Rumania durante la Primera Guerra Mundial

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Campaña rumana
Frente Balcánico en la Primera Guerra Mundial
Romanian troops at Marasesti in 1917.jpg
Tropas rumanas en Mărăşeşti en 1917.
Fecha 27 de agosto de 1916 - diciembre de 1917, noviembre de 1918
Lugar Rumanía
Resultado Victoria de los Imperios Centrales, Armisticio de Focşani, Tratado de Bucarest (1918), Victoria de la Triple Entente, Tratado de Versalles (1919)
Beligerantes
Flag of Bulgaria.svg Bulgaria
Bandera de Imperio alemán Imperio Alemán
Bandera de Imperio austrohúngaro Imperio Austrohúngaro

Bandera otomana Imperio Otomano
Bandera de Rumania Reino de Rumanía
Bandera de Rusia Imperio Ruso
Comandantes
Bandera de Imperio alemán Erich von Falkenhayn
Bandera de Imperio alemán August von Mackensen
Flag of Bulgaria.svg Nikola Zhekov
Flag of Bulgaria.svg Panteley Kiselov
Flag of Bulgaria.svg Stefan Toshev
Bandera de Imperio austrohúngaroFranz Conrad von Hötzendorf
Bandera otomana Hilmi Paşa
Bandera de Rumania Constantin Prezan
Bandera de Rumania Alexandru Averescu
Bandera de Rumania Eremia Grigorescu
Bandera de Rumania Ioan Culcer
Bandera de Rusia Aleksei Brusilov
Bandera de Rusia Andrei Zayonchkovski
Bandera de Rusia Dmitry Shcherbachev
Fuerzas en combate
Bandera de Imperio alemán Cifra desconocida
Bandera de Imperio austrohúngaro Cifra desconocida
Flag of Bulgaria.svg 143.049[1]
Bandera otomana 20.000[2]
Bandera de Rumania 658.088 (al comienzo)[3]
Bandera de Rusia Cifra desconocida
Bajas
Desconocidas Bandera de Rumania >535,706 por todos los conceptos[4]

La Campaña de Rumanía fue una campaña militar parte del Frente Balcánico durante la Primera Guerra Mundial, que enfrentó al Reino de Rumanía y al Imperio Ruso por una parte con los ejércitos de los Imperios Centrales.

Antecedentes[editar]

La Triple Alianza y la postura del rey y del gobierno[editar]

En el Reino de Rumanía regía una dinastía de la Casa de Hohenzollern desde 1866. El Rey de Rumania, Carol I de Hohenzollern, había firmado un tratado secreto con Alemania y el Imperio Austrohúngaro, conocido como Triple Alianza, en 1883 que estipulaba que Rumanía se comprometía a ir a la guerra sólo en el caso de que el Imperio Austrohúngaro fuese atacado.

Una vez comenzada la guerra mundial, Carol deseaba entrar como aliado de las Potencias Centrales, sus aliados de 1883, mientras que la opinión pública rumana (dominada por la clase media y la nobleza en un país con un 80% de analfabetos sin derecho a voto)[5] y los partidos políticos se mostraron a favor de unirse a la Triple Entente. Así, Rumania se mantuvo neutral cuando estalló la guerra, argumentando ante sus teóricos aliados que Austria-Hungría había iniciado la guerra y, en consecuencia, Rumania no tenía ninguna obligación formal para unirse a ellos, dado que su compromiso se limitaba a conflictos causados por un ataque a Austria-Hungría.

Negociaciones con los dos bandos[editar]

Para entrar en la guerra al lado de los aliados Rumanía exigía el reconocimiento de sus derechos sobre el territorio de Transilvania, que se hallaba controlado por Austria-Hungría desde el siglo XVII, a pesar de que los rumanos formaban la mayoría en el territorio (véase Historia de Transilvania). Los aliados aceptaron los términos a finales del verano de 1916 (véase Tratado de Bucarest (1916)). Si Rumania hubiese tomado partido por los Aliados a principios de año, antes de la Ofensiva Brusilov, tal vez esta no hubiese fracasado.[6] Rumanía desconfiaba, sin embargo, del Imperio Ruso, que había aprovechado la guerra con el Imperio Otomano en 1877 para anexionarse Besarabia. Según algunos historiadores militares de América, Rusia retrasó la aprobación de las demandas de Rumania debido a la preocupación por los proyectos territoriales rumanos sobre Besarabia, que contaba con una mayoría rumana.[7] Según el historiador británico John Keegan, antes de la entrada en guerra de Rumanía ya los aliados habían acordado en secreto no permitir la expansión territorial de Rumania cuando terminase la guerra.[8]

