Terremoto de México de 1985

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Terremoto de 1985 (México)
1985 Mexico Earthquake 19850919 1317 UTC loc.jpg
Zona epicentral del terremoto
Terremoto de México de 1985 (México)
Fecha 19 de septiembre de 1985
07:17:47 a.m. Tiempo del Centro (13:17:47 UTC) (29 años)
Tipo Subducción
Magnitud 8.1[1] MW
7.8[1] MS
Intensidad máxima Grado VI a VIII[1] en la escala de Mercalli
Profundidad

15.0 km[2]

[1]
Coordenadas del epicentro 18°11′N 102°32′O / 18.19, -102.53Coordenadas: 18°11′N 102°32′O / 18.19, -102.53
Consecuencias
Zonas afectadas Centro, sur y occidente de México
Víctimas 10 000—50 000
(Ver abajo)

El terremoto de México de 1985 fue un sismo ocurrido a las 07:17:47 hora local (UTC-6),[3] del jueves 19 de septiembre de 1985, que alcanzó una magnitud de 8.1 (MW).[1] El epicentro se localizó en el Océano Pacífico mexicano, cercano a la desembocadura del río Balsas en la costa del estado de Michoacán, y a 15 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre.[2]

El sismo afectó en la zona centro, sur y occidente de México, en particular el Distrito Federal, en donde se percibió a las 07:19 hora local. Ha sido el más significativo y mortífero de la historia escrita de dicho país y su capital,[4] y superó en intensidad y daños al registrado en 1957, que hasta entonces había sido el más notable en la ciudad.[1] La réplica acontecida un día después, la noche del 20 de septiembre de 1985, también tuvo gran repercusión para la capital.

Índice

Antecedentes[editar]

Contexto de la situación política y económica del país[editar]

Pese a que había sido designado por la FIFA como sede de la XIII Copa Mundial de Fútbol Soccer, para la competencia internacional de 1986 México enfrentaba la crisis económica de 1982, y era entonces presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado, quien propuso un Programa Inmediato de Reordenación Económica, para combatir la inflación, proteger el empleo y recuperar las bases de un desarrollo sostenido, eficiente y equitativo.

La inflación llegó en 1983 a una tasa anual de 117 %, y descendió al 60 % en 1984, al parecer debido al «manejo realista de la política cambiaria», que logró que la cotización del dólar con el peso en el año de 1984 fuera de $148.50, [5] la cual cambió, en 1985, a $450.00.[6] Además, ese año se llegó a perder temporalmente la mitad del mercado petrolero, se dio la caída del valor de las exportaciones petroleras, que determinó que los ingresos públicos por este concepto se redujeran de 9.7 por ciento del PIB en 1984 a 8.4 por ciento en 1985. Por otra parte, la participación en el PIB de los ingresos públicos no petroleros también disminuyó (de 20.8 por ciento del PIB en 1984 a 20.2 por ciento en 1985), como resultado primordialmente de la erosión en la recaudación tributaria provocada por la inflación y del deterioro en términos reales de los precios y tarifas del sector público.

El déficit en 1984 fue de 6.5 %; asimismo, el 37.5 % del presupuesto público se destinaba para el pago de la deuda pública, tanto interna como externa.

El gasto público se redujo un 40 % de inversión pública y un 16 % de gasto corriente. La reducción de la burocracia se dio «ajustando» el número de subsecretarías, oficalías mayores, contralorías, coordinaciones generales y direcciones generales del gobierno federal, de 690 unidades que existían en 1982 a 187 para julio de 1985. Por otra parte, en lo referente a fideicomisos y empresas paraestatales, de 1,155 que integraban el sector público, se ordenó la fusión, liquidación y transferencia o venta de 482 entidades no estratégicas ni prioritarias.

Sin embargo, el discurso político de la crisis económica de aquel año afirmaba que «se había superado la emergencia», gracias a la reestructuración de buena parte de la deuda externa, que ascendía a 87,400 millones de dólares, el 53 % del PIB. Su vencimiento era a corto plazo, 46 % de la deuda debía de pagarse en un plazo no mayor de 3 años y el 27 % durante 1983. Por tanto, dicha deuda resultaba impagable. No obstante, se habían llevado a cabo negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos de bancos centrales de los 42 países acreedores; además, se llegó a acuerdos con 634 bancos privados, que le prestaron dinero al país.[7]

Contexto de la situación política y económica de la Ciudad de México[editar]

La Ciudad de México, denominada oficialmente Distrito Federal, era la sede de los poderes federales. Además de encontrarse las oficinas de la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se hallaban en ella las de las dependencias gubernamentales, así como de las empresas nacionales y extranjeras del país.

Gobierno local[editar]

La Ciudad de México no contaba propiamente con un gobierno local, por ser la sede de los poderes federales, y eran por ende sus autoridades gobernantes el Presidente de la República y el Congreso de la Unión. Sin embargo, los asuntos públicos del Distrito Federal eran despachados por el Jefe del Departamento del Distrito Federal, también conocido como «Regente de la Ciudad», funcionario subordinado al Presidente de la República. El titular era Ramón Aguirre Velazquez. La administración pública del Distrito Federal se regía por el Reglamento Interior del Departamento del Distrito Federal, el cual se conformaba por su titular, el Jefe de Departamento, quien se apoyaba en cinco secretarías: Gobierno, Desarrollo Social, Obras, Protección y Vialidad, así como las secretarías adjuntas; existía un Oficial Mayor, un Tesorero, apoyado con tres subtesoreros; un Contralor General; tres coordinaciones generales, veintiún direcciones generales, y dieciséis delegados políticos.[8]

Población[editar]

En su tercer informe de gobierno, el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado mencionó que la Ciudad de México tenía una población que superaba los diez millones de habitantes, a nivel nacional eran 78 millones; por ello, el objetivo del gobierno consistía emprender acciones que mejoraran los servicios públicos básicos a favor del mayor número de habitantes.

Asentamientos humanos[editar]

Se estableció el uso del suelo para poder controlar la expansión urbana; por otra parte, el entonces Departamento del Distrito Federal había escriturado más de 87 mil predios irregulares, y benefició con ello a más de 300 mil personas.

Transporte público[editar]

Se había ampliado la red del Metro, en las líneas 3, 6 y 7, con una longitud de 25 kilómetros, con lo que la red llegó a 109.5 kilómetros; con ello, se incrementó la capacidad de transporte del metro de 3 millones de pasajeros en 1982 a 4 millones y medio de pasajeros por día en 1985. Se anunció también la construcción de un tren ligero, que correría de la estación del metro Taxqueña a la glorieta de Huipulco. En el caso de los autobuses, se mencionó que el parque vehicular de la Ruta 100 (empresa paraestatal gubernamental) transportaba diariamente a 6 millones de pasajeros.

Suministro de alimentos[editar]

La Ciudad de México contaba con 76 tiendas del Departamento del Distrito Federal, con las que se beneficiaba a más de 845 mil familias con más de 2 millones de litros diarios de leche, y garantizaba así el abasto de este producto para el 90 % de niños de familias de escasos recursos.

Seguridad Pública[editar]

En 1985, se anunció la incorporación de más de 7,500 nuevos elementos, egresados de la Academia de la Policía[9]

Características del suelo de la ciudad[editar]

A pesar de estar situada a 390 km del epicentro, la capital sufrió numerosos daños dado que está ubicada en un lago desecado artificialmente, en la que sobre un estrato de roca se encuentra una capa de espesor variable de arcilla y terraplenados. Dado que la velocidad de propagación de la onda sísmica es diferente en la roca y los rellenos, ésta se refracta en el punto de contacto entre los materiales, concentrando los daños en una zona, agravados aún más porque la capa de arcilla atrapó el energía sísmica en alargarse el período de movimiento libre.[10]

Legislación de construcción[editar]

El 7 de enero de 1976 fue publicada la «Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal».[11]

Dicha Ley, tenía como objeto ordenar el desarrollo urbano del Distrito Federal, esto es, crear los planes para la conservación y mejoramiento del territorio del Distrito Federal. Correspondía al entonces Departamento del Distrito Federal, DDF, establecer los destinos, usos y reservas del territorio y del espacio en que se dividía el territorio del Distrito Federal en zonas de acuerdo con sus características, destino de los predios y condiciones ambientales. Dicha ley establecía que habría un Plan Director que contendría información, sobre las estructuras, condiciones y procesos demográficos, sociales, económicos y políticos de la región en relación con las condiciones generales del país; las condiciones geofísicas, ecológicas y ambientales de la misma; la tenencia y uso de la tierra y de bienes muebles e inmuebles; así como los elementos de acondicionamiento del espacio urbano, principalmente de la infraestructura equipo, servicios y transporte. No existía por ende, el concepto de protección civil.

Se preveía la construcción de viviendas, en las cuales se imponía como obligaciones a las empresas constructoras, donar las superficies de terrenos que se destinarían a vías públicas, dentro de los límites del fraccionamiento; así como también destinar suelo para los servicios públicos, como vías públicas, escuelas, parques; además de cumplir previamente con las obligaciones fiscales que determinara la «Ley de hacienda del Departamento del Distrito Federal».

El 10 de diciembre de 1976, el entonces Presidente de la República Luis Echeverría Álvarez emitió y publicó el «Reglamento del Registro del Plan Director del Desarrollo Urbano del Distrito Federal». Dicha ley establecía la obligatoriedad de inscribir el «Plan General» y los planes parciales, en la Dirección General de Planificación del Departamento del Distrito Federal.[12] Sin embargo, pese a esta normatividad, únicamente se tenían registrados planes parciales de desarrollo urbano en 5 de las 16 delegaciones políticas del Distrito Federal, siendo estas las delegaciones: Coyoacán, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo y Xochimilco; las cuales habían sido registrados en el año de 1982.

