Unificación alemana

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Imperio alemán en 1907.
Los Estados miembros del Imperio alemán (amarillo), con Prusia en rojo.

La Unificación de Alemania fue un proceso histórico que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX en Europa Central y que culminó con la creación del Imperio alemán el 18 de enero de 1871 reuniendo diversos estados hasta entonces independientes (Prusia, Baviera, Sajonia, etc.).

Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de 39 Estados. Entre ellos destacaban, por su importancia económica y política, Austria y Prusia.

Antecedentes[editar]

La situación alemana tras 1815[editar]

Desde principios del siglo XIX, tras las guerras napoleónicas, fue imponiéndose la idea de unificar las distintas organizaciones políticas herederas del Sacro Imperio Romano Germánico en un solo Estado alemán. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región. A ello contribuyeron, tanto los junkers, es decir, la aristocracia terrateniente prusiana, como la burguesía industrial de la cuenca del Ruhr. En 1834, se produjo la unificación aduanera que sumó Prusia a otros Estados alemanes previamente asociados en esta materia. Sin embargo, debido a las diferencias entre Austria y Prusia, el proceso de unificación política no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX. Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un único Estado para todos los alemanes.

Sin embargo, el liberalismo era una gran amenaza para las intenciones monárquicas de Austria y Prusia, por lo que crearon alianzas para el control gubernamental de cada nación:

  • La Santa Alianza. El tratado fue firmado el 26 de septiembre de 1815 por el emperador Francisco I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia y el zar Alejandro I de Rusia, que fue su principal promotor. Aunque el acuerdo era un acto político, la redacción del tratado contenía una declaración de carácter puramente religioso. Tras la caída de Napoleón, los tres monarcas declaraban su firme resolución de seguir como única guía para la futura administración interior y exterior de sus Estados los principios de la religión cristiana: justicia, caridad y paz.[1] A este acuerdo se unieron después otros reinos europeos.
  • La Cuádruple Alianza (1815). Formada por los miembros de la Santa Alianza más Inglaterra. Su principal promotor fue el primer ministro británico Castlereagh. Renovó el acuerdo de 1813 por el que las potencias se habían comprometido a derrotar a Napoleón y cambiaba su objetivo al mantenimiento, incluso por la fuerza, de las transformaciones operadas en Europa por el Congreso de Viena y a la vigilancia de las ideologías liberales.
  • La Quíntuple Alianza. Surgió en 1818 durante el Congreso de Aquisgrán, cuando Francia, que había recuperado su monarquía, fue admitida como potencia europea por las que formaban la Cuádruple Alianza. Su principal promotor fue Metternich y su principal objetivo era terminar con cualquier movimiento liberal que pudiera perjudicar al sistema monárquico. Esto proporcionaba a los aliados la capacidad de intervenir en cualquier nación europea si se consideraba necesario.

Prusia y Austria eran muy distintas en los aspectos económicos, sociales y políticos. Austria estaba configurada como un imperio centralista y autoritario que gobernaba un territorio habitado por diferentes pueblos —eslavos, alemanes, húngaros, rumanos e italianos— con distintas lenguas, religiones y costumbres. Esta situación motivó frecuentes sublevaciones nacionalistas contra la monarquía austriaca. La población prusiana, sin embargo, era mucho más homogénea.

En lo económico, Austria no contaba con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial propio. El mantenimiento de un ejército y una administración que garantizasen la unidad imperial le creó graves dificultades financieras. Prusia, en cambio, experimentó un desarrollo económico muy intenso en su parte occidental que la convirtió en el referente del crecimiento industrial de los territorios alemanes. El aumento de la producción de acero, carbón y hierro en la segunda mitad del siglo XIX así lo demostró.

Todo ello, unido a la revolución de los medios de transporte y de las comunicaciones —ferrocarriles, barcos de vapor, telégrafos— posibilitó la formación de un activo mercado económico y trajo consigo otras consecuencias: la consolidación de una burguesía industrial, aliada de los terratenientes junkers, y el predominio en su gobierno de las ideas liberales, que buscaban la formación definitiva de un Estado nacional.

