Bombardeo de Dresde

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El bombardeo de Dresde se llevó a cabo en la Segunda Guerra Mundial, por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con este nombre suele referirse a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945. Durante los mismos, se destruyó la mayor parte de la ciudad de Dresde, incluyendo industrias e infraestructuras militares y se causó la muerte de un gran número de personas. El número de bajas varía enormemente, las fuentes oficiales sitúan la cifra de muertos en 35.000, pero los otras fuentes aseguran que fueron más de 350.000.

Detrás de todo esto se encuentra la Directiva de Áreas a Bombardear realizada por los ingleses, la cual aún hoy sigue siendo objeto de duros debates, que se centran en si el bombardeo tenía sentido dentro la batalla aérea que se estaba realizando, o si bien fue un crimen de guerra más.

Dresde antes de los bombardeos.
Dresde antes de los bombardeos.

Tabla de contenidos

[editar] Base y fines del ataque aéreo

A principios del año 1945 los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Oder, y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia. Desde el Este millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma al otro lado del variable frente con el ejército soviético, que se preparaba en febrero y marzo para dar el ataque final a Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército Aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de la “fortaleza alemana”. Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Para ello, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

Ya desde el verano de 1944 el Bomber Command británico (comando de bombardeos) tenía en proyecto un ataque de aniquilamiento especial (Thunderclap), cuyo fin era acabar de una vez por todas con la capacidad de resistencia de los alemanes. La Oficina de Inteligencia británica, calculó en enero de 1945 que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el frente Oriental. De este modo la RAF modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del frente oriental para impedir en lo posible el transporte de nuevas tropas. Del mismo modo las personas evacuadas como consecuencia del bombardeo dificultarían esos transportes y con todo ello se aliviarían los ataques que pudiera sufrir la vanguardia soviética, permitiendo una mayor contraofensiva.

[editar] Importancia de Dresde durante la Guerra

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial Dresde tenía 642.143 habitantes y era la séptima ciudad del país. La ciudad y su región se había librado de los ataques aéreos hasta agosto de 1944, ya que estaba fuera de los planes de los bombardeos aliados. En la primavera de 1944 Dresde y Breslau eran las dos últimas ciudades de la Alemania nazi que no habían sufrido apenas daño, siendo Dresde una ciudad de cierta importancia industrial, económica y administrativa, así como un nudo de comunicaciones esencial.

[editar] Nudo de comunicaciones

Dresde era la tercera ciudad en importancia desde el punto de vista del ferrocarril. En ella se cruzaban las vías que iban a Berlín, Praga, Breslau, Varsovia, Leipzig y Núremberg. Ya que las vías de ferrocarril de otras ciudades habían sido dañadas seriamente, la circulación ferroviaria de la zona de Leipzig-Berlín-Dresde se había desviado desde 1944 por la ciudad de Dresde. Además esas líneas ferroviarias servían para abastecer las empresas industriales de Freital y del Erzgebirge así como toda la región industrial de Pirna, Heidenau, Radebeul, Coswig, Bautzen y Görlitz. Las principales industrias de Dresde estaban unidas mediante el ferrocarril con la Estación Kohlen, el puerto en el río Elba y la estación de Leipzig.

El itinerario tanto del transporte de prisioneros a los campos de exterminio como el de las tropas y su equipo se desvió de modo que pasaban por Dresde. Desde el Este millones de refugiados intentaban llegar al Centro de Alemania; ya desde 1944 cada vez huían más y más gentes desde allí, y Dresde siempre era o bien una estación de paso o bien el lugar elegido para asentarse temporalmente.

[editar] Industria

Según información existente en un Anuario de Dresde de 1942, la ciudad era una de las principales zonas industriales del Reich Alemán. Hasta 1944, la mayoría de la actividad industrial se había modificado hacia la armamentística. Según estudios realizados por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en febrero de 1945 había por lo menos 110 fábricas y empresas que fabricaban “legalmente” productos con fines militares. Solo la industria militar daba trabajo a 50.000 personas, entre ellos los de la industria de suministros para el aeropuerto de Dresde (Dresden-Klotsche). La industrias con fines militares más señaladas según fuentes locales eran:

  • Industria química en Niedersedlitz.
  • Industria de armas en Lehmann, Friedrichstadt.
  • Productos de óptica, los más importantes Zeiss Ikon en el Centro de la ciudad y Emil Wünsche en Reick.
  • Acero Kelle & Hildebrandt en Großluga
  • Fabricación de transformadores y después fabricación de Rayos X como Koch & Sterzel AG en Mickten.
  • Fábricas de acoplamientos y dispositivos para la construcción Gebrüder Bassler
  • Tecnología para radios, Radio-Mende.

La empresa sajona Avus y Miag fabricaban en Leuben piezas de maquinaria. Varias empresas de Dresde (en Löbtau) y de regiones del sur (Montañas Metálicas) fabricaban granadas. La fabrica de armamento Universelle situada al sur de la ciudad (calle Zwickauer) trabajaba con mano de obra de prisioneros de guerra, los cuales estaban internados en barracas transformadas en los terrenos de un molino en Leuben. No obstante, eran insuficiente puesto que se solicitaba más mano de obra de los campos de concentración de Flossenbürg y Auschwitz entre otros.