En 1915, el teniente coronel Christopher Thompson, que hablaba francés con fluidez, fue enviado a Bucarest como agregado militar británico a propuesta de Kitchener para facilitar la entrada de Rumanía en la contienda. Una vez en el país Thompson opinó que Rumanía, con un ejército mal armado y sin preparación adecuada, sería incapaz de mantener una guerra en dos frentes contra Austria-Hungría y Bulgaria se convertiría en una carga y no una ventaja para los Aliados. Esta opinión fue desechada por Whitehall, y Thompson firmó un convenio militar con Rumania el 13 de agosto de 1916. A finales de 1916 hubo de tratar de mitigar las consecuencias de los reveses de Rumania en el frente, y supervisó la destrucción de los pozos de petróleo de Rumania para evitar que cayesen en manos de Alemania.[9]

En el verano de 1916 el gobierno de Brătianu decidió que no podía retrasar la entrada de Rumanía en la guerra sin perder la oportunidad de obtener ganancias territoriales de la misma. La Ofensiva Brusilov contra Austria-Hungría había debilitado tanto a ésta que era probable que solicitase la paz, desapareciendo la posibilidad de lograr la adquisición de Transilvania al no desintegrarse el imperio.[10] Además, Alemania se encontraba aparentemente enfrascada en las grandes batallas del frente occidental y la Entente se mostró dispuesta a desencadenar grandes ofensivas que ayudasen al avance de las tropas rumanas y a abastecerlas, además como a aceptar finalmente las exigencias territoriales rumanas.[10]

Acuerdo con la Entente[editar]

El gobierno rumano firmó un tratado con los aliados el 17 de agosto de 1916 y declaró la guerra a las Potencias Centrales el 27 del mismo mes.[10] El Ejército Rumano era bastante grande, más de 500.000 hombres repartidos en 23 divisiones. Sin embargo, sus oficiales habían recibido escasa formación y estaban mal equipados, mientras que más de la mitad de las tropas apenas habían recibido instrucción. Además, el jefe del estado mayor alemán, general Erich von Falkenhayn, conjeturó que Rumanía acabaría combatiendo de lado de la Entente y ordenó que se preparasen planes para lidiar con ella. Gracias a la ocupación previa del Reino de Serbia en 1915, el fracaso de las operaciones de la Entente en Grecia y a los intereses territoriales por Dobrogea, los ejércitos búlgaros y otomanos también estaban dispuestos a marchar contra Rumanía.

El alto mando alemán, no obstante, estaba seriamente preocupado por la posibilidad de que Rumania entrara en la guerra del lado de sus enemigos, como reflejó el propio Hindenburg:[11]

Es cierto que un estado tan relativamente pequeño como Rumania nunca antes había tenido un papel tan importante y, de hecho, tan decisivo en la historia mundial en un momento tan favorable. Jamás antes dos grandes potencias como Alemania y Austria se encontraron tan a merced de los recursos militares de un país que apenas cuenta una vigésima parte de la población de los dos grandes estados. A juzgar por la situación militar, era de esperar que Rumania no tenía más que avanzar donde quisiese para decidir la guerra mundial en favor de las potencias que habían estado lanzándose contra nosotros en vano durante años. Así, todo parecía depender de que Rumania estuviese dispuesta a hacer uso de su ventaja momentánea.

El nuevo frente transilvano contaba por parte de los Imperios Centrales únicamente con 34.000 miembros de los cuerpos de guardafronteras, gendarmería y tropas de la reserva.[10] En el sur, sin embargo, había grandes fuerzas búlgaras reforzadas por tropas alemanas, todas al mando del conquistador de Serbia, von Mackensen.[12]

El ejército rumano, por su parte, dependía completamente de sus aliados occidentales para sus suministros de guerra y del deficiente y saturado sistema de transporte ruso para su abastecimiento.[12] Contaba además con las prometidas ofensivas aliadas para impedir que los Imperios pudiesen concentrar sus ejércitos para aplastar Rumanía.[12] Sus tropas, además, estaban mal entrenadas y equipadas y contaban con un cuerpo de oficiales deficiente.[12] Las tácticas rumanas estaban, asimismo, anticuadas.[12]

La entrada en guerra de Rumanía, agosto de 1916[editar]

Avance en Transilvania[editar]

Cartel propagandístico británico celebrando la entrada de Rumanía en la guerra en el bando de la Entente.
La invasión rumana de Austria-Hungría, agosto de 1916.

