Montoneros

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Montoneros
Activa 1970 a 1979
País Bandera de Argentina Argentina
Fidelidad Peronismo de izquierda
Parte de Movimiento Peronista
Comandantes
Último líder Mario Firmenich
Comandantes
notables
Norma Arrostito, Fernando Abal Medina, Gustavo Ramus, José Sabino Navarro, Roberto Quieto, Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja
Insignias
Bandera de Montoneros. Flag of Montoneros.svg
Sello de la tacuara (por las montoneras del siglo XIX) y el fusil. Seal of Montoneros.svg
Emblema del Ejército Montonero. Emblem of the Montonero Army.svg
Cultura e historia
Mote montonero, monto
Lema "Perón o Muerte" y "Libres o Muertos Jamás Esclavos"
Colores rojo y negro
Aniversarios 7 de septiembre, «Día del Montonero»

Montoneros fue una organización guerrillera argentina de la izquierda peronista que desarrolló la lucha armada entre 1970 y 1979.

Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado Revolución Argentina (1966 - 1973) y el retorno al poder de Juan Domingo Perón. Una vez que asumió la Presidencia Héctor José Cámpora sus acciones de violencia se dirigían a la instauración de un "Socialismo Nacional", al que consideraban la evolución natural del justicialismo. Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del 1 de mayo de 1974 sus acciones provocaron el rechazo de su líder y de los sectores sindicales y políticos ortodoxos, llevándolos a un gradual aislamiento. Su conducción decidió volver a la clandestinidad, el 6 de septiembre de 1974. Un año después, el 8 de septiembre de 1975, fue declarada "ilegal" por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Su posterior desarticulamiento se dio a manos de la dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón el 24 de marzo de 1976. Existe controversia si fue o no una organización terrorista: por un lado fue la dictadura militar la que utilizó el calificativo, no existiendo aun consenso internacional para su tipificación legal, y por el otro esa fue la categorización establecida por los jueces que evaluaron jurisdiccionalmente su actuación.

Orígenes, ideología y fundadores[editar]

Las raíces tempranas del movimiento se pueden encontrar en la década de 1960, en la confluencia de militantes del movimiento nacionalista estudiantil de ultraderecha Tacuara, la Agrupación de Estudios Sociales de Córdoba[1] , el Ateneo de Santa Fe[2] y otras agrupaciones del integrismo de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Desde dichas vertientes se perfilaron grupos que se afianzarían junto a la militancia católica de jóvenes de clases medias y altas, cuyo órgano de prensa aglutinante era la revista nacionalista "Azul y Blanco" dirigida por Marcelo Sánchez Sorondo y Ricardo Curutchet y cuyo secretario de redacción desde 1966, fue Juan Manuel Abal Medina. Luego, estos jóvenes tuvieron un punto de encuentro en la revista Cristianismo y Revolución, dirigida por Juan García Elorrio, y a partir de allí se conforma el Comando Camilo Torres que, junto al grupo conducido por José Sabino Navarro, pueden considerarse las células iníciales de Montoneros.

Hacia fines de la década de 1960 fueron alineándose con el peronismo revolucionario, de neto perfil populista y anti-imperialista, en tanto que su ideología se estructuraba con una poco clara mezcla de la doctrina peronista, con elementos del marxismo latinoamericano revolucionario provenientes del Che Guevara y de Fidel Castro, recibiendo fuertes influencias católicas desde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Varios fundadores de lo que luego se transformaría en una organización armada se conocieron cuando eran seguidores del sacerdote tercermundista Carlos Mugica.

Autodefinidos en sus comienzos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista, y utilizando consignas como "Perón o muerte", Montoneros se asumió como organización político militar en la provincia de Buenos Aires, y fue encabezada por Fernando Abal Medina, Carlos Gustavo Ramus, José Sabino Navarro, Emilio Maza, Carlos Capuano Martínez, Norma Arrostito, Mario Firmenich, entre otros.

El nombre Montoneros resaltaba la continuidad histórica con los caudillos del interior argentino en el siglo XIX y las "montoneras" originales, del "Chacho" Peñaloza y Felipe Varela, y establecía así una línea política nacionalista, antiimperialista y federal que la hacían partir de José de San Martín y las guerras de la independencia, pasar por los caudillos y Juan Manuel de Rosas y desembocar en Perón. Inclusive, en las primeras épocas de la organización guerrillera, varios de sus comandos operativos (Unidades de Combate) adoptaron circunstancialmente el nombre de esos caudillos para firmar sus "partes de guerra". Esta práctica se abandonó cuando sus militantes comenzaron a caer en combate y los comandos firmaban entonces con los nombres de los compañeros muertos.

Otros dirigentes notorios fueron Julio Roqué, Dardo Cabo, Marcos Osatinsky, Roberto Quieto, Horacio Mendizábal, Raúl Yaguer, Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja, Rodolfo Galimberti, José Pablo Ventura, algunos de ellos provenientes de la organización Descamisados y otros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o «FAR», una organización armada nacida de la fractura del PC argentino, la cual trocó su ideología marxista-leninista original por una más próxima al peronismo combativo, hecho que condujo a su fusión con Montoneros el 12 de octubre de 1973.

El 7 de septiembre de 1970, en William Morris (provincia de Buenos Aires), fueron muertos en un enfrentamiento Fernando Abal Medina y Carlos Gustavo Ramus. Desde entonces, la militancia que adscribe al sector de izquierda peronista conmemora esa fecha como el "Día del Montonero".

Su primera acción pública[editar]

La organización armada Montoneros se presentó ante la sociedad el 1 de junio de 1970 mediante un comunicado referido al secuestro y asesinato del general y expresidente Pedro Eugenio Aramburu, quien fuera la cabeza de la Revolución Libertadora que en 1955 había derrocado al gobierno constitucional de Perón. Sobre esa acción dijo Mario Eduardo Firmenich:

"El ajusticiamiento de Aramburu era un viejo sueño nuestro…La ejecución de Aramburu debía significar precisamente la aparición pública de la organización.”[3]

El padre Carlos Mugica dijo entonces: Quienes secuestraron a Aramburu no fueron los guerrilleros de Taco Ralo. Es un castigo por los fusilamientos de 1956 y si digo algo más me va a pasar un camión por encima[cita requerida]. El secuestro se había realizado el 29 de mayo (Día del Ejército Argentino), cuando militantes de un autodenominado «Comando General Juan José Valle de la Organización Montoneros» vestidos como oficiales del Ejército lo sacaron de su departamento haciéndole creer que le brindarían custodia. Aramburu fue llevado por la fuerza a la estancia La Celma de la localidad de Timote en la provincia de Buenos Aires, y en un «juicio revolucionario» en el que no tuvo posibilidad de defensa, es acusado por «traición a la patria», por los fusilamientos de civiles en los basurales de José León Suárez, por el del general Juan José Valle y otros militares, y por la desaparición del cadáver de Evita. Posteriormente, Aramburu fue asesinado por Fernando Abal Medina en el sótano de la mencionada chacra.

La sentencia que se dictó a raíz de la muerte de Aramburu condenó a varios de los autores por el delito de homicidio, pero las penas no llegaron a cumplirse pues fueron amnistiados al llegar Héctor José Cámpora a la presidencia.

Los estudiosos de los movimientos armados de la época establecen su punto fundacional en este secuestro, pero en la práctica, Montoneros ya existía como una organización política desde hacía ya varios meses, aunque muy minoritaria y casi secreta.

La toma de la Calera[editar]

El 1 de julio de 1970, a las 7.30, los Montoneros realizaron un operativo en la localidad cordobesa de La Calera. Tomaron la comisaría, se asaltó el Banco de la Provincia de Córdoba, se tomó la central telefónica y se inutilizaron sus equipos y se dejó en la esquina del banco una caja –un supuesto explosivo– que en realidad contenía un grabador con la marcha peronista. Luego de la retirada, diversos errores de planificación y ejecución provocaron la detención de varios militantes, algunos de ellos fundadores de la organización. Fueron heridos Ignacio Vélez y Luis Lozada y detenidos José Breganti, Felipe Defrancesco, Cristina Liprandi, José Fierro, Juan Conte Grand, Carlos Alberto Soratti Martínez y Heber Albornoz en tanto murió en el enfrentamiento el llamado Comandante Emilio Maza.

