República Social Italiana

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Repubblica Sociale Italiana
República Social Italiana

Estado títere de la Alemania Nazi

Flag of Italy (1861-1946) crowned.svg

1943–1945

Flag of Italy (1861-1946) crowned.svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Himno nacional: Giovinezza
Ubicación de Italia
Localización inicial, la frontera sur se fue desplazando al norte conforme iban avanzando los aliados
Capital Roma (de iure), Saló (de facto)
45°36′N 10°31′E / 45.6, 10.517
Idioma oficial Italiano
Religión Católica (no oficial)
Gobierno República unipartidista
Duce
 • 1943-1945 Benito Mussolini
Ministro de defensa
 • 1943-1945 Rodolfo Graziani
Período histórico Segunda Guerra Mundial
 • Establecimiento 23 de septiembre de 1943
 • Captura de Mussolini 25 de abril de 1945
Miembro de: Fuerzas del Eje

La República Social Italiana (en italiano, Repubblica Sociale Italiana), llamada por muchos historiadores República de Saló o República Social Fascista de Saló, fue un Estado creado por Benito Mussolini en el norte de Italia, ocupado por la Wehrmacht alemana, cuando las fuerzas aliadas tomaron el sur del país.[1] Tenía virtualmente su capital en la ciudad de Roma (en Saló, estaba la Agenzia Stefani, que enviaba de allí sus mensajes oficiales a la prensa), y existió entre 1943 y 1945.

Mussolini fue su primer y único jefe de Estado. Su política económica fue la socialización de la economía. Su gobierno fue una república unipartidista/militar a cargo del Partido Fascista Republicano. De régimen fascista, albergaba militares nazi-fascistas de toda Europa: los ultra-derechistas franceses, los nazis alemanes o los cruces flechadas de Hungría, aliados de Adolf Hitler.

Contenido

[editar] Historia

[editar] Antecedentes

La República Social Italiana comenzó a gestarse tras la maniobra palaciega que culminó en la destitución y arresto de Mussolini el 25 de julio de 1943. Desde el mismo momento en que tuvo noticia de estos hechos, el dictador alemán Hitler desconfió del nuevo Gobierno de Pietro Badoglio y comenzó a preparar su respuesta ante la inminente capitulación del Reino de Italia ante los aliados. Los planes de Hitler incluían, como punto fundamental, la liberación de Mussolini y su restablecimiento en el poder, pese a las reticencias de muchos jerarcas nazis al regreso del Duce: Hitler prefería que un nuevo Estado fascista facilitara la acción de la Wehrmacht en territorio italiano antes que una abierta ocupación que obligara a sus tropas a moverse entre un frente de vanguardia y otro de retaguardia.

Así pues, tras el anuncio oficial de la rendición italiana (8 de septiembre de 1943 (la firma del acta de capitulación se había producido, en realidad, cinco días antes)), las tropas alemanas entraron en Italia, tomando por sorpresa a su desprevenido ejército, mientras el rey Víctor Manuel III y el mariscal Badoglio huían de Roma, dejando el campo abierto al avance germano.

El 12 de septiembre (cuatro días después de anunciarse la capitulación de Italia), un comando alemán, dirigido por el capitán de las SS Otto Skorzeny llevó a cabo la operación Roble, esto es, la liberación de Mussolini de su prisión en Gran Sasso (Apeninos), más concretamente el hotel-refugio de Campo Imperatore donde se hallaba retenido el antiguo dictador. Una vez liberado, Mussolini fue llevado a Alemania y allí se entrevistó con Hitler.

Tras su destitución, arresto y liberación en poco menos de dos meses, Mussolini se mostraba cansado de las responsabilidades de la guerra y poco dispuesto a retomar el poder, pero Hitler le instó a volver a Italia y formar allí un nuevo Estado fascista bajo la protección de la Wehrmacht, amenazando al Duce con instalar la administración militar alemana en Italia y sujetarla a las mismas penalidades de un país ocupado en caso de no aceptar. Ante tal presión, Mussolini regresó a Italia y se instaló en Milán, desde donde el 23 de setiembre anunció la creación del Partido Fascista Republicano y, tres días después, la reanudación de la guerra al lado de Alemania y Japón. De inmediato el Duce anunció la formación de un nuevo gabinete republicano, aunque sus ministros días antes habían sido elegidos y designados por el propio Hitler.

[editar] El nuevo régimen fascista

De regreso a Italia, Mussolini formó el 23 de septiembre un nuevo Gobierno, compuesto por partidarios del llamado régimen del ventenio (1922-43), aunque no pudo cumplir su propósito de fijar su capital en Roma, pues los intereses militares alemanes lo desaconsejaban, de forma que la sede del gabinete quedó establecida en Saló (provincia de Brescia).

