Tópico literario

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Ofelia, el atormentado personaje de Hamlet, reacciona con la locura y el suicidio al desengaño amoroso -en realidad falso, pues los verdaderos sentimientos de su amado se han ocultado por el secreto con el que el héroe planea su venganza y que le han llevado a un trágico error-. Una acumulación de tópicos literarios y temas universales de los que el teatro de Shakespeare es una fuente recurrente. Cuadro de John Everett Millais, quien sitúa la dramática escena en un idílico entorno natural (en sí mismo, otro tópico literario: la Arcadia feliz o el locus amoenus).

Tópico literario es una frase breve que en la tradición retórica y literaria une contenidos semánticos fijos con expresiones formales recurrentes y se repite, con leves variaciones, a lo largo de la historia de la literatura. Su conjunto o corpus es una serie de constantes temáticas, tópicos o motivos comunes ya prefijados (debido a su uso reiterado) que utilizan, como recurso, los escritores y poetas, conscientes de estar usando fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales.[1] En el caso de la civilización occidental, provienen, en su mayoría, de la cultura clásica grecolatina o de la tradición bíblica. Muchos se han mantenido desde la antigüedad hasta la actualidad.

A diferencia de la gnómica, es decir, de los refranes, sentencias o proverbios morales de tradición oral y origen popular, que pueden adquirir forma literaria (poesía gnomónica, literatura sapiencial medieval en España) o incluso ser reutilizados en la literatura culta, los tópicos literarios tienen su origen en ese contexto o registro culto literario, aunque se popularicen posteriormente.

Para la perpetuación de los tópicos ha sido decisiva su reducción a las expresiones latinas que los contienen, por su concisión y rotundidad (lo que se conoce como "frases lapidarias" o dignas de ser cinceladas en piedra), pero son también muy eficaces las expresiones creadas en lenguas modernas. Su generalizado conocimiento es garantía de que su audición o lectura, para un espectador o lector culto, le remiten al tratamiento que les habían dado en origen los autores que las "acuñaron" (es decir, las emitieron por primera vez, como se hace con las caras de una moneda metálica) y los que los imitaron posteriormente. Ese proceso de imitación, que puede consistir en la simple referencia como homenaje, la paráfrasis que varía la forma para ajustarla a un contexto diferente, o incluso la contradicción o la inversión total del sentido; forma parte del proceso de creación artística y literaria, del mismo modo que la mímesis o imitación de la naturaleza, o el estudio y emulación de los modelos tenidos por clásicos o cánones.

La utilización inadecuada de un tópico literario puede incurrir en el vicio denominado lugar común, y en la carencia de originalidad; pero también la búsqueda inadecuada de esa originalidad tiene el peligro de caer en un tópico manido o descubrimiento del Mediterráneo, pues:

Todo lo que no es tradición, es plagio.

Eugenio D'Ors
Todo es según el color del cristal con que se mira. Jesuitas en el Cuzco, de la Serie del Corpus, pintura barroca colonial del siglo XVII. No sólo las lentes, sino los hábitos eclesiásticos han sido también portadores de tópicos relativos a la apariencia: el hábito no hace al monje. En concreto, los jesuitas de esa época se caracterizaban por defender el casuismo, una doctrina que permitía la consideración moral diferente de problemas esencialmente iguales sometidos a circunstancias diferentes, lo que sus enemigos interpretaban como laxitud moral. Hanse de procurar los medios humanos como si no hubiese divinos, y los divinos como si no hubiese humanos: regla de gran maestro, no hay que añadir comento (Baltasar Gracián, Oráculo manual, 251, citando a San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, a la que él también pertenecía). Pascal (también muy cercano a los jesuitas) hace un razonamiento equivalente sopesando la conveniencia de obrar como si Dios existiese (apuesta de Pascal: Gagez donc qu'il est, sans hésiter -Apueste usted que Él existe, sin titubear-, Pensées, 1670). El problema de la certeza de la salvación tuvo aspectos tanto teológicos (jansenismo, molinismo, polémica de auxiliis -entre jesuitas y dominicos-, predestinación y libre albedrío -entre Calvino, Lutero, Erasmo, etc.-) como literarios, en el teatro barroco español (El Gran Rey de los desiertos, San Onofre, de Andrés de Claramonte y El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina. -de fechas y atribución discutidas-).[2] Los argumentos para adecuar la moral a los propios intereses, o en el caso del rey a los del Estado, se denominaron maquiavelismo o razón de Estado; y en algunos casos tuvieron una escasa diferencia con el indiferentismo religioso: Enrique IV de Francia se convirtió al catolicismo para reinar con su famosa frase París bien vale una misa, ampliamente citada parafraseada y convertida en tópico literario. Por el contrario, Felipe II de España -el rey prudente o el demonio del sur, según quien le nombrara, pero siempre más papista que el Papa- prefería perder sus estados que gobernar sobre herejes. Ya en el siglo XX, José Ortega y Gasset acuñó su famoso yo soy yo y mi circunstancia.[3]

Temas universales[editar]

Aunque cualquier clasificación sería reduccionista, los tópicos literarios pueden agruparse temáticamente en los temas universales, plasmación de las experiencias vitales humanas de validez universal:[4]

Vida, Muerte, Amor.

Poema La Boca, aunque también aparece en Tres heridas, ambos de Miguel Hernández.[5]
La representación pictórica, muy realista, de una pipa semejante a la de esta fotografía, configura el tema de Ceci n'est pas une pipe, de René Magritte, pero que queda totalmente incompleto sin el añadido de la frase rotulada con caligrafía infantil que le da título.

La fotografía de una silla, junto a la silla real y a la escritura de la definición de la palabra silla tomada de un diccionario componen la instalación artística Una y tres sillas, de Joseph Kosuth (1965, MOMA), una de los primeros ejemplos de arte conceptual. El artista afirmaba que las obras de arte son proposiciones analíticas. Es decir, si son vistas dentro de su contexto -como arte- no proporcionan ningún tipo de información sobre ningún hecho. Una obra de arte es una tautología por ser una presentación de las intenciones del artista, es decir, el artista nos está diciendo que aquella obra concreta de arte es arte, lo cual significa que es una definición del arte. Por eso, que es arte es ya una verdad a priori.[6]

Cena de Emaús. Caravaggio, 1601 (National Gallery). La obra está llena de recursos visuales impactantes: luces y sombras violentas, escorzos exagerados y equilibrios precarios, que hacen que las figuras se salgan del cuadro. El propio tema del cuadro habla de la inadecuación de los sentidos para hallar la verdad: los discípulos de Emaús, apenados por la muerte de Cristo que han presenciado, no se percatan de que están ante el mismo Cristo resucitado hasta que reconocen su gesto al partir el pan (pan que ha dejado de ser pan para convertirse en el cuerpo de Cristo de la eucaristía). El mismo Caravaggio, que volvió a pintar el tema en 1606, se había enfrentado a un tema semejante con La incredulidad de Santo Tomás (1601, Potsdam). El tema de los sentidos es uno de los más tratados en la pintura barroca.