Inserción en el peronismo[editar]

A partir de allí y en sus primeros años de accionar, los Montoneros iniciaron un proceso de rápida captación de cuadros en el peronismo (que podía comprobarse con la participación de decenas de miles de simpatizantes y adherentes en las manifestaciones populares), y un gran crecimiento de militantes y adeptos que se integraban a sus agrupaciones de superficie (Juventud Peronista de las Regionales, Juventud Trabajadora Peronista y Juventud Universitaria Peronista, que titularizaba los Centros de Estudiantes en casi todas las facultades del país), y procuraron influir políticamente en el levantamiento de la proscripción del peronismo y la convocatoria a elecciones, en las que impusieron la consigna: "Luche y Vuelve".

Asesinato de políticos[editar]

El 18 de marzo de 1972, tres hombres y una mujer que dijeron pertenecer a Montoneros ingresaron a la casa del dirigente político Roberto Mario Uzal, de la junta Promotora Provincial del partido Nueva Fuerza, e intentaron secuestrarlo. Uzal se resistió y en el tiroteo resultó herido, falleció dos días más tarde, el 20 de marzo. Los guerrilleros se retiraron luego de pintar la casa con consignas.[4]

Arturo Mor Roig dirigente de la Unión Cívica Radical que había sido Ministro del Interior durante la presidencia de facto de Lanusse y que se había retirado de la política, fue asesinado por Montoneros[5] el 15 de julio de 1974 mientras almorzaba en un restaurante de San Justo. También fueron asesinados por los guerrilleros el jefe de la Policía Federal Alberto Villar y su esposa.

La relación con Perón[editar]

Entre sus variados contactos con las agrupaciones de superficie, Montoneros integra a JAEN (Juventud Argentina para la Emancipación Nacional) a su estructura de masas. Los dirigentes de dicha agrupación eran Rodolfo Galimberti y Ernesto Jauretche. Se decidió además que Galimberti viajara hacia España con una carta de Montoneros, dirigida al general Perón en donde le explican las causas y motivos por los que secuestraron y dieron muerte al expresidente Pedro Eugenio Aramburu, como también sus intenciones de continuar actuando como el brazo armado del movimiento peronista. Desde su exilio en Madrid, Perón los alentó en su proceder guerrillero, pues el accionar y la lealtad incondicional de esta organización le posibilitaba presionar y desestabilizar a los gobiernos de facto de la llamada Revolución Argentina que gobernaba por entonces en el país.

En dicha línea estratégica, a la distancia Perón los denominó «formaciones especiales», dando a entender que la existencia de los Montoneros y las otras organizaciones armadas del peronismo eran una circunstancia temporal y táctica, que se justificaba en la medida de la existencia de una dictadura militar. No obstante, les prodigó elogios tales como «juventud maravillosa», e inclusive en una carta, refiriéndose a la ejecución del Aramburu, les escribió «encomio todo lo actuado». Según consta en numerosos testimonios y declaraciones públicas de la época, los Montoneros –erróneamente– consideraron que tenían el aval de Perón para constituirse en la vanguardia revolucionaria funcional a los planes del viejo caudillo para la construcción de una Patria Socialista.

El 11 de marzo de 1973, en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), que nucleaba al Partido Justicialista, al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista Unificado y a otras fuerzas menores, ganó por abrumadora mayoría llevando como candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora. Perón retornó definitivamente a la Argentina, y a partir de esos días modificó sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido, prefiriendo apoyar y respaldarse en el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores y simpatizantes de derecha, marcando por lo tanto una creciente distancia discursiva hacia Montoneros, y quitándole gradualmente espacio y protagonismo político dentro del movimiento que él lideraba.

La masacre de Ezeiza[editar]

El 20 de junio de 1973, durante la oportunidad tan esperada por sus partidarios del regreso de Perón a su país luego de 18 años de exilio, ocurrieron los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, en esa localidad cercana al aeropuerto internacional donde estaba programado que arribaría la aeronave, constituyendo el dramático anticipo de lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político argentino.

Para recibir a Perón concurrió al lugar un número de personas que fue estimado desde un millón y medio hasta seis millones de personas, en tanto que una versión del periodista Hugo Gambini afirma que un avión de reconocimiento de la Fuerza Aérea que tomó fotografías de la multitud y luego hizo el cálculo en una hoja milimetrada habría demostrado que se trataba solamente de doscientas mil personas, la mayor concentración en el país hasta el momento,[6] y en medio de ella las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de izquierda representaban un importante despliegue de movilización. Por expresas directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en el coronel (RE) Jorge Osinde, del ala más conservadora de su movimiento político, excluyendo a Esteban Righi (por entonces Ministro del Interior de la Nación), responsable natural de la seguridad del país e ideológicamente cercano a Montoneros.

Varios enfrentamientos —cuyo saldo de muertos y heridos nunca fue determinado exactamente, ni investigado judicialmente— se generaron durante todo el día entre los grupos armados paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y militantes de Montoneros que habían concurrido armados, en medio de cientos de miles de concurrentes, algunos con sus familias, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo y tampoco recibían información a través de las radios que silenciaban los hechos.

Al caer la tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traía a Perón fue desviada al aeropuerto de Morón. Por la noche aún continuaron las corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayoría de la multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.

Las contradicciones con el gobierno[editar]

Una vez radicado en el país Perón comenzó a apartarse tanto de los cuadros armados de Montoneros como de sus enlaces políticos, los miembros de las Juventudes Peronistas de la Tendencia Revolucionaria.

Montoneros, que ya atravesaba un proceso de contradicciones internas entre la realidad del proyecto de Perón y sus propias expectativas, seguía apoyando públicamente al gobierno pero el 25 de septiembre de 1973 un grupo comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) asesinó al Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT) José Ignacio Rucci, en el populoso barrio de Flores de Buenos Aires.

Si bien Montoneros no reconoció en ese momento la autoría dado que había sido la FAR -antes de la unificación de ambas organizaciones- la que llevó a cabo ese atentado, fue aceptado años después por varios dirigentes de la organización que ese operativo fue planificado y concretado para "tirarle un muerto a Perón" y demostrarle poder. La emboscada a Rucci ocurrió sólo dos días después de las elecciones que consagraron a Perón por tercera vez presidente constitucional de Argentina, y provocó una conmoción política. Aparentemente el objetivo del asesinato fue mostrar sus fuerzas y sus límites desafiando al propio Perón, y reclamar con ello la cuota de poder que se les negaba dentro del gobierno. El sindicalismo ortodoxo, la CGT y el resto del peronismo interpretaron este atentado como una abierta declaración de guerra. Montoneros se fusionó definitivamente con la FAR al mes siguiente, en octubre de 1973 [7] por lo que, como en el caso de Vandor, Montoneros por motivos políticos se hizo cargo de operativos militares cometidos con anterioridad por miembros de otras organizaciones.

La "Triple A" (AAA)[editar]

Afloró entonces el pleno protagonismo político de José López Rega, ex cabo de la Policía Federal Argentina, secretario privado de Perón y conocido también como Lopecito, tal como lo llamaba familiarmente Perón, Daniel por sus allegados y El Brujo por sus enemigos, debido a sus inclinaciones esotéricas, que fue ascendido a Comisario General por Perón en un solo paso e inmediatamente nombrado Ministro de Bienestar Social del gobierno. Ministro y consejero de confianza del líder, López Rega tuvo un importante rol en la lucha contra Montoneros, a quienes solía referirse como la infiltración marxista. Su poder en el gobierno le permitió crear y apoyar financieramente con fondos ilícitamente desviados desde el ministerio a su cargo a la paramilitar Alianza Anticomunista Argentina o Triple A.

La Triple A contaba muchas veces con la colaboración operativa y de inteligencia militar para atentar violentamente, no sólo contra los cuadros Montoneros y las juventudes políticas de la Tendencia Revolucionaria, sino también contra cualquier ciudadano sospechoso de poseer una ideología de izquierda.

El Primero de Mayo[editar]

El punto de máxima tensión en el proceso de expulsión de Montoneros del movimiento peronista se produjo el 1 de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el Día del Trabajo. Ya en el ocaso de su vida, Perón, en pleno ejercicio de sus facultades como presidente e indignado por los cánticos ofensivos que entonaban las columnas montoneras contra su esposa y vicepresidente María Estela Martínez de Perón, contra López Rega y acusando a su gobierno de "estar lleno de gorilas", durante una gran convocatoria en la Plaza de Mayo Perón los llamó estúpidos e imberbes en un encendido y recordado discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno (el discurso de Perón completo puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=C40-ChOgaxA). La reacción de los militantes montoneros y sus simpatizantes, provocó algunos enfrentamientos y la inmediata retirada de la Plaza de las columnas que respondían a la organización.

