Atenea

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Atena Giustiniani, copia romana del original griego atribuido a Fidias. Museos Vaticanos.

En la mitología griega, Atenea o Atena[1] [2] [3] (del griego ático Ἀθήνη; transl., Athēnē o Ἀθηναίη, Athēnaiē), también conocida como Palas Atenea (Παλλὰς Ἀθήνη) es la diosa de la guerra, civilización, sabiduría, estrategia, de las artes, de la justicia y de la habilidad. Una de las principales divinidades del panteón griego y una de los doce dioses olímpicos, Atenea recibió culto en toda la Grecia Antigua y en toda su área de influencia, desde las colonias griegas de Asia Menor hasta las de la Península Ibérica y el norte de África. Su presencia es atestiguada hasta en las proximidades de la India. Por ello su culto tomó muchas formas e incluso tuvo una extensión considerable hasta el punto de que su figura fue sincretizada con otras divinidades en las regiones aledañas al Mediterráneo.

La versión más tradicional de su mito la representa como hija partenogenética de Zeus, nacida de su frente completamente armada después de que se tragase a su madre. Jamás se casó o tuvo amantes, manteniendo una virginidad perpetua. Era imbatible en la guerra, ni el mismo Ares pudo derrotarla. Fue patrona de varias ciudades pero se volvió más conocida como protectora de Atenas y de toda la región del Ática. También protegió a muchos héroes y otras figuras míticas, apareciendo en una gran cantidad de episodios de la mitología.

Fue una de las deidades más representadas en el arte griego y su simbología ejerció una profunda influencia sobre el propio pensamiento de aquella cultura, en especial en los conceptos relativos a la justicia, la sabiduría y la función social de la cultura y las artes, cuyos reflejos son perceptibles hasta nuestros días en todo el Occidente. Su imagen sufrió varias transformaciones a lo largo de los siglos, incorporando nuevos atributos, interactuando con nuevos conceptos e influenciando otras figuras simbólicas; fue usada por varios regímenes políticos para la legitimación de sus principios, penetró incluso en la cultura popular, su intrigante identidad de género ha sido de especial apoyo para los escritores ligados a los movimientos feministas y a la psicología e incluso algunas corrientes religiosas contemporáneas volvieron a darle la verdadera adoración.

Mitología[editar]

Nacimiento[editar]

Atenea naciendo armada de la cabeza de Zeus, con Ilitía (?) a la derecha. Detalle de la cara A de un ánfora ática de figuras negras, 550–525 a. C.

En el panteón olímpico Atenea aparece como la hija favorita de Zeus, nacida de su frente completamente armada después de que se tragase a su madre, Metis.[4] La historia de su nacimiento aparece en varias versiones.

Homero llama a Atenea hija de Zeus, sin alusión alguna a su progenitora o a la forma en la que llegó a existir,[5] mientras la mayoría de las tradiciones posteriores coinciden al afirmar que nació de la cabeza del dios. Ya en Hesíodo la madre de Atenea era la oceánide Metis, la primera esposa de Zeus.[6] Tras yacer con ella, Zeus temió inmediatamente las consecuencias, pues había sido profetizado que Metis alumbraría hijos más poderosos que él.[7] Para impedir tan graves consecuencias, siguió el consejo de Gea y Urano y «la encerró en su vientre»,[6] pero Metis ya había concebido una hija, Atenea, que brotaría de su cabeza.

Píndaro añade que Hefesto abrió la cabeza de Zeus con su hacha minoica de doble hoja, el labrys, y que Atenea saltó de la cabeza completamente adulta «y llamó al ancho cielo con su claro grito de guerra. Y Urano tembló al oírlo, y la Madre Gea...»[8] Otros cuentan que Prometeo, Hermes o Palemón ayudaron a Zeus en el nacimiento de Atenea y mencionan al río Tritón como el lugar del suceso.[9] Otras tradiciones cuentan incluso que Atenea salió de la cabeza de Zeus completamente armada, una afirmación de la que se dice que Estesícoro fue la autoridad más antigua.[10] [11] [12]

Los mitos clásicos posteriores señalaban que Hera se molestó tanto de que Zeus tuviese un hijo, aparentemente por sí mismo, que ella hizo lo propio con Hefesto. Tras la aparición de esta versión se empezó a afirmar que Metis no tuvo más hijos y que Zeus perduró como rey del Olimpo. Los mitos griegos permanecieron estáticos en este punto, sin cambiar hasta el declive de la cultura antigua y la práctica de su religión.

Otras tradiciones[editar]

Un segundo grupo de tradiciones considera a Atenea hija de Palas o Palante, el gigante alado a quien más tarde mataría por intentar violar su castidad, usando desde entonces su piel como égida protectora y sujetándose sus alas a sus propios pies.[10] [13] Una tercera tradición lleva su origen a Libia y considera a Atenea hija de Poseidón y la ninfa Tritonis. Cuenta Heródoto que en una ocasión Atenea se enfadó con su padre y se fue con Zeus, quien la hizo su propia hija.[14] Este pasaje muestra claramente la forma en la que los genuinos mitos helénicos antiguos fueron trasplantados a Libia, donde posteriormente fueron considerados fuentes de los helénicos. Sobre esta Atenea libia se cuenta también que fue educada por el dios-río Tritón, junto con su propia hija Palas.[15]

La relación de Atenea con Tritón y Tritonis dio origen posteriormente a las diversas tradiciones sobre su lugar de nacimiento, de forma que dondequiera que hubiese un río o fuente con ese nombre, como en Creta, Tesalia, Beocia, Arcadia y Egipto, los habitantes de tales regiones reclamaban que Atenea había nacido en ellos. De estos lugares de nacimiento en un río llamado Tritón parece que fue llamada Tritonis o Tritogenia,[16] aunque debe señalarse que este epíteto también se explica de otros modos.