[editar] Importancia Militar

Dresde era en febrero de 1945 la última ciudad militarizada situada en la retaguardia del frente oriental que no había sido atacada. Ya en el siglo XIX se había erigido el sector militar de Albertstadt en las afueras de Dresde. Este sector comprendía un extenso complejo de cuarteles e instalaciones de aprovisionamiento comunicado con el exterior mediante su propia estación de ferrocarril, contando con almacenes, rampas de carga, panaderías militares, fábricas de metales y otros oficios como guarnicioneros y sastres. Además estaba esta zona provista de una área de deportes, iglesia y una escuela de formación de oficiales. También en el oeste de Dresde, en Mickten así como en Johannstadt se ampliaron o levantaron varios cuarteles.

Restos del ejército imperial de 1918 se instaló igualmente en Dresde. A comienzos de 1930 comenzó la construcción del aeropuerto de Klotzsche, como reserva para el transporte aéreo en el valle del Elba. Tras la toma de poder de los Nacionalsocialistas se intensificaron una vez más los fines militares de la ciudad quedando como centro del área de defensa. Se creó el destacamento aéreo IV en Strehlen (centro de la ciudad), y se erigió la escuela de defensa aérea den Klotzsche. En la zona de Nickern, al sur de la ciudad se amplió el sector militar mediante un complejo de cuarteles del ejército aéreo (Luftwaffe).

Además desde 1939 permanecieron en Dresde unos 20.000 hombres del IV Sector Militar. A lo largo de la Guerra la mayoría fueron trasladados al frente o bien a la defensa aérea. Los cuarteles se utilizaron para formar a las nuevas tropas de reserva. El sector militar se utilizó como hospital militar y zona de suministro, de igual modo la sala de bailes, el hotel y el muelle en el Elba se utilizaron como hospital militar y como prisión.

[editar] Zona de defensa

El ejército alemán, primero en Stalingrado y después de Königsberg había aprendido que el ataque contra los tanques con granadas y bombas realizado a corta distancia por niños o ancianos podía ser perfectamente efectivo. Por dicho motivo desde noviembre de 1944 había diez batallones de la Volksturm en Dresde, entre ellos varias unidades de ataque a tanques, de construcción de trincheras, de información así como de transporte. Algunos de ellos fueron enviados en enero de 1945 al frente oriental. La mayor parte –unos 20.000 hombres de la Volksturm así como de las Juventudes Hitlerianas- permanecieron acuartelados en Dresde. Parte de estas tropas participaron en cursos de formación para oficiales, no obstante dadas las necesidades que tenían tanto el ejército, como la SS y la policía no pudieron ser armadas adecuadamente por lo que quedaron como fuerza de reserva.

Los nacionalsocialistas querían que el río Elba desde Hamburgo hasta Praga fuera la última línea de defensa alemana contra el Ejército Rojo. Las ciudades situadas en el río pasarían a ser “fortalezas” y las defenderían la “Volksturm”. El Coronel General Heinz Guderian, el 1 de diciembre de 1943, dio la orden de que se creara la región de defensa “Dresden-Riesa”, orden que inicialmente fue secreta: Rodeando dichas ciudades debería haber barricadas y fosas antitanques, trincheras, nidos para la artillería y campos de minas. Así mismo las autoridades de las ciudades quedaban bajo el mando de las fuerzas militares.

Desde enero de 1944, tras los primeros ataques aéreos se acumulaban las peticiones de tropas de reserva para el frente. La mayoría fueron denegados, entre otros la petición del comandante del ejército 4 de tanques que se situaba ante la ciudad. De este modo la guarnición de Dresde permaneció allí hasta mayo como una fuerza de ataque de gran importancia, consistente sobre todo en la Division 404, el ejército de la SS, la Fuerza Aérea, el pésimamente equipado ejército de defensa aérea y la Marina. La tropa de la policía se envío en marzo al frente oriental.

Todavía en abril de 1944 el jefe comarcal Martin Mutschmann daría la divisa siguiente: La ciudad se defenderá con todos los medios a su alcance y con ello se inició el siguiente llamamiento a la población: El enemigo amenaza nuestra patria, luchemos hasta el final.

[editar] Primeros ataques aéreos desde agosto de 1944 hasta enero de 1945

Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos no nombra este ataque.

El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt y la fábrica de armamento Lehmann al ser interceptados en su ataque a Brüx. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.

El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.

Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.

[editar] Los ataques aéreos del 13 al 15 de febrero de 1945

Arthur Harris, comandante supremo del “British Bomber Command” desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis cuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en despistar al enemigo.

[editar] Primera oleada de ataques de la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945

El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas. No había apenas búnker antiaéreos, ya que las autoridades presididas por Martin Mutschmann hacía tiempo que habían dejado a un lado la protección de la población por otros planes.

Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de “Ostragehege” y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.

Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía ni tampoco hubiera podido destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado “en alfombra de bombas”.

[editar] Segunda oleada de ataques de la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945

Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650 000 bombas incendiarias -1500 toneladas- sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.

El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.

La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.

Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16 000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

[editar] Ataque diurno del 14 de febrero de 1945

A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran esta vez algunas industrias de armamento y una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas en su recorrido encontraron también el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Los judíos tenían prohibido en toda Alemania el uso de los refugios durante los bombardeos. No obstante, al empezar estos ataques, algunos judíos ciudadanos de Dresde consiguieron introducirse en los refugios. Al ser destruida la central de la Gestapo donde se guardaban los expedientes de los judíos, la deportación de los pocos que quedaban sería imposible, aunque la fecha para su realización era precisamente el día 14 de febrero en la plaza de la Sinagoga de Dresde (destruida en 1938) De este modo se libraron del Holocausto algunos judíos de Dresde, entre ellos Henry Brenner y el escritor Victor Klemperer (Lengua Tertii Imperii): ...la misma tormenta de fuego arrastró a la muerte a judíos y cristianos; sin embargo, esa noche dejó con vida a algunos de los aproximadamente setenta portadores de la estrella. A ellos les supuso la salvación, puesto que en medio del caos general pudieron escapar de la Gestapo.

[editar] Ataque diurno del 15 de febrero de 1945

El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.

En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.

Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25 000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

[editar] Otros ataques a la “Fortaleza” de Dresde hasta el final de la Guerra

El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviarion y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.

Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.

El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.

La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.

El régimen nazi utilizó el devastador ataque como propaganda contra los Aliados con el fin de movilizar las fuerzas de los últimos sobrevivientes. Aún se esperaba que la coalición contra Hitler pudiera derrumbarse en el último momento motivo por el que se lanzó el lema siguiente: A pararlos hasta el final. El 14 de abril Mutschmann declaró oficialmente la “fortaleza” de Dresde. Fotos aéreas de las Fuerzas de EEUU muestran el progreso en la construcción de las defensas.

El 23 de abril la RAF arrojó 40 000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la “zona de defensa de Dresde” y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

[editar] Consecuencias

[editar] Para Dresde

El centro de la ciudad, estaba densamente poblado de edificios del Renacimiento, del Barroco y de una mezcla de esas épocas en inmuebles comenzados a fines de la Edad Media. Después había zonas industriales tras las zonas construidas o bien grandes complejos industriales junto a las edificaciones.

La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos se mantuvieron las paredes exteriores de unos pocos edificios terriblemente dañados. El arrabal Johannstadt, y el arrabal del sudeste ardieron o fueron destrozados en gran medida. Del mismo modo los núcleos antiguos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna fueron destruidos. A esto hay que añadir daños graves en Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como incendios en Prohlis. Entre las calles Schandauer Straße y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas unas 800 casas en las que había unas 7000 viviendas, junto con fábricas y lugares de trabajo. “Daños más leves” hubo en las casas adosadas en Hechviertel, en Pieschen, en Niedersedlitz y en Albertstadt; en este último su centro, muy poblado, permaneció en gran medida intacto.

El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la “Florencia del Elba”, entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio de Dresde, la Iglesia de Santa Sofía y el palacio Zwinger. La posterior reconstrucción en la República Democrática Alemana ignoraría muchos de los monumentos del plan original y dejaría caerse muchos de ellos (como la iglesia de Santa Sofía, la calle Große Meißner Straße, el Sekundogenitur y otras) reforzando con ello la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.

Aunque el ataque nocturno no apuntaba directamente a las fábricas de armamento de Dresde, muchas de ellas quedaron destruidas y se dañó enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento como el gas, agua o electricidad. Los posteriores ataques de la líneas aéreas de EE. UU. debido al mal tiempo tampoco fueron muy certeros. En las zonas habitadas, sobre un total de 222 000 pisos, en mayo de 1945 se contabilizaron de 60 000 a 75 000 completamente destruidos, destrucción que incluía obviamente el mobiliario y vestidos de sus habitantes, unos 18 000 pisos estaban seriamente dañados y solamente unos 81 000 había sufrido pocos daños. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 lugares de venta en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt; en ellos es donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.

La circulación quedó bloqueada totalmente después del 13 de febrero. Las líneas eléctricas quedaron destruidas en un 75%, las calles llenas de escombros o de los cráteres de las bombas; la oficina de reconstrucción contabilizaría 1100 cráteres. Todos los puentes sobre el Elba quedaron terriblemente dañados. El centro de la ciudad como nudo de comunicaciones de la circulación quedó intransitable. Para llegar a los lugares de trabajo o centros administrativos se debía hacer todo ello a pie a través del campo de escombros en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional en 2 semanas. El transporte de tropas comenzó otra vez en pocas días, ya que el trayecto a través de Dresde había quedado casi intacto.

La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, o bien por estar destruidas o muy dañadas, o porque muchos de sus trabajadores había muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera a sus puestos de trabajo. El aprovisionamiento de gas, agua y electricidad se había interrumpido. Un informe de la jefe de la policía de la SS “Elbe” del 5 de marzo de 1945 menciona solo seis empresas en las que se podía continuar la producción. El Matadero 5 (del que describe Kurt Vonnegut sus recuerdos) en Ostragehege comenzó a funcionar nuevamente el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße reiniciaron su trabajo a finales de marzo.

