República Soviética Húngara
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| Capital | Budapest |
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| Idioma oficial | Húngaro | ||||
| Gobierno | República de consejos obreros, soldados y campesinos | ||||
| Comisario de Asuntos Exteriores | |||||
| • 1919 | Béla Kun | ||||
| Primer Ministro | |||||
| • 1919 | Sándor Garbai | ||||
| • 1919 | Antal Dovcsák | ||||
| Período histórico | Entreguerras | ||||
| • Fin de la I Guerra Mundial Caída de la República Popular de Hungría |
21 de marzo de 1919 | ||||
República Soviética Húngara, nombre que se le dio al período en el que Hungría fue gobernada por la unión del Partido Socialdemócrata con el Partido Comunista, que se inició el 21 de marzo de 1919 y que terminó el 4 de agosto del mismo año.
Antecendentes[editar]
Luego de la derrota del Imperio austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial, el movimiento revolucionario de las masas conformado por obreros, soldados y campesinos se propagó de tal forma que la policía y el ejército pasaron a apoyarlos. El triunfo de esta revolución (llamada revolución de los crisantemos) trajo como consecuencia el nombramiento de Mihály Károlyi como primer ministro por el Consejo Nacional formado por el Partido Socialdemócrata, el Nacional Radical y el grupo de Károlyi.
El 16 de noviembre de 1918, se proclamó la República de Hungría con Károlyi a la cabeza. Empezaron las protestas masivas por parte del movimiento obrero y ex miembros del ejército (en su mayoría ex combatientes de la guerra), las masas salieron a las calles pese al llamamiento al orden por parte de los dirigentes y además en varias ciudades se ocuparon fábricas por parte de los obreros y se crearon consejos (sóviets) de trabajadores, soldados y campesinos.
El 24 de noviembre de 1918, Béla Kun junto con los socialdemócratas de izquierda y socialistas revolucionarios fundaron el Partido Comunista de Hungría (PCH) de tendencia marxista-leninista. Entre sus proclamas estaban la supresión del capitalismo, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado; controlaron el sóviet de Budapest y convocaron un congreso de sóviets donde se exigió el control obrero de la producción y el paso de la revolución «burguesa» a la revolución socialista. El PCH empezó a tener gran influencia en gran parte debido a su eficaz propaganda y organización.
Para fines de 1918 e inicios de 1919, la efervescencia revolucionaria iba en aumento y cada vez con mayor influencia del PCH. Entonces se empezaron a crear organizaciones con el fin de parar la revolución, pero los sóviets estaban decididos a tomar el poder. Esto y la crítica situación del país llevaron a que Karolyi dimitiera de la presidencia del gobierno en enero de 1919. El nuevo gobierno de Dénes Berinkey, de tendencia socialdemócrata, prometió reformas, pero esto no satisfizo a los sóviets.
