Ion Antonescu

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Ion Victor Antonescu
Ion Antonescu
Ion Antonescu

4 de septiembre de 1940-23 de agosto de 1944
Predecesor Ion Gigurtu
Sucesor Constantin Sănătescu

Standard of Marshal Ion Antonescu.svg
Conducător de Rumanía
4 de septiembre de 1940-23 de agosto de 1944
Predecesor ninguno
Sucesor Nicolae Ceauşescu (1968-1989)

Datos personales
Nacimiento 15 de junio de 1882
Piteşti, Rumanía
Fallecimiento 1 de junio de 1946
Jilava, Rumanía
Partido Guardia de Hierro (temporalmente)
Cónyuge Raşela Mendel (div.)
Maria Antonescu -
n. Niculescu, f. Cimbru, f. Fueller
Profesión Militar
Religión Ortodoxo rumano

Ion Antonescu (Piteşti, 15 de junio de 1882Jilava, 1 de junio de 1946) fue un militar y estadista rumano.

Sus cargos, a lo largo de su vida, incluyeron: jefe de la sección de "Operaciones del Gran Cuartel General del Ejército" de Rumanía, agregado militar en Londres y París, comandante de la "Escuela Superior de Guerra", jefe del "Gran Estado Mayor" y ministro de Guerra. Desde el 4 de septiembre de 1940 hasta el 23 de agosto de 1944 fue primer ministro de Rumanía y dirigente (dictador) del Estado. Ion Antonescu fue quien decidió la entrada de Rumanía en la Segunda Guerra Mundial -que él llamó "La guerra santa por la reintegración territorial", basada en el combate contra el comunismo ateo y relativista, "antihumano" y "genocida"-, en el bando de la Alemania Nazi y del Eje, los únicos que ofrecieron garantías a Rumanía de la devolución de los territorios anexados por la Unión Soviética en 1940.

Ion Antonescu y su régimen fueron encontrados culpables en 2004 de la matanza de entre 280.000 y 380.000 judíos y más de 10.000 gitanos por una comisión internacional de expertos encabezada por Elie Wiesel. Sin embargo, se alegó por parte rumana que no todos los judíos del territorio de Rumanía, Besarabia y Transnistria fueron asesinados por fuerzas rumanas, sino también por fuerzas alemanas y fuerzas títeres ucranianas, que actuaron por órdenes de Himmler y otros oficiales alemanes.[1] [2] [3]


Comienzos y carácter de Antonescu[editar]

Estudios militares y guerras balcánicas[editar]

Ion Antonescu nació en el seno de una familia burguesa de tradición militar, en una ciudad al sur de Rumanía, Pitești, en 1882, de fe ortodoxa[4] Su padre, militar, deseaba que siguiese sus pasos en el ejército y le envió a las escuelas militares de Craiova, aprobando en 1904,[4] ingresando en el ejército como alférez.

Antonescu al mando de una unidad de caballería tomó parte en la represión de la revuelta campesina de 1907, en los alrededores de la ciudad de Galaţi, donde su tacto en la crisis recibió la admiración del rey.[4] En mayo de 1908 asciende a teniente.[4] Entre 1911 y 1913 asiste a la Escuela Superior de Guerra en Bucarest, de donde se licencia como capitán.[4] Ese mismo año participó en la Segunda Guerra Balcánica como oficial del estado mayor de la primera división de caballería.[4]

Durante la Primera Guerra Mundial, a la que Rumanía entra en el verano de 1916, Antonescu es nombrado jefe de operaciones del Ejército del Norte, a las órdenes del general Constantin Prezan.[4] Toma parte destacada en la infructuosa defensa de la capital en noviembre de 1916 y, cuando en diciembre Prezan es nombrado jefe del estado mayor, Antonescu se convierte en jefe de operaciones del ejército, ya con el grado de comandante.[4] Tiene un papel destacado en la planificación de la estrategia que permite al ejército rumano repeler la ofensiva de los Imperios Centrales en 1917, siendo nombrado teniente coronel y manteniéndose como lugarteniente de Prezan durante el resto del conflicto.[5]

Los planes para defender a Moldavia tuvieron éxito y los méritos de Antonescu en la Primera Guerra Mundial fueron reconocidos por el rey Ferdinand :

«"Antonescu, nimeni altul nu poate şti mai bine decât regele tău marile servicii pe care le-ai adus ţării în acest război".»

«"Antonescu, ningún otro puede saber mejor que tu rey los grandes servicios que rendiste a tu país en esta guerra".»

A través del Decreto Real n.º 5454/31 de diciembre de 1919, Ion Antonescu fue condecorado con la "Orden Mihai Viteazul", tercera clase. Por su participación en esta guerra Antonescu ganó la reputación de comandante militar muy competente y pragmático.

Carrera en los años veinte y treinta y carácter de Antonescu[editar]

Carol II, monarca durante los años treinta con el que Antonescu mantuvo tensas relaciones.

Industrioso y muy capaz, Antonescu muestra ya en esta época también los defectos que manifestará el resto de su vida; según el agregado militar francés, que le valora como candidato a agregado militar en Francia en 1929:[5]

Extremadamente industrioso, de gran valía militar y adecuado desde el punto de vista rumano para desempeñar ese puesto con éxito. Pero el teniente coronel Antonescu es extremadamente vanidoso en lo que se refiere a su persona y a su país, es chovinista, xenófobo y estoy convencido de que no podemos contar con él de ninguna manera para continuar la política de acercamiento militar franco-rumana o esperar recibir de él gratitud alguna por los servicios prestados por Francia.

Otro general francés le describe en 1922, a punto de ser enviado finalmente a París como agregado militar de la embajada como:[5]

De inteligencia probada, brutal, astuto, muy arrogante, con una voluntad feroz de éxito. Estas son, junto con una xenofobia extrema, las características más notables de este extraño personaje.

En 1923 es nombrado agregado también para Gran Bretaña y Bélgica, trabando amistad con el embajador y futuro ministro de exteriores rumano Nicolae Titulescu.[6]

En 1926 regresa a Rumanía a cargo de una escuela militar de caballería y en 1928 se casa con Maria Niculescu, desempeñando brevemente el cargo de secretario de Estado del ministerio de Guerra el mismo año.[6]

En 1931 es ascendido a general de brigada.[6] El 12 de diciembre de 1933 es nombrado jefe del Estado Mayor.[6] Decide dar prioridad a la modernización del Ejército, al que ve incapaz de defender al país.[6] En desacuerdo con el ministro de Defensa, acaba dimitiendo en diciembre de 1934.[6] Durante esta época de crecimiento de la Guardia de Hierro Antonescu ve a la formación de Codreanu como "falta de seriedad",[6] aunque comparte su hostilidad hacia los judíos.[6]

Antonescu junto al dirigente fascista Corneliu Zelea Codreanu.

