Televisión de Argentina

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La televisión es uno de medios de comunicación más desarrollados en Argentina. En la pantalla local se encuentran exponentes de los más variados géneros y formatos televisivos. Hay una amplia oferta de programas de producción propia, así como versiones locales de formatos adquiridos en el exterior, y en algunos casos reposiciones de programas nacionales y extranjeros.

Existen emisoras con sede en diferentes ciudades del país y con variados grados de alcance. La TV Pública, desde la ciudad de Buenos Aires, es la que tiene mayor cobertura a nivel nacional.

Es importante el desarrollo de la televisión por cable: el país concentra casi la mitad de la audiencia de televisión de pago en América Latina. Se calcula que los argentinos dedican el 45% del tiempo destinado a la TV para ver cable.[1]

Argentina es el cuarto país a nivel mundial en materia de exportación de formatos televisivos, sólo superada por Estados Unidos, Holanda y Reino Unido.[2]

Historia[editar]

Canal 7, primera televisora de Argentina, actualmente denominada "La Televisión Pública".

Los primeros años[editar]

La primera licencia para una estación de televisión en Argentina fue otorgada en 1945 a Martín Tow, aunque sólo de carácter experimental. [3] Más tarde, Jaime Yankelevich, director de Radio Belgrano y pionero de la radiofonía en el país, solicitó al gobierno de Juan Domingo Perón un nuevo permiso para montar una emisora, cuya transmisión inaugural fue el acto político conocido como el Día de la Lealtad desde la Plaza de Mayo de Buenos Aires, el 17 de octubre de 1951.

Poco después, el 4 de noviembre, comenzó sus transmisiones regulares como LR3 TV Canal 7. Tras el derrocamiento de Perón por la autodenominada Revolución Libertadora en 1955, la emisora pasó definitivamente a manos del Estado Nacional.

En el nuevo medio se fueron formando artistas, operadores, escenógrafos, camarógrafos, maquilladores, iluminadores y directores, la mayor parte de ellos provenientes del mundo del espectáculo que en aquel momento vivía su época de oro: el teatro, el cine y la radio. Todo se hacía en vivo, dando lugar muchas veces a equívocos e improvisaciones. Algunos espacios eran comprados por las empresas comerciales o agencias de publicidad por lo que Canal 7 no era el patrocinador de todos sus programas.

El primer formato de producción nacional fue el Telenoticioso, al que siguieron los musicales y los culinarios con la mítica Petrona C. de Gandulfo. A partir de 1956, atendiendo a las demandas de un público predominantemente femenino nacieron las primeras telenovelas, siendo pionero el Teleteatro a la hora del té, con Fernando Heredia y María Aurelia Bisutti.

En la programación general, en tanto, la oferta comenzó a ampliarse: se impusieron los periodísticos con figuras como Blackie o Tito Martínez del Box; las comedias familiares con Mirtha Legrand, Ángel Magaña, Jorge Salcedo y Osvaldo Miranda; y los shows musicales con la presentación de cantantes solistas. Nuevos nombres ganaron un lugar indiscutible en el flamante medio: Augusto Bonardo, Juan Carlos Thorry, Analía Gadé y hasta el diseñador de modas Jean Cartier. Al mismo tiempo, las series estadounidenses impusieron en la Argentina el mítico Lejano Oeste con El llanero solitario, Cisco Kid, Cheyenne, Cuero crudo y Caravana, junto con las policiales como Patrulla del camino.

Otros programas pioneros fueron: Operación Cero, Todo el año es Navidad, La familia Gesa, Historias de jóvenes y Obras maestras del terror. Fue la década de los locutores Adolfo Salinas, Guillermo Brizuela Méndez, Pinky, Juan Carlos Rousselot, Julio Bringuer Ayala, Nelly Prince, Guillermo Cervantes Luro, Carlos D'Agostino, Cacho Fontana, entre otros.

Entre los programas de deportes, se destacaba La cabalgata deportiva Gillette con transmisiones de boxeo, mientras que los estrenos cinematográficos eran cubiertos por periodistas como Domingo Di Nubila y Chas de Cruz con su Diario del cine.

El 25 de noviembre de 1957 fue aprobado el Decreto-Ley 15.460 que estableció el otorgamiento de licencias, dando origen a la televisión privada.

