Historia de Berlín

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Berlín y Cölln en 1270.
Puerta de Brandeburgo en la actualidad.
La Opera y Unter den Linden, pintura de Gärtner.
Federico II.
Berlín en 1800.

La historia de Berlín, actual capital de Alemania, se inicia con la unión de dos pueblos fundados alrededor de los años 1200, Berlín y Cölln (en la actual isla de los museos), que se unen en 1307 en una ciudad que guarda el nombre de Berlín.

En 1415 la ciudad es elegida capital del estado de Brandeburgo, a la sazón un principado que formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico.

Berlín y los Hohenzollern[editar]

Berlín en 1951.
Monumento a Guillermo I frente al Palacio Real, que al igual que el monumento fue destruido por el gobierno de la RDA en 1950.
La Plaza de la Gendarmería hacia 1900 (fue reconstruida después de la guerra).
El Konzerthaus Berlin de Schinkel, reconstruido.
Berlín en 1945.
La célebre avenida Unter den Linden.
Deutschlandhalle, arena construida durante la Alemania nazi, aún en servicio.
Quema de libros en la plaza de la ópera (1933).
Potsdamer Platz hacia 1945.
Apertura de las Olimpiadas de 1936.
El Edificio del Reichstag después de los bombardeos.
Las "Trümmerfrauen", mujeres que limpiaron los escombros de los bombardeos.
El muro en 1975.
Caída del muro en 1989.
Panorama 2007 desde la torre de televisión.

El Reino de Prusia se estableció el 18 de enero de 1701 con la coronación de Federico I como rey de Prusia. Se constituyó del Electorado de Brandeburgo (gran beneficiado de la Paz de Westfalia) y el Ducado de Prusia, ambas bajo la dinastía de los Hohenzollern. De esta manera Berlín se convierte en la capital de Prusia.

Federico II el Grande, rey de Prusia, se alió con Francia (1740), aprovechando las dificultades de María Teresa I, lo que desató la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-48). En el transcurso de esa década formó un ejército de 150.000 hombres que convirtió a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo.

Austria, Francia, Rusia y Suecia se aliaron contra Prusia para frenar su desarrollo. En 1759, Prusia Oriental estaba en poder de los rusos, que habían tomado Berlín en el marco de la Guerra de los Siete Años. Sin embargo, el ascenso al trono ruso de Pedro III, príncipe de origen prusiano, impidió la derrota total de Prusia.

En 1806 Napoleón I llega con su ejército a Berlín en medio de la campaña militar que había expandido las fronteras del Primer Imperio Francés. Sin embargo, la ciudad no llegó a formar parte de dicho imperio, pues sólo fue ocupada militarmente pero no anexada. Napoleón entró en Berlín el 27 de octubre y visitó la tumba de Federico II, ordenando a sus mariscales quitarse el sombrero y diciendo: Si él estuviera vivo, nosotros no estaríamos aquí hoy. En total, a Napoleón le había llevado sólo 19 días desde el comienzo de su ataque contra Prusia hasta el final de la guerra con la conquista de Berlín.

El Decreto de Berlín fue promulgado por Napoleón el 21 de noviembre. En él se prohibía la importación de bienes británicos a los países europeos aliados o dependientes de Francia, con lo cual se estableció el Bloqueo Continental o Sistema continental en Europa.

El arquitecto Friedrich Schinkel diseñó emblemáticos edificios durante la primera mitad del siglo XIX, aunque muchas de sus obras fueron destruidas posteriormente.

Por ser Brandeburgo parte del reino de Prusia, Berlín se convierte en capital del Imperio Alemán (en 1871) cuando liderada por Otto von Bismarck Prusia logra la Unificación alemana después de ganar ambas guerras contra Austria y Francia.

Con la derrota definitiva sufrida por Prusia en la Primera Guerra Mundial, la dinastía de los Hohenzollern llega a su fin, se establece la República de Weimar y desaparece el régimen monárquico. A principios del siglo XX y hasta el advenimiento del nazismo, la ciudad es un hervidero de actividad cultural donde convergen el este y oeste europeos y todas las tendencias avant-garde rivalizando con París y Viena, como capital intelectual europea. En 1882 se funda la Orquesta Filarmónica de Berlín y las Óperas Unter den Linden (Staatsoper Unter den Linden), la Kroll Opera y otras instituciones donde confluían artistas de todas partes del mundo. Pintores, escultores, compositores e intérpretes hacen de Berlín un centro cosmopolita.

Alemania nazi[editar]

Con la toma de poder por parte de Adolf Hitler en 1933, después del incendio del Reichstag Berlín asume de nuevo el papel central en la política alemana. Desde el imponente edificio de la Cancillería del Reich que Hitler ordenó construir se tomaron algunas de las decisiones más trascendentales de la historia del siglo XX.

