Guerra de Invierno

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Guerra de Invierno
la Segunda Guerra Mundial
Finn ski troops.jpg
Tropas finlandesas durante los combates.
Fecha 30 de noviembre de 1939 - 12 de marzo de 1940
Lugar Frontera entre Finlandia y la Unión Soviética
Causas Incidente de Mainila
Resultado Tratado de Moscú
Cambios territoriales Finlandia pierde el 10% de su territorio; El Istmo de Carelia es cedido a la URSS.
Beligerantes
Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética Bandera de Finlandia Finlandia
Comandantes
Bandera de la Unión Soviética Iósif Stalin
Bandera de la Unión Soviética Kliment Voroshílov
Bandera de la Unión Soviética Semión Timoshenko
Bandera de la Unión Soviética Kiril Meretskov
Bandera de Finlandia Otto Kuusinen
Bandera de Finlandia Carl Gustaf Mannerheim
Fuerzas en combate
Ejército Rojo
• 998.100 hombres
• 2.514–6.541 tanques
Fuerza Aérea Soviética
• 3.880 aviones
Ejército de Finlandia
• 337.000–346.500 hombres
• 32 tanques
Fuerza Aérea Finlandesa
• 114 aviones
Bajas
• 127.000 muertos
265.000 heridos
• 5.572 prisioneros de guerra
3.543 tanques
261–515 aviones
• 23.000 muertos
• 43.557 heridos
• ~1.000 prisioneros de guerra
20–30 tanques
62 aviones

La Guerra de Invierno (en finés talvisota, en ruso Зимняя война, en sueco vinterkriget) estalló cuando la Unión Soviética atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia, la URSS fue expulsada de la Sociedad de Naciones el 14 de diciembre. Stalin había esperado conquistar el país entero para finales del año, pero la resistencia finlandesa frustró a las fuerzas soviéticas, quienes superaban en número a los fineses en tres a uno. Finlandia aguantó hasta marzo de 1940, cuando se firmó un tratado de paz cediendo cerca del 10% del territorio finés y el 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética.

El resultado de la guerra fue complejo. Aunque las fuerzas soviéticas pudieron finalmente atravesar la defensa finesa, ni la Unión Soviética ni Finlandia salieron ilesas del conflicto. Las pérdidas soviéticas en el frente fueron tremendas, y la posición internacional del país sufrió. Aún peor, la destreza combativa del Ejército Rojo fue puesta en cuestión, un hecho que contribuyó fuertemente a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarroja. Finalmente, las fuerzas soviéticas no cumplieron su objetivo primario de conquistar Finlandia, sólo lograron una secesión de los territorios de Petsamo, Salla y la mayor parte de Karelia. Por su parte, los fineses retuvieron su soberanía y atrajeron considerable buena voluntad internacional.

Los preparativos franco-británicos para apoyar a Finlandia a través del norte de Escandinavia (la campaña aliada en Noruega) fueron impedidos por el armisticio del 15 de marzo. Sin embargo, la misión siguió adelante con la nueva meta de ocupar las minas de hierro del norte de Suecia, provocando la invasión de Dinamarca y Noruega por parte de la Alemania Nazi el 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung).

La Guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. No obstante, Stalin aprendió de este fiasco y se dio cuenta de que el control político sobre el Ejército Rojo ya no era factible. Tras la Guerra de Invierno, el Kremlin inició el proceso de reinstaurar a oficiales calificados y modernizar a sus fuerzas, una decisión que permitiría a los soviéticos resistir la invasión alemana. Se podría discutir que ni los ejércitos de Francia, Gran Bretaña o EE. UU. habrían estado preparados para la guerra invernal, aunque esto está poco probado. En la Batalla del Bulge (o de las Ardenas) a finales de 1944, se pudo ver, sin embargo, a miles de soldados estadounidenses atrapados por un clima relativamente suave al lado del invierno nórdico.

Antecedentes[editar]

Finlandia había formado parte del Reino de Suecia hasta que la Rusia zarista la conquistó en 1808 y la convirtió en un Estado colchón entre ambos reinos con la finalidad de proteger la capital rusa de la época, San Petersburgo.

