Levantamiento Espartaquista

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Spartakusaufstand: barricadas en Berlín en enero de 1919

Se conoce como Levantamiento Espartaquista (en alemán Spartakusaufstand) a la huelga general y a las luchas armadas en Berlín del 5 al 12 de enero de 1919, que al ser sofocadas dieron prácticamente por finalizada la Revolución de Noviembre.

El nombre se ha generalizado en el uso, aunque la Liga Espartaquista, que se convirtió en el Partido Comunista de Alemania (KPD), ni inició el levantamiento ni lo dirigió, pero cooperó con el levantamiento una vez comenzado.

Origen[editar]

Desde noviembre de 1918 había surgido una gran agitación revolucionaria en Alemania, tras el derrocamiento de la monarquía de los Hohenzollern y la proclamación de la República de Weimar, siendo que el nuevo régimen se enfrentaba a poderosas tensiones internas, causadas por facciones políticas mutuamente enfrentadas: monárquicos, oficiales del ejército, sindicatos socialistas y comunistas, y ahora los soldados de menor rango que cuestionaban abiertamente a su oficialidad.

El nuevo gobierno presidido por el socialdemócrata Friedrich Ebert trataba de mantener el orden interno y presentar un frente unido ante las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial. Para ello, el gobierno precisaba asegurarse la obediencia de las tropas desmovilizadas del Reichsheer e impedir que los recién creados sóviets de obreros y soldados fueran un desafío abierto contra el régimen.

Por el otro lado, la repentina derrota causó un clima de incertidumbre social en Alemania, agravado por las noticias de cómo evolucionaba la Revolución Rusa donde los comunistas bolcheviques liderados por Vladimir Lenin apenas un año antes habían aprovechado la descomposición de un gobierno moderado para impulsar un radical cambio de régimen.

Sublevación obrera[editar]

El levantamiento empezó al proclamarse en diciembre de 1918 el Primer Congreso Soviético de Alemania en Berlín. Sus delegados, miembros de los "Consejos de Trabajadores y Soldados", y bajo fuerte influencia del Partido Comunista de Alemania, solicitaron poco antes de Navidad la destitución del Mariscal Paul von Hindenburg como Comandante en Jefe del Ejército, la disolución del Ejército Regular y su sustitución por una "guardia civil" cuyos oficiales serían elegidos por sus hombres.

El gobierno socialdemócrata de Friedrich Ebert rehusó acceder a estos pedidos, siendo apoyado en ello por el Ejército, representado por el mariscal Hindenburg, y manteniendo una tensa calma en los últimos días de 1918. No obstante, el 5 de enero los izquierdistas más radicales, ahora apoyados por la Liga Espartaquista, enviaron a la llamada División Popular de Marina a tomar la sede del periódico Vörwarts, vocero del SPD y amenazaron las sedes administrativas del gobierno situadas en la Wilhelmstrasse[1] y el Edificio de la Cancillería, siguiendo el esquema de revuelta en la capital a semejanza de la Revolución Rusa.

Marineros amotinados durante los combates del día de Navidad dentro y en los alrededores del Palacio Real de Berlín
Revolucionarios tiroteados durante la sublevación

No obstante, el primer movimiento revolucionario fue empezado por las masas del Primer Congreso Soviético que proclamaron la huelga general en Berlín y proyectaron el derrocamiento del gobierno, aunque sin contar con la aprobación del Partido Comunista de Alemania, que no juzgaba oportuno el momento para un levantamiento de obreros y soldados.[2]

La líder comunista Rosa Luxemburgo postulaba que la situación alemana no era igual a la de Rusia, y que con soldados desmovilizados no había forma de establecer una masa de combatientes suficiente para derrocar al gobierno. Por otro lado, el régimen bolchevique ruso se enfrentaba aún a la reacción militar zarista auspiciada por los gobiernos francés y británico, manifestada en una guerra civil por lo cual no estaba en condiciones de brindar ayuda efectiva a los comunistas alemanes.

