Concilio de Basilea

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Concilio de Basilea
XVII concilio ecuménico
de la Iglesia católica
Inicio 1431
Término 1445
Aceptado por Iglesia católica
Convocado por Martín V
Presidido por Cardenal Cesarini
Eugenio IV
Asistencia 117 latinos y 37 griegos
Temas de discusión Herejía husita
Cisma de Oriente y Occidente
Cronología
Concilio de Constanza Concilio de Basilea Concilio de Letrán V
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El Concilio de Basilea se inició en Basilea en 1431, desde donde se trasladó a Ferrara en 1438 y al año siguiente a Florencia donde finalizaría en 1445. Entre tanto, el Concilio se mantuvo reunido y rebelde al papa en la ciudad de Basilea, llegando a deponer a Eugenio IV y a elegir al antipapa Félix V.

Está considerado por la Iglesia Católica como el XVII Concilio Ecuménico, y el noveno de los celebrados en Occidente.

Basilea[editar]

Fue convocado el 1 de febrero de 1431 por el papa Martín V en aplicación del decreto Frequens que, aprobado en el Concilio de Constanza, establecía la celebración periódica de los concilios. Su localización inicial en Basilea (Suiza) se debió al deseo de los participantes de desarrollar las sesiones fuera de los territorios dominados por las grandes potencias de la época para evitar influencias externas al propio concilio.

Martín V designó para presidir el concilio al cardenal Julián Cesarini, iniciándose las sesiones el 23 de julio de 1431 ya bajo el pontificado de Eugenio IV al haber fallecido Martín el 20 de febrero de ese mismo año.

El concilio se dividió en cuatro comisiones, cada una de las cuales abordó uno de los objetivos previstos en la convocatoria. Así, una comisión se ocupó de los problemas de la fe, con los objetivos principales de la herejía husita y la unión con la Iglesia Ortodoxa; otra trabajó en la consecución de la paz entre los reinos cristianos, sobre todo en los conflictos entre Francia e Inglaterra, por un lado, y entre los reinos ibéricos, por otro; una tercera comisión se dedicó a la reforma de la Iglesia; y la cuarta a los asuntos generales.

Inmediatamente comenzaron a tomarse decisiones, como la obligación de celebrar dos concilios provinciales por año y, sobre todo, y pese a la opinión papal, el acuerdo con los husitas a los que se les permitió, mediante la publicación del decreto Compactata, recibir la comunión en ambas especies (pan y vino) en las zonas donde esa costumbre se hubiera implantado. El concilio se impregna así de conciliarismo, doctrina iniciada en el anterior Concilio de Constanza que daba preeminencia a los decretos aprobados en las asambleas conciliares frente a las decisiones del Papa como monarca absoluto de la Iglesia.

El 18 de diciembre, Eugenio IV, ante el caríz que estaban tomando las sesiones, decide disolver el concilio. Sin embargo, los participantes en Basilea, reforzados en su doctrina conciliarista, se niegan a reconocer la bula de disolución y mantienen el concilio vivo hasta que, el 15 de diciembre de 1433, el Papa, presionado por el emperador del Sacro Imperio, numerosos monarcas y con el colegio cardenalicio en su contra, se ve obligado a anular la bula de disolución.

Ferrara[editar]

Cuando el concilio intenta solucionar el Cisma de Oriente y Occidente, Eugenio IV ve una oportunidad para concluir un concilio que pretende acabar con el absolutismo pontificio, al surgir una discusión sobre si el lugar adecuado para tratar el tema de la unión de la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa era Basilea u otro lugar más accesible a la legación griega que debía participar en las deliberaciones.

Surgieron ciudades candidatas, como Avignon, Udine y Florencia, ciudad esta última donde residía el Papa tras verse obligado a abandonar Roma por los conflictos en que se hallaba inmersa. Pero la elegida será Ferrara.

Eugenio IV, sintiéndose reforzado en su posición tras este éxito, promulgó en 1436 el Libellus apologeticus, una feroz crítica a los logros de Basilea y posteriormente, el 18 de septiembre de 1437, ordenó el traslado del concilio a Ferrara donde se iniciarán las sesiones el 8 de enero de 1438.