El Imperio alemán de 1871. Al excluir a Austria, Bismarck optó por una «pequeña Alemania» (Kleindeutschland ).

Dos potencias contrapuestas: Prusia y Austria[editar]

Antes de la conquista napoleónica, el Sacro Imperio Romano Germánico estaba constituido por más de 300 Estados. Después de ser conquistado por Napoleón Bonaparte pasó a llamarse Confederación del Rin y estar formado por 38 Estados.

Entre ellos destacaban Prusia y Baviera. Tras apoyar a Austria en la Guerra de las Siete Semanas, Baviera firmó un pacto con Prusia que la dejó dependiente de ella. Tras la muerte de Luis II de Baviera, el poder quedó centrado en los otros dos:

  • Austria
    • La situación geográfica de Austria es el sur de la Europa Central, ocupando la zona de los Alpes y gobernando varios territorios no germanos (norte de Italia, Eslovenia, Hungría, extremo sur de Polonia), su único acceso marítimo era al Adriático.
    • La familia que ocupaba el trono era la de los Habsburgo.
    • Francisco José I de Habsburgo-Lorena era el emperador de Austria en ese tiempo y el primer ministro era el destacado diplomático Klemens von Metternich.
    • Austria estaba gobernada por una monarquía centralista y autoritaria.
    • En economía, Austria no contaba con recursos ni con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial. Esto se debía al gobierno de tipo autoritario austriaco, al predominio de la agricultura como actividad económica, y al hecho que la Revolución Industrial ocurrió en Austria con retraso, además de concentrarse en zonas no germanas del Estado: Bohemia y Moravia.
  • Prusia
    • La posición geográfica de Prusia era el Norte de Alemania, teniendo acceso al Mar Báltico y al Mar del Norte.
    • La familia que ocupaba el trono en Prusia era la de los Hohenzollern.
    • Guillermo I de Alemania era el rey de Prusia y desde 1856 el primer ministro era Otto von Bismarck, llamado el Canciller de Hierro.
    • El sistema de gobierno prusiano era la monarquía parlamentaria, aunque por sufragio censitario, y evitando el otorgamiento de mayores libertades a los súbditos.
    • Prusia, a diferencia de Austria, experimentó un desarrollo económico considerable desde el inicio de la Revolución Industrial, convirtiéndose en el centro industrial más poderoso de la región. Prusia impulsó la industria del acero, carbón y hierro. Sus comunicaciones crecieron, por lo que pudieron formar un mercado económico activo con el resto de estados alemanes.

Hubo dos propuestas para unificar los Estados y estas fueron:

  • La Pequeña Alemania, la cual estaría formada por Prusia y mantendría un sistema de gobierno igual al de Prusia.
  • La Gran Alemania, la cual estaría formada también por Austria.

Económicos[editar]

Las principales causas económicas fueron:

  • La Revolución Industrial, que hace que se extiendan la industria y el comercio, por lo que las economías de los Estados que la experimentan se desarrollan mejor que las de los que no la llevan a cabo. La influencia del desarrollo industrial favorece el comercio internacional a estados que disponen de manufacturas y controlan al mismo tiempo fuentes de materia prima. Gracias a la [[[Cuenca del Ruhr]], rica en carbón y hierro, Prusia mantiene un activo desarrollo industrial y logra exportar sus manufacturas existosamente. Sin mayores industrias propias, Austria aún depende de la agricultura (basada en las tierras de Hungría) y aprovecha el desarrollo industrial ocurrido en tierras no germanas bajo su dominio (como Bohemia y Moravia). La escasez de materias primas como hierro y carbón lastran el desarrollo de la industria austriaca.
  • Liberalismo económico: el liberalismo económico de origen británica se expande por Europa y trae como consecuencia la consolidación del capitalismo y la burguesía. Esto resulta muy marcado en Prusia, donde la vieja aristocracia de los junkers debe usar toda su influencia para no ser desplazada por ricos burgueses de reciente riqueza (comerciantes e industriales) que exigen voz y voto en los asuntos públicos. Tal conflicto es muy pequeño en Austria, pero el liberaismo económico impone una competencia comercial que perjudica a los productos agrícolas que son base de la economía austriaca.
  • Surge el Zollverein: Sistema de unificación aduanera que se organizó en 1828 y entró en vigor el 1 de enero de 1834. El Zollverein se inició en Prusia, Estado al que se adhirieron Hesse-Darmstadt, Baviera y Wurtemberg para crear una zona de aranceles unificados: el desarrollo industrial de Prusia atrae a otros estados que ven más rentable liberar sus aranceles con Prusia (que exporta manufacturas muy demandadas) que con Austria (cuyas exportaciones agrícolas compiten con la producción interna de otros Estados).
  • Los "junkers" tuvieron importancia en el desarrollo de la unificación porque eran propietarios de grandes latifundios que serían convertidos en terrenos industriales y ya no en plantaciones.

Sociales[editar]

  • Comienza a surgir la clase obrera en Prusia o la transformación de siervos en obreros: la creciente industrialización hace que los capitales se dirijan a la industria y ya no busquen la simple acumulación de tierras.
  • Prusia abolió la servidumbre y adoptó la distinción entre propiedad noble y no noble.

Ideológicos[editar]

  • Empieza a surgir el Nacionalismo centrípeto (consecuencia del periodo en que Alemania fue conquistada por Napoleón), el objetivo es unificar los Estados.
  • Sigue existiendo la creencia del derecho divino en Austria, aunque ésta debe ser relagada por imperio de los hechos (como en el Compromiso de 1867 con Hungría).

Desarrollo[editar]

La unificación alemana fue posible después de que Prusia obtuviera la victoria en tres guerras consecutivas. Con dichas victorias militares, Prusia pudo reunir entorno a sí a los diferentes Estados alemanes y además le permitió consolidarse como un poder unificado e independiente de sus vecinos, excluyendo a Austria de todo proyecto unificador a largo plazo. Tal elemento introduce una marcada distinción posterior entre el Imperio Alemán y el Imperio austrohúngaro

Guerra de los Ducados[editar]

La Guerra de los Ducados fue un conflicto militar que enfrentó a Austria y Prusia contra Dinamarca en 1864, por el control de los ducados de Schleswig y de Holstein, de población mayormente alemana pero bajo soberanía danesa. Dinamarca salió derrotada, por lo que debió ceder Schleswig-Holstein, que fue anexionado por las otras dos potencias. No obstante, Prusia aprovechó el atractivo de la 'Zollverein para imponer su influencia en tales ducados, geográficamente muy alejados de Austria propiamente dicha. Austria, sin fuerzas para oponerse a la penetración prusiana en los ducados, abandonó sus derechos sobre ellos.

Guerra austro-prusiana[editar]

El objetivo de la Guerra austro-prusiana de 1866 para los prusianos fue expulsar a los austriacos de la Confederación Germánica y descartar toda posible "unificación" en torno a la corona de Austria.

  • Mientras este conflicto estaba en desarrollo, se aplicó la tesis del Zollverein: aranceles preferenciales para los aliados de Prusia.
  • Además de la expulsión de los austriacos del proyecto unificador, Prusia también tenía otro objetivo: anexionar definitivamente Holstein y Schleswig a la Alemania del Norte, además de destruir la influencia de Austria sobre otros estados alemanes (Hamburgo y Hesse) y atraerlos a la órbita prusiana.
  • Prusia promete a Italia devolverle Venecia a cambio de ir a la guerra contra Austria; tal acuerdo genera que Italia declare la guerra a Austria y la obligue a luchar en dos frentes y distraiga sus esfuerzos bélicos. Aunque Austria derrota a Italia en tierra y mar, las derrotas ante Prusia le fuerzan a capitular.
  • Prusia gana la guerra, por lo que logra todos sus objetivos, y ello se consagra en la firma del tratado de Praga.