En el centro de la ciudad, en el círculo IV, en marzo de 1945 se localizaban todavía 4000 habitantes. La parte norte de Striesen recibió miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los depósitos de víveres pronto resultaron escasos y además no se podían imprimir tarjetas de racionamiento. A mediados de abril la beneficencia pública del régimen tomó a su cargo el cuidado de los refugiados y bombardeados. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a unas cocinas colectivas en los barrios. Resultó imposible poner en marcha la administración del estado dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios o habían huido o habían muerto. Según Mutschmann la ciudad no se encontraba en situación de “llevar a cabo sus tareas administrativas”. Debido a esta falta de personal y medios se obligó a realizar este trabajo a otros funcionarios de Sajonia.

[editar] Para el desenlace de la Guerra por parte de los Aliados

Para los aliados, los ataques nocturnos a la zona de bombardeo (area bombing) eran cada vez más controvertidos. Especialmente, desde el bombardeo de febrero de Dresde los dirigentes de la fuerza aérea de EEUU pidieron a las fuerzas británicas que cesaran este tipo de ataques. Sin embargo, la RAF había basado la construcción de su potencial armamentístico en este tipo de bombardeos totales de superficie. El 28 de marzo de 1945 Winston Churchill tomó en consideración la suspensión de los ataques contra las ciudades alemanas distanciándose con ello de la opinión sustentada por el General Ismay así como los altos mandos británicos:

Soy de la opinión de que ha llegado el momento de replantearse los bombardeos de las ciudades alemanas ya que solo sirven para aumentar el terror aunque se puedan aducir otras consideraciones. De otro modo si no, al final solo controlaremos un territorio completamente arrasado… La destrucción de Dresde cuestiona seriamente los bombardeos aliados…. Creo que es necesario concentrarnos solamente en fines militares… en lugar de actos terroríficos así como destrucciones intencionadas por imponentes que puedan parecer.

Al día siguiente valoró Arthur Harris esta consideración en un escrito al Ministerio del Aire:

Dresde era una aglomeración de fábricas de munición, un centro administrativo intacto y un nudo de comunicaciones básico para el transporte hacia el Este. Ahora ya no es nada de eso.

[editar] Debate Histórico

[editar] Propaganda

Los ataques aéreos se han considerado hasta hoy día desde el punto de vista de los intereses políticos. En seguida el ministerio de Joseph Goebbels utilizó el bombardeo de Dresde para relativizar la culpabilidad alemana en la guerra, y para predicar el papel de víctimas de los alemanes. De nuevo después en la guerra fría los prejuicios ideológicos dificultaron la investigación histórica de los hechos.

El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por “los fascistas alemanes”. Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de "únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar".

Desde 1949, en contra de los datos hoy conocidos, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Ante todo, la extrema derecha y los revisionistas de la historia difunden rumores infundados, basados en un cálculo parecido a los números de los nacionalsocialistas, de entre 130 000 y 600 000 muertos, para así poder dar algún fundamento a su consigna del “holocausto del bombardeo”.

[editar] Número incierto de muertos

Lápida conmemorativa en el cementerio Annenfriedhof, al sur de Dresde.
Lápida conmemorativa en el cementerio Annenfriedhof, al sur de Dresde.

Las estimaciones al alza se refieren sobre todo a declaraciones de testigos contemporáneos, que ya no pueden comprobarse, así como a informaciones iniciales muy difundidas pero que eran incorrectas:

  • Un documento del Comité Internacional de la Cruz Roja, de 1946, decía que hubo 275 000 muertos. Este número no era el resultado de investigaciones propias, sino de “informes” los cuales también contenían datos del ministerio de Joseph Goebbels que se ha demostrado son falsos.
  • El antiguo Jefe de Estado Mayor de Dresde, Eberhard Matthes, que entonces se ocupaba de los trabajos de desescombro, desde 1992 pretende que hasta el 30 de abril de 1945 habían sido completamente identificados 3500 cuerpos, parcialmente identificados 50 000, y no identificados 168 000. Y que en su presencia se le comunicó esto a Adolfo Hitler en persona. Sobre nada de esto existe ningún documento escrito, incluso se duda de que Hitler hubiera pedido tal información en el día de su suicidio.
  • También enciclopedias de divulgación (Britannica, Bertelsmann, Brockhaus) y medios impresos (Süddeutsche Zeitung, Die Welt, Frankfurter Allgemeine Zeitung) indicaron con frecuencia cifras no verificadas, de entre 60 000 y 300 000 muertos.

La imprecisión de las evaluaciones se debe además a diversos factores los cuales se sabe que no son exactos:

  • El número de habitantes de Dresde en febrero de 1945. De él depende el cálculo de la densidad de población en el centro de la ciudad, así como del porcentaje de muertos.
  • El número de ciudadanos de Dresde que lucharon y murieron en el frente, o fueron deportados a campos de concentración, o abandonaron la ciudad y huyeron al campo por miedo a los ataques aéreos o por falta de espacio o escasez de alimentos.
  • El número de refugiados que hallaron alojamiento en el centro de la ciudad en febrero. Por Dresde pasaban en tránsito en ese momento muchas personas procedentes del Este, incluida mucha gente de Silesia como los habitantes de Breslau (actualmente Wrocław), que fueron evacuados en febrero de 1945 y desde Dresde huían hacia el Oeste.
  • El número de muertos desconocidos de los que nadie informó debido a la situación de guerra.
  • El número de muertos nunca encontrados por haber quedado completamente quemados o enterrados. Hasta 1970 en los trabajos de construcción de la ciudad todavía se hallaron los restos de unas 1900 personas.