Proclamación de la República Soviética[editar]
Tras la presentación de la nota Vyx al Gobierno de Károlyi (20 de marzo de 1920), que exigía la evacuación de nuevos territorios y su entrega a Rumanía, el gabinete decidió rechazarla, dimitir en pleno y entregar el poder a un nuevo Gobierno socialista que contase con las simpatías del proletariado internacional y permitiese al país enfrentarse a las exigencias de la Entente.[1] [2] Su proyecto era mantener a Károlyi como presidente y formar un nuevo gabinete socialdemócrata[2] pero, mientras el Gobierno deliberaba, el consejo de soldados aprobó apoyar a los comunistas, confiscó los vehículos de los ministros y por la tarde entregó el control de la guarnición capitalina a los comunistas.[3] Sándor Garbai anunció ante el consejo de trabajadores la formación de un Gobierno soviético de coalición entre socialistas y comunistas y por la noche se solicitó la renuncia de Károlyi, que la otorgó sin resistencia, convencido de la necesidad de dar paso a un gabinete de izquierda para poder oponerse a la Entente.[3] Los socialistas habían enviado una delegación a la prisión para tratar con los dirigentes comunistas, que se mostraron favorables a formar un Gobierno social-comunista de coalición.[4]
El 21 de marzo de 1919, el consejo de trabajadores, con nuevas facultades legislativas, recibió la noticia de la unión del Partido Comunista (liderado por Béla Kun[3] ) y del Partido Socialdemócrata y proclamó la República Soviética Húngara[5] prácticamente sin disparar ni un solo tiro. Károlyi, que no había sido informado de las negociaciones entre socialistas y comunistas a pesar de haberlas aconsejado, se negó en principio a dimitir, cediendo finalmente.[5] Esa misma noche, Kun, liberado, se reunió en la antigua sede de los socialdemócratas para formar el nuevo gabinete.[5] Este contó con 2 comisarios comunistas y, para compensar la mayoría de comisarios socialistas, vicecomisarios comunistas.[5] Kun quedó encargado de la cartera de Exteriores.[6] El otro comisario comunista ocupó el ministerio de Agricultura.[6] El Gobierno incluyó al ministro para Rutenia, señal de su intención de luchar por el mantenimiento de la unidad territorial de Hungría.[6]
El primer comunicado del nuevo Gobierno, mezcla de nacionalismo desesperado y marxismo, hizo que numerosas personas opuestas a este último pasasen a respaldar la nueva dictadura socialista.[6] Ante la alternativa de tener que aceptar el ultimátum de Vyx, muchos decidieron apoyar el comunismo, tratando de conservar la unidad territorial del país.[6]
Sin embargo, el Partido Comunista estaba lleno de muchos jóvenes que, si bien eran entusiastas, también eran inexpertos para afrontar esta situación revolucionaria. Estos jóvenes tuvieron que soportar las presiones políticas externas e internas, aunque en menor medida debido a las tensiones que se vivían en el mundo de la posguerra mundial.
Unión de socialistas y comunistas[editar]
La unión de los comunistas al PSD fue criticada incluso por el mismo Lenin, que comparaba al PSD con los mencheviques.[7] Lenin criticó también la imitación de las tácticas rusas sin adaptación a la situación húngara.[8] El nuevo partido, llamado al comienzo Partido Socialista de Hungría, pasó más tarde a denominarse «Partido de los Trabajadores Social-Comunistas de Hungría».[9]
La convivencia entre ambos grupos no fue fácil, estando los socialistas más dispuestos a realizar concesiones ideológicas, mientras que su fracción más moderada (entre los que se contaba el futuro primer ministro Gyula Peidl) exigió ya el 2 de mayo la abolición de la república soviética.[9]
Negociaciones con la Entente[editar]