La Carelia oriental (incluyendo el istmo de Carelia que sería el campo de batalla de la Guerra de Invierno) tenía unos antecedentes históricos distintos a los del resto de Finlandia. Fue posesión de la república rusa medieval de Nóvgorod (ver también Guerras sueco-novgorodenses) y más tarde del Estado de Moscú. En 1617 la Carelia Oriental llegó a encontrarse bajo dominio sueco. Durante el dominio sueco, esta región perdió toda la población rusa y carelia. En 1721, como resultado de la Gran Guerra del Norte, el istmo de Carelia regresó a manos rusas, hasta que un siglo más tarde, en 1809, el zar Alejandro I transfirió esta región al Gran Ducado de Finlandia.

Después de la Revolución rusa que llevó a los bolcheviques al poder, Finlandia se declaró independiente el 6 de diciembre de 1917. Se crearon fuertes lazos entre Alemania y Finlandia cuando el Imperio alemán ayudó clandestinamente a los fineses a obtener su independencia. Uno de los medios utilizados fue entrenar a fineses voluntarios, conocidos como Jäger, para enviarlos a luchar contra Rusia durante la Primera Guerra Mundial. La derrota alemana impidió el establecimiento de un príncipe alemán como Rey de Finlandia. Sin embargo, los lazos de unión entre ambos países siguieron siendo fuertes, incluso a pesar de que los fineses no miraban con buenos ojos el ascenso al poder de los nazis.

Por el contrario, las relaciones entre la Unión Soviética y Finlandia fueron frías y tensas desde el inicio. Dos intentos de rusificar Finlandia por parte de la Rusia zarista y la represión violenta de una rebelión socialista en Finlandia habían hecho que ambos países se miraran con desconfianza. Al prepararse Stalin para una inevitable guerra con la Alemania Nazi, se percató de que la frontera finesa (que cruza el istmo de Carelia) estaba a sólo 32 km de Leningrado, siendo una excelente base para una invasión germana. En 1932, la Unión Soviética firmó un tratado de no agresión con Finlandia, y en 1934 se reafirmó el tratado por diez años más.

En abril de 1938, los soviéticos iniciaron negociaciones diplomáticas con Finlandia, con el objetivo de desarrollar una defensa unida contra Alemania. Poco a poco, las solicitudes soviéticas de intercambiar territorio con Finlandia se fueron convirtiendo en demandas, y un año después las negociaciones estaban estancadas, mientras que la situación política europea se deterioraba rápidamente.

El 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética y Alemania firmaron el Pacto Mólotov-Ribbentrop, que estipulaba que no habría agresión entre los dos países por diez años. Una cláusula secreta desglosaba el reparto de los países de la Europa Oriental entre los países firmantes. Finlandia quedó en la esfera de influencia soviética, mientras que Polonia debía ser dividida entre ambos. El 1 de septiembre del mismo año, Alemania invadió Polonia, y tres semanas después la Unión Soviética la invadió desde el este. De acuerdo con el pacto germano-soviético, Polonia fue dividida.

Soldados fineses durante la Guerra de Invierno.

En otoño de 1939, la Unión Soviética realizó su última demanda a Finlandia: la frontera debía replegarse 25 km atrás desde Leningrado; además debía permitir el establecimiento de una base naval en la península de Hanko por treinta años. La Unión Soviética ofrecía a cambio un área en Carelia el doble de extensa, pero menos desarrollada que el territorio demandado. El Presidente finés Urho Kekkonen declararía en septiembre de 1963: "Cuando hoy en día, 20 años después, nos ponemos en la posición de la Unión Soviética, a la luz de la invasión de Hitler en 1941, la preocupación que la Unión Soviética tenía, y debía tener, en relación con su seguridad al final de la década de los 30 se vuelve comprensible."

El gobierno finés rehusó aceptar las exigencias soviéticas. El 26 de noviembre tuvo lugar el Bombardeo de Mainila, en el que artillería soviética atacó varias zonas cerca de la aldea rusa de Mainila, anunciando luego que el ataque había sido finés y que varios soldados soviéticos habían muerto. Los soviéticos demandaron de nuevo que Finlandia replegara sus tropas 25 km atrás de la frontera y que pidiera disculpas por el incidente. Finlandia negó estar involucrada en él y rehusó pedir disculpas. La Unión Soviética declaró entonces que el Pacto de No Agresión de 1934 no seguía vigente y el 30 de noviembre atacó a Finlandia con 23 divisiones, sumando 450 000 hombres, alcanzando rápidamente la Línea Mannerheim.

Se formó entonces un gobierno títere en el pequeño territorio finés ocupado, en el pueblo fronterizo de Terijoki el 1 de diciembre, estableciéndose la República Democrática de Finlandia, con Otto Kuusinen como Jefe de Estado.

