Estado Independiente de Croacia

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Nezavisna Država Hrvatska
Estado Independiente de Croacia
1941 — 1945

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de Croacia
Capital Zagreb
Idioma oficial Croata
Gobierno Monarquía ¹
Rey
 • 1941-1945 Tomislav II de Croacia
Poglavnik
 • 1941-1945 Ante Pavelić
Historia
 • Invasión de Yugoslavia 10 de abril de 1941
 • Croacia pierde Dalmacia ante Italia 19 de mayo de 1941
 • Es declarada la República Democrática Federal de Yugoslavia 29 de noviembre de 1943
 • Derrota ante el Ejército Rojo y Movimiento Partisano Yugoslavo mayo de 1945
Población
 • 1941 est. 6.300.000 
Moneda Kuna
Miembro de: Potencias del Eje
¹ El Rey Tomislav II residía en Italia y nunca visitó su reino. Pavelić gobernaba el país en realidad en una dictadura fascista.
Unidades administrativas del estado croata en 1941

El Estado Independiente de Croacia (NDH, del croata Nezavisna Država Hrvatska) fue un estado formado tras la derrota del Reino de Yugoslavia a principios de la Segunda Guerra Mundial. Fue gobernado por el Ustaše. Se dio fundamental importancia a Dios, la patria y la familia.

El establecimiento del NDH fue proclamado el 10 de abril de 1941 por Slavko Kvaternik, diputado líder del Ustaše. El líder del estado fue Ante Pavelić. Oficialmente fue un reino con un soberano en la figura de Tomislav II de Croacia de la Casa de Saboya, pero no poseía en realidad ningún poder.

El estado incluyó la totalidad de la actual Bosnia y Herzegovina y gran parte de Croacia, con el norte de Dalmacia anexionada a Italia, y Međimurje y Baranja del sur anexionadas a Hungría. La mitad septentrional del NDH se encontraba bajo la zona de influencia militar alemana, con la Wehrmacht ejerciendo dicha ocupación, mientras que la mitad meridional era controlada por el ejército de la Italia fascista. Tras la capitulación de Italia en 1943, el NDH absorbió Dalmacia septentrional (Split y Šibenik).

El Estado Independiente de Croacia dejó de existir en mayo de 1945, con el avance de las fuerzas partisanas de Tito, seguidas por el Ejército Rojo soviético. Ese mismo año fue creada la República Democrática Federal de Yugoslavia.

Contenido

[editar] Creación y rivalidad italo-germana

Proclamado durante el ataque alemán a Yugoslavia,[1] el nuevo estado croata se hallaba teóricamente en el área de influencia italiana.[1] El control italiano, sin embargo, no pudo hacerse efectivo por la debilidad económica de Mussolini y los intereses alemanes en explotar Croacia para su beneficio. Ya a comienzos de 1942 todas las materias primas principales y gran parte de la industria del país se encontraba bajo control alemán.[1] Avanzado el año y gracias a la excusa del aumento de la resistencia a la ocupación, los alemanes lograron también hacerse con el control delas fuerzas armadas croatas, a pesar del recelo italiano.[1]

Las diferencias entre los dos socios principales del Eje en Europa en su relación con Croacia se vieron aún más emponzoñadas durante las campañas contra los partisanos de la primera mitad de 1943, cuando los italianos rechazaron romper sus relaciones con las bandas de nacionalistas serbios.[1] Esta relación, deseada por los italianos para presionar a los nacionalistas croatas y tener a la vez un aliado local en su lucha contra los partisanos, proporcionaba a los Chetniks una base segura frente tanto a los ataques de los fascistas croatas de Pavelic, como a los rivales comunistas de Tito, a la vez que una fuente de armamento.

[editar] Creación del estado y sus pilares

El estado, controlado desde su proclamación por la organización fascista ustacha, se caracterizaba principalmente por un odio feroz a los serbios,[1] un nacionalismo extremo,[1] unidos a un antisemitismo más tardío y quizá debido a la influencia nazi alemana y una forma de gobierno totaliaria.[1]

El caudillo fascista croata Pavelic (derecha), estrechando la mano a Hitler en una visita al dirigente alemán en junio de 1941.