En la noche del 27 de agosto de 1916, tres ejércitos rumanos (I, II y Del Norte) se desplegaron de acuerdo al plan de campaña (llamado "Hipótesis Z", que contenía también los objetivos políticos de la campaña),[13] atacando Transilvania a través de los pasos de montaña de los Cárpatos. El III Ejército debía cubrir el sur del país y proteger el avance en el norte, a donde se destinarían el 80% de las fuerzas.[13]

Los ataques lograron avances frente al débil I Ejército Austrohúngaro, que se retiró de las montañas. En un tiempo relativamente corto, las ciudades de Braşov, Făgăraş y Miercurea Ciuc fueron capturadas y las tropas rumanas alcanzaron las afueras de Sibiu. En todas partes, las tropas rumanas fueron calurosamente recibidas por la población rumana, que les proporcionó una ayuda considerable en términos de servicios, alojamientos, o de guía. Pero el Imperio Austrohúngaro envió cuatro divisiones para reforzar sus líneas y, para mediados de septiembre, se detuvo la ofensiva rumana. Los rusos prestaron a Rumanía tres divisiones para las operaciones en el norte de Rumanía, pero escasos suministros.

Lucha en el sur[editar]

Mientras los ejércitos rumanos avanzaban en Transilvania, los Imperios Centrales contraatacaron en el sur. El general alemán August von Mackensen, al mando de un ejército multinacional (varias divisiones búlgaras. una brigada alemana y el IV Cuerpo de Ejército Otomano compuesto de 2 divisiones) se acercó a la Dobrudja tras los primeros choques con los rumanos.[14] Este ejército atacó hacia el norte desde territorio búlgaro desde el 3 de septiembre,[15] manteniéndose en la orilla derecha del Danubio y dirigiéndose hacia Constanţa. La guarnición rumana de Turtucaia, rodeada por tropas búlgaras (reforzadas por una columna alemana) se rindió el 6 de septiembre (véase: Batalla de Turtucaia (1916)),[16] tras únicamente 3 días de combates, perdiendo los rumanos cerca de un cuarto de sus tropas en el frente sur y desencadenándose una ola de pánico en la capital.[17] El III Ejército Rumano hizo nuevos intentos de resistir la ofensiva del enemigo en Silistra, Bazargic, Amzacea y Topraisar, pero tuvo que retirarse bajo la presión de las fuerzas enemigas, superiores. Las victorias de Mackensen se vieron favorecidas por la falta de cumplimiento por parte de los aliados de la Entente de su compromiso de desencadenar una ofensiva en el frente de Salónica que aliviase o impidiese el ataque búlgaro y la insuficiencia de las tropas rusas destinadas al frente sureste.[16]

El plan rumano estipulaba que de los 142.523 hombres destinados el frente sur sólo la mitad se concentrarían en las áreas más expuestas al ataque búlgaro, permaneciendo la otra mitad en la orilla rumana del Danubio.[18] Tras 10 días y gracias a la llegada de importantes refuerzos rusos, debían también tomar la ofensiva y destruir a los ejércitos búlgaros. El plan daba prioridad a la ocupación rumana de Transilvania, objetivo político, frente a los puramente militares, sin tener en cuenta probabilidad de un ofensiva germano-búlgara como la que Mackensen llevó a cabo.[18]

El 15 de septiembre, el Consejo de Guerra de Rumanía decidió suspender la ofensiva de Transilvania y concentrarse en destruir el grupo de ejércitos de Mackensen en el sur.[16] [19] El plan para llevarlo a cabo se denominó Maniobra de Flămânda) y consistía en un ataque a la retaguardia de las fuerzas de los Imperios Centrales mediante el cruce del Danubio en Flămânda, coincidente con una ofensiva ruso-rumana en Dobrudja hacia Cobadin y Kurtbunar.[20] El 1 de octubre dos divisiones rumanas lograron cruzar el río en Flămânda y establecer una cabeza de puente de 14 kilómetros de ancho y 4 de profundidad, que tomó al enemigo por sorpresa.[20] El mismo día se desencadenó la ofensiva ruso-rumana complementaria en el frente de la Dobrudja, que no logró grandes progresos. Precisamente el fracaso en abrirse paso en esta zona, junto con una fuerte tormenta en el Danubio en la noche del 1 al 2 de octubre que dañó gravemente los pontones en Flămânda y la flotilla austrohúngara que impedía su reparación convencieron al general rumano Alexandru Averescu de la conveniencia de cancelar el plan,[20] lo que tendría graves consecuencias para el resto de la campaña.