Vida. Tópicos filosóficos, sociales o políticos[editar]

Mentira o verdad; sabiduría o ignorancia[editar]

Optar entre el conocimiento que trae sufrimiento o la ignorancia que conlleve felicidad es uno de los temas más tratados en la literatura. Ya la Biblia indicaba que A mayor sabiduría, mayor dolor.[7] Las distopías contemporáneas a los totalitarismos del siglo XX proporcionaron ejemplos extremos de cómo una sociedad perfecta ha de ser necesariamente manipulada para mantener la mentira como verdad (1984, de George Orwell, 1948), o para convertir los propios cuerpos y las mentes en máquinas dóciles (Un mundo feliz, de Aldous Huxley, 1932). Por otro lado, el barroco del siglo XVII retorció hasta los mayores extremos las contradicciones propias del engaño, el secreto, los malentendidos, dobles sentidos, equívocos y el engañar con la verdad.[8]

Los tópicos literarios han expresado este amplio asunto de formas muy variadas, a veces opuestas entre sí:

Autoridad y razón[editar]

What's in a name? That which we call a rose, / by any other name would smell as sweet ("¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa, / con cualquier otro nombre tendría el mismo dulce aroma" -Shakespeare, Romeo y Julieta-).[23] La rosa da sustento a muchos otros tópicos literarios: se marchita como símbolo de la fugacidad del tiempo y lo efímero de la vida humana; y provoca la prisa de la doncella para recogerla mientras pueda (Collige, virgo, rosas). Por otro lado, le advierte de que hay que tener cuidado: no hay rosa sin espinas.
Hombre caminando por un sendero. El tópico Homo viator hace referencia a la condición humana, en permanente tránsito; y también a la búsqueda conocimiento entendida como una expedición inacabable por espacios desconocidos o contintentes inexplorados. El concepto de camino ha dado título a diversas propuestas de autoconocimiento (Tao Te King de Lao-Tsé, Camino de Josemaría Escrivá de Balaguer, En el camino de Jack Kerouac). El concepto de la vida como viaje también puede entenderse escatológicamente, como una breve estancia en el mundo entre dos eternidades, y sujeta a las incomodidades propias de un viaje. En palabras de la santa viajera, Teresa de Jesús: una mala noche en una mala posada.[24] La elección del camino fácil o del camino difícil también es una metáfora tópica del esfuerzo y de su recompensa final. También de las falsas percepciones y de la inutilidad de las buenas intenciones que no se acompañan de buenas obras, ya que de aquéllas está empedrado el camino del infierno.[25] Cada una de las piedras del camino, además de rodantes y viajeras ellas mismas (rolling stones), son otras tantas oportunidades para tropezar, y el hombre, obstinado, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, algo vergonzoso según Zenobio (quien también decía que remamos todos en el mismo barco).[26]
  • Magister dixit (el maestro ha dicho), utilizado especialmente en el entorno filosófico y científico, forma parte tanto del lenguaje común como del literario.
  • Nosce te ipsum (conócete a ti mismo, en griego γνωθι σεαυτόν -gnóthi seautón-), del oráculo de Delfos.
  • Quod erat demonstrandum (que era lo que se quería demostrar, en griego ὅπερ ἔδει δεῖξαι -hoper edei deixai-, con las siglas QED en latín y ΟΕΔ en griego), propio del razonamiento matemático, usado por Euclides y Arquímedes.
  • Ars longa, vita brevis (largo es el arte, breve la vida -es decir, mucho tiempo se tarda en adquirir el arte o ciencia de la medicina, para lo breve que es la vida-), de Hipócrates.
  • Sólo sé que no sé nada (ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα -hen oída hoti oudén oída-, latinizado como scio me nihil scire o scio me nescire), atribuido a Sócrates, aparece citado de diferentes maneras en los Diálogos de Platón.[29]
  • Nada existe, o nada es, de Gorgias. De forma completa: nada existe; si algo existe, no puede ser conocido; si algo existe y puede ser conocido, no puede ser comunicado. Esta filosofía nihilista es una contradicción a la esencialista de Parménides, expresada con su también tópico El ser es (de forma completa: el ser es y el no-ser no es, pudiéndose emplear los sustantivos ser o ente, y los verbos ser o existir).[30]
  • Paráfrasis de esta última, centradas en el tema de la libertad, son Stadtluft macht frei (el aire de la ciudad hace libre -aplicado a la condición de las ciudades medievales frente a la servidumbre rural-) y Arbeit macht frei (el trabajo hace libre -en la puerta de entrada al campo de concentración de Auschwitz-).
  • Pero la conciliación del cristianismo con la filosofía clásica, especialmente con el platonismo, implicaba el reconocimiento de autoridades ajenas al cristianismo, cuyo prestigio se fue haciendo incluso mayor en la Edad Media, especialmente por la práctica de copiar en los scriptorium monacales un número no excesivamente amplio de textos antiguos.
  • A partir del redescubrimiento de parte de su producción mediante traducciones árabes,[38] la autoridad por excelencia pasó a ser Aristóteles, de quien se consideraba que había llegado a todo el saber humano posible, sólo superado por la revelación divina. Las escuelas monacales y la universidad medieval asentaron el principio de autoridad o argumento de autoridad, en el que se basa la escolástica. Las opiniones escritas no se respetaban por su verdad intrínseca, sino por el prestigio de quien las había escrito. Como si fuera un dogma de fe, no se discutía lo dicho por grandes autores, inaccesibles a la crítica (por ejemplo, Hipócrates o Galeno en medicina), aunque se comprobara experimentalmente que contenía errores.
  • El ejercicio de la crítica se fue desarrollando con más libertad a partir del Renacimiento y la Reforma, cuando la imprenta aumenta la producción de libros y generaliza la lectura (incluso cambia la manera misma de leer, que pasa de ser mayoritariamente en voz alta y con auditorio a ser un ejercicio privado, mental), con lo que también se incrementan las contradicciones y las opiniones divergentes. En el mismo pensamiento de Martín Lutero, la lectura y la interpretación de la Biblia debía ser ejercida directamente, para acceder a su salvación (justificación por la fe, Sola fides y Sola scriptura), por cada fiel, quien ejercía por sí mismo las funciones sacerdotales (sacerdocio universal), lo que originó una multiplicidad de confesiones religiosas y una intensificación extraordinaria del uso común de citas y pasajes bíblicos para el apoyo de las opiniones.
  • No obstante, los límites de la crítica se mantienen en cuanto se roza el ámbito de lo sagrado, puesto que tanto la blasfemia como el ejercicio del librepensamiento estaban vedados en ambos ámbitos (protestante -evangélico o reformado- y católico -contrarreformista-), y el odium theologicum dentro y fuera de cada bando se cebaba no sólo con la discrepancia, sino incluso con la tibieza o la duda. Para prevenir cualquier posibilidad de contaminación por un argumento pernicioso o pregunta incómoda, se proponía por el Catecismo de la Doctrina Christiana del padre Astete (jesuita, m. 1601) esta respuesta estereotipada, que incluso podía dar el vulgo ignorante: Doctores tiene la Iglesia que os sabrán responder (aludiendo a los Doctores de la Iglesia, los pensadores católicos reconocidos oficialmente como cumbres del pensamiento teológico).[39]
  • Con la iglesia hemos dado, citado habitualmente como con la iglesia hemos topado, es una frase que Don Quijote dirige a Sancho, y que ha sido interpretada históricamente como muestra de la imposibilidad de oponerse a esta institución.

