Historia del racismo

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La historia del racismo comienza con la segregación presentada en muchos textos religiosos de la antigüedad. El racismo se define como puntos de vista, prácticas y acciones que reflejan la creencia que la humanidad esta dividida en distintos grupos biológicos llamados razas y que los miembros de una raza comparten ciertos atributos que los hace superiores o inferiores.

Racismo religioso[editar]

Es el racismo proveniente de las creencias o tradiciones en ciertos grupos religiosos.

Racismo en el cristianismo[editar]

En el siglo XXI se desarrolló en Europa una interpretación racista del texto de la Biblia cristiana, a partir de algunas elaboraciones sobre el diluvio universal y los hijos de Noé, sobre todo de la maldición de Canaán, presentes ya en la Edad Media.[1]

Según esta interpretación, la Biblia indicaría que hay tres razas humanas, provenientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet. De Sem descenderían los judíos y árabes; de Cam, los negros; y de Jafet, los blancos. Esta visión bíblica de la humanidad dividida en razas se complementaba con la llamada maldición de Canaan, hijo de Cam, al que Noé condenó: "maldito sea Canaán, siervo de siervos será a sus hermanos" (Gén. 9:18-29 9:18-29). La interpretación racista de la Biblia, sostuvo que la maldición de Canaan fue una maldición de Dios a la "raza negra", por la cual ésta era condenada a servir a los blancos.[1]

Esta interpretación fue ampliamente difundida, e incluso enseñada a los jóvenes africanos por las autoridades coloniales y los misioneros católicos y protestantes, a través de los libros escolares belgas durante la primera mitad del siglo XX.[1]

Racismo en la época colonial[editar]

Racismo en España[editar]

El sistema de castas impuesto por el Imperio español en América, garantizaba la supremacía de una aristocracia peninsular y criolla, elevada a sus posiciones por estatutos de limpieza de sangre que discriminaban al resto de españoles.

Las "castas" en la población colonial[editar]

Las "castas" o "cruzas" (mestizos, mulatos, castizos, etc.) representan las variedades de mezclas entre las tres etnias europea, indígenas y negros y sus descendientes, sobre la que se creó una sociedad colonial estratificada. La extensión del cristianismo de la península fue empleada por el Imperio Español en América como justificación de la conquista de las antiguas civilizaciones indígenas. Así en las colonias españolas en América, se estableció un sistema de estratificación social que estableció roles y privilegios entre las personas.

El Imperio Español consideraba que entre los seres humanos un grupo de personas pertenecían a "razas puras" (blancos, indios y negros) y otros grupo eran "castas" o "cruzas", como resultado de la concepción entre personas de diferentes "razas puras". El régimen colonial buscaba desanimar el mestizaje, desvalorizando a la personas que eran "cruza" de razas puras.

Dentro de las "razas puras", la "raza blanca" se regía por normas distintas a la "raza indígena" y esta a su vez distinta a la "raza negra", pero a su vez más coercitivas. Dentro de las "razas puras" también había distinciones con sus hijos nacidos en América, distiguendose los españoles peninsulares y canarios (nacidos en España) de los españoles americanos o criollos (hijos de españoles nacidos en América). De modo similar, el negro nacido en África lo era del negro criollo nacido en América.

Para las personas que eran "cruzas" o "castas" se estableció una detallada clasificación, con atribución de roles, derechos y obligaciones, creando denominaciones específicas para cada "cruza": "mestizo", "mulato", "ladino", "zambo", "cholo", "cuarterón", "chino", "osorio", "salto atrás", "tente en el aire", etc.

De este modo, por ejemplo, el castigo por un mismo delito variaba según la raza o casta a la que la persona pertenecía.