Su creciente animadversión hacia el rey Carol II, su amante de origen judío y la camarilla real hacen que Antonescu acceda a entrevistarse con Codreanu en 1936.

A finales de 1937, tras las complicadas elecciones de diciembre que dejan un panorama incierto tras el fracaso del partido en el poder de lograr la mayoría absoluta y la dificultad de que se forme un gobierno de coalición, Carol encarga a Octavian Goga la formación de un nuevo gobierno, a pesar de su escaso respaldo electoral (10% de los votos).[7] Goga, extremista de derecha como Codreanu es, a diferencia de este, firme partidario del rey. Goga insiste en nombrar a Antonescu ministro de defensa y, tras el rechazo inicial del propio Antonescu y del monarca, ocupa el puesto de ministro de comunicaciones, por orden directa del rey, que Antonescu acata, mostrando su sentido del honor a la vez de que advierte al soberano de su intención de acabar con la corrupción que corroía el ministerio.[7] Carol cambia entonces de idea y concede el ministerio de defensa a Antonescu.[7]

Antonescu se entrevista con Codreanu y le asegura la benevolencia del ministerio del interior, al mando de Armand Călinescu, a lo que Codreanu responde con una promesa de abandonar la violencia política.[7] Los enfrentamientos entre la Guardia y sus competidores de la LANC, apoyados por el rey, hacen que Antonescu trate de aplicar la ley marcial, aunque no logra detener los choques. El rey le utiliza como enviado ante Codreanu, al que propone entregar el gobierno a cambio de obtener el control de la Guardia, a lo que Codreanu se niega.[8] Convocadas nuevas elecciones, Antonescu promete a Codreanu protegerle en caso de que el monarca ataque a su formación, a cambio de que este no responda con violencia a los ataques de la LANC.[9]

Ante el acuerdo logrado por Goga y Codreanu, no consentido por el rey, que ve temer su control sobre la política del país, este despide a Goga, declara la dictadura real y forma un gobierno encabezado por el patriarca ortodoxo Miron Cristea, permaneciendo Antonescu como ministro de Defensa.[9]

La dictadura real[editar]

Los protagonistas del Acuerdo de Múnich, que desilusionó a Antonescu por la falta de firmeza anglo-francesa frente a Hitler.

Ante la falta de resistencia de Codreanu cuando el rey ordena disolver los partidos políticos, Călinescu decide crear un motivo para detenerlo.[10] Tras ser atacado en la publicación de Nicolae Iorga Codreanu le recrimina y Călinescu acusa a Codreanu de libelo.[10] Antonescu, contrario a la maniobra planificada de Călinescu, dimite el 29 de marzo de 1938.[10] En el juicio de Codreanu en mayo Antonescu declara como testigo de la defensa, junto a Iuliu Maniu.[10] Condenado Codreanu, Antonescu es detenido brevemente en su domicilio y luego enviado a provincias. El rey trata de desacreditar a Antonescu, acusando a la mujer de este de bigamia (la mujer de Antonescu había estado casa previamente).[11] La estratagema fracasa, aumentando el prestigio de Antonescu en el ejército y mermando la estimación del monarca.[11]

Crítico de la postura anglo-francesa en la Crisis de Múnich, Antonescu es cada vez más escéptico del valor de la cercanía a los dos países, convenciéndose de la necesidad de un acercamiento a Alemania ante el crecimiento de su poder en Centroeuropa, que las potencias occidentales consienten.[11] Antonescu permanece alejado del poder por el rey, ante el fracaso progresivo de la política de equilibrio de este en 1939 y 1940.[12] No obstante, no deja de ser una amenaza para el poder real. Un observador británico lo describe así en mayo de 1940:[12]

El general Antonescu, hombre de gran integridad y antiguo ministro de la guerra, ha perdido casi todo poder. Es demasiado independiente para que sea controlado por el rey a placer... Sin embargo, si surge la gran crisis, es seguro que se tendrá que acudir al general Antonescu debido al respeto que disfruta en el ejército.

Pérdidas territoriales en el verano de 1940 que precipitaron la abdicación de Carol II y la toma del poder por Antonescu.

Tras el ultimátum soviético de junio de 1940 en que se exigía la inmediata entrega de Besarabia y del norte de Bucovina y al que Rumanía hubo de ceder ante la falta de apoyo alemán, el rey ordenó el arresto de Antonescu el 9 de julio. Las cesiones territoriales del verano de 1940 marcaron la bancarrota total del régimen de Carol II, que entre 1938 y 1940 había gobernado mediante un controvertido régimen autoritario. Durante el reinado de Carol II, Rumanía perdió 99.738 km² de su superficie y 6.821.000 habitantes, que entonces representaban casi un tercio del territorio y de la población del país. El monarca temía el prestigio de Antonescu y lo veía como una amenaza a su control político y económica del país.[13] Recordando el asesinato en prisión de Codreanu y aunque no confiaban plenamente en el general, los alemanes intercedieron ante el rey, que lo liberó el día 11, internándolo en un monasterio desde el que Antonescu solicitó su abandono del ejército, que le fue concedido.[13]

Tras la aceptación de las pérdidas territoriales del Segundo arbitraje de Viena por el rey la situación de este se volvió desesperada: se sucedieron las manifestaciones organizadas por la Guardia de Hierro exigiendo la abdicación del monarca mientras que Iuliu Maniu, intuyendo que el soberano acudiría a la ayuda de Antonescu para salvar su régimen, logró su liberación.[14] Tras reunirse con él acordó que Antonescu aceptaría formar un nuevo gobierno tras la abdicación del rey. El 3 de septiembre de 1940 el rey llamó a Antonescu y se mostró dispuesto a deshacerse de su camarilla y encargarle el gobierno, pero no a darle poderes absolutos, por lo que Antonescu no aceptó el ofrecimiento.[14] El día 4, ante la agudización de las manifestaciones, Carol ordenó al primer ministro Gigurtu la ejecución de 15 presos de la Guardia, a lo que este se negó, dimitiendo.[14] Antonescu fue llamado de nuevo y aceptó formar gobierno una vez que el rey estuvo dispuesto a otorgarle "los poderes necesarios". Los dirigentes de los principales partidos, Maniu y Constantin I. C. Brătianu se negaron a entrar en el nuevo gobierno antes de la abdicación del rey.[14] El día 5, tras aceptar la aplicación del arbitraje de Viena, la recepción de una misión militar alemana y el aumento de los intercambios económicos con el Reich, Antonescu recibió el respaldo alemán.[15] Tras intentar mantenerse en el trono y apoyarse en el ejército, que no le respaldó, el rey finalmente abdicó en su hijo de 19 años ante un ultimátum de Antonescu en la madrugada del día 6, abandonando el país junto a su amante en un tren cargado de posesiones, que intentó detener sin éxito la Guardia.[16]

