Monasterio de San Juan de los Reyes

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Monasterio de San Juan de los Reyes
Monumento Histórico-Artístico
San Juan de los Reyes - Toledo, Spain - 01.JPG
Tipo Monasterio
Advocación San Juan de los Reyes
Ubicación Bandera de España Toledo, España
Coordenadas 39°51′28″N 4°1′54″O / 39.85778, -4.03167


Coordenadas: 39°51′28″N 4°1′54″O / 39.85778, -4.03167
Uso
Culto Iglesia Católica
Diócesis Toledo
Orden Franciscanos
Arquitectura
Construcción 1477-1526
Fundador Reyes Católicos
Estilo arquitectónico Gótico isabelino
http://www.sanjuandelosreyes.org/

El Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo (Castilla-La Mancha, España), de la Orden Franciscana, fue construido bajo el patrocinio de la reina Isabel I de Castilla con la intención de convertirlo en mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro y del nacimiento del príncipe Juan. Es una de las más valiosas muestras del estilo gótico isabelino en España y el edificio más importante erigido por los Reyes Católicos. El monasterio es, además, un monumento conmemorativo de los logros de los Reyes Católicos y de su programa político.[1]

Historia[editar]

Fue construido para la Orden Franciscana por encargo de los Reyes Católicos al arquitecto Juan Guas, como conmemoración de su victoria en la Batalla de Toro (1476).

El principal ideal fue hacer un panteón real en Castillo al igual que en San Isidoro de León. Se le encarga la idea a Juan Guas, participando en la decoración Egas Cueman, decorando el claustro y parte de la iglesia. Los Reyes Católicos crearán un estilo propio, planta alzado y decoración novedosas y estilosas.

En 1926 fue declarado Monumento Histórico-Artístico de interés nacional.

Descripción artística[editar]

Aspecto de la cabecera de la iglesia.

Tan solo posee una nave. El módulo arquitectónico es muy largo y estrecho. El crucero es mucho mayor que la cabecera, muy marado en planta. La nave está separada en tramos. Entre los contrafuertes se establecen capillas laterales en línea con los brazos del transepto excesivamente estrechos.

Tiene capillas abiertas con unos arcos en la nave, pero no entre sí, retomado del gótico valenciano, esto se volverá a hacer en el barroco. Estas capillas se construyen por una solución pragmática, ya que permiten ritos simultáneos sin interferirse.

Tiene dos portadas, la del oeste y la del norte porque es un sitio principal, es una zona elevada, se crea una plazoleta para romper el hacinamiento urbanístico medieval. La puerta lateral tiene importancia. Son los primeros preceptos urbanísticos del Quattrocento.

Destaca el crucero, si lo dividimos en cuatro cuadrados se ve que la cabecera tiene dos cuadrados, a las naves dos prolongados. Siguiendo este modelo se hace todo el edificio. El crucero es excesivamente grande. El espacio está perfectamente jerarquizado, zona dedicada a la corona (con verja) separada del pueblo.

En el espacio para la muerte se da el discurso dialéctico necesario, pasamos del cuadrado (tierra) al octógono (círculos, celeste). Los templos circulares están dedicados a las vírgenes, el fuego, héroes, agua y a la muerte en el mundo clásico. Concepto de eternitas, serpiente que se muerde la cola, ni principio ni fin. Rotonda martirium que es igual al concepto de eternitas.

Destacan dos cosas en el alzado:

  1. El presbiterio se eleva (precepto jerónimo pese a entregarse a los franciscanos) mediante una gran escalinata.
  2. Tiene un amplio coro a los pies que se eleva sobre un arco carpanel creando un sotocoro con capillas.

Existe una jerarquización propia del espacio religioso. Los reyes cuando participaban lo hacen desde el coro estando a la misma altura que la Sagrada Forma, se iguala el poder temporal o terrenal de los reyes y espiritual, emana el poder temporal directamente de Dios.

El claustro está unido a la iglesia pero diferenciado. Su puerta principal entre contrafuertes. Los cuadrantes del crucero se siguen como esquema en el claustro que es un elemento dinamizador. El cimborrio es la metáfora arquitectónica de la corona, es sostenido por impresionantes trompas que marcan el sentido octogonal del cimborrio. Profusa decoración de tracerías, la nervadura cae sobre ménsulas decoradas con angelitos (típico de flamenco). Lo novedoso es que utilizan un repertorio decorativo a la italiana, enlazando con la tradición humanista. Destaca la decoración de fileteras (esculturas en madera o piedra que se ponían sobre las claves de la bóveda). Siguen una tradición italiana, retoma la jeroglífica. Aparece el emblema de los Reyes Católicos (águila de San Juan) con la I y la F además representados por el yugo y las flechas y el lema "tanto monta".

Techo de madera mudéjar.

