Antonio de Nebrija

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Retrato de Antonio de Nebrija.

Antonio Martínez de Cala y Xarava (Lebrija, Sevilla, 1441 - Alcalá de Henares, 5 de julio de 1522), más conocido cómo Antonio de Nebrija o de Lebrija, fue un humanista español que gozó de fama como colegial en el Real Colegio de España de Bolonia. Ocupa un lugar destacado en la historia de la lengua española por haber sido pionero en la redacción de una gramática en 1492 (la Gramática castellana) y un diccionario latín-español ese mismo año y el español-latín hacia 1494, con relativa anticipación dentro del ámbito de las llamadas lenguas vulgares. Fue además historiador, pedagogo, gramático, astrónomo y poeta.

Antonio de Nebrija impartiendo una clase de gramática en presencia del mecenas D. Juan de Zúñiga. Introducciones Latinae, B.N.E., Madrid.
Íncipit y prólogo de la Gramática castellana (Salamanca, 18 de agosto de 1492).

Biografía[editar]

Nació en la antigua Nebrissa Veneria, llamada hoy Lebrija, en la provincia de Sevilla, a 72 km de la capital, río Guadalquivir abajo, cerca de su margen izquierda y limitando con la provincia de Cádiz. Su padre fue Juan Martínez de Cala y su madre, Catalina de Xarava y Ojo. Fue el segundo de sus cinco hijos: 3 hermanos y 2 hermanas.

El joven Nebrija estudió humanidades en Salamanca. Cuando tenía 19 años, se trasladó a Italia. Él mismo lo dice en la publicación de su Vocabulario (c. 1494): "assi que en edad de diez y nueve años io fue a Italia", donde realizó su ingreso en el Colegio de San Clemente de Bolonia el 2 de marzo de 1463, gracias a una beca del obispado de Córdoba para estudiar Teología. Allí continuó sus estudios durante diez años más en la Universidad de Bolonia.

De vuelta a España adoptó el sobrenombre de «Elio»[1] y trabajó en Sevilla para el arzobispo Fonseca. Impartió clases entre 1470 y 1473 en la capilla de la Granada, situada en el patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla, según su propio testimonio, recogido por Martín Nieto: "En la tornada fui convidado por letras del muy Reverendo Padre Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla".[2] En 1473 consiguió un cargo como docente en la Universidad de Salamanca y en ese año se casó con Isabel Solís de Maldonado, según él mismo afirma en sus Aenigma juris civilis: "Quiso la fatalidad que la incontinencia me precipitase en el matrimonio". Enseñó gramática y retórica en la Universidad de Salamanca.

Monumento a Antonio de Nebrija en su localidad natal, Lebrija.

En 1488 pasó al servicio del Maestre de la Orden de Alcántara, Juan de Zúñiga o Estúñiga, como él escribe: "Porque después de casado y avido hijos avía perdido la renta de la iglesia... vuestra muy magnífica señoría lo remedió todo con las muchas y honoríficas mercedes dándome ocio y sosiego de mi vida. Y porque toda la cuenta de estos siete años desde comencé a ser vuestro...".[3] Béjar, Gata, Alcántara, Brozas, Villanueva de la Serena, Zalamea de la Serena, Campanario son poblaciones donde se atestigua la presencia de Antonio de Nebrija durante esta etapa de su vida. En los últimos años de su vida, el Maestre de la orden de Alcántara fue Arzobispo de Sevilla. Durante esos tres años Antonio de Nebrija estuvo en Sevilla al servicio del arzobispo, que al mismo tiempo seguía ejerciendo de Maestre de la Orden de Alcántara. En la ilustración se observa a Nebrija impartiendo una clase en presencia del Maestre. Algunos tratadistas aseguran que el que luce la Cruz de Santiago es su hijo Marcelo.

Nebrija escribió sobre varias materias: cosmografía, botánica y teología. Es famoso por sus esfuerzos para reformar la enseñanza del latín. En 1481 publicó una gramática, Introductiones latinae.

Animado por el buen éxito de su libro anterior, y bajo la protección del cardenal sevillano Juan de Zúñiga, que le libró de sus obligaciones docentes, entre 1487 y 1502 escribió lo mejor de su obra gramatical.