El historiador peruano Alberto Flores Galindo, con su obra Buscando un Inca: identidad y utopía en los Andes, fue uno de los primeros en teorizar sobre los procesos racistas en América Latina y unas raíces en el orden colonial, particularmente en el Perú.[2] Y. H. Yerushalmi ha señalado que la ideología de la limpieza de sangre constituye el primer antecedente del racismo moderno, utilizando el término de "protorracismo".[3] Por su parte, Cecil Roth "comparó esta doctrina con el antisemitismo racial del régimen nacionalsocialista", asimilándolas,[4] [5] para luego retractarse debido a las diferencias entre el "antisemitismo racial" español descripto por Roth y el "antisemitismo nazi".[6] [7] Max Sebastián Hering Torres publicó en 2006 en alemán, el libro Rassismus in der Vormoderne. Die 'Reinheit des blutes' in Spanien der Frühen Neuzeit (El racismo en la premodernidad. La limpieza de sangre en la España de la temprana Edad Media), donde analiza la persecución de los judíos en España por medio del principio de la limpieza de sangre desde 1391 a 1674. "Hering concluye que el sistema de la limpieza de sangre puede designarse como «antijudaísmo racial»: es racista porque cumple una función de marginación similar a la moderna, y antijudía porque su fundamentación teológico-aristotélica pertenece a una tradición anterior a la Edad Moderna".[8] Zandra Pedraza Gómez destaca el hecho de que Hering no analiza "la práctica y las representaciones de este ideario en las colonias españolas, donde la limpieza de sangre junto con otros argumentos antropológicos se empleó tempranamente para juzgar las diferencias de los grupos indígenas, ordenar su catequización, disponer de su mano de obra y controlar a la creciente población mestiza y criolla", proponiendo la necesidad de profundizar el estudio en ese sentido, debido al papel primordial jugado por el racismo en el surgimiento de un sistema mundial capitalista y colonialista.[8]

En las colonias españolas en América, el mestizaje fue un proceso paradójico, prohibido y al mismo tiempo masivo. Pese a la prohibición y a las consecuencias legales negativas, los varones españoles solían mantener relaciones sexuales irregulares con las indias encomendadas y las esclavas africanas, a la vez que varones y mujeres indígenas, afroamericanos y mestizos, mantenían relaciones sexuales entre sí.[9] En muchos casos las "cruzas" se ocultaban y se registraban a los niños como "criollos". Muchas veces para los indígenas y negros, el mestizaje era un modo de acceder a una situación social a la que sus hijos nunca hubieran podido acceder debido a su clasificación racial.

El sistema de castas pretendió imponer en las colonias de España un orden estratificado, basado en la fragmentación étnica de la población. En la práctica, se formó una sociedad caracterizada por una gran separación de una aristocracia blanca española (pensinulares y criollos), y el resto de la población que se relacionó masivamente mediante matrimonios mixtos, en busca de mejorar su situación social. Mientras el prejuicio socio-racial de la aristocracia española fue en aumento, el resto de la población multiplicó las relaciones interétnicas y tendió a desconocer las rígidas clasificaciones del sistema español de castas, para ubicarse generalizadamente en la casta de los "mestizos" -donde eran mayoría-, sin importar cual hubiera sido la pertenencia étnica de sus antepasados. De este modo se produjo un proceso de amalgamación de la población colonial, integrada por tipos humanos relativamente uniformes en costumbres, ideas y estatus social, hasta hacer colapsar el sistema de castas colonial en razón del mismo mestizaje.[10]

La "limpieza de sangre" entre españoles[editar]

La doctrina de la limpieza de sangre, fue un sistema de discriminación fundamentado sobre el pensamiento de Aristóteles, que apareció en el siglo XIV en la España de la Edad moderna. El sistema estableció entre los españoles una diferenciación entre personas de sangre "pura" y personas a los que se les atribuía tener la sangre "impura" o "manchada" o "mezclada" con la población conversa de judíos o moros de España, creándose una diferenciación entre "cristianos viejos" y "cristianos nuevos".