Refuerzos rusos al mando del general Andrei Zaionchkovsky lograron llegar a la zona para tratar de detener el avance de Mackensen antes de que este cortase el ferrocarril entre Constanţa y Bucarest. Hubo intensos combates, con ataques y contraataques hasta el 23 de septiembre.

El fracaso del ataque en Macedonia[editar]

El gobierno rumano, sospechando que los búlgaros podrían utilizar su ataque a Transilvania para tratar de recuperar la Dobruja perdida en la Segunda Guerra Balcánica con apoyo austro-alemán, solicitaron el desencadenamiento de una ofensiva en el Frente de Macedonia que impidiese a las Potencias Centrales concentrar sus tropas contra el sur de Rumanía. El 17 de agosto de 1916 se firmaba en Bucarest un acuerdo que comprometía a la Entente a llevar a cabo tal ofensiva, aunque con gran reticencia británica.[21]

El ataque estaba previsto para el 20 de agosto pero el propio día 17 los búlgaros atacaron las líneas de la Entente en Macedonia, retrasándose así la ofensiva prometida al gobierno rumano hasta el 12 de septiembre de 1916.[21] Una vez iniciada obtuvo un éxito notable, llegando cerca de Monastir en 2 de octubre y tomando la ciudad el 11 de noviembre.[21] La falta de reservas no permitió un avance mayor hasta 1918[21] y, en cualquier caso, el ataque no impidió que Rumanía fuese efectivamente acometida por el norte y por el sur y no tuvo consecuencias en la campaña rumana.[21]

La contraofensiva de las Potencias Centrales (septiembre-diciembre de 1916)[editar]

El mariscal francés Joffre pasa revista a tropas rumanas.

El mando supremo de la campaña por parte de los Imperios Centrales se hallaba entonces en manos de Falkenhayn (que acababa de ser destituido como Jefe del Estado Mayor alemán)[22] que comenzó el contraataque en Transilvania el 18 de septiembre. El primer asalto lo sufrió el I Ejército Rumano cerca de la ciudad de Haţeg, que detuvo su avance. Ocho días después dos divisiones de montaña alemanas casi logran aislar una avanzadilla rumana en las cercanías de Nagyszeben (actualmente Sibiu). Derrotados, los rumanos se retiraron a las montañas y los alemanes pudieron capturar el paso de Turnu Roşu. El 4 de octubre, el II Ejército Rumano atacó el territorio de la monarquía austrohúngara en Brassó (la actual Braşov), pero el ataque fue repelido y el contraataque los obligó a retirarse aquí también. El IV Ejército Rumano, en el norte del país, se retiró sin mucha presión de las tropas austrohúngaras de modo que el 25 de octubre el ejército rumano se encontraba de regreso en sus fronteras en todo el frente.

El contraataque de las Potencias Centrales, septiembre-octubre de 1916.
El general búlgaro Toshev y el otomano Hilmi Paşa contemplan los combates en los alrededores de Medgidia.
Operaciones militares en Rumanía entre noviembre de 1916 y enero de 1917.
La caballería del comandante Falkenhayn entra en Bucarest, 6 de diciembre de 1916.

En el frente búlgaro el general Mackensen lanzó una nueva ofensiva el 20 de octubre, después de un mes de preparativos minuciosos, y su ejército derrotó a las tropas ruso-rumanas al mando de Zaionchkovsky. Las tropas de este hubieron de evacuar Constanţa, que fue ocupada por las tropas enemigas el 22 de octubre. Tras la caída de Cernavodă la defensa de la Dobrudja no ocupada por el enemigo quedó en manos de los rusos, que fueron retirándose paulatinamente hacia las marismas del delta del Danubio. La desmoralización y falta de abastos de los rusos permitió entonces a Mackensen transportar secretamente a la mitad de sus tropas de vuelta a Svishtov en Bulgaria para preparar el cruce del Danubio.