El movimiento ustacha había sido marginal antes del ataque alemán de 1941,[1] siendo conocido prácticamente sólo por sus ataques terroristas, entre los que se incluyó el asesinato del rey Alejandro I y el ministro de exteriores francés Barthou en 1934.[1] Sólo el apoyo de Mussolini, intermitente y debido a su deseo de desestabilizar a su vecino Yugoslavo, permitió perdurar a la organización de Pavelic.[1] La relación, sin embargo, era de pura conveniencia: Mussolini pretendia anexionarse parte del territorio yugoslavo y controlar a los croatas mientras que éstos no tenían intención alguna de convertirse en títeres del italiano, sólo utilizar su apoyo en armas, entrenamiento, dinero y diplomacia.[1]

Los alemanes sólo acudieron a Pavelic y sus fascistas después de que el principal partido croata de antes de la guerra, el Partido Campesino Croata, les negase su colaboración.[1] Sólo entonces los alemanes habían permitido la proclamación del nuevo estado por Pavelic, traído junto con sus partidarios de Italia.[1]

El nuevo estado comprendía la mayoría de los territorios de mayoría croata, salvo parte de Dalmacia que fue anejada a Italia.[1] Por otro lado, también contaba con una importantísima minoría serbia, alrededor de un tercio de la población de seis millones, que se debía a la inclusión de territorios como Bosnia, Hercegovina y Krajina en el nuevo país.[1]

[editar] Represión de la minoría serbia y actitudes de Italia y Alemania

Desde la independencia, los fascistas croatas impulsaron una campaña de matanzas, conversión forzosa al catolicismo y expulsiones masivas que, además de fomentar la oposición de la población serbia del estado, fomentó el alistamiento de muchas víctimas en las bandas resistentes, activas desde el verano de 1941.[1]

Las matanzas comenzaron ya en junio de 1941[1] e hicieron que gran parte del personal alemán adoptase una actitud hostil al régimen de Pavelic.[1] Hacia finales de 1941, el ejército alemán y especialmente su representante plenipotenciario en Zagreb, tuviesen una opinión muy desfavorable de sus aliados croatas.[1] Los militares estaban preocupados por la estabilidad del país y la imagen de la Wehrmacht, empañada por los crímenes de los ustacha.[1]

Ejecución de prisioneros cerca del campo de concentración de Jasenovac por milicias fascistas.

El ejército italiano era aún más hostil a sus antiguos protegidos. La repugnancia ante las tropelías de los facistas croatas hicieron que las alianzas cambiasen en del verano de 1941: los italianos expulsaron a los ustacha de los territorios que ocupaban en Dalmacia, extendieron su control y llegaron a acuerdos con la población y las bandas armadas serbias en la zona.[1] Este acuerdo tácito, establecido por el ejército italiano y respetado por Mussolini, se mantuvo hasta la rendición italiana de julio de 1943.[1]

En 1941 se establecieron una serie de guarniciones italianas en la mitad suroeste del estado de las que los italianos expulsaron a las autoridades croatas y en las que los insurgentes serbios, a excepción de los partisanos comunistas, empezaron a colaborar con el ocupante a cambio de la seguridad que les garantizaban las tropas italianas.[1]

En la mitad noreste, bajo influencia política alemana, el régimen fascista contaba con el apoyo entusiasta del embajador alemán pero afrontaba la oposición del ejército, las SS y ĺas demás organizaciones alemanas en el país.[1]

[editar] Control económico alemán

El 16 de mayo de 1941 los croatas habían firmado un protocolo confidencial condeciendo a los alemanes la creación de comites mixtos para la gestión de la economía nacional con dos criterios principales: la especial relevancia de los intereses económicos alemanes y la cesión de la explotación ilimitada de sus materias primas, principalmente minerales.[1] Alemania recibió también la promesa de preferencia en futuras concesiones económicas.[1]

Italia, por su parte, también había realizado concesiones económicas en la reunión ministros de exteriores de abril de 1941 en Viena.[1] La comisión económica italo-croata, creada en junio de 1941, sirvió a los italianos para poco más que ver sus demandas rechazadas por los croatas, que contaban con el apoyo alemán, interesado en mantener el control económicao del país en sus manos.[1]

Las principales zonas industriales del estado, Zagreb, Sarajevo-Zenica-Tuzla y el valle de Sava quedaban en la zona de ocupación alemana.[1] La bauxita, principal materia prima en la zona italiana, había sido cedida a Alemania en las conversaciones de Viena.[1]

En el verano de 1942, una campaña de presión italiana para lograr mejores condiciones de los croatas volvió a fracasar, nuevamente por el respaldo alemán a la postura renuente croata.[1]

[editar] Lucha contra la insurgencia

Alexander Löhr, comandante de las tropas alemanas en los Balcanes durante la primera mitad de 1943, condujo las grandes operaciones contra la insurgencia.