La doctrina de la limpieza de sangre se empleó inicialmente para discriminar a los españoles con ascendencia de judíos o moros y luego para segregar a los españoles que pretendían asentarse en América. Después de la orden de expulsion de los judíos sefardíes, muchos judíos se convirtieron al catolicismo para gozar de los mismos derechos que los cristianos. Fue entonces cuando aparecieron tanto en instituciones del estado como en corporaciones privadas unos "estatutos de limpieza de sangre", que establecían la "investigación" genealógica de las personas, con pretensiones de algún privilegio, con el fin de determinar si las mismas tenían "sangre" judía, "mora" o hereje, impidiendo en estos casos el ingreso a los colegios, posiciones militares, monasterios, cabildos y a la Inquisición. En este sentido se ha dicho que por primera vez en la historia se utilizaban los conceptos de "raza" y "sangre" como estrategia de discriminación;[6] los investigadores discrepan sobre el hecho de si existe una conexión entre las nociones medievales de "raza" y "sangre", que incluían a los cristianos viejos, con el significado contemporáneo de dichos términos.[6]

Racismo en el siglo XIX[editar]

Racismo biológico seudocientífico[editar]

A partir del siglo XIX y de la mano de los con la generalización del colonialismo europeo en todo el mundo, la cultura occidental desarrolló una ideología abiertamente racista y ampliamente aceptada, a la que Ernst Nolte llegó a definir como una «rama del pensamiento europeo»,[11] y George Mosse como "el lado oscuro de la Ilustración".[12]

Gobineau y la aparición de la filosofía racista[editar]

El filósofo y diplomático francés Joseph Arthur de Gobineau, que decretó la superioridad de los nórdicos levantando una teoría de la superioridad de los mismos,[13] ha sido considerado como el fundador de la filosofía racista, con su obra Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1853-1855).[14] Gobineau comienza su libro destacando el hecho de que las civilizaciones mueren y preguntándose por las causas, para concluir que las diez que se destacaron, lo hicieron debido a la presencia homogénea y dominante de la raza blanca,[15] mientras que su "degeneración" provino de las mezclas raciales («melanges»). Para Gobineau, las razas negra y amarilla son "variedades inferiores de nuestra especie",[16] sobre las que se impone "la superioridad del tipo blanco y, dentro de este tipo, de la familia aria",[17] poseedora del "monopolio de la belleza, de la inteligencia y de la fuerza".[18] Termina sosteniendo que si la civilización occidental pretende subsistir, resulta esencial evitar a los extranjeros y en especial la mezcla racial de sus habitantes, preservando pura la sangre aria, algo que, a su criterio, solo los germanos habían logrado.[19]

Las ideas de Gobineau y la de otros pensadores racistas del siglo XIX y XX, provienen a su vez de las obras antropológicas de clasificación del género humano a partir de los conceptos biológicos de "especie" y "raza", desarrollados por los científicos desde el siglo XVIII.[20] También tuvieron gran influencia los estudios que afirmaron la existencia de una supuesta raza aria. La teoría proviene de los descubrimientos realizados por la lingüística del siglo XIX, al identificar los idiomas asiáticos avéstico de la antigua Persia y sánscrito del Valle del Indo, como antecesores de las principales lenguas europeas incluyendo el latín, el griego, todas las lenguas germánicas y célticas. Sin mayor rigor, el lingüista alemán Friedrich Schlegel, dedujo que si había un lenguaje originario común, debió haber también un antiguo pueblo originario, al que denominó "ario" y le atribuyó ser el origen de todos los pueblos europeos.[21]

En 1885 el antropólogo haitiano Anténor Firmin publicó su tratado De la igualdad de las razas humanas, en respuesta al famoso libro de Gobineau y al colonialismo, en momentos en que los europeos se repartían África en la Conferencia de Berlín, ignorando a sus habitantes. Precursor del pensamiento antirracista y de la antropología moderna, la obra de Firmin sería ignorada por los académicos europeos durante décadas, hasta que el colapso moral del Holocausto, obligara a las potencias del mundo a asumir una posición pública contraria al racismo.[22]

A toda esa falange altanera que proclama que el hombre negro está destinado a servir de estribo a la potencia del hombre blanco, a esta antropología mentirosa, yo tendré derecho a decirle: ¡"No, no eres una ciencia"!

Anténor Firmin.[22]

Pese a las voces aisladas, como la de Firmin, que denunciaban la naturaleza anticientífica y violatoria de los derechos humanos de las teorías racistas, el pensamiento occidental profundizó el desarrollo de la filosofía racista en las últimas décadas del siglo XIX. Para ello jugó un papel decisivo la antropología social, realizando una aplicación simplista de las teorías de la «lucha por la vida» y «supervivencia del más apto» de Charles Darwin al campo de las ciencias sociales, dando origen al darwinismo social.[23] En este sentido se ha sostenido que "el racismo fue una ideología fruto de la biologización de las teorías sociológicas".[23] De estos sucesos se comprende que la comunidad racista ha utilizado instrumentos de la razón, como la ciencia, en un intento por lograr que sus ideales y sus acciones sean justificables, lógicos y propios del raciocinio.

