Eugène Viollet-le-Duc

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Retrato de Viollet-le-Duc por Nadar.

Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc (París, 27 de enero de 1814 - Lausana, 17 de septiembre de 1879)[1] fue un arquitecto, arqueólogo y escritor francés. Famoso por sus "restauraciones" interpretativas de edificios medievales,][2] fue un importante arquitecto del renacer gótico. Representa una de las más importantes figuras de la escuela francesa, que rechazó la enseñanza de la Escuela de Bellas Artes, sustituyéndola por la práctica y los viajes por Francia e Italia.

Se dedicó principalmente a la restauración e invención de conjuntos monumentales medievales como la Cité de Carcasona o el Castillo de Roquetaillade, siendo muy criticado por el atrevimiento de sus soluciones y añadidos no históricos, y la pérdida de autenticidad de muchos monumentos. Sus restauraciones buscaron más que recuperar el mejorar el estado original del edificio, con un interés centrado más en la estructura y en la propia arquitectura que en los elementos decorativos. Utilizó el estudio arqueológico en el examen crítico inicial de los edificios, como paso previo para conocer su realidad y defendió el uso del hierro y la coherencia de la arquitectura gótica, en contra del eclecticismo. Se opuso con vehemencia al estilo de arquitectura Beaux-Arts que estaba en boga por esa época, gran parte de sus trabajos de diseño eran menospreciados por sus contemporáneos.

Más importante es su aportación teórica, en la que defendió el uso de una metodología racional en el estudio de los estilos del pasado, contrapuesta al historicismo romántico. Sus teorías ejercieron una gran influencia en artistas posteriores, como Guimard, Gaudí, Horta o Vilaseca.

Fue el arquitecto contratado para diseñar la estructura interna de la Estatua de la Libertad, pero falleció antes de que finalizara el proyecto.

Biografía[editar]

Nacido en el seno de una familia de la alta burguesía,[3] [4] desde muy joven se interesó por la Arquitectura de la Edad Media y aunque fue discípulo de Aquiles Leclère, rechaza ingresar en la escuela de Bellas Artes deliberadamente para autoformarse recorriendo Francia e Italia con un bloc de notas en mano. En 1834 se casó con Elisabeth Cabrera.[5] .

En 1836 partió hacia Italia donde visitó Sicilia y se dedicó al estudio del arte griego y romano, regresando a París en 1837 para recorrer Francia y estudia sus monumentos más sobresalientes. Su erudición le valió el nombramiento en 1840 de inspector de los trabajos de restauración de la Sagrada Capilla bajo la dirección de Félix Duban. Ese mismo año la Comisión de Monumentos históricos, de la mano de Prosper Merimée, le encargó la restauración de la iglesia de Vezelay a la que seguirían otros trabajos que tuvieron gran resonancia.

En 1842 logró mediante concurso la restauración de Nuestra Señora de París junto con Lassus. Fue nombrado arquitecto de la abadía de San Dionisio en 1846, inspector general del servicio diocesano en Francia en 1853 y profesor de Historia del Arte y Estética de la Escuela de Bellas Artes, recién reorganizada por Vaillant, en 1863 aunque dimitió al año siguiente.

Supervisó todos los edificios medievales franceses que fueron restaurados siguiendo los principios arquitectónicos que se derivaban de sus formas (Castillo de Roquetaillade).

Entre otros reconocimientos fue nombrado oficial en 1858 y comendador en 1869 de la Legión de Honor y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Bélgica en 1863.

En los comienzos del sitio de París en 1870 organizó la legión auxiliar de ingenieros y con el grado de teniente coronel recibió el encargo del servicio exterior. Gran amigo de Napoleón III, se declaró librepensador provocando la reacción del clero y obligándose a dimitir de sus cargos de inspector general diocesano y arquitecto de las catedrales de Amiens, Clermont, Reims y París.

Teoría de la restauración[editar]

En sus teorías defiende que el restaurador debe ponerse en la piel del arquitecto-creador primitivo; entender el espíritu de la obra y aplicarlo a la reconstrucción de la misma. Trata de devolver al edificio su forma original (forma prístina), o como él entiende que debió haber sido, puesto que afirma que a partir de las partes que aún existen es posible reconstruir el total, por pura coherencia del estilo. Llegó a decir en su "Diccionario razonado de la arquitectura francesa", 1868: "El estilo es a la obra de arte, lo que la sangre es al cuerpo humano". Sostiene la necesidad de prescindir de actitudes subjetivas en la restauración, precepto que él mismo incumplía a menudo. Sus intervenciones sobre los diversos monumentos franceses se caracterizaron siempre por la primacía del estilo gótico, considerado superior por Viollet desde el punto de vista tanto técnico como estético. La llamada "unidad de estilo" perseguía resaltar los aspectos medievales del edificio intervenido, lo cual obligaba a eliminar o al menos alterar los elementos "inferiores" o secundarios añadidos con posterioridad en los momentos renacentista, barroco o neoclásico. Lo cierto es que en muchas ocasiones, las intervenciones violletianas provocaron la desaparición de interesantes añadidos de indudable calidad y valor histórico artístico, así como causaron la ruptura del proceso vital de la obra artística: el intervencionismo indiscriminado borraba de un plumazo las variadas huellas que señalaban el paso del tiempo en el edificio.