Todos estos números permanecen por igual en la oscuridad.

Los historiadores asumen el hecho de que Dresde tenía aproximadamente un 10 por ciento menos de habitantes que antes de empezar la guerra, en todo caso menos de 600 000. Según un censo de noviembre de 1945, el número de habitantes era de 454 249; muchos miles de refugiados se habían inscrito en los pueblos de alrededor. La Fuerza Aérea Estadounidense(USAF) consideraron que posiblemente hasta un millón de personas se detuvieron en toda aquella extensa área en los días 13 y 14 de febrero. Götz Bergander, historiador de Dresde, contabiliza sólo unos 570 000 habitantes inscritos en la ciudad, más unos 200 000 refugiados que se detuvieron en Dresde y alrededores temporalmente en febrero de 1945. Por consiguiente, debido a limitaciones de espacio habitable, sólo había como máximo unas 10 000 plazas disponibles en el interior de la ciudad.

La investigación histórica ha descubierto algunos documentos oficiales relativamente creíbles, en los que constan las siguientes cifras para aquellas fechas:

  • En un “comunicado final” de marzo de 1945, la Policía hizo constar que hasta el 10 de marzo se habían confirmado 18 375 caídos en guerra, 2212 heridos graves, 13 718 heridos leves, 350 000 sin hogar y realojados a largo plazo. El número total de muertos se estima allí en “unos 25 000”.
  • El 22 de marzo de 1945, el Jefe Superior de las SS y de la Policía del Elba remitió la “Orden del día número 47”, que informa de más de 20 204 muertos recuperados y estima que este número probablemente se incrementaría hasta 25 000. En los ambientes de extrema derecha era muy popular una edición de este documento manipulada por los Nacional-Socialistas, en la que se había añadido un cero a todas las cantidades. Fue presentada como prueba de falsificación en 1966 en un proceso contra David Irving, conocido negador del Holocausto y que fue luego condenado en firme. Él se había basado en esa edición para poder reafirmarse en la cifra de 250 000 muertos. Pero tuvo que admitir que se había equivocado.
  • El “Informe de situación número 1404” de la Policía de Berlín apareció el mismo día que la “Orden del Día número 47”, y confirma la primera versión: en él se cuentan 18 375 muertos y se estima un número total de entre 25 000 y 35 000 muertos. Esta última cifra la dio también en aquel momento uno de los jefes de ocho equipos de salvamento. Hasta ahora se ha explicado como un error aritmético de sumado, y se considera demasiado alto.
  • Las actas de la Oficina Funeraria halladas en 1993 en el Archivo Municipal de Dresde enumeran unos 25 000 muertos, que fueron sepultados hasta el 17 de abril de 1945. En este número se incluyen muchas víctimas de los ataques aéreos de los días 14 y 15 de febrero de 1945.

Basándose en esto, la mayoría de los historiadores estiman hoy día que unas 25 000 personas como mínimo, y 40 000 como máximo, perdieron la vida por causa de los bombardeos.

A fin de poder calcular con mayor precisión el número total de muertos y descubrir las falsificaciones de la historia, la Ciudad de Dresde en el 60º aniversario del ataque constituyó una comisión de historiadores para revisar las fuentes conocidas y las nuevas investigaciones. El director fue Rolf-Dieter Müller, experto de la Oficina de Investigación Histórica Militar de Potsdam. Otros colaboradores fueron Wolfgang Fleischer del Museo Histórico Militar del Ejército Federal en Dresde, Götz Bergander, Thomas Wiedera del Instituto Hannah Arendt para Investigación del Totalitarismo, el experto en guerra aérea Horst Boog, el director del Archivo Municipal Thomas Kübler y el historiador Friedrich Reichert.

La comisión trabajó sin prejuicios y realizó cálculos nuevos a partir de fuentes primarias y de testigos presenciales de aquellos momentos. Estos documentos y actas de declaraciones fueron evaluados exhaustivamente a fin de someter unos resultados de investigación lo más fiables posible para el Jubileo de los 800 años de la ciudad. A partir de las actas funerarias y hallazgos documentados de cuerpos, la comisión constató, hasta el momento de dar por finalizado su trabajo, un número total de entre 25 000 y 35 000 muertos, y basándose en los nuevos hallazgos documentales considera más probable el número más bajo, No obstante, en junio de 2006, el Comité Financiero del Consejo Municipal de Dresde, basándose en motivos financieros, decidió concluir los trabajos de la comisión.

[editar] Leyendas

Los informes de lluvia de fósforo y de ataques aéreos rasantes sobre los refugiados se deben al constante flujo de acontecimientos durante los bombardeos.