El nuevo rey, Miguel, concedió plenos poderes a Antonescu el mismo día 6, nombrándole "Caudillo del Estado Rumano" (Conducătorul Statului Român).[17] Antonescu solicitó el regreso de la reina madre para aconsejar al nuevo rey pero su actitud arrogante ante ambos pronto hizo que su relación con la familia real se volviese tensa.[17]

El régimen antonesciano[editar]

Fracaso del gobierno de unidad y coalición con la Guardia[editar]

Antonescu no tenía que responder frente a ningún foro político de sus acciones, dirigiendo el estado a través de decretos ley. Queriendo mantener bajo control la institución monárquica, Antonescu redujo bastante sus prerrogativas, que llegaron a ser simbólicas: nombrar al primer ministro, comandar al ejército, otorgar condecoraciones, nombrar embajadores etc.

El general intentó formar un Gobierno de unión nacional con dos partidos importantes, el Partido Nacional Campesino (Partidul Naţional Ţărănesc) y el Partido Nacional Liberal, además de la Guardia de Hierro, pero no tuvo éxito, puesto que los dirigentes de los dos primeros rechazaron entrar en el Consejo de Ministros.[18] Por lo tanto, el 14 de septiembre, Antonescu formó un Gobierno con los Legionarios, siendo él presidente del Consejo de Ministros, y Horia Sima, el líder de los legionarios, vicepresidente.[19] El mismo día, Rumanía fue declarada «Estado Nacional Legionario», con un único partido reconocido, la Guardia.[19]

Manfred von Killinger, embajador alemán desde enero de 1941, con órdenes de apoyar la nueva dictadura militar de Antonescu.

Tras un débil intento de Antonescu de acabar con la corrupción en el Estado, sus propios socios de la Guardia mantuvieron los vicios de los anteriores Gobiernos.[19]

Se instauró de esa manera un régimen dictatorial, con las siguientes características : la anulación de los derechos y libertades civiles, la eliminación de la separación de los poderes en el estado, la supresión de las instituciones democráticas, el dirigir a través de leyes-decretos, y el favorecer el antisemitismo y el ultranacionalismo. Sin embargo, durante ésta dictadura militar, impuesta por la situación de guerra, se mantuvieron algunos derechos y libertades del período de entreguerras.[cita requerida] El carácter duro, militar, exigente con sí mismo y con los demás, de Antonescu, le ganó entre la población el apodo "Perro rojo", según el historiador Constantin Bălăceanu Stolnici, contemporáneo de los acontecimientos. El embajador alemán en Rumanía, Manfred von Killinger, le comentó a Hitler que era bastante hablar dos minutos con Ion Antonescu para saber su respuesta, por su manera sincera y directa de hablar, mientras que al hablar con Mihai Antonescu (que era abogado, doctorándose de Derecho), después de dos horas sabías menos que al principio, por su manera refinada, indirecta y ambigua de hablar.[cita requerida]

Los legionarios intentaron desde el principio tomar el mando en el país. La administración pública quedó bajo control de la Guardia, siendo los nuevos prefectos provinciales miembros de la misma.[20] Los legionarios se valieron de las inspecciones a domicilio, de los abusos físicos, secuestros y de las detenciones ilegales. Promoviendo la vendetta, asesinaron a los políticos que se habían opuesto a su ascensión, incluyendo a Virgil Madgearu (ex ministro), Nicolae Iorga (ex primer-ministro y gran historiador rumano), Gheorghe Argeşanu (ex primer-ministro), Victor Iamadi (ex ministro) y muchos otros. Los crímenes culminaron con el asesinato en masa de la cárcel de Jilava en la noche del 26 de noviembre de 1940, cuando fueron asesinados 64 presos, todos por motivos políticos. La tensión en el país estaba en continuo aumento. Desde el comienzo, Antonescu se opuso a la venganza política de los Legionarios, evitando los siguientes intentos de asesinatos políticos.[21] Los disturbios de la Guardia tampoco complacían a los alemanes, preocupados por sus efectos en la economía que deseaban explotar en su favor.[21]

La relación entre Antonescu, que necesitaba el apoyo popular de que gozaba la Guardia y esta, que necesitaba el prestigio de Antonescu en el ejército y los partidos políticos tradicionales,[19] empeoraba por momentos. Ion Antonescu, adepto del "orden legal" y de la "tranquilidad pública", emitió en el 28 de noviembre un decreto ley contra las infracciones "en contra del orden público y los intereses del Estado" y el 5 de diciembre de 1940 otro que castigaba con la muerte los que "instigasen a la rebelión".

Mientras, se sucedían las medidas contra los judíos, que sufrían los abusos de las nuevas "comisiones de rumanización" de las propiedades. En cuanto a la situación internacional, el 14 de octubre de 1940 había llegado la misión militar alemana solicitada por Antonescu, encargada principalmente de proteger los pozos petrolíferos rumanos que abastecían a Alemania.[22] Tras el fracaso del ataque italiano a Grecia a finales de octubre, sin embargo, estos quedaron a merced de posibles ataques aéreos británicos, por lo que Hitler decidió utilizar Rumanía como pasarela para atacar Grecia y eliminar este peligro.[22] El 23 de noviembre de 1940, tres días después de la firma húngara, Antonescu suscribía en Pacto Tripartito que acercaba aún más a Rumanía a la política de Hitler.[22] Este tomo un respeto especial al mariscal,[23] declarando más tarde en enero de de 1941:

En toda Europa conozco solo dos líderes con los cuales me gusta trabajar : Mussolini y el general Antonescu.

