Frente Oriental (Segunda Guerra Mundial)

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Frente Oriental
Segunda Guerra Mundial
EasternFrontWWIIcolage.png
Fecha 1 de septiembre de 193915 de mayo de 1945
Lugar Unión Soviética y Europa Oriental
Resultado Decisiva victoria soviética.
Destrucción del Tercer Reich.
Formación del campo socialista.
Beligerantes
Flag of German Reich (1935–1945).svg
Alemania Nazi
Bandera de Italia Italia
Bandera de Rumania Rumania,[1]
Bandera de Finlandia Finlandia[1]
ROA chevron.svg Ejército Ruso de Liberación
Bandera de Hungría Hungría
Flag of Bulgaria.svg Bulgaria
Flag of Independent State of Croatia.svg Croacia
Flag of First Slovak Republic 1939-1945.svgRepública Eslovaca
Bandera de España División Azul[1]
Flag of the Soviet Union.svg
Unión Soviética
Bandera de Polonia Polonia
Flag of SFR Yugoslavia.svg Partisanos yugoslavos
Bandera del Reino de Yugoslavia Reino de Yugoslavia
Bandera de Grecia Grecia
Flag of Bulgaria.svg Bulgaria (1944)[1]
Otros
Comandantes
Bandera de Alemania Adolf Hitler
Bandera de Alemania Heinrich Himmler
Bandera de Alemania Günther Blumentritt
Bandera de Alemania Fedor von Bock
Bandera de Alemania Ernst Busch
Bandera de Alemania Heinz Guderian
Bandera de Alemania Gotthard Heinrici
Bandera de Alemania Ewald von Kleist
Bandera de Alemania Günther von Kluge
Bandera de Alemania Georg von Küchler
Bandera de Alemania Wilhelm Ritter von Leeb
Bandera de Alemania Wilhelm List
Bandera de Alemania Alexander Löhr
Bandera de Alemania Erich von Manstein
Bandera de Alemania Walter Model
Bandera de Alemania Friedrich Paulus
Bandera de Alemania Georg-Hans Reinhardt
Bandera de Alemania Lothar Rendulic
Bandera de Alemania Gerd von Rundstedt
Bandera de Alemania Ferdinand Schörner
Bandera de Alemania Maximilian von Weichs
Bandera de España Emilio Esteban Infantes
Bandera de España Agustín Muñoz Grandes
Bandera de Finlandia Erik Heinrichs
Bandera de Finlandia Karl Lennart Oesch
Bandera de Italia Giovanni Messe
ROA chevron.svg Piotr Krasnov
Bandera de Rumania Nicolae Ciuperca
Bandera de Rumania Constantin Constantinescu
Bandera de Rumania Petre Dumitrescu
Bandera de Hungría Miklós Kállay
Flag of Bulgaria.svg Boris III
Bandera de la Unión Soviética Iósif Stalin
Bandera de la Unión Soviética Dmitri Pavlov
Bandera de la Unión Soviética Alekséi Antónov
Bandera de la Unión Soviética Hovhannes Bagramyan
Bandera de la Unión Soviética Filip Gólikov
Bandera de la Unión Soviética Leonid Góvorov
Bandera de la Unión Soviética Mijaíl Kirponós
Bandera de la Unión Soviética Iván Kónev
Bandera de la Unión Soviética Rodión Malinovski
Bandera de la Unión Soviética Kiril Meretskov
Bandera de la Unión Soviética Iván Petrov
Bandera de la Unión Soviética Aleksandr Rodímtsev
Bandera de la Unión Soviética Konstantin Rokossovsky
Bandera de la Unión Soviética Pável Rotmistrov
Bandera de la Unión Soviética Vasili Sokolovski
Bandera de la Unión Soviética Semión Timoshenko
Bandera de la Unión Soviética Iván Tiulénev
Bandera de la Unión Soviética Fiódor Tolbujin
Bandera de la Unión Soviética Aleksandr Vasilevski
Bandera de la Unión Soviética Nikolái Vatutin
Bandera de la Unión Soviética Kliment Voroshílov
Bandera de la Unión Soviética Andréi Yeriómenko
Bandera de la Unión Soviética Matvéi Zajárov
Bandera de la Unión Soviética Georgi Zhúkov
Bandera de la Unión Soviética Vasili Chuikov
Flag of SFR Yugoslavia.svg Josip Broz Tito
Bandera de Grecia Aléxandros Papagos
Bandera de Polonia Edward Smigly-Rydz
Fuerzas en combate
2.000.000 (1939)
10.000.000 (1941-1945)
1.000.000 (1939)
40.000.000 (1941-1945)
Bajas
15.000 muertos (1939)
7.000.000 muertos (1941-1945)
70.000 muertos (1939)
9.000.000 muertos (1941-1945)

El frente de Europa oriental o frente oriental fue el principal frente durante la Segunda Guerra Mundial. En la extinta Unión Soviética se la denominó Gran Guerra Patria (Ruso: Великая Отечественная война, Velíkaya Otéchestvennaya voyná). Cubrió el centro y el este de Europa, y fue abierto por la Alemania nazi al invadir Polonia en 1939[2] siendo cerrado por la Unión Soviética al capturar Berlín en 1945, manteniéndose inactivo temporalmente en 1940.

Debido a que la ideología nazi se oponía a los movimientos eslavos, judíos y comunistas, mientras que el ideario soviético era opuesto al fascismo, la guerra en el frente oriental se caracterizó por la ocurrencia de genocidios en casi todos los países ocupados, así como la constante violación de las acuerdos obtenidos en las Convenciones de Ginebra. En este frente perdieron la vida 27 millones de soviéticos, 6 millones de alemanes y aliados del eje y casi 6 millones de polacos (más de la mitad eran polacos judíos), más de un 60% de las víctimas de esa guerra en todo el mundo. Se estima que en el frente oriental murieron el 80% de los soldados alemanes que murieron en la guerra, en el caso de Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20% de la población fue asesinada.

Tras los cercos de Minsk en julio, Kiev en septiembre y Viazma en octubre de 1941, los alemanes hicieron 3 millones de prisioneros soviéticos, que fueron los primeros en ser sacrificados en las cámaras de gas de los campos de exterminio.

Enfrentado a una guerra total, Stalin no dudó en practicar la táctica de tierra quemada ya probada en 1812,[3] en organizar una guerra de guerrillas, en trasladar todas las industrias a la retaguardia y en sacrificar a todos los hombres que fuesen necesarios.

Tras la paralización de la ofensiva alemana en diciembre de 1941 y con algo de ayuda de los aliados occidentales, la Unión Soviética pudo reconstruir su ejército, movilizar a todo el país en nombre de defensa de la patria, y para 1942 la producción de armamento soviética ya era superior a la alemana.

A pesar de que el Ejército Rojo logró contener la ofensiva alemana del verano de 1942 y expulsó a los alemanes de Ucrania durante 1943 y principios de 1944, estos últimos no pudieron ser derrotados hasta que no se abrió el segundo frente en Francia.

La guerra librada en Europa Oriental durante la Segunda Guerra Mundial puede dividirse en varias etapas:

Los países que enviaron cantidades importantes de sus ejércitos a este frente fueron: Alemania, Finlandia, Hungría, Italia, Polonia, Rumania y la Unión Soviética, en esta última se incluyen las tropas de Bielorrusia, Estonia, Letonia, Lituania, Mongolia y Ucrania. Tropas o voluntarios de Croacia, Bélgica, Eslovaquia, España, Grecia, y otros países aliados de las Fuerzas del Eje también participaron, si bien sus contribuciones no fueron determinantes. La participación de los partisanos de Yugoslavia fue muy importante, si bien solamente adquirió la naturaleza de un ejército al acercarse el final de la guerra. Tanto Gran Bretaña como los Estados Unidos enviaron cantidades industriales de armas, aviones, vehículos y materias primas a la Unión Soviética.

Antecedentes[editar]

Auge del nazismo[editar]

Al rendirse Alemania en la Primera Guerra Mundial, se creó en Europa central y oriental un vacío de poder que ninguna nación pudo llenar. Con la llegada al poder del comunismo y el fascismo a la Unión Soviética y Alemania respectivamente, el panorama político europeo se volvió inestable. Ambos países tenían ambiciones expansionistas y sus esfuerzos de rearme lo demostraban. Alemania llevaba la delantera, aspirando recuperar su puesto de potencia central, ya que la economía alemana estaba mostrando mejorías y la clase media alemana estaba resucitando. En esta época Hitler llegó al poder y aplicó una naturaleza ofensiva al resurgimiento de Alemania, desafiando el Tratado de Versalles e iniciando un proceso de rearme. Los gobiernos occidentales, representados por Gran Bretaña, Francia, Polonia y Checoslovaquia, empezaron entonces a formar alianzas entre ellos, intentando aislar a las dos naciones anteriores. Sin embargo, la política de apaciguamiento impulsada por el primer ministro británico Neville Chamberlain y que caracterizó a otros países europeos, le concedió a Hitler muchos logros, con los que fue ganando influencia en los países de Europa Central.

Para 1939 Alemania poseía influencia política sobre Austria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y varias naciones de los Balcanes. Stalin observaba impotente cómo Alemania se hacía cada vez más poderosa, mientras que la Unión Soviética parecía destinada a convertirse en el estado paria de Europa.

Pacto Ribbentrop-Mólotov[editar]

Caricatura polaca donde Ribbentrop rinde tributo a Stalin.

