Juan de Colonia

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Juan o Hans de Colonia (Colonia, ca. 1410[1]Burgos, 1481) fue un arquitecto alemán, que introdujo en Castilla el estilo gótico flamígero. Se le considera, junto a Enrique Egas, el representante más destacado del mismo en España. Fue padre y abuelo, respectivamente, de los también arquitectos Simón y Francisco de Colonia.

Las agujas que coronan las torres de la catedral de Burgos son obra de Juan de Colonia.

Apunte biográfico[editar]

Se ignora el año y lugar de nacimiento de Juan de Colonia, aunque tradicionalmente se ha supuesto que su apellido indica su origen alemán. Vicente Lampérez y Romea supuso que nació en 1410, sin documentación que lo avale; otros autores la sitúan hacia 1420.[2]

También es tradición[3] (recogida por el padre Flórez, Ponz, Ceán Bermúdez, Llaguno) que Juan de Colonia fue a Burgos enviado o acompañando al obispo Alonso de Cartagena a su regreso del Concilio de Basilea,[4] para ocuparse de las obras de la catedral.[5]

En 1442 le registra ya como cofrade de San Cosme un documento coetáneo que guarda esta parroquia.[6]

Casó en España con la burgalesa María Fernández,[7] hija del maestro de cantería Juan Fernández (que había trabajado para el convento de San Pablo y nieta de Martín Fernández, que fue maestro de la catedral.[8] “Este matrimonio contribuyó a que, en su persona, quedaran unidas dos grandes cuadrillas de canteros: la de su suegro, que representaría la tradición, y la suya, que se mostraría como ejemplo de renovación”.[9]

Dejó seis hijos, Simón y Diego, arquitectos; Fernando, Leonor y otros dos menores de edad a la muerte de su padre.

Tuvo su domicilio en el barrio de La Vega, extramuros de la ciudad.

Murió en 1481 y fue enterrado bajo las losas centrales del arco de ingreso a la capilla de la Visitación de la catedral de Burgos.[10]

En la documentación del archivo de la catedral de Burgos aparece con frecuencia, con la denominación de “maestro cantero”, en documentos de compra venta de tierras o bien como testigo en pleitos; lo cual nos dice de la posición acomodada que gozó en vida.[11]

Sociedad y estilo[editar]

La ciudad de Burgos -una ciudad entonces de unos 20.000 a 25.000 habitantes[12] -vivía una época de pujanza económica: una nobleza de las más ricas de la Corona castellana, rentas catedralicias elevadas y un poderoso grupo de mercaderes enriquecidos gracias al comercio lanero. La existencia de personalidades destacadas como los obispos don Alonso de Cartagena (obispo de Burgos entre 1435 y 1456) y don Luis de Acuña (id entre 1456 y 1495), que promueven y acogen la llegada de nuevos artistas, dio como resultado una verdadera edad de oro del arte burgalés.[13]

De todos era conocido -según narra la Crónica incompleta de los Reyes Católicos-[14] “que Burgos es de tan grandes mercaderes poblada, que a Venecia y a todas las ciudades del mundo sobrepasa en el trato así con flotas por la mar como por grandes negocios de mercaderías por la tierra, en estos reinos y en muchas partes del mundo...”.

Cuando don Alonso de Cartagena trajo un artista extranjero sabía bien lo que quería y hacía. Quería una calidad artística nueva que no se encontraba en la arquitectura gótica española anquilosada en la reiteración de fórmulas consagradas en el siglo XIII. Quería modernizar su recién estrenada sede; necesitaba subrayar su ciudad, mediante el engrandecimiento de la catedral. Las pautas las había visto con claridad durante sus viajes por el área germana, y nadie mejor que un arquitecto alemán, Juan de Colonia, para llevar a término su idea.

La ventaja de los territorios germanos frente a los países vecinos,[15] al mediar el siglo XV, se debía a que se habían mantenido al margen de la Guerra de los Cien Años (1339-1453) y habían logrado articular una gran organización de constructores, algo que había sido imposible en las zonas afectadas por la conflagración anglofrancesa.[16]

Juan de Colonia introdujo en Burgos las formas germanas del último gótico -impregnadas del gusto flamenco-, lo que supuso la renovación del gótico francés imperante hasta entonces en la obra catedralicia.[17] Las novedades de esta arquitectura se centraban en aspectos decorativos –un decorativismo delicado y minucioso que daba a las obras una laboriosidad de orfebre-, pericia técnica y aspectos como el concepto espacial germánico (tendencia a los espacios dilatados, abiertos, de impresionante trazado). Las capillas centralizadas cubiertas con una gran bóveda estrellada[18] fueron una gran aportación a la arquitectura castellana y tuvieron un amplísimo eco en la arquitectura de la época.[19] Su enorme genio técnico fue capaz de crear en su derredor una escuela de canteros y maestros, que llegó a su plenitud en los años finales de la centuria con su hijo Simón y el grupo de oficiales que se formaron con él y que le auxiliaron en muchos de sus trabajos.