En el frente transilvano, las fuerzas de Falkenhayn realizaron amagos de atacar los pasos de montaña defendidos por los rumanos para localizar posibles puntos débiles. Tras varias semanas, concentró sus mejores tropas, el Alpen Korps, en el sur, para atacar el paso de Vulcan. El asalto comenzó el 10 de noviembre e incluyó al futuro mariscal de campo Erwin Rommel, por entonces joven oficial del ejército alemán. Rommel dirigió el día 11 el ataque de la Compañía de Montaña de Württemberg al monte Lescului. La ofensiva consiguió hacer retroceder las defensas rumanas y el 26 las tropas alemanas ganaban la llanura valaca. Para entonces ya había nieve de las montañas y las operaciones pronto tendrían que suspenderse durante el resto del invierno. El IX Ejército de Falkenhayn también se abrió paso entre las montañas en otros puntos del frente y el ejército rumano se encontró en una situación crítica por la lucha constante y la escasez de suministros.

El 23 de noviembre, las mejores tropas de Mackensen cruzaron el Danubio en dos lugares cerca de Svishtov. Este ataque sorprendió a los rumanos y el ejército de Mackensen fue capaz de avanzar rápidamente hacia Bucarest, encontrando una resistencia escasa.[23] El ataque de Mackensen amenazaba con aislar la mitad del ejército rumano, por lo que el jefe del estad mayor rumano (el recientemente ascendido general Prezan) intentó un desesperado contraataque sobre la fuerza de Mackensen. El plan era audaz, utilizando todas las reservas del ejército rumano, pero se necesitaba la cooperación de las divisiones rusas para contener la ofensiva de Mackensen mientras la reserva rumana ocupaba la brecha entre Mackensen y Falkenhayn. Sin embargo, el ejército ruso no aprobó el plan y no apoyó el ataque. Sólo ante una petición del rey al zar se logró que tropas rusas acudieran a la defensa de la capital, pero en escaso número y muy lentamente, apenas participando en los combates alrededor de la misma.[24]

El 1 de diciembre, el ejército rumano siguió adelante con la ofensiva. Mackensen fue capaz de trasladar sus fuerzas para hacer frente al asalto repentino y las fuerzas de Falkenhayn respondieron con ataques en todo el frente. Tras tres días el ataque había sido rechazado y los rumanos se retiraban en todas partes. El gobierno rumano y la corte se trasladaron a Iaşi. La caballería de Falkenhayn capturó Bucarest el 6 de diciembre.[24] Las lluvias y las carreteras terribles fueron lo único que salvó a los restos del ejército rumano, que sufrió la captura de 150.000 de sus soldados, quedando únicamente 70.000 listos para formar parte del nuevo frente de los 560.000 movilizados.[24] La retirada rumana se convirtió en una desbandada, mezclándose los soldados con los refugiados que huían de los ejércitos invasores.[24]

Los rusos se vieron obligados entonces a enviar numerosas divisiones a la zona fronteriza para evitar una invasión del sur de Rusia. Treinta y seis divisiones de infantería y 11 de caballería, además de las 3 enviadas al comienzo de la campaña, hubieron de destinarse para sostener el frente rumano.[25] Esto suponía el 23% de las unidades de infantería y el 37% de las de caballería del frente ruso.[25] Los rusos hubieron de ocuparse de la práctica totalidad del frente rumano.[25] Tras diversos combates, el frente con el ejército austrohúngaro se estabilizó a mediados de enero de 1917. El ejército rumano continuaba luchando pero la mitad de Rumanía se hallaba bajo ocupación alemana.

Las bajas rumanas se estiman en alrededor de 250.000 (incluidos los prisioneros de guerra)[cita requerida]. Las pérdidas alemanas, austriacas, búlgaras y otomanas se estiman en 60,000.[cita requerida]

La contraofensiva de 1916 fue una hazaña impresionante para el ejército alemán y sus generales Falkenhayn y Mackensen[26] así como el ejército búlgaro[cita requerida] comandado por Stefan Toshev, Panteley Kiselov y Todor Kantardzhiev. Tras solamente 120 días de campaña dos tercios del territorio rumano había quedado en manos de los Imperios Centrales, únicamente 70.000 tropas rumanas quedaban guardando un frente de 30 km. de los 450.000 que habían entrado en combate y el ejército ruso se había visto obligado a destinar un millón de hombres a sostener el resto del frente.[27]

La campaña de 1917[editar]

Trincheras rumanas.