Perón le encomendó al Dr. Juan Manuel Abal Medina que les transmitiese que él quería hablar personalmente con Norma Arrostito y con Fernando Vaca Narvaja. La conducción de Montoneros no autorizó a los dos convocados por Perón, a que se encontraran con él, por lo que la reunión no se realizó.[cita requerida]

Luego de dicho suceso, la jerarquía montonera decidió el pase a la clandestinidad de la organización. El retorno a la actividad clandestina fue reconocido formalmente por la Conducción Nacional de Montoneros en el mes de septiembre de 1974 mediante una conferencia de prensa secreta ofrecida por Mario Firmenich, Adriana Lesgart (Grupo Evita), José Pablo Ventura (JUP), Enrique Juárez (JTP) y Juan Carlos Dante Gullo (JP). La organización fue declarada ilegal por el gobierno el 8 de septiembre de 1975.

A partir de 1975 se realizaron conversaciones para un acercamiento entre la dirigencia de Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), otra organización armada irregular argentina de ideología marxista-leninista y brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

Frente a los hechos armados emprendidos por la guerrilla se dio una acción cada vez más violenta de la derecha peronista –sostenida desde el entorno del propio Perón– contra las organizaciones guerrilleras que se acentuó más aún luego de la muerte del anciano líder, al asumir su esposa y vicepresidente María Estela Martínez de Perón la presidencia, y de la que se afirmaba que su opinión y voluntad estaban bajo la influencia de López Rega.

El secuestro de los Born[editar]

En medio de un clima político y social sumamente enrarecido y conflictivo, el 19 de septiembre de 1974 un comando montonero concreta el secuestro extorsivo que obtuvo el cobro del mayor rescate de la historia argentina ya que la organización recibió sesenta millones de dólares, por la entrega con vida de los hermanos Juan y Jorge Born (Bunge & Born), a los seis y nueve meses respectivamente. Los hermanos Born eran por entonces los principales accionistas del mayor conglomerado productor y exportador cerealero argentino. Durante este hecho Montoneros asesinó a un empresario (de apellido Bosch) y al conductor del vehículo (apellidado Pérez) en que viajaban los secuestrados.

Dirigentes montoneros confirmaron que una parte del dinero fue derivada hacia Cuba con el fin de ponerla transitoriamente a resguardo, en tanto que el pago final de unos 17 millones de dólares fue cobrado y administrado por el banquero David Graiver, quien tenía sus oficinas en la ciudad de Nueva York y falleció en un dudoso accidente de aviación. Las relaciones entre el régimen de Fidel Castro y los Montoneros no siempre eran de mutua afinidad. Por un lado han circulado versiones periodísticas sugiriendo que la fortuna de los Montoneros quedó finalmente incautada y confiscada en Cuba por orden de Castro, pero algunos ex funcionarios cubanos han declarado que todo el dinero proveniente de este mega secuestro les fue entregado a Firmenich, Perdía y Yaguer, algunas veces en forma personal y en efectivo, y otras en graduales y sucesivas remesas al exterior vía complejas triangulaciones financieras a través de bancos de Checoslovaquia y Suiza.

Los mencionados dirigentes montoneros jamás han dado precisiones ni respondido fehacientemente los cuestionamientos en tal sentido, y el destino final de los fondos del rescate se mantiene como un enigma.

La desaparición de Roberto Quieto[editar]

El 28 de diciembre de 1975 personas dirigidas por quien se identificó con una credencial como Inspector Rosas, de la Policía Federal, redujeron al dirigente montonero Roberto Quieto con violencia a culatazos en la cabeza, lo arrastraron hasta un auto y partieron velozmente.

La noticia fue difundida por la prensa al mismo tiempo que legisladores radicales denunciaban el hecho en el Congreso. Al gobierno de la presidente María Estela de Perón llegaron reclamos de dirigentes e intelectuales del país y del extranjero pero en ningún momento reconoció la detención de Quieto quien, según algunas fuentes habría sido torturado en la guarnición militar de Campo de Mayo, pero del que nunca se tuvieron noticias ciertas pasando a la categoría de desaparecido.[8]

El juicio del Tribunal Revolucionario[editar]

Una semana después del hecho Montoneros informó internamente que habían caído algunos locales de importancia conocidos por Quieto y que no cabían dudas acerca de su responsabilidad y casi de inmediato decidió cesar todas las acciones y gestiones por su liberación y un poco más adelante le iniciaba juicio revolucionario. Luego Montoneros emitió un comunicado informando que el 14 de febrero de 1976 el Tribunal Revolucionario había encontrado a Roberto Quieto "culpable de los delitos de deserción en operación y delación, y propuesto las penas de degradación y muerte a ser aplicadas en el modo y oportunidad a determinar".[9]

La detención de uno de los principales dirigentes de Montoneros, que además tenía fuerte llegada a las bases militantes había conmocionado a la militancia, en especial porque las circunstancias en que se había producido mostraban que Quieto había violado palmariamente las reglas de seguridad que, incluso, había establecido la conducción. La noticia de su condena provocó que algunos de ellos replantearan la necesidad de rediscutir el tema de cómo actuar en la tortura en la nueva situación represiva y otros miraron con suspicacia lo que pensaban era un apresuramiento de la Conducción sin explicaciones visibles. Esa condena fue un paso adelante en el camino a la implantación de la pastilla de cianuro.

Quieto proponía fortalecer la oposición civil al gobierno de María Estela de Perón y plantear el adelanto de las elecciones, o sea dar prevalencia a la actividad política y no a la acción militar que iba a favorecer la llegada del golpe pero las propuestas que se impusieron en la última reunión de 1975 del Consejo Superior Montonero, efectuada en octubre se alineaban con la posición que favorecía al golpe.[8]

José Aricó se refirió a su impresión de Roberto Quieto poco antes de su detención describiéndolo como:

“un dirigente aniquilado, derrotado, sin posibilidad de cambiar una situación en la dirección del movimiento, desconfiando profundamente de lo que ese movimiento estaba diciendo, pero obligado a defender cosas absurdas, como la creencia que una confrontación frontal con el Ejército podía llevarlos a ellos al triunfo. Eso no lo creía Quieto, Quieto era un hombre que estaba derrotado antes y su detención es la consecuencia lógica de ese desplome moral, diría, y político que se produjo en este hombre”[10]

El debate interno sobre la resistencia a la tortura[editar]

Muchos años después se siguió debatiendo sobre la mencionada condena. En un reportaje Mario Eduardo Firmenich justificó el juicio a Quieto expresando:

"Evidentemente como todos los desaparecidos Quieto fue sometido a las peores torturas que uno se pueda imaginar. Nosotros no tuvimos nunca más información de él, pero sí tuvimos evidencia de delaciones de él durante la tortura. (...) Nuestra fuerza en su ideología tenía como un elemento significativo, importante del tema del "hombre nuevo". (...) Cómo era posible que aquel que tenía que ser el hombre nuevo pudiera cantar en la tortura. Este fue el problema. Nosotros establecimos a partir de ahí dos cosas: un juicio, una ausencia a Quieto que tenía un valor realmente simbólico. Sabíamos que no tendríamos ningún rastro de él. Era un juicio que en definitiva implicaba establecer jurisprudencia para la conducta ante la represión que se avecinaba. (...) nadie puede garantizar antes de pasar por la tortura que no va a hablar era morir antes de la tortura. Y allí fue que se estableció para los miembros de la conducción la obligatoriedad de la pastilla de cianuro, para no entregarse vivo. (...) [luego] se decidió generalizar la pastilla de cianuro para evitar la delación en la tortura."[11]

Por su parte, Lila Pastoriza consideró que esa condena es un dato que muestra el reemplazo de la política por el accionar militar, el cerrojo de las opciones binarias –héroes o traidores, valientes o cobardes–, la preeminencia de las lógicas bélicas. La conducción que lo juzgara igualó en el cargo de traición tanto al integrante que se vendía al enemigo como al que era obligado a entregar información mediante la tortura y parece no haber reflexionado sobre el efecto desmoralizador que tenía para muchos militantes la condena en esas circunstancias de un dirigente respetado.[8]