En el encuentro con Hitler del 14 de enero de 1941, al que Sima, a pesar de haber sido invitado, decidió no acudir,[24] Ion Antonescu solicitó su acuerdo para echar a los legionarios del gobierno. Cuando volvió a Rumanía, anuló las "comisiones de romanización" - controladas por los legionarios, despidió al ministro de interior (legionario) Constantin Petrovicescu utilizando para ello el asesinato de un oficial alemán,[25] y reemplazó a todos los prefectos y cuestores legionarios. Estas medidas aceleraron la rebelión legionaria, que estalló entre 21-23 de enero de 1941. Como respuesta, los legionarios empezaron a asesinar, robar, devastar instituciones, produciendo daños importantes. El día 22 120 judíos fueron asesinados a sangre fría.[26] en la capital. Ion Antonescu, apoyado por el ejército, que estaba en contra de los legionarios, intervino y suprimió la rebelión, con el beneplácito de Hitler.[26] Aproximadamente 8.000 legionarios fueron capturados, juzgados y condenados a varias penas, y el movimiento legionario terminó de tomar parte en el dirigir del Estado. Sus principales dirigentes, sin embargo, lograron huir de la represión de Antonescu, protegidos por los propios alemanes, que facilitaron su salida del país.[27]

Dictadura militar[editar]

En el 27 de enero de 1941 Ion Antonescu formó un nuevo gobierno, de militares y técnicos,[28] en el que Mihai Antonescu fue nombrado vicepresidente del Consejo de Ministros. Con el decreto n.º 314 del 14 de febrero de 1941 quedó eliminada la denominación de "Estado nacional-legionario" y quedaron prohibidas todas las actividades políticas.[29] Su nueva dictadura militar recibió, no obstante, el respaldo de los antiguos partidos políticos, que veían a Antonescu como única figura capaz de guiar al país en las circunstancias.[28]

Política interior[editar]

Un joven Nicolae Ceauşescu (segundo por la izquierda), junto a otros presos políticos del régimen de Antonescu, en el campo de concentración de Târgu Jiu.

En el contexto de la participación en la segunda guerra mundial, el gobierno Antonescu intensificó las medidas de represión en contra de la vida política. Tuvieron lugar detenciones, deportaciones, se crearon campos de trabajo, quedaron prohibidos los sindicatos. El régimen no contaba, por otra parte, con una ideología política, siendo el programa de gobierno del general sencillo: orden interno y seguridad de las fronteras rumanas frente al exterior, apoyado en las fuerzas de seguridad del estado.[30] Si bien fue prohibida la actividad de los partidos políticos, Antonescu toleró la actividad de los líderes liberales y nacional-campesinos, con los que Antonescu mantenía correspondencia y de los que recibía críticas.[30] En varias ocasiones Antonescu ofreció el gobierno a los dirigentes de las formaciones de oposición, que rechazaron o ignoraron las ofertas.[31] Los comunistas, sin embargo, fueron reprimidos, siendo 2.000 de ellos encarcelados y 72 ejecutados condenados por sabotaje o espionaje a favor de la Unión Soviética.[32]

Entre los años 1941 y 1944 la economía rumana se vio obligada a hacer frente a las presiones alemanas. En el 4 de diciembre de 1940 se firmó el Acuerdo económico rumano-alemán (válido durante 10 años), pero Antonescu no cedió a las demandas constantes de los alemanes, para aumentar la producción de materiales necesarios para la guerra, y la entrada de capital alemán en la economía rumana quedó limitada.

El gobierno de Antonescu promovió una política antisemita,[29] con la intención de aislar a los ciudadanos rumanos de origen judía del resto de la sociedad. En los primeros meses de la guerra, las tropas rumanas liquidaron 19.000 judíos, y 20.000 fueron matados después de la toma de Odesa. [cita requerida] Fueron deportados 147.000 judíos de Besarabia y Bucovina, de los cuales 90.000 murieron por culpa de la fiebre tifoidea, del hambre y del frío. Otros 170.000 judíos ucranianos fueron matados en Transnistria. En total, el régimen antonesciano es considerado responsable por la muerte de 300.000 judíos. Sin embargo se argumentó que parte de los judíos asesinados fueron ejecutados por fuerzas alemanas y ucranianas, a órdenes de Himmler y otros oficiales alemanes.

Política exterior[editar]

En cuanto a la política externa, el principal objetivo de Antonescu fue una alianza firme con Alemania. En 1940, la Alemania nazi era el único poder europeo que podía apoyar a Rumanía frente a las amenazas y a las agresiones soviéticas. Por éste motivo, durante su visita en Alemania, firmó, en el 23 de noviembre de 1940, el acto de adhesión de Rumanía al Pacto Tripartito (o Eje: Alemania, Italia, Japón) y solicitó el envío de una misión militar alemana a Rumanía.

Entre noviembre de 1940 y agosto de 1944 se pueden distinguir dos etapas en lo que concierne la implicación de Rumanía en la política del Eje:


I. noviembre de 1940 - junio de 1941: adhesión al Eje, sin participar en la guerra;

II. junio de 1941 - agosto de 1944: participación en la guerra, al lado del Eje.

La guerra contra la Unión Soviética[editar]
Recuperación de las provincias perdidas[editar]
Antonescu, a la derecha, junto al ministro de exteriores alemán, von Ribbentrop en 1943.

El 12 de junio de 1941 Antonescu es el primer aliado de Alemania que recibe la noticia de los planes de Hitler de atacar próximamente a la Unión Soviética,[33] tras el despliegue de varias divisiones en la frontera soviética a petición alemana a comienzos del mes.[34] Antonescu expresó su deseo de participar desde el comienzo en la invasión,[33] Antonescu deseaba no sólo recuperar los territorios perdidos en junio de 1940, sino participar en lo que consideraba una cruzada cristiana contra el bolchevismo infiel.[35]

Soldados rumanos con prisioneros soviéticos, junio de 1942.