Para abril de 1939, la intención de Hitler de recuperar el territorio alemán perdido en 1918 y entregado a Polonia era evidente, ya que había renunciado al Pacto de No Agresión que había firmado con este país cinco años atrás. Stalin sabía que finalmente tendría que enfrentarse a Alemania y sabía que su ejército aún no estaba listo. Desesperada, la Unión Soviética buscó aliados en Francia y Gran Bretaña, pero este último país respondió enviando delegados en barco, a pesar de que sabían que la petición soviética era urgente. Cuando estos delegados llegaron en agosto, los soviéticos descubrieron que no poseían ningún poder especial para negociar. La opinión rusa era que las naciones occidentales no tenían deseos de evitar la invasión de Polonia, ya que podían sacrificar a este país, si esto significaba que Alemania y la Unión Soviética se aniquilarían entre si.[4]

Finalmente, en la segunda semana de agosto, las naciones occidentales dieron una respuesta positiva. Sin embargo, las negociaciones se estancaron al llegar al tema de la defensa de Polonia. El gobierno polaco no deseaba que las tropas soviéticas entraran en su territorio, a pesar de que sabían que la invasión alemana era inminente. Las naciones occidentales presionaron a Polonia para que aceptara esta condición, pero el gobierno polaco dejó claro que Polonia prefería ser invadida por Alemania a ser amenazada por la Unión Soviética. En aquel momento, Polonia confiaba plenamente en sus alianzas con Francia y el Reino Unido, por lo que no veía la alianza con su desconfiable vecino como esencial. Las negociaciones fueron suspendidas y la Unión Soviética se encontró sola de nuevo ante Alemania.

El 19 de agosto de 1939, el ministro de Relaciones Exteriores alemán Joachim von Ribbentrop visitó Moscú para la firma de un tratado comercial con la Unión Soviética. Una vez allí, Ribbentrop sugirió a Viacheslav Mólotov que discutieran expandir el tratado con incursiones en la política exterior, ya que las empresas alemanas querían tener ciertas garantías de las futuras buenas relaciones entre ambas naciones. Se presume que esta aproximación alemana sólo se originó porque Hitler también consideraba que su ejército tampoco estaba listo todavía para ocupar la Unión Soviética, ya que la ideología hitleriana no permitía la coexistencia pacífica con este país. Finalmente, el 23 de agosto se firmó el Pacto Ribbentrop-Mólotov, que definía los límites de las esferas de influencia soviética y alemana, que en otras palabras se podía traducir como el reparto de Europa Oriental[5]

Una de sus cláusulas secretas especificaba el reparto de Polonia y Rumania.[6]

Invasión de Polonia[2] [editar]

Situación política de Europa después de la invasión de Polonia.

El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, y para sorpresa de Hitler, Gran Bretaña y Francia le declararon la guerra dos días después. Una pequeña fuerza de Eslovaquia invadió también desde los montes Cárpatos al sur.

El ejército polaco no había sido movilizado completamente y no había renovado su armamento totalmente, por lo que se explica el hecho de que participaran cuerpos de caballería en la batalla.[7] La planicie polaca era ideal para el uso de la Blitzkrieg, la nueva táctica militar alemana, que intentaba evitar el estancamiento del frente, tal como había ocurrido en la Primera Guerra Mundial. El ejército polaco no estaba listo para esta táctica y desplegó toda su fuerza a lo largo del frente, sin profundidad suficiente en sus líneas. Cuando los tanques alemanes cruzaron las líneas por distintos puntos del frente, no atacaron a las fuerzas polacas, sino que las rodearon cortando su retaguardia, dejándolas aisladas. Después llegó la infantería pesada alemana, que acabó con las bolsas polacas.

Después de la victoria alemana en la batalla de Bzura, el éxito de la invasión estuvo asegurado, y las fuerzas polacas se retiraron al este, con el objetivo de resistir allí hasta que llegase la ayuda anglo-francesa. Se intentó evacuar a la población civil hacia zonas más seguras, pero el rápido avance alemán impidió que la evacuación tuviera éxito. El 17 de septiembre, la Unión Soviética invadió Polonia desde el este (ver Invasión soviética de Polonia de 1939), y el plan de contingencia polaco se desmoronó. Con la batalla perdida, las tropas polacas empezaron a ser evacuadas por el sur hacia Rumania.

Para el 1 de octubre Polonia fue completamente ocupada y el 6 de octubre la invasión concluyó, y en ningún momento la ayuda aliada prometida dio muestras de materializarse. Muchos soldados polacos lograron escapar y se unieron a las filas francesas y británicas, contribuyendo enormemente en la guerra. Además, en Polonia se formaron múltiples movimientos de resistencia política y militar, siendo el más conocido el Armia Krajowa, que obtuvieron resultados notables contra la ocupación nazi.

En la Polonia ocupada por Alemania la calidad de vida de los polacos se empezó a deteriorar rápidamente, especialmente la de los judíos, ya que la ideología nazi los calificaba como infrahumanos (Untermensch). En el lado soviético, la población también fue humillada, en este caso no por su raza sino por su afiliación política. En la llamada masacre de Katyn, miles de oficiales polacos fueron ejecutados en masa.

Como consecuencia de la Campaña de Septiembre, la Polonia ocupada consiguió crear un poderoso movimiento de resistencia y contribuyó con fuerzas militares significativas al esfuerzo aliado durante el resto de la Segunda Guerra Mundial.

Guerra de Invierno[editar]

Tropas soviéticas después del incidente de la carretera Raate.

Tanto Stalin como Hitler sabían que solamente era cuestión de tiempo que el Pacto Mólotov-Ribbentrop fuera roto. Por ende, en abril de 1938 los soviéticos iniciaron negociaciones diplomáticas con Finlandia con el objetivo de desarrollar una defensa unida contra Alemania. Cuando los militares soviéticos se percataron de que la frontera finesa estaba a solo 32 kilómetros de Leningrado, siendo una potencial base para una invasión germana hacia esa ciudad, la Unión Soviética envió solicitudes a Finlandia para intercambiar territorio, solicitudes que para otoño de 1939 se habían convertido en demandas. Cuando el gobierno finés se negó a aceptar, la Unión Soviética simuló un ataque finlandés en la frontera y el 30 de noviembre de 1939 atacó a Finlandia con 23 divisiones comandadas por Kliment Voroshílov. Finlandia solo contaba con 9 divisiones comandadas por Carl Gustaf Mannerheim.

Lo que estaba destinado a ser un paseo militar soviético, se convirtió en una sangrienta batalla, donde las atrasadas tácticas de combate, la mala preparación para el clima polar y la incompetencia de los oficiales soviéticos, llevaron al Ejército Rojo a sufrir derrotas vergonzosas contra un enemigo numéricamente inferior, pero que había implementado a la perfección las tácticas de guerrilla en la nieve.

En la batalla de Suomussalmi, los soviéticos perdieron dos divisiones completas frente a una fuerza finesa minúscula, sin embargo, esta derrota marcó un cambio de rumbo en la forma que Stalin manejaba la guerra. Inmediatamente, este ordenó la remoción de sus cargos de los principales jefes militares, incluyendo a su amigo Voroshílov, que fue reemplazado por Semión Timoshenko, también amigo de Stalin.

Los reemplazos fueron oficiales más competentes pero que habían sido relegados en la Gran Purga por no pertenecer al Partido Bolchevique o a la facción liderada por Stalin. En pocas semanas, el Ejército Rojo, mejor equipado y dirigido, logró aplastar finalmente a los defensores fineses, que tuvieron que pedir un armisticio. Sin embargo, a pesar de sufrir muchas bajas, Finlandia se ganó el derecho a negociar y logró conservar su autonomía, quedando definitivamente fuera de la esfera de poder de la Unión Soviética. Finlandia perdió todo territorio alrededor del Lago Ládoga, incluyendo la ciudad de Výborg. También cedió territorios en el Norte, el centro e islas en el golfo de Finlandia.

Hitler tomó nota de la debilidad soviética, lamentablemente para él, Stalin también. La guerra de Invierno puede considerarse una lección que la Unión Soviética pagó para conocer la eficiencia de sus tropas en la guerra moderna, que hubiera sido más costosa si la guerra hubiera sido contra Alemania.

Campaña en los Balcanes[editar]

Decisión alemana[editar]

Después de la invasión de Francia, Hitler se enfocó de nuevo en la Unión Soviética. En una reunión secreta llevada a cabo el 31 de julio de 1940, el Alto Mando alemán tomó la decisión de invadir la Unión Soviética en abril de 1941, en una operación llamada Barbarroja. El 18 de diciembre, fue confirmada la decisión en una conferencia militar secreta. Por su parte, el Kremlin confiaba en que Hitler respetaría el Pacto Ribbentrop-Mólotov por lo menos hasta 1945, por lo que el Ejército Rojo se encontraría preparado para esa fecha, sin embargo, se concentraron más de 100 divisiones durante la invasión de Francia a lo largo de la frontera con Alemania, que luego fueron reforzadas por 22 más mientras los alemanes luchaban en los Balcanes.

No obstante, la fecha de la ejecución de la Operación Barbarroja tuvo que aplazarse dos meses debido a que Il Duce, Benito Mussolini, decidió reabrir el Frente Oriental antes que Hitler, buscando invadir Grecia. No obstante, Italia no lo lograría por sí sola, razón por la cual se desviaron tropas alemanas ya listas para iniciar la invasión de la URSS, ubicadas en Prusia, así como todo el material blindado del sector sur de la Operación Barbarroja.

Distracción en los Balcanes[editar]

Soldados alemanes se preparan para izar la bandera de guerra alemana en la Acrópolis de Atenas

Firme en su creencia de que la caída de Gran Bretaña era cuestión de tiempo, Mussolini inició su programa de expansión territorial, a pesar de que sabía que su ejército aún no terminaba de iniciar su proceso de rearme. Haciendo caso omiso del consejo de sus generales y del mismo Hitler, Mussolini empezó a preparar la ocupación de Grecia. El 28 de octubre Hitler viajó de emergencia a Roma, a convencerlo de que desistiera de su plan expansionista momentáneamente, pero cuando llegó, el dictador italiano le dijo que la invasión acababa de comenzar.[8]

Los peores temores de Hitler se hicieron realidad, cuando las fuerzas italianas no solo no pudieron ocupar rápidamente Grecia, sino que fueron repelidas por un contraataque griego hacia Albania, que en aquel momento estaba bajo dominio italiano. Para empeorar la situación, Gran Bretaña envió fuerzas a Creta y Lemnos, mientras que la RAF entregó soporte aéreo. Como no quería empezar la guerra con la Unión Soviética con tropas aliadas al sur del frente oriental, Alemania acudió en ayuda de Italia.

