Moneda

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La moneda es una pieza de un material resistente, de peso y composición uniforme, normalmente de metal acuñado en forma de disco y con los distintivos elegidos por la autoridad emisora, que se emplea como medida de cambio (dinero) por su valor legal o intrínseco y como unidad de cuenta.[1] También se llama moneda a la divisa de curso legal de un Estado. Su nombre en lenguas romances proviene del latín “moneta”, debido a que la casa en donde se acuñaban en Roma estaba anexa al templo de Juno Moneta diosa de la Memoria, encontrándose esta actividad bajo su protección.[2] La ciencia que estudia las monedas físicas, metálicas, se denomina numismática.

El lugar donde se realiza la acuñación de monedas se le conoce con el nombre de "ceca" o "Casa de Moneda". El nombre proviene de una voz del árabe clásico(sikkah), que significa troquel.[3]

Por extensión, también se denomina moneda al billete o papel de curso legal.

Historia[editar]

Antecedentes[editar]

El trueque es el intercambio de objetos o servicios por otros equivalentes, y se diferencia de la compraventa habitual en que no intermedia el dinero en la transacción.[4] Este sistema presentaba dificultades para las transacciones, por lo cual comenzaron a aparecer distintas formas de "mercancías-moneda" como unidad de cuenta. Estas mercancías como medio de pago tampoco eran prácticas, ya que muchas eran perecederas, y eran difíciles de acumular. Como solución se sustituyeron pronto por objetos o materiales realizados en metales preciosos. Estos metales preciosos tomaban muchas formas dependiendo del lugar, por ejemplo ladrillos (lingotes), aros, placas, polvo, navajas o cuchillos. Por razones prácticas y de uniformidad se adoptó la forma circular, en forma de discos de diferentes tamaños pero fácilmente transportables. Nace de esta manera la moneda.


En Mohenjo-Daro y Harappa, actualmente en Pakistán, se han encontrado sellos fechados entre 2500 a.C y 1750 a.C., pero no es seguro que hayan sido monedas. Las primeras monedas fueron impresas entre el siglo VII-VI aC y el siglo I dC.[5]

Ya en el año 1100 a.C. circulaban en China miniaturas de cuchillos de bronce, hachas y otras herramientas utilizadas para reemplazar a las herramientas verdaderas que servían de medio de cambio. En 1979 y 1980 fueron descubiertas algunas monedas del antiguo reino de Loulan, que al parecer datan del período Mesolítico.

Primeras monedas[editar]

Moneda del siglo VI a. C. 1/3 de Estátera. Anverso y reverso.

Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial fueron hechas en Lidia, (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente entre los años 680 y 560 a. C. Fue probablemente durante el reinado de Ardis de Lidia cuando los lidios empezaron a acuñar moneda, aunque algunos numismáticos han propuesto fechas anteriores o posteriores, como el reinado de Giges de Lidia o el de Creso "El Opulento". Estas acuñaciones llevan como símbolo heráldico un león representando a la Dinastía Mermnada a la cual pertenecían los reyes. La pieza fue acuñada en electrum (aleación natural de oro y plata) y con un peso de 4,75 gramos y un valor de un tercio de Estátera.

Después de la experiencia de Lidia comenzaron a acuñarse monedas por orden de Darío de Persia, luego de la conquista de Lidia, y posteriormente en Grecia.

El historiador norteamericano Will Durant asegura que "Senaquerib Rey de Asiria (hacia 700 a. C.) acuñó monedas de medio siclo".

Posteriormente, las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda.

Algunas de las primeras monedas tenían una composición muy estable, como es el caso del dracma emitido en Atenas en el siglo VI a.C., con un contenido en torno a los 65-67 gramos de plata fina, o como la redonda moneda china, "qian", de cobre, aparecida en el siglo IV y que se mantuvo como moneda oficial durante dos mil años. Sin embargo, las monedas siempre se limaban o recortaban para sacar el metal precioso que contenían por lo que las autoridades que las emitían estaban tentadas a rebajar la acuñación asegurándose beneficios a corto plazo al reducir el contenido de metales preciosos. Las monedas de baja calidad de bronce o cobre eran, de hecho, dinero fiduciario cuyo valor dependía principalmente del número de monedas de oro o cobre por las que se podían intercambiar. Las monedas de oro y plata solían circular fuera del país que las emitía dado su valor intrínseco; así, el peso de plata español, cuyo material provenía de las minas del Perú y de México, se convirtió en una moneda de uso corriente en China a partir del siglo XVI.