Naturaleza humana[editar]

Homo homini lupus. El hombre es un lobo para el hombre.
Alegoría del tiempo, o de la edad, de Tiziano.
  • Cuando el tópico se aplica a las edades biológicas de cada ser humano, es un tema muy tratado también en el arte y suelen reducirse a tres: infancia, juventud (entendida como plenitud) y vejez; y se suele comparar con el paso de las horas del día, como en el famoso acertijo de la Esfinge que adivinó Edipo (¿qué animal anda a cuatro patas por la mañana, a dos al mediodía y a tres por la tarde?). Las tres edades pueden también expresarse en términos de juventud (restringida a la fase más temprana, anterior a la plenitud), madurez (identificada con la plenitud) y vejez (es ésa, por ejemplo, una frecuente interpretación de las figuras de los tres Reyes Magos). Si se opta por señalar cuatro edades, se suelen compararar con las cuatro estaciones del año: infancia como primavera (germinación y crecimiento), juventud como verano (temperamento ardiente), madurez como otoño (recolección de los frutos, resultado del trabajo previsor) y vejez como invierno (temperamento frío o apagado, inactividad y dependencia de lo conservado de épocas anteriores).
  • Juventud, divino tesoro de Rubén Darío (Canción de otoño en primavera), en el que se ha señalado coincidencia poética con Góngora.[47]
  • Nel mezzo del cammin di nostra vita, primer verso de la Divina Comedia de Dante (de forma completa Nel mezzo del cammin di nostra vita, mi ritrovai per una selva oscura -en medio del camino de nuestra vida, me perdí por una selva oscura-), indica el momento de indecisión vital que se denomina crisis de la mediana edad. También se utiliza con el mismo objeto la imagen o metáfora de la selva oscura. Es objeto de todo tipo de interpretaciones y se ha conectado con referencias bíblicas (Isaías 38,10 in dimidio dierum meorum vadam ad portas inferi -En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro-).[48]
  • La edad de la inocencia, la edad de la pasión y la edad de la reflexión suelen utilizarse para describir un itinerario vital:

La vida sencilla[editar]

Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma. Pintura de historia de Juan Antonio Ribera.
  • Aurea mediocritas ("dorada mediocridad", en el sentido de término medio o moderación-). Las cosas más insignificantes pueden ser disfrutadas y valoradas. Deben evitarse los excesos y la soberbia (hybris griega). Como muchos héroes de trágico destino, Ícaro fue presa de su ambición por querer volar demasiado alto, desoyendo los consejos de su padre Dédalo de que se mantuviera entre los dos extremos: ni tan alto que el sol derritiera la cera que unía sus plumas, ni tan bajo que el agua del mar las empapara. El elogio de la forma de vida sencilla está presente en muchos otros tópicos:

Las armas y las letras[editar]

Orfeo tocando su lira rodeado de animales. Mosaico romano de Palermo.
  • Las armas y las letras, comparación entre los oficios literarios y el oficio de las armas como dignos de un caballero, cosa impensable en la Edad Media y asumible desde el Renacimiento. Su plasmación vital es el soldado-poeta Garcilaso de la Vega (si Garcilaso volviera, yo sería su escudero, que buen caballero era, escribió Rafael Alberti). Cervantes (otro soldado-poeta) en El Quijote plantea constantemente la relación entre ambos términos, y de forma explícita en el capítulo XXXVIII ("Que trata del curioso discurso que hizo Don Quijote de las armas y las letras").[59] La división entre letras y ciencias es un tema muy posterior. Son muy habituales las referencias a poetas, historiadores o filósofos de la Antigüedad que entraron en batalla con algún tipo de aán literario, o llevando un libro, o escribiéndolo. De La Araucana se dice que está escrita sobre los tambores. Las referencias al tema son constantes en la serie de novelas Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte.
  • La pluma es más poderosa que la espada, similar, formulación de Edward Bulwer-Lytton[60] (de forma completa: Bajo el imperio de los grandes hombres, la pluma es más poderosa que la espada). De anterior y más general uso son todo tipo de referencias al poder de la pluma, de origen bíblico, presentes también en una composición de Antonio de Guevara (1529), que se considera la vía por la que llegó la idea a la literatura inglesa.
  • De las espadas forjarán arados, expresión bíblica[64] con la que se expresa el paso de la guerra a la paz, pero que se ha parafraseado múltiples veces en sentido inverso.[65] En la Biblia hay un amplio uso de expresiones ligadas a la espada, de sentido muy diverso e incluso opuesto (por ejemplo: Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada[66] ), cuya difusión en en el pensamiento religioso, primero judaico y luego cristiano, las convirtió en tópicas; y que sirvieron incluso para sostener interpretaciones teológico-políticas como el episodio de las dos espadas[67] (el poder espiritual y el terrenal), o el pasaje en que Jesús proclama no he venido a traer la paz, sino la espada,[68] ambos de los evangelios.

Frases históricas[editar]

Cicerón se dirige al Senado romano en presencia de Catilina, en sus famosas Catilinarias.
Batalla de Nájera, una de las que enfrentaron a Pedro el I Cruel con Enrique II de Trastámara, y que permitieron a Bertrand Du Guesclin pronunciar su famoso: ni quito ni pongo rey. La historia de España proporcionó muchos tópicos literarios, desde los que se originaron en el ciclo del Cid Campeador (Dios qué buen vasallo si hubiese buen señor, ganar batallas después de muerto, etc.) y en el romancero, hasta los originados en la Conquista de América o en épocas posteriores (véase Nacionalismo español#Lemas acerca de la identidad nacional durante el siglo XIX.