Desarrollo de las operaciones[editar]

Inicio de la contienda[editar]

La táctica soviética era simple: se emplearían cuatro ejércitos bajo el mando de Kirill Meretskov, que atacarían la frontera finlandesa de más de 1200 km de longitud, siendo sus principales armas la superioridad numérica y la utilización abrumadora de tanques y aviones. El VII Ejército se lanzaría contra la línea Mannerheim de unos 130 km de longitud desde el Istmo de Carelia, y después de ocupar Viipuri se dirigiría a Helsinki, la capital finlandesa. El VIII Ejército atacaría a su vez desde la ribera oriental del lago Ládoga, mientras que el IX Ejército cruzaría más al norte, alcanzando rápidamente la costa oeste del país en Oulu, dividiendo Finlandia en dos. El XIV Ejército se encargaría de ocupar el puerto de Petsamo, al norte del país, que era considerado una potencial amenaza para el puerto ruso de Múrmansk si fuera ocupado por los enemigos de la Unión Soviética.

Finlandia sólo había tenido tiempo para movilizar a 180.000 hombres, pero los había entrenado en tácticas de guerrilla, en el uso de esquíes para desplazarse, había estudiado la geografía del futuro campo de batalla y obtenido trajes de camuflaje eficientes. El invierno de 1939 a 1940 fue extremadamente duro, con temperaturas de -40° C, que los fineses, sin embargo, podían soportar con mayor facilidad que los rusos. Conscientes de su inferioridad numérica, los fineses no se atrevieron a enfrentarse con los invasores soviéticos a campo abierto, sino que atacaban a los grupos enemigos aislados y hacían de las provisiones enemigas sus principales objetivos. En estos grupos aislados destacaban los francotiradores, los cuales causaban el terror entre las filas soviéticas, como el famoso Simo Häyhä, el cual en los 115 días de guerra llegó a eliminar hasta 505 soldados soviéticos.

A pesar de que existían muchos comunistas en Finlandia, el mal trato infligido a los fineses residentes en la Unión Soviética durante la Gran Purga de Stalin colocó a casi todos los fineses, sin importar su filiación política, contra el país invasor. Además, después de la guerra civil finlandesa, se habían dictado muchas leyes que redujeron la barrera entre los estratos de la sociedad. Este espíritu de unión entre los fineses fue llamado posteriormente el "Espíritu de la Guerra de Invierno", aunque cabe resaltar que a muchos comunistas no se les permitió alistarse en el ejército.

Movimientos iniciales en la Guerra de Invierno.

Mientras que el factor político influyó de forma positiva en la defensa finlandesa, en el caso soviético fue todo lo contrario. Los oficiales soviéticos eran extremadamente arrogantes, y aparentemente al mismo tiempo incompetentes, habiendo obtenido muchos el cargo gracias a sus conexiones políticas, más que por su destreza. Muchos de estos nuevos comandantes seguían las obsoletas tácticas de la Primera Guerra Mundial, y miedosos de hacer enfadar a los altos oficiales soviéticos, carecían de iniciativa, y en muchas ocasiones sufrieron grandes pérdidas al no retirarse de posiciones donde el sentido común les decía lo contrario, ya que no recibían la orden de hacerlo. Se estima que el 80% de los comandantes del Ejército Rojo fueron reemplazados durante la Gran Purga. Varios testimonios aseguran que entre los ejércitos rusos había bandas de música, anticipando la celebración de una victoria rápida, y también aseguran que los soldados avanzaban despreocupados por el frente, cantando el himno nacional soviético, sin preocuparse por la resistencia finlandesa.

El Ejército Rojo no estaba bien equipado para la guerra en invierno, especialmente en los densos bosques; además muchos de los vehículos utilizados no habían sido probados a temperaturas extremas. De esta manera, tuvo que mantenerse a los vehículos encendidos las 24 horas del día para evitar que el combustible se congelara en el motor.