Obras[editar]

Catedral de Burgos[editar]

Agujas de las torres[editar]

Entrado ya el siglo XIII, se desarrolla la tipología de las torres rematadas mediante agujas ó flechas caladas que, no siendo necesarias en estricto sentido, respondían a la voluntad de hacer presente la importancia de las catedrales, el poder de sus comitentes y la pericia de sus constructores, convirtiendo a aquellas en las auténticas dueñas del paisaje y del horizonte urbano.[20]

Una de las agujas que coronan las torres de la catedral de Burgos, obra de Juan de Colonia.

Juan de Colonia, en Burgos, comenzó por elevar en las torres otro cuerpo prismático sobre el existente y por medio de cuatro trompas preparó una plataforma cuadrada y con hueco octogonal en el centro. Sobre ella asentó la aguja en forma de pirámide de ocho caras; rodeó la plataforma con un antepecho calado[21] y apoyado en cuatro grandes pináculos,y adornó todo con inscripciones, estatuas y escudos.

Cada aguja, realizada en piedra caliza[22] de Hontoria,[23] forma una pirámide octogonal de 3 metros de lado en la base y 28 de alto (actualmente). Se compone de 8 bandas caladas, de variada tracería,en forma de tronco de pirámide y de cuyas aristas salen hojas alargadas y grandes cardinas. La aguja tiene un zócalo macizo y a los 20 metros de altura se alza un balconcillo con fines decorativos; por encima, continua la pirámide terminando en una moldura con un pináculo sobre el que existieron en tiempos de Juan de Colonia sendas estatuas de San Pedro y San Pablo.[24]

En el folio 1º del “libro redondo” de la Catedral[25] del año 1442 consta que el martes 18 de Septiembre fue puesta la primera piedra de las torres “que agora nuevamente se facen en la eglesia”. Y en el volumen 37 en el día 4 de Septiembre se dice: “Este día se acabaron de facer las torres que están sobre la puerta real, año del Señor de 1458”.[26]

Su construcción absorbió grandes sumas de dinero. Costeada en principio por el Obispo Alonso de Cartagena tuvo generosas aportaciones dinerarias por parte del Concejo burgalés,[27] llegando todos a solicitar al Papa recursos para terminar la Catedral.[28] El Fabriquero de la Catedral, -el encargado de proveer el dinero[29] a la Obra-, fue hasta 1450 don García Alonso, tesorero de la Catedral y mayordomo de don Pablo de Santa María, y de don Alonso de Cartagena.[30]

Remate de la parte central de la fachada dedicada a la Virgen de la catedral de Burgos; obra de Juan de Colonia.

Las más espléndidas construcciones del género, las más famosas agujas del estilo flamenco-aleman, -las de Estrasburgo (formada por un alto cuerpo prismático octogonal flanqueado por cuatro torrecillas y coronada por aguja calada), Friburgo (pirámide calada sobre cuerpo octogonal), Ulm (del mismo sistema), o la Frauenkirche de Esslingen (con un balconcillo en su parte alta similar al de las agujas de Burgos), se construyeron en el último tercio del siglo XIV y primera mitad del XV. Dado que Juan de Colonia debió residir en Dijon antes de 1440, ocupado en las obras de los duques de Borgoña,[31] pudo beber en las fuentes de la arquitectura flamenco-alemana, y no es atrevido suponer que conociese e incluso hubiese trabajado en la construcción de alguna de ellas.

Cuando la realización de estas obras, termina también la parte central de la fachada dedicada a la Virgen con una decoración escultórica y con la frase “Pulcra es et decora”.

Cimborrio[editar]

Una vez terminadas las agujas de las torres Juan de Colonia comenzaría con la construcción del cimborrio.

El barón de Rosmithal, que visitó Burgos hacia 1465, escribía que la basílica tenía “dos elegantes torres construidas con piedras talladas y se edificaba otra tercera cuando nosotros la visitamos”.[32] “Un escritor anónimo, el continuador del catálogo del señor Maldonado, nos ha dejado, como testigo ocular, la descripción de aquella admirable obra. Era, dice, elevadísimo; “in auras evexit”: era de piedra, adornado con muchas efigies, y remataba en ocho pirámides, labrado todo con mucho arte y delicadeza: “affabré constructum” (L. 70))”.[33]

Su exterior, probablemente, tuviera forma de torre con agujas.

Por desgracia la noche del 3 al 4 de marzo de 1539 se vino abajo con gran estrépito.[34]

Capilla de la Visitación[editar]

Una de las bóvedas de la Capilla de la Visitación; probable diseño de Juan de Colonia

El año 1440, a su vuelta del Concilio de Basilea, el obispo Alonso de Cartagena mandó realizarla para su enterramiento.[35] Fue terminada en 1442, año[36] del inicio de la construcción de las agujas de las torres.