Carencia de protocolos de emergencia[editar]

Al momento del sismo no se contaban con normas, leyes, reglamentos, recomendaciones o protocolos para casos de emergencia o protección civil.

El «Reglamento Interior» del Departamento del Distrito Federal publicado en el Diario Oficial de la Federación el día 26 de agosto de 1985, estableció las atribuciones de algunas áreas en materia de obras y protección (policía).[13]

La Secretaría de la Defensa Nacional implementó en 1965 el Plan DN-III-E. Dicho plan tiene por objeto aminorar o limitar los efectos de los desastres en una zona afectada, coordinar a las fuerzas armadas y los apoyos de los organismos de la administración pública federal e instituciones privadas para intervenir efectivamente en auxilio de la población.

El plan estaba organizado con base en grupos de auxilio de diferentes niveles, un grupo central de auxilio a nivel nacional, presidido por el presidente de México y constituido por dependencias de la administración pública federal e instituciones privadas. Un grupo de auxilio de zona, a nivel estatal, y un grupo de auxilio de sector, a nivel municipal. Este plan opera en forma permanente. Los grupos de auxilio se encontraban atentos a la presencia de todo tipo de fenómenos que podían causar un desastre, para lo cual, periódicamente realizaban reuniones de coordinación con sus integrantes. Al darse las señales de alerta, los grupos desarrollaban un enlace permanente entre sí, para mantener informados de la situación prevaleciente, preparan los recursos disponibles para ser entregados en la forma más rápida en auxilio de la población, y en dado caso de que el desastre rebasara las capacidades de auxilio, se solicitaban mayores recursos a los escalones superiores.[14]

Instancias encargadas de la protección civil[editar]

Pese a que poco antes del sismo se vivieron desastres de gran alcance como la erupción del volcán Chichonal en 1982 y las explosiones de San Juan Ixhuatepec en 1984, en septiembre de 1985 no se contaba con una instancia gubernamental dedicada a la prevención y posterior asistencia o auxilio a la población.

Geología[editar]

Origen[editar]

El epicentro fue localizado en el Océano Pacífico, frente a la costa del estado de Michoacán, muy cerca del puerto de Lázaro Cárdenas. Un informe del Instituto de Geofísica en colaboración con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México publicado el 25 de septiembre de 1985, detalla que el epicentro se localizó cercano a la desembocadura del Río Balsas, límite natural entre los estados de Michoacán y Guerrero, a las 07:17:48 a.m. Tiempo del Centro, y alcanzó la Ciudad de México a las 07:19 a.m., con una magnitud de 8,1 grados MW y una duración de 2 minutos.[1] [15] Por su parte, el Servicio Geológico de los Estados Unidos determinó la magnitud del sismo en 8.0 (MW),[3] mientras que la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica sostiene que este movimiento telúrico alcanzó la magnitud 8.2 (MW).[16] Fue de un sismo de tipo trepidatorio y oscilatorio a la vez y registró una profundidad de 15.0 km bajo la corteza terrestre.[2] La ruptura o falla que produjo el sismo se localizó en la llamada Brecha de Michoacán, conocida así por su notable, hasta ese momento, carencia de actividad sísmica. Se ha determinado que el sismo fue causado por el fenómeno de subducción de la Placa de Cocos por debajo de la Placa Norteamericana.

Una de las diversas apreciaciones en cuanto a la energía que se liberó en dicho movimiento fue su equivalente a 1114 bombas atómicas de 20 kilotones cada una.[17]

Réplicas[editar]

En México se presentaron varias réplicas del fenómeno, siendo la más significativa la del día siguiente (20 de septiembre de 1985) a las 19:37:13 hora local (01:37:13 UTC) con magnitud de 7,5 (MW) y 7,3 (ML),[18] [19] [1] localizándose su epicentro cercano a Zihuatanejo, Guerrero, a una profundidad de 17.6 km.[18] La réplica provocó el colapso de 20 edificios más y aseveró el daño estructural de algunos otros endebles dañados por efecto del primer sismo. El sismo también produjo un Maremoto en Ixtapa-Zihuatanejo con olas que alcanzaron una altura de 15 m.[20] Otra réplica de consideración ocurrió el 30 de abril de 1986, con una magnitud de 7,0 (MW) y su epicentro en el estado de Michoacán, al noroeste del sismo principal de 1985.[21]

Efectos en la Ciudad de México[editar]

Luego del sismo del 19 de septiembre en las zonas más afectadas se reporta un caos generalizado debido, además de los derrumbes, a la suspensión del transporte público, cortes a la circulación, víctimas que logran escapar de los edificios colapsados[22] [23] , ciudadanía que se apresta a ayudar a las mismas así como la movilización de cuerpos de emergencia.

De pronto, la ciudad se convirtió en una gran romería. El Metro había suspendido sus servicios, e inclusive estuvieron evacuando sus estaciones. Los autobuses salieron también del servicio, al igual que los taxistas y peseros, por lo que todo quedó intransitable. Millones de personas se tuvieron que trasladar a pie. La ciudad estaba convertida en un maremágnum. La desorganización, dada la magnitud del desastre, prevaleció entre las cuadrillas de auxilio. En otras ocasiones, los equipos de rescate permanecieron a la expectativa por falta de implementos de trabajo

«La ciudad de México, Zona de Desastre; Miles de Víctimas», en Excelsior, Año LXIX Tomo V, viernes 20 de septiembre de 1985, num 24952

Eventos entre el 19 y el 20 de septiembre[editar]

Comparación de número de víctimas según diferentes medios de comunicación
Medio de comunicación Cifra
Esmas 10,000[17]
El Universal 3,692 (reportados el 19 sep 1985, según el Registro Civil de la Ciudad de México)[24]
Ramón Aguirre Velázquez, DDF 2,500[25]
Marcelo Ebrard Casaubon, GDF 3,000[26]
Cruz Roja Mexicana (2010) 15,000[27]
Informe de la Comisión Pluripartidista (diputado Sergio Valls Hernández, presidente) 9,089[28]
Una de las torres del Conjunto Pino Suárez colapsada en la Ciudad de México
Ruinas de un edificio en la Ciudad de México en 1985
Brigadas de rescate trabajando sobre un edificio colapsado en la esquina de las avenidas Insurgentes y Álvaro Obregón en el centro de la ciudad
Edificio de departamentos colapsado en la esquina de las calles Orizaba y Zacatecas, en la Colonia Roma.

Nunca se ha sabido el número exacto de víctimas debido a la censura impuesta por el gobierno de Miguel de la Madrid.[29] Se sabe que, por medio de testimonios, la escala de Mercalli en la Ciudad de México fue de entre IX y X.[20] La ayuda internacional fue rechazada en un principio por el primer mandatario, e incluso se sabe que un avión con ayuda humanitaria de Caritas Internacional sobrevolaba el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, ya que no se le daba permiso para aterrizar.[cita requerida] Por orden de la primera dama, el avión y la ayuda internacional lograron entrar a la ciudad para apoyar a los cuerpos de rescate mexicanos que, dada la magnitud del desastre, en ese momento no daban abasto. Después de este incidente fue que el Gobierno Federal decidió aceptar la ayuda internacional al ver sobrepasada sus capacidades de reacción ante tal catástrofe.[cita requerida] Años después se hicieron las siguientes apreciaciones al respecto:

  • Fallecimientos: el gobierno reportó el fallecimiento de entre 6.000 y 7.000 personas. Sin embargo, años después con la apertura de información de varias fuentes gubernamentales, el registro aproximado se calculó en 10.000 muertos.[17] El estadio de béisbol del Seguro Social se usó para acomodar y reconocer cadáveres. Se utilizaba hielo para retrasar la descomposición de los cuerpos.
  • Las personas rescatadas con vida de los escombros fueron aproximadamente más de 4.000.[30] Hubo gente que fue rescatada viva entre los derrumbes hasta diez días después de ocurrido el primer sismo.[31]

El Presidente Miguel de la Madrid Hurtado en su IV Informe de Gobierno manifestó que diez días después del primer sismo, se habían rescatado a 3 mil 226 personas con vida.[32]

  • El número de estructuras destruidas en su totalidad fue de aproximadamente 30.000 y aquellas con daños parciales 68.000.[30]

Respuesta inmediata y organización civil[editar]

Obras de reconstrucción del edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes

De inmediato la población civil se organizó improvisando estaciones de auxilio. La gente que podía donaba artículos y contribuía como le fue posible al esfuerzo de recuperación; esto incluyó mover piedras a mano, regalar linternas, cascos de protección, etcétera. Automóviles civiles se tornaron en vehículos de auxilio. Líneas de personas movían medicamentos para ser inspeccionados y posteriormente ser suministrados. Las primeras acciones organizadas fueron realizadas por los grupos Scouts de las localidades afectadas, mismas que fueron sostenidas durante varios meses con la atención de damnificados. Cruces dibujadas con un color rojo sobre papel eran suficientes para identificar personal o locales de auxilio. Fue notoria la ausencia de una respuesta inmediata y coordinada de parte del gobierno de Miguel de la Madrid. El propio presidente demoró tres días en dirigirse a la nación y tomó otro tanto en comprender la magnitud de la desgracia. Debido a la falta y la tardanza de acciones por parte del gobierno federal, la población civil tomó en sus manos las labores de rescate. Eso implicó la auto-organización de brigadas, reforzadas especialmente por estudiantes de las carreras de medicina, ingeniería y ciencias. La UNAM, a pesar de no haberse visto afectada directamente, cerró sus puertas una semana suspendiendo clases para que los universitarios que así lo desearan pudieran integrase a las brigadas de rescate y ayuda. También fue notable el hecho de que la policía y el ejército tardaron en hacer presencia y su labor inicial se limitó a «resguardar» los edificios destruidos.