Expansión[editar]

Una vez creadas, las monedas originaron un sistema monetario cuyas características han permanecido, en esencia, constantes durante milenios. Uno de los cambios que ha perdurado fue la introducción, en las monedas europeas del siglo XVII, de las ranuras en los bordes con el fin de evitar que se limasen.

El papel moneda fue introducido por primera vez en China, en torno al siglo IX, como dinero en efectivo intercambiable por certificados emitidos para el gobierno de la dinastía Tang por los bancos privados. Respaldado por la potente autoridad del Estado chino, este dinero conservaba su valor en todo el imperio, evitando así la necesidad de transportar la pesada plata. Convertido en monopolio del Estado bajo la dinastía Song, el papel moneda ha pervivido durante toda la historia china a pesar de las perturbaciones causadas por los cambios políticos y de que la emisión del papel moneda no estaba respaldada ni por plata ni por otras reservas. El problema de la depreciación hizo que, a partir de entonces, se mantuviera la plata como patrón de cambio chino para las transacciones importantes.

El papel moneda apareció por primera vez en Occidente en el siglo XVI, cuando se empezaron a emitir pagarés por parte de los bancos para respaldar los depósitos monetarios de sus clientes. Estos medios de cambio proliferaron y las autoridades coloniales francesas de Canadá utilizaban cartas de juego firmadas por el gobernador como promesa de pago desde 1685, ya que el envío de dinero desde Francia era muy lento.

El papel moneda se fue haciendo popular a lo largo del siglo XVIII, pero seguía siendo dinero crediticio que se emitía para respaldar los depósitos de oro o plata. El dinero fiduciario, cuando surgió, era normalmente una medida de urgencia para tiempos de guerra, como los papiros (greenback) americanos. Los bancos privados fueron sustituidos paulatinamente por bancos centrales como autoridades emisoras de papel moneda.

A finales del siglo XIX la caída del valor del oro acarreó la creación de un patrón oro internacional en el que todas las monedas podían intercambiarse por oro y el valor del dinero (más que los precios) estaba fijado por la paridad de la moneda con el oro. Casi todos los gobiernos suspendieron la convertibilidad de sus monedas durante la I Guerra Mundial, perdiéndose todo el interés por volver a introducir el patrón oro internacional tras la Gran Depresión. Gran Bretaña abandonó el patrón oro en 1931 y la transformación de las monedas mundiales a dinero fiduciario con valores fijados totalmente por la demanda del mercado culminó con el abandono de la vinculación del dólar estadounidense en 1971.

Características de las monedas[editar]

Nombre[editar]

Las monedas toman su nombre de diversas procedencias.