Archivo:Telefe2012.png
Telefe, el canal más exitoso del país. Fue líder de audiencia durante dos décadas (1990-2009), y actualmente sigue primero.
El Trece logró llegar a la cima entre 2010 y 2011. Actualmente se encuentra segundo en cuanto a audiencia.

La televisión privada[editar]

El 18 de abril de 1960 nació Canal 12 de Córdoba, la segunda televisora del país, primera en el interior y primera de carácter privado. En Buenos Aires, el 9 de junio del mismo año comenzó Canal 9, mientras que el 1 de octubre lo hizo Canal 13; más tarde, el 22 de julio de 1961 nació Canal 11 -Teleonce-, y en la vecina ciudad de La Plata, el 25 de junio de 1966, fue el turno de Canal 2. También fueron inaugurándose emisoras en diversas ciudades del país como Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Bahía Blanca, Mendoza, etc.

Canal 9, de la Compañía Argentina de Televisión (Cadete) creada por los hermanos Lowe, profesionales del cine, no tuvo mucho éxito inicial y en 1963 pasó a manos de Alejandro Romay quien le dio un perfil popular, centrado en productos masivos. Canal 13, de Producciones Argentinas de Televisión (Proartel) dirigida por Goar Mestre, uno de los pioneros del medio a nivel latinoamericano, desarrolló un estilo de programación apuntado especialmente a la clase media. Teleonce, de Difusión Contemporánea (Dicon) fundada por el sacerdote Héctor Grandinetti, promovía una televisión para toda la familia, siendo adquirido en 1970 por Héctor Ricardo García quien le dio una orientación más popular y periodística.

Los tres canales privados capitalinos tuvieron en sus comienzos un "padrino" estadounidense, como accionista y proveedor exclusivo de tecnología y contenidos: NBC de Canal 9, CBS del 13 y ABC del 11, relación que se extinguió con los años.[4]

La década de 1960 fue la época de gran expansión del medio basada en una programación variada, en adelantos técnicos notables como la grabación en carreteles de cinta sin cortes, en la ofensiva publicitaria que desechó las placas estáticas y donde las propias emisoras comercializaban los segundos de aire a través de sus gerencias comerciales, y en una industria que crecía a su sombra y retroalimentaba su funcionamiento: revistas especializadas (Radiolandia, Antena, Canal TV, TV Guía) y mediciones de audiencia (rating). Estas últimas daban cuenta de los programas preferidos por el público: humorísticos como Felipe, Viendo a Biondi, Telecómicos; comedias como Dr. Cándido Pérez, señoras, La familia Falcón, La nena; telenovelas como El amor tiene cara de mujer, Cuatro hombres para Eva; además de series de acción y comedias norteamericanas: El fugitivo, Bonanza, Combate, Ruta 66, La caldera del diablo, Yo quiero a Lucy, Los tres chiflados, El show de Dick Van Dyke, Disneylandia, Lassie, Rin Tin Tin, etc.

En 1960 había hecho su aparición en pantalla Tato Bores, un actor clásico del humor político que mantendría su vigencia hasta los años '90, con interrupciones impuestas por la censura de diferentes gobiernos.

Aparecieron también programas destinados a segmentos particulares de la audiencia: infantiles como Titanes en el ring, El Capitán Piluso, El flequillo de Balá; juveniles como El club del clan, Escala musical; femeninos como Buenas tardes, mucho gusto.

Los fines de semana tenían gran impacto receptivo los programas de larga duración en vivo, conocidos como ómnibus: el pionero Sábados circulares, Sábados continuados, Sábados de la bondad y Domingos de mi ciudad, luego convertido en Feliz domingo para la juventud.

Paralelamente los canales del interior comenzaron a incorporar las máquinas Ampex, retransmitiendo la programación de Capital Federal en diferido. La escasa calidad de la señal más allá de los 60 kilómetros de las antenas emisoras llevó a la instalación de repetidoras, además de la creación de los primeros circuitos cerrados en diversas localidades, naciendo la televisión por cable.

La década cerró con la cobertura de la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969, la inauguración de la primera estación de comunicaciones vía satélite en Balcarce el 20 de septiembre, y el éxito de programas hoy ya clásicos, como Los Campanelli, Telenoche, Almorzando con Mirtha Legrand y La campana de cristal.