Es sencilla y de reducidas dimensiones; de dos tramos, cubierto uno con bóveda de terceletes y el de la cabecera con curiosa bóveda de crucería, destaca por su emplazamiento principal,-se eligió el que se creía uno de los más notables dentro del interior de la iglesia-,por su modo de disponer exenta su sepultura[37] (se trata de uno de los primeros ejemplos de esta disposición, que luego sería imitada por personajes importantes) y por su fábrica de espacio unitario.[38]

Si bien no hay documento que pruebe que el arquitecto de la obra fue Juan de Colonia, la tradición así lo afirma.[39] Encaja perfectamente con la idea de que recien llegado el maestro a Burgos recibiese el primer encargo de su protector.[40]

Con ella se inició una serie de ámbitos funerarios, que a lo largo de este siglo y del siguiente, modificarían significativamente la Catedral.[41] En su interior, adosados a los muros, un gran conjunto de sepulcros, en los que reposan familiares y servidores del obispo, realzados por un conjunto de tallas realizadas por el taller de escultores de Juan de Colonia.[42]

Antepecho del Triforio[editar]

Triforio de la catedral de Burgos; antepecho y adornos obra de Juan de Colonia.

La impresión espacial que produce la catedral de Burgos viene determinada, en gran parte, por la originalidad de los triforios.[43]

Presentan formas ornamentales que se despliegan con regularidad por las superficies de los muros y crean, a causa de la forma de sus aberturas, una impresión de enrejado.

Triforio de la Catedral de Burgos antes de la intervención de Juan de Colonia, según Street.

En cada tramo, un único arco, -ojival, de medio punto ó segmentado,- llega a cubrir, a manera de marco, hasta siete arcadas de triforio, dependiendo su forma unicamente de la amplitud de este. El marco encierra un conjunto de losas caladas, con tri y tetralóbulos, que cargan sobre arcos apoyados en columnillas, con pináculos adheridos a sus fustes. Juan de Colonia fue el encargado de dotar el frente del ventanal de antepechos de labores flamígeras donde destacan en sus centros el escudo del Obispo don Luis de Acuña.[44]

En su ejecución primitiva, limpias las columnas de las pesadas adherencias y libres los ventanales de antepechos, componían una silueta de notable sencillez que armonizaba con los demás elementos góticos del período clásico, mostrando, segun Henrick Karge,[45] claramente su inspiración en los de la catedral de Bourges [Francia].[46]

La altura del triforio se mantiene constante a lo largo de los muros de la catedral.

Dada su forma, y los escudos del obispo Acuña, se supone que balaustradas y antepechos se construyeron hacia 1458, una vez terminadas las agujas de las torres.[47] .

Capilla de la Concepción[editar]

El 17 de abril de 1477 se cedió al Obispo Luis Acuña el sitio para que edificase una capilla para su enterramiento. En 1488 se había ya concluido la obra; siendo Juan de Colonia maestro de la Catedral cuando se comenzó a construir parece verosimil la tradición que considera que a él se debe el proyecto y comienzo de las obras. La capilla la terminó su hijo Simón.

Cartuja de Miraflores[editar]

Planos e inicio obras[editar]

Mediado el mes de octubre de 1452 un terrible incendio destruyó los palacios de Miraflores donde se habían establecido unos cuantos frailes cartujos. El rey Juan II acordó la erección de un nuevo monasterio y confió el trazado de los planos a Juan de Colonia. No se dejó la disposición que hubiera de tener la casa a la iniciativa del arquitecto sino que se le marcó por un documento.[48]

El trazado de los planos de la Cartuja le supuso a Juan de Colonia 3.350 maravedises.[49]

Las obras, por falta de recursos, se paralizaron por completo en 1464; se habían realizado 24 celdas de los frailes, la cocina, el refectorio, los claustros, y 4 capillas; de la iglesia no se había levantado más que una parte de los muros del Evangelio y de la Epístola. Cuando Simón Colonia cerró las bóvedas de la iglesia, en 1488, su padre Juan ya había muerto

Otras obras más inciertas[editar]

Es indudable que en Burgos y en su provincia debió construir otras muchas edificaciones pues residiendo allí más de cuarenta años, con la fama adquirida y la protección de los obispos Cartagena y Acuña, proporcionarían a Juan de Colonia numerosas oportunidades. No parecen cinco obras, por importantes que sean, trabajo bastante para llenar cuarenta años de vida profesional, y más si se tiene en cuenta que las agujas estaban terminadas en 1458.

Pero, ¿cuales pudieron ser estas construcciones?. ¿Alguna de las capillas del convento de San Pablo?, ¿El convento de las monjas de San Ildefonso anejo a San Lesmes?, ¿La iglesia del monasterio de San Juan de Burgos?. ¿Obras en el Monasterio de Cardeña?. ¿La capilla para Panteón Real de la Corona de Castilla en el Monasterio de San Salvador de Oña?. Pocos datos y muchas conjeturas.

