Telerrealidad

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Los programas de telerrealidad (en inglés reality show) son un género televisivo en el cual se muestra lo que le ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción donde se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios (personajes interpretados por actores, de ahí, su efecto de realidad).

De esta forma, hay que destacar tres características de los programas de telerrealidad:

  • Muestra una serie de hechos que, estrictamente, no pueden incluirse dentro de las categorías de realidad y ficción, sino que son la manifestación de una nueva forma de ser: la hiperrealidad televisiva.
  • Las acciones de los personajes invitados suele basarse en mostrar públicamente hechos relacionados con su vida privada.
  • Exige la colaboración de personas no profesionales del medio. El objetivo puede ser reforzar la interactividad entre la televisión y el espectador.

Funciones de los programas de telerrealidad[editar]

Los teóricos establecen una clasificación de los programas dependiendo de las funciones sociales que se han atribuido a la televisión que son las de formar, informar y distraer, de las cuales derivan, respectivamente, los programas educativos, informativos y de entretenimiento.

Son muchos los autores que coinciden en que este género no pertenece en exclusiva ni a lo informativo, ni a lo educativo, ni a lo espectacular, ni a lo real, ni a lo ficticio, sino que pertenece a todos, incluso a la política; la aparición de numerosos escándalos sobre el comportamiento de la clase política, los resultados de la crisis económica, el gran distanciamiento entre electores y elegidos, la inflación informativa, etc. Además, la convivencia entre los profesionales de los medios y los políticos habría creado una opacidad en la información que ha arruinado la autoridad y la legitimidad que poseían las instituciones.

Efectos Negativos.[editar]

1) Efectos de Aprendizaje

2) Efectos Emocionales

3) Efectos en la respuesta de Catarsis

4) Efectos en la Conducta

Historia[editar]

El primer tipo de programa de telerrealidad fue la cámara escondida, la cual debutó con el programa estadounidense Candid Camera del año 1948. Le siguieron los programas de concursos televisivos originados en los años 50, cuyo primer exponente exitoso fue Miss America, un concurso de belleza tradicional trasladado a la televisión. Hoy en día, los concursos televisivos ya no se incluyen en el género del programa de telerrealidad ya que presentan un guion y son rodados en un ambiente artificial (un estudio de TV). Sin embargo, ocasionalmente se los incluye en el género.[1]

En España el primer programa de telerrealidad data del año 1948. Con el título "¿Quiere usted ser torero?", se grabaron y emitieron una serie de programas de prueba donde participaban aspirantes a torero, previamente seleccionados, faenando en diferentes plazas de Madrid.[2]

A mediados de los años 70 Estados Unidos vivió el primer boom del género, que fue generado por el programa An American Family, un programa en el cual la cámara seguía semanalmente la vida de una familia, cuyos integrantes se convirtieron en estrellas de televisión. Varios programas en EE.UU., Canadá y el Reino Unido copiaron el concepto, aunque este primer boom no logró extenderse más allá del mundo anglosajón.

El segundo boom, que dura hasta hoy, se produjo a partir del año 1989, cuando salió al aire COPS, un programa que acompañaba a policías durante su trabajo. Este programa fue copiado y adaptado a varios otros oficios (por ejemplo, médicos) durante los años 90 y la primera década del Siglo XXI. Por otra parte, surgieron los shows del tipo Encierro, cuyo origen se remonta al programa holandés Nummer 28 del año 1991, el cual fue adaptado un año más tarde por MTV en The Real World y complementado por elementos de game show en Big Brother en 1999.

Durante la segunda mitad de los años 90 y los primeros años del nuevo siglo surgieron una gran variedad de variantes del concepto, muchos de las cuales tuvieron su origen en Japón. Sobre todo la mezcla entre programas de telerrealidad y programas de juego, sobre todo programas de concursos de canto (como Popstars) fueron muy populares en los años entre 2000 y 2005. Posteriormente hubo una leve decaída del género, sin embargo, este tipo de formatos siguen siendo populares.