En la década de 1970 continuó creciendo la oferta segmentada: musicales como Música en libertad y Alta tensión para la juventud, Grandes valores del tango y Asado con cuentos de Luis Landriscina para el público mayor; transmisiones deportivas como las peleas de boxeo de Carlos Monzón y Víctor Galíndez, y el Mundial de Fútbol de 1974; humorísticos como La tuerca, Hupomorpo, Operación Ja Ja, El chupete; concursos como Si lo sabe cante y Yo me quiero casar, ¿y usted? de Roberto Galán; los dramas unitarios entre los que se destacaba Cosa juzgada, con uno de los mejores elencos de la escena nacional y dirigido por David Stivel.

Las telenovelas por su parte, comenzaron a ocupar la franja nocturna, sucediéndose los grandes éxitos de Alberto Migré como Rolando Rivas, taxista, Pobre diabla, Dos a quererse y Piel naranja, consagrando a nuevas figuras formadas en el medio: Soledad Silveyra, Claudio García Satur, Beatriz Taibo, Arturo Puig, María de los Ángeles Medrano, Claudio Levrino, Arnaldo André, etc.

La intervención estatal[editar]

En 1973, habiendo expirado los plazos de licencia, el Estado Nacional intervino los canales privados 9, 11 y 13 de la Capital Federal, primero en forma parcial y luego definitiva por decreto del gobierno de María Estela Martínez de Perón del 1 de agosto de 1974. A su vez durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976–1983), pasaron a ser controlados por las Fuerzas Armadas: el 9 por el Ejército, el 11 por la Fuerza Aérea y el 13 por la Armada.

Con la estatización se hizo moneda corriente la censura. Durante la dictadura se impusieron las listas negras: figuras como Norma Aleandro, Marilina Ross, Juan Carlos Gené, Irma Roy, Luis Politti, Federico Luppi, Bárbara Mujica, Carlos Carella, Héctor Alterio, David Stivel, entre otras, ya amenazadas durante el gobierno anterior por la llamada Triple A, fueron prohibidas por decisión de la Junta Militar. Asimismo fueron víctimas numerosos periodistas del medio. El manejo engañoso de la información se puso en evidencia especialmente durante el Mundial de Fútbol de 1978 y la Guerra de las Malvinas en 1982.

Se impuso una televisión pasatista con series norteamericanas que naturalizaban la violencia, los apremios ilegales y el sexismo: El hombre nuclear, La mujer biónica, Las calles de San Francisco, Kojak, SWAT, Los ángeles de Charlie. Las telenovelas incorporaron a niños o adolescentes en sus roles protagónicos, como Andrea del Boca o Las Trillizas de Oro, o reeditaron viejas historias como Rosa... de lejos (inspirada en Simplemente María), a las que se sumaron otras de origen latinoamericano, sobre todo mexicanas, de bajo costo para la situación cambiaria de la época.

Otros programas de estos años fueron Tiempo nuevo de Bernardo Neustadt, Pinky y la noticia, El show de Velasco Ferrero, La hora de Andrés, El Rafa. Un hito aparte lo constituyó Videoshow de Cacho Fontana, el primer programa en utilizar una videocámara.

Con la Copa del Mundo llegó a Argentina la televisión en color, adoptando el sistema PAL-N. En 1979, Canal 7 se instaló en el complejo creado originalmente para la televisación de dicho campeonato, pasando a llamarse Argentina Televisora Color (ATC). La inauguración oficial de las transmisiones cromáticas fue el 1 de mayo de 1980.

Ese mismo año, sobre el antecedente de la Comisión Nacional de Radio y Televisión (CONART), fundada en 1972, fue creado el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) con el fin de controlar el funcionamiento de los medios audiovisuales. Paralelamente fue promulgado el Decreto-Ley 22.285 de Radiodifusión, que mantendría su vigencia por casi tres décadas.

La TV de la democracia[editar]

En 1983, licitación mediante, Alejandro Romay retomó la conducción de Canal 9, efectivizada el 25 de mayo de 1984. Los canales 11 y 13 continuaron bajo administración estatal durante el gobierno de Raúl Alfonsín, hasta el 22 de diciembre de 1989 cuando fueron privatizados por el de Carlos Menem. Canal 2 fue otorgado a Radiodifusora El Carmen, que más tarde se asoció con Héctor Ricardo García.