Un ambicioso plan, que pretendía convertir Berlín en la capital más imponente del mundo, nunca llegó a concretarse a causa del estallido de la guerra. Durante años Hitler y su arquitecto en jefe Albert Speer proyectaron edificios y planearon un radical cambio urbanístico, que actualmente suele considerarse como megalomaníaco. El primer paso de estos planes fue el Estadio Olímpico para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, diseñado por Werner March.

Durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, los aliados bombardean sistemáticamente la mayoría de las ciudades alemanas. Berlín en su condición de centro de poder de la Alemania nazi sufre daños que dejan la ciudad virtualmente destrozada. Hablando en cifras, los daños materiales se estiman en la destrucción del 75% de la ciudad; en cuanto a la población, antes de la guerra era de 4.300.000 personas, después de la guerra quedó diezmada. En concreto la población judía, de los 82.000 que residían en Berlín antes de la guerra, sólo 7.240 sobrevivieron a la "solución final", escondidos por ciudadanos berlineses en los sótanos de sus casas. Sólo con una gran fuerza de voluntad por parte de la población superviviente (en su mayoría mujeres), y la ayuda económica de los norteamericanos, se pudo levantar y hacer otra vez de Berlín la ciudad moderna y creativa que fue antes de la guerra.

La Batalla de Berlín fue el feroz enfrentamiento final entre la Alemania nazi y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que trajo como consecuencia directa la rendición incondicional de Alemania ante el Ejército Rojo que tuvo que pelear casa por casa durante toda batalla a pesar de su superioridad numérica. Durante la batalla, Hitler, refugiado en el búnker se suicidó, así como su Ministro de Propaganda Joseph Goebbels y sus respectivas esposas e hijos (en el caso de Goebbels).

Los tanques perdidos por los soviéticos superaron todos los cálculos realizados, debido a la eficaz utilización del Panzerfaust, que no fue suficiente para detener el avance blindado sobre la capital. La tenaz resistencia alemana fue quebrada al acabarse las municiones y las tropas.

Los soviéticos reportaron unos 155.000 muertos en Berlín, así como 250.000 heridos o enfermos, por su parte unos 45.000 alemanes murieron, incluyendo los civiles.

Posguerra[editar]

Tras el final de la guerra Berlín fue ocupada militarmente en cuatro zonas.

En 1948, en los tres sectores occidentales (Berlín Oeste), los Aliados del Oeste establecen el dinero de la República Federal de Alemania, RFA, tras la reforma monetaria. La Unión Soviética replica con el bloqueo de Berlín oeste y la creación de la República Democrática Alemana (RDA en 1949).

El bloqueo de Berlín se implantó en dos ocasiones durante la Guerra Fría.

Los accesos por tierra a Berlín Occidental fueron bloqueados en 1948 por el Ejército Rojo. El primer bloqueo duró casi un año, y además de las tensiones políticas que provocó entre las potencias mundiales, es recordado por la laboriosa estrategia de aprovisionamiento de la población berlinesa occidental, a la cual abastecieron los ejércitos aliados con un «puente aéreo» a lo largo de muchos meses. El segundo bloqueo, que duró sólo seis semanas, es apenas recordado hoy.

En 1961, la RDA construye un muro para separar las dos partes de Berlín, y de hecho para aislar Berlín Oeste de toda la RDA, con el fin de acabar con la emigración masiva de alemanes del este hacia el oeste. Ésta fue una auténtica hemorragia, más de un millón y medio de emigrantes que participaron en el milagro económico alemán (del oeste), lo que explica en parte la franca disminución de la población: antes de la guerra, la ciudad tenía cuatro millones y medio de habitantes.

Muchos berlineses del oeste también se fueron de la ciudad, sea por sentimiento de inseguridad o por razones económicas: la ciudad aislada en territorio enemigo, aunque masivamente subvencionada, no podía ofrecer las mismas oportunidades que el resto del país.

Reunificación[editar]

El muro de Berlín cae el 9 de noviembre de 1989 al aceptar el moribundo régimen de la RDA la libre circulación de los ciudadanos entre las dos partes de la ciudad. Al año siguiente con la Reunificación alemana desaparece la RDA, anexionada de hecho en la RFA, que traslada su capital de Bonn a Berlín en 1990, dando con ello ingreso en la Unión Europea (UE) a la población de la desaparecida república.

Berlín es nuevamente centro del poder político y se construyen numerosos edificios para albergar de nuevo a las principales instituciones del país. Sin embargo, es la restauración del edificio del Reichstag la obra que mejor simboliza el renacimiento de la ciudad.

Antes de la guerra, Berlín era también la capital económica del país. A pesar de ello, tras la reunificación Fráncfort conservó este título que había ostentado durante el periodo en que Alemania estuvo dividida.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]