Al principio, el nuevo Estado de Mussolini se extendía desde la frontera norte de Italia hasta la ciudad de Nápoles. Sin embargo, el 2 de octubre, la población napolitana se levantó contra las tropas del Eje, obligándolas a retirarse. Por consiguiente, la frontera sur de la República fascista quedó fijada en la línea Gustav, establecida por los alemanes a la altura de Cassino para cerrar a las tropas de los aliados occidentales el camino hacia Roma.

El 1 de diciembre de 1943 el nuevo Estado de Mussolini adoptó oficialmente el nombre de República Social Italiana.

A partir de ahí, el nuevo régimen dictatorial se dedicó a la organización de sus Fuerzas Armadas, a cargo del ministro Rodolfo Graziani, quien sólo logró formar cuatro divisiones de soldados reclutados, que serían adiestrados en Alemania y que acabarían sirviendo, en la práctica, más para la lucha contra la resistencia partisana que para combatir en el frente, salvo muy contadas excepciones. La posibilidad de formar grandes masas de soldados era limitada por cuanto que gran número de posibles reservistas ya estaban trabajando como obreros forzados en Alemania, mientras que muchísimos antiguos soldados profesionales estaban apresados por los nazis o habían pasado al lado de los Aliados.

Además de este ejército regular se formaron grupos de soldados de la nueva República fascista del más variopinto origen y organización, si bien todos se encuadraban en el marco competencial del Ministerio de Graziani. Mussolini llegó, incluso, a militarizar el propio Partido Fascista, con la creación de las Brigadas Negras Móviles, el 21 de junio de 1944. Una excepción especial fue la división Legione X, creada de forma independiente por el príncipe Junio Valerio Borghese, antiguo oficial admirador de los nazis, quien colocó a su grupo altamente profesionalizado bajo las órdenes directas de la Wehrmacht.

También centró el nuevo Gobierno mussoliniano gran parte de sus energías en la represión de los antiguos miembros del Gran Consejo Fascista que habían derrocado al dictador en julio de 1943: el proceso de Verona (8-10 de enero de 1944) supuso la condena a muerte y ejecución de 5 de los citados ex jerarcas fascistas que se hallaban en poder de sus antiguos correligionarios (un sexto procesado fue condenado a 30 años de reclusión). Entre los ejecutados se encontraba el conde Ciano, yerno del propio Mussolini, quien había votado el año anterior en favor de la destitución del Duce. Los 13 antiguos miembros del Gran Consejo Fascista que se hallaban en paradero desconocido, fueron condenados a muerte en rebeldía.

Durante la existencia de la República Social Italiana, Mussolini mantendría varias entrevistas con Hitler, siendo la última conocida la que tuvo lugar el 20 de julio de 1944, la tarde posterior al atentado contra el dictador alemán. El Duce solía regresar de tales entrevistas con renovados ánimos sobre un posible vuelco de la situación militar. Sin embargo, la realidad no tardaba en devolverle al más completo pesimismo, acentuado por la evidencia ante las masas italianas sobre su escasa autoridad efectiva sobre el país, así como la de su Gobierno, subordinados del todo a los designios de Berlín, obligados a dar preferencia a los conveniencias estratégicas de la Alemania Nazi aun cuando éstas fueran incompatibles con los intereses de sus teóricos aliados italianos.

La dependencia del régimen respecto al Tercer Reich era casi completa y por causa de ello el gobierno mussoliniano se vio forzado a aceptar sin protestas la germanización de las regiones del Trentino y del Véneto en perjuicio de su población italiana, y la desaparición de todo vestigio de autoridad italiana sobre áreas estratégicas como Trieste y Fiume, totalmente administradas bajo ocupación militar de la Wehrmacht. Mientras tanto el territorio alpino del Alto Adigio (obtenido por Italia en 1918) fue inmediatamente anexionado al Tercer Reich en calidad de provincia y se empezó a expulsar a sus habitantes italianos.

En tal situación, Mussolini trataba de ganarse al pueblo con medidas populistas (muy frecuentemente de imposible realización práctica) como las anunciadas 18 aperturas sociales de Verona, al tiempo que la hiperbólica propaganda organizada por Roberto Farinacci (que insistía en presentar al Tercer Reich como aliado y no como potencia ocupante) sólo conseguía desacreditar aún más al régimen y aumentar la ya de por sí creciente simpatía del pueblo italiano a los Aliados. Las continuas huelgas paralizaban la economía del Estado fascista, debido al fuerte descenso en el nivel de vida entre los obreros y a la incapacidad del propio régimen para atender las necesidades básicas de la población.