El retorno de la democracia trajo aires frescos en la sociedad y por ende en la televisión, que renovó formatos y lenguajes, mostrando el grado de creatividad y madurez que el medio podía alcanzar. Ya en la última etapa de la dictadura, algunos productos ciertamente audaces para ese momento, marcaron el rumbo de lo que vendría: Nosotros y los miedos y Compromiso, dramas unitarios que abordaban temáticas profundas, incluso las relacionadas con el pasado reciente del país; Semanario insólito, una particular mezcla de información y humor, inspiró más tarde a Cable a tierra y La noticia rebelde.

Entre los programas destacados de estos años pueden mencionarse: dramas unitarios como Situación límite, Alguien como usted, Vínculos, De fulanas y menganas, Hombres de ley; dramas en serie como Historia de un trepador, Contracara; humorísticos como No toca botón, Calabromas, Hiperhumor, Las mil y una de Sapag, Las gatitas y ratones de Porcel; concursos como Finalísima del humor, Seis para triunfar, Atrévase a soñar, Hola Susana; comedias como Mesa de noticias, Buscavidas, Supermingo, De carne somos, la juvenil Clave de Sol; en tanto que los programas ómnibus continuaron dominando los fines de semana, como Badía y compañía de Juan Alberto Badía, La noche del domingo de Gerardo Sofovich.

A partir de 1986 fue autorizado el uso de los satélites para la transmisión de radio y televisión tanto dentro del país como hacia el exterior, permitiendo asimismo la recepción de cadenas extranjeras. Esto conformó una de las principales ofertas de la televisión por cable, que comenzó su gran desarrollo.

La década del '90[editar]

El 15 de enero de 1990 fueron efectivizadas las licencias de los canales 11 y 13: el primero fue otorgado a Televisión Federal, integrada por Televisoras Provinciales -agrupación de canales del interior- y Editorial Atlántida, pasando a llamarse Telefe; mientras que el segundo quedó en poder de Arte Radiotelevisivo Argentino (Artear), del Grupo Clarín. Canal 2, luego de la fallida gestión anterior, fue adquirido por Eduardo Eurnekián naciendo América TV el 15 de abril de 1991.

Además del retorno de los canales a manos privadas, la década de 1990 produjo otros cambios. Se liberaron señales y frecuencias; surgieron poderosos multimedios que comenzaron a concentrar en una sola empresa diferentes medios de comunicación, y a su vez en éstos se hizo cada vez mayor la participación de grupos extranjeros en su composición accionaria.

Por otra parte, el incremento del zapping generó desde la propia televisión una retórica más audaz e impactante, en muchos casos marcadamente sensacionalista, a fin de mantener al público cautivo. Indirectamente se vio afectada la difusión de material fílmico, ganando en actualidad aunque no siempre en calidad. Las viejas figuras dieron paso a los jóvenes de entonces como Mario Pergolini, Marcelo Tinelli, Adrián Suar, Cris Morena, etc., aunque continuaron algunas de larga data como Mirtha Legrand o Susana Giménez repitiendo fórmulas de éxito seguro.

El videocable, con su oferta de canales extranjeros, permitió la llegada de series originales sin doblaje: Los Simpson, Friends, Seinfeld, La niñera, Los expedientes secretos X, etc. El público infantil también tuvo sus principales referentes en productos importados, proliferando dibujos animados con monstruos y criaturas extrañas. El deporte pasó a ocupar un rol destacado, con canales de dedicación exclusiva.

Frente a esto, la TV de aire logró retener la atención del público, sobre todo en los primeros años de la década, con diversos productos: dramas unitarios como Atreverse, Alta comedia; dramas en serie como Zona de riesgo, El precio del poder; humorísticos como El palacio de la risa, Peor es nada, Juana y sus hermanas, Cha cha cha, Videomatch, Caiga quien caiga; comedias como Amigos son los amigos, ¡Grande pa!, El gordo y el flaco, La familia Benvenuto, La banda del Golden Rocket, Son de Diez, Mi cuñado, Un hermano es un hermano; concursos como Ta te show, Nico, Tiempo de Siembra; musicales como Ritmo de la noche; femeninos como Utilísima; infantiles como El show de Xuxa, El agujerito sin fin; juveniles como Jugate conmigo, La TV ataca; evocativos como Siglo 20 cambalache de Fernando Bravo y Teté Coustarot.