La invasión de Grecia por parte de Alemania debía ocurrir para marzo de 1941, pero Yugoslavia se encontraba en medio del camino. En aquel momento, el regente, el príncipe Pablo se encontraba presionado por todos lados para que asumiera un bando pronto, por lo que decidió firmar un pacto de paz y amistad con Alemania el 24 de marzo de 1941. Entonces, ocurrió un cuartelazo el día 27 de marzo, derrocando al príncipe e instaurando un gobierno anti-alemán en el poder, el cual desconoció el pacto firmado tres días antes[9] por lo que el 6 de abril Alemania bombardeó Belgrado. Para esta campaña el ejército alemán distrajo 31 divisiones de sus bases, que ya se encontraban listas para lanzar el golpe contra la URSS, enfrentándose a 42 divisiones aliadas, (23 yugoslavas, 15 griegas y 4 británicas.

El mariscal Wilhelm List dirigió al 12° Ejército en la principal embestida a través de las accidentadas montañas de Serbia cortando a Yugoslavia por el sur de los griegos y los británicos, para lo cual su 2ª División Blindada se abrió paso hasta el puerto griego de Salónica, provocando que el frente montañoso de Macedonia quedara súbitamente cercado, terminando así con lo que los Aliados esperaran que fuera un frente de gran duración. El ejército yugoslavo fue comprimido en la bolsa que se formó entre Belgrado y Skopie. Tras once días desde el inicio de la lucha (17 de abril), Yugoslavia se rindió[10] y cayeron prisioneros 335.000 soldados. Sin perder tiempo, Alemania se dirigió rápidamente a Grecia, obligando a que el frente anglo-griego se batiera en retirada para evitar ser copado, y luego los británicos se embarcaron por los puertos en los que habían llegado, dirigiéndose a la isla de Creta. Las tropas griegas se quedaron solas, obligando a Grecia a capitular el 21 de abril después de haber perdido cerca de 233.000 prisioneros, la mayor parte en el envolvimiento de Macedonia. Después de la capitulación de Grecia, Hitler ordenó que todos los prisioneros griegos y yugoslavos fueran puestos en libertad. El 25 de abril se lanzaron paracaidistas sobre Creta, que lograron capturar la isla, si bien a un alto costo.

Con el Frente de los Balcanes calmado, Hitler estaba libre de nuevo para iniciar la Operación Barbarroja, si bien con unos meses de retraso. Pero en la Unión Soviética, la situación era de completa tranquilidad, a pesar de que el espía Richard Sorge había dado a Stalin la fecha aproximada del ataque alemán así como los criptoanalistas suecos. Solo se equivocó en dos días, al concretar que el ataque tendría lugar el 20 de junio de 1941.[11] Stalin, considerando que la Batalla de Inglaterra estaba en su apogeo, ignoró las advertencias. Además, espías alemanes hicieron creer a los soviéticos que el mariscal Mijaíl Tujachevsky estaba cooperando con ellos, lo que motivó su errónea ejecución. De esta manera, un comandante conocedor de las nuevas tácticas militares fue eliminado, minando la eficacia militar soviética.

Invasión de la Unión Soviética[editar]

Preparación alemana[editar]

Mapa de la Operación Barbarroja

Siguiendo los principios establecidos en Mein Kampf, el gobierno nazi planeaba ocupar el este de Europa ya que el pueblo alemán necesitaba el Lebensraum o espacio vital para progresar. Hitler planeaba expulsar a la población de Rusia más allá de los Montes Urales, según él su región natural, y la población que quedase moriría por inanición, generando un superávit de producción de alimentos que estaría destinado a Alemania. Además, debido a que en Alemania existía escasez de mano de obra por la movilización del ejército, los rusos que sobrevivieran se convertirían en una especie de clase obrera esclava. Los campos agrícolas de Ucrania y los pozos petroleros del Cáucaso suministrarían al Tercer Reich todo el alimento y el combustible para su expansión. Además, al caer la Unión Soviética, Reino Unido quedaría completamente aislada en Europa, siendo obligada a firmar un armisticio.

La debilidad del ejército soviético jamás fue puesta en duda por Hitler. Éste comentó: "Sólo debemos patear la puerta y toda la podrida estructura se vendrá abajo". Al haber ocupado Francia, Noruega, Yugoslavia, Holanda, Bélgica, Dinamarca y Grecia y expulsado a los ingleses de Europa en menos de un año, pocas personas pusieron en duda de que Alemania podría derrotar a la Unión Soviética.

La Operación Barbarroja, planeada inicialmente para el 13 de mayo, contaba con tres millones de hombres, divididos en tres grupos: Norte (Wilhelm Ritter von Leeb), Centro (Fedor von Bock) y Sur (Gerd von Rundstedt). En total, 3.5 millones de soldados alemanes más 600.000 soldados aliados, en total 4.100.000 soldados aglutinados en 225 divisiones con 600.000 vehículos, 750.000 caballos, 4300 blindados, 7184 cañones y 4000 aviones de la Luftwaffe junto con 19.000 trenes. El Grupo de Ejércitos Centro llevaría la mayor cantidad de tanques y debería atravesar Bielorrusia e ir directo sobre Moscú. El Grupo Norte debería ocupar Leningrado con la ayuda de las tropas finlandesas para luego ir en ayuda del Grupo Centro. Mientras tanto el Grupo Sur atravesaría la poblada Ucrania, para luego dirigirse al Volga y de ahí al Cáucaso, rico en petróleo. El avance alemán de esta operación debería llegar hasta la llamada línea AA, que iba desde Arjángelsk hasta Astraján.

Por su parte, para el 1 de junio de 1941, el Ejército Rojo contaba en los sectores militares occidentales con un total de 36 divisiones acorazadas, 18 motorizadas, 7 de caballería y 88 de cazadores. La Gran Purga efectuada en el Ejército Rojo agravó mucho la situación, (más del 80% de la oficialidad fue eliminada) Stalin acabó con tres de sus cinco mariscales, trece de sus quince jefes de Ejército, más de la mitad de los generales de división y casi idéntica proporción de los de brigada. Además, la Unión Soviética sufría una gran desorganización de los mandos en ese momento y en la fase inicial tenía una alta concentración de efectivos en la frontera; y peor aún, durante una semana imperó la orden de no provocación dada a la oficialidad rusa en la frontera.

Operación Barbarroja[editar]

El 21 de junio inició la invasión, la mayor operación terrestre de la historia, encontrando al Ejército Rojo completamente desprevenido. Stalin, que se hallaba de vacaciones, ordenó no contraatacar durante el primer día, con la ingenua esperanza de que todo fuera un error, o de que por lo menos todavía se pudiera encontrar una solución con el diálogo. Gran parte de la fuerza aérea soviética ubicada cerca de las fronteras fue destruida por la Luftwaffe durante el primer y segundo días de lucha, ya que se trazó un plan en el que varias escuadrillas de tres bombarderos cada una se internarían en territorio ruso abarcando un radio de 300 kilómetros volando casi a ras del suelo y sin cruzar ciudades para dirigirse contra los principales aeródromos de la URSS. En estos dos días se abatieron cerca de 2.500 aviones rusos, en el aire y sobre todo en sus aeropuertos. La orden de ubicar los aviones tan cerca de Alemania había sido dada hacía poco por Lavrenti Beria, y fue una de las muchas acusaciones que llevaron a su ejecución años después.

Una vez que quedó claro que Hitler había decidido por fin atacar a Rusia, se dictaron órdenes que revelaban la inmadurez estratégica y desconcierto del Alto Mando Soviético, la STAVKA. A las sorprendidas unidades soviéticas se les ordenó que no retrocedieran; al contrario, debían avanzar y llevar el combate a territorio enemigo. Las unidades alemanas debían de ser "cercadas y aniquiladas". Fruto de esta orden, las divisiones acorazadas soviéticas de la segunda línea defensiva, que debían haber sido mantenidas cuidadosamente como reserva, fueron lanzadas de forma prematura a la batalla. El 24 de junio, en varios lugares, los alemanes se habían adentrado más de 150 kilómetros en territorio soviético y las órdenes fatales habían permitido que los nazis cercasen a fuerzas rusas en número considerable.

Molestos por los resultados de la guerra de Invierno, los finlandeses se unieron a Alemania, y apoyadas por las fuerzas de este país, las divisiones finesas avanzaron hasta el lago Ladoga, cuyas costas habían perdido en 1940, y no se detuvieron hasta llegar al istmo de Carelia. Sin embargo, el gobierno finés se negó a seguir adelante, a pesar de que Alemania le presionaba para que participara en el asalto a Leningrado.

En un mes, el Báltico y Bielorrusia estaban en manos alemanas. Hitler envió los tanques al Norte y al Sur, para terminar de tomar Leningrado y Ucrania, a pesar de que sus generales le aconsejaban enviar la ofensiva directamente contra Moscú, que se encontraba a sólo 400 kilómetros.

En septiembre de 1941 Kiev cayó y 665.000 soldados soviéticos fueron atrapados, y luego en Viazma otros 600.000 rusos también fueron aislados (ver Primera Batalla de Kiev y Bolsa de Viazma). En esos momentos las pérdidas rusas eran terroríficas, se veía dudar a Stalin en su dirección de la guerra cuando más de 2.000.000 de soldados habían perdido la vida, se encontraban heridos o prisioneros. Muchos soldados rusos (hiwis) y cosacos se pasaron para el lado de los alemanes. Cualquier otra nación habría solicitado la rendición estando en esas condiciones ya que la guerra parecía perdida para los soviéticos. Pero esta guerra era una lucha ideológica, de razas y subsistencia, y Stalin, recuperándose de su estado de estupefacción, se entregó de lleno a organizar los altos mandos para contener a los alemanes. En las reuniones, Stalin dejaba la iniciativa a los militares veteranos y les daba plena flexibilidad en sus propuestas, a diferencia de Hitler que al avanzar el tiempo se empeñó en ejercer el control total y absoluto de sus fuerzas.