La luz aún tiene ecos del mundo gótico. Se retira ese concepto de Jerusalén celestial. Modulo arquitectónico estrecho y alto. Especie de tribuna recorre el edificio. Frente la austeridad decorativa del gótico vemos excelentes tracerías muy naturalistas, con figuras zoomorfas y antropomorfas. Proliferación de imágenes sobre peanas y doseletes. Impresionante vidriera sobre cada capilla retomando el sentido albertiano de la luz. El cristal es translucido, luz natural, emanada directamente.

Aún estructura gótica (pilar con baquetones y decoración de tracería). Según ascendemos encontramos elementos clásicos (decoración de gotas) y un pesado entablamento recorre el edificio con una epigrafía que exalta el poder monárquico. Para elevar esas bóvedas se doblan los pilares donde descansan los terceletes, decoración mocárabe y de cabeceras, muy flamenca que luego vemos en Enrique Egás. Decoración que raya el horror vacui en el transepto.

El primer cuerpo tiene un arco carpanel que une con el claustro, glabete de arco mixtilíneo con profusa decoración que alberga el escudo franciscano. Arcos ciegos doblados con tracerías y miniaturas, otro cuerpo con santos sobre peanas y el emblema de los Reyes Católicos multiplicado hasta el infinito. A los pies del emblema aparecen los leones, símbolo de la monarquía y de Dios, y el verdadero jeroglífico (yugo y flechas junto al lema "tanto monta".

Al exterior los contrafuertes separan las capillas. Los pináculos aún son goticistas. Existe una crestería. Decoración con las denominadas bolas isabelinas en el exterior. La portada lateral es la principal. Marcado el transepto al exterior aunque no sobresale en planta. Aparece el escudo de los Reyes Católicos en los ábsides y contrafuertes de la portada. Hay cadenas que penden del crucero, sentido emblemático, representando las cadenas de los cristianos cautivos que fueron liberados cuando Fernando el Católico reconquistó Málaga y Baeza.

La portada del claustro tiene un arco carpanel de tres centros, rica decoración vegetal mezclada con decoración naturalista antropomorfa y zoomorfa. Exaltación bajo el arco mixtilíneo de la religión. El claustro tiene el mismo modelo que la iglesia (cuadrado del crucero). Equivalencia espacial, espacio exterior e interior. El claustro es el paraíso recobrado, precepto del ora et labora, dividido en cuatro partes que desemboca en un pozo símbolo de la vida. Tiene dos cuerpos y cuatro bandas.

El primer cuerpo tiene un arco apuntado con decoración de tradición de burbuja propia de finales del gótico. Pilares decorados con pináculos. El segundo cuerpo es más ligero con arco mixtilíneo que soporta la crestería gótica del edificio. La barandilla superior ya es pseudobalaustre renacentista pero de tipo gótico. Decoración calada representación hagiográfica sobre peanas y decoración zoomorfa y antropomorfa. Bóvedas nervadas se rompe el tercelete más complicado pero sigue siendo gótico. El segundo cuerpo utiliza la tradición mudéjar. Cubierta de madera a par y nudillo, decoración con estrellas de ocho picos. Arcos carpaneles con la leyenda de tanto monta y el león sustentan la bóveda.

La Iglesia[editar]

El templo, que se terminó en 1495, corresponde plenamente al tipo isabelino, de una sola nave con capillas-hornacinas entre los contrafuertes y con coro elevado a los pies.

La profusa ornamentación del templo muestra los símbolos de los Reyes Católicos, así como el águila de San Juan y decoración heráldica. El perímetro interior de la iglesia está recorrido por una franja con un texto conmemorativo, lo que puede considerarse una adaptación de la epigrafía árabe a la arquitectura cristiana. El escultor Egas Cueman colaboró decisivamente en la decoración del conjunto.

El retablo de la iglesia fue realizado por Francisco de Comontes para el Hospital de Santa Cruz, de ahí que muestre las armas del cardenal Mendoza, fundador del Hospital. En el retablo encontramos las siguientes escenas:

  • Jesús camino del Calvario,
  • El Descendimiento,
  • Santa Elena con los milagros de la Cruz.
Aspecto del claustro.

El claustro[editar]

El claustro, considerado una de las joyas españolas del gótico de transición al renacimiento, fue fuertemente restaurado. La iglesia se comunica con el claustro por el lado sur a través de dos puertas situadas en el crucero y en la nave.

De los dos claustros que tuvo la Colegiata de San Juan, sólo se conserva el más antiguo. Se trata de un claustro de dos pisos y de planta cuadrada. De las puertas situadas en claustro bajo destacan la que comunica con la iglesia a la altura del crucero y las de acceso a la escalera y a la sacristía. La primera es de Juan Guas.

Referencias[editar]

  1. Nieto Soria, José Manuel (director); Ruiz Mateos, Aurora. Perez Monzón, Olga. Jesús Espino, Nuño. «10. Las manifestaciones artísticas» (en Español). Origenes de la Monarquía Hispánica. Propaganda y legitimación (ca. 1400-1520).. Editorial Dykinson. pp. 604. ISBN 978-84-8155-437-3. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]