La lucha continuó en 1917 dado que la parte norte de Rumanía se mantuvo libre de tropas de los Imperios Centrales. Se aplicó una estrategia de triángulo, con el IV Ejército Rumano, que no había sido aniquilado en la campaña de 1916, defendiendo Iaşi desde las montañas moldavas, afrontando repetidos asaltos alemanes.

A la vez se llevaba a cabo una labor de reconstrucción del ejército rumano, que se realizó en Moldavia y no en Ucrania por insistencia del rey Fernando y del gobierno, a pesar de la postura rusa, que favorecía la última región. Tanto Francia como Gran Bretaña aportaron su ayuda a esta tarea. Entregaron a los rumanos 150.000 rifles, 2.000 ametralladoras, 1.300.000 granadas, 355 cañones y una misión militar francesa de asesoramiento, formada por 1.600 personas al mando del general francés Henri Mathias Berthelot, conocido en Rumanía como "taica Bertălău", supervisó el proceso y ayudó al entrenamiento de las nuevas formaciones. A finales de la primavera de 1917 el nuevo ejército rumano contaba con 400.000 hombres distribuidos en 15 divisiones de infantería y dos de caballería, con 12 escuadrones en su fuerza aérea. Los rusos habían destinado un millón de hombres al frente rumano.

El general alemán von Falkenhayn, en el frente transilvano.

En mayo las fuerzas ruso-rumanas pasaron al ataque como parte de la "Ofensiva de Kérenski". El desempeño del ejército rumano mejoró notablemente respecto del de 1916, sorprendiendo a sus aliados rusos, cuyas tropas se estaban volviendo menos fiables en parte por la propaganda bolchevique. Tras abrirse paso ante los austrohúngaros gracias a la Batalla de Mărăşti, los ruso-rumanos hubieron de detenerse ante el fracaso de la ofensiva en Rusia.[28] La posición rumana se volvió entonces peligrosa, habiéndose retirado 30 km. el VIII Ejército ruso que cubría el flanco rumano, sin haber participado en la ofensiva anterior.[29]

Mackensen trató entonces de contraatacar en Mărăşeşti, sin lograr avances[30] y una ofensiva simultánea en Oituz por parte de los austrohúngaros también fracasó.[31] En conjunto, estas operaciones representaron un triunfo para Rumanía, que mantenía los territorios de 1916 frente a las ofensivas del enemigo.

Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia y firmaron el Tratado de Brest-Litovsk Rumanía quedó aislada y rodeada por las Potencias Centrales y que tuvo más remedio que negociar un armisticio, firmado por los combatientes el 9 de diciembre de 1917, en Focşani.[32]

Última etapa[editar]

El Tratado de Bucarest[editar]

En febrero, a punto de lograr un tratado de paz con Ucrania, los Imperios amenazaron con romper el armisticio, mientras que Lenin ordenaba una ofensiva contra Rumanía por la ocupación por esta de Besarabia, en aquellos momentos territorio ruso.[33] Los gobiernos de la Entente, sin embargo, se negaron a creer que Rumanía no podía seguir combatiendo.[33] A pesar de ello los políticos rumanos comenzaron a remodelar el gobierno para comenzar las negociaciones de paz y obtener los mejores resultados posibles.[33] El mismo mes de febrero era nombrado primer ministro el general Averescu que, tras tratar en vano de lograr el mantenimiento de las promesas territoriales a Rumanía en caso de que firmase una paz separada, dio paso al germanófilo Alexandru Marghiloman en marzo.[34]

El 7 de mayo de 1918 Rumanía se vio obligada a firmar el Tratado de paz de Bucarest con los Imperios Centrales. Los alemanes fueron capaces de reparar los daños de los campos petrolíferos de Ploieşti y hacia el final de la guerra habían extraído un millón de toneladas de petróleo. También requisaron dos millones de toneladas de grano de los agricultores rumanos. Estos abastos fueron vitales para mantener a Alemania en la guerra hasta el final de 1918.[35]

Aparentemente, con la firma de la paz por Rumanía, las promesas de ganancias territoriales del tratado con la Entente desaparecían pero, ante el interés francés de volver a contar con el nuevo ejército rumano para un nuevo ataque a las debilitadas tropas austro-germanas en los Balcanes y como soporte a los Ejércitos Blancos rusos, se volvió a despachar al general Henri Berthelot, artífice de la reorganización del ejército rumano en 1917 y con gran prestigio en el país, para lograr su vuelta al combate.[36]

Rumanía vuelve a entrar en la guerra, noviembre de 1918[editar]

Archivo:WWI.gif
El frente rumano durante la Primera Guerra Mundial.