Además ante la imposibilidad del Grupo de Ejércitos Norte de tomar Leningrado, se empezó a sitiarla. En 900 días de asedio, desaparecieron perros, gatos, ratas y palomas consumidos por sus desesperados habitantes. Lentamente un millón de personas murieron por el hambre, el frío y los bombardeos. Hubo muchos casos de canibalismo y mercado negro. En caso de que la ciudad fuera tomada, los rusos tenían planeado volarla, incluyendo a sus propios habitantes.

Durante este tiempo, los soviéticos aprovecharon para enviar toda su industria a la retaguardia, moviendo a miles de obreros de un lugar a otro. Aunque existieron graves problemas de organización, la operación cumplió su objetivo y pronto las industrias pesadas de Rusia estaban funcionando de nuevo en los Urales.

El 6 de septiembre por fin Hitler permitió la toma de Moscú. Sin embargo las fuerzas alemanas habían tenido un 10% de bajas hasta este momento, lo que significaba que 200.000 soldados del Reich estaban fuera de combate, y además el cruel invierno ruso ya estaba cerca. Debido a la extensión del frente, la reagrupación de los tanques del Grupo de Ejércitos Centro tardó un mes completo, restándole días a la campaña contra Moscú debido a la proximidad de diciembre. Sin embargo, el Alto Mando alemán estaba confiado, ya que según sus cálculos los soviéticos contaban con 60 divisiones, aunque en realidad pasaban de 200.

La reacción del Gobierno Central[editar]

Hay pocos testimonios sobre las primeras reacciones de Stalin, pero su ausencia de las columnas de prensa durante cinco o seis días y la velada autocrítica pública que hizo en su primera aparición tras este breve eclipse ponen de manifiesto que el dictador rojo cayó en una especie de postración y que posiblemente su carrera se vio comprometida. De lo que a todas luces fue un error, Stalin supo sacar provecho y su autoridad salió reforzada. Después de una entrevista violentísima con el mariscal Semión Timoshenko el 22 de junio, en la que Stalin se plegó a las demandas de Alto Estado Mayor, el jefe del Estado se encerró de nuevo en su villa de Kúntsevo y guardó silencio. La prensa anunciaba iniciativas tomadas por los mandos militares en las que no figuraba el nombre del secretario general. El líder de los nervios de acero se mantenía en un desconcertante mutismo. Todo parecía perdido, un guardaespaldas asegura que en esa época, Stalin iba en secreto cada semana a una capilla en el Kremlin a orar para poder ganar la guerra.

Solo a primeros de julio les pareció a los ciudadanos soviéticos que la maquinaria del Estado se ponía otra vez en marcha y que el hombre que había gobernado hasta entonces volvía a dominar la situación. Se creaba un Comité de Defensa del Estado presidido por Iósif Stalin y éste, tras dos semanas de silencio, se dirigía el 3 de julio al país. "Habló con voz apagada y lentamente, con su marcado acento georgiano", ha escrito Konstantin Simónov. En un momento dado, alzó una copa con mano temblorosa y los radioescuchas pudieron oírle beber agua. El embajador Maiski ofrece una visión más contundente: "Fue una exhibición negativa. Stalin habló con voz monótona y mate, deteniéndose a menudo y respirando con dificultad... Parecía estar enfermo y en el límite de sus fuerzas". Desmintiendo en parte lo que escribía la prensa sobre las derrotas que el Ejército Rojo infligía a los alemanes, admitió Stalin que las pérdidas eran considerables y que los ejércitos del Reich se habían apoderado de Lituania, Letonia, Bielorrusia occidental y gran parte del oeste de Ucrania.

Curiosamente, la autoridad de Stalin no quedó disminuida con su imprevisión y la subsiguiente derrota de las tropas rusas. La política de Stalin estaba determinada desde el pacto de amistad y cooperación que la URSS firmó con la Alemania Nazi en agosto de 1939. Y el propósito de este pacto no era evitar la guerra, sino retardarla, ganar tiempo y permitir la consolidación de un Ejército Rojo diezmado por las purgas y fabricar el armamento necesario para el enfrentamiento inevitable.

Estabilización del Frente Oriental[editar]

La Operación Tifón, como se llamó a la ofensiva contra la capital soviética, usaba de nuevo la Blitzkrieg, sin embargo, en este caso las condiciones del terreno no eran las más adecuadas para este tipo de combate. Las pésimas condiciones de las carreteras soviéticas, por las tempranas lluvias de octubre, demoraban el avance de los tanques y hacían muy difíciles de cruzar los campos, incluso en caballos. A 160 kilómetros de Moscú, la lluvia paró, pero empezaron las nevadas, que comenzaron a causar bajas entre los alemanes. El OKW había esperado una victoria rápida y no había abrigado lo suficiente a sus soldados. En Smolensko, el Ejército Centro encontró una feroz resistencia que hizo atrasar el avance a Moscú. Este retraso unido a la falta de suministros atrasó en varias semanas a los alemanes. El invierno más crudo del siglo estaba por iniciarse y también la batalla de Moscú. Los partisanos atacaban la retaguardia y las líneas de suministros alemanas, y la aviación rusa bombardeaba de noche las pistas enemigas. Una de las cosas que más llamaba la atención a los alemanes era la tremenda capacidad de resistencia del ejército soviético.

Ante los iniciales éxitos alemanes, el espía Richard Sorge avisó a Stalin de que Japón no pensaba atacar a la Unión Soviética, y éste decidió traer las divisiones que estaban en la frontera con Mongolia.[11] Además, Stalin nombró a Georgi Zhúkov comandante en jefe del Ejército Rojo, a pesar de que hace poco lo había exiliado.

El 15 de noviembre se inició una campaña contra Moscú, intentando rodearla. El 21 de noviembre, el Cuarto Ejército Panzer llegó a 30 kilómetros de su objetivo, pero se detuvo en Khimki. Al mismo tiempo, el Segundo Ejército Panzer fracasó en su intento de tomar Tula, la única población que se interponía entre ellos y la capital soviética. Para finales de noviembre, los generales alemanes reconocieron que la resistencia moscovita y el rigor del invierno iban a hacer imposible la toma de Moscú ese año. Un contraataque soviético organizado por Zhúkov dejó mal parados a los alemanes, y por primera vez los generales de los tres grupos sugirieron una retirada. Hitler inmediatamente los cesó del mando.

El 8 de diciembre, uno de los peores inviernos (-20 a -50 °C) en la historia de Rusia convenció a Hitler para que suspendiera las operaciones militares hasta 1942.

Mientras el avance se estancaba en el Norte, en el Sur se realizó un progreso imprevisto. Después de ganar la batalla de Vorónezh, el Grupo de Ejércitos Sur siguió los ríos Don y Volga hacia el Sur. Si bien el plan original indicaba que debía primero asegurarse estos ríos antes de ir hacia el Cáucaso, donde estaban los campos de petróleo, Hitler ordenó que se dividieran las fuerzas y se tomaran ambos objetivos al mismo tiempo. De esta manera, el VI Ejército alemán fue solo a Stalingrado, mientras que el IV Ejército Panzer que debía ayudarlo se atrasó un poco porque debía asegurar el cruce de las tropas al Cáucaso por el Don. Cuando el IV Ejército Panzer llegó a Stalingrado, la resistencia soviética se había endurecido demasiado.

En junio de 1942 Sebastopol por fin cayó en manos alemanes, además el avance alemán en el Cáucaso llegó a su punto máximo el 18 de noviembre, sin embargo, la extensión del avance con los flancos descubiertos, obligó a los Panzer a retirarse cuando fueron atacados por los soviéticos. En este punto, la artillería, los tanques (el famoso T-34) y los aviones (Shturmovik) rusos empezaron a sobrepasar en número, y luego en calidad a los carros de combate y artillería alemanes, tal cual lo había predicho Heinz Guderian en su libro Achtung Panzer. Al parecer Hitler ignoraba las cifras reales y las dimensiones bélicas enemigas, hechos que se revelaron sobre sus mapas durante la ofensiva de 1942.

En este punto la invasión alemana llegó a su máxima extensión: dentro de poco, el Ejército Rojo no solo alcanzaría las fuerzas necesarias para frenar a la Wehrmacht, sino también para enviarla de vuelta a Alemania.

Punto de Inflexión[editar]

Características de la guerra soviético-alemana[editar]

La guerra de Alemania con la Unión Soviética adquirió caracteres únicos en cuanto a los ribetes terroríficos y dramáticos. Las penurias impuestas tanto por la guerra como por las condiciones ambientales sobrepasaron en muchas oportunidades la capacidad de sufrimiento del ser humano. El hambre, el frío extremo, la vastedad del paisaje, el polvo y los lodazales, los partisanos, la falta de misericordia y la crueldad hacia el enemigo fueron de características únicas en este escenario.

Hitler emitiría la siguiente directiva Kommissar Befehl, que era la orden de asesinar a todos los comisarios políticos prisioneros capturados, sin previo juicio y sumariamente. Esta medida fue contraproducente, ya que alentó a la más dura de las resistencias, ya que dispuestos a no dejarse coger con vida, los comisarios políticos estimularon la resistencia a ultranza de oficiales y soldados con un derroche de vidas aterrador. Masas de soldados eran lanzadas como carne de cañón sobre las posiciones alemanas teniendo una ametralladora a sus espaldas: el retroceso y la cobardía se pagaban en el acto.