Fragmentos atribuidos por Eusebio de Cesarea al semilegendario historiador fenicio Sanconiatón, que Eusebio creía habían sido escritos antes de la Guerra de Troya, hacen a Atenea hija de Crono, un rey de Biblos de quien se decía que había visitado «el mundo inhabitable» y legado el Ática a Atenea. El relato de Sanconiatón haría a Atenea, como a Hera, hermana de Zeus en lugar de su hija.

Deben señalarse por último una tradición que hacía a Atenea hija de Itonio (hijo a su vez de Anfictión) y hermana de Iodama, a la que mató,[17] [10] y otra según la cual era hija de Hefesto.

Señora de Atenas[editar]

Atenea compitió con Poseidón por ser la deidad protectora de Atenas, que aún no tenía nombre. Cada uno daría a sus habitantes un regalo y que éstos elegirían cuál preferían. Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo brotar una fuente, lo que les daba un medio de comerciar y agua (en su cima Atenas fue una importante potencia marítima, derrotando a la flota persa en la Batalla de Salamina), pero ésta era salada y mala para beber. (En una versión alternativa, Poseidón ofrecía el primer caballo.) Atenea ofreció el primer olivo domesticado. Los ciudadanos (o su rey, Cécrope) aceptaron el olivo y con él el patronazgo de Atenea, pues les proporcionaba madera, aceite y alimento. Robert Graves opinaba que «los intentos de Poseidón por tomar posesión de ciertas ciudades son mitos políticos» que reflejaban el conflicto entre religiones matriarcales y patriarcales.[18] Atenea fue también la diosa protectora de otras ciudades, notablemente de Esparta.

Una variante de este relato es que los propios atenienses eligieron por votación a uno de los dos dioses para que diera nombre a su ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón inundó la región. Para calmar la cólera de Poseidón desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto y los hijos no podrían tener nombres derivados del nombre de la madre.[19]

Consejera[editar]

Atenea y Heracles en un kílix ático de figuras rojas de Vulci, 480–470 a. C.

Los mitos griegos clásicos cuentan que Atenea guio a Perseo en su cruzada para decapitar a Medusa. Enseñó a Heracles cómo despellejar al león de Nemea usando las propias garras del león para cortar su gruesa piel. También le ayudó a derrotar a los pájaros del Estínfalo y a navegar en el inframundo capturando a Cerbero. También fue quien ayudó a Hércules a matar a la hidra de Lerna

En otra historia tardía se decía que la naturaleza astuta y perspicaz de Odiseo le ganó rápidamente el favor de Atenea, aunque en las épicas de tipo realista la diosa es confinada a ayudarle sólo a distancia, como implantando pensamientos en su cabeza, durante su viaje de vuelta a casa desde Troya. No es hasta que llega a la playa de una isla en la que Nausícaa lava sus ropas cuando Atenea puede llegar a dar una ayuda más tangible. Se aparece en los sueños de Nausícaa para asegurar que la princesa rescate a Odiseo y le envíe finalmente a Ítaca. La propia diosa se aparece disfrazada a Odiseo tras su llegada. Inicialmente le miente diciéndole que su esposa Penélope se ha casado y que a él se le da por muerto, sin embargo Odiseo le miente a su vez, viendo a través de su disfraz. Complacida por su determinación y sagacidad, Atenea se le revela y le cuenta todo lo que necesita saber para recuperar su reino. Le disfraza como un anciano para que no sea descubierto por los pretendientes o por Penélope y le ayuda a derrotar a éstos y a finalizar la subsiguiente disputa entre sus familiares.

Otros mitos[editar]

En la Gigantomaquia ayudó a su padre y a Heracles con sus consejos, y también tomó parte activa en ella, pues enterró a Encélado bajo la isla de Sicilia y mató a Palas.[20] En la guerra de Troya estuvo del lado de los más civilizados griegos, aunque en su regreso a casa les envió tormentas, por la manera en la que Ayante Locrio había tratado a Casandra en su templo.

En la fábula de los Argonautas es ella quien instruye a los constructores del primer barco, el Argo.

Medusa[editar]

En un mito posterior, Medusa, quien a diferencia de sus dos hermanas gorgonas era imaginada por los griegos clásicos del siglo V mortal y extremadamente bella, fue violada por Poseidón en un templo de Atenea. Tras descubrir la profanación de su templo, la diosa transformó a Medusa para parecerse a sus hermanas como castigo. Su pelo se transformó en serpientes y tenía el poder de petrificar con la mirada.

Cuando Perseo decapitó a Medusa, sus hermanas Esteno y Euríale lloraron su muerte con lastimeros sonidos emitidos por las bocas de las serpientes que poblaban sus cabezas, y se decía que Atenea imitó tales sonidos con un junco, inventando así la flauta. Y en su escudo utiliza la cabeza de Medusa para su protección [21]

Fábula romana de Aracne[editar]

La fábula de Aracne es una adición romana posterior al mito griego clásico,[22] que por supuesto no aparece en el repertorio mítico de los pintores de vasijas áticas. El nombre de Aracne (αράχνη) significa simplemente ‘araña’. Era la hija de un famoso tintor en púrpura de Tiro de Hipaipa (Lidia). Aracne se volvió tan vanidosa de sus habilidades como tejedora que empezó a alardear de ser mejor que la propia Atenea.

