Francisco Jiménez de Cisneros

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Francisco Jiménez de Cisneros
Gobernador del Reino de Castilla,
Cardenal presbítero de Santa Balbina
y Arzobispo de Toledo – Primado de España
Cisneros1.jpg
Presidente del Consejo de Regencia de Castilla
25 de septiembre de 150617 de agosto de 1507
Predecesor Felipe I, Rey de Castilla
Sucesor Fernando II de Aragón, Gobernador del Reino
Gobernador del Reino de Castilla
23 de enero de 15168 de noviembre de 1517
Predecesor Fernando II de Aragón, Gobernador del Reino
Sucesor Carlos I, Rey de Castilla
Información personal
Nombre secular Emmo. y Rvmo. don Francisco Cardenal Ximénez de Cisneros
Nacimiento 1436
Torrelaguna
Flag of Cross of Burgundy.svg España[1]
Fallecimiento 8 de noviembre de 1517
(81 años)
Roa
Flag of Cross of Burgundy.svg España
Entierro Catedral de Alcalá de Henares
Coat of Arms of Cardinal Cisneros.svg
Escudo de Francisco Jiménez de Cisneros

Francisco Jiménez de Cisneros o Giménez de Cisneros, cuyo nombre de pila era Gonzalo,[2] más conocido como el Cardenal Cisneros (Torrelaguna,[1] 1436Roa, 8 de noviembre de 1517) fue cardenal, arzobispo de Toledo y primado de España, perteneciente a la Orden Franciscana (O.F.M. Obs.), tercer inquisidor general de Castilla y regente de la misma a la muerte de Fernando el Católico. A la muerte de Felipe el Hermoso presidió también el Consejo de Regencia que asumió el gobierno sin consentimiento de la reina Juana, hasta la llegada de Fernando el Católico.

Biografía[editar]

Nació en Torrelaguna (Madrid)[1] en 1436, hijo de hidalgos pobres. Posiblemente fue enviado a la cercana villa de Alcalá de Henares en su adolescencia a hacer estudios de gramática; los continuó en el Colegio Mayor de San Bartolomé, en Salamanca; de allí pasó a Roma, en donde fue ordenado sacerdote.

Tras el fallecimiento de su padre, regresa a Castilla y consigue el arciprestazgo de Uceda, enfrentándose con el arzobispo de Toledo, lo que significó el encarcelamiento de don Gonzalo por el arzobispo Carrillo durante algunos años. A pesar de su reclusión, Cisneros no renunció a su cargo, en el que fue mantenido por el cardenal Gónzalez de Mendoza, aunque el encierro debió de durar poco tiempo según se deduce en algunas biografías, pues poco después, en 1478, Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza.

Sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden de los franciscanos; fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Se encerró en el convento de la Salceda y durante siete años llevó una vida monacal.

De allí lo sacó la reina Isabel la Católica en el año 1492, tras convencerle de que aceptara ser su confesor, siguiendo los consejos del entonces arzobispo de Toledo, el cardenal González de Mendoza, primer protector de Cisneros.

Fue nombrado provincial de la orden franciscana, y acometió en ella una profunda reforma. Más tarde reformó el clero secular.

A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, fue consagrado arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona, en presencia de los Reyes Católicos, lo que en la Baja Edad Media era ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España.

Personaje político[editar]

Escudo de Cisneros en el Ayuntamiento de Torrelaguna.
Cisneros, fundador del hospital de Illescas (Toledo) por Alejandro Ferrant.