autor
por ejemplo, los estateros cresios de Creso; los dáricos, medallas persas de Darío, los filipos, de Filipo de Macedonia. Del mismo modo, se mencionan los Filippeos los Antoninos, Aurelianos, Valerianos, Constantinos, etc., como las más modernas Felipes, Luises, Carlinos, Julios
imagen que llevan impresa
bos, noctua o mochuelo, la moneda ateniense; testudo la del Peloponeso; homéreos la de Esmirna con la efigie de Homero; ratiti que tienen la barca; victoriati las romanas con la imagen de la victoria; bigati, quadrigati, de la biga o cuadriga. Y entre los modernos, las columnarias, los florines, los ducados, los ambrosinos, los escudos. En los cistóforos aparecen magistrados o sacerdotes de Baco, de Ceres, de Proserpina con la cesta de Baco: se dio luego este nombre a todas las que llevaban tipos báquicos o eleusinos, coronas de yedra, serpientes en la cesta o fuera y se encuentran también en algunas familias romanas como la Antonia y la Claudia
lugar
Æginæi, las de Egina, etc.; lo mismo sucede a los besantes de la Edad Media a las colombias y a las genovinas italianas.
modo de fabricarlas
v. gr. es grave las de mucho volumen y peso; serrati o ientati, las que tienen los bordes figurando escaques. De esta clase se encuentran muchos dineros de familia suponiéndose hechos para impedir la falsificación. En tal caso ¿por qué se elegía el denario y no el quinario? Además, los reyes de Siria hicieron las monedas de cobre recortadas, no existiendo por tanto ningún peligro de falsificación. Algunos magistrados tienen recortadas las monedas de un tipo y no recortadas las de otro. Los más antiguos corresponden al año 564 de Roma; los más recientes, al año 655
peso
como el dracma, el óbolo, el estatero de los Griegos, el siclo de los hebreos, el pondo o el as de los Romanos y la libra moderna, tomada de la antigua. Para los Griegos la unidad era la dracma y se llamaban didracmas, tetradracmas, las que valían dos o cuatro dracmas. Era moneda efectiva del Ática, de Egina, de Corinto, de Egipto. Los óbolos eran la sexta parte de la dracma; el estatero de plata equivalía a las tetradracmas. La mina, igual a cien dracmas y el talento, igual a sesenta minas, eran monedas efectivas.[6]

Propiedades de las monedas[editar]

La moneda tiene una serie de características intrínsecas que es importante conocer a los fines de poder fijar la relación que existe con otras monedas que circulan tanto dentro de un mismo estado como en otros países.

  • Materiales que se emplean
  • Título, fino o ley
  • Liga
  • El pie
  • La talla
  • Tolerancia
  • Merma
  • Valor
  • Paridad monetaria

Partes de la moneda[editar]

Anverso
Es la cara o faz que se considera principal en las monedas y medallas por llevar el busto o efigie del rey, persona, divisa nacional o alegoría, así como la fecha de acuñación.
Reverso
Es la cara secundaria donde se indica el valor monetario. Puede contener escenas sociales, históricas, religosas, políticas, etc. Es de contenido más libre, al no contener información preestablecida, como el anverso.
Canto
Es el grosor de la pieza, normalmente trabajado geométricamente. También puede presentar leyendas.
Impronta
Son las leyendas y figuras de las dos caras de la moneda.
Leyenda
Es cada una de las inscripciones escritas de cada cara.
Tipos
Son los elementos figurativos de cada cara.
Marca
Es la letra o sìmbolo que indica la ceca de acuñación.
Campos
Son los espacios libres y superficies lisas.
Exergo
Es todo lo que queda por debajo del borde sobresaliente que aparece a veces, generalmente en el reverso, que suele contener leyendas relativas a la fecha de acuñación y otras.
Valor facial
Es el adjudicado nominalmente por la ceca o entidad emisora.
Grafila
U orla, es el adorno en relieve, generalmente de puntos o de línea, que tienen las monedas en su anverso o reverso, junto al listel.
Listel
Es el reborde o filete que presentan las monedas modernas, que rodea su circunferencia.
Firmas
Son las acreditaciones de quienes emiten la moneda, ya sean ensayadores, gobernadores o directores de bancos.

Clasificación de las monedas[editar]

Las monedas pueden sufrir diferentes clasificaciones:

Incusas
Son aquellas piezas que solo tienen relieve por un lado y en el otro una concavidad artística o grosera. Las hay de figura globosa y por el reverso una concavidad informe o cuadrados en hueco en que luego se grabaron quizá de relieve símbolos o imágenes: otras se parecen al peso duro y a veces en el reverso se ve la misma representación del anverso, u otra semejante, aunque cóncava. Las primeras pertenecen a Asia y a .lllll. Grecia Superior las segundas a la Magna Grecia reputándose todas de remotísima fecha y creyéndose que cesaron antes de la mitad del siglo V antes de J. C. De estas monedas no las hay de bronce ni correspondientes a ciudades que cesasen de existir antes de introducirse los dos relieves. Deben, pues, suponerse posteriores a las de plata con doble relieve. Algunas aparecen así por incuria del monedero que se olvidaba de levantar la pieza ya acuñada, resultando esta de consiguiente cóncavo-convexa, y con el mismo tipo por ambos lados.
Recusas o reselladas
Se llaman aquellas en que la impronta resultó doble por defecto de acuñación. Otras veces se han resellado por haber querido sustituir una impronta diversa, ya a causa de que un príncipe sucedía rápidamente al otro, ya con objeto de alterar su valor o de convertir en moneda del país una extranjera. Casi del mismo género son las contramarcadas a las cuales se añadía con posterioridad un sello de menor tamaño que el tipo: lo cual se hacía por las razones antedichas o para dedicarlas a algún uso temporáneo como el de servir de billete de entrada en ciertos espectáculos.
Restituidas o de restitución
Son las monedas de un emperador romano, acuñadas de orden de su sucesor. Trajano renovó a menudo los tipos precedentes de Claudio Augusto y Galba quizá como señal de afecto. Se conocen por las letras REST, ignorándose la verdadera razón de este hecho.
Encamisadas o bracteadas
Son aquéllas en que el alma de bronce o de plomo está revestida de una hoja de plata o de oro, para falsificarlas.
Embutidas
Aquéllas en que se ve la cara de una medalla y el reverso de otra, cruzados o soldados juntos por falsificadores.
Borradas
Las que tienen el cuño gastado. Hay algunas cuyo tipo no está impreso sino en el centro de un gran círculo, a veces de oro, y que tienen un anillo para colgarlas. Otras tienen un contorno de metal más fino, puesto antes de acuñarlas, de modo que el tipo alcance a ambos.
Doradas
Existen también doradas en todo o en parte, como la corona o el epígrafe; convexas por un lado y cóncavas por el otro a manera de copa, especialmente las bizantinas y de la Edad Media a que se da el nombre de esquifadas.
Según su dependencia
Autónomas
Son las que un pueblo o una ciudad acuñaron sin indicio de sujeción a ningún rey ni a otro pueblo. Las ciudades y las naciones libres ponían en ellas su nombre, como ΣTPA , o ΣSTPAKOΣIOΣ o ΣTPAKOIΩN. Los reyes nacionales de Sicilia del África, del resto de Europa, no permitieron poner más nombres que los suyos. En Roma, en tiempo de los cónsules y de Augusto, los jueces privativos de los monederos podían poner los suyos. Las letras S C (senatus consulto) que se ven en las monedas de cobre de la época imperial, indujeron a sospechar que el acuñarlas era atribución del Senado pero otros lo niegan y sostienen que era solo un signo para indicar que habían sido acuñadas en Roma. El derecho de colocar su nombre en las medallas se conservó a muchas regiones aun después de sometidas a Roma de suerte que no aparece allí ningún vestigio de sujeción.
Oficiosas
Se titularon las monedas en que un pueblo o una ciudad atestiguaban su dependencia del rey o de los emperadores; su serie parece concluir con Galieno.
Regias
Son las que muestran la dependencia. Existen pocas correspondientes a reyes europeos y menos aún a africanos; mientras que abundan las de reyes asiáticos, empezando por Alejandro I de Macedonia. Sin embargo, muchos de los antiguos monarcas macedonios no llevan la cabeza sin el título de BAΣAETΣ y parece que los primeros que colocaron en ellas su efigie fueron Gelon, Genon y otros tiranos de Siracusa. Los sucesores de Alejandro pusieron la efigie de éste y quizá también la de sus antepasados.

Impropiamente se colocan entre las monedas las contorneadas. Algunos las confunden con los medallones de metal doble, es decir, contorneados por una orla de metal más fino pero propiamente son medallas de bronce de gran módulo con un surco circular en el contorno, donde suelen estar los glóbulos. Se conoce que este surco fue hecho posteriormente pues a veces corta hasta la inscripción. Son sutiles y poco elegantes discordando a menudo el anverso del reverso. Llevan varios sellos incusos, especialmente la rama de palma y el monograma £ o una R invertida, siempre es en hueco y a veces relleno de plata. No tienen fecha: parece que acuñaban solo por autoridad privada y que servían para carreras y espectáculos circenses.[6]

Formas de acuñación y su evolución[editar]

Prensa de volante francesa, usada por la Real Casa de la Moneda de España en el siglo XIX.