Los nacionalistas ucranianos y de los países bálticos acogieron al principio a los alemanes como libertadores del yugo ruso. Pero cuando comprobaron que los nazis les trataban como a una raza inferior, la invasión perdió rápidamente el apoyo popular. En cambio Stalin hizo resucitar todos los viejos mitos patrióticos y nacionalistas, superados por la revolución, para impulsar la resistencia popular. La prensa soviética bautizó la guerra como "La Gran Guerra Patria" y una nueva revista llamada "Eslavos" fue hecha circular, en un intento de unificar a todos los países de raza eslava contra Alemania. Esta publicación se llegó a distribuir hasta en Sudamérica.

Una situación que sorprendió a los alemanes fue el uso de perros como elementos antitanques. Estos perros eran entrenados para situarse bajo un tanque por instinto pavloviano, pues se les había entrenado colocando comida debajo de los tanques. El cánido portaba una bomba en las grupas que era accionada por una asa perpendicular que se doblaba al meterse el perro bajo el tanque y causaba la explosión del dispositivo.

Pronto los rusos, más aún los de las regiones de Crimea, Lituania y Ucrania comprendieron que la intención alemana era su exterminio, ya que los oficiales hacían la vista gorda con los robos a las granjas y las violaciones de las mujeres. Las matanzas de Kiev, Smolensko y otros lugares por los batallones de la muerte, los Einsatzgruppen a cargo de las SS, despejaron todas las dudas acerca del destino que les esperaba. En este punto, tantos los militares como los civiles se empezaron a defender hasta la muerte, con un empecinamiento y un espíritu de lucha que sorprendió a los alemanes. Por primera vez en la historia, los alemanes observaron soldados mujeres entre los cadáveres de los puestos defensivos destruidos. Asimismo el papel de apoyo que prestó la mujer al soldado combatiente fue vital para mantener la moral combativa de los hombres, ya fuera sirviendo como oficiales de enlace, radiotelefonistas, o bien a cargo de emplazamientos artilleros o como brigadistas de tanques.

Por otro lado, las actividades de los partisanos hacían que para los alemanes, el internarse en un bosque o servir de enlace, equivaliera a un pase a la muerte. Durante la batalla de Moscú, la actividad partisana al este de Smolensko mantuvo en jaque durante semanas a los ejércitos del Reich. Hubo momentos en que parecía que el final soviético estaba a las puertas en cuanto a moral combativa, las deserciones en masa se sucedían en todas partes, los rusos se pasaban al lado alemán (se les denominó hiwis, incluso se formaron batallones cosacos con uniforme alemán). Súbitamente, el Ejército Rojo logró un sorprendente grado de recuperación muy superior al alemán. Este mecanismo sinérgico se debía, en parte, a la ayuda aliada a la Unión Soviética, de acuerdo a la Ley de Préstamo y Arriendo de 1941, que facilitó a Gran Bretaña y otros aliados grandes cantidades de material de guerra, como equipos, tanques y aviones estadounidenses. La flexibilidad con que actuaban los altos mandos, la determinación de defender el suelo patrio, la probable suerte que les esperaría a manos alemanas y sobre todo el terror impuesto por los comisarios políticos en las filas fueron fundamentales para mantener motivado al Ejército Rojo. La aparición de grandes tanques rusos como el [[KV-1]] y el T-34, de diseño y blindaje superior a los Panzer IV de los alemanes fue una de las bazas de la resistencia rusa.

Desastre alemán en Stalingrado[editar]

Guerra de guerrillas en Stalingrado.

Durante la batalla de Stalingrado, (de agosto de 1942 a enero de 1943), el ejército alemán luchó encarnizadamente por conquistarla. La ciudad fue bombardeada hasta quedar convertida en ruinas, pero esto la convirtió en un terreno ideal para los francotiradores. El VI Ejército alemán ocupó las principales áreas de la ciudad hasta llegar a los límites del Río Volga, pero esto no disminuyó la intensidad de la lucha. La batalla se transformó en una pelea cuerpo a cuerpo para controlar cada uno de los edificios de la ciudad, que cambiaban de manos constantemente. Stalin acababa de imponer a sus tropas la prohibición de retirarse, bajo pena de fusilamiento. Esto obligó a los soldados rusos a forzar el avance hacia una carnicería.

El 19 de noviembre se desató la Operación Urano. Los soviéticos habían estado colocando tropas en ambos lados de Stalingrado, formando una pinza alrededor de la ciudad. El 23 de noviembre esa pinza se cerró sobre Stalingrado, atrapando a 300.000 soldados del Reich. Al mismo tiempo, la Operación Marte intentó atrapar a más soldados alemanes en Smolensk, pero fracasó.

La OKW empezó entonces a enviar tropas desesperadamente contra Stalingrado, en un intento de liberar al VI Ejército cercado. El 12 de diciembre tres divisiones panzer intentaron acercarse a la ciudad en la llamada Operación Wintergewitter (en alemán, Tormenta de Invierno), pero se detuvieron a 65 kilómetros de su objetivo. En aquel momento, los soldados alemanes atrapados estaban en condiciones demasiado severas, sin abrigo y comida, como para esperar un intento de ruptura desde adentro.

El 31 de enero de 1943, 90.000 sobrevivientes de Stalingrado se rindieron a la Unión Soviética. Además, el II Ejército húngaro fue barrido también.

Stalingrado marcó varios hitos: la primera derrota alemana importante en la guerra, el punto de mayor avance en la Unión Soviética y la batalla más sangrienta de la Historia, además Friedrich Paulus fue capturado, siendo el primer Mariscal de Campo alemán en ser capturado vivo en la historía. Todos los historiadores están de acuerdo de que aunque todavía quedaban por delante más de dos años de guerra, Alemania empezó a perderla en Stalingrado. Stalin diría para esa fecha: "Sorge salvó a la Unión Soviética", ya que los informes que suministró a Stalin, fueron valiosísimos para la retirada de fuerzas siberianas desde los fronteras orientales para destinarlas a Moscú y Stalingrado. Estas tropas combatieron bien en ambientes extremos. La Abwehr alemana descubrió las actividades de espionaje de Sorge y fue detenido por la Kenpeitai (el equivalente japonés de la Gestapo). A pesar de las negociaciones de Stalin, Sorge fue ejecutado en la horca el 7 de noviembre de 1944.

Los rusos avanzaron 500 kilómetros más allá de Stalingrado, ocupando Kursk y Járkov. Sin embargo, el general Erich von Manstein lanzó una contraofensiva el 20 de febrero que les permitió recuperar Járkov. Este ataque de Von Manstein al sur de la ofensiva soviética dejó un saliente en el frente, cuyo centro estaba exactamente sobre Kursk.

Operación Ciudadela[editar]

Con esta situación en el frente, Hitler vio la oportunidad perfecta para emprender una ofensiva que le permitiría a Alemania retomar la iniciativa en la guerra. Atacar en Kursk era una jugada peligrosa, sus generales le recomendaron a Hitler que no atacara, sino que de ahora en adelante Alemania debería luchar a la defensiva. Hitler los ignoró y empezó a mover tropas de otros frentes hacia el saliente de Kursk, con el objetivo de atrapar a los soldados enemigos que se encontraban allí. Secretamente, Zhúkov empezó a mover tropas para fortalecer el saliente, después de que la inteligencia de su país le informara de los planes alemanes.

El ataque sobre el saliente de Kursk fue llamada Operación Ciudadela, aunque hoy en día se conoce como la batalla de Kursk. Los alemanes juntaron casi un millón de hombres para esta operación, así como 2.700 tanques y 10 mil cañones de artillería. Por su parte, los soviéticos casi llegaron al millón y medio, así como 3.600 tanques y el doble de cañones.

Todo estaba preparado para la mayor batalla de tanques de la historia, y Alemania debía derrotar completamente al Ejército Rojo, porque no contaba con las reservas para iniciar otra ofensiva. Hitler conocía la importancia de esta operación y por eso declaró:

Esta operación es de una importancia fundamental. Debe concluir con un rápido y decisivo éxito. Cada jefe y cada soldado habrán de ser debidamente preparados para que se den cuenta de la importancia decisiva de esta ofensiva. La victoria de Kursk será un faro que iluminará al mundo.

El ataque comenzó el 4 de julio. Por la tarde Junkers Ju 87 Stuka bombardearon en las líneas del norte, a la vez que se iniciaba el ataque de artillería. A las 22:30 los soviéticos replicaron con un bombardeo de la artillería que, ayudado por la lluvia torrencial, retardó el avance alemán.

El 5 de julio de 1943, los soviéticos, conociendo la hora exacta del ataque alemán, comenzaron un bombardeo masivo de la artillería sobre las líneas enemigas 10 minutos antes, seguido por un ataque masivo por parte de la aviación rusa contra la Luftwaffe en sus bases, en una tentativa de emular la táctica alemana de eliminar la aviación enemiga dentro de la primera hora de la batalla. Las horas siguientes se convirtieron en la mayor batalla aérea de la historia. El IX Ejército Panzer en el norte se encontró casi incapaz de moverse. A los pocos minutos de avanzar fue atrapado en los campos minados.

Después de que en una semana los alemanes hubieran avanzado solamente 10 kilómetros, los soviéticos lanzaron un ataque contra el II Ejército en Orel. En el sur las operaciones iban algo mejor para los alemanes. La punta de lanza del IV Ejército Panzer, comandada por el General Hermann Hoth, llegó a Prokhorovka. En este empalme ferroviario se libró entonces una batalla de mil tanques, considerada por algunos historiadores como la mayor de la historia.

Sin embargo, a pesar de la cantidad de bajas alarmante en el bando soviético, la enorme reserva de hombres ayudó a solventar fácilmente las pérdidas del Ejército Rojo. Por el lado alemán la situación era diferente, ya que a pesar de que las bajas eran inferiores, cada una era un sacrifico que Alemania no podía darse el lujo de afrontar.