Fuerza de Monte del Ejército Montonero[editar]

A mediados de 1975, se había iniciado la tarea de reclutamiento y entrenamiento dentro de los Montoneros para formar la «Compañía Montoneros de Monte» que operaría en el noroeste de Tucumán. Se efectuaron reconocimientos y se prepararon 40 depósitos, que serían futuras bases de operaciones. Para minimizar su detección entre la población civil se había formado la unidad principalmente con cuarenta voluntarios solteros oriundos de la provincia. La zona de operaciones prevista fue el noroeste de la Sierra de Medina de Tucumán. En esos tiempos el Ejército estimaba que la guerrilla del PRT-ERP tenía entre 300 y 500 combatientes en Tucumán.[12]

Durante el 13 de febrero de 1976 mientras los integrantes de la organización Montoneros penetraban por la zona de El Cadillal se produjo un encuentro imprevisto con el Ejército Argentino. Como resultado fueron muertos varios integrantes de la «Fuerza de Monte del Ejército Montonero», entre ellos Juan Carlos Alsogaray, hijo del quien había sido Comandante en Jefe del Ejército Argentino, el teniente general Julio Rodolfo Alsogaray,[13] quien tiempo atrás había sufrido un intento de secuestro fallido en la vía pública a manos de Montoneros, donde militaban sus hijos.

«Me resulta incomprensible la jerga de este genocida condenado a prisión perpetua», contestó Julio Alsogaray, hermano de Juan Carlos, cuando el ex-general Bussi, a través del sistema de teleconferencias le preguntó en junio de 2010 por qué el «Ejército Montonero» fue enviado a los montes tucumanos. Destacó que «A mí no me sorprende que mientan…, son mentirosos por naturaleza», agregó refiriéndose al argumento de los militares quienes sostienen que lo hicieron en defensa de la Patria.[14]

Estimación de la cantidad de efectivos guerrilleros[editar]

En 1983, el gobierno del general Reynaldo Bignone, afirmó que la cifra total de militantes pro guerrilleros en todo el país alcanzaba a 25 000, de los cuales 15 000 serían combatientes armados.[15] Esta última estimación contenida en su llamado «Documento Final» contradijo inteligencia previa que contabilizaba un total de 1300 combatientes del ERP en su pico máximo a mediados de los años 70,[16] y de 300 a 400 combatientes de Montoneros en 1977.[17] Las conclusiones del Documento Final son rechazadas por varios autores, en particular por Prudencio García que sitúa a la capacidad combativa de la guerrilla en 1000 a 1300 combatientes armados permanentes.[18] Otros autores de habla inglesa sostienen que hubo más de 5.000 combatientes en la organización guerrillera Montoneros,[13] mientras que la Embajada de EEUU para el año 1975 estimaba que dicha cifra era de aproximadamente 2000 para Montoneros y de 400 a 800 combatientes para el ERP.[19] A su vez, Montoneros fue una de las organizaciones más castigadas admitiendo la pérdida de 5000 miembros.[20]

Relaciones con el ERP[editar]

A principios de 1975, Montoneros destacó observadores al frente rural del ERP y creó una Unidad Básica de Combate Logística (UBCL) con la que apoyó a la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez,[21] proporcionando armas, medicamentos y refugio a los guerrilleros del ERP en forma regular. En un boletín del Ejército Revolucionario del Pueblo (Argentina), analizando la relación entre ambas organizaciones se reconocía que Hace poco más de seis meses se retomaron las relaciones a nivel dirección de nuestro partido y Montoneros y ha habido positivos avances en las discusiones realizadas. Se abrieron perspectivas amplias para el trabajo unitario e incluso para la formación de un solo partido marxista-leninista y un solo ejército guerrillero en nuestra patria. La denominada Fuerza de Monte del Ejército Montonero operó en el área selvática de Tucumán, donde el ERP ya había sido prácticamente derrotado, pero la experiencia duró pocas semanas.[22] Algunas fuentes estimaban que los efectivos Montoneros que operaban en Tucumán eran de 150 a 200 militantes y 2500 simpatizantes.[13]

Entre 1974-1979, 656 personas fueron desaparecidas en Tucumán.[23] El 75% de los desaparecidos en Tucumán no fueron guerrilleros, sino trabajadores rurales de la caña y la industria azucarera, peones y obreros de la construcción, según reveló la Comisión Investigadora de las Violaciones a los Derechos Humanos local.[24] Una de las personas que figuran en la lista de desaparecidos en Tucumán es Diana Irene Oesterheld, hija del escritor y guionista Héctor Oesterheld, quien estaba embarazada de seis meses al momento de su desaparición. Frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, el testigo Julio César Marini reveló que vio un mes después del secuestro al jefe de la división policial, el comisario Roberto “El Tuerto” Albornoz robando la casa en la que vivían Diana Oestherheld y su esposo Raúl Araldi, quienes desaparecieron durante la ocupación militar de la provincia de Tucumán.[25] Ambos eran militantes Montoneros y desaparecieron el 7 de agosto de 1976: Raúl fue asesinado en 1977 y Diana fue muerta en Campo de Mayo.

Acciones militares en democracia[editar]

La lucha armada iniciada por Montoneros para acceder al poder e implantar el socialismo nacional prosiguió durante la época democrática. Dentro de la estrategia militar de Montoneros, los guerrilleros llevaron a cabo tres ofensivas tácticas entre 1974 y 1976.

La presidenta María Estela Martínez de Perón dictó entonces el primer "decreto de aniquilamiento", que llevó el número 261/75, fechado el 5 de febrero de 1975, por el cual ordenó al Ejército Argentino intervenir y "aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actuaban en la Provincia de Tucumán". A esto se lo denominó Operativo Independencia, y durante el desarrollo del mismo, el Ejército Argentino y la Fuerza Aérea Argentina lucharon en varias localidades tucumanas (Monteros, entre otras) venciendo a la Compañía Ramón Rosa Jiménez del ERP, y a los militantes Montoneros enviados a apoyarlos, que buscaban crear un "foco revolucionario" en el monte tucumano.[26]

La primera ofensiva de Montoneros, de enero a marzo de 1975, produjo ciento cincuenta operativos, entre propaganda, ajusticiamientos y diversos atentados. El 15 de marzo una bomba montonera explotó en la Plaza Colón, al lado del Comando General del Ejército, aparentemente dirigida contra el general Jorge Rafael Videla; murió el camionero Alberto Blas García, y hubo 29 heridos, entre ellos cuatro coroneles.[27] El 23 de abril, tres pelotones de combate de Montoneros asesinaron al comisario inspector Telémaco Ojeda, que integraba el Servicio Antisubversivo de Rosario. "Esta acción es en respuesta al atropello cometido por las fuerzas de seguridad en todos los pueblos del cordón industrial", decía el parte de guerra de Montoneros.

El 22 de agosto de 1975, día del aniversario de la masacre de Trelew, Montoneros hizo estallar en todo el país más de cien bombas, y lo mismo ocurrió los días 15 y 16 de septiembre en recuerdo del golpe militar que derrocó al presidente Perón en 1955. Al mismo tiempo el pelotón montonero Arturo Lewinger hizo estallar al ARA Santísima Trinidad, primer destructor misilístico que había sido construido con ayuda británica. En todo el período del gobierno militar, la Armada Argentina perdió once hombres: seis oficiales y cinco conscriptos.[28]

El 28 de agosto el pelotón montonero Marcos Osatinsky llevó a cabo la “Operación Gardel” e hizo explotar una bomba de aproximadamente 150 kilogramos en la pista del aeropuerto de San Miguel de Tucumán, cuando despegaba un avión Lockheed Hércules C-130 (matrícula TC-62) de la Fuerza Aérea transportando 114 miembros de fuerzas especiales de la Gendarmería Nacional, con un resultado de seis muertos y 29 heridos.[29] [13]

El 3 de septiembre en un asalto de Montoneros a un camión del Ejército, en el Camino General Belgrano, murió el sargento ayudante Anselmo Ríos. El 5 de septiembre, Susana María Coll de Casariego fue secuestrada por la Triple A. El 10 de septiembre, fue hallada en Ingeniero Maschwitz. Los paramilitares la ataron a un bloque de cemento y la acribillaron. Su cadáver tenía más de 50 impactos de bala. Al día siguiente, Arturo Ovejero Soria, 25, fue asesinado en Tucumán por el grupo paramilitar "Comando José Rucci". El 15 de septiembre, Montoneros en Córdoba asesinaron al oficial de policía retirado Simeón Alejandro Douglas Paz en tanto el mismo día un grupo paramilitar hace lo mismo con el estudiante de economía Juan Carlos López.