El 22 de junio de 1941 Rumanía entró en la guerra, al lado de Alemania y sus aliados, atacando a la Unión Soviética, sin declaración de guerra previa.[36] Era el inicio de una guerra considerada en Rumanía "Guerra santa, anticomunista, justa y nacional", que causó entusiasmo entre gran parte de la población.[37] Rumanía quería principalmente liberar las provincias ocupadas por los soviéticos en Besarabia, el norte de Bucovina y Herţa en junio de 1940. Hasta el fin de julio 1941 fueron liberadas Besarabia y el norte de Bucovina. El III Ejército rumano, al mando en realidad de un general alemán, tomaba la antigua capital de Cernăuţi el 4 de julio.[38] Las operaciones de recuperaciones de las provincias perdidas en 1940 habían finalizado prácticamente el 27 de julio de 1941, habiendo sufrido Rumanía cerca de 21.000 bajas.[38]

El 22 de agosto de 1941, el general Antonescu fue ascendido a mariscal por el rey.[38] Fue también condecorado, por los Decretos Reales n.º 2240/7 de agosto de 1941 y 2352 bis/21 de agosto de 1941, con la Orden Mihai Viteazul segundo, respectivamente primera clase. El 4 de septiembre de 1941 Besarabia y Bucovina eran declaradas de nuevo provincias rumanas.[38] Los dirigentes de los principales partidos Iuliu Maniu y Constantin I. C. Brătianu aconsejaron entonces a Antonescu que detuviese el avance de las tropas rumanas y no ocupase territorio soviético que no hubiese pertenecido a Rumanía, a lo que el mariscal se negó.[39]

Avances más allá del Dniéster y Stalingrado[editar]

Antonescu aceptó continuar la guerra más allá del Dniéster al lado de Alemania. El cruce del río comenzó el 3 de agosto de 1941, recibiendo Antonescu el día 6 la cruz de hierro de manos de Hitler.[40] Antonescu esperaba conseguir de esta manera la anulación del arbitraje de Viena que había concedido el norte de Transilvania a Hungría. Es posible que fuera también una decisión influenciada por su concepto del honor militar.[41]

Hitler ofreció a Antonescu, a cambio de los territorios cedidos a Bulgaria y Hungría, el norte de Maramureş (Óblast de Transcarpatia) y Voivodina. El mariscal Antonescu se opuso a la ocupación de esas zonas y pidió que la administración de Voivodina fuese alemana :

Rumanía en 1942, tras la incorporación de Transnistria.

Vă cer să faceţi cunoscut Führer-ului în cel mai scurt timp posibil avertismentul următor: dacă trupe ungureşti trebuie să pătrundă în Banatul iugoslav, eu nu voi ezita o singură secundă a pătrunde cu trupele, la rândul meu, şi a le combate!

Os pido que hagáis conocida al Führer, lo más rápidamente posible, la siguiente advertencia: si tropas húngaras entrasen en el Banato yugoslavo, ¡yo no dudaré ni por un segundo en entrar con las mías, para combatirlas!

El ejército rumano participó en batallas muy complicadas, como las de Odesa (tomada el 16 de octubre de 1941 tras una feroz resistencia soviética),[41] en Crimea y en las montañas del Cáucaso, sufriendo pérdidas importantes. Las tropas rumanas, que no contaban con el respaldo de un estado industrializado moderno, estaban escasamente equipadas con artillería pesada y tanques, sufriendo gran número de bajas y siendo incapaces en numerosas ocasiones de aprovechar su teórica ventaja.[42] El 75% de los soldados eran campesinos, siendo la mitad de ellos analfabetos.[42] Resistentes y capaces de marchar largamente, su falta de educación les dificultaba el uso de armas modernas y la oposición a los ataques de blindados.[42] Los oficiales rumanos, sin embargo, recibieron duras críticas de sus aliados alemanes.[43] Las tropas rumanas eran las terceras por número del Eje, sumando 585.000 soldados combatiendo en el frente oriental entre junio y octubre de 1941.[23]

La zona entre el Dniéster y el Bug Meridional, llamada «Transnistria», pasó a administración rumana tras la toma de Odesa, siendo gobernador Gheorghe Alexianu. El 7 de diciembre de 1941, tras la falta de una respuesta rumana a su exigencia de retirada de la Unión Soviética, Gran Bretaña declaró la guerra a Rumanía, para consternación de Antonescu, que sentía gran respeto por el Reino Unido.[44] EL 12 de diciembre de 1941 entraba en guerra con los Estados Unidos, a pesar de que Antonescu declaró:

Soy aliado del Reich contra Rusia y neutral en la lucha entre Gran Bretaña y Alemania. Soy partidario de los EE.UU. frente a Japón.

A finales de 1942, en la Batalla de Stalingrado (julio de 1942 - febrero de 1943) hubo 155.000 muertos, heridos o desaparecidos rumanos[45] y 1 billón de dólares (el equivalente de 1938) en pérdidas materiales. Mal armados y sin el apoyo suficiente, los ejércitos rumanos perdieron un cuarto de sus efectivos en el frente oriental.[45] En enero de 1943, Antonescu visitó a Hitler y acordó rearmar a las divisiones rumanas con material alemán obtenido en crédito, manteniendo su fe en la victoria alemana.[46]

Retirada y contactos con los aliados[editar]

El mariscal permitió, sin embargo, los intentos de contacto con los aliados de su ministro de exteriores y de Maniu, que comenzaron en enero de 1943.[47] La insistencia de los aliados en una rendición incondicional frustró estos primeros contactos.[48] Así, a lo largo de 1943, en el nombre del gobierno de Bucarest, los diplomáticos rumanos contactaron a representantes de los Aliados, con el propósito de firmar una paz separada, sin aceptar, sin embargo, la condición básica de la rendición exigida por los aliados.[49]

Por otro lado, la oposición, que consiguió atraer al rey de su parte, usó su influencia para obtener de los Aliados un armisticio favorable. En las condiciones de la fuerte ofensiva soviética del comienzo de 1944, se aceleró la firma del armisticio. Las negociaciones más importantes se llevaron a cabo en Ankara (septiembre de 1943 - marzo de 1944) y Estocolmo (noviembre de 1943 - junio de 1944) - de parte del gobierno Antonescu, y en El Cairo (marzo-junio de 1944) - de parte de la oposición. En las discusiones llevadas a cabo en Estocolmo la solución del armisticio fue abordada por Frederic Nanu - embajador de Rumanía en Suecia - en nombre del mariscal Antonescu, y por Alexandra Kollontay - embajadora de la Unión Soviética en Suecia. Los soviéticos confiaban en poder lograr un acuerdo con Antonescu que facilitaría el cambio de bando de Rumanía al controlar las fuerzas armadas.[50] En enero de 1944, en una reunión con Maniu, Antonescu expresó su disposición a abandonar la alianza con Alemania si los aliados garantizaban las fronteras rumanas, cosa que no Maniu no pudo asegurar.[50] En marzo Hitler convoca Antonescu y le recrimina las negociaciones, de las que tiene noticia a pesar de su carácter secreto, y sólo ante la profesión de lealtad del mariscal decide mantenerlo en el poder y no ocupar el país, como hace con Hungría ese mismo mes.[51] Antonescu mantiene, no obstante, sus intentos de abandonar la guerra con la condición de obtener garantías para las fronteras rumanas, negándose a una rendición incondicional, a pesar del empeoramiento de la situación militar.[51]

El 29 de marzo de 1944 el ejército soviético retoma Cernăuţi, Odesa cae en sus manos el 10 de abril y el 13 de mayo se evacua Crimea.[51] Antonescu sigue sin admitir una rendición incondicional como posible, y se niega a abandonar a los alemanes, declarando a sus ministros el 6 de mayo:

Señores, debemos mantener una actitud totalmente correcta en nuestras relaciones con los alemanes: en 1940 nos sometimos a ellos, ¿y ahora pensamos en golpearles cuando están abatidos y se enfrentan a la derrota? No podemos hacer eso, caballeros. Nunca he sido un germanófilo y jamás lo seré, así se lo dije a Hitler. [...] El pueblo rumano marcha junto al alemán por sus propios intereses y cuando estás en posición de ayudarle a defender sus derechos te mostrará su gratitud. Debemos comportarnos correctamente con los alemanes.

