Bando nacional
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«Bando nacional» fue el nombre con el que se autodenominaron los sublevados, a raíz de la sublevación del 18 de julio de 1936 contra el gobierno de la Segunda República Española, formado tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de dicho año, y que daría origen a la Guerra Civil Española (1936–1939).
Esta denominación se contrapone a la de bando republicano utilizada para designar a los gubernamentales.
Con independencia de estas dos denominaciones, los nacionales aplicaban a los republicanos apelativos despectivos tales como «rojos», «comunistas» (independientemente de su pertenencia o no a dicho partido), «separatistas», etc. Del mismo modo, los republicanos solían llamar despectivamente «fascistas» o «fachas», «facciosos», «opresores», «sediciosos», etc., a los sublevados. O incluso el término «nazis», debido al apoyo externo recibido por el bando nacional, si bien esta última denominación sería principalmente posterior.
El bando nacional era apoyado fundamentalmente por las clases conservadoras y sectores religiosos. Tuvo mayor aceptación en las zonas rurales y en regiones de corte conservador, como Castilla la Vieja, Navarra, Galicia, la provincia de Cáceres y parte de Andalucía. El bando republicano era un conglomerado de partidos y organizaciones en muchos casos con ideologías opuestas e incluso enfrentadas (republicanos, socialistas, anarquistas, anarcosindicalistas, comunistas, independentistas, etc) y conseguía su apoyo de la clase trabajadora, mineros andaluces y asturianos, pequeños campesinos catalanes y aragoneses, los jornaleros agrícolas andaluces, manchegos y levantinos, los sectores obreros de las grandes ciudades y regiones industrializadas, siendo Madrid, Barcelona, Valencia, el País Vasco y Asturias sus principales zonas de apoyo.
El bando nacional estaba constituido principalmente por cinco importantes sectores sociales: conservadores, católicos, falangistas, monárquicos y carlistas.
Su apoyo exterior vino de las que serían denominadas potencias del Eje europeas en la Segunda Guerra Mundial, la Italia fascista de Mussolini, la Alemania nazi de Hitler y pequeños contingentes de voluntarios de otros países, como Irlanda o Portugal, que además permitió el paso de suministros alemanes a través de sus puertos. El ejército sublevado contó también con abundantes tropas de choque reclutadas en Marruecos. El comité de No intervención supuso, dada su inoperancia, ayuda de forma indirecta a este bando.