El 5 de octubre de 1975, 60 miembros de Montoneros, realizaron el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa. Conducidos por el soldado entregador, Luis Roberto Mayol, los Montoneros sabían bien dónde se hallaban las diversas armas. El plan consistía en un ataque para copar el regimiento con la finalidad de robar armamento y lograr un gran impacto psicológico en la Brigada de Infantería de Monte 5. El combate les fue desfavorable, los atacantes huyeron en vehículos hacia el aeropuerto con varios heridos y con sólo 50 fusiles FAL.[13] (de los 200 previstos), dejando 16 muertos propios en el cuartel. Por su parte, los defensores tuvieron 12 muertos (1 oficial, 1 suboficial y 10 soldados conscriptos) y 19 heridos. En el Boeing atendieron a los heridos, se sumó a la fuga un avión Cessna 182, hallado luego en Corrientes; el Boeing fue abandonado en Santa Fe.

El ataque de Montoneros al cuartel militar de Formosa provocó una conmoción tal en todo el país que llevó a que Ítalo Argentino Luder, presidente interino constitucional, dictase otros tres "decretos de aniquilamiento", que llevaron los números 2770/75, 2771/75 y 2772/75, por los cuales el cual el Poder Ejecutivo extendió a todo el país la lucha contra la guerrilla, creando un Consejo de Seguridad Interna, comandado por el propio Presidente e integrado por las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales, ordenándoles aniquilar el accionar subversivo.

El 24 de octubre de 1975, miembros de Montoneros secuestraron al gerente de producción de Mercedes Benz, Herr Franz Metz y pidieron 7 millones de dólares por el rescate del ciudadano alemán.[30]

El 26 de este mismo mes, cinco agentes de policía en Buenos Aires resultaron muertos dentro de sus vehículos[31] luego de que fueron tiroteados en una emboscada, a metros de la Catedral de San Isidro.[32]

El 3 de diciembre de 1975, Montoneros asesinó al general de división retirado Jorge Esteban Cáceres Monié, ex Jefe de Policía Federal durante el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse. Se llevaron a la esposa, también herida, y la dejaron en una zanja a quince kilómetros, muerta. Ese mismo mes, Montoneros asaltó la fábrica de armamentos Halcón de Banfield. Se llevaron 250 armas nuevas, 150 fusiles calibre 7,65, 100 pistolas ametralladoras de 9 mm.

A principios de 1976, tres pelotones de montoneros tomaron la fábrica Bendix en Munro; adonde habían sido secuestrados dieciséis trabajadores. El 2 de febrero de 1976, 50 guerrilleros montoneros atacaron la Escuela de Policía Juan Vucetich, en La Plata.[33]

En febrero de 1976, en Tucumán, paracaidistas del Regimiento de Infantería Aerotransportada 14 entraron en combate con 65 guerrilleros de Montoneros. Fueron muertos el cabo Héctor Roberto Lazarte y el soldado conscripto Pedro Burguener y murieron varios integrantes de la “Fuerza de Monte del Ejército Montonero”, entre ellos Juan Carlos Alsogaray, jefe de la unidad e hijo del general Julio Alsogaray.

El 13 de marzo de 1976, en un atentado de Montoneros en Córdoba, murieron los oficiales de policía retirados Mario Guevara y Alberto Belloqui, y un mozo de bar.

En la semana previa al golpe militar los Montoneros mataron a 13 policías como parte de su tercera ofensiva.[34]

El gobierno democrático prohíbe su actuación[editar]

Texto del Decreto 2452/75 que declaró ilegal a Montoneros.

El 8 de septiembre de 1975 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 2452/75, firmado por la Presidente María Estela Martínez de Perón y sus ministros, se prohibió

...el proselitismo, adoctrinamiento, difusión, requerimiento de ayuda para su sostenimiento y cualquier otra actividad que efectúe para lograr sus fines el grupo subversivo autodenominado "Montoneros", ya sea que actúe bajo esa denominación o bajo cualquier otra que la sustituya.

En los fundamentos del decreto se señalaba que el país padecía "...el flagelo de una actividad terrorista y subversiva que no era un fenómeno exclusivamente argentino", que "tal internacionalización dificultaba en gran medida la total represión del terrorismo y el proceso de pacificación argentino", lo cual exigía extremar las medidas tendientes a ese objetivo, precisando que "aquella actitud subversiva constitucionalmente configuraba el delito de sedición", agregando que la medida adoptada no se trataba de prescripciones o discriminaciones ideológicas, porque "nada justifica la asociación ilícita creada para la violencia y los hechos que la produzcan o fomenten", puntualizando finalmente que en esa situación se encontraba el grupo subversivo autodenominado "Montoneros", sea que actuase bajo esa denominación o bajo cualquier otra.[35]

Posición frente al golpe de estado[editar]

La conducción de Montoneros sabía en octubre de 1975, como todo el país[36] que se aproximaba el golpe e incluso tenía gracias a sus informantes detalles y precisiones del mismo, y continuó con sus operaciones que tendían a unificar a las Fuerzas Armadas respecto del proceso represivo. Firmenich dijo sobre ello: "no hicimos nada por impedirlo porque, en suma, también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento Peronista".[36]

Operaciones militares durante la dictadura[editar]

Héctor Oesterheld, guionista de historietas y militante montonero, desaparecido por la dictadura militar de 1976-1983.

Producido el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 por el Proceso de Reorganización Nacional, Montoneros continuó la lucha que había iniciado durante el gobierno constitucional. El 14 de abril de 1976, mataron en una emboscada guerrillera dentro de su vehículo a tres policías de Buenos Aires y también son asesinados ese día por montoneros el ejecutivo de Chrysler Ricardo Jorge Kenny y el capitán de fragata José Guillermo Burgos.[37] El 26 de abril de 1976, un pelotón montonero abate al ex-coronel de ejército Abel Héctor Elías Cavagnaro en la puerta de su casa en Tucumán.[38] [39] El 27 de junio de 1976 un pelotón montonero emboscó a dos vehículos de la policía provincial rosarina ocasionándoles tres muertos y la inutilización de los patrulleros.[40] El 2 de julio de 1976 llevó a cabo un atentado colocando una bomba en la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina, que causó la muerte de 23 personas y heridas a otras 66. Durante los primeros meses del gobierno militar murieron más de 70 policías en enfrentamientos con guerrilleros urbanos.[41] El 11 de agosto de 1976, guerrilleros urbanos vestidos como policías interceptan y matan al cabo Jorge Antonio Bulacio con dos balazos en la cabeza y incendiaron con bombas Molotov su camión militar perteneciente al Batallón de Comunicaciones del Comando 141.[42] El 19 de agosto, los Montoneros interceptaron el auto particular del general Omar Carlos Actis a cargo de la organización del Mundial 78 de fútbol, y cuatro guerrilleros lo mataron.[43] El 12 de septiembre Montoneros destruyó un ómnibus policial en Rosario con un coche bomba, matando e hiriendo gravemente a por lo menos 33.[44] En el barrio de Floresta el 29 de septiembre, fuerzas de policía y tropas de ejército mataron a cinco miembros de Montoneros. Murió en el enfrentamiento María Victoria Walsh (nombre de guerra "Hilda" o "la cabezona")[45] , oficial montonera, hija del escritor, periodista y también oficial montonero Rodolfo Walsh. El 2 de octubre, el comandante en jefe del ejército Jorge Rafael Videla escapó ileso de un atentado con una bomba montonera mientras presenciaba un desfile en Campo de Mayo.[46] Durante el 8 de octubre fueron atacados con bombas las oficinas de las compañías Fiat, Mercedes Benz y Chevrolet.[46] El 10 de octubre de 1976, guerrilleros pertenecientes a Montoneros matan al directivo-gerente de la empresa Renault, Domingo Lozano, quien asistía a misa con su esposa en la ciudad de Córdoba.[47] Durante el 16 de octubre otra bomba detonó en el club de cine del Círculo Militar, que no causó muertos pero hirió a 60 personas. Durante los primeros tres días de noviembre cinco casas de cinco ejecutivos empleados por Laboratorios Lazar fueron atacados con bombas y Carlos Roberto Souto, ejecutivo de Chrysler fue asesinado por miembros de los Montoneros.[46] El 9 de noviembre, un bombero falleció en el atentado dirigido contra el comando policial, en la ciudad de La Plata.[48] [49] El 16 de noviembre de 1976 unos 40 guerrilleros atacaron un puesto policial en Arana, provincia de Buenos Aires. Según datos recogidos por la Victoria Advocate, murieron varios de los atacantes.[50] Finalmente el 16 de diciembre hicieron estallar otra bomba en sala de películas del Ministerio de Defensa, matando a por lo menos 14 personas y resultando heridos 30 oficiales y miembros de familia.[51]