Guerra franco-prusiana[editar]

  • El interés de Prusia en esta guerra, que tuvo lugar en 1870-1871, era acorralar a Francia territorialmente, buscar un motivo de unidad entre los estados alemanes aun renuentes a unirse a Prusia, y con ello expandirse y unificar Alemania.

Desarrollo:

  • La reina Isabel II de España es destituida del trono en 1868 por rebeliones internas.
  • A fines de 1869 los regentes españoles sugieren como uno de los candidatos al trono a un primo del rey prusiano Guillermo I, el príncipe Leopoldo de Höhenzollern. Tal oferta es recibida con enojo por Napoleón III de Francia, quien interpreta esto como una intromisión prusiana en España y un "cerco dinástico" que amenazaría Francia. El emperador francés lanza a sus diplomáticos a una ofensiva para evitar la coronación de un rey prusiano en Madrid, y Prusia acepta retirar la candidatura en esfuerzo calculado para provocar una reacción iracunda de Napoleón III. El canciller prusiano Otto von Bismarck calcula que la furia del monarca francés causará que Francia inicie una guerra imprudente contra Prusia, mucho mejor preparada bélicamente.
  • Napoleón III de Francia, acompañado por el príncipe imperial de 14 años, llega a Metz para tomar el mando del ejército y declara la guerra a Prusia a fines de julio de 1870, lanzando sus tropas contra el Rin. Los cálculos de Bismarck se hacen ciertos y en Berlín puede alegarse que Prusia no provoca la guerra, lo cual une a varios estados alemanes a la causa prusiana.
  • Tras seis semanas de lucha, las tropas prusianas vencen a las francesas, peor equipadas y mal preparadas para una guerra en tales momentos. Las fuerzas prusianas derrotan a las divisiones francesas mandadas por el mismo Napoleón III en Sedán y obligan al monarca francés a capitular allí el 2 de setiembre. Semanas después, los soldados prusianos cercan París e imponen a Francia el Tratado de Fráncfort en marzo de 1871.

Consecuencias:

  • Unificación de Italia y Alemania.
  • Fin de la Monarquía francesa.
  • Guillermo I fue nombrado Kaiser en la Galería de los Espejos del palacio de Versalles.
  • Comienza el Imperio alemán.
  • Francia se vuelve una república.

Consolidación y fraccionamiento[editar]

"Proclamación del II Imperio alemán, 18 de enero de 1871", por Anton von Werner, en el Palacio de Versalles, 1877.

El Imperio alemán fue fundado el 18 de enero de 1871 tras la victoria de Prusia en la Guerra franco-prusiana y supuso la unificación de los diferentes Estados alemanes en torno a Prusia, excluyendo a Austria. Prusia se convirtió en Alemania, bajo el liderazgo del canciller Otto von Bismarck. Se inicia un período de gran desarrollo de la nación alemana en todos los campos: económico, geográfico, político y militar.

La Revolución de Noviembre de 1918 llevó, hacia el final de la Primera Guerra Mundial, al cambio desde la monarquía del Imperio a una república pluralista, parlamentaria y democrática.

La revolución comenzó como un alzamiento de marinos en Kiel; en pocos días se propagó por toda Alemania y forzó la abdicación del Káiser Guillermo II el 9 de noviembre de 1918. Los objetivos de los revolucionarios fracasaron en enero de 1919 ante la oposición de los líderes del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

El desenlace formal de la revolución ocurrió el 11 de agosto de 1919 con la rúbrica de la nueva Constitución de la República de Weimar.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]

  1. Holy Alliance, Catholic Encyclopedia