Fracaso de las negociaciones y conspiración contra Antonescu[editar]

El 13 de abril de 1944 la delegación rumana en El Cairo, dirigida por Barbu Ştirbey, recibió las condiciones de un posible armisticio: "capitulación incondicional". Maniu se mostró dispuesto a aceptar las condiciones, que incluían la devolución de Besarabia y del norte de Bucovina a los soviéticos, el pago de compensaciones y la concesión de paso por territorio rumano del ejército soviético. Antonescu las rechazó.[52] Antonescu no confiaba en las promesas de los soviéticos, mientras no fueran apoyadas por Gran Bretaña y los Estados Unidos. La negativa de Antonescu a ceder a las condiciones de los aliados llevaron al rey a planear su derrocamiento, con el apoyo de Maniu y Bratianu.[53]

El rey Miguel, que tramó la conjura que derrocó a Antonescu, una vez que este se mostró contrario a solicitar un armisticio a los aliados.

El 20 de junio de 1944 los partidos de oposición (Partido Nacional Campesino, Partido Nacional Liberal, Partido Socialdemócrata y Partido Comunista Rumano) sentaron las bases de una coalición nacional, el "Bloque Nacional Demócrata", con los siguientes objetivos: eliminar a Antonescu, firmar el armisticio con los aliados y regresar al régimen democrático. El rey estuvo de acuerdo con eliminar al mariscal Antonescu, si éste rechazaba el armisticio con los aliados. Empezó a planearse el golpe de estado del 23 de agosto de 1944[54] Antonescu regresó deprimido de su reunión con Hitler a comienzos de agosto y no respondió a las propuestas de los soviéticos en Estocolmo, más favorables que las planteadas en Cairo por las 3 potencias aliadas.[55]

El 20 de agosto de 1944 se desencadena una nueva ofensiva soviética, una de las condiciones que Maniu había establecido para llevar a cabo el golpe de estado que habría de deponer a Antonescu, y se fija la fecha para el golpe para el día 26. Ante el rápido avance soviético Antonescu decide partir al frente el 23 y la conjura ha de adelantarse. El ministro de exteriores Mihai Antonescu y la propia esposa del mariscal le convencen para que acuda a ver al rey y solicite un armisticio.[56] Tras solicitar el apoyo por escrito de Maniu y Bratianu para la petición de armisticio y no lograrlas por encontrarse estos ilocalizables se niega en principio a acudir a palacio y sólo la llamada del general Constantin Sănătescu le convence finalmente de ir a la cita con el monarca.[56]

Tras una tensa entrevista entre Antonescu y el rey Mihai, éste destituyó a Antonescu y lo detuvo, tras haberse negado el mariscal a solicitar el armisticio sin avisar antes a Hitler o a dejar el poder.[57] El rey nombró inmediatamente un nuevo gobierno encabezado por Sănătescu, formado principalmente por militares y con los dirigentes de los partidos del Bloque como ministros sin cartera.[57] El ejército permaneció fiel al rey, sin que los oficiales de alto rango defendiesen al mariscal, obedeciendo las órdenes del nuevo gobierno.[57]

Juicio y muerte[editar]

Después de su detención, Antonescu fue entregado a los soviéticos. Prisionero de éstos, se le mantuvo arrestado dos años en la Unión Soviética, tras lo cual fue enviado a Rumanía para ser juzgado de manera "ejemplar". Condenado a muerte por el Tribunal del Pueblo el 17 de mayo de 1946, fue ejecutado en la prisión de Jilava, junto a sus colaboradores más cercanos, el 1 de junio de 1946.

El informe oficial hizo constar que "Ion Antonescu pidió ser ejecutado por soldados del ejército, no por los guardianes de la prisión, pero su solicitud fue rechazada, y él replicó "¡Las canallas, las canallas!". Antes de ser ejecutado, el mariscal Antonescu declaró también : "¡La historia me juzgará!".

La condena por crímenes contra la paz fue parcialmente anulada en el 5 de diciembre de 2006, por la Corte de Apelación de Bucarest. La decisión especifica el hecho de que el contexto internacional del año 1940 justificaba de manera objetiva la entrada en una guerra de defensa preventiva contra la Unión Soviética, así que, el artículo 3 de la Convención de 1933 para definir la agresión, no se puede aplicar. Sin embargo, la continuación de la guerra al lado del Eje después de la recuperación de Besarabia y Bucovina es considerado acto de agresión, así que las acusaciones del Tribunal Popular de 1946 fueron declaradas válidas en gran parte. Aun así, el gobierno de la República de Moldova se declaró indignado por lo que considera la "parcial rehabilitación" de Antonescu, a pesar de que Antonescu es considerado oficialmente criminal de guerra, hecho reconocido por el gobierno de Rumanía.

Antonescu y el fascismo[editar]

Se ha afirmado en repetidas ocasiones que el mariscal Antonescu fue un dictador fascista. Aunque su régimen fue autoritario, el historiador Florin Constantiniu presenta la gobernación de Antonescu como una "dictadura moderada", debido a su comunicación intensa con los líderes de los antiguos partidos políticos, incomparable con la del Tercer Reich, la Italia fascista o la Unión Soviética.[58] Otros historiadores, sin embargo, negaron el carácter "moderado" de la dictadura de Antonescu. Lo cierto es que Antonescu no se basó en ningún partido político, ni tuvo una ideología bien definida, a diferencia de Mussolini en Italia, por ejemplo.