Notas[editar]

  1. Fecha propuesta por Lampérez y Romea en su artículo “Juan de Colonia” (1904) y recogida entre otros,p.e., por A. Ibáñez, y R. Payo (2008), p.59.
  2. Begoña Alonso Ruiz, "Arquitectura tardogótica en castilla: los Rasines", pág. 37
  3. ”Corre en Burgos por tradición, como noticia valedera, que al volver del Concilio de Basilea don Alonso de Cartagena, Chantre a la ida y Obispo a la vuelta, por haber sido preconizado durante su ausencia para la silla de Burgos a la muerte de su padre en 1435, se trajo consigo un maestro cantero, equivalente de arquitecto, a la sazón para que sobre las torres mochas de la catedral levantara unos campanarios, similares a los que Don Alonso había visto erguirse en las torres de Francia y de Alemania, con envidiosa complacencia y estimulante ilusión”, Martínez Burgos, Op. cit., p.216
  4. Dos hechos trascendentales en la vida artística de Burgos en el siglo XV fueron la asistencia del obispo Alonso de Cartagena al Concilio de Basilea (1434-1439), y la mediación en el conflicto entre el emperador alemán Alberto II y el rey de Polonia. En el transcurso de sus viajes conoció directamente las nuevas corrientes que se imponían en el gótico europeo, y en particular, la difusión del modelo de torre rematada mediante flecha calada en las iglesias del suroeste del imperio. El concilio se reunió en la catedral de Basilea, dominada por su torre de San Jorge, proyecto de Ulrico von Ensingen, el más destacado constructor de torres de Alemania; muy cerca destacaba la de Friburgo, la primera flecha calada de Europa, con una torre de 116 metros de altura y una flecha de 45, y también muy cerca, y en ese momento, estaba a punto de ser concluida la flecha de la catedral de Estrasburgo por el sucesor de Ensingen en el proyecto Johannes Hultz von Köln. Del efecto que la imagen de la ciudad, dominada por las torres, causó en Alonso de Cartagena tenemos constancia por su mismo testimonio escrito. Este tipo de torres respondían a una clara expresión de poder, el de sus promotores, al tomar carta de naturaleza en el paisaje y convertirse en hitos del territorio. Y Alonso de Cartagena, a su regreso a Castilla, introdujo esa novedad como expresión de la pujanza de su sede y de su mismo poder, al convertir a la catedral de Burgos en una catedral que se señalaría a kilometros de distancia.
  5. ” … pero el Sr. Tarín opina que debió de proceder de la escuela de Dijon y haber venido a Burgos para ponerse al frente de los trabajos de la Cartuja …encontramos mucho más razonable el suponer que la familia de los Colonia, oriunda de la ciudad rhiniana, estaba al servicio de los duques de Borgoña y bajo su patrocinio trabajaba en Dijon… esta ciudad debía ser punto obligado de parada en el viaje que D. Alonso de Cartagena hizo desde Aviñón a Basilea. Y dada la proximidad de ésta con la capital borgoñona, y la permanencia de cuatro años que vióse obligado a hacer D. Alonso en la ciudad del Concilio, es lógico pensar que se establecerían relaciones entre el Obispo y aquel centro artístico, y allí dejase contratado con el maestro Juan su venida a España””, Vicente Lamperez, Op. Cit. p.353
  6. Martínez Burgos, Op.Cit. p.216
  7. Matrimonio cuya existencia consta ya en 1454
  8. ”En el libro redondo del año 1418 al día 26 de agosto se lee: Ficieron memoria por Martín Fernández maestro de la obra”, Martínez y Sanz, Op. cit., pág. 185
  9. A. Ibáñez y René Payo, Op. Cit., pág. 60
  10. pág. 266, “Arquitectura Gótica”, Leopoldo Torres Balbás, Ars Hispaniae, Vol. VII, Madrid 1952. Con más amplitud en López Mata, op.cit., pág. 282: “Las losas de entrada a la capilla cubrieron, en 1481, los despojos mortales de Juan de Colonia maestro de las majestuosas flechas de la Catedral. Un cuaderno de memorias, de fines del siglo XV, contiene varias referencias de aniversarios rezados en la capilla por las almas de Colonia y su mujer. Día de Sant pedro e Sant pablo los capellanes de la dicha capilla han de decir misa cantada de San Pedro e a las vísperas un responso cantado por Joan de Colonia, maestre mayor de las torres e cimborio desta yglesia Cathedral e por su muger maría ferrandes, dexaron 100 maravedís de encenso en cada año para siempre para este aniversario y por el que se faze el día de los Reyes en sepultura, en medio de la Red [reja] de la puerta de la Capilla … (Arch. Capilla Visitación. Libro I. Testamentos y Memorias).” La losa de piedra está hoy, año 2010, borrada y deteriorada.
  11. Juan de Colonia aparece como testigo en una escritura otorgada en 13 de septiembre de 1449, en otra de 12 de mayo de 1451, aparece también como maestro de las obras de la iglesia en mayo de 1454, en 1473 y el 8 de enero de 1474. Consta que en 1454 compró una tierra de cinco fanegas de sembradura por 2.700 maravedises, y estaba casado con María Fernández, y que había muerto en 1481. Archivo Histórico de la catedral de Burgos.