Los historiadores Götz Bergander (1998), Helmut Schnatz (2000) y Frederick Taylor (2004) han seguido estos informes los llaman "leyendas".

Al principio, parte de sus publicaciones fueron recibidas en Dresde con un rechazo total. Schnatz niega que el 13 de febrero de 1945 pudiera haber “llovido” fósforo blanco: en aquellos tiempos el caucho fosforado se usaba si acaso como activador del fuego en las bombas incendiarias, pero propiamente este producto no generaba “lluvia”. A diferencia de lo que ocurrió en la “Operación Gomorra” contra Hamburgo, en 1945 la RAF había ya desechado entonces las bombas de fósforo.

Bergander ("Dresden im Luftkrieg", págs. 191 y ss.)(“Dresde en la guerra aérea”) señala que Joseph Goebbels informó correctamente en 1943 a la población contra el pánico, cuando dijo que en Alemania todavía nunca había llovido fósforo y que sería una confusión óptica con otros tipos de bombas. Por consiguiente, también en Dresde bengalas de iluminación y bombas incendiarias blancas pudieron haber sido confundidas con fósforo blanco. No obstante, el servicio de retirada de munición sin estallar ha descubierto con certeza restos de un gel mortífero: Éste consistía en una mezcla de caucho, gasolina y también fósforo –hoy día esta mezcla se conoce como “napalm”.

De bombardeos aéreos directos a baja altura hablan testigos oculares que se habían refugiado el 14 y 15 de febrero en las praderas del río Elba, en el Großer Garten o en las carreteras principales que cruzaban la ciudad. Sin embargo, investigaciones más recientes no encuentran ninguna prueba de esto, ni órdenes militares ni declaraciones de los pilotos ni datos de los Nacional-Socialistas en mensajes ni en certificados de defunción. La RAF y la USAF niegan que tales ataques hubieran ocurrido en Dresde.

A falta de combates aéreos, los cazas de escolta aliados debían atacar desde cerca objetivos en tierra. En este caso, sin embargo, Schnatz, que comprobó exhaustivamente las cadenas de órdenes, encontró por el contrario la orden explícita a la “Eighth Air Force” ("Octava Fuerza Aérea") de no intervenir en el espacio aéreo de Dresde (ver los enlaces 3-4). Sin embargo, la RAF menciona una petición a los Mustangs estadounidenses para que atacasen al tráfico en el entorno de Dresde, a fin de aumentar el caos: a una parte de los cazas de escolta Mustangs se le pidió que castigara el tráfico de los caminos alrededor de Dresde para aumentar el caos y así bloquear la importante red de transporte de la región.

Sin embargo, esto apenas era posible durante un bombardeo y no era lo habitual, porque los cazas de ataque rasante y los bombarderos de vuelo más alto se habrían puesto en peligro mutuamente. Según Schnatz, la tormenta de fuego después del primer ataque de la noche excluyó la posibilidad de vuelos a baja altitud sobre el centro de la ciudad en llamas. También al día siguiente los cazas de escolta, en una operación típicamente estadounidense, podrían haber comenzado ataques propios, pero en todo caso después del despegue de los bombarderos. Schnatz también considera esto improbable, debido a la cantidad limitada de combustible.

Bergander, que vivió los ataques aéreos cuando era niño, halló independientemente de Schnatz que los informes de los testigos se referían sólo el ataque aéreo del 14 de febrero, y que los vuelos a baja altura durante ese día fueron realizados sólo por una escuadrilla de bombarderos muy lejos de Dresde que se dirigían a Praga. Ni en los informes del ejército alemán, que siempre hacían constar cada ataque aéreo a baja altura sobre civiles, ni en los informes de la policía sobre causas de muertes, se mencionó esto ni por asomo.

Aunque el estado actual de las investigaciones excluye el bombardeo directo a refugiados en Dresde, algunas personas afectadas en aquel tiempo juran hasta hoy día haber vivido esto personalmente (ver enlaces a los testigos contemporáneos).

Los detalles de sus (sus) recuerdos - por ejemplo, las marcas externas de los aviadores estadounidenses se puede demostrar que son falsos: por lo tanto, ninguno de estos informes puede ser tenido en cuenta para valoraciones históricas. Bergander explica la poca fiabilidad de los informes de testigos oculares así: (loc.cit., pág. 209):

Muy probablemente, los cazas de escolta americanos persiguieron a los cazas alemanes; hubo batallas aéreas a gran altura y cerca del suelo, y sin duda hubo luchas aéreas con pérdidas alemanas en el espacio entre Dresde y Chemnitz… En el fragor de la caza de persecución aérea a ras del suelo, pudieron caer a tierra haces de proyectiles, y es científica y psicológicamente comprensible que la gente sientiera como si se les estuvieran disparando ráfagas de ametralladora.

Y he aquí como los Nacional-Socialistas transformaron la experiencia subjetiva de personas bombardeadas y traumatizadas en noticias oficiales de un crimen de guerra de los “aviadores aliados terroristas”, para atizar el odio de la población. Así lo expresó la revista “Das Reich” (“El Imperio”) el 4 de marzo de 1945 en el artículo "Der Tod von Dresden" ("La muerte de Dresde"):

En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg.