A partir de mediados de la década, el horario central pasó a ser ocupado por programas diarios en lugar de semanales como hasta entonces, principalmente telenovelas y comedias como Más allá del horizonte, Perla negra, Por siempre mujercitas, Ricos y famosos, Naranja y media, Gasoleros, Verano del '98, Campeones de la vida. En horario vespertino fueron ganando espacio los talk shows y programas de espectáculos; aunque la ficción prevaleció en comedias juveniles como Montaña rusa, Chiquititas o Cebollitas, además de los consagrados culebrones de la tarde.

Los años recientes[editar]

La incorporación de las nuevas tecnologías al espacio audiovisual ha creado en la televisión argentina ciertas tendencias, entre ellas: la auto-referencialidad con que se nutre a diario a partir de la disposición inmediata de materiales de archivo; el encubrimiento del carácter ficcional del reality show, presentado como verdad y basado -entre otras cosas- en el uso de múltiples cámaras y micrófonos; la supuesta interacción con el público a través de telefonía celular o Internet y hasta la delegación de aspectos de producción a bajo costo, depositados en usuarios ansiosos de protagonismo.

En 2009 fue aprobada la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, con el propósito de reemplazar a la normativa vigente desde la última dictadura, en tanto que el COMFER como órgano de aplicación y control fue sustituido por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

Televisión abierta[editar]

Véase también Televisión Digital Terrestre en Argentina.

Buenos Aires[editar]

Canal 9 fue líder en audiencia durante 6 años consecutivos (1983-1989). En la actualidad ha descendido al cuarto lugar.

Los canales de aire más importantes están en la ciudad de Buenos Aires, siendo su programación retransmitida por la mayoría de las televisoras del resto del país. La TV Pública pertenece al Estado Nacional; América TV, Canal 9, Telefe y El Trece son de carácter privado.

Los canales privados mencionados tienen además señales para el exterior: América Internacional, Telefe Internacional y El Trece Internacional, los cuales transmiten los mismos programas que a nivel nacional, excepto algunos que poseen derechos de emisión exclusiva para Argentina, siendo reemplazados por películas.

Asimismo existen en el Área Metropolitana de Buenos Aires emisoras de alcance local: Canal 4 Teleaire y Zona 31 de San Martín, Canal 26 en zona oeste, Canal 29 Quilmes Visión en zona sur, Canal 21 del Arzobispado de Buenos Aires.

Interior[editar]

En el resto de Argentina, los canales de Buenos Aires tienen diversos grados de alcance. La TV Pública anuncia que llega a unos 27 millones de televidentes en todo el país, lo que equivale aproximadamente a tres cuartas partes de la población argentina. La cobertura del canal estatal depende en parte de una red de repetidoras propias distribuidas en todo el territorio nacional; en otros casos de emisoras locales afiliadas que incluyen programación y publicidad propias; o bien es distribuido a través de los servicios de cable y satelital.

En cuanto a la televisión privada, Telefe y El Trece disponen cada uno de una red de emisoras locales afiliadas, ubicadas en diferentes ciudades. Hasta fines de la década de 1980, la mayoría de ellas retransmitía programas de los canales capitalinos -generalmente en diferido- aunque de ninguno en particular, pero a partir del proceso de privatización de los canales porteños en el que varias de estas televisoras participaron como accionistas, las mismas se convirtieron en repetidoras exclusivas de dichos canales. Más tarde se dio el proceso inverso, donde los multimedios Telefónica y Clarín acapararon a los medios del interior. En las ciudades sede de los canales afiliados, los cableoperadores no pueden colocar en sus grillas las señales satelitales ni tampoco en algunos casos las de alta definición (HD) emitidas directamente desde Buenos Aires, sino que sólo se pueden ver las mismas por televisión satelital.

Canal 5 es una de las televisoras afiliadas a Telefe, transmitiendo desde Rosario, Santa Fe

A su vez cada uno de los canales locales tiene llegada no sólo a la ciudad sede sino también a una amplia zona circundante a través de sus propias repetidoras, por lo que Telefe y El Trece pueden ser vistos por varios millones de personas en todo el país. Sin embargo, los canales locales muchas veces se exceden en la duración de la tanda publicitaria, con lo que se pierde parte de la programación nacional. Asimismo tienen programación propia, que se emite mayormente fuera del horario central y especialmente los fines de semana, en espacios que normalmente los canales capitalinos cubren con series o películas extranjeras. Dentro de los programas locales se encuentran los noticieros, con conductores y producción propios, retransmitiendo noticias e informes desde Buenos Aires en lo que hace a temas de interés nacional o internacional.