Lejos aún de su objetivo, a Hitler le llegó la noticia de que tropas británicas y estadounidenses acababan de desembarcar en Sicilia el 10 de julio (ver Operación Husky), los peores temores de los generales de Hitler se hicieron realidad: acababan de perder cientos de miles de soldados y no habían ganado casi nada. Hitler ordenó suspender la ofensiva y retiró tropas del frente oriental hacia el frente de Italia, aunque muchas de estas se encontraban en el campo de batalla cuando les llegó la orden.

En la batalla de Kursk, Alemania perdió casi un millón de hombres, mil tanques y 200 aviones. Por su parte, la Unión Soviética perdió 600 mil hombres y 1500 tanques, así como mil aviones. Sin embargo, este país reemplazó en poco tiempo a los soldados perdidos, pero estas pérdidas fueron insostenibles para Alemania, y nunca más volvió a realizar una ofensiva a gran escala. El impulso alemán en la Segunda Guerra Mundial se perdió para siempre, y por primera vez, muchos generales alemanes se dieron cuenta de que su país iba a perder la guerra.

Expulsión alemana[editar]

La Rumyántsev[editar]

El Ejército Rojo es vitoreado al entrar a Bucarest.

Aprovechando que los alemanes estaban distraídos por su propia ofensiva, el Frente del Oeste del Ejército Rojo se lanzó contra Smolensk, que fue liberada finalmente el 25 de septiembre. Sin embargo, el avance soviético hacia el río Dniéper fue tan rápido e imprevisto, que el II Ejército al mando del mariscal de campo Walther Model casi fue aislado. Al norte del saliente de Kursk, en el Frente de Bryansk, se inició otra ofensiva soviética, tomando Oriol en una semana y haciendo retroceder a los alemanes 120 kilómetros.

El 3 de agosto, se inició la operación ''Polkovodets Rumyántsev'' en los frentes de Vorónezh y de la Estepa, sorprendiendo a los alemanes de nuevo, ya que su inteligencia les había informado que estos dos frentes soviéticos habían sufrido serias bajas en la batalla de Kursk. Esta información era verdadera, pero Alemania volvió a subestimar los enormes recursos humanos que poseía el Ejército Rojo. La Rumyántsev logró liberar a Bélgorod en el segundo día. El 21 de agosto, Járkov también fue liberada por segunda vez en la guerra, si bien esta vez definitivamente.

Alemania se encontró entonces enfrentando ofensivas desde todos los frentes soviéticos cuando el Frente Centro, el Frente Suroeste, y el Frente Sur iniciaron sus propias operaciones también. El 23 de septiembre, el Ejército Rojo logró cruzar el Dniéper.

Si bien las operaciones soviéticas de 1943 se anotaron una gran victoria al aislar las fuerzas alemanes en Crimea y al liberar Kiev, los alemanes pensaron que el agotamiento haría que las ofensivas se suspendieran durante el invierno. Lo que la OKW no sabía es que al mismo tiempo, en el Kremlin ya estaba planificando la liberación de Ucrania ese mismo año.

En la madrugada del 24 de diciembre de 1943 los soviéticos irrumpieron a lo largo de todo el frente al oeste de Kiev, empezando con un ataque de artillería contra el Grupo de Ejércitos Sur. El asalto de la infantería posterior logró hacer retroceder a los alemanes 32 kilómetros, sin embargo, inmediatamente se iniciaron las lluvias, con lo que se redujo bastante el ritmo soviético. De todas maneras, para el 5 de enero de 1944, se había abierto una brecha de 240 kilómetros de ancho y 80 kilómetros de profundidad, cortándose la comunicación entre el Grupo de Ejércitos Norte y Sur.

Al disminuir las lluvias, la ofensiva soviética se disparó de nuevo, y entre las ciudades de Korsun y Cherkassy, en Ucrania, se atraparon a 50 mil soldados del Reich. De esta manera, quedó cada vez más claro que la situación alemana en Ucrania era insostenible, sin embargo, Hitler se negó a ordenar una retirada general. En abril cayó Odesa y Sebastopol un mes después.

Después del desastre de Smolensk, el Grupo de Ejércitos Centro y Norte habían logrado recuperarse y habían mantenido al Ejército Rojo alejado del Dniéper en el norte. Sin embargo, en enero de 1944, los frentes del Norte se activaron de nuevo, permitiendo finalmente el levantamiento del cerco de Leningrado, aunque buena parte de los habitantes ya habían muerto para entonces. Poco después, Nóvgorod también fue liberada y en febrero el avance soviético se detuvo en la frontera con Estonia, después de haber movido 100 kilómetros el frente.

La Operación Bagration[editar]

Mapa de la Operación Bagration.

Con el frente en el sur muy aislado, el Alto Mando Soviético concluyó que lo mejor sería avanzar por Bielorrusia también, ya que si las tropas soviéticas continuaban avanzando por Ucrania extendería peligrosamente las líneas de suministros[12] Finalmente se llegó a elaborar la Operación Bagration, cuyo objetivo sería empujar el frente más allá de Minsk. Los alemanes, por su parte, habían estado retirando tropas de Bielorrusia, ya que esperaban un ataque más al sur, frente a Leópolis.

El 6 de junio, las tropas angloamericanas por fin desembarcaron en Europa, aliviando la presión que existía en el Frente Oriental.

El 9 de junio de 1944, el Ejército Rojo logró expulsar a los finlandeses del lago Ladoga. Los alemanes en Finlandia, comandados por el General Lothar Rendulic, empezaron a prepararse para escapar de Finlandia, porque sabían que este país los traicionaría pronto. El propio Carl Gustaf Mannerheim les había advertido tiempo atrás que si los alemanes eran expulsados de Estonia, Finlandia negociaría la paz. En efecto, el 19 de septiembre la Unión soviética y Finlandia firmaron un armisticio, y este país le declaró la guerra a Alemania poco después (véase Guerra de Laponia). En su huida, los alemanes arrasarían con varias poblaciones como medida de represalia, incluyendo Rovaniemi.

El 23 de junio, la Operación Bagration se desencadenó, y los resultados fueron palpables en menos de 24 horas. De esta manera, para el 27 de junio las fuerzas alemanas en Vítebsk habían sido derrotadas, mientras que el 9º Ejército Alemán, unos 70 mil hombres, había sido capturado casi en su totalidad.

Mientras tanto, el 4º Ejército alemán, batiéndose en retirada desde Orsha, se tuvo que detener en el río Beresina, porque Hitler le prohibió retroceder más. Cuando el desastre era inminente, el comadante del 4º Ejército desobedeció las órdenes, e hizo cruzar las tropas,evitando un desastre mayor.

Por otro lado, el Grupo de Ejércitos Norte también fue atacado, ya que muchas tropas se retiraron al sur, hasta Minsk, donde fueron cercadas el 3 de julio. Una semana después, la ciudad caía. Inmediatamente, el Ejército Rojo avanzó hacia Lituania, tomando Vilna rápidamente.

Finalmente, el 29 de agosto, el avance soviético se detuvo. Para ese momento, el II Frente Bielorruso estaba a menos de 80 kilómetros de Prusia del Este, en aquel momento parte de Alemania. Más al sur, el I Frente Bielorruso había entrado a Polonia y cruzado el río Vístula, además parte importante del Grupo de Ejércitos Norte no se había podido retirar y había quedado aislado en Curlandia. Después de avanzar casi 600 km en un frente de 1.120 km, los estados del Báltico habían sido anexionados a la fuerza, y solo era cuestión de tiempo para que Polonia fuera ocupada por la Unión Soviética. Además, en el sur, el avance sobre Ucrania finalmente se había completado, y el 23 de agosto, el gobierno pro-alemán de Rumania fue derrocado. El 12 de septiembre, Rumania se rindió, y los Balcanes fueron abiertos completamente al Ejército Rojo.

En total, la Operación Bagration golpeó a 16 divisiones alemanas y causó bajas a otras 50 divisiones.[12] Con los aliados desembarcando en Francia al oeste, y habiendo perdido más de 200 mil hombres en el este en los últimos tres meses, era obvio que la Wehrmacht debería tomar medidas extraordinarias si quería evitar que los soviéticos entraran al corazón de Alemania.

Conquista de Alemania[editar]

Avance hacia Alemania[editar]

Símbolo del Armia Krajowa

A pesar de que la guerra se había inclinado a favor de los aliados en Europa, un triste episodio, ocasionado por la política, ensombreció la moral aliada. Con los soviéticos a pocos kilómetros de Varsovia, los polacos del Armia Krajowa, decidieron que ya era hora de levantarse en masa contra la ocupación alemana. Sin embargo, la ofensiva soviética tuvo que detenerse por problemas de abastecimiento: los mejores pronósticos soviéticos no habían predicho tal avance y por ende las líneas de suministros se habían extendido demasiado. Además un ataque de cuatro divisiones al mismo tiempo hizo retroceder a la vanguardia soviética que ya estaba llegando a los suburbios de Varsovia. Stalin aprovechó esta falla como excusa para no brindar apoyo alguno a los polacos, que por un mes completo se enfrentaron pobremente armados contra tropas SS de élite[13] El trágico alzamiento de Varsovia concluyó con la ejecución de 250 mil civiles, así como la destrucción de Varsovia y la disolución del movimiento de resistencia polaco como fuerza militar relevante.

El caso de Varsovia se repitió inmediatamente en Eslovaquia, la resistencia eslovaca se rebeló en masa contra la guarnición alemana en su país, sin embargo, ante la negativa soviética de brindar apoyo, el alzamiento fracasó, y los alemanes restablecieron su poder en Eslovaquia solo para ser expulsados por los soviéticos dos meses después.