Edificios y zonas colapsadas[editar]

El informe rendido por el diputado Sergio Valls Hernández presidente de la Comisión Especial Pluripartidista, que presentará ante el Pleno de la Cámara de Diputados el día 24 de septiembre de 1985, dijo que fueron 252 edificios derrumbados y 165 dañados.[34]

Por su parte, el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado en su IV Informe de Gobierno - 1 de septiembre de 1986 - manifestó que fueron 412 edificios los que quedaron destruidos y 5.728 quedaron afectados. habiendo sido 100 mil familias los que sufrieron daños en sus viviendas.[35]

Entre los edificios más emblemáticos derrumbados o parcialmente destruidos durante el terremoto fueron:

Hospitales[editar]

La infraestructura hospitalaria fue una de las más afectadas por los sismos en la capital. Se pierden 2158 camas por daños diversos en los hospitales. Dentro de los derrumbes, fueron los hospitales del Centro Médico Nacional —llamado tras su reconstrucción Siglo XXI— del IMSS; de la Secretaría de Salud General de México y Juárez aquellos que tuvieron derrumbes de grandes magnitudes. A estos últimos acuden quienes no tienen atención médica del IMSS o el ISSSTE, y al momento del fenómeno, sumaban unas 6 millones de personas en la Ciudad de México.[36] Por su parte, el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, dijo en su IV Informe de Gobierno, que esto implicó la perdida de 30 % de la capacidad hospitalaria.[37]

Dentro de las medidas que se toman inicialmente, ante la formación de una comisión interinstitucional médica, establece que no se volverían a construir hospitales de primer nivel en el Centro Histórico[38] .

Hospital General de México[editar]

El Hospital General de México, un organismo de atención abierta al público en general, fue construido en 1905 con un sistema de pabellones por especialidad médica, con edificios no mayores a los dos pisos. Posteriormente en los años sesenta le fue añadido un edificio de seis pisos que albergaba la Unidad de Gineco Obstetricia y otro de ocho de Residencia médica, ambos completamente destruidos, falleciendo más de 295 personas entre pacientes y personal médico, no-médico y paramédico.[39] Este edificio contaba con 222 camas censables, 22 de terapia intensiva y 132 cunas. El edificio de residencia tenía 56 habitaciones con 4 camas cada uno y en el momento del sismo estaban 385 personas y 157 recién nacidos. En este sitio fallecieron 249 personas: 85 pacientes, 94 recién nacidos, 46 (o 47[36] ) residentes médicos, 10 médicos, 37 enfermeras, 4 adminsitrativos, 16 trabajadores de intendencia y 3 visitantes. Fueron rescatados 129 personas con vida y 47 quedaron como oficialmente desaparecidas. [39] El rescate de los cuerpos llevó un total de 20 días.

Todas las instalaciones del hospital de agua, gas, oxígeno y vapor sufrieron daños de consideración, por lo que fue necesario desalojar 840 enfermos.[39] Debido a la alta demanda de servicios médicos por su carácter público y al rumor de que existía un plan gubernamental por desaparecer el hospital, los médicos del hospital iniciaron consultas médicas en la explanada del metro Centro Médico a partir del 17 de octubre en campamentos temporales.[36] Finalmente el presidente De la Madrid ordenó la reapertura del hospital una vez terminadas las labores de rescate y remoción de escombros.

Hospital Juárez[editar]

El Hospital Juárez se ubicaba hasta 1985 en el predio que comprende las calles de Jesús María, Fray Servando Teresa de Mier, Colegio Médico Militar e Izazaga. Fue la torre de hospitalización principal, de más de 10 pisos y que databa de 1971, la que se viene abajo,[40] por lo que en este edificio fallecieron por igual 740 personas,[40] entre médicos, enfermeras y enfermeros, pacientes y personal administrativo.[41]

Centro Médico Nacional del IMSS[editar]

El Centro Médico Nacional del IMSS al momento del sismo era uno de los centros hospitalarios más importantes de Latinoamérica, en donde se formaban profesionales nacionales e internacionales. Construido en 1963, su hospital de Cardiología y la Unidad de Mantenimiento cayeron por el sismo y sus 25 edificios sufrieron daños graves, entre ellos, las unidades de urgencias, traumatología, oncología y el Hospital General Bernardo Sepúlveda.[42] En este sitio fallecieron 70 personas, siendo médicos, enfermeras y pacientes. Fueron evacuadas 2 mil 900 personas luego del siniestro, los cuales fueron bajados hasta con sábanas, y fueron colocadas muchas de ellas en la calle ante la falta de espacio.

Respecto a su construcción, Enrique Yáñez, el autor del proyecto en 1963 comentó luego de los sismos:

–¿Hay algún responsable en todo esto?
–Se tomaron todas las previsiones. Yo no creo que haya un culpable, pero mi labor fue ajena a las consecuencias. Seguramente los técnicos y los expertos están discutiendo esas cosas. Yo no soy calculista.

Enrique Yáñez en entrevista con Unomásuno, 1985.[42]

Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco[editar]

Los módulos central y norte del edificio Nuevo León en el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco.

Multifamiliares Juárez[editar]

Los edificios A1, B2 y C3 del Multifamiliar Juárez

Televicentro[editar]

Televicentro (actualmente Televisa Chapultepec)

Televiteatros[editar]

Los Televiteatros (actualmente Centro Cultural Telmex)

Conjunto Pino Suárez[editar]

Una de las Torres del Conjunto Pino Suárez de más de veinte pisos que albergaba oficinas del Gobierno (actualmente Plaza comercial Pino Suárez)

Hotel Regis[editar]

El Hotel Regis, uno de los más emblemáticos de la Ciudad de México, se derrumbó durante el terremoto y fue demolido totalmente en noviembre de ese año. También resultaron severamente dañados los hoteles Del Prado y De Carlo, éste último ubicado frente al Monumento a la Revolución.

CONALEP Centro Histórico[editar]

Secretaria de Comercio y Fomento Industrial[editar]

AV CUAUHTEMOC SECOFI 3

Se desplomaron los últimos pisos de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial SECOFI, actualmente Secretaria de Economía, el cual se encontraba en la Avenida Cuauhtémoc, de la Colonia Doctores.

Secundaria Diurna N° 3 Niños Héroes de Chapultepec[editar]

Secretaria de Comunicaciones y Transportes[editar]

Locales de costura[editar]

Edificio colapsado en San Antonio Abad 150.
Placa mortuoria frente a San Antonio Abad 150.

En la zona de la avenida San Antonio Abad y Calzada de Tlalpan, al sur del Centro Histórico de la Ciudad de México, se ubicaban hasta 1500 talleres de costura, muchos de ellos clandestinos. En ella laboraban costureros y costureras -muchos menores de edad- en su gran mayoría en condiciones de explotación y miseria, sin seguridad social y en su mayoría con puestos eventuales:

Trabajábamos desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde, con 45 minutos para comer, por lo que lo que hacíamos en el comedor era tener parrillas para calentar. Como muchas nos veníamos a la carrera, pasábamos a la esquina a comprar tamales y atole que apresurábamos en un descansito que había entre los baños. Allí quedaron unas muchachas.

El grito de las costureras, la voz de la necesidad, en Unomásuno, octubre de 1985.[43]

Los dos edificios colapsados que concentraron el mayor número de víctimas fueron los números 150 y 164 de la Calzada San Antonio Abad. En ellos muchas víctimas quedaron atrapadas en las escaleras de los edificios. Estos edificios fueron de los últimos en recibir apoyo de maquinaria pesada para rescatar cuerpos, que permanecían bajo los escombros semanas después del sismo.[43] En talleres aledaños que no sufrieron daños incluso después del desastre no se detuvo el trabajo como en las empresas Kaiser, Zig-zag, Industrias Provesi y Chic Bebé, pese al riesgo sanitario por los cadáveres de edificios contiguos.[43] Existen testimonios que indican que hubo bloqueos -presuntamente alentados por los dueños de los talleres irregulares- de bloquear el rescate de víctimas para evitar que maquinaria y materias primas textiles fueran extraídos de los edificios destruidos.[44]

En el número 150 todavía el 27 de septiembre se encontraban 12 personas vivas que se comunicaban con el exterior. Unas 20 personas más se reportaban como atrapadas pero un cuarto de máquinas impedía su extracción. En este mismo edificio el viernes 3 de octubre se escuchaban quejidos de personas que quedaron atrapadas y no pudieron ser rescatadas[43] .

Estos edificios sufrieron derrumbes debido a que originalmente fueron construidos como oficinas y fueron usados como enormes talleres de costura, con cientos de personas y maquinaria pesada que excedían el peso que podían cargar[45] .

