchill se retiró de su posición como Primer Ministro en 1955 y fue sustituido por Anthony Eden, quien por muchos años había sido su ambicioso protegido. Tres años antes, Eden se había casado con la sobrina de Churchill, Anna Clarissa Churchill, siendo éste su segundo matrimonio. Tras su dimisión, la reina le ofreció un ducado pero declinó la oferta.[10] En los años siguientes Churchill pasaba cada vez menos tiempo en el parlamento, ocasionalmente asistía a votaciones decisivas, pero nunca más volvió a hablar en la cámara. Continuó sirviendo como miembro del parlamento por Woodford hasta que se retiró después de las elecciones generales de 1964. Sobre la crisis de Suez dijo, en privado, que «Nunca lo habría hecho sin consultar con los estadounidenses, y una vez que lo hubiera empezado no me habría atrevido a pararlo».[11] En 1959 se convirtió en Father of the House, el miembro del parlamento con el servicio continuo más prolongado; por aquella época ya había logrado ser el único parlamentario en haber servido bajo los reinados de Victoria I e Isabel II. Churchill pasaba la mayor parte del tiempo en Chartwell House en Kent, tres kilómetros al sur de Westerham.[12]

Con la decadencia de sus facultades físicas y mentales, Churchill comenzó a perder la batalla que llevaba librando largo tiempo con su bestia negra, la depresión. Encontró consuelo en el clima y la luminosidad del Mediterráneo. Tomó largas vacaciones con su consejero literario Emery Reves y con su esposa, Wendy Russell, en La Pausa, su villa en la costa mediterránea francesa. La esposa de Churchill, Clementine, lo acompañó en raras ocasiones. Viajó en ocho cruceros a bordo del yate Christina como huésped de Aristóteles Onassis. Una vez, cuando el Christina tenía que atravesar los Dardanelos, Onassis ordenó que esperaran a que se hiciera de noche, para así no traer a su huésped amargos recuerdos a la mente.[13]

En 1963, el presidente Kennedy nombró a Churchill Ciudadano Honorario de los Estados Unidos. Churchill estaba ya muy enfermo para asistir a la ceremonia, a la cual fueron su hijo y nietos.

Tumba de Winston y Clementine Churchill.

El 15 de enero de 1965, Churchill sufrió un segundo ataque cardiaco que le ocasionó una severa trombosis cerebral. Falleció nueve días después, el 24 de enero de 1965, el mismo día en que había fallecido su padre 70 años antes. Las últimas palabras que se le oyeron pronunciar fueron "¡Es todo tan aburrido!"[14] , para el activísimo Churchill, esos últimos diez años de vejez y retiro habían más insoportables que los conflictos militares y diplomáticos. Su cuerpo permaneció en la capilla ardiente en Westminster durante tres días. El funeral se realizó en la catedral de San Pablo. Fue el primer funeral celebrado en dicha catedral a un hombre no perteneciente a la realeza desde que se le hiciera al mariscal de campo Lord Roberts de Kandahar en 1914. Cuando su féretro fue transportado por el río Támesis, todas las grúas estaban inclinadas en saludo. La artillería real hizo diecinueve disparos en su honor, como se hace con los jefes de estado, y dieciséis aviones de la RAF sobrevolaron Londres. El funeral propició la asistencia del mayor número de dignatarios en la historia de Gran Bretaña, contando representantes de más de cien países. Fue también la reunión más grande de jefes de estado hasta el fallecimiento del Papa Juan Pablo II en 2005.

Se dice que fue el deseo de Churchill que si el general De Gaulle le llegara a sobrevivir, la procesión debería pasar por la estación de Waterloo. Esto no es cierto. Efectivamente, el general De Gaulle asistió al funeral y la procesión partió hacia Blandon desde la estación de Waterloo, pero no existe ninguna conexión entre este hecho y el mito mencionado.[cita requerida]

Por petición de Churchill fue enterrado en la tumba de la familia en la iglesia de Saint Martin, Blandon, cerca de Woodstock y no lejos de su lugar de nacimiento en Blenheim.

Churchill como artista[editar]

Winston Churchill se dedicó también a la pintura, afición que le proporcionaba gran placer. Se entregó a esta actividad especialmente después de su dimisión del cargo de Primer Lord del Almirantazgo en 1915.[15] Churchill encontró en la pintura un refugio en periodos de depresión. Según sus propias palabras, luchaba contra un perro negro (Black Dog) que lo persiguió a lo largo de toda su vida. Sin embargo, en sus paisajes y bodegones no hay signo alguno que muestre este hecho.[16] Se le conoce sobre todo por sus escenas paisajísticas impresionistas, muchas de las cuales pintó estando de vacaciones en el sur de Francia y en Marruecos.[16] Durante su vida pintó docenas de cuadros, de los que algunos aún se exponen en su estudio de Chartwell.[17]

Churchill como historiador y escritor[editar]

Escudo de Winston Churchill, obsérvese la presencia de un lema en español «Fiel pero desdichado».