Las monedas más primitivas se acuñaban por medio de un golpe en un troquel se grababa una marca en el anverso de una pieza de metal o cospel. El resultado eran monedas de impronta irregular y variable que reciben el nombre de "incusas" y se caracterizan porque presentan la misma imagen por los dos lados: en una en relieve y en la otra en hueco. Este procedimiento permaneció sin mayores cambios hasta el siglo XVI, y continuó utilizándose en muchas importantes cecas, como la de Potosí y México, hasta el siglo XVIII.

Una modalidad menos frecuente, que aparece en monedas de China, Japón y Vietnam, era el empleo de un molde hueco en el que se vertía el metal fundido. Los griegos, romanos, y los reinos europeos en la Edad Media utilizaron la acuñación a martillo, sin mayores innovaciones técnicas. Durante la Edad Media la acuñación de moneda era facultad especial del monarca, pero era frecuente que por concesión o privilegio distintas ciudades, nobles o monasterios hicieran sus propias acuñaciones. Hacia 1500, Leonardo da Vinci diseñó una prensa mecánica que permitía acuñar simultáneamente el anverso y el reverso, para imprimir monedas, sellos y medallas en el Vaticano. El diseño nunca fue construido.

En 1550 un orfebre de Augsburgo, Max Schwab, creó una prensa de volante, que consistía en un tornillo que subía y bajaba para golpear el cuño, impulsado por un eje transversal con dos cilindros de plomo. El rey Enrique II de Francia adquirió el equipo y el grabador Antoine Brucher realizó varias pruebas en 1553. La nueva prensa sin embargo no logró implantarse debido a la oposición de los fabricantes de moneda que preferían mantener el antiguo sistema de acuñación a martillo. El grabador e ingeniero francés Nicholas Briot (1579-1646) realizó varias mejoras a esta prensa de volante pero no pudo convencer al gobierno. Sin embargo, Briot fue bien recibido por el rey Carlos I de Inglaterra y acuñó monedas y medallas para la Royal Mint. En Francia este mismo sistema fue implantado posteriormente por su hermano, Isaac Briot.

La primera acuñación mecánica, seriada y uniforme se introdujo en 1551 en la Casa de Moneda de Hall (Tirol) utilizando un molino hidráulico de laminación. Dos grandes rodillos aplanaban el metal, utilizando el mismo procedimiento para posteriormente aplicar la impronta o motivo. Fue aplicado en muchas cecas europeas, y permaneció hasta fechas modernas para la laminación del metal, a veces en combinación con otros sistemas de impresión.

En 1686 en las cecas francesas comenzó a utilizarse la máquina diseñada por el ingenierio Jean Castaing, que permitía grabar el canto de los cóspeles con un diseño o cordoncillo.

El inicio de la Revolución Industrial incentivó la aparición de varias máquinas, entre ellas la prensa patentada por el mecánico alemán Dietrich Ulhorn que permitía la acuñación uniforme a gran velocidad. Sustituía el tornillo por un juego de palanca articulada con un motor impulsado por vapor, sustituido posteriormente por la electricidad. El sistema fue posteriormente perfeccionado en 1833 por el ingeniero francés Pierre-Antoine Thonnelier. Este diseño básico, con adecuaciones y mejoras, permanece en uso hoy día.

En 1830 el ingeniero suizo Jean Pierre Droz inventó el sistema de virola partida, con lo cual se conseguía acuñar las dos caras de la moneda a la vez y también el canto. La acuñación del canto fue un factor de gran importancia ya que evitaba el robo de metal por medio de recortes. Como se expuso anteriormente en la antigüedad las monedas llevaban el cuño por ambas caras y uepll rey garantizaba el peso del metal de la moneda. La forma de robo consistía en recortar los rebordes y así juntar el metal que se recortaba de varias monedas para acuñar una nuevas.

Verificación de la autenticidad de una moneda metálica
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Para revisar la autenticidad de las monedas, se recomienda hacer un examen al tacto, visual y comparativo.

