Aleksandra Kolontái

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Aleksandra Kollontái
Aleksandra Kollontaj 10.gif
Nombre Aleksandra Mijáilovna Kollontái
Nacimiento 31 de marzo de 1872
San Petersburgo, Bandera de Rusia Rusia imperial
Fallecimiento 9 de marzo de 1952 (79 años)
Moscú, Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética
Nacionalidad rusa
Ocupación Activista, marxista, escritora
Premios Orden de Lenin
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Aleksandra Mijáilovna Kollontái (en ruso): Алекса́ндра Миха́йловна Коллонта́й) (San Petersburgo, 19 de marzojul./ 31 de marzo de 1872greg. - Moscú, 9 de marzo de 1952) fue una destacada política comunista, revolucionaria y rusa, defensora de los derechos de la mujer. La primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación (véase Sovnarkom).

Biografía[editar]

Nació en una familia aristocrática y fue educada por un instructor particular. Desde muy joven se interesó por el marxismo y estudió historia del trabajo en Zúrich, Suiza. Se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1899.

Participó en los acontecimientos revolucionarios de 1905, tras presenciar la matanza de obreros frente al Palacio de Invierno. Kollontái trabajó escribiendo artículos y organizando a las trabajadoras rusas. Tuvo que exiliarse a raíz de la publicación de un artículo titulado Finlandia y el socialismo en el que animaba a los finlandeses a sublevarse contra la ocupación rusa. Esto le dio oportunidad de viajar por toda Europa, entrando en contacto con diversos partidos socialistas en países como Alemania, Gran Bretaña y Francia.

Para la querida camarada Louise Bryant de su amiga Alexandra Kollontay. Petrogrado, 1 de septiembre de 1918

Se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial, por sus motivaciones imperialistas al servicio de la clase dominante. En este sentido participó en la Conferencia de Zimmerwald en 1915. En esta época también se unió a los bolcheviques y viajo por diversos países haciendo campaña contra la guerra.

Al desatarse los sucesos que desembocaron en la Revolución de Octubre Aleksandra Kollontái regresó a Rusia, donde fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Sóviet de Petrogrado. Apoyó a Lenin en su visión de los soviets como organismos para el ejercicio del poder y la necesidad de superar la revolución burguesa con la revolución proletaria.

Pocos meses antes de octubre de 1917 fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno para construir así un Estado obrero.

Tras la toma del poder Aleksandra Kollontái fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública en el gobierno del Sovnarkom. Fue una de las que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, modificando aspectos de las leyes que hacían a la mujer una subordinada del hombre, le negaban derecho al voto y la hacían ganar menos salario y trabajar en peores condiciones que los hombres. La Revolución consiguió poner las bases para igualdad real entre hombres y mujeres, liberalizando las relaciones familiares y las relaciones sexuales. Se aprobó el divorcio y el derecho al aborto, y se otorgaba a las mujeres beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños. Asimismo se desarrollaron campañas de información para dar a conocer a las mujeres sus nuevos derechos.

En 1918 Kollontái fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. De este congreso nació el Zhenotdel (Departamento de la Mujer), un organismo dedicado a promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales, y de manera muy especial la lucha contra el analfabetismo. El Zhenotdel tenía su propia revista llamada Kommunistka (Mujer Comunista) y Kollontái era parte de su Consejo editorial. Todo este esfuerzo que consiguió poner las bases para el surgimiento de la mujer nueva en toda Rusia.

En 1921 Kollontái fue cofundadora de la Oposición Obrera, que encabezó con el dirigente de los trabajadores metalúrgicos Alexander Shliápnikov, la cual formuló las consignas de entregar la dirección de la economía un Congreso de productores y establecer la dirección de las empresas y fábricas por los sindicatos y elegir a los principales administradores por los trabajadores. El Congeso del partido ordenó disolver este grupo, decisión que fue apelada inútilmente ante la Internacional Comunista.

Aleksandra Kollontái quedó marginada y perdió su influencia política. En 1923 pasó al servicio diplomático. Fue nombrada embajadora de la Unión Soviética (primera mujer embajadora de la historia) en Noruega y posteriormente en Suecia y México. En Suecia tuvo como médico personal y amiga a la líder feminista Ada Nilsson, con la que mantuvo después una afectuosa correspondencia, encargándole incluso los medicamentos que no podía obtener en la URSS. También formó parte de la delegación soviética en la Sociedad de Naciones. Este exilio dorado la salvó, primero de las deportaciones que a partir de 1927 afectaron entre otros a sus compañeros de la Oposición Obrera y a la Oposición de Izquierda y luego, en la década siguiente, la salvó de morir ejecutada cuando, uno a uno, los antiguos dirigentes bolcheviques corrieron esa suerte.

Entre tanto, Stalin revocó parte de las medidas que garantizaban la plena igualdad de la mujer y su emancipación completa. Fueron penalizados nuevamente la homosexualidad (1934) y el aborto (1936); se reactivó la propaganda en favor de la familia; y se reintrodujo la educación separada entre los sexos; el divorcio no se prohibió, pero se cobró por los trámites e hizo mucho más difícil; la moral tradicional volvió a imponerse en la relaciones familiares y personales. Fue sólo la masiva participación de las mujeres soviéticas en la guerra contra el nazismo la que les devolvió los derechos conculcados.

Pese a que en la actualidad Aleksandra Kollontái suele ser recordada como uno de los paladines del movimiento feminista, ésta se proclamaba abiertamente en contra del feminismo, ya que lo consideraba consideraba al servicio de la burguesía. A su parecer, la única vía para la emancipación de la mujer no reside en reformas feministas, sino que consiste en la consecución del socialismo, en la transformación económica y social de la sociedad.

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