El racismo también se arraigó en el arte europeo del siglo XIX, especialmente en las ideas antisemitas[24] de Richard Wagner y su adhesión entusiasta al racismo de Gobineau, del que fue difusor en Alemania, que se manifestó en varias de su obras, como la ópera El anillo del nibelungo.[23]

Varios autores han señalado también la relación entre el positivismo y el racismo, al punto de considerar que sin esa corriente filosófica, que gozó de gran predicamento en la segunda mitad del sigo XIX, los pensadores racistas hubieran resultado expresiones aisladas. De este modo, el positivismo proporcionó al racismo un sistema de pensamiento que favoreció su aceptación general.[23]

Las "ligas nacionales" y el racismo en Cuba y España[editar]

En la sociedad española había imperado durante siglos la ideología basada en la limpieza de sangre[25] que servía para imponer su «religión» frente a moriscos, judíos o indígenas americanos y fue fundamento de la colonización y requisito indispensable tanto en la carrera militar como en el funcionariado público.

No fue hasta 1868 que se derogaron las leyes segregacionistas que limitaban los derechos civiles de los afrocubanos bajo las antiguas "Leyes de Indias", hasta entonces el código legal vigente en Cuba, con la abolición de los Estatutos de limpieza de sangre ([3]). Las ideas antisemitas, término que fue acuñado en 1879 por el periodista socialista Wilhelm Marr en su libro "Zwanglose Antisemitische Hefte", estuvieron muy presentes en la sociedad española de la época, constituyendo un tema de Estado de frecuente discusión entre los políticos de aquel tiempo, de la cual es muestra el famoso debate entre Castelar y Manterola de 1868. Los judíos sólo fueron oficialmente readmitidos en la península a finales del siglo XIX ([4]).

También el concepto de raza latina o raza ibérica, como conjunción de todas las bondades y opuesta a las otras «razas», estaba muy en boga en la época, conforme a los autores europeos antes expuestos. Así, en 1871, uno de los temas de debate del Ateneo de Madrid fueron: « Los caracteres distintivos de las razas latina y germánica. Causas de su oposición histórica. ¿Es de tal manera inherente la idea católica a la raza latina, que la actual decadencia de ésta pueda explicarse por la de aquélla?» ([5]).

En el mismo contexto se expresa Menéndez Pelayo[26] [27] y Miguel de Unamuno.[28] Dichos autores europeos y españoles fueron ensalzados por los gobiernos totalitarios del siglo XX.

En España no se abolió totalmente la esclavitud hasta el 7 de octubre de 1886. Si bien en el territorio peninsular se abolió en 1837, persistió y se toleró legalmente en las colonias amparada por la presión de las "Ligas Nacionales" que la defendían con argumentos patrióticos, hasta la creación de la figura transitoria del patronato y su definitiva abolición en 1886.

Antonio Cánovas del Castillo, integrante de una de esas Ligas y entonces presidente del Gobierno de España, en el periódico francés "Le Journal" manifiesta poco después en noviembre de 1896:[29]

"(...) creo que la esclavitud era para ellos (los negros de Cuba) mucho mejor que esta libertad que sólo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos los que conocen a los negros le dirán que en Madagascar, como en el Congo y en Cuba, son perezosos, salvajes, inclinados a obrar mal, y que es preciso manejarlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos. Estos salvajes no tienen otros dueños que sus instintos, sus apetitos primitivos".

Hannah Arendt en su libro Orígenes del totalitarismo, afirma que el imperialismo europeo necesitó inventar el racismo como "la única explicación posible y la única excusa para su comportamiento criminal".[30]

La colonización de gran parte del mundo por parte de Europa fue acompañada por una intensa propaganda racista, así como de obras artísticas que tenían como finalidad instalar el racismo como componente natural de la cultura humana.