Tras rechazar negociar con Károlyi, la proclamación de la república soviética hizo que la Entente se apresurase a enviar un representante para tratar con Kun.[10] El general sudafricano Jan Smuts llegó a la capital húngara el 4 de abril e invitó a los comisarios del pueblo a su tren, que no abandonó durante su estancia en la ciudad.[10] Durante las conversaciones, el presidente de la república, Sándor Garbai, Kun y el socialista Kunfi representaron a Hungría, que solicitó una paz sin anexiones ni indemnizaciones y la autodeterminación de las nacionalidades del país.[10] Smuts, por su parte, ofreció el trazado de una línea de demarcación más favorable a los húngaros,, en vez de la impuesta en la nota Vyx, y la creación de una amplia franja neutral que ocuparían tropas de la Entente.[11] Con el nuevo trazado importantes ciudades del Este hubiesen vuelto a manos húngaras.[11] Smuts añadió que la línea no se consideraría frontera definitiva, prometió el fin del bloqueo al país y su invitación a la conferencia de paz.[11] La postura de Kun resultó inaceptable para Smuts, que abandonó Budapest camino de Praga al día siguiente.[11] Ese mismo día, el vicecomisario de Defensa, Tibor Számuelly, ordenó que se hiciera propaganda entre las tropas checoslovacas y rumanas para tratar de que no se opusiesen al nuevo ejército proletario, con escaso efecto.[12]
Enfrentamientos con los países vecinos y reorganización militar[editar]
La sociedad y el Ejército Rojo[editar]
Kun disolvió inmediatamente los consejos de soldados, a pesar del apoyo que le habían brindado para llegar al poder, y se comenzó a nombrar comisarios políticos y tribunales militares revolucionarios para intentar poner orden en las desorganizadas fuerzas armadas.[12] Batallones obreros y brigadas internacionales se enviaron al frente.[12]
Aunque la mayoría del campesinado no reaccionó a los llamamientos de apoyo del nuevo Gobierno, sí que lo hicieron los campesinos refugiados provenientes de territorios ocupados por los países vecinos, en especial los oriundos del Banato y de la orilla oriental del Tisza, que formaron el grueso de los labradores que combatieron en el Ejército rojo.[13]
Un número significativo de antiguos oficiales del Ejército austrohúngaro y refugiados de clase media se unieron también al nuevo Ejército, no por simpatía por la ideología del régimen, sino por ofrecer la posibilidad de recuperar los territorios perdidos.[13] Veían a la nueva república como fuente de resistencia nacional frente al anterior pacifismo.[13] Lucharon con entusiasmo en mayo y junio, hasta la evacuación de Eslovaquia forzada por Clemenceau, momento en el que muchos de ellos desertaron a alguna de las organizaciones contrarrevolucionarias como el Ejército Nacional de Miklós Horthy u otros destacamentos de oficiales, tratando de alejarse del Gobierno de Kun.[13]
Desarrollo de los combates[editar]
Hasta finales de abril, a las siete divisiones rumanas (más de 50 hombres) les hicieron frente unidades más reducidas del nuevo Ejército rojo.[12] El 20 de abril, los rumanos alcanzaron Nagyvárad y tres días más tarde ocupaban Debrecen.[12] Tras reforzar el frente con nuevos regimientos provenientes de Budapest y de otras ciudades industriales, los húngaros consiguieron desbaratar a los rumanos en Szolnok y detener su avance en el río Tisza.[12] Al mismo tiempo, en el norte, se detenía también la ofensiva checoslovaca y el 10 de mayo comenzaba una contraofensiva que rechazó al enemigo hasta el río Ipoly.[12] En junio las unidades checoslovacas hubieron de retirarse más aún por el avance de las tropas húngaras.[12] El 7 del mes, sin embargo, el primer ministro francés, Georges Clemenceau, exigía el fin de la ofensiva en el norte contra los checoslovacos, y el 10 Kun prometió detener el avance, un día antes de la llegada de tropas francesas a Pozsony.[14] La retirada de Eslovaquia desmoralizó a las tropas y a numerosos oficiales, que se habían unido a las fuerzas comunistas por razones nacionalistas.[15]