Previo al sismo existían organizaciones obreras en los talleres de costura debido a las precarias condiciones laborales de estos sitios. El sismo sumó a este movimiento un mayor impulso debido al reclamo en primera de rescate de víctimas y de cadáveres, y posteriormente a la búsqueda de indemnizaciones. Además de las costureras, se sumaron a la protesta vecinos y familiares de las víctimas, quienes montaron un campamento en la esquina de San Antonio Abad y Avenida del Taller[44] para exigir el rescate de personas con maquinaria pesada. A este campamento se sumaron damnificados de empresas como Dimensión Weld, Vestimmarks, Dedal S.A. y Amal.

Televisa[editar]

Una de las constucciones afectados por el sismo fueron las instalaciones centrales de la televisora Televisa, ubicadas en la manzana formada por la Avenida Chapultepec, la Avenida Niños Héroes, la Avenida Dr. Río de la Loza y la Calle Rafael Lucio en la Colonia Doctores; y que eran conocidas como Televisa Chapultepec —para diferenciarlas de Televisa San Ángel, ubicada al sur de la ciudad— o más comúnmente Televicentro, nombre histórico aplicado a las instalaciones cuando fueron construidas en la década de 1950. Su dirección oficial era Av. Chapultepec 18.

Las intalaciones estaban formadas por estudios de grabación, los másters de transmisión de los canales y varios edificios de oficinas administrativas, además contaba con tres grandes antenas que alcanzaban casi 200 metros de altura;[46] desde estas instalaciones se generaba la señal que trasmitía los canales XEW-TV, XHTV-TV, XHGC-TV y XEQ-TV a todo el país y vía satélite su señal internacional.

Como todos los días de lunes a vienes, desde la 7:00 horas se encontaba al aire por el principal canal de la televisora —XEW-TV— el noticiero y programa de revista Hoy Mismo, que tenía como conductor titular al periodista Guillermo Ochoa y como co-conductores a Lourdes Guerrero y Juan Dosal. Aquella semana Guillermo Ochoa se encontraba en periodo vacacional y en consecuencia la titularidad del programa era ejercida por Lourdes Guerrero y la co-conducción por María Victoria Llamas;[47] al momento de comenzar el movimiento sísmico por encontrarse a cuadro, Lourdes Guerrero trató de calmar al teleauditorio y sus palabras quedaron como registro de la situación:

Está temblando. Está temblando un poquitito pero no se asusten vamos a quedarnos... Le doy la hora. Siete de la mañana, dieci... ¡Ah, chihuahua!... Siete de la mañana, diecinueve minutos, cuarenta y dos segundos tiempo del centro de México... Sigue temblando un poquitito pero vamos a tomarlo con una gran tranquilidad, vamos a esperar unos segundos para poder hablar...

Lourdes Guerrero en el programa Hoy Mismo

En el momento en que la señal se interrumpe es debido a que todos los canales de la televisora salieron del aire por el derrumbe de los edificios que albergaban los másters de los canales y una de las antenas de transmisión; segundos antes del corte, el productor del progama, Salvador Ortiz, abrió la toma permitiendo observar la totalidad del estudio y como sobre los conductores se mueve un plafón de iluminación agitado por la fuerza del movimiento telúrico.[48] [49]

En las instalaciones de Chapultepec se derrumbaron en aquel momento los másters de los canales XHGC-TV y XEQ-TV, cinco estudios y tres edificios administrativos,[50] además de una las antenas que cruzó la Avenida Niños Héroes y cayó sobre las instalaciones del Centro Escolar Revolución al otro lado de la calle, estos daños habrían representado unos 15 000 metros cuadrados de construcción y un 80 % de equipo nuevo.[51]

Entre los principales daños estuvo la destrucción del edificio sede de la operación de noticieros en la esquina de Niños Héroes y Río de la Loza, ahí ocurrieron varias de las muertes, entre las víctimas conocidas estuvieron el del jefe de infomación de Hoy Mismo, Ernesto Villanueva Bustamante y el del reportero y conductor Félix Sordo. En total, y de acuerdo a las fuentes de la misma televisora en voz de uno de sus entonces socios, Miguel Alemán Velasco, murieron en las instalaciones de Chapultepec un total de setenta y siete empleados, además hubo aproximadamente otras quince víctimas circunstaciales como vendedores ambulantes que se encontraban afuera de las instalaciones o visitantes;[52] la cifra de empleados fallecidos aumentaría posteriormente a 80.[53]

El rescate en los edificios destruidos se prologó por más de una semana —el cuerpo de Félix Sordo fue rescatado hasta el día 1 de octubre[54] — durante el cual la operación diaria de la compañía se trasladó a las instalaciones de San Ángel,[55] desde donde se hicieron las tranmisiones extraordinarias de los daños en todas la ciudad, aunque la señal pudo volver a ser levantada desde Chapultepec a las 12 del día del mismo jueves 19 en que los cuatro canales volvieron a estar al aire.

Grupos de artistas llevaron a cabo funciones benéficas y reunieron víveres y medicinas para ayudar a «nuestros compatriotas en desgracia». Los reporteros del periódico El Universal, en sus recorridos por los albergues de las zonas afectadas por los sismos, vieron a actrices y cantantes como Yuri, Lilia Prado, Talina Fernández, Jeanette Arceo, María Medina, Ofelia Cano, Gloria Mayo, Rosenda Bernal, Pilar Pellicer, Columba Domínguez, Vicente Fernández y Gloria Mestre ayudando a sus semejantes. El propio tenor Plácido Domingo colaboró directamente en las maniobras de rescate en la zona de edificios de Tlaltelolco. Durante su labor fue entrevistado por Jacobo Zabludovsky para su noticiero de entonces en Televisa, 24 horas.

  • Asimismo se cuentan hospitales como el Hospital Juárez, Hospital General y Centro Médico Nacional donde se llegó a rescatar a poco más de 2 000 personas a pesar de que en el derrumbe quedaron atrapados tanto el personal como los pacientes que se encontraban en ellos. Un bebé fue encontrado sepultado bajo dos capas de concreto. El estacionamiento del, ya en ruinas, Centro Médico fue habilitada una sala de atención para primeras curaciones.[56]
  • El mural «Apología de la futura victoria de la ciencia médica contra el cáncer», paralelismo histórico de la revolución científica y la revolución social por David Alfaro Siqueiros fue dañado durante el terremoto, este sería rescatado por el INBA.[57]
  • Como consecuencia, doce de los edificios multifamiliares del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco y nueve del Multifamiliar Juárez tuvieron que ser demolidos; en los seis meses siguientes fueron demolidos más de 152 edificios en toda la ciudad.
  • Se crea la agrupación civil «Brigada de Rescate Topos Tlatelolco», grupo de rescate que ha auxiliado a la población incluso a nivel internacional llegando en la actualidad a participar en las labores de rescate del Terremoto del Océano Índico de 2004, fenómeno que generó una ola gigante conocida como tsunami y el Terremoto de Haití de 2010.

Daños a la infraestructura urbana[editar]

El Presidente Miguel de la Madrid Hurtado en su IV Informe de Gobierno, rendido el 1 de septiembre de 1986, dijo que entre las consecuencias que generó los sismos del 19 y 20 de septiembre, fueron los daños ocasionados a 1 mil 568 escuelas, dejar de abastecer 7.6 metros cúbicos por segundo de las redes primarias y secundarias del sistema de agua potable, lo que causó que numerosas colonias quedaran sin el vital líquido.[58]

Calles[editar]

Más de 516 000 m2 de la carpeta asfáltica de las calles resultaron afectados por fracturas, grietas y hundimientos (equivalentes a más de 80 kilómetros de una carretera de un carril). Los rieles del antiguo tranvía en la Colonia Roma, se salieron del asfalto. También quedaron destruidos y afectados más de 85 000 m2 de banquetas (aproximadamente el área del tamaño 12 canchas del tamaño del Estadio Azteca), más sus respectivas guarniciones (37 744 m).[30]

Redes de abasto[editar]

En el Centro Histórico de la Ciudad de México y en muchas zonas de la ciudad, no hubo energía eléctrica debido a múltiples daños en la red de abasto.[36] Luego del sismo se reportaron los siguientes daños en la electricidad:

  • Ocho subestaciones de potencia de la Comisión Federal de Electricidad
  • Cuatro líneas de transmisión de 230 kilómetros, dos de 85 y gran cantidad de cables convencionales dañados o perdidos.
  • En la zona que gestionaba Luz y Fuerza del Centro se reportaban 4 kilómetros de línea primeria fuera de servicio, 100 postes dañados, 300 transformadores inutilizados y 700 alimentadores primarios dañados.[59]

El servicio tardó 96 horas en reestablecerse por completo.[59] Más de un millón usuarios del servicio eléctrico quedaron sin servicio, y a los tres días del suceso solo se había restablecido el 38 % de este. Entre los daños a este servicio se cuentan 1300 transformadores, 5 líneas de transmisión, 8 subestaciones y 600 postes de luz.[30]

El Presidente Miguel de la Madrid Hurtado en su IV Informe de Gobierno, rendido el 1 de septiembre de 1986, dijo que entre las consecuencias que generó los sismos del 19 y 20 de septiembre de 1985, fue el de 1 millón 280 mil servicios de energía eléctrica que resultaron averiadas.[60]

Agua potable[editar]

Hubo escasez de agua como consecuencia de varias averías en el Acueducto Sur Oriente con 28 fracturas, la red primaria con 167 fugas y la red secundaria con 7229 fugas.[30] Drenaje afectado: Río La Piedad, 6500 metros afectados; en menor grado, el Río Churubusco. Filtraciones de la lumbrera 9 a la 14 del Emisor Central y en 300 metros del Interceptor Centro-Poniente.[30] Las alertas de sanidad se dispararon, y una de las más trascendentes fue la presencia de sangre (proveniente de las víctimas del sismo) en muestras del agua potable en toda la red de la ciudad. Ante la escasez, la población acude a los registros y fuentes públicas de las calles para extraer el líquido, formándose largas filas ante la necesidad de agua potable. Las autoridades llamaron a la población a desistirse de hacerlo ya que ello complicaría la labor de recuperar la red de abasto de agua.