Después de la ofensiva de Tesalónica que logró forzar a Bulgaria a abandonar la guerra, Rumanía volvió a entrar en combate el 10 de noviembre de 1918,[36] un día antes de su final en el frente occidental.

Cambios territoriales y tratados de paz[editar]

El 28 de noviembre de 1918, los representantes rumanos de Bucovina votaron a favor de la unión con el Reino de Rumanía, seguida de la proclamación de la unión de Transilvania con el Reino de Rumanía del 1 de diciembre de 1918 por los representantes de los rumanos de Transilvania reunidos en Alba Iulia, mientras que los representantes de los sajones de Transilvania (minoría alemana) aprobaron la unión el 15 de diciembre en una asamblea en Mediaş.

El Tratado de Versalles reconoció estas declaraciones en el marco del derecho de autodeterminación de los pueblos (véase Catorce Puntos). También Alemania estuvo de acuerdo, en los términos del mismo Tratado (artículo 259), a renunciar a todas las prestaciones previstas por el Tratado de Bucarest en 1918.[37]

En diciembre Brătianu, nuevamente primer ministro, se había desplazado a París para encabezar la delegación rumana.[38] Allí pasó 6 meses defendiendo inflexiblemente la postura rumana, sin lograr, no obstante, todos los objetivos fijados en el tratado de 1916, aunque sí la anexión de Bucovina, Besarabia y Transilvania.[38]

El control rumano de Transilvania, que contaba con una población húngara de 1.662.000 habitantes (34%, según el censo de 1910), fue rechazado por la nueva Hungría surgida tras la guerra. Se desencadenó entonces una guerra entre la nueva República Soviética Húngara y el Reino de Rumanía, que formaba parte de una fuerza de la Entente que, junto con los ejércitos de Serbia y Checoslovaquia, atacó por todos los frentes a Hungría. La contienda terminó con una ocupación parcial rumana de Hungría. Las fuerzas rumanas al retirarse permitieron al almirante Miklos Horthy entrar en la capital y ser proclamado poco más tarde regente de Hungría.

Análisis militar de la campaña[editar]

Porcentaje de muertes de militares durante la Primera Guerra Mundial para la Entente.
Evolución de las fronteras de Rumanía entre 1859-2010, que muestra las ganancias territoriales rumanas tras la Primera Guerra Mundial.

La contraofensiva de las Potencias Centrales en 1916 fue una hazaña de ejército alemán y, particularmente, de sus generales Falkenhayn y Mackensen.[26] A pesar de las varias victorias tácticas rumanas a lo largo del año, no se pudo frenar el avance rápido alemán, debido en parte a la superioridad en entrenamiento y material de estas respecto a sus enemigas.[39] Rumanía entró en la guerra en un mal momento. La entrada en el lado de los aliados en 1914 o 1915 podría haber evitado la conquista de Serbia. Su participación a principios de 1916 podría haber permitido a la ofensiva Brusilov tener éxito.

La desconfianza era mutua entre Rumanía y Rusia, la única gran potencia que estaba en la posición de prestar ayudar directa a Rumanía, lo que no facilitó la cooperación entre los dos aliados. El desempeño de las tropas rusas, sobre todo al comienzo de la campaña, no fue brillante y, tras el estallido de la Revolución de Octubre, volvió a dejar en mala posición a Rumanía, que se vio obligada a solicitar un armisticio.

El general Vincent Esposito sostiene que el alto mando de Rumanía cometió graves errores estratégicos y operativos:[26]

Militarmente, la estrategia de Rumanía no podía haber sido peor. En la elección de Transilvania como objetivo inicial, el ejército rumano ignoraba al ejército de Bulgaria a su retaguardia. Cuando el avance a través de las montañas se detuvo, el alto mando se negó a ahorrar fuerzas en ese frente para permitir la creación de una reserva móvil con el contrarrestar los ataques posteriores de Falkenhayn. En ninguna parte del frente lograron los rumanos concentrar sus fuerzas lo suficiente como para alcanzar la superioridad necesaria.