Las frases pronunciadas por o atribuidas a personajes históricos, y que destacaron a causa de su rotundidad o adecuación a la descripción de un momento histórico o de una coyuntura vital, aunque no se hayan generado en el ámbito literario, se han terminado convirtiendo en tópicos muy utilizados en cualquier ámbito, al repetirse en textos historiográficos, de ficción o de todo tipo. En muchas ocasiones, de hecho se habían generado en el ámbito literario de ficción (obras teatrales, novelas o poesías), o incluso son apócrifas.

Expresiones judiciales[editar]

  • J'accuse (yo acuso, en francés) es una expresión propia de la acusación en un proceso judicial que se convirtió en tópico literario al titular de esa provocadora manera Émile Zola el artículo con el que intervino en el affaire Dreyfus en 1898. A partir de ese momento, ha pasado a convertirse en un referente del poder de la utilización de los medios de comunicación en los asuntos públicos.
Penélope tejiendo, por Leandro Bassano.

Justicia poética[editar]

La justicia poética[102] no es tanto un tema como una técnica literaria, por la que se consigue un final feliz,[103] en el que la virtud y el honor de los buenos recibe su recompensa y el vicio y el comportamiento deshonroso de los malos su castigo, que puede ser incluso inverso al de la justicia penal ordinaria (El delincuente honrado), que, incluso suponiendo la rectitud de los que la imparten, desde el punto de vista poético está contaminada por consideraciones prosaicas. De ese modo se consigue la resolución de la tensión dramática mantenida durante el transcurso de la novela o la obra dramática y, a satisfacción del gusto mayoritario, se satisface la pretensión del público lector o auditorio, que espera una catarsis o experiencia interior purificadora, de liberación de las pasiones, explotada por los autores desde la tragedia griega. El efecto contrario se consigue con un final abierto. La parodia de estos finales se busca en las astracanadas, donde muere hasta el apuntador (La venganza de Don Mendo).

  • La voz de la sangre,[104] es la necesidad de que los parientes perdidos o ignorados se reencuentren, especialmente los hijos y los padres, tras una búsqueda penosa, como recompensa de la fidelidad, o bien inadvertidamente tras una extraordinaria casualidad que desvela lo hasta entonces oculto o solamente presentido. Con el precedente del encuentro entre Ulises y Patroclo, se desarrolla extensamente, dando título de una de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes (La fuerza de la sangre), y llega hasta los folletines del siglo XIX y las sagas cinematográficas del XX (en Star Wars una de las escenas más dramáticas es la lucha que enfrenta a protagonista y antagonista, y en la que éste descubre al primero su condición: Yo soy tu padre -tópico arquetípico que a su vez se remonta al mito de Edipo-). Habitualmente se utilizan como justificación de la sociedad estamental, en que la posición social viene determinada por el nacimiento, lo que puede considerarse un determinismo genético que considera siempre sospechoso el ascenso social (entendido como arribismo). Por contra, la posibilidad de elevarse por la condición en que se ha nacido es defendida por Erasmo de Rotterdam Nadie puede para sí elegir padres o patria; pero puede cada cual hacerse su carácter y modales.[105]

Otros temas de exaltación de la justicia que también aparecen en la Odisea y que tienen gran proyección son:

Reunión de poetas en el estudio de Esquivel, para una lectura de Zorrilla, 1846.

La poesía, tópico autorreferencial[editar]

D'où venons nous? Que sommes-nous? Où allons-nous? (De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?), de Paul Gauguin (1897).
Tempus fugit es un tópico muy utilizado para rotular relojes.
Cronos corta las alas de Cupido, de Pierre Mignard (1694). El amor sufre víctima del tiempo. En el suelo, sus símbolos iconográficos (el carcaj con las flechas y el reloj de arena) se oponen uno a cada lado de la composición, flanqueando a la mortífera guadaña.

Muerte. Tópicos escatológicos, ascéticos, metafísicos o existenciales[editar]

  • Pulvis sumus, la frase pronunciada por el sacerdote cuando impone la ceniza el Miércoles de Ceniza (de forma completa Pulvis sumus et pulvis reverterimur -polvo somos y en polvo nos convertiremos-), se utiliza como tópico para recordar la muerte y su poder igualatorio: la muerte trata a todos por igual, pobres y ricos. Es similar el tema de las Danzas de la muerte de la Baja Edad Media, y se utiliza para propiciar la humildad. Procede del libro del Génesis 3,19: In sudore vultus tui vesceris pane, donec revertaris in terram de qua sumptus es : quia pulvis es et in pulverem reverteris,[112] traducido como Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás.[113]
  • Fugacidad de la vida. Su símbolo es la rosa marchita. Hay muchos similares, y tan antiguos como la propia literatura. Se desarrollaron particularmente en la Baja Edad Media por los goliardos como reacción a la Peste Negra (Comamos, bebamos, cantemos y holguemos / que mañana ayunaremos -Juan del Enzina-, que parafrasea un pasaje bíblico Por eso aquel día, el Señor, Dios de los ejércitos, os llamó a llanto y a lamento, a rapar la cabeza y a vestir de cilicio. Sin embargo hay gozo y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas; comiendo carne y bebiendo vino, dicen: Comamos y bebamos, que mañana moriremos -Isaías, 22, 12 y 13-).[121] La obra cinematográfica Paseo por el amor y la muerte de John Huston se ambienta en ese contexto:
  • Vita flumen, derivado del Panta rei (πάντα ρει, todo fluye), de Heráclito. La vida como camino o río que conduce a la muerte (Nuestras vidas son los riós / que van a dar a la mar / que es el morir -Coplas de Jorge Manrique-).
  • Tempus fugit (el tiempo vuela, o huye): El tiempo es inaprensible, no puede detenerse ni hacerse retroceder. La expresión invita a aprovechar el tiempo (de forma similar al carpe diem). Es un lema muy usado en la decoración de los relojes, como también lo es Ruit hora (el tiempo corre) o Vulnerant omnes, ultima necat (Todas hieren, la última mata -las horas-).
  • Carpe diem (cosecha cada día; con el sentido de "aprovecha el momento"): Muy utilizado sobre todo en la época renacentista, es una llamada al disfrute de la vida en cada momento, ante la inquietud por el paso del tiempo y la inevitable llegada de la muerte. De origen clásico (Horacio).
  • Dum vivimus vivamus (vivamos mientras vivimos). Tiene desarrollo en los poetas ingleses Philip Doddridge y Emily Dickinson.[122]
  • Collige, virgo, rosas (coge, doncella, las rosas). Se debe aprovechar la belleza cuando se es joven, puesto que el tiempo acabará con ella. Lo recoge el soneto XXIII de Garcilaso de la Vega (En tanto que de rosa y azucena).[123]
  • Cotidie morimur (morimos cada día). Vivir es ir muriendo poco a poco. Uno de los tratamientos más particulares de este tópico es la Automoribundia de Ramón Gómez de la Serna.[124]
  • Et in Arcadia ego (y yo en la Arcadia), frase que sólo alcanza su sentido por su contexto: ser un epitafio. La felicidad es efímera y su pérdida provoca nostalgia.
  • Sic transit gloria mundi (así pasa la gloria del mundo).
  • Vanitas (vanidad) o vanitas vanitatis (vanidad de vanidades). La cita, del Eclesiastés (1:2), en la versión de la Vulgata es vanitas vanitatum dixit Ecclesiastes vanitas vanitatum omnia vanitas (vanidad de vanidades, dijo el predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad). Se utiliza para referirse a lo "vano" (vacío) y engañoso de cualquier logro humano, por ser transitorio. Es también un tema pictórico muy extendido, donde se representan toda clase de objetos bellos y caros, y símbolos del placer, el poder y las glorias mundanas, junto a calaveras, podredumbre y otros símbolos de la muerte y el paso del tiempo (relojes, velas apagadas).