Es por ello que el gobierno establece controles epidemiológicos al abasto de agua varias veces al día y distribuye pastillas de cloro para la desinfección del agua.[61]

Redes de comunicación[editar]

El sismo dañó la red primaria de Teléfonos de México, por entonces una paraestatal, por lo que el servicio telefónico en la urbe fue prácticamente nulo luego del episodio[62] . Las centrales telefónicas de San Juan y Victoria sufrieron graves daños, falleciendo por ello cuatro trabajadores en esas instalaciones. No hubo servicio de los números 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07 y 09, tampoco larga distancia nacional e internacional[63] y están incomunicados total o parcialmente los estados de Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Morelos, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán. Quintana Roo, Oaxaca y el Estado de México.[63] [64]

Era imposible la comunicación exterior vía teléfono pues fue seriamente dañada la estructura. No fue sino hasta marzo de 1986 cuando se restableció en su totalidad el servicio de larga distancia nacional e internacional. Debido a esto, el número de telegramas y télex sumó 685 466, mientras que los comunicados por radio y televisión fueron más de 39 000.[30]

Metro de la Ciudad de México[editar]

El Sistema de Transporte Colectivo Metro quedó afectado en 32 estaciones. Uno de los comedores del sistema que se encontraba en la Torre D conjunto Pino Suárez se derrumbó y dejó atrapadas a unos 60 trabajadores que hacían cambio de turno y que laboraban en las oficinas de mantenimiento. Su rescate inició, según denuncia de familiares, hasta el 30 de septiembre.[65] Una constante en algunas notas de prensa[30] [65] es el temor que suscitaba el tránsito del metro de la Línea 2 que pasa por debajo del conjunto Pino Suárez y que contó con edificios colapsados. Debido a la caída de edificios contiguos, la estación San Antonio Abad y parte de la superficie de rodamiento del metro sufrió algunos desperfectos.[36]

La mayoría reanudó el servicio en los días subsecuentes de ese mes, a excepción de las estaciones Pino Suárez e Isabel la Católica, que no lo hicieron sino hasta el 4 de noviembre de ese año.[30] por los trabajos de demolición contiguos a sus instalaciones.

Transporte público[editar]

Unos 6 mil 200 autobuses de Ruta 100 dieron servicio de ayuda a los damnificados en semanas subscuentes, operando con normalidad el servicio algunos días después excepto 23 líneas recortadas por derrumbes y 11 desviadas.[66] El servicio de autobuses de la antigua Ruta 100 operó gratuitamente en el tiempo de recuperación de la ciudad.

Gratuidad del servicio telefónico[editar]

El servicio de telefonía pública de la entonces empresa estatal Telmex fue gratuito hasta su privatización en los años 90.

Efectos en los estados de la República Mexicana[editar]

Michoacán[editar]

En la ciudad de Lázaro Cárdenas, por ser el punto más cercano al epicentro del sismo, se registraron daños de medianos a graves en un 60 % de las viviendas. El Hospital General de la ciudad, así como hoteles y edificios públicos también resultaron con graves daños. Por los efectos en la zona, el sismo fue clasificado con los grados VIII-IX (destructivo-ruinoso) en la escala de Mercalli. En Playa Azul, hubo numerosas muertes, se registró el derrumbe parcial del antiguo hotel Playa Azul. Se reportó la formación de un maremoto que inundó la planta baja de algunos hoteles situados sobre la playa. Por los daños registrados, el sismo fue clasificado con el grado IX (ruinoso).

Otras localidades de ubicadas en la sierra de Michoacán, desde Coalcomán hasta Coahuayana, registraron daños menores sin derrumbes. Los grados con los que fueron catalogadas estas zonas fueron menores que VIII en la escala de Mercalli.

Guerrero[editar]

En Ixtapa-Zihuatanejo, el sismo fue catalogado con grado VII (muy fuerte) en la escala de Mercalli. Se registró la muerte de una persona y se formó un maremoto con olas que alcanzaron los cuatro metros en las playas de dicho puerto. Algunas viviendas y hoteles sufrieron daños menores. En Acapulco, el sismo fue clasificado con el grado IV (moderado) en la escala de Mercalli. El movimiento telúrico no dejó daños ni víctimas en dicha ciudad.

Jalisco[editar]

En Ciudad Guzmán, la cifra de víctimas fue cercana a los 50 muertos y se registró la destrucción de una gran cantidad de viviendas y edificios públicos. Por los daños y víctimas registradas, el sismo en esta ciudad fue clasificado con grado VIII (destructivo) en la escala de Mercalli.

Colima[editar]

En Manzanillo, el sismo fue catalogado con grado VI (moderado) en la escala de Mercalli, pero no dejó daños ni víctimas.

Actuación gubernamental[editar]

Mensaje a la nación de Miguel de la Madrid[editar]

El entonces Presidente Miguel de la Madrid Hurtado dio en la noche del 20 de septiembre de 1985, un mensaje a la nación, en el que compartió su luto y tristeza y enalteció el espíritu de solidaridad internacional. Manifesto que no tenía cifras precisas ni completas, que existían atrapados en las construcciones que no se habían podido rescatar.

Destacó el papel del Ejército y Armada Nacional, a los cuerpos de policía, bomberos, socorritas y voluntarios. Sin embargo reconoció, que la tragedia era de tal magnitud que los había rebasado en muchos casos.

Reiteró su orgullo por el sentido de fraternidad del pueblo mexicano, a los medios de comunicación por informar de «manera responsable y madura» al ubicar el problema, en «su debida proporción», declaró: «La tragedia es grande, pero la capital de México no está arrasada», la capital estaba volviendo a su normalidad, la Ciudad de México, «seguía en pie».

Ayuda humanitaria y presunto rechazo[editar]

Diversos países enviaron ayuda humanitaria a México, entre la que se encontraban: víveres, ropa, equipos de auxilio, material de primeros auxilios, casas de campaña con capacidad para instalar 50 personas, equipos de supervivencia, potabilizadores de agua, perros rastreadores entrenados y diversos materiales más. Versiones extraoficiales indican que la mayor parte de dicha ayuda fue acaparada por miembros del gobierno de Miguel de la Madrid y no fue entregada a los socorristas de la Cruz Roja Mexicana o a la población que estaba debidamente organizada.

Según el informe rendido por Raúl Robles Segura entonces Subsecretario B de la Contraloría General de la Federación ante la Comisión Pluripartidista, la ayuda solidaria que recibió el Estado mexicano, fue aérea ya fuera por vuelos especialmente fletados para tal propósito, o en la sección de carga de los vuelos comerciales; recibiéndose también ayuda por carretera y ferrocarriles.

La recepción de la ayuda de los vuelos especiales, se hizo con la participación de elementos del Ejército Mexicano, así como personal de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de la Secretaría de la Contraloría General de la Federación. La ayuda se entregó a representantes del Departamento del Distrito Federal, el cual la almacenó en cuatro de sus bodegas.

Posteriormente el 3 de octubre de 1985, el entonces Presidente Miguel de la Madrid Hurtado público el Acuerdo por el que se Crea el Comité Supervisor de los Donativos Destinados a la Atención de los Damnificados y Reconstrucción de las Zonas Afectadas. En dicho Acuerdo, se crea dicho comité para vigilar el correcto destino de los donativos en especie y en servicio recibidos por el Gobierno Federal en representación del pueblo de México. Dicho órgano colegiado se integraría por representantes de la Secretaria de Relaciones Exteriores, Congreso del Trabajo, Sector Empresarial, Consejo Consultivo de la Ciudad de México, Cruz Roja Mexicana, el Director de la Facultad de Derecho de la UNAM, así como un representante del Colegio de Contadores Público de México, con funciones de auditor externo.

El Comité tendría las funciones de requerir información, supervisar los informes de existencia de bienes y de canalización total o parcial de los mismos, así como también, informar periódicamente al Presidente y a la opinión pública.[67]

Hasta el 19 de octubre de 1985, se habían recibido 220 vuelos provenientes de 37 países con ayuda en especie para los damnificados; de dichos vuelos solo poco más de la tercera parte venían destinados en número de 68, al gobierno federal, y los restantes, por voluntad de los donantes, fueron dirigidos 89 a la Cruz Roja Mexicana, 36 a diversas Embajadas y 17 personas e instituciones particulares.

Se consideró «impráctico e inapropiado» utilizar como unidad de medida de su valor monetario, para fines de información, cuantificar los donativos recibidos. Sin embargo, los donativos recibidos fueron clasificadas por la Secretaría de la Controlaría, conforme a su peso y por grandes grupos obteniéndose los siguientes resultados.

En el período comprendido del 20 de septiembre al 9 de octubre la ayuda para damnificados recibida por el país sumaba 1 mil 336 toneladas.