Para colmo, el gobierno de Ebert trataba de calmar la incertidumbre de los obreros sobre el pago de jornales y la mejora de sus condiciones de vida ofreciendo que el gobierno de Estados Unidos, dirigido por Woodrow Wilson, entregaría ayuda financiera de emergencia para evitar el descontento social en Alemania, lo cual debilitó el entusiasmo de una parte de las masas obreras para participar en una revuelta. Pese a estos factores adversos, el jefe de la Liga Espartaquista, Karl Liebknecht, determinó que la Liga apoyase la revuelta de los huelguistas y después se pusiera al frente de ella, calculando que éste sería el momento más adecuado para imitar en Alemania el ejemplo ruso de la Revolución de Octubre y derrocar al régimen de Ebert.

El socialista Gustav Noske fue designado Ministro de Defensa Nacional el 6 de enero y declaró: "Alguien tiene que ser el perro de caza", dando órdenes para lanzar una reacción armada contra los huelguistas y sus aliados, aunque aún Ebert trató de ganar tiempo requiriendo negociaciones con los sublevados espartaquistas. No obstante, al saber los delegados de Primer Congreso Soviético que Ebert y el SPD reclamaban participar en ese mismo Congreso, se rompieron todas las negociaciones el 8 de enero.

Reacción gubernamental[editar]

Funeral de Rosa Luxemburg

Los sublevados reclamaron entonces la dimisión inmediata del gobierno y ante ello el Canciller Friedrich Ebert solicitó de inmediato la ayuda del Ejército regular, aprovechando que la División Popular de la Marina partidaria de los sublevados se retiró a sus cuarteles antes de que llegara la guarnición de Potsdam, la cual seguía fiel al Ejército Regular. Por su parte, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg se pusieron al frente de la revuelta, tratando de ganar el apoyo de los soldados de los soviets, a fin que auxiliasen con sus armas a los obreros sublevados.[3]

El contraataque del Ejército dio comienzo el 9 de enero de 1919, al mando del general Walther von Lüttwitz, contando con apoyo de tropas leales el gobierno y con los Freikorps anticomunistas. Las luchas con los obreros sublevados iniciaron la llamada "Semana Sangrienta", causando combates urbanos en la capital alemana durante varios días y ransformando las vías públicas y plazas en campos de batalla. Los obreros espartaquistas, atrincherados en sus fábricas, no contaron con el apoyo masivo de soldados y de otros obreros, por lo cual difícilmente pudieron resistir el embate de las tropas regulares y de los Freikorps. Carentes de una adhesión masiva entre obreros y soldados, los espartaquistas fueron lentamente desalojados de sus posiciones, siendo muertos o capturados en combate por las fuerzas gubernamentales mejor armadas y organizadas.

Para el 15 de enero había quedado aplastado el levantamiento comunista en Berlín y las tropas del gobierno habían recuperado todos los puntos de la ciudad tomados por los espartaquistas. Los dos principales líderes de la Liga Espartaquista, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, fueron capturados por tropas regulares en la mañana de ese mismo día y asesinados de inmediato durante su traslado a la cárcel, siendo incierto el destino de sus cuerpos. Estos asesinatos desencadenaron por todo Alemania numerosos disturbios y motines que se saldaron con 5000 muertos, miles de represaliados y el asesinato de numerosos líderes de la izquierda.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Heinrich August Winkler (1998). . Weimar, 1918-1933: Die Geschichte der ersten deutschen Demokratie. Consultado el 28 de octubre de 2012.
  2. Richard Müller: Historia de la Revolución Alemana (Geschichte der deutschen Revolution) Tomo 3, página 30. Consultado el 28 de octubre de 2012.
  3. Heinrich Hannover, Elisabeth Hannover-Drück: Der Mord an Rosa Luxemburg und Karl Liebknecht (El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Documentación de un crimen político). 1972. Consultado el 28 de octubre de 2012

Enlaces externos[editar]