El 1 de agosto de 1978, una poderosa explosión conmovió el Barrio Norte de la ciudad de Buenos Aires, causando 3 muertos y 10 heridos.[52] Dos edificios de departamentos afectados, fueron luego demolidos. La operación fue llevada a cabo por el Pelotón de Combate Especial “Eva Perón”, en un intento contra la vida del vicealmirante Armando Lambruschini en el que murió su hija Paula Lambruschini.[53]

Aislamiento y derrota[editar]

A partir de finales de 1974 los Montoneros sufrieron un gradual aislamiento de la base popular peronista y del resto de la sociedad, hasta que fueron derrotados por la dictadura autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", que derrocó al gobierno constitucional de la viuda de Perón, después de casi dos años de inestabilidad política, social y económica. En la semana previa al golpe, los Montoneros perdieron 25 combatientes en diversas operaciones y 63 militantes en atentados de la Triple A[54] y asesinaron a 13 policías, como parte de su ofensiva "Tercera Campaña Militar Nacional Montonera".[13]

Con el objetivo de "aniquilar a la subversión", el régimen de facto (cuyos cuadros militares habían sido entrenados en la "Escuela de las Américas" a cargo de los EEUU, y en donde se les enseñaba, entre otras materias, técnicas de acción psicológica, tortura, y control de población) inició una política institucionalizada de lucha armada, secuestro, desaparición forzada y tortura en más de trescientos cuarenta centros clandestinos de detención. Años después los defensores de tal régimen alegarán que éste "continuó la política ordenada por la Presidente Martínez de Perón", a través de tres decretos por los cuales en 1975 ordenaba "aniquilar el accionar subversivo".

En las calles murieron, en enfrentamientos con los grupos de tarea, montoneros reconocidos, como Carlos Caride, Carlos Hobert (miembro fundador de montoneros), Sergio Puiggrós, Miguel Zavala Rodríguez, Rodolfo Walsh o Francisco Urondo.[55]

Entre mediados y fines de 1976 la Conducción Nacional y los cuadros de más jerarquía de la organización guerrillera huyeron del país, exiliándose en México donde establecieron su "cuartel general", desde el cual continuaron actuando. En enero de 1978 la jerarquía montonera se fue a Cuba, por motivos de seguridad, pues en esos días un comando militar junto a militantes "doblados" intentaron atentar contra Firmenich en suelo mexicano. La operación pudo ser desbaratada gracias a uno de los integrantes del comando, Tulio Valenzuela, quien simulando estar "quebrado" y ser un militante "doblado", al llegar a México se puso en contacto con la conducción montonera y denunció la maniobra.

Contraofensivas de 1979 y 1980[editar]

En 1979, llegaron a Argentina cuatro pelotones de combatientes que efectuaron varios atentados: Dinamitaron el edificio donde vivía Walter Klein, Secretario de Coordinación Económica, pero sobrevivieron él y toda su familia. Al Secretario de Hacienda del gobierno nacional, Dr. Juan Alemán, lo ametrallaron pero salió vivo del atentado. Al empresario Francisco Soldati y su chofer, los montoneros vestidos como policías[56] los asesinaron en la avenida 9 de Julio. Pero el resultado para Montoneros fue catastrófico: muchos guerrilleros fueron descubiertos por los servicios de inteligencia militar, y a otros los delataron sus compañeros quebrados por las torturas y abusos que padecieron. En 1980, la conducción montonera, que estaba refugiada en Cuba, continuó el plan de la contraofensiva, pero un nuevo pelotón fue secuestrado y desaparecido en marzo cuando llegó al país. Varios de ellos, como Tropas Especiales de Infantería (TEI), habían realizado cursos en el Líbano.[57] Fueron casi un centenar de guerrilleros montoneros que regresaron de manera clandestina al país entre 1979 y 1980. Luego de una estadía en La Habana, la dirigencia de los Montoneros se trasladó a Europa. Mientras tanto, los montoneros sobrevivientes de la columna oeste de Gran Buenos Aires formaron el "Batallón Héroes Montoneros", entre ellos figuraban Graciela Estela Alberti[58] y Ricardo Soria, quienes fueron secuestrados en Buenos Aires el 17 de marzo de 1980. En México Montoneros constituyó una Brigada Sanitaria 'Adriana Haidar" encabezada por Silvia Berman que cumplió una importante misión durante la guerra contra Somoza en Nicaragua.[59]

La represión tuvo también coordinación con los militares de Uruguay: en 1977-1978, en el marco de los operativos contra los GAU y otros grupos de extrema izquierda, elementos Montoneros presentes en Uruguay fueron sistemáticamente perseguidos.[60]

Durante el transcurso del "Proceso", la mayoría de los cuadros activos de la organización Montoneros fueron muertos o secuestrados, quedando a disposición de las Fuerzas Armadas o de seguridad como "detenidos/desaparecidos".

No obstante, algunos miembros de la cúpula dirigente de Montoneros como Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja, sobrevivieron. Algunos (tal el caso del propio Firmenich) fueron acusados de haber actuado como agentes de contra inteligencia y entregadores de sus propios compañeros por el fiscal Romero Victorica y se inició una causa basada en rumores, provenientes muchos de ellos de fuentes militares o de servicios de inteligencia, finalizando con la exoneración por falta de pruebas.

Prensa montonera[editar]

Montoneros utilizó la prensa gráfica como medio de difusión de sus ideas.

En 1973, la organización lanzó el semanario El Descamisado, de gran importancia para la época, con la dirección de Dardo Cabo, que publicó 47 números y llegó a una tirada de 100.000 ejemplares.[61] En 1974, fue clausurado y de inmediato reemplazado con otra revista de iguales características: El Peronista para la Liberación Nacional, dirigida por Miguel Lizaso, que apenas sobrevivió seis números antes de ser clausurada. Poco después, apareció La Causa Peronista con dirección de Galimberti; en septiembre de 1974, luego de publicar un reportaje acerca de cómo fue asesinado Aramburu, fue clausurado.

El intento más serio por parte de Montoneros, fue el lanzamiento del Diario Noticias, dirigido por Miguel Bonasso y que tuvo un plantel de periodistas considerados de primer nivel, como el poeta y escritor Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Francisco Urondo, Horacio Verbitsky, Pablo Giussani, el diputado y periodista uruguayo Zelmar Michelini entre muchos otros. Fue clausurado hacia agosto de 1974 después de 8 meses y 267 números.

En 1975, ya en la clandestinidad Montoneros lanzó la revista Evita Montonera, que tuvo 25 números entre 1975 y 1979, dirigida inicialmente por Enrique Walker hasta su secuestro en julio de 1976 y supervisada por la conducción nacional de la organización.

Editaron otras revistas clandestinas, como Estrella Federal, perteneciente al "Ejército Montonero" o El Montonero. También desde el exilio, hicieron El Descamisado, edición Centroamérica y Noticias de la Resistencia. Las revistas Ya! es hora del Pueblo o Militancia Peronista, si bien no respondían a Montoneros, le eran afines a su universo conceptual.

En 1975, el Partido Auténtico, de vínculo con Montoneros, lanzó un quincenal tabloide, El Auténtico, que sólo editó 8 números. Fue la última publicación legal de Montoneros.

Ya en dictadura, Walsh, que militaba en el sector de inteligencia como oficial segundo, organizó la agencia clandestina de noticias ANCLA, que tuvo gran relevancia en el primer año y medio del "Proceso".