Atenea le dio la oportunidad de redimirse asumiendo la forma de una anciana y advirtiendo a Aracne que no ofendiese a los dioses. Ésta se burló y deseó un concurso de tejido, para poder demostrar su habilidad. Atenea tejió la escena de su victoria sobre Poseidón que había inspirado su patronazgo de Atenas. Según la historia latina, el tapiz de Aracne mostraba veintiún episodios de infidelidad de los dioses: Zeus con Leda, con Europa, con Dánae, etcétera.

Incluso Atenea admitió que la obra de Aracne era perfecta, pero se enfureció por la irrespetuosa elección, que mostraba los errores y transgresiones de los dioses.[23] Enojada, destruyó el tapiz y el telar de Aracne golpeándolos con su lanza. Cuando Aracne advirtió el disparate, se ahorcó. En el relato de Ovidio, Atenea se apiadó de ella y la transformó en una araña.

Esta fábula sugiere que el origen del arte de tejer está en la imitación de las arañas y que se consideraba que fue perfeccionado primero en Asia Menor.

Nombre, etimología y origen[editar]

Busto de Atenea, tipo Palas de Velletri (los ojos se han perdido). Copia del siglo II de una estatua votiva de Cresilas en Atenas, c. 430–420 a. C. (Gliptoteca de Múnich.)

Atenea tenía una relación especial con «Atenas», como demuestra la conexión etimológica de los nombres de la diosa y la ciudad,[24] un nombre plural porque aludía al lugar donde presidía su hermandad, las Athenai, en tiempos anteriores: «Micenas era la ciudad donde la diosa era llamada Micena (Mykene), y Micenas es el nombre en plural para la hermandad femenidad que la asistía allí. En Tebas era llamada Teba, y la ciudad es de nuevo un plural. Similarmente, en Atenas era llamada Aten(e)a».[25] Si su nombre aparece en eteocretense o no es una cuestión que tendrá que esperar a que se descifre el lineal A.

Günther Neumann ha sugerido que el nombre «Atenea» es posiblemente de origen lidio:[26] puede ser una palabra compuesta derivada en parte del tirsénico ati, ‘madre’, y del nombre de la diosa hurrita Ḫannaḫanna, abreviado en varios lugares como Ana. En la Grecia micénica, el teónimo A-ta-na-po-ti-ni-ja aparece una sola vez inscrito en las tablillas V 52 en lineal B de Cnosos de la «Habitación de las Tablillas del Carro» de la Segunda Era Tardía Minoica (según la cronología establecida por Arthur Evans).[27] Aunque Athana potniya se traduce a menudo como ‘Señora Atenea’, significa literalmente ‘la potnia de At(h)ana’, que quizá signifique ‘la Señora de Atenas’.[28] Cualquier relación con la ciudad de Atenas en la inscripción de Cnosos es incierta.[29] También aparece A-ta-no-dju-wa-ja, siendo la parte final la transcripción en lineal B de lo que conocemos en griego antiguo como Diwia (micénico di-u-ja o di-wi-ja), ‘divino’.[30]

En su diálogo Crátilo, el filósofo griego Platón da la etimología del nombre de Atenea, a partir del punto de vista de los antiguos atenienses:

Éste, amigo mío, tiene más peso. Ahora bien, parece que los antiguos tenían sobre Atenea la misma idea que los actuales entendidos en Homero. Y es que la mayoría de éstos, cuando comentan al poeta, dicen que Ate­nea es la responsable de la inteligencia (nous) misma y del pen­samiento (dianoia). Conque el que puso los nombres pensaba, se­gún parece, algo similar sobre ella; y, lo que es más im­portante, queriendo designar la «inteligencia de dios» (theoû nóēsis), dice —más o menos— que ella es la «inteli­gencia divina» (Theonóa), sirviéndose de la ‘a’ de otros dia­lectos, en vez de la ‘e’, y eliminando tanto la ‘i’ como la ‘s’. Y aun quizá ni siquiera por esta razón, sino que la llamó Theonóē en la idea de que ella, por encima de los demás, «conoce» (nooúsēs) las «cosas divinas» (tà theîa). Claro que tampoco es disparatado que quisiera también designar Ethonóē a la «inteligencia ética» (tōi éthei nóēsis), en la idea de que la diosa es esto. Y, ya sea él o algún otro, la llamaron después Athēnáa transformándolo en un nom­bre más bello, según creían ellos.[31]

Así pues, para Platón su nombre procedía del griego Ἀθεονόα Atheonóa, que los griegos racionalizaron como la mente (nous) de la deidad (theos).

El historiador griego Heródoto señaló que los ciudadanos egipcios de Sais adoraban a una diosa cuyo nombre egipcio era Neit,[32] y la identificaban con Atenea.[33]

Algunos autores[cita requerida] creen que en tiempos antiguos, la propia Atenea era un mochuelo, o una diosa pájaro en general.[34] En el Libro III de la Odisea, Atenea adopta la forma de un pigargo o águila marina. Estos autores arguyen que abandonó su máscara de mochuelo antes de perder las alas. «Atenea, para el momento en que aparece en el arte,» señaló Harrison, «se había despojado completamente de su forma animal, reduciendo las formas de serpiente y pájaro que una vez tuvo a atributos, pero ocasionalmente sigue apareciendo con alas en vasijas pintadas de figuras negras[35] Algunos autores[cita requerida] afirman que las borlas de su égida podrían ser los restos de alas.[36]

Roles y funciones[editar]

El juicio de Paris, de Hendrick von Balen (1599). Atenea aparece en el centro, con el escudo, la lanza y el casco.