Destinatario Toneladas
Gobierno Mexicano 502
Cruz Roja Mexicana 362
Embajadas 294
Particulares 97
Sin clasificar 81
Tipo de Ayuda Toneladas
Medicamentos 386
Instrumental y equipo médico 59
Alimentos 228
Equipo de rescate 151
Herramientas y equipo 115
Ropa, mantas y equipo de campamento 314
otros productos Texto de celda
Maquinaria 70

El gobierno federal manifestó respecto al equipo de rescate, herramientas y algunos artículos medicinales, mantas, etc., los consumos de la ayuda recibida del extranjero hasta esa fecha, habían sido relativamente reducidos. Ello en razón, a que en una ciudad con más de 16 millones de habitantes, tenía las reservas y existió la movilización con agilidad para hacer frente a las necesidades emergentes que planteó la catástrofe.

Por otra parte, el gobierno federal manifestó que de acuerdo a las características del siniestro, el 80 % de los heridos quedaron atendidos dentro de las primeras doce horas siguientes al mismo. Aun antes a que llegara a tierra mexicana el primer vuelo extranjero. Por lo que en el caso de los donativos de medicamentos, se procedió a la clasificación cuidadosa de las medicinas, con la debida cautela a su prescripción y suministro posterior.

La ayuda de las personas alojadas en albergues y campamentos, de los bienes recibidos, se realizó en un centro de distribución en la Sala de Armas de Magdalena Mixhuca en el cual, tan solo en el primer día, 6 mil beneficiados pudieron disponer de prendas de ropa, alimentos y objetos de uso personal.[68]

Operación del Plan DN-III-E[editar]

El Diputado Franz Ignacio Espejel Muñoz y cuatro miembros más de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional, solicitaron ante el Pleno de la Cámara de Diputados, la comparecencia del C. General de División D. E. M. Juan Arévalo Gardoqui, secretario de la Defensa Nacional, a fin de que este informara sobre la operación del Plan DN-III-E.

Dicha comparecencia se llevó de manera informal, ante un desayuno que ofreciera el Secretario en el Salón de Conferencias del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, donde el Secretario prometió elaborar un informe. Posteriormente en resolución dictada en la Cámara de Diputados, se acordó no citar al Secretario, toda vez que el Plan DN-III-E, no era una ley que se discutiera, sino un documento que regulaba la actuación previsible de las fuerzas armadas, para auxilio a la población en casos de desastre. Por otra parte, argumentó que el Secretario era el Presidente de la Comisión de Seguridad Civil, en el cual participaban diversos funcionarios, entre ellos el Secretario de la Defensa Nacional y de Marina.

Se informó que el Plan DN-III-E tenía sus antecedentes en el año de 1966, cuando un desbordamiento del río Pánuco, provocó graves daños en los estados de Veracruz y Tamaulipas. Fue entonces cuando el Presidente, instruyó a la Secretaría de la Defensa Nacional, para que elaborara un plan que garantizara la oportuna asistencia a las poblaciones afectadas por siniestros. En cumplimiento a este mandato se estableció el Plan DN-III-E, que se había venido aplicando en casos de inundaciones, sismos, huracanes y otros. Entre los que figuraron la erupción del volcán "Chichonal", en el estado de Chiapas y el siniestro de San Juan Ixhuatepec, en el Estado de México.

El Plan tenía como objeto aminorar o limitar los efectos de un desastre, mediante la aplicación de medidas preventivas y de urgencia, coordinando los apoyos proporcionados por las dependencias de la administración pública federal centralizada y paraestatal, organismos privados, agrupaciones civiles voluntarias y ciudadanía en general; mantener la confianza en la capacidad de las instituciones nacionales; así como optimizar los recursos asignados para hacer frente al desastre.

El plan consistía en que los elementos del ejército debían de concurrir lo más pronto posible a los lugares afectados por un desastre y aplicar las medidas de rescate, evacuación, atención médica de urgencia, seguridad, protección y cuidado de las zonas afectadas; así como coordinar los apoyos proporcionados por las dependencias de la administración pública federal, organismos privados, de agrupaciones civiles voluntarias y a la ciudadanía en general.

Posteriormente, cuando la situación de emergencia había sido superada y las autoridades correspondientes asumían el control de la situación, el ejército mexicano se integraba como una «colaboración más», para ayudar en las misiones que se le asignaran.

El Plan funciona a base de grupos de auxilio, en los que se conjugaban y coordinaban los esfuerzos, así como los recursos de las dependencias oficiales y los ciudadanos voluntarios. Dichos grupos operaban por zona, en términos generales, cada zona militar corresponde a una entidad federativa. Los grupos de auxilio eran presididos por los gobernadores de los estados, y en el caso del Distrito Federal, por el Jefe del Departamento.

Los grupos contaban con un vocal ejecutivo y otras vocalías que recaían en cada una de las representaciones de las secretarías y dependencias del Ejecutivo Federal, y las agrupaciones civiles locales que se ofrecían como voluntarios.

En el caso de la magnitud de los desastres, el plan se instrumentaba a nivel nacional, siendo el responsable de éste el Presidente de la República, quien contaba con un presidente sustituto, siendo éste el Secretario de Gobernación y un Secretario Ejecutivo, siendo éste el Secretario de la Defensa Nacional, participaban también los vocales, siendo estos los titulares de las dependencias de la administración pública federal y los representantes de las asociaciones o agrupaciones nacionales.

Las actividades desarrolladas para aplicar el Plan DN-III-E movilizaron diversos grupos de auxilio, entre los que figuraron los siguientes:

  • Comunicaciones, alerta y difusión. Cuya responsabilidad consistió en la instalación, operación y mantenimiento de los medios de comunicación disponibles para garantizar el enlace entre el centro coordinador, los centros avanzados en las áreas afectadas, con cada organismo o dependencia encargada de proporcionar cualquier tipo de auxilio y con el grupo de auxilio de la zona militar para solicitar todos los apoyos extraordinarios que fueron requeridos.
  • Equipo de contraincendios. Que planeó y coordinó la participación de los diferentes cuerpos de bomberos.
  • Equipos de detección y señalamiento de zonas peligrosas. Cuya labor fue importante, porque evitó que como producto de la repetición de fenómeno al siguiente día resultaran nuevas víctimas.
  • Equipo de registro y evaluación de daños que cuantificó los daños a las personas, a los servicios públicos, a la propiedad pública y privada, etcétera.
  • Equipo de coordinación y enlace para ayuda a damnificados. Que coordinó la ayuda otorgada por agrupaciones de socorro, organismos públicos y privados y de la ciudadanía en general, así como lo proveniente del gobierno del estado.
  • Equipo de búsqueda, rescate y evaluación. Que coordinó todas las actividades inherentes, con el propósito de poner a salvo el mayor número de personas que resultaron afectadas.
  • Equipo de conservación del orden y apoyo legal. Que coordinó las actividades para la custodia y protección de las personas y propiedad pública y privada y para recibir y canalizar las quejas o solicitudes de la ciudadanía.
  • Equipo de albergues, alimentación y artículos varios. Que coordinó todas aquellas actividades relacionadas con la alimentación, suministro de agua potable, baño y lavandería, distribución de despensas y el control de las personas en cada uno de los albergues.
  • Equipo de transporte. Que coordinó el empleo de todo tipo de vehículos para apoyar las operaciones de evaluación de personal, material, transporte de alimentos, ropa, medicamentos, escombro, etcétera.
  • Equipo de servicios funerarios. Que planeó las actividades inherentes a la identificación e inhumación de cadáveres y llevó el control de los efectos o pertenencias de los cadáveres hasta su total devolución a sus deudos en coordinación con el equipo de apoyo legal.
  • Equipo de asistencia médica, hospitalización y protección familiar. Que coordinó la recepción, atención y hospitalización de heridos; que aplicó medidas para la inspección y control de alimentos, medicamentos, bancos de sangre y equipo médico y proyectó atención a desamparados, y
  • El equipo de rehabilitación de los servicios públicos. Que coordinó las medidas tendientes a restablecer la operación de los sistemas de agua potable, energía eléctrica, gas, etcétera.

En la estructura, que en la aplicación del Plan DN-III-E, se utilizó fundamentalmente un factor importante, la disponibilidad permanente de los efectivos del ejército que permite trasladarse con rapidez al lugar de los hechos.

Respecto a los acontecimientos ocasionados por los terremotos que los días 19 y 20 de septiembre golpearon a la Ciudad de México y a los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Morelos, Hidalgo y Estado de México; a los 10 minutos de ocurrido el primer terremoto, el ciudadano Presidente, ordenó la aplicación del Plan DN-III-E, y de inmediato empezó a operar en su fase de protección que comprende actividades de rescate, evacuación, control y seguridad a la ciudadanía y áreas afectadas, en las ocho entidades federativas.

En la ciudad de México, debido a la respuesta del gobierno del Departamento del Distrito Federal, y a la espontánea voluntad, manifestada de inmediato por un gran número de ciudadanos, que en forma individual o a través de agrupaciones y asociaciones, se ofrecieron como voluntarios, para las tareas de emergencia; el Presidente de la República, acordó integrar una Comisión Intersecretarial, encabezada por el Jefe del Departamento del Distrito Federal; en esa comisión el Ejército Mexicano está directamente representado por el comandante de la 1a. Zona Militar, al mando de los efectivos y los recursos que esta secretaría le proporcionó inmediatamente.

Entre las funciones realizadas por el ejército, figuraron:

  • La administración de albergues.
  • El reparto de agua potable.
  • Remoción de escombros.
  • Atención médica.
  • Seguridad de áreas dañadas, etcétera.[69]

Consecuencias[editar]

Ofrenda por el Día de Muertos junto a los resto del edificio Nuevo León de Tlatelolco.