En este afán de buscar apoyo popular, el propio Mussolini pidió la ayuda del ideólogo comunista Nicola Bombacci, quien apoyó al régimen al redactar una serie de programas para la transformación económica de Italia, bajo el nombre de Socialización fascista, aprovechando el hecho de que ya no existía en la RSI la influencia monárquica de la Casa de Saboya y que toda posible oposición al régimen sería aplastada por los alemanes. Mussolini intentó presentarse ante la población como un auténtico socialista ansioso de reformas extremas, alegando que las presiones de la guerra le habían impedido ejecutar su original programa revolucionario en contra del capitalismo, con lo cual el Duce intentaba volver a las ideas marxistas que había asumido hacía 30 años durante sus años juveniles.

En la práctica las leyes socialistas de Mussolini rara vez pudieron aplicarse debido a la desaprobación de los nazis, además de que el control efectivo del Duce sobre el territorio italiano era muy precario y dependía de la cooperación de las autoridades militares de la Wehrmacht (que inclusive llegaron a designar autoridades municipales italianas por su cuenta sin considerar al régimen mussoliniano)). El deterioro económico causado por la guerra, las actividades de la Resistencia italiana, las presiones bélicas e industriales de los alemanes, además del escaso poder real de Mussolini, hacían imposible que el régimen pudiese cumplir sus promesas de transformación radical, a lo cual se unía la desmoralización de los propios militantes fascistas ante la evidencia de la derrota final.

[editar] La caída de Mussolini

En marzo de 1945 se hacía predecible el resultado de la guerra, y Mussolini empezó a considerar diversas alternativas junto con sus colegas de la jerarquía fascista. Una opción era una retirada a la región alpina de Valtellina para resistir allí de modo similar al "reducto alpino" de Hitler, intentar una desesperada batalla final que transformase Milán en un "Stalingrado del fascismo", o llegar a un acuerdo con los Aliados para evitar represalias de los partisanos; pero ninguna de estas alternativas logró hacerse viable. Hubo en abril varios contactos infructuosos del dictador con los partisanos para tratar de negociar la rendición de su Gobierno ante los Aliados (contactos que contaron con la mediación del arzobispado milanés), que se vieron impulsados, pese a las reticencias de Graziani, por la noticia de que las tropas alemanas en Italia negociaban de hecho su propia rendición ante los Aliados a espaldas de Mussolini, negándose la Wehrmacht a asumir responsabilidad alguna por el Duce o sus seguidores. Inclusive el último jefe de las fuerzas de la Wehrmacht en Italia, el general Von Viettinghof (que desde febrero de 1945 sustituìa a Kesserling), liberaba a importantes prisioneros de la Resistencia italiana en señal de buena voluntad mientras negociaba acuerdos con los partisanos para que dejasen partir de vuelta a Alemania a los soldados de la Wehrmacht, aunque sin éxito.

Mussolini y su régimen carecían de fuerza militar para impedir que la Wehrmacht actuase por su cuenta, y fue en vano el intento del Duce para armar una columna de 5,000 milicianos fascistas que lo defendiesen hasta el final. El 25 de abril de 1945, coincidiendo con la entrada de los Aliados en el valle del Po, estalló la insurrección partisana general en el norte de Italia, que culminó con la toma del poder el día 28 por parte del Comité de Liberación Nacional de la Alta Italia en Génova, Turín y Milán que, tras proclamar el Estado de emergencia, puso fuera de la ley a los dirigentes fascistas, para quienes decretó la pena de muerte. Simultáneamente los partisanos atacaban a las guarniciones alemanas de las grandes ciudades y conseguían tomar el control de estas urbes, a veces tras serias bajas.

Enterado de lo sucedido el 25 de abril, Mussolini disolvió inmediatamente su Gobierno en Saló y trató de escapar rápidamente a Suiza disfrazado junto con otros líderes fascistas y su amante Clara Petacci, en un convoy de soldados alemanes. Sin embargo, el convoy fue detenido por partisanos el 27 de abril, quienes permitieron la retirada de los alemanes pero exigieron la entrega de todos los italianos; en esas circusntancias el Duce fue reconocido y capturado por un grupo de partisanos. Al día siguiente Mussolini murió fusilado junto con Clara Petacci y una docena de jerarcas que les acompañaban en la fuga.

El 29 de abril de 1945, el mariscal Graziani, que había sido hecho prisionero por los Aliados, rubricó por poderes la llamada rendición de Caserta, capitulación oficial de las tropas alemanas en Italia, así como del ejército fascista italiano (siendo este último punto el de incumbencia de Graziani). Los Aliados sólo aceptaron la rendición de las tropas italianas dirigidas por Graziani, pero rechazaron una rendición de la República Social Italiana como gobierno, en tanto que jamás la habían reconocido y con ello se aceptaba de modo tácito que sólo los partisanos podrían decidir la suerte de los líderes fascistas capturados. Este documento selló el fin de la RSI, siendo que el 3 de mayo dejaron las armas los últimos soldados fascistas.

[editar] Referencias

  1. «1945: Mussolini fuzilado» (en portugués). Deutsche Welle 27.04.2006 (2006). Consultado el 25/12/2007.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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