Esta propaganda mentirosa entró descontrolada dentro de la literatura alemana de la posguerra (por ejemplo, Axel Rodenberger, "Der Tod von Dresden", 1951)(“La muerte de Dresde”), y en una forma modificada se apropió de ella David Irving ("Der Untergang Dresdens", 1964)(“El hundimiento de Dresde").

[editar] Racionalidad militar y crímenes de guerra

Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el “bombardeo moral” (“moral bombing” ) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.

Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los “bombardeos por zonas” (“area bombings”). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.

La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. Sin embargo, desde la Batalla de Inglaterra muy raramente fueron criticadas en público. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon dos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.

Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela “Slaughterhouse Five“ (literalmente “Matadero Cinco“), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.

El historiador Jörg Friedrich, en su libro "El incendio" (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. El historiador Hans-Ulrich Wehler le reprocha que su estilo lingüístico y empleo de metáforas sugiere una equiparación ahistórica de los bombardeos de los aliados con los asesinatos masivos de los Nacional-Socialistas. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.

Por otro lado, el británico Frederick Taylor ha sometido en 2004 el extenso material que de nuevo ha cubierto la importancia económico-militar de la industria de Dresde, lo planes de los alemanes en el frente del Este y los acuerdos de los aliados con los soviéticos. Subraya que los alemanes habían iniciado y desarrollado despiadadamente la guerra aérea, de modo que los británicos pudieron usar en aquel tiempo sólo los bombarderos como arma ofensiva. Concede cierta racionalidad militar a los ataques, pero no descarta que podrían haber sido contrarios a la ley internacional.

Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo –igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades, desde Guernica en 1937-. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades. También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro "Among the Dead Cities" ("Entre las Ciudades Muertas") llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.

El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su "bombardero", aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área.

Es polémico si era aplicable a la guerra aérea en 1945 el derecho de los pueblos a que se refería la ley internacional diseñada para la guerra terrestre. Además, se discute si sus criterios habrían permitido realmente la persecución de los responsables de la guerra aérea –aparte de que no existía una autoridad legal superior con poder para imponerse. Incluso aunque éste hubiera sido el caso, sigue siendo dudoso si una condena retroactiva puede contribuir a la reconciliación de las personas.

[editar] Conmemoraciones

[editar] Religiosas

El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Iglesia de la Cruz y tocaron las campanas. Desde entonces, cada 13 de febrero se tocan las campanas de todas las iglesias de Dresde, aproximadamente a las diez menos cuarto de la noche, que fue cuando entonces sonaron las alarmas aéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una sinfonía de campanas en la cual intervinieron todas las campanas de Dresde.

Ya inmediatamente después del final de la guerra, la congregación anglicana de Coventry (Inglaterra), ciudad que en la Segunda Guerra Mundial había sido casi totalmente destruida por los bombardeos alemanes, se puso en contacto con Dresde. En 1956 comenzó la cooperación entre ambas ciudades. En 2002 los invitados de Coventry visitaron a sus compañeros de Dresde, bajo el lema “Construir puentes – Vivir la reconcilicación”, para marcar un hito contra la guerra y el odio. La reunión tuvo lugar en Dresde, en las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990.

Mientras tanto, se reconstruye a su estado original, con la ayuda de importantes aportaciones de fondos procedentes sobre todo de asociaciones británicas y alemanas, cuyo objetivo es la reconciliación. La “Cruz de Clavos” está hecha con los clavos hallados entre las ruinas del tejado hundido de la Catedral de Coventry, destruida el 14 de noviembre de 1940, y ha sido desde entonces el símbolo famoso de una comunidad internacional constituida por cientos de ciudades del mundo afectadas por bombardeos. A esta “Comunidad de la Cruz de Clavos” pertenece desde el 13 de febrero de 2005 la Frauenkirche de Dresde.

[editar] Políticas

La Frauenkirche en 2005, ya reconstruida.
La Frauenkirche en 2005, ya reconstruida.

Ya desde 1946 hubo en Dresde (antes que en otras ciudades alemanas) actos políticos conmemorativos, con regularidad. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales. En primer lugar, se habló de una...devastación de Dresde provocada conscientemente por los criminales fascistas... y se declaró que...la debilidad política del pueblo alemán tiene la culpa de esta guerra... Según instrucciones de la administración militar soviética, había que evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos.

Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue cada vez más utilizado propagandísticamente contra los Aliados occidentales. En un recuerdo oficial de toda la RDA para los muertos de Dresde, se retiró la cuestión de la culpabilidad de los alemanes. Según las declaraciones más destacadas de los políticos, no había en Dresde ningún objetivo militar, y por tanto los bombardeos no sólo no habrían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. De vez en cuando se decía incluso que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Además, por primera vez se volvió a emplear la expresión acuñada por Goebbels de “los aerogángsters angloamericanos”.