Hay casos en los que en una misma ciudad funcionan filiales de Telefe y El Trece, como Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca. En otros sucede que los canales afiliados se encuentran en ciudades diferentes pero a poca distancia, por lo que el área de cobertura de la emisora de una ciudad alcanza a la otra; tal el caso de Santa Fe y Paraná en el Litoral, Corrientes y Resistencia en el Noreste, Neuquén y General Roca en el Alto Valle del Río Negro.

En cuanto a los otros canales de Buenos Aires, América TV y Canal 9 no disponen de una red tan amplia de filiales en el interior, aunque el segundo fue precursor de este sistema de difusión a fines de los años '80. De todas maneras, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual establece que los cableoperadores deben incluir en sus grillas a los canales de la Capital Federal adonde estos no tengan llegada por aire.

Debido al hecho de que la producción propia de las emisoras locales ha sido cada vez más reducida, dedicadas casi enteramente a retransmitir a las capitalinas, la nueva normativa dispone limitaciones en cuanto al porcentaje que los medios del interior pueden difundir de programación generada en Buenos Aires.

No todos los canales del interior retransmiten a los de Buenos Aires, sino que además existen muchos que sólo difunden programación propia (a excepción de algunas series o películas extranjeras), como el caso de Canal 10 de Córdoba, Canal 13 de San Luis, El Once de Paraná.

En los últimos años se han creado nuevos canales, principalmente de alcance local o comunitario. A partir de lo dispuesto en la nueva legislación, se prevé que el proceso continúe, junto con el desarrollo de la Televisión Digital Abierta (TDA). Asimismo se pretende que las licencias sean otorgadas por partes iguales a los Estados -provinciales o municipales-, empresas privadas y entidades públicas no gubernamentales como universidades, ONG, cooperativas, iglesias, etc.

Las siguientes son las televisoras de aire que operan en Argentina, detalladas por provincia, según datos de 2013.

Televisión por cable y satelital[editar]

En Argentina la televisión por cable aparece en la década de 1960 en ciudades del interior donde la televisión abierta no llegaba, siendo pioneros los circuitos cerrados de Villa María (Córdoba), Río Cuarto (Córdoba) y Junín (Buenos Aires). Más tarde, en la década de 1980 se desarrolla en las grandes áreas urbanas: en la de Buenos Aires con empresas como Cablevisión y Video Cable Comunicación (VCC). En esta época inicia su gran expansión al incorporar programación segmentada -canales temáticos- y canales extranjeros vía satélite, permitiendo también la llegada directa de la TV capitalina a las provincias.

En lo que hace a la televisión satelital, comienza en la década de 1990 aunque su penetración en el país no ha sido tan importante como la del cable.

En los años '90 la expansión de la televisión por cable llevó al país a un fenómeno inusitado en América Latina, llegando en 1996 al 53% de los hogares.[5] Argentina es el cuarto país del mundo en cuanto al número de abonados a TV por cable, sólo superado por Canadá, Estados Unidos y Dinamarca.[6]

En 2013 los servicios de televisión de pago en Argentina llegan al 83% de los hogares, afirmando la tendencia a la migración de la audiencia de la televisión abierta hacia estas plataformas.[7] [8]

Canales[editar]

Existe una amplia variedad de canales temáticos, tanto los que operan desde Argentina como los internacionales que son retransmitidos en el país. Entre los de producción nacional se encuentran:

Proveedores[editar]

Hasta 1997 el servicio de cable estaba a cargo de empresas locales y regionales, la mayor parte de las cuales fueron absorbidas por Cablevisión, Multicanal y Supercanal, que así se consolidaron como las principales operadoras a nivel nacional; a su vez las dos primeras se fusionaron en 2007. En el Área Metropolitana de Buenos Aires además de Cablevisión funcionan Telecentro y Telered.

Estas empresas emplean cable coaxial y fibra híbrida coaxial (HFC) como soporte para su servicio, teniendo el segundo cada vez mayor aplicación en virtud de los nuevos sistemas digitales y también para los servicios triple play.