El 10 de julio, comenzó una nueva campaña contra las fuerzas rumanas en el este, que eran superiores en número y armamento a las unidades húngaras.[16] El Gobierno contrarrevolucionario de Szeged había comunicado además el plan de ataque húngaro a los mandos rumanos.[16] El Gobierno soviético ruso no pudo detener esta vez a los rumanos, como había hecho en mayo mediante un ultimátum.[16] A pesar de las desventajas, los húngaros cruzaron el Tisza y avanzaron hasta el 23 de julio, contraatacando los rumanos al día siguiente.[16] El 30 habían establecido sus primeras posiciones más allá del Tisza y avanzaban de manera imparable hacia la capital húngara.[16] Las fuerzas del Gobierno de Budapest se retiraban en desorden.[16] Al día siguiente la situación militar se tornó desesperada con el ataque rumano a lo largo de todo el frente.[16] Esa noche la 6.ª División rumana se hallaba a menos de dos kilómetros de Szolnok, punto estratégico a lo largo del Tisza,[16] mientras otras unidades tomaban Tokaj y Tarcal en el norte.[17] El Gobierno ordenó una contraofensiva a pesar de la moral de las tropas, opuestas a tal medida, e hizo un último llamamiento al proletariado internacional para tratar, en vano, de detener el avance rumano.[18]
Medidas económicas y sociales y crisis[editar]
Empeñado en la transformación inmediata de la sociedad al socialismo a pesar de la guerra con los países vecinos, el Gobierno se lanzó a la aprobación de profundas reformas y de medidas contra los que consideraba enemigos de clase, siguiendo a menudo ciegamente el modelo ruso, por lo que perdió rápidamente el apoyo inicial.[13]
El Gobierno soviético nacionalizó los bancos,[19] las industrias[19] y minas con más de veinte trabajadores, junto con las empresas extranjeras, los edificios de apartamentos,[19] los grandes almacenes o las granjas mayores de 57 hectáreas (100 yugos), produciendo caos en la economía.[9] Los comisarios encargados de la dirección de las fábricas nacionalizadas, inexpertos, no lograron evitar que la producción menguase rápidamente, igual que las minas.[15] A finales de abril hubo de reducirse aún más el servicio ferroviario por la falta de carbón.[15] Varios alimentos básicos tuvieron que racionarse.[9]
Las reformas sociales, como la aprobación de la jornada laboral de 8 horas, la gratuidad de los servicios médicos, la bajada de los alquileres o la subida de los salarios no apaciguaron a la población.[9] [19] Otras acciones perjudiciales que cometieron fue el tratar de «socializar» el campo, ya que su reforma agraria demoró mucho (semanas) y finalmente no se repartió la tierra entre los campesinos, sino que se las nacionalizó,[14] con el objetivo de destruir la propiedad privada mediante «granjas colectivas».[7] Esta reforma burocratizada, ineficaz, que no tuvo apoyo de los campesinos, finalmente fracasó y restó mucho apoyo al nuevo régimen entre la población rural.
Ante la falta de abastecimiento de alimentos en las ciudades, el Gobierno ordenó requisas masivas de cosechas[20] en el campo usando para ello la violencia de militantes comunistas muy jóvenes organizados en los centros urbanos, los llamados «Chicos de Lenin». Estas requisas aumentaron el descontento de los campesinos;[20] si bien la requisa de cosechas había sido habitual durante los años de guerra, el campesinado esperaba que tales hechos no se repitieran con el nuevo régimen. El ataque contra iglesias y párrocos en algunas localidades o la implantación de una nueva moneda (el «papel blanco», por el color del papel en el que se imprimía) aumentaron el descontento en el agro, que llegó a rebelarse en algunas zonas.[20]
También se intentó prohibir el comercio privado, pero pronto se observó la imposibilidad práctica de instaurar esta medida y se permitió restablecer el comercio en pequeña escala.
Represión[editar]
Al considerar a toda la población —menos a la minoría radical— enemiga de clase, el Gobierno puso en marcha una serie de medidas para someterla, como la toma de rehenes, la formación de la «Oficina de Investigación Política» encabezada por Ottó Korvin, que llevó a cabo numerosos arrestos, descubrió algunas tramas contra el Gobierno y ejecutó a algunos conspiradores, la vigilancia en lugares públicos o la tolerancia de bandas armadas descontroladas como la del marino József Cerny, formada por criminales, oportunistas y partidarios del Gobierno, dedicada a la extorsión y al asesinato.[19] Las medidas de coerción, sin embargo, no sirvieron para fortalecer al Gobierno, sino que, por el contrario, le privaron del apoyo de la clase media y de parte del proletariado.[19] El Gobierno formó unidades terroristas para oponerse a los elementos opositores, cada vez más activos, que recorrieron el país en trenes blindados.[9]