Isabel la Católica tuvo en Cisneros no sólo un confesor, también un consejero. Al morir la reina, Juana I de Castilla y su esposo Felipe de Habsburgo fueron nombrados reyes de Castilla. El 24 de septiembre,[3] un día antes de la muerte de Felipe I, los nobles acordaron formar un Consejo de Regencia interina para gobernar provisionalmente el reino[4] presidido por Cisneros y formado por el Almirante de Castilla, el Condestable de Castilla, Pedro Manrique de Lara y Sandoval duque de Nájera, Diego Hurtado de Mendoza y Luna, duque del Infantado, Andrés del Burgo, embajador del Emperador, y Filiberto de Vere, mayordomo mayor del rey Felipe.[5] [6]

La nobleza y las ciudades contendieron acerca de quién debía desempeñar la Regencia, pues por un lado estaban los que querían al emperador Maximiliano durante la minoría del príncipe Carlos, como los Manrique, Pacheco y Pimentel; y por otro lado, los que querían la regencia de Fernando el Católico tal y como quedó establecida en el testamento de Isabel la Católica y las cortes de Toro de 1505, como los Velasco, Enríquez, Mendoza y Álvarez de Toledo.[7] [8] Sin embargo, la reina Juana trató de gobernar por sí misma, revocó e invalidó las mercedes otorgadas por su marido, para lo cual intentó restaurar el Consejo Real de la época de su madre.[3] [9]

Sin consultar a Juana, Cisneros acudió a Fernando el Católico para que regresara a Castilla.[10] Pero a pesar de los intentos de Cisneros, nobles y prelados, la reina no reclamó a su padre para gobernar[11] y de hecho llegó a prohibir la entrada del arzobispo a palacio.[12] Para dar legalidad al nombramiento como regente de Fernando el Católico, el Consejo Real y Cisneros buscaron encauzar el vacío de poder con la convocatoria de Cortes, pero la reina se negó a convocarlas, y los procuradores abandonaron Burgos sin haberse constituido en asamblea.[13]

Tras regresar de tomar posesión del Reino de Nápoles, Fernando el Católico se entrevistó con su hija el 28 de agosto de 1507,[14] y volvió a asumir el gobierno de Castilla. En diciembre de 1509 pactó con el emperador la renuncia de las pretensiones imperiales a la regencia en Castilla, y las Cortes de 1510 le ratificaron como regente.[15]

Agradecido con Cisneros, el Rey Católico le consiguió el capelo cardenalicio. Entre 1507 y 1516, aun con extremadas dificultades, Cisneros y el rey Fernando lograron devolver un tanto el prestigio que la monarquía había perdido.[16] Se renovó el entusiasmo conquistador, desempeñando Cisneros un papel importante en la conquista de Orán, al igual que en los tiempos de Isabel la Católica había participado de manera activa en la conquista de Granada.

Tumba del Cardenal Cisneros en Alcalá de Henares.

Muerto Fernando el Católico, por disposición testamentaria, Cisneros queda constituido nuevamente como Regente del Reino de Castilla hasta que el joven príncipe Carlos, que se encontraba entonces en Flandes, viniera a España para ocupar el trono. En esta etapa de casi dos años, Cisneros, que contaba ya con ochenta años, mostró unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias. Supo hacer frente a un clima interior extremadamente inestable, con los nobles castellanos ávidos de recuperar el poder perdido, así como a las intrigas de los que pretendían sustituir en el trono español a Carlos por su hermano Fernando, que había sido educado en España por Fernando el Católico. Los acontecimientos se desbordaron y Carlos fue proclamado en Bruselas rey de Castilla y Aragón, en un acto que se podría asemejar a un golpe de Estado, pues la reina legítima era Juana y nadie había declarado su destitución. Sin embargo, Cisneros se advino a los hechos de Bruselas y envió emisarios a Flandes urgiendo la inmediata presencia de Carlos como único medio de parar las inquietudes de rebelión que corrían por el reino. Así pues, de facto había dos gobiernos: el de la corte de Bruselas y el de Cisneros en Castilla.[17]

Cisneros murió en Roa (Burgos), el 8 de noviembre de 1517, cuando se dirigía a recibir al futuro Carlos I.

Labor cultural[editar]

Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, fundada por Cisneros.