El fracaso del frente de Rumanía para la Entente fue también el resultado de varios factores fuera del control de ésta. La fallida ofensiva en el Frente Macedonio no cumplió con las expectativas rumanas de garantizar su seguridad ante un posible ataque búlgaro.[40] Esto imposibilitó que pudiese rematar con éxito su ofensiva en Transilvania ya que obligó a Rumanía a destinar parte de las tropas de esta ofensiva a defender la Dobrudja.[41]

Además, los efectivos rusos no alcanzaron los 200.000 inicialmente solicitados por los rumanos.[42] Esto dejó a Rumanía en una situación difícil, con la Entente incapaz de proporcionar el apoyo que había prometido inicialmente, produciéndose una estabilización del frente en vez de la derrota definitiva de Austria-Hungría como pretendía originalmente la Entente.[39] Las sucesivas derrotas en la Dobruja parecen haberse debido tanto al mediocre mando ruso como a la escasa calidad de las tropas, tanto rusas como rumanas, destinadas a esta parte del frente.[43]

En el frente norte el IX Ejército ruso tardó demasiado en atacar a los austrohúngaros para que su acción ayudase a los rumanos, pero el Ejército del Norte rumano, contiguo se portó de forma mediocre.[44] El transporte entre Rusia y Rumanía tampoco fue eficaz, tanto por problemas técnicos como por las continuas disputas entre ambos países.[44]

Notas y referencias[editar]

  1. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 792
  2. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 283
  3. România în războiul mondial (1916-1919), vol. I, pag. 58
  4. http://www.pbs.org/greatwar/resources/casdeath_pop.html
  5. Torrey (1998), p. 12
  6. Cyril Falls, The Great War p. 228
  7. Vincent Esposito, Atlas of American Wars, Vol 2, text for map 37
  8. John Keegan, The First World War, pg. 306
  9. To Ride the Storm: The Story of the Airship R.101 by Sir Peter G. Masefield, pages 16-17 (1982, William Kimber, London) ISBN 0-7183-0068-8
  10. a b c d Torrey (1998), p. 139
  11. Paul von Hindenburg, Out of My Life, Vol. I, trans. F.A. Holt (New York: Harper & Brothers, 1927), 243.
  12. a b c d e Torrey (1998), p. 140
  13. a b Torrey (1998), p. 141
  14. Българската армия в Световната война 1915 - 1918, vol. VIII , pag. 282-283
  15. Torrey (1998), p. 158
  16. a b c Torrey (1998), p. 155
  17. Torrey (1998), p. 159
  18. a b Torrey (1998), p. 142
  19. Torrey (1998), p. 165
  20. a b c Torrey (1998), p. 167
  21. a b c d e Torrey (1998), p. 134
  22. Torrey (1998), p. 168
  23. Torrey (1998), p. 247
  24. a b c d Torrey (1998), p. 249
  25. a b c Torrey (1998), p. 185
  26. a b c Vincent Esposito, Atlas of American Wars, Vol 2, text for map 40
  27. Torrey (1998), p. 252
  28. Torrey (1998), p. 279
  29. Torrey (1998), p. 281
  30. Torrey (1998), p. 284
  31. Torrey (1998), p. 287
  32. Torrey (1998), p. 219
  33. a b c Torrey (1998), p. 223
  34. Torrey (1998), p. 224
  35. John Keegan, World War I, pg. 308
  36. a b Torrey (1998), p. 225
  37. Articles 248 - 263 - World War I Document Archive
  38. a b Torrey (1998), p. 230
  39. a b http://ro.wikisource.org/wiki/R%C4%83sboiul_pentru_%C3%AEntregirea_neamului_rom%C3%A2nesc_%281916_-_1919%29#R.C4.83sboiul_Rom.C3.A2niei.
  40. Torrey, Romania and World War I, p. 27
  41. Istoria României, Vol. IV, p. 366
  42. Torrey, Romania and World War I, p. 65
  43. Torrey (1998), p. 240
  44. a b Torrey (1998), p. 245

Bibliografía[editar]

  • Esposito, Vincent (ed.) (1959). The West Point Atlas of American Wars - Vol. 2; maps 37-40. Frederick Praeger Press.
  • Falls, Cyril. The Great War (1960), pp. 228-230.
  • Keegan, John. The First World War (1998), pp. 306-308. Alfred A. Knopf Press.
  • Torrey, Glenn L. (1998). Romania and World War I (en inglés). Center for Romanian Studies. p. 400. ISBN 9789739839167. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]