Examen al tacto[editar]

Al tocar una moneda se debe poner atención en:

El ensamble. En las monedas bimetálicas, el ensamble del anillo perimétrico es prácticamente perfecto, por lo que al tacto no se percibe ningún borde en su unión con el núcleo o centro de la moneda.

El canto. Éste puede ser liso, estriado (serie de ranuras paralelas en el espesor o canto de la moneda), estriado discontinuo (combinación de ranuras paralelas y partes lisas) o con una ranura perimetral. Si presenta rebabas, u otras irregularidades, puede tratarse de una moneda falsa.

La textura. Una moneda debe presentar una textura lisa. En caso de sentirse resbalosa o jabonosa, podría tratarse de una moneda fundida y en consecuencia, esa moneda es falsa.

Examen visual[editar]

A simple vista se pueden revisar:

  • El color. El color de una moneda es característico y único. Este color se debe a que en la fabricación de la moneda se unen dos o más metales mediante fundición (proceso conocido como aleación). El color se fija cuando se funden los metales y permanece sin cambios durante toda la vida de la moneda. Las monedas mexicanas no cuentan con ningún tipo de recubrimiento, ni tienen chapa metálica ni pintura sobrepuesta, por lo tanto, no se decoloran.
  • El brillo. Éste se obtiene durante la acuñación de la moneda y, al igual que el color, es característico para cada aleación.
  • La lisura. Las partes de la moneda que no tienen grabado debe ser lisas, uniformes y sin porosidades.
  • El desgaste. Las monedas, al ser utilizadas diariamente, sufren un desgaste natural e irregular (disparejo). Si una moneda tiene un desgaste regular u homogéneo (parejo), o tiene una falta de nitidez general en el grabado, entonces puede tratarse de una moneda falsa.

Examen comparativo[editar]

En caso de dudar de la autenticidad de una moneda, se puede comparar en su peso, diámetro y espesor, con otra que tenga la seguridad de que es auténtica. Cualquier diferencia que se note en el peso, en el diámetro o en el espesor, puede indicar que se trata de una moneda falsa.

Falsificación de moneda: México[editar]

La falsificación de dinero, tanto monedas como billetes, está considerado como delito en casi todas las legislaciones penales. El delito suele incluir tanto la fabricación como la distribución de dinero falsificado.

Caso de México[editar]

El realizar un pago con una pieza falsa es un delito federal que puede ser castigado hasta con doce años de prisión. Los billetes o monedas deben ser llevados a cualquier banco para que lo envíen al Banco de México para su análisis ya que es la única institución en el país que determina si un billete o moneda es auténtico o falso.

Si al realizar un pago se indica que alguno de los billetes y/o monedas parece falso, debe ser devuelto. Únicamente los bancos pueden quedarse con billetes o monedas que parecen falsos pero a cambio deben entregar un recibo:

El banco enviará la pieza presuntamente falsa al Banco de México para que lo analicen.

El procedimiento para canalizar un billete o moneda de dudosa autenticidad al Banco de México y conocer el resultado del análisis, es gratuito. Se basa en los Artículos 19 y 20 de la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos y consta de los siguientes pasos:

  1. Acudir a cualquier banco con el billete o moneda que requiere ser analizada. El banco entregará un recibo a cambio de la pieza con datos tales como el número de folio, la serie y la fecha de emisión (en el caso de un billete), año de acuñación (en el caso de una moneda) y la denominación. También deben incluirse los datos de quien entrega la pieza para poder avisarle el resultado (nombre, domicilio y número telefónico). Debe verificarse que el recibo contenga un número de folio para poder dar seguimiento al análisis de la pieza entregada. Es importante mencionar que nadie puede marcar, perforar o destruir un billete o moneda por dudar de su autenticidad. Sin embargo, en el caso de los billetes mexicanos, el cajero de un banco comercial puede marcarlos con un sello que cumpla con las características que indica el Banco de México. El sellado debe realizarse en presencia de la persona que presenta el billete.
  2. Enviar la pieza al Banco de México. Este envío es responsabilidad de la institución bancaria y el tiempo varía dependiendo del mecanismo que utilice.
  3. Análisis de la pieza. Una vez que la pieza llega al Banco de México, el resultado del análisis estará listo dentro de los siguientes veinte días hábiles bancarios.
  4. Resultado del análisis. Si el Banco de México confirma que se trata de un billete o moneda auténtica, la institución bancaria que entregó el recibo reembolsará el dinero. Si se trata de una falsificación, la pieza será enviada a las autoridades correspondientes y no se reembolsará el dinero puesto que se trata de un papel o metal sin valor.