  12. Los datos que ofrecen los documentos sobre el vecindario de Burgos en los siglos XV y XVI son relativamente abundantes, aunque poco fiables. Según García de Quevedo, (“Ordenanzas del Consulado de Burgos de 1538”, Burgos 1905, pág. 77), por ejemplo, la población de Burgos el año de 1511 era de 5.000 vecinos, correspondientes a unos 25.000 habitantes, considerando que cada vecino equivale a 5 habitantes. Cuando se trata de cuantificar los habitantes de la ciudad el resultado sufre enormes variaciones según el coeficiente multiplicador que se utilice para el cálculo; para unos autores debe ser el de 4, en tanto que otros consideran que es más exacto el de 5 personas por vecino. Estas diferencias tienen su origen en que, los cálculos se realizaban para establecer los censos y padrones cuyo objeto era fijar la cuantía que debía pagar cada población cuando era necesario hacer algún repartimiento, método corrientemente empleado para la obtención de fondos por la Corona o el Ayuntamiento, y con los que cubrían los gastos ocasionados por necesidades particulares. "No se relacionaban siempre como vecinos a muchas personas que, como las viudas, los clérigos, los nobles e hijosdalgos, los pobres y los residentes de diversas procedencias que, a pesar de vivir en una población, estaban exentos en todo o en parte del pago de tributos, pechos y exacciones y, en consecuencia o no contaban o lo hacían sólo por valor de media unidad"; de aquí los diferentes multiplicadores. Vid, Alberto C. Ibáñez Pérez, Burgos y los burgaleses en el siglo XVI, pág. 107-114, Burgos 1990,
  13. pág. 37, Begoña Alonso, Arquitectura tardogótica
  14. ”Crónica incompleta de los Reyes Católicos (1469-1474). Según manuscrito anónimo de la época”, ed. J. Pujol, Madrid, 193, pág. 21
  15. “El hecho de que Alonso de Cartagena eligiera a su arquitecto precisamente en Colonia tampoco fue casual. Del mismo modo que Praga era el centro arquitectónico de Bohemia, Ratisbona de Baviera, Ulm y Estrasburgo del Sudoeste de Alemania y Francfort del Medio Rhin, Colonia lo era del bajo Rhin, una especie de cuña geográfica en la que confluían Alemania, Paises Bajos (Flandes) y Francia (Borgoña); la capitalidad de Colonia se traducía en una concepción arquitectónica mucho más progresista e innovadora que la que posibilitaban los conceptos doctrinales y conservadores neerlandeses, … “, pág. 47 a 49. Javier Gómez Martinez, “”El gótico español de la Edad Moderna. Bóvedas de Crucería”, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1998.
  16. Gimpel, “The Cathedral Builders”, Harper Colophon, New York, 1984, p.151 (ed. orig. Paris 1980), mencionada por Javier Gómez Martínez, op. cit.
  17. “Tanto en Toledo como en Burgos, los arquitectos extranjeros crearon escuela entre los maestros hispanos, pero con una diferencia importante: mientras que aquellos poseían una sólida formación en el diseño figurativo, no arquitectónico (lo que se les exigirá después a los arquitectos renacentistas), que los acreditaba, también, como escultores y entalladores, estos se limitarán a la cantería arquitectónica, no figurativa; cabrá esperar, en consecuencia, una pérdida parcial de la riqueza original en el tránsito de los maestros extranjeros a sus discípulos españoles, pero, al tiempo, se cimentará la distinción entre el “arte de la traza” y el “arte del ornato”.”, pág. 49, Javier Gómez Martínez, “”El gótico español de la Edad Moderna. Bóvedas de Crucería”, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1998.
  18. La autorización para poder realizar enterramientos en el interior de los templos “supuso el desarrollo de una liturgia de tipo privado, la dotación de capellanías, y la creación de un nuevo espacio funerario, también privado pero adaptado a una estructura religiosa de uso litúrgico en muchos casos ya existente. Si en los primeros momentos asistimos a la reiteración de tipologías sepulcrales altomedievales, como el arcosolio adosado al muro, habrá que esperar al siglo XV para que se articule el espacio centralizado en torno al sepulcro de tipo yacente exento como la solución más adecuada al nuevo espacio privado... [lo que] planteaba a los arquitectos una cuestión añadida: el abovedamiento”, Begoña Alonso, Arquitectura tardogótica en Castilla: los Rasines, Universidad de Cantabria, 2003, pág. 140
  19. Salvador Andrés Ordax, Arquitectura y Escultura monumental gótica en el territorio burgalés, en “El arte gótico en el territorio burgalés”, págs. 137-9, Burgos, 2006; Begoña Alonso, Arquitectura tardogótica en Castilla: los Rasines, pág 37; etc.
  20. Vid García Cuetos, M.P., op. cit.
  21. Va calado con tracerías, algunas de las cuales se repiten idénticas en el triforio, y disimulan los zócalos macizos de las agujas. En la zona correspondiente a la fachada principal llevan la leyenda “pax vobis” en la de la derecha, y “ecce agnus dei” en el de la izquierda.
  22. Densidad: 2,4 Tm/m3, según Escuela E. de Ingenieros de Minas de Madrid.
  23. Hontoria dista de la catedral unos 20 km. ”... desplazar mercancías de un lugar a otro era algo muy costoso. Con frecuencia, la cuantía de éste superaba holgadamente los costos del propio producto. Aunque no siempre podía elegirse, lo ideal era encontrar canteras a distancias inferiores a los 30 km., con un fácil acceso. (En estas distancias, el transporte terrestre con carretas de bueyes se resolvía en un sólo día, pues estos podían recorrer unos 30 km. por jornada)”, Juan C. Rodríguez Estévez, “Los constructores de la Catedral”, en “La Catedral Gótica de Sevilla”, pág. 182, Universidad de Sevilla, 2007. “La capacidad de transporte de piedra por viaje de una carreta era de unos 700kg”, Antonio Collantes de Terán Sánchez en “Una ciudad, una catedral”, pág. 136, op. cit.
  24. Las dos agujas son casi iguales, diferenciandose en pequeños motivos de los calados de la tercera y cuarta banda. En el balconcillo de la aguja Norte se ve el escudo de Luis Acuña, y en el de la aguja Sur las iniciales S.M. correspondientes al apellido Santa María llevado por el Obispo don Pablo padre de Alonso de Cartagena.
