Béla Kun
Béla Kun (nacido Cohn Béla) (Szilágycseh, Transilvania (actual Rumania), 20 de febrero de 1886 - URSS, 29 de agosto de 1938), destacado político comunista húngaro de origen judío que gobernó Hungría durante un breve período en 1919.
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Comienzos[editar]
Nacido en el seno de una familia burguesa, judía no practicante,[1] Kun recibe en su infancia frecuentes palizas de su padre, un borracho pendenciero notario del pueblo.[1]
Estudia en un reputado instituto, donde ha de recibir apoyo por su bajo nivel académico[1] y donde su madre le envía todo el dinero que puede. La familia vive en la pobreza.[1]
Kun, problemático en la escuela,[1] abandona sus estudios universitarios de abogado para trabajar como periodista.[1]
En 1913 se casó con la maestra de música Iren Gal, trabajando ya en organizaciones socialistas.[1] Se hizo socialdemócrata y amigo de Endre Ady y otros intelectuales de izquierda. Reclutado por el ejército austro-húngaro, cayó prisionero de las tropas rusas luchando durante la I Guerra Mundial, a comienzos de 1916.[1] Su contacto con la revolución rusa le hizo un ferviente bolchevique, conoció a Lenin y al acabar la guerra marchó como comunista a Hungría con el propósito de participar en la revolución.
Kun en Rusia[editar]
Enviado a un campo de prisioneros en Tomsk (Siberia) en mayo o junio de 1916, Kun forma un grupo de debates y lecturas marxistas.[1]
Es liberado del campo de prisioneros tras la Revolución de febrero de 1917,[1] pero permanece en Tomsk.
Afiliado al Partido Comunista Ruso (el que luego se denominaría Partido Comunista de la Unión Soviética) en dicha ciudad en 1916,[1] miembro del comité del partido en 1917, Kun trabaja como periodista y propagandista.[1]
La primera semana de enero de 1918 Kun llegaba a Petrogrado desde el campo de prisioneros de Tomsk en Siberia. Se ofreció a trabajar en un periódico de lengua magiar en el departamento de propaganda internacional del Comisariado de Asuntos Exteriores. Al poco tiempo ya era uno de los portavoces destacados de los prisioneros húngaros en Rusia. Desde enero a octubre, cuando se desata la revolución en Hungría, Kun desempeña gran número de tareas junto a los bolcheviques: en enero es nombrado organizador de los prisioneros de guerra húngaros, más tarde dirige la resistencia húngara al avance alemán tras el fracaso de las conversaciones de Brest-Litovsk, funda la sección húngara del Partido Comunista Ruso, del que es elegido presidente; dirige a las tropas húngaras y letonas contra los socialrevolucionarios en julio y, finalmente, crea el 4 de noviembre de 1918 el Partido Comunista Húngaro, en Moscú.[2]
A finales de noviembre, regresa junto con otros comunistas húngaros a Hungría, donde el partido es refundado, contando con escasos afiliados.[2]
La revolución húngara y la república popular[editar]
La victoria de la revolución de octubre en Rusia tuvo un efecto electrizante en Hungría. La agitación antibélica de los bolcheviques durante las negociaciones de paz de Brest-Litovsk encontró un gran eco entre las masas de trabajadores, campesinos y soldados cansados de la guerra. La reivindicación de «paz sin anexiones, ni indemnizaciones» halló eco en las fábricas, en los pueblos y en las trincheras. El fermento en las fábricas se expresó en una huelga general contra la guerra, el 18 de enero de 1918 en Budapest. Los mítines eran masivos y además participaban muchos soldados.
El 20 de junio de 1918, varios trabajadores fueron heridos por los disparos de la policía y estalló otra huelga general. La caída del frente búlgaro provocó una nueva oleada de deserciones, que se convertiría en una auténtica sangría para el ejército. Se produjeron insurrecciones y motines en el ejército y en la armada. Las bandas de desertores armados se unían a los huelguistas y campesinos en sus choques con la policía y participaban en las ocupaciones de tierras. Cuando ya era evidente que la guerra estaba perdida, los motines se generalizaron.
El 17 de octubre el conde Tisza, completamente desmoralizado, anunció: «Hemos perdido la guerra».[3] El 28 de octubre hubo una manifestación en Budapest para exigir la independencia de Hungría. El 29 de octubre se proclamó la república. El 30 de octubre estalló en Budapest una insurrección de trabajadores, soldados, marineros y estudiantes. Al caer la noche del 30 de octubre, los insurgentes habían ocupado todas las posiciones estratégicas[4] y liberado a todos los prisioneros políticos.
