Cadena nacional

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Una cadena nacional, cadena oficial o red voluntaria[1] es una transmisión conjunta a través de diversos medios de comunicación, generalmente emisoras de radio y televisión, que pretende llegar a la mayor cantidad de habitantes de un Estado. Este tipo de emisiones suele ser de carácter político, ya que en su mayoría son mensajes de autoridades gubernamentales acerca de diferentes asuntos de interés general.

Las características institucionales de la cadena nacional varían según la legislación y costumbres de cada país. Puede ser un recurso contemplado oficialmente en la legislación o usarse el nombre de forma informal, para describir una transmisión coordenada. El acople de los distintos medios a la señal de la cadena oficial puede ser, asimismo, voluntario u obligatorio. De igual manera, la cadena nacional puede utilizarse para distinto tipo de transmisiones además de los mensajes oficiales de las autoridades del Estado.

Situación por país[editar]

Argentina[editar]

En la Argentina, el uso de la cadena nacional está regulado por el artículo 75 de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009. Asimismo, el artículo 76 de la citada ley dispone que la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) podrá disponer la emisión de mensajes de interés público, los cuales no podrán tener una duración mayor a los ciento veinte (120) segundos. El artículo 74 obliga a los licenciatarios de medios de comunicación a ceder espacios de programación a los partidos políticos durante la campaña electoral según disponga la ley correspondiente.

Previamente, el uso de la cadena nacional estaba contemplado en el decreto-ley 22.285 de 1980, Ley Nacional de Radiodifusión.[2] Esta disponía, en su artículo 72, que los titulares de servicios de difusión estaban obligados a transmitir sin cargo cadenas nacionales, regionales o locales que dispusiera el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), antecesor de la actual AFSCA.

Chile[editar]

En Chile, tras el retorno a la democracia, la cadena nacional tiene carácter voluntario, invitándose a las emisoras a tomar la señal oficial. Previamente, durante el régimen de Augusto Pinochet, así como en los gobiernos anteriores, era obligatoria. Tras la elección presidencial de 1989, las cadenas nacionales empezaron a ser voluntarias, siendo la primera de ellas la pronunciada por el ministro del Interior de la época, Carlos Cáceres Contreras, quien reconoció el triunfo de Patricio Aylwin.

En el caso chileno, algunas cadenas nacionales se transmiten empleando una transmisión previa de los departamentos de prensa de los canales de televisión y radioemisoras, como ocurre los días 21 de mayo, 18 y 19 de septiembre y el cambio de mando presidencial. En todos estos casos, tras la transmisión por separado, se pone uno o más periodistas, para relatar lo que sucede previo a la llegada del Presidente de la República a una actividad que requiera su transmisión a todo el país. Al finalizar la actividad, cada canal y radioemisora, recoge las impresiones de otros participantes de la misma.

En el caso de las radioemisoras, la transmisión se hace desde una unidad móvil de audio, con sus propios periodistas, en el caso de CNN, este canal conecta su señal, tanto a una radio de su propiedad, como asociada a la compañía (como ocurre con Radio Bío Bío, para CNN Chile). El tiempo de duración de dicha transmisión, puede variar, de acuerdo a lo que se vaya a decir.[cita requerida]

En Chile se utiliza la cadena nacional para la franja electoral, espacio regulado por ley donde todas las emisoras transmiten en simultáneo propaganda electoral de los distintos partidos. La Teletón, maratón solidaria en donde varios canales de televisión y radioemisoras transmiten en forma conjunta, también puede ser considerada una forma de cadena nacional.[cita requerida]

Críticas[editar]

Las cadenas nacionales obligatorias con contenido político han sido fuertemente criticadas por algunos medios de comunicación, ya que en algunos países deben emitir contenidos que muchas veces difieren de su línea editorial. Ese fue el caso de la emisora RCTV de Venezuela, opositora a Hugo Chávez, que se negó a emitir un mensaje del gobernante en 2007, pese a que en dicho país existe la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, que obliga a cadenas de radio y televisión a difundir informaciones del Poder Ejecutivo.[3]

Otra situación similar fue la oposición, por parte de la prensa hondureña, de emitir cadenas nacionales durante el gobierno del Presidente Manuel Zelaya, por considerar que "en el pasado se usó constantemente el sistema de cadena nacional, principalmente por los gobiernos de facto, sin resultados satisfactorios".[4]

En Chile, durante el período de la Unidad Popular, algunas radioemisoras (principalmente de oposición), se descolgaban de las cadenas nacionales para emitir su programación normal. En esa época eran obligatorias.[cita requerida]

Referencias[editar]

Véase también[editar]