  25. ”Se forma cada año un libro que se llama redondo, porque comienza en 1º de Junio y concluye el 31 de Mayo del año siguiente: en él se nota diariamente por “venit y recessit” (vino-marchó) los prebendados residentes y los que no residen: el más antiguo que se conserva es el de 1352… contienen noticias curiosas que anotaban los prebendados que llevaban etos libros, unas veces porque así lo exijía el objeto del libro, y otras porque así lo aconsejaba el capricho, ó mejor la curiosidad del que llevaba el libro”, nota 2, págs. 20-21, Martinez y Sanz, Op. Cit.
  26. Martinez Sanz, Op. Cit., pág 20.
  27. ”... en julio de 1447 el Ayuntamiento burgalés entregaba a dicho mayordomo [don García Alonso] diez mil maravedises, sacados de la renta de la sisa, “para ayuda de los maravedises que cuesta fazer la torre e obra que el señor obispo manda fazer en la iglesia catedral (Arch. Ay., año 1445, fol. 156)”, R.P. Luciano Serrano, “Los conversos D. Pablo de Santa María y D. Alfonso de Cartagena”, pág. 206, CSIC, Madrid 1942.
  28. ”El mismo año [1447], y con fecha 11 de septiembre, expedía el Papa una bula, dirigida al obispo y Cabildo de Burgos y en favor de la obra catedralicia. Según ella,..., también el alcaide, regidores y Concejo de la ciudad habían presentado al Pontífice una petición solicitando recursos para terminar la Catedral,... Habiendo concedido la Santa Sede muchedumbre de indultos a iglesias, monasterios y lugares píos de la diócesis, para recoger limosnas destinadas a la reparación de sus edificios, se retraían ahora los fieles de contribuir a la obra de la Catedral. El Papa respondió al obispo y ciudad otorgando para la dicha obra “Que de todas las limosnas, oblaciones, importe de funerales y entierro y cualesquier subsidios, donativos para construcción que entraren en las iglesias, monasterios y lugares píos de la diócesis, se entregue a la Catedral la cuarta parte, y lo mismo de la renta annual de la fábrica de dichas iglesias, monasterios y lugares píos”. Y esta facultad apostólica debía subsistir todo el tiempo necesario para la terminación de la estructura y reforma de la Catedral”, Luciano Serrano, op. cit., pág. 206 y 207.
  29. ”Demás de esto, recogíanse limosnas mediante ciertas bulas de indulgencia, donde se incluían oficialmente las muchas otorgadas por los papas a la Catedral desde el siglo XIII, concediendo su aplicación y la de ciertas facultades a cuantos entregasen medio real de plata por una vez en cada concesión, con destino a la fábrica de la catedral, y haciendo extensiva esta facultad a los propios difuntos”, Luciano Serrano, Op. cit., pág. 207.
  30. ”Y conviene recordar cómo dispuso nuestro prelado la recaudación de limosnas para la obra de la Catedral en las parroquias de su dilatada diócesis. Todas debían poner cepillos especiales para depositar dichas limosnas y entregarlas a los mayordomos, nombrados por el obispo y Cabildo para su aportación a la Catedral. Y esta medida la impuso el obispo, conminando con las más severas penas a los contraventores. Estableció asimismo que... se hicieran en todas las iglesias sufragios por los bienhechores de la fábrica,..., corriendo los gastos a cuenta de dicha fábrica y otorgando el obispo cuarenta días de perdón a todos los circunstantes. Demás de esto, una vez al año por lo menos, se haría en todos los pueblos una colecta especial para la obra, aprovechando la estancia en ellos de los procuradores de la misma”, R.P. Luciano Serrano, Op. cit., pág. 207 y 208.
  31. Según Tarín y Juaneda, “Consta que los Colonia eran familiares de los Duques de Borgoña, fundadores a últimos del siglo XV de la cartuja de Dijon, en Francia, en cuya ciudad, y bajo la protección de aquellos magnates, se formó una brillante escuela de arquitectos, escultores y pintores, cuyos discípulos se extendieron por toda la Francia y pasaron a otros paises. De este centro procedía Juan de Colonia que introdujo nuevos elementos en el arte de construir”, pág. 314, Op. Cit., edic. Burgos 1896. Desgraciadamente Tarín no indicó documento que lo avalase
  32. Pág.63, Ibáñez y Payo, Op. Cit.
  33. Martínez y Sanz, Op. Cit.,tII, pág. 248
  34. ”Pero no se calculó que los pilares no se habían construido para sostener mole de tanto peso; y fueron, dice el citado continuador, excesivamente confiados los artífices”, Martínez y Sanz, Op. Cit., tII, pág. 248
  35. Dice el acta capitular del Cabildo de 17 de febrero de 1440: “El dicho señor Obispo dijo, que por cuanto su voluntad era de se sepultar en la dicha eglesia, cuando á Dios ploguiere de le llevar desta presente vida, é quería facer é edificar en ella una capilla invocada á honor é reverencia de la Santa Visitacion de Nuestra Señora é abogada la Virgen Santa María, la cual capilla dijo que quería mandar facer en derecho de la capilla de Santa marina, é derribar la que agora esta fecha, por cuanto está dentro del pavimento de la dicha eglesia, é ocupa la dicha eglesia é las procesiones que se facen en ella: é asi fecha mandar pasar á ella la sepultura del Obispo Don García de buena memoria, que en la dicha capilla de Santa Marina esta sepultado, é facer cerca della su sepultura propia … por ende dijo que pedia é rogaba á los dichos señores Dean é Cabildo, que les ploguiese dar á ello su assensu é consentimiento. E luego los dichos señores Dean é Cabildo, nemine discrepante, dijeron que en se facer la dicha capilla por la via é manera que el dicho señor Obispo la queria mandar facer, la dicha eglesia seria mas clara é mas honrrada, çá por ello se ensanchaba; por ende que les placía é plogo que la dicha capilla de Santa Marina fuese derribada, é la dicha capilla que el dicho señor Obispo queria mandar facer, fuese fecha é edificada en la manera sobre dicha … para lo cual todo, dijeron que prestaban é prestaron su assensu é consentimiento etc.”, Arc. Cat. Burgos, L.11, f.174; recogido también por M. Martinez y Sanz, op.cit., pág. 94-95, ed facsimil Burgos 1997.