Durante las labores de limpieza e investigación después del terremoto, se observó que la práctica totalidad de los edificios colapsados eran de reciente construcción y presentaban estructuras inadecuadas para terrenos arcillosos. Esto se pudo explicar principalmente por la ausencia de una normatividad que regulara la forma en que estos fueron construidos, además de la corrupción en el ejercicio de expedición de licencias para construcción y una deficiente planeación al ejecutar las obras. Estructuras más antiguas, que habían sido construidas con características acordes al tipo del terreno arcilloso, tales como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Palacio Nacional y el edificio de Nacional Monte de Piedad, soportaron el sismo por tener gruesas paredes de piedra y ladrillo.

A pesar de las evidencias, en la mayoría de los casos no se abrió ninguna clase de proceso penal contra los responsables de estos actos de negligencia. Particularmente grave fue el caso de la compañía constructora estatal (CAPFCE) encargada de la edificación de escuelas, cuyos directivos quedaron impunes pese al número elevado de planteles educativos destruidos o dañados y estudiantes que resultaron heridos o muertos. Además de las escuelas, otros lugares fuertemente afectados fueron hospitales del Sector Salud.

El número de empleos perdidos por los sismos se estima entre 150 000 y 200 000.[30]

Damnificados[editar]

Oficialmente se reconocen 33.224 damnificados de los cuales 20.044 se estableció en albergues localizados en 13 delegaciones del Distrito federal, la gran mayoría en las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.[40]

Repercusiones psicológicas[editar]

Dentro de las principales consecuencias psicológicas reportadas se encuentran la depresión, la psicosis colectiva —en mayor medida después del segundo sismo del 20.[40] , actitudes neuróticas e incluso de ataques sin sentido a la población. La Coordinación de Psiquiatría y Salud Mental del IMSS envió a más de mil capacitadores a atender a personas en albergues y centros hospitalarios.[40]

"Niños milagro"[editar]

Es notable el hecho de que en los hospitales derrumbados, una parte de los recién nacidos –algunos de ellos en incubadora— se lograron rescatar. En especial tres recién nacidos (dos niñas y un niño) que fueron rescatados de entre los escombros del Hospital Juárez siete días después del terremoto. A esos bebés se les llegó a conocer como «Los niños/bebés del milagro», o «El milagro del Hospital Juárez»; la razón de este sobrenombre fue que en los siete días que estuvieron bajo los escombros, los bebés estuvieron completamente solos, no hubo nadie que les diera de comer o beber, nadie que los cubriera y les diera calor, y a pesar de tener todo en contra, los tres salieron vivos. Se recuerda que al momento de rescatar al primer bebé (una niña), todos los equipos de rescate y trabajadores pararon e incluso apagaron toda la maquinaria a la espera del llanto del bebé, que vino unos instantes después, corroborando que se encontraba con vida.

Consecuencias políticas[editar]

El sismo tuvo repercusiones irreversibles en la organización ciudadana posterior, al quedar rebasada la capacidad gubernamental en los días posteriores al sismo. Hay una desorganización generalizada en los procesos de rescate, atención médica, registro de fallecidos, atención a los damnificados y respuesta a las demandas después del desastre, entre muchos otros.[70] Al encabezar ciudadanos las acciones más inmediatas directamente en los edificios afectados, se tejen redes de acción colectiva en la remoción de escombros, el rescate de personas, la alimentación de las y los voluntarios que participan en las tareas, la asistencia a rescatistas extranjeros, etcétera.[70] [36] [71] Los cuerpos de emergencia, incluido el Ejército Mexicano, permanecen en la vigilancia de los escombros, pero son los ciudadanos quienes emprenden las tareas ante la magnitud del desastre.

Parte de las consecuencias sociales del sismo se centran en la demanda de vivienda mediante organizaciones de damnificados y de restitución de mejores condiciones laborales como las costureras.[71] El 27 de septiembre se registra la primera marcha hacia Los Pinos de damnificados, dando paso a manifestaciones, plantones y bloqueos en demanda de espacios y servicios básicos[71] [70]

Se organizan asambleas fuera de los edificios derrumbados y se gestan movimientos sociales que se agrupan a partir del 24 de octubre de 1985 en la Coordinadora Unica de Damnificados (CUD), que reunió a grupos de inconformes como la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre, la Coordinadora de los Organismos de Residentes de Tlatelolco, la Unión Popular de Inquilinos de la colonia Morelos, Peña Morelos, Unión de Vecinos de la Colonia Guerrero, Campamento Salvatierra, Unión de Vecinos y Damnificados del Centro, Multifamiliar Juárez, entre muchas otras organizaciones sociales.[70] [36]

Detrás de estas organizaciones se gesta un movimiento social que reivindica derechos ciudadanos y que organiza festivales culturales y barriales para apoyar las movilizaciones por la vivienda. En 1986 Manuel Camacho Solís, entonces secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, firma el Convenio de Concertación Democrática para la reconstrucción, con el cual el gobierno de México se comprometió a la construcción de 45 mil viviendas y a la reconstrucción del conjunto urbano Tlatelolco.[71] Hacia 1987 se conforma la Asamblea de Barrios con su emblemático personaje Superbarrio Gómez.

Derivado de este proceso la oposición al PRI, partido gobernante, crece en la capital mexicana,[71] al señalarse presuntos actos de corrupción tanto en las construcciones de los edificios como en la gestión de los apoyos posteriores, sumando a ello la actuación generalizada del gobierno de Miguel de la Madrid ante la tragedia. [70]

Repercusión en la organización ciudadana posterior[editar]

Procesos como las polémicas elecciones presidenciales de 1988 en donde la coalición de partidos de izquierda encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas alegó fraude electoral; la progresiva democratización del Distrito Federal a partir de 1993 y la victoria del mismo Cárdenas en 1997 como primer jefe de gobierno, son consecuencia directa del sismo del 85.[70] [36] [71]

Demolición y reconstrucción de viviendas[editar]

Placa que indica un edificio reconstruido en la Colonia Obrera, Ciudad de México.

La pérdida de miles de viviendas, creó una situación gubernamental de respuesta rápida y masiva. El 19 de septiembre de 1985 se establecieron por instrucción presidencial la Comisión Metropolitana de Emergencia y la Comisión Nacional de Emergencia. El propósito de estas comisiones era generar instancias capaces de proveer los recursos necesarios a los damnificados, creándose también la Coordinación de Vivienda, que formaba parte del Comité de Auxilio Social de la Comisión Nacional de Reconstrucción.

Como resultado de estas acciones se logró integrar un inventario de vivienda disponible para la atención de la población damnificada, con un total de 14146 viviendas; 5618 de INFONAVIT, 2794 de FOVISSSTE, 5954 de FOVI/BANCA, 1620 de AURIS y 160 de FONHAPO.

El Departamento del Distrito Federal y el Gobierno del Estado de México acordaron de forma excepcional que los damnificados obtendrían los siguientes beneficios:

  • La banca nacionalizada acordó diferir el pago del enganche en la adquisición de las viviendas financiadas por ella, a través de un crédito adicional por cinco años en favor de los beneficiarios, con una tasa anual del 4 %.
  • El Departamento del Distrito Federal y el Gobierno del Estado de México exentaron impuestos y derechos estatales en el proceso de adjudicación de viviendas.
  • Los colegios de notarios de la Ciudad de México y del Estado de México se comprometieron a escriturar gratuitamente las viviendas que se adjudicaran a los damnificados.

La reconstrucción habitacional, comenzó formalmente el 1 de octubre de 1985 con el Programa Emergente de Vivienda Fase I (PEV I) coordinado por la SEDUE y el DDF. Este programa atendió a la población que perdió su vivienda y brindó una opción habitacional, clasificando a la población de la siguiente manera:

  • Habitantes de condominios construidos por el sector privado que residían en el momento del desastre en viviendas en propiedad o rentadas. A este conjunto se le denominó población abierta e incluía a todas aquellas familias que no pertenecían a los conjuntos habitacionales administrados por el Estado. Esta población abierta estaba constituida en un 85 % por personas que rentaban la vivienda.
  • Inquilinos del conjunto habitacional Presidente Benito Juárez, administrado por el ISSSTE, institución que asignó sus departamentos bajo un régimen de renta.
  • Residentes del conjunto habitacional Presidente Adolfo López Mateos, Nonoalco-Tlatelolco. Para este grupo se elaboró un programa especial denominado Programa de Reconstrucción Democrática de Tlatelolco.

Un año después de iniciado el programa y de considerarse concluido, las cifras oficiales indicaban que se había beneficiado a un total de 16,077 familias, 8,629 de ellas accedieron a una nueva vivienda y 7,449 a un crédito hipotecario para adquisición de vivienda de terceros.

El PEV I atendió a damnificados provenientes de diversas zonas afectadas de la Ciudad de México, sin embargo, el 70 % de personas atendidas en este programa, pertenecían a la Delegación Cuauhtémoc.

Para el 28 de abril de 1986 el programa de obras anunció que se demolerían en Tlatelolco, solamente ocho edificios, en 60 se realizarían reparaciones de acabados e instalaciones y en los 32 restantes se desarrollarían acabados de instalación y cimentación. De acuerdo a este comunicado, se recuperarían 9744 departamentos.