Envalentonados por el éxito, los trabajadores tomaron las calles para defender sus reivindicaciones de clase, a pesar de los frenéticos llamamientos a la calma que les hacían sus dirigentes. El 4 de noviembre Bela Kun fundó el Partido Comunista de Hungría. El 16 de noviembre se celebró una gigantesca manifestación en la que participaron cientos de miles de personas a las puertas del parlamento para exigir la república socialista. Para pacificar a las masas, el nuevo Gobierno del Conde Mihály Károlyi aprobó la reforma agraria; el objetivo era distribuir la tierra entre los campesinos, y el Gobierno compensaría económicamente a los antiguos propietarios. El propio Károlyi era un terrateniente y entregó sus tierras al campesinado.
El 24 de noviembre de 1918 Kun fundó una nueva publicación, Vörös Ujság («Noticias rojas»), extremadamente crítica con el Gobierno,[5] llegando a ser reprendido por Lenin, que interpretó que las críticas auguraban un golpe de Estado prematuro.[5]
Ya el 5 de febrero de 1919 el partido planeaba hacerse con el poder mediante un golpe de Estado, desoyendo los consejos de Lenin.[2]
Las movilizaciones obreras se ampliaron y, para tratar de detenerlas, el 22 de febrero de 1919 fue apaleada una manifestación comunista. Bela Kun fue detenido junto a la mayoría de los dirigentes comunistas,[2] brutalmente golpeado[5] y acusado de alta traición. Cuatro policías resultaron muertos en el choque entre manifestantes y policía y Kun fue detenido junto a otros partidarios, siendo liberado cuando la prensa denunció su maltrato.[5] Durante su arresto le lanzaron ofensas antisemitas, recriminándolo porque su padre era judío. Todo esto no hizo sino convertir a Bela Kun en un héroe y concentrar en él toda la simpatía popular. El número de simpatizantes del partido, antes insignificante, creció.[5]
La república soviética[editar]
El gobierno de Károlyi sólo era nominal. No contaba con el apoyo del Ejército. Las armas estaban en manos de los trabajadores. La economía había colapsado. El control obrero se estableció en varias fábricas. Al tiempo Károlyi se vio presionado militarmente por los aliados, que exigían a Hungría aceptar una nueva frontera y al recibir un ultimátum dimitió.[2] Los socialdemócratas, sintiéndose incapaces de gobernar sin el apoyo de los comunistas, liberan a Kun y forman un gobierno en el que son mayoría.[2]
El 21 de marzo de 1919, se proclamó la República Soviética Húngara.[2] El Partido Comunista decidió unirse a los socialdemócratas y formar un Partido Socialista.[2] Las primeras elecciones húngaras con sufragio universal para mayores de 18 años, se llevaron a cabo en abril; la jornada de trabajo de 8 horas; la educación gratuita y la entrega a los trabajadores de palacios, hoteles y sanatorios particulares, fueron las medidas inmediatas del gobierno revolucionario.
El gobierno socialista nacionalizó la banca, la gran industria y las grandes propiedades rurales.[6] Fue precisamente la negativa del gobierno a repartir las tierras entre los campesinos lo que hizo que la oposición al nuevo régimen creciese entre estos, aumentando las dificultades de abastecimiento de las ciudades (ya escaso por la guerra) y dando lugar a revueltas contra el gobierno.[2] La gestión económica fue caótica: el viceministro de comercio ordenó el cierre de todos los comercios y negocios, y abolió la propiedad privada. Aunque el decreto fue abrogado al poco, el comercio cesó.[2] La producción industrial cayó un 25%.[6] A la mala gestión se unió el bloqueo aliado, que no había terminado con la guerra mundial.[6] La falta de crédito obligó al gobierno a la impresión de moneda que causó inflación y el rechazo del pago en papel por el campesinado.[7] La situación alimentaria desesperada de las ciudades y las actividades contrarrevolucionarias hicieron que Kun estableciese hacia el final de su gobierno destacamentos de expropiación forzosa de carácter terrorista (los "chicos de Lenin") al mando de Tibor Szamuelly, que empeoraron aún más la imagen del gobierno, sobre todo entre el campesinado que se veía obligado a entregar sus productos a la fuerza.[7]
Al principio obtuvo importantes victorias sobre el ejército checo y consiguió el 16 de junio establecer transitoriamente una república soviética en Eslovaquia.[6] Muchos de los 8.000 soldados checos se negaron a luchar y desertaron en masa en los Cárpatos, hacia Galitzia, donde les esperaba la encerrona de los soldados polacos.