Una conmemoración independiente de tales intereses fue establecida por el Movimiento Pacifista en la RDA. En 1981, un grupo perteneciente a la oposición religiosa realizó una iluminación simbólica con cirios ante la Frauenkirche, y lanzó octavillas contra la creciente militarización. En 1982, por primera vez cientos de personas se reunieron delante de la Frauenkirche y pidieron: ¡Nunca más otra guerra, nunca más otro fascismo! En el 40º aniversario de los ataques aéreos, hubo por primera vez en 1985 de nuevo ceremonias oficiales estatales en el centro de la ciudad; la Frauenkirche quedó, por el contrario, como lugar de protestas individuales de crítica social. Ambas partes consideraban muy insuficientes las causas de los ataques (que Alemania fuera culpable de la guerra, de ataques terroristas y del Holocausto) y su posible necesidad militar (el frente del Este, las milicias civiles nazis "Volkssturm", y los bombarderos como arma ofensiva que quedaba a los británicos).

Después del cambio político en la RDA en 1989, la ciudad reflexionó sobre su pasado más intensamente que antes, sobre todo durante los aniversarios de los ataques aéreos. Sin embargo, en 1990 David Irving se encontró durante un acto en Dresde con 500 participantes que estaban de acuerdo con él. Por el contrario Helmut Schnatz, durante la presentación de su libro que critica la leyenda de los vuelos rasantes, fue molestado por habitantes de Dresde furiosos, pero al mismo tiempo su trabajo es aceptado por otra parte de la población de la ciudad.

[editar] Extremistas de derechas y de izquierdas

Pancarta en la cual se lee "¡Nunca más el terror de las bombas!", a la cabeza de una manifestación de la extrema derecha el 13 de febrero de 2005 en Dresde
Pancarta en la cual se lee "¡Nunca más el terror de las bombas!", a la cabeza de una manifestación de la extrema derecha el 13 de febrero de 2005 en Dresde

Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de extremistas de derechas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unos 30 ó 40 jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya unos 200, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.

En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema “Honor a las víctimas del bombardeo terrorista”, en la que participaron unas 500 personas, entre ellas gente de extrema derecha como Franz Schönhuber, Horst Mahler y Gerd Sudholt. Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (“Partido Nacional-Demócrata de Alemania”, de extrema derecha), que hizo ostentación de ser un “frente popular de derechas”. El 13 de febrero de 2005, unos 6500 extremistas de derechas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.

Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales de la extrema derecha en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para poner en contacto a diversos grupos de extrema derecha. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos de extrema derecha legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.

Las marchas siempre son utilizadas por la propaganda de la extrema derecha mediante pancartas y discursos en que se habla del “holocausto de los bombardeos”, pero no del Holocausto. De este modo se equiparaban como equivalentes la concepción de los pacifistas alemanes en apoyo de los aliados y el genocidio ejecutado por los nacional-socialistas. Los críticos ven en ello una estrategia de revisionismo histórico, según la cual la víctima se convierte en delincuente, de tal modo de que los pacifistas alemanes deberían ser considerados como criminales y verdaderos culpables, y paralelamente se niega o reduce así al mínimo la responsabilidad de la Alemania Nacional-Socialista. Además, las muertes masivas causadas por la guerra aérea de los aliados se sacan de su contexto histórico, y se realiza una acusación unilateral. En particular, se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos de América especialmente inhumanos y crueles.

Contra esto protestan algunos grupos de socialistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de “antialemanes” con lemas como “Los culpables alemanes no son víctimas”, “Ninguna lágrima por Dresde” o “Bombardero Harris, hazlo otra vez”. Temen que, si las víctimas causadas por los alemanes se conviertieran en un tema tabú, se produciría una progresiva rehabilitación de las actitudes nazis. Por eso celebran, en contrapartida, el bombardeo de Dresde como una parte necesaria del proceso de derribo de la Alemania Nacional-Socialista.

El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la “Marcha Fúnebre” a la que había convocado una “Alianza activa contra el olvido” formada por la JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el partido nacional de extrema derecha de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una “Semana Activa” para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad “en los restos de los ataques”. En una contramanifestación bajo el lema “Vete a pensar” participaron unas 4000 personas.

[editar] Reacciones en la ciudad

A causa de los abusos de la extrema derecha y del temor a enfrentamientos con los contramanifestantes, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche. Al mismo tiempo, trata de recuperar la iniciativa de organizar la fecha de conmemoración con actos propios.

Además, desempeñan un papel importante el hermanamiento con la ciudad de Coventry y el trabajo de reconciliación entre las Iglesias. Estos contactos quieren llamar hoy día a entender, por encima de las fronteras nacionales, que la culpabilidad alemana por la guerra y por crímenes de guerra ya no puede ponerse en duda, ni en modo alguno ponderarse en términos relativos.

La gran mayoría de los habitantes de Dresde quiere demostrar, mediante la conmemoración común de todas las víctimas de guerra y de la tiranía, que para ellos la reconciliación representa la única opción hacia un futuro pacífico.

El destino de Dresde se incorpora a la larga lista de ciudades destruidas por las guerras: El día del 60º aniversario del bombardeo aéreo del 13 de febrero de 1945, Dresde se incorporó al cartel de estas ciudades, junto con Guernica, Varsovia, Coventry, Leningrado, Hamburgo, Hiroshima, Monrovia, Sarajevo, Grozny y Bagdad.


[editar] Véase también

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