A mediados de agosto de 1986, se anunció que la parte del edificio Nuevo León que continuaba en pie, sería demolido el día 24, esto motivó muestras de inconformidad por parte de la Coordinadora Única de Damnificados de Tlatelolco y de la Coordinadora Única de Damnificados, quienes argumentaron que el objetivo de la demolición del inmueble era cancelar las investigaciones sobre las causas que originaron su derrumbe y eximir de responsabilidades a las personas implicadas. Las negociaciones entre los damnificados y las autoridades continuaron hasta llegar al acuerdo de continuar con las investigaciones por parte de la Procuraduría General de la República y llevar a cabo la demolición el 24 de agosto de 1986.

De acuerdo con el informe de la vocalía ejecutiva del 31 de marzo de 1987, para continuar los trabajos de recuperación de vivienda se integraron 7 subprogramas.[72]

  1. Proyecto ejecutivo de reconstrucción
  2. Reubicación temporal. Creado para desocupar 32 edificios, recomendarlos y reestructurarlos.
  3. Reparación de acabados. Subprograma diseñado para reparar daños menores de 6346 departamentos de 60 inmuebles.
  4. Recimentación y reestructuración. Creado para reconstruir 32 edificios con daños mayores, un total de 4214 departamentos.
  5. Demolición. Subprograma proyectado para derribar 8 inmuebles dañados irreparablemente, para este programa se tuvo especial cuidado en los métodos de demolición, debido a que se realizó en zonas de alta concentración urbana.
  6. Servicios y mantenimiento. Diseñado para operar eficientemente durante los trabajos de reconstrucción.
  7. Obras inducidas. Preparación de los diferentes frentes de trabajo, accesos a los mismos y de las circulaciones vehiculares, así como modificaciones a la infraestructura urbana y a las redes de sistemas de los servicios públicos.

Escombros[editar]

Se recogieron 2 388 144 m3 de escombros; tan solo para despejar 103 vías consideradas prioritarias se retiraron 1 500 000 t de escombros (110 600 viajes de camiones de volteo).[30]

Interrogantes que invitan a la movilización[editar]

El movimiento vecinal Tlatelolca, se exigía el cumplimiento de las cláusulas especificadas en el «Certificado de Participación Inmobiliaria» para la reconstrucción de Nonoalco-Tlatelolco después se llamo «Concertación Democrática», la cual fue impulsada por el Programa de Reconstrucción de de Nonoalco-Tlatelolco. La Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología inicio en mayo de 1986 la obra de tres subprogramas:

  • Reparación de daños menores en 60 edificios
  • Reparación de daños en Cimentación y Estructura en 32 edificios
  • Programa de Demolición en 8 edificios[73]

La brecha de Guerrero y el Sistema de Alerta Sísmica[editar]

A lo largo del Pacífico mexicano se tienen dos brechas sísmicas, una zona de subducción tectónica entre cuyas características se incluye una gran actividad. El sismo del 85 se produjo en la Brecha Sísmica de Michoacán. Se les llama brechas o gaps a las zonas donde se observa actividad sísmica anómalamente menor a la de las zonas que la rodean, es decir son zonas de silencio sísmico. Desde 1981 investigadores del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM habían identificado varias[74] maduras en México, entre ellas la de Michoacán, alertando sobre la posibilidad de que éstas produjeran sismos de magnitudes considerables.

Otra brecha sísmica importante es la de Guerrero, localizada entre Acapulco y Papanoa, en la región Costa Grande de dicho estado. Por sus características, se estima que en esta brecha se puede producir un sismo de igual magnitud que el de 1985. Es por esto que se instaló el Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de México que opera desde 1991 y es mantenido por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico. El SAS consiste de 12 estaciones sísmicas ubicadas en la costa de Guerrero que al detectar un sismo de magnitud mayor a 5 envían una alerta a la estación central para que emita la alarma. Debido a que la propagación de la fase más rápida de ondas sísmicas es de unos 8km/s y que las estaciones están en promedio a unos 320 km de la Ciudad de México, el SAS puede emitir una alerta que puede dar hasta 60 segundos de aviso previo a las manifestaciones del sismo en la ciudad.

Personajes famosos muertos durante el sismo[editar]

  • Rodrigo Rockdrigo González, músico de rock urbano. Falleció en el edificio donde habitaba en Bruselas y Liverpool, en la colonia Juárez, junto a su novia Francois Bardinet. Rockdrigo había llegado pocas horas antes a su hogar luego de la fiesta del primer aniversario del periódico La Jornada.
  • Frederik Vanmelle, actor y director de teatro.
  • Gustavo Armando El Conde Calderón y Sergio Rod, locutores y conductores del programa de radio: Batas, pijamas y pantuflas. Ambos fallecieron en la cabina de Radio Fórmula en la calle Doctor Río de la Loza, mientras el programa estaba al aire.
  • Félix Sordo Noriega, locutor de la XEW y conductor de Televisa.
  • Ernesto Villanueva, productor de Televisa.

Los sismos en la cultura[editar]

Novela, ensayo y crónica[editar]

  • 2012 - Septiembre. Zona de desastre. Publicada por el caricaturista José Hernández y el escritor Fabrizio Mejía Madrid.[75] Cuenta los días posteriores a los terremotos de la Ciudad de México, el 19 y 20 de septiembre de 1985.
  • 2010 - Arte y olvido del terremoto. El escritor Ignacio Padilla analiza la creación artística producida durante y después del 19 de septiembre de 1985. Este ensayo ganó el Premio Luis Cardoza y Aragón de Artes Plásticas.[76]
  • 2010 - 8.8: El miedo en el espejo. En esta crónica, Juan Villoro compara la intensidad de dos de los terremotos más intensos que ha sufrido América Latina: el de 1985 en la ciudad de México y el de 2010 en Santiago de Chile.
  • 2005 - Opening Mexico: The Making of a Democracy. Ensayo de Julia Preston y Samuel Dillon.[77] En el capítulo 4, “Earthquake, 1985”, los autores relacionan el terremoto con la vida política de México.[78]
  • 2005 - No sin nosotros. Los días del terremoto 1985-2005. Ensayo de Carlos Monsiváis sobre los días que sucedieron al terremoto.[79]
  • 2005 - Terremoto. Ausentes/Presentes, 20 años después. Escrito por Guadalupe Loaeza.
  • 1990 - Ciudad rota: La ciudad de México después del sismo. Fernández García, Martha Raquel. Prólogo de Luis Ortiz Macedo. 281 pp. UNAM: Instituto de Investigaciones Estéticas. ISBN 9683614930
  • 1988 - Nada, nadie. Las voces del temblor. Crónica de Elena Poniatowska basada en decenas de entrevistas a sobrevivientes del terremoto, es una colección de los testimonios de muchas personas que presenciaron el terremoto y sus secuelas. Poniatowska recopiló los testimonios de los periódicos, de los discursos oficiales del gobierno, y más interesante aún, de las vivencias de la gente. En esta obra, Poniatowska crea un espacio donde la gente misma puede hablar y recordar acerca del esfuerzo de los civiles para rescatar las personas sepultadas vivas y muertas, sobre la familia que perdió, sobre la experiencia de ser sepultado y sobre el drama y la conmoción que sacudieron a la ciudad de México.
  • 1988 - Historia de los sismos de 1985: La Ciudad de México. Departamento del Distrito Federal.
  • 1987 - Camarillo, María Teresa (coord.). Memoria periodística del terremoto: 19 de septiembre-10 de octubre 1985, México: UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Hemeroteca Nacional, 1987. ISBN 968-837-979-4

Poesía[editar]

  • El poema “Las ruinas de México (Elegía del Retorno)”, del poeta José Emilio Pacheco. En “Las ruinas de México (Elegía del Retorno)”, Pacheco explora el significado de la vida, la grandeza de la naturaleza contra la civilización, y la corrupción de la política como resultó de su experiencia del terremoto.

Teatro[editar]

Cine[editar]

Música[editar]

  • La canción «El día en que la tierra se movió», del grupo de rock mexicano El Tri, en el cual se rinde tributo a las personas fallecidas, además de narrar cómo sería un homenaje ideal y ficticio a una persona fallecida simpatizante del rock & roll.

Sitios conmemorativos[editar]

Plaza de la Solidaridad en honor a las víctimas del terremoto.
Monumento a la costurera en San Antonio Abad.

Existen los siguientes sitios conmemorativos por las víctimas del sismo:

  • Plaza de la Solidaridad. En el predio comprendido entre Avenida Juárez, Luis Moya, y Balderas y en el que todos sus edificios se vinieron abajo, se estableció la Plaza de la Solidaridad, que luce enmedio la escultura basada en un astabandera sostenida por muchas manos, obra del escultor Javier Campuzano Reyes Retana.
  • Parque del Sol en donde se encontraba el Edificio Nuevo León en Tlatelolco. Aquí se construyó un parque con un reloj solar, y también se develó un busto en honor del tenor Plácido Domingo, quien participó en las labores de rescate en dicho sitio.[83]
  • Monumento a la costurera en el predio de Manuel José Othon esquina San Antonio Abad, contiguo al local de la Asociación de Costureras y Costureros 19 de septiembre.

Referencias[editar]

Notas[editar]

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  23. "Parecía que la tierra estaba viva, como si se quejara de sus entrañas. Cuando salimos a ver la gente estaba en la calle, gritando, llorando, había casas derrumbadas, paredes cuarteadas, banquetas rotas, parecía como si estuviéramos en guerra". Testimonio de Glora Solís de Campos en Loaeza, Guadalupe, et al. (2005). Terremoto. Ausentes/Presentes, 20 años después. 229 pp. México: Planeta. ISBN 970370378X
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Fuentes[editar]

Véase también[editar]

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