  36. ”Dos años después estaba edificada la capilla, como se lee en el acta capitular de 6 de Abril de 1442, en la cual... se dice: ... é luego los dichos señores dijieron que por cuanto el dicho señor Obispo abia fecho la dicha capilla honrradamente, la cual daba et da gran vista et grand claridad a la dicha eglesia, que les placía que el dicho señor Obispo fuese sepultado en ella en sepultura alta como á el ploguiese é por bien toviere, cuando Dios le llevare deste mundo: et los dichos sus parientes beneficiados en la dicha eglesia que sean prestes sean sepultados, como dicho es, en sepulturas llanas... (Arch. Catedral Burgos, R.10, f. 170)”, pág. 95-96 M. Martinez y Sanz, Op. cit. facsimil 1997.
  37. El 6 de julio de 1453 el obispo Alonso redactó su testamento. En él reafirmaba el propósito de buscar reposo definitivo en la capilla de la Visitación. “Volo … corpus meus sepeleri in ecclesia burgensem in capilla noua Sancte Visitacionis in monumento illo quod sepultura mea fabricata est …”, Arch. Capilla de la Visitación, Libro I, Testamentos y Memorias, 1487, recogido por Lopez Mata, op. cit., p.276-277, ed. Ayuntamiento de Burgos 2008.
  38. ”... es en el siglo XIV cuando se dá el paso definitivo hacia la fundación de lugares de enterramiento privilegiado ya en el interior del templo... se trata de un espacio generalmente ochavado o cuadrangular (conservando, por tanto, el carácter centralizado), cubierto con bóveda de crucería estrellada, sepulcro de tipo yacente situado en el centro, retablo y reja que acota el espacio privado,... se convierte en símbolo del poder de su fundador gracias al empleo en sus paramentos de la heráldica familiar”, B. Alonso, op. cit., pág 149.
  39. En el “Libro de Testamentos” de la capilla, formado en 1487, se especifica que los capellanes de la misma debían decir misa por “Joan de Colonia maestro de las torres y del cimborrio y por su mujer María Fernández”
  40. Juan de Colonia y su esposa están enterrados en ella, lo que abunda en lo que la tradición afirma. En el Archivo de la Catedral el documento R-20 folio 171 de fecha 18/09/1478 refleja la “Condena a los capellanes de la Visitación, a pagar 1.000 mrs. por hacer una sepultura en dicha capilla para la mujer del maestro Juan, cantero, sin licencia del cabildo, y contravenir la institución de la capilla que dispone que no se puede enterrar en ella a ninguna persona que no sea pariente o criado in sacris del obispo Alonso de Cartagena.”
  41. La idea de crear una capilla para perennizar su personalidad tendrá su continuidad en la catedral con el obispo Luis de Acuña, los Condestables de Castilla, el canónigo Gonzalo de Lerma y otros personajes posteriores. "... los prelados medievales precedentes disponían su sepulcro en espacio compartido”, Salvador A. Ordax, “El otoño de la Edad media. La Catedral de Burgos en el siglo XV”, en “La catedral de Burgos. Ocho siglos de Historia y Arte”, Diario de Burgos 2008, p. 225.
  42. ”Juan de Colonia fue el autor de la primera gran capilla funeraria del siglo XV en la Catedral,... Con ella se inició... ”, pág. 62-3, Ibañez y Payo, Op. cit.
  43. El triforio es esa galería que recorre el interior de la catedral, a media altura de la nave y por debajo de los ventanales, muy estrecha, y conectada con las cubiertas y con el suelo por escaleras de caracol y utilizada para mantenimiento.
  44. Los calados de los antepechos y los lóbulos de los tímpanos desaparecen en los ventanales próximos a los gruesos pilares que sostienen el cimborrio; sus tracerías tienen el claro acento impuesto por la época de la reconstrucción de la linterna del crucero (1539-1568).
  45. Henrik Karge, “La Catedral de Burgos y la Arquitectura del siglo XIII en Francia y España”, Junta de Castilla y León, Valladolid 1995
  46. ”esa silueta puede observarse hoy, en los tres tramos o ventanales, cada uno de cuatro arcos y cinco columnas, existentes detrás del retablo de la capilla mayor, ocultos a los ojos de los fieles desde la instalación del retablo anterior al actual, colocado a mediados del siglo XV en la época del Obispo Cartagena”, p. 213, Teófilo López Mata, “La Catedral de Burgos”, reed. Ayuntamiento de Burgos, 2008. GE. Street, en la página 27 de su libro La arquitectura gótica en España Madrid 1926, presenta un dibujo de cómo era, -en su opinión-, el triforio antes de la intervención de Juan de Colonia
  47. “Estúdiese... [los trazados] del tercer tramo de la izquierda en el brazo mayor de la Catedral, y compárese con el antepecho lateral Norte de la torre de la derecha y se observará la identidad, que ya no el parecido, entre ambos dibujos. La identidad de formas entre un elemento que, como este último antepecho, tuvo que ser ejecutado a la terminación de la obra de las torres, y algunos otros rasgos especiales de ejecución, permite sospechar que la obra del triforio se hizo hacia 1458, en que se terminaron las agujas”, p.411, Vicente Lámperez y Romea, op. cit.
  48. Tarin, Op. Cit., doc. 8, pág. 562
  49. Lamperez, Op.Cit., pág.406