Código de Justicia Revolucionario[editar]

Montoneros tenía un Código de Justicia Penal Revolucionario[62] aprobado el 4 de octubre de 1975 que era aplicable a todos los integrantes (art. 1°). Entre las penas se incluía la de muerte para ciertas conductas de sus integrantes (art. 21) que debía ser dictada por el Consejo Nacional (art. 28°).[63] El 26 de agosto de 1975, antes de que ese código fuera puesto en vigencia, Fernando Haymal, perteneciente a Montoneros, fue acusado de traición y delación, juzgado por un "tribunal revolucionario" sin sustento legal, condenado y asesinado por la organización el 2 de septiembre de 1975.[64] [65]

Desde el retorno de la democracia hasta la actualidad[editar]

Al retornar la democracia en 1983, la organización Montoneros ya no existía como estructura político militar. Muy pocos de sus militantes orgánicos habían sobrevivido al proceso de represión iniciado por el gobierno de María Estela Martínez de Perón y continuado por la dictadura militar iniciada en 1976. Fue una de las organizaciones guerrilleras con más pérdidas de vidas, con 5000  muertos o desaparecidos según Mario Firmenich.[66] [67] Entre los sobrevivientes, existen aquellos que critican con dureza a la que fuera su conducción nacional, algunos que intentan minimizar o negar su participación en esa época y otros que, aún reconociendo muchos errores graves, reivindican su pertenencia y su práctica en la organización guerrillera enmarcándola en un contexto histórico y geopolítico.

Sin embargo, algunos de los montoneros supervivientes intentaron retener un cierto protagonismo político. En marzo de 1982, Mario Firmenich planteó la formación de un frente que agrupara a todos los sectores argentinos a excepción de la oligarquía con el fin de dar paso a un régimen pluralista.[68] Algunos de los escasos supervivientes de la dirigencia montonera, los que respondían todavía a la conducción de Firmenich y disponían de recursos económicos procedentes de los secuestros efectuados en la década de 1970, intentaron colaborar con un sector del peronismo. Sin embargo, sus intentos de captar el apoyo popular con la participación en dos manifestaciones de carácter unitario en 1984 fracasaron estrepitosamente. La reacción de los argentinos osciló entre el rechazo y la indiferencia, evidenciando que el movimiento político no tenía capacidad alguna de revitalización.[69]

Decreto promueve la prosecución penal de dirigentes montoneros

Decreto promoviendo la persecución penal de dirigentes montoneros[editar]

El 13 de diciembre de 1983, el Presidente Alfonsín y sus ministros firmaron el decreto 157/83, por el cual se declaraba la necesidad de promover la prosecución penal contra integrantes de grupos violentos, entre ellos varios pertenecientes a "Montoneros", por los delitos de homicidio, asociación ilícita, instigación pública a cometer delitos, apología del crimen y otros atentados contra el orden público.

En los fundamentos de esa medida se destacaba que pese a la amnistía de mayo de 1973, estos grupos de personas desoyendo el llamado a la reconstrucción "instauraron formas violentas de acción política con la finalidad de acceder al poder mediante el uso de la fuerza", que afectaron seriamente las normales condiciones de convivencia "en la medida que éstas resultan de imposible existencia frente a los cotidianos homicidios, muchas veces en situaciones de alevosía, secuestros, atentados a la seguridad común, asaltos a unidades militares de fuerzas de seguridad y a establecimientos civiles y daños; delitos todos estos que culminaron con el intento de ocupar militarmente una parte del territorio de la República"'.' Y allí también se reconocía la "existencia de intereses externos que seleccionaron a nuestro país para medir sus fuerzas", destacándose que si bien la represión militar "condujo a la eliminación física de buena parte de los seguidores de la cúpula terrorista y de algunos integrantes de ésta", impidió el juzgamiento de los restantes, tarea esa que debía completar la democracia, para cumplir con el postulado constitucional de afianzar la justicia.[70]

La detención de Obregón Cano[editar]

A raíz del dictado del decreto 157/83 se produjo la primera detención de un dirigente montonero el día 20 de diciembre de 1983 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, cuando estaba regresando al país el ex-gobernador de Córdoba Ricardo Obregón Cano, integrante del Consejo Superior de la organización.[71]

Detención y extradición del jefe de Montoneros[editar]

A pedido de las autoridades argentinas, el 13 de febrero de 1984 fue detenido en Río de Janeiro el jefe máximo de la organización Mario Eduardo Firmenich, quien pese a oponerse a su proceso de extradición, fue definitivamente remitido al país el 20 de octubre de 1984.[72] [73] Desde entonces permaneció detenido en la cárcel de Villa Devoto para hacer frente a varias acusaciones existentes en su contra, hasta que el 29 de diciembre de 1990 recuperó su libertad al ser indultado por el Presidente Carlos Menem.[74]

La denuncia que la defensa de Firmenich realizara por la duración de la prisión preventiva a la que se lo sujetase mientras se sustanciaban esos procesos, fue rechazada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.[75]

Sentencias judiciales sobre Montoneros[editar]

Desde el retorno de la democracia en 1983, varios fueron los jueces de todas las instancias que juzgaron a la organización y a sus integrantes, coincidiendo en que fue una banda o asociación ilícita terrorista que tenía como fin la toma del poder, descartando todo justificativo, incluido el que se habría ejercido el derecho de resistencia a la opresión contemplado en el art. 21 de la Constitución Nacional.

Juicio a las Juntas[editar]

Texto completo de la sentencia dictada en la Causa 13/84, en el llamado “Juicio a las Juntas”

Entre los fallos dictados con referencia a Montoneros se encuentra el de fecha 9 de diciembre de 1985 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, integrada por los jueces Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Carlos Arslanián, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma y Andrés J. D’Alessio dictado en el llamado Juicio a las Juntas. Al tratar las defensas articuladas por los acusados y analizar el contexto en que debió desarrollarse la represión militar, refiriéndose entre otras a la organización Montoneros, los jueces en fallo unánime dijeron:

El fenómeno terrorista tuvo diversas manifestaciones con distintos signos ideológicos en el ámbito nacional con anterioridad a la década de 1970, pero es este año el que marca el comienzo de un período que se caracterizó por la generalización y gravedad de la agresión terrorista evidenciadas, no sólo por la pluralidad de bandas que aparecieron en la escena, sino también por el gran número de acciones delictivas que emprendieron e incluso por la espectacularidad de muchas de ellas...(Causa 13/84, Considerando SEGUNDO Capítulos I y II)…Por resultar inherente a la forma de organización militar, las bandas terroristas dictaron sus propias normas disciplinarias y punitivas y constituyeron organismos propios con la finalidad de sancionar determinadas conductas que consideraban delictuosas. En tal sentido obran agregadas publicaciones en "Evita Montonera", Nros.8 y 13…(ibíd. Considerando SEGUNDO Capítulo III)… Otra característica distintiva consistió en que los integrantes de esas organizaciones encubrían su actividad terrorista adoptando un modo de vida que no hiciera sospecharla. ... El material de propaganda de las bandas terroristas consigna que del accionar abierto debe pasarse a las acciones encubiertas y clandestinas (conf. "Evita Montonera" de enero de 1975, prueba documental N° 17 del cuaderno de prueba de la defensa de Viola). (ibíd. Considerando SEGUNDO Capítulo IV)…El objetivo último de esta actividad fue la toma del poder político por parte de las organizaciones terroristas... (ibíd. Considerando SEGUNDO Capítulo V)

Esa sentencia fue confirmada el 30 de diciembre de 1986 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina integrada por los jueces José Severo Caballero, Augusto César Belluscio, Carlos Santiago Fayt, Enrique Santiago Petracchi y Jorge Antonio Bacqué (Fallos CSJN 309 pág. 1669).

Condena de Obregón Cano[editar]

Texto completo de la condena del dirigente montonero Obregón Cano.