Una serie completa de fábulas y usos, pertenecientes especialmente a la religión ateniense, representa a Atenea como la ayudante y protectora de la agricultura, papel bajo el que se representa a la diosa como inventora del arado y el rastrillo. Creó el olivo, enseñó a la gente a uncir los bueyes para arar, cuidó de la cría de caballos e instruyó a los hombres en su doma con bridas, otra invención suya.[37] Las dos deidades Erecteo y Erictonio, honradas en el Ática como poderes del fértil suelo, son sus hijos adoptivos. Los nombres de sus primeras sacerdotisas, las hijas de Cécrope, Aglauro, Pándroso y Herse, significan ‘aire brillante’, ‘rocío’ y ‘lluvia’, y son meras personificaciones de sus cualidades, de gran valor para el territorio ateniense.

Además de las invenciones relativas a la agricultura, también se le atribuían otras relacionadas con varios tipos de ciencia, industria y arte, y todos sus inventos no son del tipo que los hombres harían por azar o accidente, sino que requerían reflexión y meditación. Pueden señalarse la invención de los números,[38] del carro y de la navegación. En la historia ateniense enseña a Erictonio a atar sus caballos al carro, y en la corintia enseña a Belerofonte a dominar a Pegaso. Respecto a todos los tipos de artes útiles, se creía que había familiarizado a los hombres con los medios e instrumentos que eran necesarios para practicarlas, como con el arte de producir fuego. También se creía que había inventado casi todos los tipos de trabajo en los que se empleaba a las mujeres, como el hilado y el tejido, y ella misma era diestra en ellos. Incluso en Homero todos los productos del arte femenino, se califican de «obras de Atenea». Muchos paladios (estatuas de Palas) llevaban un huso y una rueca en la mano izquierda. Su genio cubre el campo de la música y el baile: fue la inventora de la flauta y la trompeta,[39] así como de la danza de guerra pírrica, de la que se decía que fue su ejecutora más antigua, en la celebración de la victoria de los dioses sobre los Gigantes. En suma, Atenea y Hefesto fueron los grandes patrones de artes tanto útiles como elegantes. Por ello se la llamaba Ergane,[40] y los autores posteriores la hicieron diosa de toda la sabiduría, el conocimiento y el arte, y la representaron sentada a la derecha de su padre Zeus y apoyándole con sus consejos.[41]

Como todas las demás deidades que se suponía que dispensaban las bendiciones de la naturaleza, es la protectora del crecimiento de los niños, y como diosa del cielo claro y el aire puro, otorga salud y aleja la enfermedad. Más aún, en Atenas era una deidad patrona del estado y la protectora (con Zeus) de las fratrías y las casas que formaban la base del estado. En Atenas y Esparta protegía las asambleas populares y deliberativas. En los demás sitios presidía sobre las mayores uniones de gente. También mantenía la autoridad de la ley, la justicia y el orden, en las cortes y la asamblea del pueblo. Esta noción era tan antigua como los poemas homéricos, en los que se describe a Atenea ayudando a Odiseo contra la conducta sin leyes de los pretendientes.[42] Se creía que había instituido la antigua corte del Areópago, y en casos en los que los votos de los jueces estaban empatados, daba el decisivo en favor del acusado.[43]

Atenea promocionaba la prosperidad interna del estado, al fomentar la agricultura y la industria y al mantener la ley y el orden en todas las transacciones públicas, y de la misma forma también lo protegía de los enemigos extranjeros, y así asumía el carácter de una deidad de la guerra, aunque en un sentido muy diferente al de Ares, Eris o Enio. Según Homero ni siquiera llevaba armas, sino que las tomaba prestadas de Zeus,[44] guardaba a los hombres de la masacre cuando la prudencia lo requería,[45] y repelía el salvaje amor por la guerra de Ares, conquistándolo.[46] Atenea no ama la guerra por sí misma, sino solo por las ventajas que ganaba el estado al emprenderla, y por tanto sólo apoya aquellas empresas bélicas que se iniciaban con prudencia y que probablemente arrojaran resultados favorables.[47] En época de guerra, las ciudades, fortalezas y puertos quedan bajo su especial protección.

Como diosa prudente de la guerra también era la protectora de todos los héroes que se distinguieron por su prudencia y buenos consejos, así como por su fuerza y valor, como Heracles, Perseo, Belerofonte, Aquiles, Jasón, Diomedes y Odiseo. Como diosa de la guerra y protectora de los héroes, Atenea suele aparecer con armadura, con la égida y una vara dorada, con la que otorga a sus favoritos juventud y majestad.[48]

Culto[editar]

Niké corona a Atenea. Detalle del Puteal de la Moncloa, un brocal de pozo de estilo neoático y época romana. Mármol del siglo II. (Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid.)