En lo que concierne a su orientación política, su actitud es objeto de debate. Es posible que las simpatías de Antonescu fueran proinglesas y profrancesas (pero sólo mientras Inglaterra y Francia fueran anticomunistas y antisoviéticas), desde el período en que fue agregado militar en Londres y París.[cita requerida] Declaró que estaba a favor de Alemania en su conflicto contra la Unión Soviética. [cita requerida] Pero el acercamiento a Alemania desde su subida al poder, en realidad una continuación de la política llevada a cabo por Carlos II, es indiscutible. Sin embargo, es posible que en el caso de Antonescu el acercamiento fuese sólo coyuntural, debido a intereses territoriales. Antonescu declaró a Hitler que a él "no le interesan las ideologías, sino los intereses superiores de su patria". Después de 1942, cuando llegó a ser claro para Antonescu que para Alemania la guerra estaba perdida, él intentó firmar la paz con los aliados y la discriminación en contra de los judíos disminuyó en Rumanía. Vale la pena mencionar lo que Goebbels escribió en su diario en 1941 : "Antonescu gobierna con la ayuda de los masones y de los enemigos de Alemania. Nuestras minorías están oprimidas. El Reich hizo tantos esfuerzos para nada." (19 de febrero de 1941).

Su colaborador, Mihai Antonescu, era simpatizante del Partido Nacional Liberal y aprobó el acercamiento a Alemania sólo como medida de protección frente a la Unión Soviética.

Antonescu y el Holocausto[editar]

Ataque antisemita en Iaşi.

El papel y la responsabilidad de Antonescu en el Holocausto son temas que generaron una tendencia de negacionismo en algunos sectores de la población rumana. Los negacionistas afirman que en Rumanía no se aplicó la "solución final" de exterminación de los judíos, que los judíos de los territorios administrados por Rumanía no fueron mandados a campos de concentración, y que incluso muchos judíos de otros países o del norte de Transilvania (ocupado por Hungría) salvaron su vida llegando a Rumanía, este último hecho confirmado por los túneles subterráneos construidos en Rumania para ayudar a los refugiados judíos.[59] Sin embargo, el antisemitismo del gobierno -expropiaciones y deportaciones - así como ejecuciones en Besarabia y Transnistria, durante el avance militar, no puede ser negado.

Se afirmó que Antonescu no estaba de acuerdo con la doctrina racial de Hitler ("la doctrina de la raza superior"), y que su antisemitismo fue resultado de su nacionalismo económico. Cabe destacar la visión maniquea de Antonescu acerca de los comunistas, puesto que el bolchevismo representaba para él la oscuridad que se enfrentaba a la luz de Rumanía, y los soviéticos, el peligro más grande para Rumanía. Si las consecuencias trágicas del comunismo se resienten todavía hoy en Rumanía, lo que demuestra el racismo de Antonescu es su consideración que los comunistas eran judíos. Su colaborador Mihai Antonescu declaró esto acerca de la actitud de Antonescu frente a los judíos :

No afirmaré nunca que el mariscal fuera un filosemita, o que se mostrara indiferente a la cuestión judía, prefiero decir honestamente que tuvo, como orientación espiritual, esta tendencia antisemita. Pero él no quería la destrucción física de los judíos, sino que estaba en contra de ellos con la intención de reducir sus posibilidades económicas. Le parecía que en Besarabia y Bucovina había muchos judíos, y que en 1940 mostraron una actitud inadecuada hacia la corriente que él consideraba entonces que hay en Besarabia y Bucovina, y entonces tomó la decisión apresurada de evacuar a los judíos. Que el mariscal no amaba a los judíos es seguro, no era ni siquiera indiferente hacia ellos, pero no puedo afirmar que él supiera de pogromos, ni mucho menos los organizara, o lo que ustedes llaman el pogromo de Iaşi.

Mihai Antonescu, en un interrogatorio (17 de abril de 1946)

El antisemitismo de Antonescu, sin embargo, era evidente. En el consejo de ministros del 3 de noviembre de 1941 declaró:[60]

No piensen que ellos (los judíos) no se vengarán cuando tengan oportunidad. Pero para que no quede nadie que pueda vengarse acabaré con ellos antes.

Días antes, el 6 de octubre de 1941, en otra reunión el gobierno, había declarado:[60]

Respecto a los judíos he tomado medidas para eliminarlos completa y definitivamente de estas regiones (Besarabia y Bucovina)... A menos que utilicemos la oportunidad que tenemos nacional e internacionalmente para limpiar la nación rumana perderemos la última oportunidad que nos da la historia. Puedo recuperar Besarabia y Transilvania pero no habré logrado nada si no limpio la nación rumana. Porque no son las fronteras las que dan la fuerza a una nación, sino la homogeneidad y pureza de su raza, que son más importantes. Este ha sido mi objetivo primordial.

Antonescu se ofreció a Hitler a eliminar a los judíos rumanos y sólo detuvo las deportaciones a los campos de exterminio de Transnistria cuando consideró que la guerra estaba perdida y necesitaba negociar con los Aliados.[61] Más tarde trató de deshacerse de la población judía permitiendo la emigración a Palestina pero la falta de buques para transportarlos y de dinero para pagar el permiso necesario hicieron que únicamente 6.000 pudieran hacerlo.[61]

No se sabe si la posición de Antonescu frente a los judíos fue influenciada por su vida privada. Su madrastra, Frida Cuperman, era judía, así como Raşela Mendel, que fue su novia en su período de agregado militar en Londres. En Rumanía, antes de la primera guerra mundial, solo existieron actos esporádicos de violencia racial. En el período de entre guerras, existieron los pogromos de Dorohoi, cuando unidades militares rumanas mataron a 10 soldados rumanos de origen judío, y un número de ciudadanos rumanos de origen judío (entre 53, el número oficial, y alrededor de 200, el número declarado por la comunidad judía) y de Iaşi, cuando más de 13.000 judíos fueron asesinados, en julio de 1941, por el ejército, la gendarmería y los legionarios de Horia Sima.

Durante la rebelión legionaria hubo tres días en los cuales los judíos de Bucarest fueron atacados, robados, torturados (en los edificios de la policía) y asesinados. Hasta 1942, Antonescu permitió y ayudó al sionismo, pensando que la emigración de los judíos a Palestina (entonces controlada por los británicos) resolvería "la cuestión judía". Las ayudas terminaron debido a las insistencias alemanas y al rechazo de las autoridades británicas de aceptar en Palestina judíos procedientes de Rumanía.