El día 29 de mayo de 1986, la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal integrada por los jueces Jorge Valerga Araoz, Andrés J. D’Alessio y Guillermo Ledesma confirmó la sentencia que condenó al ex-gobernador de la Provincia de Córdoba y dirigente montonero Ricardo Obregón Cano por la comisión del delito de asociación ilícita,[76] y al imponerle una pena de 6 años de prisión, entre otras consideraciones expresó:

...el Movimiento Peronista Montonero y la organización ilegal "Montoneros” fueron partes de una misma asociación…con… una misma unidad de fines: imponer en el país un clima de terror con el propósito de facilitar la toma del poder. (Boletín de Jurisprudencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal año 1986 N° 2 pág. 334)…cuando el artículo 21 de la Constitución Nacional coloca en cabeza de cada ciudadano la obligación de armarse en defensa de la Nación y de la propia Constitución, no se aparta, en modo alguno, de su regla general de que ello debe ser "conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo Nacional” (y que) en este argumento justificante hay un gran contrasentido: se utiliza la violencia para defender a la Constitución Nacional en momentos en que se encuentra funcionando un gobierno elegido legítimamente por el pueblo. Otra contradicción flagrante la constituye la circunstancia de que para defender a la Constitución Nacional se ataca indiscriminadamente a los destinatarios de sus declaraciones, derechos y garantías. (ibíd. pág. 336)…Resulta a todas luces evidente, que la terrorífica actividad desplegada por la organización "Montoneros” no guarda relación alguna con este derecho de resistencia a la opresión, ya que en todos los casos fue el pueblo el que en gran parte sufrió el duro accionar del grupo mencionado…los arteros ataques del grupo Montoneros fueron dirigidos, sin miramiento alguno, a la sociedad argentina en su totalidad. Bajo el fuego de sus armas cayeron, en forma indistinta, tanto integrantes de las fuerzas armadas como ciudadanos que nada tenían que ver con ellas o con las personas que detentaban el poder en forma ilegítima; ambos, claro está, supuestos tremendamente lamentables. Ya se dijo que la actividad delictiva desplegada por el grupo "Montoneros” tuvo desarrollo, también durante la vigencia de un gobierno democrático, en el cual se hallaban vigentes las garantías consagradas en nuestra Constitución. …La Organización Montoneros fue una asociación ilícita que se dedicó a cometer actos de barbarie tanto durante la vigencia del gobierno constitucional como del régimen militar atacando a la ciudadanía en general…no era la restauración de la Constitución Nacional ni el ejercicio legítimo de resistencia a la opresión la finalidad que perseguía el grupo terrorista Montoneros con su violento accionar.”(ibíd. pág. 337)

La condena quedó firme el 9 de septiembre de 1986, cuando por voto unánime de los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina se desestimó la queja que articulase la defensa (Fallos CSJN Tomo 308 pág. 1624).[77]

Condena por el caso Born[editar]

Texto completo del fallo que condenó a Firmenich por el caso Born

El 19 de mayo de 1987, el Juez Federal de San Martín Carlos Enrique Luft condenó en primera instancia al jefe montonero Mario Eduardo Firmenich por los secuestros de los hermanos Jorge y Juan Cristian Jorge Born y los homicidios de Alberto Luis Cayetano Bosch y el chofer Juan Carlos Pérez perpetrados el día 19 de septiembre de 1974 en la localidad de Olivos, Provincia de Buenos Aires.[78] [79] La condena fue confirmada el 4 de septiembre de 1988 por la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín por voto unánime de sus jueces Hugo Rodolfo Fossati, Marta Herrera y Jorge Eduardo Barral, quienes le impusieron a Firmenich la pena de reclusión perpetua, limitando su cumplimiento a 30 años de la misma especie de pena de acuerdo a los términos de la extradición otorgada por Brasil, por considerarlo coautor de los delitos de doble homicidio agravado por el propósito de consumar otro delito, en concurso ideal con doble secuestro extorsivo.[80] Al analizar los argumentos de la defensa sobre las razones para haber incurrido en esos actos violentos, entre otras cosas el tribunal señaló que:

“El procesado Firmenich ni siquiera ha alegado que intentara, antes de adoptar tan extrema decisión, poner en funcionamiento mecanismos legales —y pacíficos—, para neutralizar la corrupción que advertía en el sector gobernante, más allá de la vocinglera referencia panfletaria o vertida en actos partidarios. No ha mencionado que se hubieran promovido juicios políticos a jueces, legisladores o administradores venales, que se hubieran intentado denuncias formales o echado mano de tantas otras formas de control previstas en la normativa vigente que no es del caso enumerar. Por el contrario se recurrió a las armas —recurso que seguramente estimaron más rápido y convincente que el tratar de trasmitir ideales a un pueblo educado en el desdén por la violencia—, en lo que, como lo esboza el juez de grado, más que una defensa de las instituciones de una Patria libre se muestra en mi criterio como el deseo de hacer predominar la particular óptica política del procesado y su entorno conductor sobre la que desarrollaba su antiguo aliado Perón y los herederos que había designado al frente del gobierno del país. Para justificar tan espuria finalidad grupal se apeló a la pretendida interpretación de la voluntad popular -como suele acontecer en casos similares-, y se inició una guerra sin cuartel en la que se impuso el secuestro —de las características de los que aquí se juzgan—, el asesinato y el terror indiscriminado de la población —sin duda no representada por éste—, como formas válidas de subsistencia. Y reitero que en medio de todo esto desapareció casi toda una generación de argentinos y se produjeron desvastadores efectos en el ánimo del auténtico pueblo, del que con seguridad no ha logrado aún recuperarse.” (Jurisprudencia Argentina, Año 1989, Tomo IV, pág. 321, ISSN 0326-1182)

El 9 de agosto de 1989 la Corte Suprema de Justicia de la Nación al confirmar la condena por el voto unánime de todos sus jueces, entre otros conceptos calificó de "ridícula" la argumentación de Firmenich invocando una cláusula constitucional como justificativo para atacar a las instituciones elegidas constitucionalmente, por aparecer como una pretensión de "hacer revoluciones con seguro de vida" (Fallos CSJN 312-1262).

Condena por los casos Soldati y Alemann[editar]

Condena de FIRMENICH en los casos SOLDATI y ALEMANN

El 7 de noviembre de 1979 Montoneros intentó sin éxito en la ciudad de Buenos Aires el homicidio del entonces Secretario de Hacienda de la Nación Juan Ernesto Alemann acompañado por sus custodias Francisco Cancilieri y Ventura Delfor Miño. Y el 13 del mismo mes y año, en acción similar llevada a cabo en pleno centro de esa ciudad, lograron asesinar al empresario Francisco Pío Soldati y su chofer Ricardo Manuel Durán. Por ambos hechos el día 25 de octubre de 1989 la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, por voto unánime de sus jueces Mario Gustavo Costa, Juan Carlos Rodríguez Basavilbaso y Juan Pedro Cortelezzi confirmó la condena de Mario Firmenich a la pena de reclusión perpetua (limitada a 30 años de reclusión por la extradición concedida desde Brasil), por considerarlo coautor de los delitos de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas en concurso real con la tentativa de similar delito, oportunidad en la cual, entre otras cosas se dijo:

"Está plenamente demostrado, sin que se advierta controversia relevante al respecto, que la comisión material de los dos atentados terroristas que motivan este legajo y cuya descripción consta en la sentencia recurrida fue perpetrada por sujetos pertenecientes a las 'Tropas Especiales de Infantería' (T.E.I.) del que se dio en llamar "Ejército Montonero" ... Con idéntica fuerza de convicción encuentro acreditado que Mario Eduardo Firmenich condujo las actividades terroristas desarrolladas en el marco de la denominada 'contraofensiva estratégica' de 1979, dentro de la cual se hallan comprendidos los dos episodios que motivan esta decisión... es destacable que la atribución de responsabilidad en cada hecho terrorista revela el propósito de discriminar aquellos en los que participaron tan disciplinados efectivos de otros que responden a un origen diverso... era la jerarquía del sistema terrorista la que seleccionaba los objetivos principales de los atentados y tenía de esa manera el dominio de la acción... (CFedCapFed Sala I Causa nº 20.716 "FIRMENICH", registro nº 505/89, Sentencias, Tomo 112, Septiembre-Diciembre 1989, páginas 809 a 838]

El 11 de septiembre de 1990 esta sentencia fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina por voto unánime de sus jueces Mariano Augusto Cavagna Martínez, Carlos Santiago Fayt, Augusto César Belluscio, Rodolfo Carlos Barra, Julio Salvador Nazareno, Julio César Oyhanarte y Eduardo José Antonio Moliné 0'Connor (Fallos CSJN 313 pág. 891)

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

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Libros relacionados con el tema[editar]

Enlaces externos[editar]