Atenea fue adorada en todas las partes de Grecia, sugiriendo su relación con Tritón que sus lugares de culto más antiguo en Grecia se ubican en las riberas de este río beocio, que desembocaba en el lago Copais, y donde había dos antiguas ciudades pelasgas, Atenas y Eleusis, que fueron según la tradición tragadas por el lago. Desde allí su culto fue llevado en un periodo muy antiguo por los minios al Ática, Libia y otros países.[49] En Atenas se convirtió en la gran divinidad nacional de la ciudad y el país, y más tarde fue considerada por los atenienses la ϑεὰ σώτειρα, ὑγίεια y παιωνία, estándole consagrada la serpiente, el símbolo de la renovación perpetua.[50] En Lindos (Rodas) su culto era igualmente muy antiguo, siendo adorada como la diosa que ayudó a Danio a construir el primer barco de cincuenta remos. Entre las cosas que le estaban consagradas puede mencionarse también el mochuelo (muchas veces traducido erróneamente como ‘lechuza’),[51] [52] el gallo y el olivo, que se decía que había creado en su concurso con Poseidón por la posesión del Ática.[53] En Coron (Mesenia), su estatua llevaba un cuervo en la mano.[54]

Los sacrificios que se ofrecían a Atenea consistían en toros, de donde probablemente obtuvo el epíteto de Tauróbolo (ταυροϐόλος),[55] corderos y vacas.[56] Eustacio señala que solo se le sacrificaban hembras, con excepción de los corderos.[57] En Ilión se decía que se le sacrificaban doncellas o niños locrios cada año como expiación por el crimen cometido por Ayante Locrio con Casandra, y la Suda afirma que estos sacrificios siguieron ofreciéndosele hasta el 346 a. C.[58]

En el Ática se celebraban varios festivales haciendo referencia al papel de Atenea como protectora de la agricultura: las Calinterias y Plinterias, las Esciroforias, las Arreforias o Herseforias y las Oscoforias, que eran comunes a Atenea y Dioniso. Incluso la fiesta principal, las Panateneas, fue originalmente una fiesta de la cosecha. La siembra se abría en con tres servicios sagrados del arado. De estos, dos eran en honor de Atenea como inventora del arado, mientras el tercero se celebraba en honor de Deméter. Al comienzo de la primavera se le daban gracias por anticipado (προχαριστήρια)[59] por la protección que iba a proporcionar a los campos. Es significativo que la presentación del peplo o manto, la principal ofrenda de la celebración, tuviese lugar en la temporada de siembra.

Era adorada en las Calceas (o fiesta de los herreros) como señora y protectora de las artes y la artesanía. El festival de la Apaturia hacía una referencia directa al carácter de la diosa como protectora del estado. El festival de Atenea Itonia en Coronea era una fiesta confederada de toda Beocia. Fue adorada con Erecteo en el templo bautizado en su honor (el Erecteión), el santuario más antiguo de la acrópolis de Atenas.

Epítetos[editar]

El epíteto homérico más común para Atenea, glaucopis ("γλαυκῶπις"), suele traducirse como ‘de ojos brillantes’ y es una combinación de γλαύκος glaukos (‘brillante’, ‘plateado’, y posteriormente ‘garzo’ o ‘gris’) y ὤψ ôps (‘ojo’, o a veces ‘cara’). Es interesante advertir que γλαῦξ glaux, ‘mochuelo’,[51] tiene la misma raíz, presumiblemente por sus característicos ojos. El pájaro que ve bien de noche está estrechamente relacionado con la diosa de la sabiduría: en representaciones arcaicas, Atenea suele ser representada con un mochuelo posado en su cabeza. En tiempos antiguos, Atenea bien pudo haber sido una diosa pájaro, parecida a la diosa desconocida representada con mochuelos, alas y garras de pájaro en el relieve Burney, una terracota mesopotámica de principios del II milenio a. C.[cita requerida]

En la Ilíada,[60] los himnos homéricos y en la Teogonía de Hesíodo, Atenea recibe el curioso epíteto Tritogenia, cuyo significado exacto no está claro. Parece significar ‘nacida de Tritón’,[16] indicando quizás que este dios marino era su padre según algunos antiguos mitos,[61] o menos probablemente que nació cerca del lago Tritón en África. Otros derivan este epíteto de una antigua palabra cretense, eólica o beocia, τριτώ, que significa ‘cabeza’, por lo que el epíteto sería ‘nacida de la cabeza’, y otros creen que tenía la intención de conmemorar la circunstancia de haber nacido en el tercer día del mes (‘nacida tercera’).[62]

Atenea fue equiparada a menudo con Afea (Αφαία), una diosa local de la isla de Egina, ubicada cerca de Atenas, tras quedar bajo el control de ésta. El historiador griego Plutarco también alude a un ejemplo durante la construcción de Partenón en la que fue llamada Higía (Ὑγεία Hygeía, ‘saludable’):

Un caso maravilloso ocurrido mientras se construían dio indicio de que la diosa, lejos de repugnar la obra, tomaba parte en ella y concurría a su perfección. El más laborioso y activo de los artistas tropezó y cayó de lo alto, quedando tan maltratado que le desahuciaron los médicos. Apesadumbróse Pericles, y la Diosa, apareciéndosele entre sueños, le indicó una medicina con la cual muy pronta y fácilmente le puso bueno. Por este suceso colocó en la ciudadela la estatua de bronce de Atenea Higía junto al ara, que se dice estaba allí antes. Fidias hizo además la estatua de oro de la diosa, y en la base se lee la inscripción que le designa autor de ella.[63]

Otros epítetos son:

  • Acrea (ἀκραἳα).
  • Acria (ἀκρία), bajo el que era adorada en Argos.
  • Aethyta, bajo el que era adorada en Megara.[64] La palabra αίθυια aithyia significa ‘buceador’ y figurativamente ‘barco’, por lo que el título debe aludir a Atenea como profesora del arte de la construcción de barcos y la navegación.[65]
  • Ageleia (ἀγελεία, ‘que impera en las batallas’)
  • Agiopoinos (ἀξιόποινος, ‘vengadora’).[66]
  • Agiraia (ἀγυραἳα).[67]
  • Alalcomeneis (ἀλαλκομενηΐς, ‘poder defensivo’, o bien de Alalcomeneo).
  • Alcidemo (ἀλκίδημος, ‘defensora del pueblo’).
  • Alcímaca (ἀλκιμάχη).
  • Areia, por su papel en el juicio realizado en el Areópago a Orestes por la muerte de su madre, Clitemnestra.
  • Atritona (Άτρυτώνη Atrytone, ‘incansable’).
  • Boarmia (βοαρμία, ‘protectora de los bueyes’).
  • Boudeia (βούδεια, ‘diosa de los bueyes’).
  • Boulaia (βουλαἳα, ‘consejera’).
  • Calinitis (χαλινἳτις, ‘de la brida’).
  • Cidonia (Κυδονία), en un templo de Frixa (Élide), que fue construido por Clímeno de Cidonia.[68]
  • Cledoucos (κληδοὓχος).
  • Ergane (ἐργάνη) como protectora de los artesanos. Bajo este nombre se la menciona en varias inscripciones halladas en la Acrópolis.
  • Erisiptolis (ἐρυσίπτολις, ‘protectora de la ciudad’).
  • Lafria (λαφρία).
  • Hipia (ἱππία, ‘ecuestre’) como la inventora del carro, título bajo el que fue adorada en Atenas, Tegea y Olimpia.[69] Con este nombre recibía un parentesco diferente: hija de Poseidón y Polife, y hermana de Océano.[70]
  • Laósoos (λαόσσοος, ‘beneficiosa’).
  • Meganitis (μηχανἳτις, ‘de gran recurso’).
  • Oftalmutis (ὀφθαλμὓτις).
  • Oguderces (ὀξυδερκής).
  • Optiletis (ὀπτιλέτις, ‘de vista aguda’).
  • Palas (Παλλάς Pallás), de significado controvertido, que pudiera ser ‘doncella’ o ‘la que blande el escudo’.[71] El epíteto es el nombre del gigante que según algunas tradiciones era su padre y al que mató cuando intentó violarla, o bien de una hermana, hermana de leche, compañera u oponente en la batalla a la que mató accidentalmente, fabricando el paladio y anteponiendo su nombre al suyo propio como homenaje.[15] Sobre este asunto, Burkert dice que «es la Palas de Atenas, Pallas Athenaie, igual que la Hera de Argos es Here Argeie».[72]
  • Panaquea, bajo el que fue adorada como diosa de la liga aquea.
  • Partenos (Παρθένος Parthénos, ‘virgen’), como fue adorada en el Partenón, especialmente durante las Panateneas. (Véase más arriba.)
  • Pilaitis (πυλαἳτις).
  • Polias (πολιάς, ‘de la ciudad’), como protectora de Atenas y la Acrópolis, pero también de otras ciudades, como Argos, Esparta, Gortina, Lindos y Larisa.
  • Polioucos (πολιοὓχος, ‘que protege la ciudad’)
  • Poluboulos (πολύϐουλος, ‘del buen consejo’).
  • Polumetis (πολύμητις, ‘de numerosos inventos’).
  • Promacorma (προμαχόρμα, ‘defensora de la bahía’).
  • Promacos (Πρόμαχος Promachos, ‘que lucha delante’) cuando dirigía la batalla.[73]
  • Tritonia

Representaciones y atributos clásicos[editar]

Relieve de la Atenea pensativa. Descansado sobre una lanza, Atenea mira a una estela rectangular, quizá un mojón de un templo o una estela funeraria; otras opiniones aseguran que esta representación la muestra apesadumbrada leyendo una inscripción alusiva a la destrucción de Atenas durante las Guerras Médicas. C. 460 a. C. (Museo de la Acrópolis de Atenas n.º 695).

Atenea fue representada en obras de arte con frecuencia, pero fue Fidias quien estableció su tipo ideal en tres estatuas, las más famosas, erigidas en la Acrópolis de Atenas:

  • La colosal estatua criselefantina (labrada en marfil y oro) de Atenea Partenos, de treinta pies de altura (con el pedestal), ubicada en el Partenón. La diosa era representada llevando una larga túnica que le caía hasta los pies, y sobre su pecho tenía la égida con la cabeza de la Gorgona. Tenía un casco en la cabeza y llevaba en una mano una Niké de seis pies de alto, y en la otra una lanza, con la que apoyaba contra un escudo adornado con escenas de las batallas de las Amazonas con los Gigantes. A sus pies tenía una serpiente.[74]
  • La estatua de bronce de Atenea Promacos, fundida de los expolios de los atenienses en la batalla de Maratón, ubicada entre los Propileos y el Erecteión. Las proporciones de esta estatua era tan enormes que la brillante punta de la lanza y el penacho del casco eran visibles para los marineros que se aproximaban al Pireo desde Sunión.
  • La Palas Lemnia, así llamada porque había sido dedicada por los clerucos atenienses de Lemnos. El atractivo de esta estatua le ganó el apodo de «la hermosa». Como la anterior, era de bronce, y al representar a Atenea como diosa de la paz, no llevaba casco.