Aunque una pequeña parte de los reunidos en Basilea acató la orden papal y se trasladaron a la nueva sede conciliar, la gran mayoría se negó a obedecer y decidieron continuar reunidos y declarar, el 25 de julio de 1439, depuesto al Papa acusándolo de cismático y herético. Entre los que lideraban esa corriente conciliarista estaba el teólogo Juan de Segovia.

Florencia[editar]

El 6 de julio de 1439, y debido a un brote de peste en Ferrara, Eugenio IV logró que el concilio se trasladase a Florencia, donde tenía fijada su residencia. Allí recibió la noticia de que Basilea, donde seguían reunidos en concilio, había procedido a elegir el 5 de noviembre a un nuevo papa que adoptó el nombre de Félix V.

Reunido con los delegados de la Iglesia ortodoxa y con el emperador bizantino Juan VIII Paleólogo se alcanzó, mediante el decreto de unión bula Laetentur coeli, la unificación de ambas Iglesias. Los ortodoxos aceptaron que la incorporación del filioque al credo niceno era una explicitación de la fe y no una herejía; cada Iglesia debía seguir su tradición respecto al pan con o sin fermentar en la eucaristía; se aceptó la existencia del purgatorio; y la primacía del papa sobre toda la Iglesia.

Posteriormente se firmaron actas de unión con las Iglesias: armenia: bula Exultate deo el 22 de noviembre de 1439; copta: bula Cantate Domino el 4 de febrero de 1442; siria: bula Multa et admirabilia el 30 de noviembre de 1444; caldeos y maronitas de Chipre: Benedictus sit Deus el 7 de agosto de 1445.[1]

Las sesiones en Florencia continuarán hasta 1445, logrando el Papa Eugenio frenar los avances conciliaristas logrados.

Mientras, en Basilea las sesiones se extenderán hasta el 25 de abril de 1449, fecha en que se disolverá espontáneamente el concilio tras la abdicación del antipapa Félix.

Magisterio[editar]

  • Bula Laetentur coeli (6 de julio de 1439), sobre el Espíritu Santo, la Eucaristía y los Novísimos.
  • Bula Exultate Deo (22 de noviembre de 1439), sobre los Sacramentos.
  • Bula Cantate Domino (4 de febrero de 1442), sobre la Trinidad y la Encarnación.

Repercusiones[editar]

El resultado principal fue el reconocimiento por parte de la Iglesia Ortodoxa de que la cabeza de la Iglesia era el Papa, opción apoyada por el emperador Juan VIII Paleólogo, el Patriarca latino de Constantinopla (Basilio Bessarión) y el Patriarca ortodoxo de Constantinopla (Gregorio III). Sin embargo, la oposición de los monjes griegos, que tenían un gran poder en la iglesia de oriente, y la conquista de Constantinopla por los turcos acabó con el acuerdo, ratificándose la separación de ambas iglesias en 1472.

Bibliografía[editar]

  • Aeneas Sylvius Piccolomini, De rebus Basileae gestis (Fetmo, anno 1803)
  • Monumenta Conciliorum generalium seculi xv., Scriptorum, vol. i., ii. and iii. (Vindobonae, 1857-1895)
  • J. Haller, Concilium Basiliense, vol. i.-v. (Basiliae, 1896-1904)
  • Joachim W. Stieber, Pope Eugenius IV, the Council of Basle and the secular and ecclesiastical Authorities in the Empire. The Conflict over supreme Authority and Power in the Church (Studies in the History of Christian Thought 13) Leiden 1978
  • Johannes Helmrath, Das Basler Konzil; 1431 - 1449; Forschungsstand und Probleme, Colonia 1978.
  • Giuseppe Alberigo, La chiesa conciliare. Identità e significato del conciliarismo (Testi e ricerche per le Scienze religiose di Bologna 19), Brescia 1981
  • Heribert Müller, Die Franzosen, Frankreich und das Basler Konzil (1431-1449), Paderborn 1990
  • Stefan Sudmann, Das Basler Konzil: Synodale Praxis zwischen Routine und Revolution (= Tradition - Reform - Innovation, t. 8), Peter-Lang-Verlag, Francfort 2005
  • «Concilio de Ferrara - Florencia». Catholic.net. Consultado el 10 de abril de 2009.

Enlaces externos[editar]