Durante su vida participó, en mayor o menor medida, en todo lo que se hizo durante el reinado de los Reyes Católicos y contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo Estado. Reformó la vida religiosa, que había caído en una gran relajación moral y una variedad intelectual. Supo ver que toda renovación empezaba por la educación y, sin ser un erudito, fundó en Alcalá de Henares una de las instituciones que más ha influido en la cultura española: la Universidad Cisneriana.

La universidad fue fundada en el año 1499 a partir del antiguo Studium Generale de Alcalá de Henares, del que Cisneros fue alumno. La Universidad de Alcalá fue la primera universidad renacentista, humanista y universal. Cisneros fue consciente de la transcendencia de su fundación y no escatimó esfuerzos para dotar a su Colegio del marco urbanístico adecuado, de una buena financiación y de los mejores maestros de la época, por lo que la villa de Alcalá de Henares se vio enormemente beneficiada con ello. La primera piedra del edificio que lo albergaría la puso Cisneros el 14 de marzo de 1501; en 1508 comenzaron las clases y en 1510 dotó a su fundación de unas Constituciones. Cisneros dotó a la nueva Universidad de Alcalá con una magnífica biblioteca, donde un elevado porcentaje de libros versaba sobre ciencias naturales.

Además sustituyó el deteriorado templo medieval de San Justo por un bello edificio gótico. Se trata de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares (actualmente Catedral Magistral) situada en pleno centro de la ciudad, en la que se haría su sepultura. No obstante, el sepulcro, obra de Domenico Fancelli, se halla hoy día en la capilla de San Ildefonso, adscrita al antiguo Colegio Mayor del mismo nombre. [18]

Obras[editar]

Curiosidades[editar]

Frontispicio original de la Biblia políglota complutense, portando los escudos de armas de Cisneros.
Retrato del Cardenal en la sala capitular de la Catedral primada, por Juan de Borgoña.

Origen de las iglesias magistrales[editar]

Actualmente sólo existen dos iglesias magistrales, una en Alcalá de Henares y otra en Lovaina. ¿Por qué «magistral»? El título, actualmente poco más que honorífico, significaba entonces que una parte importante del cabildo de la iglesia debía estar formado por maestros (magister) de la Universidad. Con esta disposición, el Cardenal solucionaba otra de sus preocupaciones: dotar de «jubilación» a sus profesores eméritos, dado que al entrar a formar parte del cabildo estarían percibiendo una pensión vitalicia de las rentas eclesiásticas. De otra manera, al cesar por edad en sus funciones docentes en la universidad, no tendrían más sustento que el que hubieran podido ahorrar durante su vida activa. En su leyenda cuenta que fue un hombre justo.

Origen del apellido de familia[editar]

En 1501 el cardenal Cisneros instituyó la obligatoriedad de la identificación de las personas con un apellido fijo. Hasta entonces las personas se identificaban con su nombre y un apellido o mote que reflejaba el lugar de procedencia, el oficio o alguna característica de la persona, por lo que miembros de una misma familia, incluso hermanos, podían tener diferente apellido. Este sistema producía un tremendo caos administrativo para poder identificar a las personas por familias. A partir de la ordenanza de Cisneros, el apellido del padre quedaba fijado y pasaría a ser el de todos sus descendientes.

Una ciudad con su nombre[editar]

Durante la época en la que el Sáhara Occidental pertenecía a España, estaba dividido en dos provincias, y la capital de Río de Oro recibió en honor de este cardenal el nombre de Villa Cisneros, que hoy también se denomina Dajla.