El banco que retuvo el billete o moneda está obligado a informar a la persona interesada sobre el resultado de la verificación de autenticidad.

Billetes o monedas presuntamente falsos recibidos en la ventanilla de un banco o en cajero automático[editar]

Si estás seguro de haber recibido un billete o moneda que parece falso a través de la ventanilla de un banco o en algún cajero automático, se puede hacer una reclamación. El procedimiento se basa en el artículo 48 Bis 1 de la Ley de Instituciones de Crédito y consta de los siguientes pasos:

  1. Acudir al banco que entregó el dinero sospechoso y llevar la pieza recibida para hacer la reclamación, dentro de los primeros cinco días hábiles a partir de la recepción de la pieza. Si el dinero sospechoso obtenido en un banco fue detectado al hacer alguna operación en un segundo banco, la pieza debió retenerla este segundo banco y debió entregar a cambio un recibo como se mencionó anteriormente. Este recibo puede utilizarse para presentar la reclamación en lugar de presentar la pieza. Proporcionar los datos que se soliciten para el llenado de un recibo. Escribir de puño y letra en el recibo cómo fue que se obtuvo el dinero sospechoso, la fecha, la hora y el lugar, cantidad, datos de la pieza tales como el número de folio, la serie y la fecha de emisión (en el caso de un billete), año de acuñación (en el caso de una moneda) y la denominación. Debe verificarse que el recibo contenga un número de folio para poder dar seguimiento al análisis de la pieza o recibo entregado.
  2. En cinco días hábiles bancarios contados a partir de la presentación de la reclamación, la institución bancaria verificará que la operación se haya realizado como se describió en el recibo.
  3. Si se confirma que los hechos ocurrieron como se explicó en el recibo, la institución bancaria reembolsará el dinero sin importar si el billete o la moneda es o no auténtico.

Funciones de las monedas[editar]

Las funciones de las monedas se encuentran íntimamente relacionadas con las funciones del dinero (que es lo que representa) que se pasan a detallar:

  • Medida de valor: es la medida de valor ya que el valor de las cosas puede ser representado por medio de las unidades que ella representa.
  • Instrumento de adquisición directa: puesto que permite adquirir cualquier bien en función de su valor.
  • Instrumento de liberación de deudas: debido a que tiene una fuerza cancelatoria de las mismas al constituirse en un medio de pago reconocido legalmente.
  • Medio de atesoramiento de riquezas: se puede atesorar para necesidades futuras debido a que conserva indefinidamente su valor.

La moneda como medio de pago[editar]

Las características que presenta la moneda como medio de pago, se pueden sintetizar en las siguientes:

  • El gran valor que representa con relación a su peso y volumen.
  • Reconocimiento unánime como medio de pago que impide juzgar acerca de su calidad.
  • Su divisibilidad que permite fraccionar su valor en forma ilimitada.
  • La dificultad en su falsificación que impide la circulación de un medio de pago que no se encuentra debidamente controlado, ya que en cada país se aprueba sólo una moneda a la vez.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «moneda», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=moneda, consultado el 14 de septiembre de 2012 
  2. British Museum. «Silver denarius showing Juno Moneta». Consultado el 14 de septiembre de 2012.
  3. «troquel», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=troquel, consultado el 2010 
  4. O'Sullivan, Arthur; Steven M. Sheffrin., Economics: Principles in Action. (2003). Pearson: Prentice Hall. pp. p. 243. ISBN 0-13-063085-3.  Falta el |título= (ayuda)
  5. Reserve Bank of India. «Ancient India Coinage» (en inglés). RBI Monetary Museum. Consultado el 22 de agosto de 2012.
  6. a b Historia universal. César Cantú (1804-1895)

Enlaces externos[editar]