Puesto ya el pie en el estribo,

con las ansias de la muerte,

gran señor, ésta te escribo.
Amor sagrado y amor profano, de Tiziano. Al contrario de lo que un punto de vista de moral estrecha o victoriana pudiera suponer, la Venus desnuda (Venus Coelestis) es la que representa el amor sagrado o divino, puro y celestial; mientras que la Venus vestida (Venus Vulgaris) es la que representa el amor profano, adulterado por ropajes, joyas y cosmética, que pretenden buscar la belleza en lo artificial.
Las manos de los amantes de Teruel no llegan a tocarse ni siquiera tras haber quedado eternamente unidos por la muerte. Escultura de Juan de Ávalos.
Trovador ofreciendo un poema a su amada. Ilustración del Codex Manesse, primera mitad del siglo XIV.

Amor. Tópicos eróticos[editar]

  • Esclavo por amor, similar al anterior, pero sin connotaciones religiosas.
  • Trabajos de amor o pruebas de amor, plantea la necesidad de pasar penalidades y sufrimientos para conseguir el amor, o demostrar que se merece. Cervantes hace que Don Quijote pretenda en un determinado momento pasarlos todos de golpe y a propósito, como una forma ridícula de penitencia que demostraría a Dulcinea la profundidad de su amor.[131] Shakespeare tiene una obra titulada Trabajos de amor perdidos.

El famoso soneto CXXVI de Lope de Vega es una enumeración de tópicos sobre el enamoramiento:[134]

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Notas y referencias[editar]

  1. «tópico», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=t%C3%B3pico 
  2. Andrés de Claramonte y la autoría de "El condenado por desconfiado"
  3. Ya en las Meditaciones del Quijote, en 1914, había apuntado las ideas con las que iba a ir construyendo, ladrillo a ladrillo, al azar siempre de las circunstancias, su nunca rematado sistema filosófico. Allí aparecía incidentalmente la famosa frase «yo soy yo y mi circunstancia» (I, 322), elevada por él del plano biológico al ontológico, de la que diría años más adelante, al echar una ojeada retrospectiva en el prólogo a sus Obras, que condensaba «en último volumen» su pensamiento filosófico (VI, 347). José Ortega y Gasset en filosofía.org
  4. Boca que desenterraste
    el amanecer más claro
    con tu lengua. Tres palabras,
    tres fuegos has heredado:
    Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
    escritos sobre tus labios.

    Llegó con tres heridas:
    la del amor,
    la de la muerte,
    la de la vida.
    Con tres heridas viene:
    la de la vida,
    la del amor,
    la de la muerte.
    Con tres heridas yo:
    la de la vida,
    la de la muerte,
    la del amor.

  5. Frase citada en la Ficha de la obra. Mónica Navia Arte y palabra aporta más reflexiones artísticas con el tema-excusa de la silla.
  6. Eclesiastés 1:18. Las traducciones varían: Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor. (versión RVA).
  7. Título de una novela de Alonso de Castillo Solórzano. También es usado por Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias, versos 319-337: el engañar con la verdad, el hablar equívoco... (citado en literaturacastellana.nirewiki.com). Para el engañar con la verdad, procedimiento ingenioso que alaba Lope de Vega (Arte nuevo, 319-326), cf. Guzmán de Alfarache, I, I, 2, p. 132 y n., y F. Ynduráin [1983:696-697] (nota 410.62 al capítulo XXXIII de El Quijote).

    El engañar con la verdad es cosa

    que ha parecido bien, como lo usaba
    en todas sus comedias Miguel Sánchez,
    digno por la invención de esta memoria;
    siempre el hablar equívoco ha tenido
    y aquella incertidumbre anfibológica
    gran lugar en el vulgo, porque piensa

    que él solo entiende lo que el otro dice.
  8. Texto en cvc
  9. Wikiproverbs. Para Séneca, De beneficiis, 4, 34, 1. Para Virgilio, Eneida, 2, 48), ambos, junto a muchos otros, en eutimius. Para Plinio Liber IX, XXIII, 56 tum maxime piscium fallitur visus El pasaje posterior de la Eneida: ¿Del enemigo pensáis que se ha ido? ¿O creéis que los dánaos pueden hacer regalos sin trampa? ¿Así conocemos a Ulises? O encerrados en esta madera ocultos están los aqueos, o contra nuestras murallas se ha levantado esta máquina para espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto… Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes.” Libro 2, líneas 43-49, citado en bookrags.
  10. San Juan de la Cruz Llama de amor viva. Canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios.
  11. Santa Teresa de Jesús, Subida del Monte Carmelo 3 10:

    cuánto daño se le puede seguir al alma, por vía de estas aprehensiones sobrenaturales, de parte del demonio, pues no solamente puede representar en la memoria y fantasía muchas noticias y formas falsas que parezcan verdaderas y buenas, imprimiéndolas en el espíritu y sentido con mucha eficacia y certificación por sugestión, de manera que le parezca al alma que no hay otra cosa, sino que aquello es así como se le asienta (porque, como se transfigura en ángel de luz, parécele al alma luz); y también en las verdaderas que son de parte de Dios puede tentarla de muchas maneras, moviéndole los apetitos y afectos, ahora espirituales, ahora sensitivos, desordenadamente acerca de ellas. Porque si el alma gusta de las tales aprehensiones, esle muy fácil al demonio hacerle crecer los apetitos y afectos y caer en gula espiritual y otros daños.