Todos estos contratiempos influyeron en que la fuerza de invasión soviética inicial de 200 000 hombres y 900 cañones, no pudo hacer frente a los 130 000 hombres y cañones desplegados por los defensores en el Istmo de Carelia. Los mil tanques soviéticos fueron muy mal empleados en la ofensiva y se perdieron muchos. Este fracaso es resaltado aún más al comprobarse la pobre preparación de los finlandeses. Muchos de los soldados finlandeses no tenían uniforme y tenían que vestir sus propias ropas y confeccionarse una insignia. Estos uniformes variados fueron bautizados el "modelo Cajander", en alusión al Primer Ministro finés Aimo Cajander. Sin embargo, la mala preparación de los soldados soviéticos enviados a Finlandia entregó muchas armas directamente a los finlandeses que, afortunadamente para ellos, utilizaban el mismo calibre. Así pues, el botín del enemigo fue esencial para mantener la resistencia finlandesa. Además, los líderes soviéticos sentían desconfianza de los soldados rusos que vivían cerca de Finlandia, así que para la invasión movilizaron a soldados del sur del país, menos habituados a pelear en la nieve y en los bosques árticos. El general Meretskov pensaba que la guerra sería corta, no pasando de una semana, por lo que no se molestó en vestir apropiadamente a la tropa. En cambio, la mayoría de la población finlandesa vivía fuera de las ciudades, por lo que ya disponía de ropa de invierno para soportar uno de los peores inviernos en la historia de Finlandia.

En cuanto a la guerra aérea, la Unión Soviética salió malparada también, ya que la fuerte defensa antiaérea finlandesa derribó a un número extremadamente alto de aviones soviéticos. Por ejemplo, para el día 105 de la guerra, la fuerza de cazas finlandeses D-XXI había derribado 120 bombarderos rusos y perdido sólo 12 cazas y 8 pilotos. En total, 684 aviones soviéticos fueron derribados durante la guerra, 240 por cazas finlandeses. Por su lado, Finlandia perdió 62 aviones.

En el norte, las divisiones soviéticas 103 y 52 lograron capturar el puerto de Petsamo con la ayuda de la artillería costera, pero al ir avanzando hacia Rovaniemi o Ravaniemi, la capital de Laponia, las bajas empezaron a aumentar dramáticamente, llegando a situarse en 42 bajas soviéticas por cada baja finlandesa. Más al sur, los soviéticos decidieron que la toma del pueblo de Suomussalmi era importante para el avance de la guerra en el centro de Finlandia, puesto que al conquistar el centro ferroviario de dicho centro poblado, se podría transportar rápidamente provisiones a las tropas del frente. Para ocupar este poblado se envió a la 163ª División, dotada de 17 000 hombres, una fuerza tres veces mayor a la de los finlandeses en la zona.

Desastres soviéticos[editar]

Continuando su marcha sobre Rovaniemi, las divisiones 103.ª y 52.ª fueron detenidas finalmente a más de 370 km de su objetivo, mientras que en el centro de Finlandia, las divisiones 88.ª y 122.ª, cuyo objetivo también era Rovaniemi, fueron detenidas 60 km adentro del país. Para diciembre era obvio que la invasión no iba a ser el paseo militar que inicialmente habían pensado. Sin embargo, a pesar de las fuertes bajas que los soviéticos habían sufrido, la mayor humillación faltaba por venir.

Como había sido planeado, la 163.ª División soviética, en su mayoría soldados mongoles, avanzaron hacia Suomussalmi en noviembre de 1939. El 11 de diciembre empezaron a ser atacados por guerrilleros finlandeses, y debido a su despreocupado avance, sin proteger sus flancos, pudieron ser cercados por una fuerza menor. Para el 30 de diciembre, la 163ª División había sido aniquilada.

La 44,ª División de Infantería soviética también llegó a las cercanías de Suomussalmi, más o menos en la misma fecha en que la 163.ª División estaba siendo cercada. En el llamado "Incidente de Raatteentie", ocurrido durante la Batalla de Suomussalmi, la 44.ª División (cerca de 25.000 ucranianos) marchó por la angosta carretera de Raate directo hacia una emboscada finlandesa, donde una unidad llamada "Osasto Kontula" (de 300 hombres) bloqueó el paso de la división, mientras el coronel finlandés Siilasvuo y su división de 6000 hombres los atacaron por la retaguardia, dividiendo la división desplegada a lo largo de la carretera en secciones pequeñas, llamadas motti en finlandés, destruyéndola una por una. El 8 de enero, los supervivientes de la 44ª División se retiraron y terminó la batalla de Suomussalmi. En ambos ataques de Suomussalmi, los finlandeses cortaron los suministros soviéticos, por lo que al quinto día sin comida y a temperaturas de -40° C, los soldados soviéticos se empezaron a lanzar desordenadamente contra los hostigadores finlandeses, muriendo cientos debido a esto. Si bien cayeron 800 hombres de 6300 finlandeses, los soviéticos perdieron 23 000. Además Finlandia capturó 43 tanques, 71 cañones de artillería y antiaéreos, 29 cañones antitanques, tractores, 260 camiones, 1170 caballos y muchas armas, municiones y material médico.