En todo este tiempo, gran parte de los judíos de Besarabia y Bucovina habían sido aniquilados. En 1941, después del avance del ejército rumano más allá de la frontera del Nistru, basándose en informes que describían ataques organizados por "grupos de resistencia judíos", Antonescu ordenó la deportación en Transnistria de la mayoría de los judíos de Besarabia y Bucovina, considerados por la propaganda oficial "agentes comunistas". La "deportación" era un eufemismo, la mayoría de los judíos morían en los llamados "trenes de la muerte", mientras viajaban hacia su "reubicación" en el este. Los pocos superviventes de los "trenes de la muerte" y de los campos de Transnistria regresaron a Rumanía después de la guerra.

Otros crímenes fueron llevados a cabo por pelotones de la muerte, siendo las víctimas la población judía sorprendida por el avance del ejército rumano en Transnistria.[cita requerida] Miles de judíos fueron asesinados en Odesa, Bogdanovca y Akmecetka en 1941, respectivamente 1942. Los que ejecutaron los órdenes de Antonescu no trabajaron con la misma precisión que los alemanes. Conforme a Raul Hilberg: "En algunos casos los alemanes intervinieron para ralentizar las medidas rumanas. En esos tiempos, los rumanos se movían demasiado rápido para la burocracia alemana".[62]

Aproximadamente 25.000 gitanos, cerca del 12% de sus miembros en Rumanía, fueron deportados a Transnistria en 1942,[63] estimándose que más la mitad de ellos murieron.[64] Antonescu consideraba que la deportación de los gitanos era necesaria para reducir el número de infracciones (robos, crímenes) causadas por la situación de guerra en Rumanía.[65] Su deportación, como la de los judíos, fue selectiva, incluyendo a los nómadas, desempleados y aquellos con un historial delictivo,[66] pero no sufrieron discriminación legal teórica, ni sus bienes fueron expropiados, ni perdieron la nacionalidad, a diferencia de la comunidad judía.[63] Antonescu deseaba, sin embargo, expulsarlos de las ciudades, enviándolos a nuevos asentamientos bajo vigilancia militar.[66] Su deportación se debió a una mezcla de motivos sociales (los que Antonescu consideraba no asimilados) y "raciales".[67] La mayoría de las deportaciones acabaron en octubre de 1942, por orden del propio Antonescu.[68] Las condiciones de vida de los deportados fue horrenda, pereciendo la mayoría de las víctimas en el invierno de 1942.[69]

Antonescu fue también acusado de ser culpable por la "muerte a través de tratos inhumanos, y la desconsideración con sangre fría de las necesidades vitales elementales, en lugar de la matanza en masa, por las marchas forzadas de los judíos deportados a Transnistria, con la intención de atravesar el Bug y entregarlos a los alemanes, por los asesinatos de los gendarmes rumanos de los que no podían mantener el ritmo de la fila."[70]

Notas[editar]

  1. Diarios de Oxford, la relación rumano-alemana y la solución final
  2. Irving contra Lipstadt, pruebas acerca de la implementación de la solución final
  3. El Holocausto en Rumanía
  4. a b c d e f g h Deletant (2006), p. 37
  5. a b c Deletant (2006), p. 38
  6. a b c d e f g h Deletant (2006), p. 39
  7. a b c d Deletant (2006), p. 40
  8. Deletant (2006), p. 41
  9. a b Deletant (2006), p. 42
  10. a b c d Deletant (2006), p. 44
  11. a b c Deletant (2006), p. 45
  12. a b Deletant (2006), p. 46
  13. a b Deletant (2006), p. 47
  14. a b c d Deletant (2006), p. 48
  15. Deletant (2006), p. 49
  16. Deletant (2006), p. 50
  17. a b Deletant (2006), p. 53
  18. Deletant (2006), p. 55
  19. a b c d Deletant (2006), p. 57
  20. Deletant (2006), p. 58
  21. a b Deletant (2006), p. 59
  22. a b c Deletant (2006), p. 61
  23. a b Deletant (2006), p. 2
  24. Deletant (2006), p. 63
  25. Deletant (2006), p. 64
  26. a b Deletant (2006), p. 65
  27. Deletant (2006), p. 66
  28. a b Deletant (2006), p. 69
  29. a b Deletant (2006), p. 71
  30. a b Deletant (2006), p. 70
  31. Deletant (2006), p. 74
  32. Deletant (2006), p.72
  33. a b Deletant (2006), p. 79
  34. Deletant (2006), p. 78
  35. Deletant (2006), p. 81
  36. Deletant (2006), p. 80
  37. Deletant (2006), p. 82
  38. a b c d Deletant (2006), p. 83
  39. Deletant (2006), p. 85
  40. Deletant (2006), p. 86
  41. a b Deletant (2006), p. 87
  42. a b c Deletant (2006), p. 94
  43. Deletant (2006), p. 95
  44. Deletant (2006), p. 91
  45. a b Deletant (2006), p. 97
  46. Deletant (2006), p. 98
  47. Deletant (2006), p. 232
  48. Deletant (2006), p. 231
  49. Deletant (2006), p. 233
  50. a b Deletant (2006), p. 234
  51. a b c Deletant (2006), p. 235
  52. Deletant (2006), p. 237
  53. Deletant (2006), p. 236
  54. Batowski, Henryk: "Diplomatic Events in East-Central Europe in 1944" , East European Quarterly, 5:3 (1971)
  55. Deletant (2006), p. 240
  56. a b Deletant (2006), p. 241
  57. a b c Deletant (2006), p. 242
  58. "Una historia sincera del pueblo rumano", ed. Univers Enciclopedic, Bucureşti, 2002, pag. 371-372.
  59. Raoul Şorban - Invasión de fantasmas. Anotaciones y confesiones sobre otra parte de la vida (Editura Meridiane, Bucureşti, 2003), ISBN 973-33-0477-8
  60. a b Yavetz (2000), p. 122
  61. a b Yavetz (2000), p. 123
  62. Hilberg, "La destrucción de los judíos europeos", p. 759
  63. a b Deletant (2006), p. 187
  64. Deletant (2006), p. 195
  65. 1946. ("El proceso de alta traición")
  66. a b Deletant (2006), p. 188
  67. Deletant (2006), p. 190
  68. Deletant (2006), p.191
  69. Deletant (2006), p. 193
  70. Teşu Solomovici, La historia del Holocausto en Rumanía, p. 47

Referencias[editar]

Bibliografía en castellano[editar]

• Bogdan, Henry: La Historia de los Países del Este, Buenos Aires, Vergara, 1991. ISBN 950-15-1135-9

Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana (Suplemento 1940-1941), Madrid, Espasa-Calpe, 1944.

El Tercer Reich, Madrid, Editorial Rombo, 1996. ISBN 84-86579-81-3

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]