En 1492 publicó su célebre Gramática castellana, obra por la que ha pasado a la historia. Ésta era la primera gramática de una lengua vulgar que se escribió en Europa. Nebrija dedicó este libro famoso a la reina Isabel I de Castilla (la Católica).

En 1502 intervino como latinista en los trabajos de lo que sería la Biblia Políglota Complutense que auspiciaba el cardenal Cisneros. Sin embargo, se enfrentó con los teólogos del equipo por cuestiones textuales, lo que hizo que abandonara el proyecto por ser sus comentarios contrarios a la Vulgata.[4]

En 1505 regresa a la Universidad de Salamanca, donde vuelve a tener enfrentamientos con sus colegas. Estos enfrentamientos harán que sea suspendido durante un corto periodo. En 1509, no obstante, obtiene la cátedra de retórica, pero nuevas desavenencias, que impiden que trate la gramática como él cree que se merece, le hacen desistir y trasladarse a Sevilla.

En 1513, Cisneros le llama de nuevo para ocupar la cátedra de retórica de la recién fundada Universidad de Alcalá, con el privilegio de recibir sueldo sin obligación de dar las clases. Nebrija falleció en Alcalá de Henares en 1522.

Obras[editar]

Nebrija escribió además obras menores sobre pedagogía, pesas, medidas, numeración, etc.

Ideas gramaticales de Antonio de Nebrija[editar]

Elio Antonio de Nebrixa. «Retratos de Españoles ilustres». Real Imprenta de Madrid; 1791.

Aunque Nebrija se basó en la obra de gramáticos latinos como Prisciano, Dimedes y Elio Donato, sus propias ideas le llevaron a discrepar de ellos en algunos puntos. Además, Nebrija consideraba que la gramática era la base de toda ciencia. Para Nebrija, la gramática se dividía en: ortografía, prosodia, etimología y sintaxis.

Esta división ha perdurado hasta la Edad Moderna. E igualmente otra distinción nebrijana perdura hasta recientemente: aquella que considera que las partes de la oración son ocho: nombre, pronombre, artículo, verbo, participio, preposición, adverbio y conjunción, y en sus notas añade gerundio y nombre participial infinito.

Nebrija considera al latín como lengua superior a las otras, y por ello, cuanto más se acerca una lengua al latín, más perfecta es. Esto hace que su gramática castellana sea una gramática a la manera latina. Sin embargo, la originalidad de Nebrija es patente, trayendo auténticas innovaciones en su género, mucho antes que el resto de lenguas vulgares. Intuyó además el origen de la lengua castellana a partir de un latín corrompido traído por los godos e influido por otras lenguas.

Su obra tuvo gran influencia en el mundo universitario, español y europeo, siendo una de las cumbres del humanismo en España. Recoge el legado clásico para revitalizar el estudio de las lenguas vivas.

Nebrija, impresor[editar]

Además de sus logros filológicos, Nebrija fue crucial para llevar la imprenta a Salamanca, pues el segundo libro que se publicó en esta ciudad fueron sus Introductiones, y puede que dirigiera también la imprenta, situación que se intentó cubrir, porque los negocios mercantiles habrían sido incompatibles con su puesto académico. No obstante, tanto su hijo como su nieto se hicieron impresores, y la mayoría de los incunables publicados en Salamanca fueron de Nebrija o de autores de su círculo. Esa primera imprenta de Salamanca estaba situada en la, desde entonces llamada, calle de Libreros. Asimismo fue el primer autor en reclamar derechos de autor en España y el mundo occidental, mucho antes que el Estatuto de la Reina Ana de 1709 del Reino Unido o las disputas de 1662, en las que interfirió la Unión de las Coronas.

Notas[editar]

  1. Biografía de Antonio de Nebrija, Centro Virtual Cervantes.
  2. Apud Vocabulario español-latino.
  3. Apud Diccionario latino-español.
  4. Luis E. Rodríquez-San Pedro Bezares, «Humanismo y Renacimiento cultural», en Alfredo Floristán, Historia moderna universal, Barcelona, Ariel 2005, pág. 68. ISBN 978-84-344-6778-1

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