Bibliografía[editar]

-Andrés Ordax, Salvador: Arquitectura y Escultura monumental gótica en el territorio burgalés, en “El arte gótico en el territorio burgalés”, Burgos 2006

-Andrés Ordax, Salvador: “El otoño de la Edad media. La Catedral de Burgos en el siglo XV”, en “La catedral de Burgos. Ocho siglos de Historia y Arte”, Diario de Burgos 2008

-Azcárate, José Mª.: Arte Gótico en España, ediciones Cátedra, Madrid 2007 (4ª ed.).

-García Cuetos, Mª Pilar: Les dames de l'horizon, e-Spania, nº. 3, junio 2007.

-García Cuetos, Mª Pilar: En los límites de la sombra como arquetipo historiográfico. La llegada de Juan de Colonia y su aportación a la arquitectura tardogótica en Castilla en “Los últimos arquitéctos del Gótico”, Madrid 2010.

-Ibáñez Pérez, Alberto C.; Payo Hernanz, René Jesús: Del Gótico al Renacimiento. Artistas burgaleses entre 1450 y 1600. Burgos: Cajacírculo, 2008. Pp.59-66

-Lampérez y Romea, Vicente: Juan de Colonia. Estudio biográfico-crítico. Boletin de la Sociedad Castellana de Excursiones, año II, num. 19, julio 1904, (pág 351-356) y num 22, Octubre 1904 (pág. 403- 415).

-López Mata, Teófilo: La Catedral de Burgos, edición realizada por el Ayuntamiento de Burgos, Burgos 2008.

-Martínez Burgos, Matías: En torno a la catedral de Burgos. Colonias y Siloes. Boletin de la Institución Fernán Gonzalez, t. XI y XII, Burgos 1927.

-Martinez y Sanz, M.: Historia del templo catedral de Burgos escrita con arreglo a documentos de su archivo, [1866], Burgos, Amigos de la Catedral, 1997.

-Mayer, Augusto L.: El estilo gótico en España, 3ª edic., Madrid 1960.

-Tarin y Juaneda, F.: La Real Cartuja de Miraflores, Burgos 1896.

-Torres Balbás, Leopoldo: Arquitectura Gótica, Vol. VII, Ars Hispaniae, Madrid 1952.