En enero de 1945 los soviéticos llegaron finalmente a Varsovia, y con una fuerza de tanques, infantería y artillería diez veces superior a las fuerzas alemanas, reiniciaron su ofensiva, cubriendo entre 30 y 40 kilómetros por día en Polonia. La población alemana de Prusia Oriental, Danzig y Poznań escapó de las tropas soviéticas. Varios barcos de refugiados alemanes fueron hundidos por submarinos rusos, siendo los más conocidos el Wilhelm Gustloff y el MS Goya, con 7 mil y 5 mil muertos respectivamente, una cifra espeluznante para un naufragio si se considera que en el Titanic murieron 1500 personas. El éxodo alemán llevó a miles de refugiados buscar albergue en ciudades Coblenza, Dresde y Hamburgo, las cuales serían bombardeadas por los estadounidenses y británicos con bombas de fósforo y napalm, con miles de civiles muertos incluyendo prisioneros de guerra ingleses. Solo en Dresde se contabilizaron más de 40.000 desaparecidos, cuyos cuerpos presumiblemente se desintegraron.,[14] esto como resultado de la política aliada presidida por el Mariscal del Aire, el inglés Arthur Harris, apodado correctamente Bombardero Harris.

El 27 de enero fue finalmente liberado el campo de exterminio de Auschwitz, sin embargo ya era demasiado tarde para salvar a los reclusos, encontrándose solamente 5.000 personas.[15] En total se encontraron otros cinco campos de esta clase en Polonia: Belzec, Chelmno (Kulmhof), Majdanek, Sobibor y Treblinka.

Para inicios de febrero, el Ejército Rojo se encontraba desplegado a lo largo del río Oder, a unos 60 km de Berlín. Lo que quedaba del Grupo de Ejércitos Norte se continuaba resistiendo en Curlandia, olvidados por Berlín, mientras que el Grupo de Ejércitos Centro también estaba aislado en Königsberg. Solo quedaba la mitad del Grupo de Ejércitos Sur (Grupo de Ejércitos A) para resguardar la entrada a Berlín, ya que muchas tropas habían sido enviadas al oeste de Alemania para intentar contener a la ofensiva angloamericana durante la batalla del Bulge.

Además de renombrar al Grupo de Ejércitos Norte, Grupo de Ejércitos Curlandia, Hitler nombró a Heinrich Himmler comandante del recién creado Grupo de Ejércitos Vístula, a pesar de que este no tenía ninguna experiencia comandando tropas, esta decisión fue tomada por la sencilla razón de que Hitler ya no confiaba en la Wehrmacht desde el atentado del 20 de julio (Operación Valkiria). El contraataque lanzado por Himmler el 24 de febrero fracasó, y la Pomerania, región históricamente alemana fue anexada a Polonia.

Más al sur, tres intentos alemanes de sacar a sus tropas atrapadas en Budapest, fracasaron, y la guarnición de Budapest se lanzó en una carga suicida contra los soviéticos, muriendo la mayoría, si bien algunos alemanes lograron escapar. No obstante, Hitler ordenó a sus hombres avanzar hasta el Danubio, ejecutando una ofensiva en el lago Balatón, que fracasó. Esta fue la última ofensiva importante de Alemania en el resto de la guerra.

Aprovechando el fracaso alemán, el Ejército Rojo capturó Hungría, y para el 13 de abril, Viena ya había caído también. El 9 de abril, la guarnición alemana de Königsberg se rindió, destruyéndose en pocos meses siglos de presencia alemana en Prusia del Este, sin embargo, la lucha en Heiligenbeil y Danzig continuó hasta el final de la guerra en Europa.

Batalla de Berlín[editar]

Para abril, todos los frentes soviéticos estaban listos para iniciar el avance final sobre Alemania. Sumaban 2 millones y medio de hombres, 6.250 tanques, 7.500 aviones, 41.600 piezas de artillería, 3.255 lanzacohetes Katyusha, y casi cien mil vehículos de transporte.

El 16 de abril, la llamada batalla de Berlín empezó, y si bien Zhúkov encontró problemas en las llamadas Colinas de Seelow, en el sur, el I Frente Ucraniano de Koniev llegó sin problemas al sur de Berlín. El I Frente Bielorruso de Zhúkov se vio presionado a acelerar el paso, ya que deseaba conquistar Berlín primero. Zhúkov rodeó Berlín y atacó desde el noroeste, mientras que Koniev, que se detuvo momentáneamente por órdenes de Stalin, llegó después a Berlín y atacó por el sur.

El 24 de abril, el General Helmuth Weidling, comandante del LVI Cuerpo Panzer, se dirigió al bunker de Hitler para ser fusilado después de haber sido acusado de haber escapado a Potsdam. Sin embargo, como síntoma de la inestabilidad mental que Hitler mostró en sus últimos meses, Weidling no solo no fue ejecutado, sino que fue nombrado Comandante en Jefe de las fuerzas en Berlín, ya que Goebbels, el Defensor nominal de Berlín, no tenía preparación militar. La batalla de Berlín fue dura, ya que la población civil fue obligada a usar las armas (ver Volkssturm), por lo que era normal ver niños de diez años, así como ancianos e inválidos, en los puestos de artillería o usando Panzerfausts. Las bajas soviéticas fueron elevadísimas, y los edificios de Berlín sufrieron grandes destrozos, incluyendo la Cancillería del Reich, el Reichstag y la puerta de Brandeburgo. Aquellos civiles que se negaban a luchar eran ejecutados inmediatamente por los alemanes, mientras que los que luchaban eran ejecutados por los soviéticos. La cantidad de prisioneros fue baja comparada con las de otras batallas. Hitler se negó a abandonar la capital para ir al Berchtesgaden, por lo que los altos oficiales de la Wehrmacht rehusaron rendirse, ya que todos habían tomado un juramento de lealtad al Führer.

El Feldmarschall Wilhelm Keitel se rinde ante los soviéticos el 9 de mayo de 1945.

El 30 de abril, el Canciller de Alemania, Adolf Hitler, se suicidó junto con su esposa, Eva Braun. Varios personajes importantes del gobierno de Alemania hicieron lo mismo, incluyendo Joseph Goebbels y su esposa, que antes envenenaron a sus seis hijos. El secretario de Hitler, Martin Bormann desapareció en la batalla, si bien varios personas aseguran que lo vieron muerto con dos tiros en la espalda en una estación de metro de Berlín. Weidling rindió la ciudad a lus rusos el 2 de mayo. El Feldmarschall Wilhelm Keitel fue capturado y luego participó en la firma del documento de rendición.

En la batalla murieron 360.000 soldados soviéticos, las cifras alemanas son dudosas, pero se estima que fueron mucho menores, ya que solo había 90.000 defensores alemanes.

El almirante Karl Dönitz fue nombrado Presidente por Hitler antes de morir, y este dio permiso al general Alfred Jodl de firmar la rendición incondicional con la Unión Soviética el 7 de mayo, haciéndose efectiva al día siguiente. Los otros hombres de confianza de Hitler, Hermann Goering y Heinrich Himmler habían caído en desgracia al intentar hacer la paz por separado con los aliados. Ambos se suicidaron después de ser capturados por los estadounidenses.

El 9 de mayo, día de la victoria para la Unión Soviética, se convirtió en fecha festiva, y el 24 de junio se celebró un impresionante desfile en Moscú.

Las fuerzas alemanas ubicadas en Praga se negaron a rendirse, ya que tenían la esperanza de que los norteamericanos podrían capturar la ciudad antes que los soviéticos. Cuando fue obvio que los norteamericanos no tenían ninguna intención de ocupar Checoslovaquia, dejaron de luchar y escaparon al oeste. Todos los rumores que existían, asegurando que los alemanes habían construido una serie de fortalezas inexpugnables en los Alpes (Alpenfestung), resultaron ser falsos, y la mayoría de las tropas alemanas, hartas de la guerra, se rindieron en masa a los aliados occidentales.

El Mariscal de Campo soviético Georgi Zhúkov (adelante, segundo desde la izquierda) , el general soviético Vassili Sokolovski (atrás, con condecoración), el Mariscal de Campo soviético Konstantin Rokossovsky (adelante, primero desde la derecha) y el Mariscal de Campo británico Bernard Montgomery (adelante, segundo desde la derecha) se alejan de la Puerta de Brandeburgo luego de una ceremonia de entrega de medallas efectuada por Montgomery a los oficiales soviéticos el 12 de julio de 1945.

Consecuencias[editar]

Bajas[editar]

El Frente Oriental no tuvo paralelo en Europa por su ferocidad y brutalidad. La lucha involucró a millones de soldados en el bando soviético y el bando alemán. En este frente de operaciones murieron más de 5 millones de las fuerzas del Eje, mientras que las pérdidas soviéticas duplicaron estas últimas, muriendo casi tres millones de soldados soviéticos, no en batalla, sino en campos de prisioneros de guerra. Las muertes de civiles oscilan entre 14 y 17 millones. La alta cifra de civiles muertos, revela el maltrato que sufrieron los prisioneros en ambos bandos, así como la brutalidad que mostraron los partisanos. Si bien, inicialmente los alemanes empezaron a limpiar los estados del Báltico de su población natural, los soviéticos luego hicieron lo mismo en Polonia y Alemania. El progreso de la artillería originó que grandes masas de soldados fueron aniquiladas en minutos. El uso de la táctica de la tierra quemada, ordenada por Hitler y Stalin,[3] originó que miles murieran de frío y hambre, así como la destrucción de la infraestructura completa de muchas ciudades, Stalingrado y Varsovia por ejemplo.