  12. Arturo Montenegro en cvc cita como fuente a José María Iribarren que a su vez cita como fuente a León Medina: «Frases literarias afortunadas» (Revue Hispanique, tomo XXIII, París, 1910).
  13. Teeteto, citado en Filosofia. Vol. III: Ética, Politica e Historia de la Filosofia, MAD-Eduforma, ISBN 8466505385, pg. 368.
  14. Citado por Simon Blackburn La verdad: guía de perplejos, Critica, 2006, ISBN 8484327396, pg. 26.
  15. Giovanni Perrone, Tratado de la verdadera religión contra los incrédulos y los herejes, imprenta de Palacios, 1844, pg. 326.
  16. Para el teatro de las maravillas Estudio de los capítulos XXV y XXVI en cvc. Amplia relación de fuentes sobre el tópico de la vida como teatro en general en la nota 719. Para Los intereses creados referencia en cvc y comentario.
  17. [1]
  18. Quomodo fabula sic vita, non quam diu, sed quam bene acta sit, refert. Nihil ad rem pertinet, quo loco desinas, quocumque voles, desine, tantum bonam clausulam impone (Epístola 77). Citado en Hans Urs von Balthasar, Teodramática, vol. 2, pg. 136.
  19. A un pastelero (Poesía original, 631), citado en
  20. Victor I. Stoichita, Anna María Coderch Breve historia de la sombra. El tema de la sombra se desarrolló en la exposición La Sombra, Fundación Thyssen-Caja de Madrid, 2009.
  21. Citado y glosado por Alfonso Sastre en Crítica de la imaginación pura, práctica y dialéctica, Hiru, 2003, ISBN 84-95786-61-3, pg. 48.
  22. Acto II, Escena II, v. 43-44. Texto en inglés y traducción castellana.
  23. ¿Qué será de la pobre alma que, acabada de salir de tales dolores y trabajos como son los de la muerte, cae luego en ellas? ¡Qué mal descanso le viene!; ¡qué despedazada irá al infierno!; ¡qué multitud de serpientes de diferentes maneras!; ¡qué temeroso lugar!; ¡qué desventurado hospedaje! Pues para una noche una mala posada se sufre mal, si es persona regalada (que son los que más deben de ir allá), pues posada de para siempre, para sin fin, ¿qué pensais sentirá aquella triste alma?

    Que no queramos regalos, hijas; bien estamos aquí; todo es una noche la mala posada. Alabemos a Dios. Esforcémonos a hacer penitencia en esta vida. Mas ¡qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha y no ha de ir al purgatorio! ¡Cómo desde acá aun podrá ser comience a gozar de la gloria! No verá en sí temor sino toda paz.

    Camino de perfección, cap. 40, 9

  24. Y aunque el camino del infierno parece llano (Mat. 7. spaciosa est via quae ducit at perditionem). Ancho y trillado, y no solo eso, sino empedrado, hecho una calzada (Eccles. 21. Complantata lapidibus via impiorum. Otros. Complanata. Enlosado de hermosas piedras). Por lo cual dice Laercio, es fácil el camino del infierno, que a ojos cerrados se puede ir allá. Facilis est ad infernus descensus, clausis enim oculis illicitur. Virgilio. Facilis descensus averni. Con todo, llegado el desengaño, cuando no les aprovecha, dicen ser dificultosos. ¿Qué camino puede ser el que anda un enamorado, un bandolero? (Pedro Juan Berenguer y Morales, Universal explicación de los misterios de nuestra Santa fe, 1629). En el Vocabulario de Gonzalo Correas se recoge la forma El infierno está lleno de buenos deseos, y el cielo de buenas obras (citado, junto con otras expresiones similares, en Canellada y Pallarés, Refranes: 700 refranes españoles con sus correspondientes daneses, pg. 306
  25. «Mots d'auteurs - Zénobios».
  26. Libro 1, 10: Nec vero probare soleo id, quod de Pythagoreis accepimus, quos ferunt, si quid adfirmarent in disputando, cum ex iis quaereretur, quare ita esset, respondere solitos "ipse dixit"; ipse autem erat Pythagoras: tantum opinio praeiudicata poterat, ut etiam sine ratione valeret auctoritas. Texto completo
  27. Clagett, Marshall. Greek Science in Antiquity. New York: Collier Books, 1955. Fuente citada en en:History of science in classical antiquity
  28. Michael Stokes Apology of Socrates, Warminster: Aris & Phillips, 1997, p. 18; Platón Apology 21d. y Meno 80d.)
  29. Los dos únicos caminos de investigación que se pueden concebir son: «El uno, que el ser es y que el no-ser no es. Es el camino de la certeza, ya que acompaña a la verdad. El otro, que el ser no es y que necesariamente el no-ser es. Este camino es un estrecho sendero, en el que nada iluminará tus pasos. Ya que no puedes comprender lo que no es, pues no es posible, ni expresarlo por medio de palabras. Porque lo mismo es pensar y ser. Es necesario decir y pensar que lo que es, es, ya que el ser es y el no-ser no es; afirmaciones que te invito a considerar bien. en filosofia.net χρὴ τὸ λέγειν τε νοεῖν τ΄ ἐὸν ἔμμεναι· ἔστι γὰρ εἶναι͵ μηδὲν δ΄ οὐκ ἔστιν· τά σ΄ ἐγὼ φράζεσθαι ἄνωγα (6, 1-2. con traducción al inglés en Parmenides : Being is all there is).
  30. Utilizado para ilustrar el billete de dos mil pesetas que incluía la efigie del poeta y varias rosas. Esta elección, además de la particular ortografía de Juan Ramón (que utilizaba "j" por su valor fonético para escribir "cójela" y cualquier otra palabra similar) fue objeto a su vez de tratamiento literario y de reflexión sobre el tópico (Jaime Campmany en La peseta roja, ABC, 2 de diciembre de 1983. Juan Ramón tradujo a Shakespeare; y la rosa fue uno de sus motivos favoritos. Carmen Pérez Romero: Juan Ramón Jiménez traductor de Shakespeare Fundación Juan Ramón Jiménez, 1999. Pg. 246.
  31. La idea de El nombre de la rosa se me ocurrió casi por casualidad, y me gustó porque la rosa es una figura simbólica tan densa, que por tener tantos significados, ya casi los ha perdido todos: rosa mística, y como rosa ha vivido lo que viven las rosas, la guerra de las dos rosas, una rosa es una rosa es una rosa es una rosa, los rosacruces, gracias por las espléndidas rosa, rosa fresca toda fragancia. Así, el lector quedaba con razón desorientado, no podía escoger tal o cual interpretación; y, aunque hubiese captado las posibles lecturas nominalistas del verso final, sólo sería a último momento, después de haber escogido vaya a saber qué otras posibilidades. El título debe de confundir las ideas, no regimentarlas.