Una caricatura del siglo XIX de Sara Baartman, una mujer Khoi-san que era exhibida desnuda en una jaula como una atracción complementaria en Inglaterra, ante la indignación de la Asociación Africana. Después de su muerte, sus genitales fueron diseccionados y moldeados en cera. Nelson Mandela solicitó formalmente a Francia el regreso de sus restos, que habían sido guardados en el Musée de l'Homme de París hasta 1974.

Las guerras de los países americanos contra los indígenas[editar]

El racismo también jugó un importante rol en los enfrentamientos entre las distintas etnias de aborígenes americanos y los colonos caucásicos de ascendencia europea, quienes eran defendidos por los ejércitos de los países donde esto ocurría. Para poner fin a estas contiendas y desarrollar económicamente amplias regiones controladas por los indígenas, se legitimaron las "guerras contra el indio" producidas en la segunda mitad del siglo XIX. Algunos de estos conflictos —donde siempre el estado de cada país resultó triunfante— ocurrieron en Argentina ("Conquista del Desierto"), Chile ("Ocupación de la Araucanía"), siendo estas exitosas, México ("Guerra de Castas", "Guerra del Yaqui") y Estados Unidos ("Conquista del Oeste"), siendo está la más exitosa.


Racismo del colonialismo europeo en el siglo XIX[editar]

Algunos herero supervivientes, después de su escape por el desierto de Omaheke.

El racismo fue intensamente utilizado a partir de las últimas décadas del siglo XIX por los países europeos para justificar la legalidad de acciones de dominación colonial, jingoísmo y genocidio, en varias partes del mundo. Entre ellas puede mencionarse el "reparto de África" legalizado en la Conferencia de Berlín de 1884-1885, en la que doce países europeos,[31] el Imperio otomano y Estados Unidos se consideraron a sí mismos con derechos territoriales exclusivos sobre el continente africano, ignorando a los pueblos que lo habitaban. Entre otros muchos actos inspirados y legitimados por la filosofía racista pueden mencionarse, la apropiación en 1885 como propiedad privada de Leopoldo II de Bélgica del Estado Libre del Congo, en el que impuso un régimen esclavista y genocida; la conquista de la notable ciudad de Tombuctú por Francia en 1893 y la destrucción de su cultura varias veces centenaria; la conquista y destrucción del Reino de Dahomey en 1894 por Francia; la conquista de Madagascar por Francia en 1895; la conquista y destrucción del Reino de Benín en 1897 por Gran Bretaña; la apropiación por parte del empresario y mercenario británico Cecil Rhodes de lo que a su muerte se llamaría Rodesia; la Conferencia de Algeciras de 1906, en la que las potencias europeas consideraron que Marruecos debía ser un "protectorado" de España y Francia; la matanza por inanición y envenenamiento del agua de las poblaciones Herero y Namaqua en el Desierto del Namib, entre 1904 y 1907, por parte de los colonizadores alemanes, considerado el primer genocidio de siglo XX; etc.

Zoológicos humanos[editar]

La conquista de territorios fue inevitablemente seguida por exhibiciones públicas de los indígenas por motivos científicos y de ocio. Karl Hagenbeck, un comerciante alemán de animales salvajes y futuro empresario de muchos zoológicos de Europa, decidió exhibir en 1874 a personas esclavizadas de Samoa y Saamis como poblaciones "puramente naturales". En 1876, mandó a uno de sus colaboradores al recientemente conquistado Sudán Egipcio para que capturaran algunas bestias salvajes, entre ellas personas nubas. Presentados en París, Londres y Berlín, estos nubas fueron un éxito. Tales "zoológicos humanos" podían encontrarse en Hamburgo, Amberes, Barcelona, Londres, Milán, Nueva York, Varsovia, etc., a los que asistían entre 200.000 y 300.000 visitantes a cada exhibición. Los tuaregs fueron exhibidos después de la conquista francesa de Tombuctú; los malgache después de la ocupación de Madagascar; las mujeres amazonas de Abomey después de la derrota mediática de Behanzin contra los franceses en 1894. Muchos de los indígenas exhibidos en estas condiciones murieron, como un grupo de galibis en París en 1892.[32]

Ota Benga, exhibido en el Zoológico del Bronx. Ota Benga fue un pigmeo capturado en 1904 en el Congo, para ser mostrado al público. En 1906 fue expuesto en el zoológico del Bronx (Estados Unidos) junto a un orangután, en la Casa de los Monos.