Se conservan un gran número de representaciones de Atenea en estatuas, bustos colosales, relieves, monedas y vasijas pintadas. Entre los atributos que caracterizan a la diosa en estas obras de arte están:

  • El casco, que suele llevar en la cabeza, bien elevado sobre la frente para revelar su cara con gesto de saludo pacífico, pero en unos pocos casos lleva en la mano. Suele estar adornado de la forma más bella con grifos, cabezas de corderos, caballos y esfinges.[75]
  • La égida, una coraza de piel de cabra que en mitos posteriores se decía le fue dada por padre, Zeus,[76] aunque estuvo relacionada con él mucho antes en otros contextos culturales.
  • El escudo redondo argólico en cuyo centro aparece el gorgoneion, la cabeza de la gorgona Medusa, el sello distintivo del culto a la primitiva diosa en Grecia que recibió la posición más alta en el vértice del frontispicio del Partenón (más tarde se decía que su escudo era un regalo votivo de Perseo).
  • Objetos a ella consagrados, como la rama de olivo, la serpiente, el mochuelo,[77] el gallo y la lanza.

Su atuendo suele ser la túnica espartana sin mangas, sobre la que viste una túnica, el peplo o, aunque raramente, la clámide. La expresión general de su figura es meditabunda y seria, su cara es más ovalada que redonda, su pelo es rico y generalmente peinado hacia atrás sobre las sienes, flotando libremente por detrás. La figura completa es majestuosa, y más fuerte que esbelta: las caderas son pequeñas y los hombros anchos, de forma que en conjunto recuerda de algún modo una figura masculina.[78] [79]

En anteriores retratos arcaicos de Atenea sobre vasijas pintadas, la diosa conserva parte de su carácter minoico-micénico, como las grandes alas de pájaro, pero esto no es cierto en esculturas arcaicas como las de Atenea Afea, donde subsumió a una diosa anterior invisiblemente numinosa, Afea, con relaciones cretenses en sus mitos.

La Atenea pensativa es un relieve fechado sobre el 460 a. C. que representa a una Atenea cansada descansando sobre una vara.

En la cultura posclásica[editar]

Atenea (Minerva) es el tema de la moneda conmemorativa 1915-S Panamá-Pacífico de 50 dólares. Con 2,5 onzas troy (78 g) de oro, es la mayor moneda (en peso) jamás acuñada por los Estados Unidos. Fue la primera moneda de 50 dólares acuñada y no se produjo ninguna mayor hasta las monedas de platino de 100 dólares de 1997. Por supuesto, en términos de valor nominal ajustado, la de 1915 es la mayor denominación jamás emitida por Estados Unidos.

Durante aproximadamente un siglo se ha erigido una réplica a tamaño real del Partenón en Nashville (Tennesse, Estados Unidos), ciudad conocida como la Atenas del Sur. En 1990, se añadió una gran réplica de la estatua de la diosa de Fidias, de unos 12,5 m de alto y dorada. El sello de California incluye una imagen de Atenea (o Minerva) sentada junto a un oso pardo.