En México, el primer programa de telerrealidad fue el que se dio a conocer en la década de 1980 gracias a la televisora pública IMEVISION, quien transmitió el programa Ciudadano Infraganti, donde su conductor Oscar Cadena salía a las calles de la ciudad de México y de otras ciudades del país con una cámara de televisión para entrevistar o evidenciar a los ciudadanos en su comportamiento cívico y social, como problemas de tránsito, problemas de basura en las calles, el maltrato ejercido por autoridades y burócratas, quejas y acusasiones vecinales, eventos masivos de espectáculos y de deportes fuera de los estadios como el mundial México 86, el concierto de Rod Stewart en Querétaro, y testimonios reales de tragedias como las explosiones de San Juan Ixhuatepec de 1984 o los rescates y las sobrevivencias de los terremotos de 1985. Todo acontecer era videograbado y evidenciado con intentos de entrevistas, agresiones, groserías, tal como ocurría, aún con censura, y todo esto con un sentido social, anticipando lo que vendría después en los noventas con los programas de opinión y debate (Y usted qué opina, te ke, Diálogos en confianza) y los talks shows (Cristina, Laura de América, María Laria, El Show de Cevcec). Años después Oscar Cadena ingresa a Televisa y produce Cámara Infraganti con un formato semejante a lo que fue Ciudadano Infraganti, enriqueciéndolo con concursos como Sopa de Videos, con el auge que tuvieron en su momento y que forman parte del fenómeno reality como son los videos caseros espontáneos de situaciones chuscas y bromas pesadas, acusaciones y testimonios de problemas sociales y vecinales. Por la misma época también se hicieron populares los programas de videos chuscos (Ay Caramba, Que Cotorreo, Lente Loco, Solo Para Reir, la saga de peliculas La Risa en Vacaciones) y los programas dramatizados de testimonio real (Mujer, casos de la vida real, Lo que callamos las mujeres).

El concepto de Reality Show no era conocido en México, mucho menos los concursos psicosociales de encierros o aislamientos voluntarios, hasta que Televisa contrata los servicios de Endemol de Países Bajos y trae la concesión de Big Brother en 2002. En su primera emisión, con personas desconocidas, fue todo un éxito; tuvo dos emisiones más en los años siguientes, y después la versión Big Brother VIP con personalidades públicas (actores, conductores, periodistas, cantantes, deportistas y políticos) con un gran éxito mayor a la anterior, y de ahí en más 7 emisiones con éxito total. TV Azteca lanza meses después La Academia, superando a la versión mexicana de Operación Triunfo de Televisa, donde 14 jóvenes son preparados en una escuela de alto rendimiento para formar cantantes profesionales para la industria discográfica, quizás el reality show de mayor aceptación y con mayor responsabilidad social que Big Brother. En los años siguientes se siguió realizando, y de allí salieron dos de los cantantes de Pop Mexicano de mayor éxito: Yahir en 2002 y Yuiridia en 2006. También en su versión para niños La Academia Kids, misma temática pero ahora con las mamás acompañando a los concursantes.

Críticas[editar]

El colapso de Susan Boyle ha elevado el tono de las críticas de lo que se ha llamado el síndrome del Show de Truman (por la película El Show de Truman protagonizada por Jim Carrey). Ese es el nombre dado a los problemas que sufren los participantes de telerrealidad después de ser eliminados o que el programa termina, y su fama desaparece. Se critica el exceso de una industria construida alrededor de lo que se ha llamado «personas desechables» (en inglés disposable people). [3]

Un estudio de la página web TheWarp.com en la semana del 6 de junio de 2009, mostraba que por lo menos 11 exparticipantes de programas de telerrealidad se habían suicidado en los últimos tiempos. En Estados Unidos existen psicólogos especializados en el tema. Jamie Huysman creó la organización AfterTVcare, que ha tratado a más de 800 exconcursantes.[3]

En México era muy poca la gente que conocía este concepto y sus contenidos sin censura (desnudos constantes, actos de exhibicionismo a las cámaras tipo spring breaker, masturbaciones, ligues, orgías y relaciones sexuales con sexo explícito heterosexual, homosexual y lésbico, muestra en vivo de necesidades fisiológicas en el baño como orinar, defecar, y bañarse desnudo, cambios de ropa expuestos, groserías y malas palabras permitidas por las autoridades, agresiones, ingesta de bebidas alcohólicas y cigarro en exceso, borracheras, insultos, segregación y burla a religiones, grupos de convivencia, símbolos nacionales y religiosos). Esto provocó la protesta y la queja de muchos sectores por los daños irreversibles a la sociedad del carácter sanitario y moral de estos programas: la iglesia católica, las iglesias cristianas, los sectores educativos públicos y privados, los intelectuales, las organizaciones no gubernamentales, sectores políticos, algunos anunciantes de marcas comerciales y grupos conservadores como "A Favor de lo mejor" fueron los primeros en manifestar su rechazo a estos programas dando debate en la sociedad sobre el tema de la libertad de expresión y del manejo de las televisoras en sus contenidos. Años después se aprobó una nueva ley de radio, cine y televisión, donde se permiten la producción de algunos programas con contenidos diferentes o fuertes en ciertos horarios estratégicos para diversificar la demanda o la aceptación de un programa que genere rating a las televisoras, aunque también esta en debate el lujo de los contenidos de los programas de televisión abierta y de paga.[cita requerida]