Churchill fue un escritor prolífico durante toda su vida y en los periodos que estuvo fuera del gobierno se consideraba a sí mismo como un escritor miembro del Parlamento. A pesar de su origen aristocrático, su herencia fue insignificante, dado que su madre había gastado la mayor parte de ella. Es por esto que siempre estuvo corto de dinero y dispuesto a escribir para lograr una remuneración que le permitiera mantener el nivel lujoso de vida que llevaba, así como para compensar las pérdidas en algunas malas inversiones que llevó a cabo. Varias de sus obras históricas fueron escritas con la finalidad de obtener dinero.

Aunque era un excelente escritor e historiador, no era un historiador profesional, sino autodidacta. La mayor influencia en su prosa y estilo fueron la historia de la Guerra Civil Inglesa de Clarendon, La Historia del Declive y Caída del Imperio Romano de Gibbon y la Historia de Inglaterra de Macaulay. Churchill tenía muy poco interés por la historia social o económica. Consideraba que el factor decisivo en todo proceso histórico eran las acciones de los individuos, en lugar de los procesos sociales y económicos.

Churchill fue el último y más influyente exponente de la historia según el concepto "Whig", el cual se basaba en la creencia de que el pueblo británico tenía una grandeza única y muy especial y un destino imperial y que, por tanto, la historia de la Gran Bretaña debía verse como el progreso para alcanzar dicho destino. Esta creencia inspiró su obra tanto literaria como política. Sin embargo, este punto de vista era considerado como anacrónico, inclusive en la época de la juventud de Churchill. No obstante, nunca modificó su punto de vista o mostró interés alguno por otras escuelas de pensamiento.

Los libros históricos de Churchill caben en tres categorías. En sus inicios se centró en obras biográficas, sobre todo de miembros de su familia. Es el caso de la biografía de su padre, Life of Randolph Churchill (1906), y la de su antepasado, Marlborough: His Life and Times (1933-38). En ocasiones, sus trabajos pecan de subjetividad. En la biografía de su padre suavizó ciertos rasgos y acciones de Randolph Churchill que resultaban poco atrayentes, a pesar de que existía información que lo señalaba en los archivos de la familia. La biografía de Marlborough señala el gran talento literario de Churchill y es considerada una obra maestra.

La segunda categoría son los trabajos autobiográficos de Churchill, incluyendo sus experiencias como corresponsal de guerra, las cuales fueron plasmadas en libros como Makaland Field Force (1898), The River War (1899), London to Ladysmith vía Pretoria (1900) y Ian Hamilton's March (1900). Estos últimos fueron reeditados en el libro My Early Life (1930). Estos libros relatan lo que vio Churchill durante las guerras imperiales de Gran Bretaña en la India, Sudán y Sudáfrica.

La tercera categoría de libros son tres trabajos de historia narrativa. Estos son la historia de la Primera Guerra Mundial, The World Crisis (seis volúmenes, 1923-1931); The Second World War (seis volúmenes, 1948-1953); y, por último, History of the English-Speaking People (cuatro volúmenes, 1956-1958).

La historia narrada por Churchill sobre las dos guerras mundiales está lejos de ser convencional, por cuanto el autor fue un partícipe central en ellas y tomó ventaja total de este hecho al escribir sus libros. Ambas son, por tanto, memorias y hechos históricos, pero Churchill incluyó eventos en los cuales él no participó, como por ejemplo la guerra entre Alemania y la Unión Soviética. Inevitablemente, en sus libros el centro de la narrativa son Gran Bretaña y él mismo. Arthur Balfour opinó sobre el libro The World Crisis como "una brillante autobiografía, disfrazada como una historia del universo".

Como miembro del gobierno en parte de la Primera Guerra Mundial y como Primer Ministro en la Segunda, Churchill tuvo acceso a documentos oficiales, planes militares, secretos oficiales y correspondencia entre los líderes de las potencias mundiales. Después de la Primera Guerra, cuando existían muy pocas reglas en cuanto al uso de esta documentación, Churchill tomó estos documentos cuando se retiró del gobierno e hizo uso libre de ellos en sus libros. Como resultado de esto, surgieron una serie de reglas estrictas que evitaron en adelante que documentos oficiales fueran utilizados para escribir narrativas históricas o memorias una vez que los ministros abandonasen el gobierno.