    Del mismo autor Apostillas a El nombre de la rosa, Barcelona: Lumen, 1992. P. 633-634
  32. Francisco Fernández Buey Ética de la rebelión existencial. Antonio Orozco-Delclós Si Dios no existiese.
  33. Einführung in die Methaphysik, 1953, Tubinga: Max Niemeyer Verlag, pg. 1. Citada, con esa traducción, en Antonio Millán-Puelles, La Lógica de Los Conceptos Metafísicos, pg. 181. Allí mismo se indica que la traducción más literal es "¿por qué hay algo y no, más bien, nada?", formulación a la que le encuentra defectos en castellano que no tiene en el alemán original. La frase es glosada en un contexto literario en Manuel Asensi, Historia de la teoría de la literatura, pg. 653.
  34. «LA VOZ DEL AMIGO DE LA VERDAD. Aristóteles (384-322 a.C.) - Filosofia.mx».
  35. Jorge Larrosa Agamenón y su porquero. Notas sobre la verdad del poder y el poder de la verdad.
  36. Sermón de San Buenaventura
  37. Averroísmo, tomismo, etc. Brickman, William W. “The Meeting of East and West in Educational History.” Comparative Education Review. (octubre de 1961) 5.2 pgs. 82-89; y varios títulos más (bibliografía citada en en:Arab transmission of the Classics to the West)
  38. P.: Además del Credo y los Artículos, ¿creéis otras cosas?

    R.: Sí, Padre, todo lo que está en la Sagrada Escritura y cuanto Dios tiene revelado a su Iglesia.

    P.:¿Qué cosas son ésas?

    R: Eso no me lo preguntéis a mí que soy ignorante; doctores tiene la santa Madre Iglesia que lo sabrán responder.

    Maestro: Bien decís que a los doctores conviene, y no a vosotros, dar cuenta por extenso de las cosas de la Fe