Fin de la guerra[editar]

Tras los hechos de los últimos meses, los Estados Mayores aliados concluyeron que la Blitzkrieg no constituía una auténtica guerra, sino una operación irregular capaz de arrollar fuerzas anticuadas aunque inútil ante un Ejército potente; que la URSS era una débil potencia militar con un Ejército primitivo y desordenado; y que la línea Mannerheim, trazada por ingenieros belgas, había demostrado su eficacia. En consecuencia, el alto mando francés dedujo que su línea Maginot resultaba una defensa adecuada; por su parte el Estado Mayor alemán concluyó que la eficacia de la Blitzkrieg y la incompetencia militar soviética auguraban una fácil invasión de la URSS. Noruega comerciaba con ingleses y alemanes y Suecia vendía a éstos abundante mineral de hierro, vital para su industria de armamento. Los cargamentos navegaban hasta Alemania a través del Báltico y, en invierno, cuando el mar se helaba, eran transportados hasta el puerto noruego de Narvik, donde embarcaban con destino a Alemania. Alarmados por la guerra de Finlandia, los británicos planearon ocupar Noruega y cortar la ruta del hierro sueco. Los alemanes planeaban la misma invasión a fin de adelantarse a los ingleses y, en caso de conflicto, utilizar la península escandinava como plataforma aeronaval para atacar Gran Bretaña. La tensión se crispó en febrero de 1940, cuando el destructor inglés Cossack abordó en aguas noruegas al buque Altmark, auxiliar del acorazado corsario Admiral Graf Spee, que se dirigía a Alemania con 300 con prisioneros británicos a bordo.

Después del invierno, Suecia y Alemania presionaron a Finlandia para que negociara la paz. El 29 de enero, los finlandeses recibieron una carta de Moscú, donde se declaraba que el gobierno soviético no se oponía a firmar un tratado para concluir la guerra. Finlandia aceptó, pero las condiciones impuestas eran tan duras que las rechazaron, ya que en ese momento el Ejército Rojo sólo había penetrado unos pocos kilómetros en territorio finés.

Cuando la noticia de Suomussalmi llegó al Kremlin, Stalin furioso había cambiado el mando de la guerra y nombrado a Semión Timoshenko como nuevo comandante. El 1 de febrero se reinició la ofensiva, esta vez con 600 000 soldados descansados o traídos de otros lugares. En esta ocasión, el apoyo de la artillería fue abrumador y exagerado, aunque logró el efecto deseado. Los cansados defensores finlandeses fueron sobrepasados, y a inicios de marzo la línea Mannerheim fue finalmente quebrada, dejando el campo libre a la ocupación soviética.

En este punto Gran Bretaña y Francia ofrecieron ayuda (100 000 británicos y 35 000 franceses, concretamente), siendo enviados el 20 de marzo 15 000 soldados, llegando el resto después. Los aliados exigieron dos condiciones para enviar la ayuda:

  • Finlandia debía solicitar oficialmente la ayuda.
  • Noruega y Suecia deberían permitir el paso de las tropas británicas y francesas por el norte de sus territorios.

Se ha sugerido que la verdadera intención de esta ayuda tardía era ocupar el norte de Suecia y los puertos noruegos, privando a Alemania del acero, además de presionar a los dos países ocupados a unirse al bando aliado. Finlandia jamás respondió a esta oferta, ya que el gobierno finés se dio cuenta de que la ayuda jamás llegaría a tiempo para salvar a su país.

Territorios cedidos a la Unión Soviética por Finlandia en 1940.

El 12 de febrero, los rusos presentaron sus demandas de nuevo, esta vez no sólo exigían a la ciudad de Hanko, sino que también querían el Istmo de Carelia y el norte del lago Ládoga. El 13 de febrero, el canciller finés viajó a Suecia a solicitar ayuda inmediata, pero los suecos se negaron. El 3 de marzo Finlandia declaró que accedería a firmar la paz si se permitía conservar Viipuri y Sortavala, obteniendo una respuesta negativa. El 8 de marzo una delegación finesa se trasladó a Moscú a redactar el tratado de paz, que fue firmado finalmente el 13 de marzo de 1940. A las 11 de la mañana de ese día finalizó la guerra.