Pérdidas militares en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial (1941–1945)[16]
Fuerzas del Eje
Total de muertos Muertos en combate/Desaparecidos en combate Prisioneros de guerra Prisioneros de guerra muertos en cautiverio
Alemania 4.300.000 4.000.000 3.300.000 374.000
Rumania 281.000 81.000 500.000 200.000
Hungría 300.000 100.000 500.000 200.000
Italia 82.000 32.000 70.000 50.000
Total 5.178.000+ 4.428.000 5.450.000 824.000
Pérdidas militares en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial (1941–1945)[17]
Fuerzas aliadas
Total de muertos Muertos en combate/Desaparecidos en combate Prisioneros de guerra Prisioneros de guerra muertos en cautiverio
Unión Soviética 10.600.000 6.829.437 5.200.000 3.600.000
Polonia 24.000 24.000 Desconocido Desconocido
Rumania 17.000 17.000 80.000 Desconocido
Bulgaria 10.000 10.000 Desconocido Desconocido
Total 10.651.000 6.927.204+partisanos >5.280.000 >3.600.000

Las pérdidas soviéticas incluyen a los partisanos (250.000) y la milicia (150.000).

Las fuerzas polacas, inicialmente consistían en refugiados de la invasión de Polonia de 1939, que empezaron a pelear junto al Ejército Rojo en 1943. Cuando se empezó a liberar Polonia, más polacos se unieron al combate.

Países como Rumania, Bulgaria y Eslovaquia fueron obligados a cambiar de bando cuando la Unión Soviética los ocupó.

La mayoría de los ciudadanos rusos que se unieron al Eje, fueron agrupados en el Ejército Ruso de Liberación, comandados por Andréi Vlásov. Siendo la mayoría prisioneros de guerra anti-comunistas, se usaron como mecanismo de propaganda, ya que no lucharon mucho en la guerra. Hitler guardaba sus recelos sobre estos "aliados", eventualmente demostró tener razón, ya que en la batalla de Praga, las fuerzas rusas cambiaron de bando contra Alemania. Los ciudadanos de los países bálticos y de Ucrania lucharon de manera más leal contra la Unión Soviética, creándose unidades Waffen-SS conformadas por ciudadanos de estos países. Considerados traidores al finalizar la guerra, la mayoría de estos eslavos anti-stalinistas fueron asesinados.

Destino de los países en el Frente Oriental[editar]

Zonas de ocupación de la Alemania de la Postguerra.

Siguiendo los acuerdos obtenidos en la Conferencia de Yalta y definidos en la Conferencia de Potsdam, Polonia cedería territorio a la Unión Soviética, recuperándolo de Alemania. De esta manera, la región de Silesia, la mitad occidental de Prusia Oriental y dos tercios de Pomerania fueron obtenidos por Polonia. El Ejército Rojo se encargó de abrir paso a los colonos polacos, expulsando, según estudios demográficos,[18] a más de 16 millones de alemanes, "perdiéndose" 2.1 millones de alemanes en el proceso. La otra mitad de Prusia del Este pasó a manos soviéticas, y hoy en día es administrada por Rusia bajo el nombre de Óblast de Kaliningrado. Las regiones de Lorena y Alsacia son devueltas a Francia, este país a su vez ocupa la región del Sarre, reserva de carbón de Alemania. En 1954, el Sarre es declarado zona libre europea, pero tres años después, los habitantes del Sarre se declaran alemanes de nuevo. La zona de los Sudetes es devuelta a Checoslovaquia, y Austria se convierte de nuevo en una nación independiente. Noruega y Dinamarca son desocupadas por los alemanes, aunque una provincia sureña danesa se une a Alemania de nuevo en un referendo. En total Alemania perdió 25% de su territorio antes de que empezasen las anexiones de Hitler.

Alemania es dividida en cuatro zonas de ocupación, si bien existió dudas acerca de darle una zona a Francia, considerando el poco importante papel de este país en la guerra. Posteriormente, ante la sospechosa insistencia de Stalin de unificar Alemania, en 1949, Reino Unido, Francia y los Estados Unidos unen sus zonas de ocupación bajo el nombre de Alemania Occidental, la parte ocupada por la Unión Soviética se convierte en Alemania Oriental. Alemania unificada recuperaría su autonomía en 1991.

Austria también es dividida en cuatro zonas de ocupación, pero este país recupera su autonomía poco después.

Finlandia también mantiene su autonomía, si bien tuvo que pagar un alto precio: 26.662 muertos y 39.886 heridos en la Guerra de Invierno, 58.715 muertos o desaparecidos y 158 mil heridos en la Guerra de Continuación, y 774 muertos y 3 mil heridos en la Guerra de Laponia. Además de restablecer las fronteras de 1940, Finlandia debió ceder toda el área alrededor de Petsamo, perdiendo definitivamente su salida al Mar de Barents, además tuvo que prestar la península de Porkkala a la Unión Soviética hasta 1956.

En Polonia, miles de miembros del Armia Krajowa son asesinados o enviados a los gulags.

Las monarquías de Rumania, Bulgaria, Hungría y Yugoslavia no regresan al poder o en caso de hacerlo son derrocadas poco después, en su lugar, gobiernos títeres de Moscú son puestos al mando, excepto en Yugoslavia, donde el comunista Josip Broz Tito, no solo llega al poder a través de elecciones, sino que desafía la política soviética, llegando a desalinearse del bloque comunista.

Lituania, Estonia, Letonia, Ucrania y Bielorrusia continuaron ocupadas por Rusia, si bien la ocupación fue menos severa que antes de la guerra.

La Unión Soviética sale de la guerra como una potencia mundial de primera clase, con un inmenso y moderno ejército ocupando casi la mitad de Europa. Sin embargo, a diferencia de las potencias occidentales, este país ha sufrido daños irreparables en su infraestructura, por lo que exige fuertes indemnizaciones de guerra a la economía en bancarrota de Alemania.

Después de la guerra, aquellos líderes militares o nazis de las fuerzas del Eje fueron arrestados, siendo juzgados en una serie de juicios. Los más famosos de estos fueron los llamados Juicios de Núremberg, debido a la importancia política de los juzgados. En total, pocos alemanes fueron ejecutados a través de estos juicios, si bien muchos fueron encarcelados, la mayoría saldría libre antes de la década de los 70. Ningún líder soviético fue juzgado por la atrocidades cometidas por el Ejército Rojo, de hecho ningún aliado fue responsabilizado de algún crimen de guerra.

La Cancillería del Reich fue demolida en una ceremonia en la que estuvo presente sir Winston Churchill, este luego manifestó haber visto varios alemanes llorando. Oficialmente los restos de Hitler nunca fueron hallados, pero fuentes confiables rusas aseguran que fueron parcialmente recuperados por las fuerzas soviéticas, y junto a los restos de la familia Goebbels fueron llevados a un lugar en la Alemania Oriental. En 1970, por una orden del Kremlin, fueron reducidos a cenizas los huesos de Hitler y Eva Braun, y lanzados a un río. En Moscú se conservan hasta hoy solo fragmentos de sus calaveras y dentaduras.

Referencias[editar]

  1. a b c d Bulgaria, Finlandia y Rumania se cambiaron al bando de la Unión Soviética cuando el Ejército Rojo se acercó a sus respectivos territorios
  2. a b c La Campaña de septiembre de 1939 no suele ser considerada parte del Frente Oriental, sin embargo, debido a que fue determinante en los posteriores eventos del frente y como pertenece al mismo espacio geográfico se reseña aquí.
  3. a b Beevor, Antony (1999). Stalingrad. Londres: Penguin Books. pp. 58. . Cita textual traducida del inglés: «Stalin firmó una orden el 17 de noviembre ordenando a las unidades del Ejército Rojo a 'destruir y quemar hasta las cenizas' todas las casas y granjas ubicadas hasta 40 millas detrás de las líneas enemigas para negar refugio al enemigo».
  4. Memorando de una conversación entre Stalin, Mólotov y Ribbentrop en la noche del 23 de agosto de 1939 Texto en inglés en The Avalon Project at Yale Law School
  5. Pacto Nazi-Soviético: Stalin brinda por Hitler Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias. Revista virtual El Catoblepas, n° 29, Julio 2004, Página 10. ISSN 1579-3974. Oviedo, España.
  6. Pacto Mólotov-Ribbentrop Texto en español en Exordio.com. Se incluye la cláusula secreta sobre Polonia, Rumania y los Estados Bálticos, incluyendo Finlandia
  7. La Caballería polaca en la Segunda Guerra Mundial Artículo que justifica el uso de la caballería polaca contra tanques como accidental
  8. La Campaña de Grecia Breve resúmen del desastre italiano en Grecia
  9. Salvador Borrego E., Derrota Mundial 20a. edición, 1972. reseña de la Segunda Guerra Mundial en Europa.
  10. Invasión de Yugoslavia Portal Militar, breve reseña de la campaña alemana en Yugoslavia de 1941
  11. a b Biografía de Richard Sorge Exordio.com
  12. a b Zaloga, Steven (1996). Bagration 1944. Osprey Publishing. pp. 7,10. 1855324784. 
  13. David Jordan y Adrian Wiest (2005). Atlas de la II Guerra Mundial. Madrid: LIBSA. pp. 137. 84-662-1226-4. 
  14. David Jordan y Andrew Weist (2005). Atlas de la Segunda Guerra Mundial. Editorial LIBSA. pp. 49. 84-662-1226-4.  Las cifras oficiales son de 37 mil, pero la mayoría de los historiadores concuerdan en que estas cifras han sido atenuadas ya que muchos cuerpos no fueron encontrados
  15. Toland, John (2003). The Last 100 Days. Modern Library. pp. 9-10. 0-8129-6859-X. 
  16. Rűdiger Overmans, Deutsche militärische Verluste im Zweiten Weltkrieg. Oldenbourg 2000. ISBN 3-486-56531-1
  17. 2 Vadim Erlikman, Poteri narodonaseleniia v XX veke: spravochnik. Moscú 2004. ISBN 5-93165-107-1; Mark Axworthy, Third Axis Fourth Ally. Arms and Armour 1995, p. 216. ISBN 1-85409-267-7
  18. Statistisches Bundesamt, Die deutschen Vertreibungsverluste, Wiesbaden, Kohlhammer Verlag, Stuttgart 1958, pp.38,45,46

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]