En el otoño de 1942, los partisanos de Tito contaban con cerca de 100.000 hombres. Las unidades del ejército croata no eran fiables ni disciplinadas.[1] Los mandos alemanes deseaban, por tanto, tenerlas bajo su control para poder hacer frente a los partisanos. Un intento por su parte de forzar a Pavelic a conceder a los comandantes alemanes control sobre las autoridades civiles en las que operaban fracasó al recibir éste el respaldo del ministerio de exteriores alemán, enfrentado a las pretensiones del ejército.[1]

El ejército alemán consiguió, sin embargo, el control del croata gracias a la decisión de Hitler, comunicada a Pavelic durante su visita a aquél en Ucrania el 23 de septiembre de 1942 . Un informe redactado principalmente por el embajador alemán sobre la situación en el país, sin embargo, privó al ejército de la oportunidad de deshacerse también de los ustacha políticamente.[1] El ejército se concentró entonces en reorganizar el ejército croata y fomentar el alistamiento de los croatas en las fuerzas alemanas. A comienzos de 1943, el ejército croata se había convertido en poco maś qeu un auxiliar del alemán, que concentraba la mayoría del reclutamiento.[1]

En diciembre de 1942 Hitler ordenó la aniquilación de la insurgencia en los Balcanes, que veía como una amenaza ante posibles desembarcos aliados.[1] El ejército podía contar con autoridad total en las zonas donde se fuesen a desarrollar operaciones militares,[1] invalidando el poder de las autoridades croatas. A finales de 1942 el ejército croata estaba bajo control alemán, su economía servía a Alemania y gran parte del territorio quedaba en manos del ejército alemán, quedando Pavelic como poco más que un títere.[1]

Los italianos prometieron a los alemanes desarmar a sus aliados serbios pero los mandos en Dalmacia ignoraron la orden y decidieron usarlos en la operación contra los partisanos, que debía comenzar a finales de enero de 1943.[1]

Partisanos comunistas en Eslavonia, en 1943.

La operación, llamada Plan Weiss, consistía en tres fases: Weisss I, en las que las unidades partisanas en Bosnia occidental y Lika debían ser rodeadas y aniquiladas; Weiss II, que debía empujar a los restos que evadiesen el cerco hacia el sur, donde serían emboscados; y Weiss III, que sucedería en la zona italiana y consistiría en la neutralización de los chetnik.[1] Cuatro divisiones alemanas y unidades del ejército croata debían atacar desde el norte mientras que las diviones italianas cortaban la retirada hacia el sur de los partisanos. Los italianos, en contra de lo prometido a los alemanes, aumentaron el armamento de sus aliados chetnik y decidieron que participasen en las operaciones contra los partisanos.[1] El comandante italiano en Dalmacia les asignó una de las posiciones más difíciles de la operación, la que debía contener al grueso de las tropas de Tito en su huída hacia el sur.[1]

La primera fase de la operación fue favorable a los atacantes, perdiendo los partisanos gran número de hombres en el norte.[1] La segunda, sin embargo, fue un fracaso. En vez de enfrentarse a 3 diviones italianas como esperaban los mandos alemanes, los partisanos se encontraron con parte de una y varias unidades de chetniks, que fueron arrollados por las fuerzas partisanas.[1] A comienzos de febrero los partisanos habían evitado el cerco y se habían extendido por la Hercegovina oriental, hasta entonces territorio chetnik.[1] Las protestas alemanas y el relevo del mando italiano no condujo a un cambio de la actitud italiana.[1] El nuevo comandante se negó a desarmar inmediatamente a sus colaboradores serbios e indicó su deseo de finalizar la operación contra la insurgencia.[1] La operación no logró aniquilar a los partisanos, que consiguieron romper el cerco del Neretva.

El intento alemán de acabar con los chetniks, a pesar del contar con el apoyo temporal de Mussolini (bajo presión alemana), fue un fracaso. El propio ejército italiano se encargó de proteger a sus aliados, avisando o directamente evacuando a las unidades.[1]

El nuevo Plan Schwarz, diseñado por los alemanes para acabar con las fuerzas chetnik de Mihajlović una vez que los partisanos se consideraban neutralizados, se desarrolló en el noroeste de Montenegro y el sureste de Hercegovina. La operación debía llevarse a cabo con el menor conocimiento de los italianos,[1] de los que los alemanes desconfiaban ya.[1] Ante la entrada en la zona de los partisanos, los combates, de gran dureza y que duraron alrededor de un mes (Batalla de Sutjeska), tuvieron lugar principalmente entre tropas alemanas y partisanos.[1] Los alemanes no lograron eliminar a ninguno de sus dos enemigos.[1]

[editar] Líder del Ustase y Croacia

[editar] Líderes militares

[editar] Líderes políticos

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z ab ac ad ae af ag ah ai aj ak al am an ao ap aq ar as at au av aw ax ay az Trifkovic, Srdjan : "Rivalry between Germany and Italy in Croatia, 1942-1943", The Historical Journal, 36 (1993)
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