Las condiciones del Tratado de Paz de Moscú fueron las siguientes:

  • Se cedía todo el istmo de Carelia y el territorio al norte del lago Ládoga, incluyendo las ciudades de Viipuri (ahora Výborg), Käkisalmi y Sortavala.
  • Se cedía un área cerca de Salla y Kuusamo con el objetivo de proteger el ferrocarril de Múrmansk.
  • Se cedía la parte occidental de la isla Kalastajasaarento, al norte de Petsamo.
  • Se cedían las islas orientales del Golfo de Finlandia, incluyendo Suursaari.
  • Hanko estaría ocupada por la Unión Soviética treinta años y además se reservarían el derecho de instalar bases militares.

Otras condiciones establecían que los soviéticos podrían cruzar libremente por Petsamo para llegar a Noruega. Finlandia tuvo asimismo que reconstruir ciertos ferrocarriles destruidos y regalar las máquinas y los vagones para los mismos, así como camas, equipo médico, medicinas, etc. Además no podía formar alianzas con bloques opuestos a la Unión Soviética.

La reacción finlandesa ante las duras condiciones impuestas por la Unión Soviética fue de asombro. Las victorias de diciembre les habían hecho creer que podían derrotar al país agresor, y muy pocos finlandeses se dieron cuenta de lo cerca que estaba su ejército de ser destruido en marzo de 1940. Ese 13 de marzo las banderas finlandesas fueron izadas a media asta.

Consecuencias[editar]

Los finlandeses declararon haber perdido 25 000 hombres y haber sufrido 55 000 heridos. Las cifras soviéticas fueron retocadas; la única cifra oficial que se puede aproximar a la realidad es la que dio Nikita Jrushchov en sus memorias: unos 270 000 soldados. Finlandia perdió el 10% de su territorio, con unos 450 000 habitantes, que prefirieron irse, dejando desierta la región conquistada, que fue repoblada con rusos. También perdió el 17% de su sistema ferroviario, el 10% de las zonas de agricultura, el 11% de los bosques y el 17% de su capacidad eléctrica.

La República Democrática de Finlandia fue convertida en la República Socialista Soviética Carelo-Finesa, y Otto Kuusinen pasó a ser su canciller hasta 1956, cuando fue anexada a la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

La Guerra de Invierno es considerada muy importante en el desarrollo de la historia contemporánea, ya que tuvo las siguientes consecuencias:

  • Finlandia mantuvo su autonomía y se mantuvo al oeste del Telón de Acero, sin pertenecer nunca al bloque soviético durante la Guerra Fría.
  • Stalin se dio cuenta de la ineficiencia de su ejército al seleccionar a sus comandantes de acuerdo a su trasfondo político, y de esta manera reinstituyó en su cargo a oficiales destituidos durante la Gran Purga, sólo por no ser entusiastas comunistas, como Konstantín Rokosovski. Además se percató de lo atrasado de las técnicas y máquinas de guerra soviéticas, lo que lo motivó a reformar al Ejército Rojo. Dicha reforma colocó al ejército en una mejor posición para afrontar la futura invasión germana de 1941.
  • Hitler se dio cuenta también de la debilidad de la Unión Soviética y se convenció a sí mismo de que no debía esperar hasta 1945 para atacarla.

Voluntarios extranjeros[editar]

La opinión mundial simpatizó siempre con Finlandia, por lo que voluntarios del extranjero llegaron a apoyar la autonomía del país escandinavo. La cifra oficial es la siguiente: 1010 daneses, 895 noruegos, 372 de la región de Ingria, 346 finlandeses que vivían en el extranjero y 210 extranjeros de otros países. Entre estos últimos se encontraba el actor británico Christopher Lee, que confiesa que por su nacionalidad no se le envió nunca al frente.

Suecia envió a 8000 soldados voluntarios. Sin embargo, a última hora cambió de opinión y fueron retirados abruptamente del frente, muriendo sólo 33 en las pocas horas que lucharon. Además, un tercio de los pilotos suecos se ofrecieron, pero no se les permitió ir y se les bajó el rango. Esta falta de solidaridad sueca causó animosidad entre los finlandeses y los suecos, que aún hoy en día aseguran que si Suecia hubiera apoyado a Finlandia desde el inicio, tal vez la Unión Soviética nunca hubiera atacado. Dentro de los voluntarios suecos que actuaron por su cuenta en apoyo de Finlandia, figuró el piloto Carl Gustaf von Rosen, pariente político de Hermann Göring.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  • Condon, Richard. Traducido por López-Pozas Carreño, Carlos (1976). Guerra de invierno : Rusia contra Finlandia. Madrid: San Martín S.L. ISBN 84-7140-128-2. 

Enlaces externos[editar]