El libro The World Crisis fue inspirado en el ataque de Lord Esher sobre la reputación de Churchill en sus memorias. Este libro es una mezcla de historia militar con la narrativa elegante de Churchill; algunos pasajes donde se refiere a la historia política y diplomática son escritos frecuentemente para justificar sus propias acciones durante la guerra; la descripción de otras figuras políticas y militares, a veces indicaba la intención de saldar venganzas personales. Estas obras muestran las opiniones personales de Churchill, pero tienen gran interés al ser su autor partícipe en los hechos, lo que permite conocer desde dentro los entresijos de la política británica de la primera mitad del s. XX.

Churchill recibiría el Premio Nobel de Literatura en 1953. Según la fundación Nobel, se le concedió por "su maestría en la descripción histórica y biográfica, tanto como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos".

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Winston Churchill». Pub.L. 86-6. U.S. Senate (9 de abril de 1963). Consultado el 17 de marzo de 2011.
  2. Gould, Peter (8 de abril de 2005). «Largest Assemblage of Statesmen at funeral since Churchill». BBC News.
  3. Jenkins, 2002, p. 42.
  4. «Churchill: El discurso de «sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor»». historiasiglo20.org. Consultado el 16 de diciembre de 2013.
  5. Por qué perdió Churchill las elecciones tras la II Guerra Mundial
  6. Peter Hennessy, Churchill and the premiership, página 205.
  7. Ian Gilmour, Inside Right (Hutchinson, 1977), página 134.
  8. Roy Jenkins, Winston Churchill, páginas 843-861.
  9. Roy Jenkins, Winston Churchill, página 847.
  10. Tiempo antes de la dimisión de Churchill, el 4 de abril de 1955, ya se había determinado que no serían concedidos más ducados a nadie, salvo a miembros de la familia real. Sin embargo, se realizó una excepción con Churchill, puesto que se creía que lo rechazaría. Churchill comentó más tarde: «Estuve muy cerca de aceptar, estaba tan conmovido por su belleza y encanto [sobre la reina Isabel II] y por la amabilidad con que ella me hizo la oferta que durante un momento pensé en aceptar; pero finalmente recordé que debía morir como lo que siempre había sido: Winston Churchill». FAQ; Was Churchill offered a Dukedom?
  11. Montague Brown, pág. 213.
  12. Martin Gilbert, Churchill: A Study in Greatness (edición de un solo volumen en inglés).
  13. 1960 On this day - Trip with Onassis, Centro Churchill.
  14. Haffner, Sebastian (2002). Winston Churchill. Una biografía. Destino. p. 232. ISBN 84-233-3422 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  15. Jenkins p. 279
  16. a b «Portrait of the artist with his black dog». Consultado el 06-03-2008.
  17. Lady Soames. «Winston Churchill the Painter». Consultado el 09-01-2008.

Bibliografía[editar]

  • Churchill, Winston. The World Crisis (six volumes, 1923–31), 1-vol edition (2005); on World War I
  • Churchill, Winston. The Second World War (six volumes, 1948–53)
  • Coombs, David. Sir Winston Churchill, His life through his paintings , Pegasus, 2003
  • Jenkins, Roy (2002). Churchill. Barcelona: Ediciones Península. ISBN 84-8307-520-2. 
  • Gilbert, Martin, ed. Winston S. Churchill: Companion 15 vol (14,000 pages) of Churchill and other official and unofficial documents. Part 1: I. Youth, 1874-1900, 1966, 654 pp. (2 vol); II. Young Statesman, 1901-1914, 1967, 796 pp. (3 vol); III. The Challenge of War, 1914-1916, 1971, 1024 pp. (3 vol); IV. The Stricken World, 1916-1922, 1975, 984 pp. (2 vol); Part 2: The Prophet of Truth, 1923-1939, 1977, 1195 pp. (3 vol); II. Finest Hour, 1939-1941, 1983, 1328 pp. (2 vol entitled The Churchill War Papers); III. Road to Victory, 1941-1945, 1986, 1437 pp. (not published, 4 volumes are anticipated); IV. Never Despair, 1945-1965, 1988, 1438 pp. (not published, 3 volumes anticipated, See the editor's memoir, Martin Gilbert, In Search of Churchill: A Historian's Journey, (1994).
  • James, Robert Rhodes, ed. Winston S. Churchill: His Complete Speeches, 1897-1963. 8 vols. London: Chelsea, 1974, 8917 pp.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
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1940-1945
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Predecesor:
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1940-1945
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1951-1955
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Premio Nobel
Premio Nobel de Literatura

1953
Sucesor:
Ernest Hemingway