Lo muy criticado también es el permitir que personas ''comunes y corrientes como cualquier ciudadano'' puedan participar en el cual su cuerpo, alma, espíritu, intimidad, su vida humana normal y común y el de sus familiares y amistades desde su nacimiento pueda ser utilizado y manejado como mercancía con derecho de perpetuidad de los ejecutivos, productores, televisoras y anunciantes a su antojo, dando al ser humano como un objeto insignificante y exterminable, esto es por la peligrosidad de estos concursos que no son mas que experimentos psicosociales utilizados en manicomios, reclusorios, internados y campos de concentración y exterminio nazi, permitiendo ser tratado como animal de laboratorio experimental, que puedan llegar al individuo al estado de locura y lo peor, al suicidio, a la muerte, sintomas como efectos emocionales depresivos por el tiempo prolongado del encierro o aislamiento y efectos emocionales por incomunicación con familiares, con el público espectador en la T.V. y en el internet, y con la producción del programa y de la televisora, puedan afectar permanentemente a los concursantes, sin embargo, las lagunas médico-psiquiatricas y sobre todo las lagunas legales y penales han permitido que las televisoras elaboren contratos a los concursantes haciendo su participación °voluntaria°°, no se le obliga a participar con chantaje o amenaza personal, politica, religiosa o de segregación al concursante y la televisora se le deslinda toda responsabilidad de cualquier daño permantente a los concursantes y sus familiares, dando lugar a que por su participación gane fama, fortuna, reconocimiento, premios no muy cuantiosos, y reconocimiento momentaneo de su participación pero efimero, facil, desechable y al olvido.

Tipos de programas[editar]

Los programas de telerrealidad se pueden clasificar en 3 grandes grupos:

  • Observador pasivo: la cámara observa pasivamente las actitudes de una persona o de un grupo de personas.
  • Observador o cámara escondida: la cámara observa a personas que ignoran que son filmadas. Suele utilizarse en programas que hacen bromas o enfrentan a la gente a situaciones inverosímiles, y filman sus reacciones para entretener a su audiencia.
  • Concurso de telerrealidad: en este tipo de emisiones un grupo de personas en un ambiente cerrado o al aire libre compiten por un premio, mientras son observados de forma continua por las cámaras.

En cuanto a su temática, los hay de los siguientes tipos: encierro, supervivencia, academia artística, soltero, modelaje, búsqueda de empleo, entrenamiento militar, entrenamiento deportivo, conoce mi vida, estrategia, cambio (de imagen, vida, hogar), mejora de salud, programa artístico, guapos e inteligentes, show rústico, reality road, cocina, coaching y emprendedores.

Los elementos comunes que caracterizan los programas de telerrealidad son los personajes y sus historias presuntamente tomadas de la vida cotidiana. El protagonista, normalmente, se presenta como un ciudadano medio, gente corriente que está dispuesto a actuar como una estrella de las pantallas a cambio de hacer pública su vida privada. El sujeto anónimo de la gran masa se convierte en una "estrella" dado que una de las funciones de los medios de comunicación es otorgar estatus.

Un programa de telerrealidad incluye procedimientos semejantes a los informativos: noticias sobre determinados hechos, documentos, conexiones en directo, avances de agenda y enviados especiales o corresponsales en el extranjero.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. En Argentina el programa Showmatch ganó, en 2007, el premio Martín Fierro al "mejor reality", aunque se trataba de un concurso televisivo sin elementos de programa de telerrealidad.
  2. «"¿Quiere usted ser torero?", el primer reality show de España... en 1948.». ABC. Consultado el 18 de marzo de 2013.
  3. a b Guy Adams (6 de junio de 2009). «Susan Boyle's plight has touched a nerve in a country where instant fame has often had tragic consequences.» (en inglés). The Independent. Consultado el 7 de julio de 2007.

Enlaces externos[editar]

  • El reality show en España (Partes I, II y III) (La artes@ digital, 3 de noviembre de 2009)
  • Teleojo, bitácora sobre programas de telerrealidad y concursos télevisivos.
  • Subrealitys, bitácora sobre programas de telerrealidad en general.