Los elementos más hostiles a la república soviética abandonaron el territorio controlado por ella, trasladándose a Austria o a la zona bajo control francés al sur del país, se mudaron a sus haciendas (en el caso de la nobleza) o pasaron a la clandestinidad.[19] Fueron incapaces, no obstante, de ganar un apoyo lo suficientemente numeroso para enfrentarse al Gobierno de Kun.[21]
Las revueltas se sucedieron en abril y comienzos de mayo, coincidiendo con victorias rumanas en el frente y una huelga de ferroviarios, que solicitaban que se les librase del servicio militar y se formara un Gobierno exclusivamente socialista, y desbarataron las comunicaciones y aislaron la capital.[20] El Gobierno, sin embargo, logró sobrevivir, detener la ofensiva rumana el 27 de abril y pasar al ataque, a pesar de los alzamientos campesinos en unos setenta pueblos, en los que los labradores trataron de hacerse con el poder y acabar con las requisiciones.[20] El 21 de abril se creó el «Tribunal de Justicia Sumaria», presidido por Számuelly que, junto con destacamentos armados, recorrió el territorio sofocando las revueltas, en muchas ocasiones sin encontrar resistencia de los campesinos alzados, salvo allí donde los oficiales habían tomado el mando de las rebeliones.[22] De las 500-600 personas asesinadas o ejecutadas durante el periodo soviético en Hungría, el 73 % fueron campesinos, el 9,9 % oficiales, el 8,2 % burgueses y el 7,8 % terratenientes, sin contarse aristócratas entre las víctimas.[22]
El 24 de junio, se produjeron levantamientos contra el Gobierno tanto en la capital (por parte de cadetes de una academia militar)[23] como en la provincias, que fueron rápidamente sofocados.[15] [22] Fue el único intento serio de derrocar al Gobierno de Kun desde el interior.[22] mal planeado, mal coordinado y falto de apoyos, el intento fracasó.[22] Originalmente, el golpe debía haber contado con el apoyo de los socialdemócratas y de la guarnición de la capital, que controlaban, y que los contrarrevolucionarios deseaban utilizar contra el Gobierno para, más tarde, llevar a cabo una contrarrevolución completa.[22] En el último momento faltó el concurso socialista y la mayoría de los conjurados se negó a alzarse sin este.[23] Las exiguas unidades que finalmente se pusieron en marcha no pudieron cumplir sus objetivos y fueron avasalladas en pocas horas.[23]
Finalmente los ejércitos de Rumania, Yugoslavia y Checoslovaquia invadieron el territorio húngaro. El régimen de Béla Kun, que había invadido parte de Eslovaquia y formado allí un «Estado comunista», debió retirar sus fuerzas para afrontar la amenaza rumana, cuyas tropas avanzan desde el sureste.
El Ejército Rojo húngaro, con el apoyo de los trabajadores, se reestructura para combatir la amenaza, pero ante la presión de las potencias occidentales y del mismo Partido Socialdemócrata que deseaba una tregua, el gobierno húngaro se ve obligado a negociarla. Los socialdemócratas húngaros decidieron excluir al Partido Comunista y formar un nuevo Gobierno,[24] en el cual se deshicieron todas las reformas hechas por la República soviética: las haciendas y las industrias volvieron a sus antiguos dueños y el movimiento obrero fue duramente castigado. Las antiguas élites húngaras estaban dispuestas a permitir la invasión rumana si ello significaba destruir el régimen comunista de Béla Kun, y aunque el Ejército Rojo Húngaro trató de lanzar una gran contraofensiva a mediados de julio de 1919, ésta fue rápidamente repelida. Con pocas armas y ante la hostilidad de gran parte del campesinado y de la oficialidad nativa, las tropas comunistas húngaras no tenían opciones serias de triunfar sobre Rumania, país apoyado además por los Gobiernos francés y británico.