El 24 de junio, algunos oficiales anticomunistas intentan dar un golpe de Estado, pero fracasan.[8] Kun reacciona violentamente, y se crean tribunales revolucionarios, siendo ejecutadas cientos de personas, en un período que se conoce como el «terror rojo». Aun así, no hubo en Hungría una organización comparable a la Checa rusa.[2]
El ejército rumano invadió Hungría e impuso un régimen de represión contrarrevolucionaria que costó la vida a 5000 trabajadores socialistas y comunistas.[cita requerida] El Gobierno soviético de Kun, apoyado en principio aún por los conservadores por su oposición a las cesiones territoriales, cayó ante la derrota frente a los rumanos,[7] que se encontraban a las puertas de la capital.[9] El 1 de agosto de 1919 dimitió, cediendo el poder a un nuevo gabinete formado por dirigentes sindicales.[9] Parte del Gobierno dimitido pasó a la clandestinidad, mientras que Kun esa noche recibió la noticia de que Austria le concedía asilo a él y algunos otros partidarios.[10] Huyó en dos trenes junto a sus colegas, abucheado y atacado por opositores de camino a la estación,[11] y llegó a Viena a primeras horas del día siguiente.[6] [11]
Le sucedió en el gobierno Gyula Peidl, en un gabinete dominado por sindicalistas.[6] [11]
Exilio[editar]
En el Comintern[editar]
Tras pasar un año en diversos campos, prisiones y hospitales austriacos, Kun regresó a Petrogrado el 12 de agosto de 1920. Había logrado llegar a la URSS tras abandonar Austria en junio de 1920, cuando temió ser deportado a Hungría, donde había comenzado el juicio a los comisarios comunistas capturados por el nuevo Gobierno.[12] Después de ser retenido en la frontera por la policía alemana, que trató en vano de devolverle a Austria, y evitar ser detenido como rehén a cambio de la liberación de los presos estadounidenses en la URSS, el 30 de julio las autoridades alemanas le permitieron pasar a territorio soviético.[12]
En Rusia recibe duras críticas por su labor al frente de la República Soviética Húngara[1] pero es rápidamente enviado al frente sur donde logra la cooperación de las tropas anarquistas campesinas de Néstor Majnó contra el ejército de Piotr Wrangel.[1]
Tras la ocupación de Crimea a finales de 1920, es nombrado presidente del consejo crimeo, donde, traicionando la promesa que se les había hecho a los soldados enemigos que se habían rendido, ordena ejecutar a varios miles incurriendo en la ira de la jefatura soviética.
En 1921 es transferido a Alemania, donde consigue dar un golpe de Estado en marzo, fracasado tras diez días de disturbios, a pesar de la oposición de parte de la dirección del partido en Alemania.[1] Varios miles de trabajadores son arrestados, 145 mueren en la intentona y Kun es llamado a Moscú a principios de abril, donde sufre un ataque al corazón tras entrevistarse con Lenin.[1]
Bela Kun logró huir a la Unión Soviética, donde tras colaborar con la Internacional Comunista por veinte años, cayó en desgracia con Stalin. Detenido en junio de 1937,[1] acusado de trotskismo, desviacionismo y traición en sus actividades en la Internacional, murió durante las purgas estalinistas en noviembre de 1939,[2] tras ser deportado al gulag.
Notas y referencias[editar]
- ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p Völgyes,Iván:Hungary in Revolution, 1918-19: Nine Essays, página 170. University of Nebraska Press (1971)
- ↑ a b c d e f g h i j k l Volgyes, Ivan: "The Hungarian Dictatorship of 1919: Russian example versus Hungarian Reality", East European Quarterly. 4 (March): 58-71. 1970
- ↑ Vermes (1986), p. 444
- ↑ Vermes (1986), p. 452
- ↑ a b c d e Szilassy (1971), p. 31
- ↑ a b c d e f Szilassy, Sándor: "Hungary at the Brink of the Cliff 1918-1919", East European Quarterly 3(1), 1969, s.95-109
- ↑ a b c Macartney, C. A.:"Hungary Since 1918", The Slavonic and East European Review 7:21 (1929)
- ↑ Balogh, Eva S: "Istvan Friedrich and the Hungarian coup d'etat of 1919: A Reevaluation," Slavic Review 35:2 (1976)
- ↑ a b Szilassy (1971), p. 46
- ↑ Szilassy (1971), p. 47
- ↑ a b c Szilassy (1971), p. 49
- ↑ a b Szilassy (1971), p. 104
Bibliografía[editar]
- Szilassy, Sándor (1971) (en inglés). Revolutionary Hungary 1918-1921. Danubian Press. pp. 141. ISBN 9780879340056.
- Vermes, Gabor (1985) (en inglés). Istvan Tisza. East European Monographs. pp. 627. ISBN 9780880330770.
Enlaces externos[editar]
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