Predecesor:
Pedro González de Mendoza
Arzobispo de Toledo
14951517
Sucesor:
Guillermo de Croy
Predecesor:
Diego de Deza
Escudo inquisicion.gif
Inquisidor General de España
(Sólo Castilla)

15071517
Sucesor:
Adriano de Utrecht
Predecesor:
Felipe I
(Rey de Castilla)
Escudo Corona de Castilla.png
Presidente del Consejo de Regencia de Castilla

15061507
Sucesor:
Fernando II de Aragón
(Gobernador del Reino)
Predecesor:
Fernando II de Aragón
(Gobernador del Reino)
Escudo Corona de Castilla.png
Gobernador del Reino de Castilla

15161517
Sucesor:
Carlos I
(Rey de Castilla)

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c En 2010 un historiador venezolano aseguró haber encontrado un documento en el que se demostraba que el cardenal habría nacido en Cisneros (Palencia): «Un documento afirma que el Cardenal Cisneros nació en la villa palentina». Diariopalentino.es (14/09/2010).
  2. Thomas, Hugh (2004). El imperio español: de Colón a Magallanes. Barceloa, España: Editorial Planeta. p. 840. ISBN 9789504911876. 
  3. a b Aram, Bethany (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía, Marcial Pons Historia, pp. 158–160.
  4. Suárez Fernández, Luis (1990). Los reyes católicos: el camino hacia Europa, Ediciones Rialp, p. 349.
  5. Von Hefele, Karl Joseph (1869). El Cardenal Jiménez de Cisneros y la Iglesia española a fines del siglo XV y principios del XVI: para ilustrar la historia de la Inquisición, Imprenta del Diario de Barcelona, pp. 144–146.
  6. Quintanilla Raso, M. C. (2006). Títulos, grandes del reino y grandeza en la sociedad política: fundamentos en la Castilla Medieval, Silex Ediciones, p. 171.
  7. Quintanilla Raso, M. C. (2006). Títulos, grandes del reino y grandeza en la sociedad política: fundamentos en la Castilla Medieval, Silex Ediciones, pp. 171-172.
  8. Suárez Fernández, Luis (1990). Los reyes católicos: el camino hacia Europa Luis Suárez Fernández 5. Ediciones Rialp. pp. 349–350. ISBN 9788432125898. 
  9. Nieto Soria, José Manuel (2008). Gobernar en tiempos de crisis: las quiebras dinásticas en el ámbito hispánico, 1250–1808, Silex Ediciones, p. 39.
  10. Aram, Bethany (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía, Marcial Pons Historia, p. 167.
  11. Aram, Bethany (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía, Marcial Pons Historia, p. 159.
  12. Von Hefele, Karl Joseph (1869). El Cardenal Jiménez de Cisneros y la Iglesia española a fines del siglo XV y principios del XVI: para ilustrar la historia de la Inquisición, Imprenta del Diario de Barcelona, p. 150.
  13. Carretero Zamora, Juan Manuel (1988). Cortes, monarquía, ciudades: las Cortes de Castilla a comienzos de la época moderna (1475–1515), Siglo XXI de España Editores, pp. 213–215.
  14. Aram, Bethany (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía, Marcial Pons Historia, p. 167.
  15. Aram, Bethany (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía, Marcial Pons Historia, p. 159.
  16. VV. AA. Historia de España, vol. 6, La España de los Austrias I, Madrid: Espasa-Calpe, 2004, pp. 44–45.
  17. VV. AA. Historia de España, vol. 6, La España de los Austrias I, Madrid: Espasa-Calpe, 2004, pp. 48–50.
  18. Álvarez, A. y Amador de los Ríos, J. «Sepulcros del Cardenal Cisneros y del Arzobispo don Alonso Carrillo de Acuña». El Laberinto. 06/10/1845; 2(34): pp. 373–375.

Bibliografía adicional[editar]

  • García Oro, José (2005). Cisneros: un cardenal reformista en el trono de España (1436–1517). Esfera de los Libros. ISBN 978-84-9734-389-3. 
  • VV. AA. (Jaime Contreras, Antoni Simón Tarrés, Ricardo García Cárcel) (2004). Historia de España. Vol. VI: La España de los Austrias I. Espasa Calpe. ISBN 84-670-1579-9 (tomo 6) |isbn= incorrecto (ayuda). 

Enlaces externos[editar]