Los cableoperadores suelen organizar sus grillas por segmentos, aunque la nueva legislación pretende que sea la regla para todos, situando cada segmento en determinada franja de sintonía y que en ellos estén incluidos todos los canales de producción nacional, ya que hay empresas que se niegan a incorporar algunos (al menos en el sistema analógico) para favorecer a los propios. En esto se incluyen las señales públicas de Radio y Televisión Argentina -Encuentro, Paka Paka, INCAA TV- y la internacional de noticias TeleSUR.

La televisión satelital estuvo inicialmente en manos de empresas nacionales y más tarde de las multinacionales Sky y DirecTV. Esta última junto con la nacional InTV son actualmente las principales operadoras del servicio en Argentina.

Galardones[editar]

Existen diversos premios otorgados en forma anual a la producción televisiva y de otros medios. Los de mayor trayectoria son: los Martín Fierro, de la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA), instituidos en 1959; los Prensario, de la revista de espectáculos homónima; los Fund TV, de la Fundación Televisión Educativa; los Santa Clara de Asís, de la Liga de Madres de Familia. Otros de creación más reciente son: los Premios Clarín, entregados por el diario homónimo; los Premios Tato, de la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión (CAPIT).

Liderazgo de audiencia televisiva[editar]

Los datos cuentan desde 1985, año en que se comienza a medir la audiencia o rating.[cita requerida]

Año Canal Audiencia
1985 Canal 9 Argentina.png Canal 9 12,5
1986 Canal 9 Argentina.png Canal 9 11,9
1987 Canal 9 Argentina.png Canal 9 15,1
1988 Canal 9 Argentina.png Canal 9 12,5
1989 Canal 9 Argentina.png Canal 9 14,3
1990 30px Telefe 16,2
1991 30px Telefe 15,5
1992 30px Telefe 14,0
1993 30px Telefe 13,2
1994 30px Telefe 11,5
1995 30px Telefe 12,2
1996 30px Telefe 11,6
1997 30px Telefe 13,5
1998 30px Telefe 12,5
1999 30px Telefe 13,5
2000 30px Telefe 12,7
2001 30px Telefe 13,0
2002 30px Telefe 11,2
2003 30px Telefe 12,5
2004 30px Telefe 15,0
2005 30px Telefe 14,3
2006 30px Telefe 14,6
2007 30px Telefe 13,2
2008 30px Telefe 11,4
2009 30px Telefe 11,5
2010 22px El Trece 10,1
2011 22px El Trece 10,5
2012 30px Telefe 11,2
2013 30px Telefe 8,5
2014

Canal 9 consiguió el primer lugar en los niveles de audiencia durante cinco años. En 1990 se lo arrebató Telefe, que fue el canal líder durante los 20 años siguientes, transformándose así en el más visto de la historia de la televisión argentina. En 2010 perdió el liderazgo a manos de su principal rival, El Trece, que a su vez fue primero durante dos años. En 2012, Telefe recuperó la primacía sumando 21 temporadas ganadas. En 2013 y continuando con la tendencia a la baja en audiencia de la TV abierta en beneficio de la TV por cable que se viene dando hace años, se computó el promedio más bajo, sólo 8,51.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Sindicato Argentino de Televisión (junio de 2012). «En Argentina cada vez se ve más cable».
  2. Televisión argentina de exportación
  3. Anales de Legislación Argentina, tomo 1945
  4. paginadigital.com.ar, La Historia de la Televisión Argentina por Luis Buero
  5. Clarin (1996). «La otra televisión».
  6. Subsecretaría de Cultura (marzo de 2008). «Television por cable».
  7. Latin American Media and Entertainment Observatory (febrero de 2013). «En Argentina, el 83% de los hogares tiene TV paga (entre los sectores de ingresos bajos llega al 77%)».
  8. Televisioncomar (mayo de 2013). «A la tarde, 10. A la noche, 20».

Bibliografía recomendada[editar]

  • LUIS BUERO, Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas (1951/96). 1999- Editorial Universidad de Morón.
  • LUIS BUERO, Hablan los autores, Quaders Digitals Net, biblioteca. ACCESO GRATUITO EN INTERNET.
  • LUIS BUERO, Historia de la televisión argentina contada por sus protagonistas (1997/2008). 2014 Editorial Universidad de Morón.

Enlaces externos[editar]