Una estatua del pensador escéptico Ernest Renan provocó una gran controversia cuando fue instalada en Tréguier (Bretaña). La biografía de Jesús escrita por Renan en 1862 había negado su divinidad, y había escrito la Oración en la Acrópolis dirigida a la diosa Atenea. La estatua fue ubicada junto a la catedral, con la cabeza de Renan mirando en otra dirección mientras Atenea, a su lado, levanta el brazo como si desafiase al edificio. La instalación fue acompañada de una masiva protesta de los católicos locales y un servicio religioso contra el crecimiento del escepticismo y el secularismo.[80]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Arthur Cotterhell (2008). Mitos Diccionario de mitología universal. España: Editorial Ariel. pp. 170–171. ISBN 978-84-344-3489-9. Consultado el 7 de marzo de 2012. 
  2. Jenny March (2008). Diccionario de mitología clásica. España: Editorial Critica. pp. 72–73. ISBN 978-84-7423-693-4. Consultado el 7 de marzo de 2012. 
  3. Patricio de la Escosura (2005). Manual de mitología. Editorial MAXTOR. pp. 93–94. ISBN 9788497611725. Consultado el 7 de marzo de 2012. 
  4. La famosa caracterización de Harrison de este elemento mítico como «un desesperado expediente teológico para librar a la Core nacida de la tierra de sus condiciones matriarcales» nunca ha sido refutada (Harrison 1922 pág. 203).
  5. Homero, Ilíada v.880.
  6. a b Hesíodo, Teogonía 886 y sig., 924.
  7. Compárese con la profecía sobre Tetis.
  8. Píndaro, Olímpicas vii.35 y sig.
  9. Apolodoro, Biblioteca i.4.6; Escolio sobre las Olímpicas de Píndaro vii.66.
  10. a b c Tzetzes, Sobre Licofrón 355.
  11. Filóstrato el Viejo: Cuadros; II, 27: el nacimiento de Atenea (Αθενασ γοναι).
  12. Escolio sobre Apolonio iv.1310.
  13. Cicerón, De natura deorum iii.23.
  14. Heródoto iv.180.
  15. a b Apolodoro iii.12.3.
  16. a b Pausanias ix.33.5.
  17. Pausanias ix.34.1
  18. Graves (1960) 16.3 pág. 62.
  19. Varrón, citado por San Agustín en La ciudad de Dios xviii.9.
  20. Apolodoro i.6.1 y sig.; comp. Spanheim (1697) pág. 643; Horacio, Odas i.12.19.
  21. Píndaro, Píticas xii.19 y sig.; compárense las otras versiones en Higino, Fabulas 165; Apolodoro i.4.2; Pausanias i.24.1.
  22. Ovidio, Las metamorfosis vi.5–54, 129–45; Virgilio, Geórgicas iv.246.
  23. Esto asume un punto de vista moralizador tardío de la mitología griega.
  24. «Que la diosa fuera bautizada por la ciudad o la ciudad por la diosa es una antigua disputa.» Burkert (1985), pág. 139.
  25. Ruck y Staples (1994) pág. 24.
  26. Neumann, G. (1967). «Der lydische Name der Athena. Neulesung der lydischen Inschrift Nr. 40». Kadmos 6. 
  27. Kn V 52. Texto 208 en Ventris y Chadwick (1973).
  28. Palaima (2004) pág. 444.
  29. Burkert (1985) pág. 44.
  30. Ventris y Chadwick.[cita requerida]
  31. Platón, Crátilo 407b
  32. «Los ciudadanos tienen a una deidad como su fundadora, llamada en la lengua egipcia Neit, y aseguran que es la misma a las que los helenos llaman Atenea; son grandes amantes de los atenienses, y dicen que están de alguna forma relacionados con ellos.» (Platón, Timeo 21e.)
  33. Platón, Timeo 21e; Heródoto, Historias ii.170–5.
  34. Véase el artículo "Mochuelo de Atenea".
  35. Harrison (1922) pág. 306, 307 fig. 04: detalle de una copa de la colección Faina.
  36. Kluth, F. J. (1999–2005). «The Role of Athena in Ancient Greek Art» (en inglés). The Role of Women in the Art of Ancient Greece. Consultado el 24 de febrero de 2008.
  37. Eustacio de Tesalónica, Sobre Homero pág. 1076; Tzetzes, Sobre Licofrón 520; Hesiquio de Alejandría s. v. Ἱππία ; Mario Servio Honorato, Sobre la Eneida iv.402; Píndaro, Olímpicas xiii.79.
  38. Livio vii.3.
  39. Böckh, A. (1811). Pindari Epinicia Graece. Leipzig: Weigel. p. 344. OCLC 179970906. 
  40. Pausanias i.24.3.
  41. Homero, Odisea xxiii.160, xviii.190; Himno a Venus 4, 7 y sig.; Plutarco, Cimón 10; Ovidio, Fastos iii.833; Orfeo, Himnos xxxi.8; Spanheim (1697) pág. 643; Horacio, Odas i.12.19.
  42. Homero, Odisea xiii.394.
  43. Esquilo, Las euménides 753; comp. Pausanias i.28.5.
  44. Homero, Ilíada v.736 y sig.
  45. Homero, Ilíada i.199 y sig.
  46. Homero, Ilíada v.840 y sig., xxi.406.
  47. Homero, Ilíada x.244 y sig.
  48. Homero, Odisea xvi.172.
  49. Müller, K. O. (1820). Orchomenos und die Minyer. Breslavia: Max. p. 355. OCLC 176879282. 
  50. Pausanias i.23.5, 31.3, 2.4.
  51. a b Rodríguez-Noriega, Lucía (2006). «Intentando socavar una falsa creencia: la identidad del ave de Atenea». Studium 12:  pp. 103–11. http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2541986. 
  52. Véase "Mochuelo de Minerva".
  53. Plutarco, De Iside et Osiride; Pausanias vi.26.2, i.24.3; Higino, Fábulas 164.
  54. Pausanias iv.34.3.
  55. Suda s. v. ταυροϐόλος.
  56. Homero, Ilíada ii.550; Ovidio, Las metamorfosis iv.754.
  57. Eustacio, Sobre Homero 1076.
  58. Suda s. v. ποινή.
  59. Suda s. v. προχαριστήρια.
  60. Homero, Ilíada iv.514.
  61. Kerényi sugiere que «Tritogenia no significaba que viniese al mundo en un río o lago particular, sino que nació de la misma agua, pues el nombre “Tritón” parece estar asociado con el agua en general.» (Kerényi 1951 pág. 128.)
  62. Tzetzes, Sobre Licofrón 519.
  63. Plutarco, Vida de Pericles xiii.8.
  64. Pausanias i.5.3, 41.6.
  65. Smith, W., ed. (1867), «Aethyia», A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, Boston: Little, Brown & Co., i.51, OCLC 68763679 
  66. Pausanias iii.15.4.
  67. Pausanias iii.11.8.
  68. Smith, W., ed. (1867), «Cydonia», A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, Boston: Little, Brown & Co., i.910, OCLC 68763679 
  69. Pausanias i.30.4, 31.3, v.15.4, viii.47.1.
  70. Suda s. v. «Hippeia Athena».
  71. Grupo Tempe (1998). Los dioses del Olimpo. Madrid: Alianza. ISBN 978-84-206-3648-1. 
  72. Burkert (1985) pág. 139.
  73. La violencia y el derramamiento de sangre eran dominios de Ares.
  74. Pausanias i.24.7, 28.2.
  75. Homero, Ilíada v.743.
  76. Zeus es también Egidoco o Egioco, ‘portador de la égida’.
  77. El papel del mochuelo como símbolo de la sabiduría procede de esta asociación con Atenea.
  78. Hirt, A. (1805–1816). Bilderbuch für Mythologie, Archäologie und Kunst. Berlín: I. D. Sander. pp. i.46 y sig. OCLC 15474370. 
  79. Welcker, F. G. (1818). Zeitschrift für Geschichte und Auslegung der alten Kunst. Gotinga: Vandenhoeck und Ruprecht. pp. 256 y sig. OCLC 15335221. 
  80. Musée Virtuel Jean Boucher. «La statuaire monumentale» (en francés). Consultado el 21 de febrero de 2008.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]