Derrota y fin de la república soviética[editar]
El 1 de agosto de 1919, el gabinete cedió el poder a un nuevo Gobierno formado por dirigentes sindicales moderados durante la sesión del consejo central de trabajadores.[17] Inmediatamente después de la dimisión, algunos de los dirigentes comunistas más destacados pasaron a la clandestinidad.[25] Esa misma noche, Kun recibió confirmación de que el Gobierno austriaco estaba dispuesto a concederle asilo a él y a algunos de sus seguidores.[17]
Kun y algunos de los antiguos comisarios abandonaron Budapest en dos trenes, llegando a Viena a primeras horas del 2 de agosto, tras ser acosados por multitudes anticomunistas camino de la estación en la capital húngara.[26]
El nuevo Gobierno de Gyula Peidl, controlado por socialdemócratas, heredó a cuatro comisarios del anterior gabinete de Kun, que volvieron a transformarse oficialmente en socialistas.[26] El 2 de agosto, en la primera reunión del gabinete, se abolió oficialmente la república soviética, restaurándose la república popular, entre otras medidas que comenzaron a desmantelar la herencia soviética.[27]
Véase también[editar]
- República Popular de Hungría (1918-1919)
- Terror Blanco en Hungría
- Miklós Horthy
- Esteban Bethlen
- Mihály Károlyi
- Béla Kun
- Contrarrevolución húngara (1918-1920)
Notas y referencias[editar]
- ↑ Szilassy (1971), p. 32
- ↑ a b Pastor (1976), p. 140
- ↑ a b c Szilassy (1971), p. 33
- ↑ Pastor (1976), p. 141
- ↑ a b c d Pastor (1976), p. 143
- ↑ a b c d e Pastor (1976), p. 144
- ↑ a b Volgyes, Ivan: "The Hungarian Dictatorship of 1919: Russian example versus Hungarian Reality", East European Quarterly. 4 (March): 58-71. 1970
- ↑ Szilassy (1971), p. 39
- ↑ a b c d e f Szilassy (1971), p. 38
- ↑ a b c Szilassy (1971), p. 35
- ↑ a b c d Szilassy (1971), p. 36
- ↑ a b c d e f g h Szilassy (1971), p. 37
- ↑ a b c d e Mocsy (1983), p.98
- ↑ a b Szilassy (1971), p. 42
- ↑ a b c d Szilassy (1971), p. 43
- ↑ a b c d e f g h Szilassy (1971), p. 45
- ↑ a b c Szilassy (1971), p. 46
- ↑ Szilassy (1971), p. 48
- ↑ a b c d e f g Mocsy (1983), p.99
- ↑ a b c d e Mocsy (1983), p. 101
- ↑ Mocsy (1983), p. 100
- ↑ a b c d e f Mocsy (1983), p. 102
- ↑ a b c Mocsy (1983), p. 103
- ↑ Szilassy, Sándor: "Hungary at the Brink of the Cliff 1918-1919", East European Quarterly 3(1), 1969, s.95-109
- ↑ Szilassy (1971), p. 47
- ↑ a b Szilassy (1971), p. 49
- ↑ Szilassy (1971), p. 52
Bibliografía[editar]
- Mocsy, Istvan I. (1983) (en inglés). The Uprooted: Hungarian Refugees and Their Impact on Hungary's Domestic Politics, 1918-1921. East European Monographs. pp. 252. ISBN 9780880330398.
- Pastor, Peter (1976) (en inglés). Hungary Between Wilson and Lenin. East European Monograph. pp. 191. ISBN 9780914710134.
- Szilassy, Sándor (1971) (en inglés). Revolutionary Hungary 1918-1921. Danubian Press. pp. 141. ISBN 9780879340056.
- Volgyes, Ivan (1970). «The Hungarian Dictatorship of 1919: Russian example versus Hungarian Reality» (en inglés). East European Quarterly 4 (1): pp. 58-71.
- Estados desaparecidos de Europa en el siglo XX
- Antiguas repúblicas de Europa del siglo XX
- Estados y territorios fundados en 1919
- Estados y territorios desaparecidos en 1920
- Antiguas repúblicas soviéticas de Europa (siglo XX)
- Estados y territorios desaparecidos de Hungría
- Imperio austrohúngaro en 1919
- Periodo de entreguerras
- Revolución húngara (1918-1919)