Viollet-le-Duc es una figura discutida, totalmente opuesta a John Ruskin, puesto que éste último defiende la conservación frente a la restauración. Se achaca a Le-Duc falta de rigor histórico al buscar una recuperación idealizada del edificio, añadiendo incluso partes que nunca habían existido. Sin embargo su influencia ha sido grande en toda Europa, llegando a crear escuela; en España por ejemplo se procedió a restaurar algunas partes considerables de la catedral de León, tales como el hastial oeste, la fachada sur o la cúpula barroca, intervenidas por Madrazo y Demetrio de los Ríos entre otros. De lo que no hay duda es de su profundo conocimiento del arte medieval, habiendo incluso quien lo considera un gran arquitecto gótico nacido fuera de tiempo.

La ciudad medieval de Carcassonne restaurada por Viollet-le-Duc en una vista del Pont Vieux atravesando el río Aude.

Obra[editar]

Restauraciones[editar]

A comienzos de la década de 1830, en Francia se desarrolló un interés por la restauración de edificios medievales. Viollet-le-Duc, que regresa en 1835 de sus estudios en Italia, fue contratado por Prosper Mérimée para restaurar la abadía románica de Vézelay. Este trabajo fue el primero de numerosas restauraciones; las restauraciones de Viollet-le-Duc de Notre Dame de París lo hicieron conocido. Entre sus otras obras importantes se encuentran los trabajos realizados en Mont Saint-Michel, Carcassonne, Roquetaillade y Pierrefonds.

A menudo las "restauraciones" de Viollet-le-Duc combinaban hechos históricos con modificaciones creativas. Por ejemplo, bajo su dirección, Notre Dame no solo fue limpiada y restaurada pero también "actualizada", agregándosele la tercer torre que la distingue (un tipo de espira) además de otras modificaciones menores. Otra de sus restauraciones famosas, el pueblo fortificado de Carcassonne, fue mejorado de manera análoga, agregando en la parte superior de cada una de las torres de la muralla techos en forma de cono que en realidad son propios del norte de Francia.[5]

Obra pictórica[editar]

Manifestó también interés por la pintura y más allá de su costumbre de recopilar notas y dibujos, no sólo de los edificios en los que trabajaba sino también de otros que iban a ser pronto demolidos y aún de otros temas como vestimenta, mobiliario, instrumentos musicales, armamento, etc. Sus notables dibujos y acuarelas le valieron una tercera medalla en 1834, una segunda en 1838 y una primera medalla en la Exposición Universal de 1855.

Entre sus pinturas pueden citarse Vistas de los pirineos, El festín de las damas en el teatro de las Tullerías, Fortificaciones de Carcasona, etc.

Escritos[editar]

Portada del tomo primero, edición de 1868.

Entre sus obras destacan sus dos grandes diccionarios, obras referencia en su campo y bellamente ilustrados con dibujos del propio Viollet-le-Duc.

  • Dictionnaire de l'architecture française du XIe au XVIe siècle (1854-68)
  • Dictionnaire raisonné du mobilier français de l'époque Carolingienne à la Renaissance (1858-75)
  • L'Architecture militaire au moyen Âge (1854)
  • Entretiens sur l'architecture (1863-72)
  • Cités et mines américaines (1863)
  • Mémoire sur la défense de Paris (1871)
  • Habitations modernes (1874- 77)
  • Histoire d'une maison (1873)
  • Histoire d'une forteresse (1874)
  • Histoire de l'habitation humaine (1875)
  • Le Massif du Mont Blanc; étude sur sa constitution géodésique et géologique, sur ses transformations, et sur l'état ancien et moderne de ses glaciers, París, Baudry, 1876 en linea
  • L'Art russe (1877)
  • Histoire d'un hotel-de-ville et d'une cathédrale (1878)
  • La Décoration appliquée aux édifices (1879)

Referencias[editar]

  • Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, tomo XXII, p. 678. Montaner y Simón Editores, Barcelona 1897

Enlaces externos[editar]