    Catecismo de la doctrina cristiana, P. Gaspar Astete.
  39. Frases de David Hume.
  40. José Ángel García de Cortázar El hombre medieval como "homo viator": Peregrinos y viajeros
  41. Es muy citada su reflexión Entre el turista y el viajero la primera diferencia reside en parte en el tiempo. Mientras el turista, por lo general, regresa a casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra (El cielo protector, citado en Libros fuera del tiempo
  42. Gustavo Bueno: Homo Viator. El viaje y el camino
  43. Rousseau, Emilio, IV p. 173, Ed. Porrúa; citado por Teresa Orrego (2003) El estado de naturaleza del hombre según Hobbes y Rousseau
  44. Henerik Kocher Diccionario de expresiones y frases latinas, en portugués.
  45. Véase también Tres edades, las de la clasificación arqueológica de Christian Jürgensen Thomsen.
  46. Francisco Sánchez Castañer El tema del tiempo...
  47. Leonardo Rivera La alegoría del mezzo. La traducción bíblica es de la edición antigua Reina Valera.
  48. Los pequeños poemas, pg. 118.
  49. Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido, en Soledades, pg. 112
  50. Quien es un revolucionario en la veintena, será un conservador en la sesentena, y quien no cumpla con eso se constituirá en anomalía y carecerá de corazón primero y de razón después. Javier Marías (Adolescentes como bisabuelos, El País, 11/12/2011). La frase es atribuida a Winston Churchill (no el político inglés del siglo XX, sino el novelista estadounidense del XIX) por Josep Lobera (Edad e ideología: ¿el peso del pasado?, El País, 19 de diciembre de 2011. Carmen Llorca atribuye una frase similar a Antonio Cánovas del Castillo: quien a los veinte años no es revolucionario no tiene corazón, pero quien a los cuarenta no es conservador no tiene cabeza (citado en Alberto Gil Novales, Centenario de la información de 1901 del Ateneo de Madrid sobre oligarquía y caciquismo, Fundamentos, 2003, ISBN 8424509196, pg. 225.) José Saramago la atribuye a Alejandro Dumas (padre) (Cuadernos de Lanzarote, (1993-1995), pg. 503)
  51. Jean-Paul Brunet y Michel Launay, De una guerra a otra, 1914-1945, Akal, 1991, ISBN 8476006713, pg. 117.
  52. Frase pronunciada en la novela por el personaje Tancredi Falconieri, referida al contexto de la unificación italiana. Edición de Feltrineri, 2002, ISBN 880753004X, pg. 50.
  53. El sentimiento de la soledad en Horacio
  54. Texto en wikisource. Estudio de Fernando Gómez Redondo Armonía y diseño formal en la "Oda a la vida retirada"
  55. Texto en filosofia.org
  56. Alfonso Rey: Vida retirada y reflexión sobre la muerte en ocho sonetos de Quevedo
  57. citas-latinas.com.ar
  58. Texto en cvc.
  59. «Frases de pluma».
  60. Canción V: Ode ad florem Gnidi
  61. Paloma Díaz-Más (1985) Sobre la fortuna del romance "Mira Nero de Tarpeya".]
  62. Umberto Eco Historia de la belleza.
  63. ... y de sus lanzas podaderas. Tiene al menos dos lugares diferentes de aparición en la Biblia (la traducción es diferente según la versión, aquí se indica la vesión según la sigla usada en Biblegateway): Joel 3,10 Forjen espadas con los azadones y hagan lanzas con las hoces. Que diga el cobarde: «¡Soy un valiente!» (NVI) Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el flaco: Fuerte soy (RVA); e Isaías 2,4.: convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces (NVI) volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces (RVA).
  64. Con sus rejas forjaron espadas : Historia crítica de Israel. Entrevista al historiador Arno Mayer por su libro El arado y la espada. Del sionismo al estado de Israel (2009).
  65. Nehemias 4,17 http://www.iglesia.net/biblia/libros/nehemias.html
  66. Lucas 22,36-38
  67. Lucas 12,49-51
  68. Sven-Tage Teodorsson, Ex oriente lux, ex occidente dux: griegos, cartagineses y romanos en contacto y conflicto, en KOINÒS LÓGOS. Homenaje al profesor José García López, Murcia, 2006, pp. 999-1006.
  69. Breviarium ab urbe condita. Liber IV, 16.
  70. Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil... en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz. Aprecio mucho esta antigua sentencia: "La púrpura es un glorioso sudario". Citado por Pilar Benejam, Horizonte, pg. 106.
  71. Alfonso Vélaz de Medrano La batalla de Nájera
  72. Máxime Chevalier Cuento tradiconal, cultura, literatura: siglos XVI-XIX
  73. Fernando Díaz Villanueva Las lágrimas de Boabdil.
  74. Prólogo de la Gramática de la lengua castellana
  75. Uso bibliográfico, en francés.
  76. «1593-1594 Paris vaut bien une messe - [Musée national du château de Pau]».
  77. Citado por John Petit-Senn, Le portefeuille, 1865, pg. 38.
  78. http://apresmoiledeluge.blogspot.com/2006/01/la-expresin-aprs-moi-le-dluge-y-sus.html
  79. Uso bibliográfico
  80. Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi, Etudes sur les sciences sociales, 1836, Volumen 1, pg. 23. Véase también en:Sine populo
  81. Texto en castellano
  82. Juan Cruz Cuando el comandante mandó parar
  83. Je me rappelai le pis-aller d’une grande princesse à qui l’on disait que les paysans n’avaient pas de pain, et qui répondit, qu’ils mangent de la brioche. Para la atribución de la cita a la propaganda revolucionaria: Richard Zacks An Underground Education, 1997. Ask Yahoo, The Straight Dope.
  84. http://alt-usage-english.org/excerpts/fxletthe.html Fuente citada en en:Let them eat cake y en fr:Qu'ils mangent de la brioche !.
  85. José Vera Morales Goethe, la injusticia y el desorden
  86. Uso bibliográfico, que incluye a Julián Marías, Camilo José Cela, Francisco Umbral y otros.
  87. Citado por Nicolás Antonio Calvo Coleccion de las interesantes cartas..., 1879, pg. 79.
  88. pg. 66, edición de H. Lintot, 1732.
  89. The Columbia World of Quotations, Columbia University Press, 1996, fuente citada en en:Guns versus butter model
  90. De los Ríos publicó la entrevista con Lenin en Mi viaje a la Rusia soviética (Obras completas, Anthropos Editorial, 1997, ISBN 84-7658-512-8, pg. 53). Uso bibliográfico en ruso. Uso bibliográfico en castellano.
  91. The collected works of Sir Humphry Davy. Discourses delivered before the Royal society. Elements of agricultural chemistry, pt. I, 1922 pg. 28.
  92. Dos versiones del enfrentamiento Unamuno-Millán Astray
  93. Uso bibliográficoen inglés y en ruso.
  94. Texto completo. Uso bibliográfico en chino.
  95. Davis, John Francis (1836) The Chinese: A General Description of the Empire of China and Its Inhabitants, vol. 2 London: C. Knight. p. 163. OCLC 5720352. "Some of the ordinary expressions of the Chinese are pointed and sarcastic enough. A blustering, harmless fellow they call 'a paper tiger.'" Fuente citada en en:Paper tiger
  96. Walker, David M (1980). The Oxford Companion to Law. Oxford: Clarendon Press. pp. 1366. ISBN 019866110X. Fuente citada en en:Fiat justitia
  97. [2] Fuente citada en en:Fiat iustitia, et pereat mundus
  98. De Ira, I-18. Fuente citada en en:Fiat justitia ruat caelum.
  99. Hamlet III.iv.207-208: For 'tis the sport to have the enginer / Hoist with his own petar. Fuente citada en fr:Justice poétique y en en:Poetic justice.
  100. The Times, September 13, 1968. Fuente citada en en:Happy ending
  101. Hay muy numerosos textos con ese título, muchos vinculados a cuentos o leyendas tradicionales (véase el uso bibliográfico).
  102. De la urbanidad en las maneras de los niños
  103. Hay muchos textos con ese título, entre ellos una pieza de Pedro Muñoz Seca y Pedro Pérez Fernández (véanse ejemplos de uso bibliográfico).
  104. Ejemplos de uso en Palacios Rubios y en Fray Juan de los Ángeles.
  105. «Generación.27».
  106. Citado en la introducción.
  107. Las coplas en Victorino Polo, Literatura universal, pg. 69.
  108. The poetical works of William Wordsworth, vol. 3, 229.
  109. Vulgata Clementina.
  110. NVI
  111. «Essays of Robert Louis Stevenson by Robert Louis Stevenson: Pulvis et Umbra».
  112. Marcos Ruiz Sánchez (2006) "Pulvis et umbra": A propósito de algunos precedentes neolatinos de un famosísimo verso de Góngora, pg. 319.
  113. Marcos Ruiz, op. cit.
  114. Marcos Ruiz, op. cit., pg. 317
  115. Marcos Ruiz, op. cit., pg. 318
  116. Texto completo
  117. http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/TEORIA_LITERARIA/TOPICOS/topicos.htm
  118. Versión LBLA
  119. Materiales de Lengua y Literatura
  120. Titulo este libro "Automoribundia", porque un libro de esta clase es más que nada la historia de cómo ha ido muriendo un hombre y más si se trata de un escritor al que se le va la vida más suicidamente al estar escribiendo sobre el mundo y sus aventuras.

    En realidad, esta es la historia de un joven que se hizo viejo sin apercibirse de que sucedía eso (...)

    Se verá también al literato que no tuvo miedo a morir por su esfuerzo, pues cuando un artista tiene miedo a ese deshacerse día a día ya no ve las cosas que sólo dicta la muerte escondida y misteriosa.

    Ahora voy descubriendo que la muerte va llegando por carestía de temas.

    En las futuras ediciones que volverán más cabal esta autobiografía se irá sabiendo en qué quedó esta lucha entre la nada y el algo.

    Ya soy inmortal.

    ¿Y ahora qué?

  121. Ángel González Hernández Don Juan o la deseducación
  122. Texto en google books.
  123. La cita es de Camino de perfección, 40, 9. Junto con muchas otras citas famosas de la Santa que sirven de título a cada una de sus secciones, aparece en este estudio biográfico de Vicente Martínez Blat: La andariega.
  124. Coplas del alma que pena por ver a Dios, en cvc. Sáenz, Hilario, «Notas a la glosa Vivo sin vivir en mí de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz», en Modern Language Quaterly, 13 (1952). Usado como bibliografía en cvc.
  125. Texto en cervantes.uah.es
  126. Para toda la sección: Los tópicos eróticos en la elegía helenística. Tópicos eróticos de Ars amatoria, Ovidio, en la regenta de Clarín.
  127. Capítulo XXV. Que trata de las estrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha, y de la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros
  128. Maria Grazia Profeti La enfermedad como negación del cuerpo en la poesía de Quevedo, pg. 480, señala diversas reutilizaciones en Camoens, Lope de Vega, Quevedo y otros.
  129. Historia de la medicina peruana
  130. Soneto CXXVI, Lope de Vega

Enlaces externos[editar]