Por su parte, Geoffroy de Saint-Hilaire, director del Jardín Parisino de Aclimatación, decidió en 1877 organizar dos "exhibiciones etnológicas", mostrando personas nubas e inuit. El público de Jardín Parisino se duplicó, con un millón de entradas pagadas en ese año. Entre 1877 y 1912, aproximadamente treinta "exhibiciones etnológicas" fueron presentadas en el Jardin Zoologique D'acclimatation.[33] En la Feria Mundial de París de 1878 y 1879 se exhibieron las "villas de negros". En las Exhibiciones Coloniales de Marsella (1906 y 1922) y París (1907 y 1931) también se exhibieron seres humanos en jaulas, frecuentemente desnudo o semidesnudos.[34]

En los Estados Unidos, Madison Grant, director de la Sociedad Zoológica de Nueva York, expuso en el Zoológico de Bronx a Ota Benga, una persona pigmea traída de África, junto con simios y otros animales en 1906. A instancias de Grant, un prominente científico racista y eugenecista, el director Hornaday, puso a Ota Benga en una jaula con un orangután y le colocó un cartel señalándolo como "el eslabón perdido", dando a entender que africanos como Ota Benga eran una especie animal intermedia entre los monos y los europeos.

Esclavitud en Estados Unidos[editar]

En Estados Unidos de América se practicó la esclavitud desde su la colonia con esclavos negros africanos y las personas de ascendencia africana, y ocasionalmente con los amerindios. Una ley de Virginia de 1705 estableció que la esclavitud se aplicaría a aquellas personas de pueblos que no fueran cristianos. La mayoría de los esclavos eran negros y estaban en poder de los blancos, aunque algunos americanos nativos y negros libres también tenían esclavos. La esclavitud se prohíbe en Estados Unidos de América en 1865 luego de la Guerra de Secesión mediante la Decimotercera Enmienda.

Racismo en el siglo XX[editar]

Aunque el racismo no deberia continuar siendo practicado en la actualidad, algunos grupos lo promueven para obtener privilegios a costa de otros, por estos motivos el racismo ha sido practicado en el siglo XX y principios del siglo XXI en países donde sus raíces culturales están basadas en el racismo.

Racismo cultural[editar]

A mediados del siglo XX, L’Encyclopedia Universalis incluyó un artículo denominado "Razas", escrito por De Coppet que finaliza con la siguiente conclusión:

A fines del siglo XIX, la Europa ilustrada es consciente que el género humano se divide en razas superiores e inferiores.[35]

Dr L Heck, director del Jardín Zoológico de Berlín, con “ejemplares” - 1931

El racismo europeo recurrió a la ciencia y en especial a la biología para justificar la superioridad de los propios europeos, o de algunas de sus etnias (germanos, anglosajones, celtas, etc.) sobre el resto de los seres humanos, así como la necesidad de que éstos fueran gobernados por aquellos. Este modelo de racismo seudocientífico fue luego repetido también en algunos países extraeuropeos como Estados Unidos para imponer el dominio anglosajón,[36] Japón para colonizar Corea, China y otros pueblos del sudeste asiático,[37] Australia para impedir la inmigración asiática,[38] y en América Latina con las políticas implementadas para "reducir el factor negro", a través del mestizaje y otros mecanismos de "limpieza" étnica.[22]


Formas del racismo contemporáneo[editar]

Manifestación de 1959 a favor de la segregación racial en las escuelas, donde se tacha la prohibición de dicha segregación en las escuelas de comunismo.

Históricamente, el racismo ha servido para justificar crímenes contra la humanidad como el genocidio y diversas formas de dominación de las personas como la esclavitud, la servidumbre, el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo. El racismo suele estar también relacionado con el etnocentrismo, el chovinismo y la xenofobia. Por ejemplo, Hannah Arendt, en Los orígenes del totalitarismo, señaló que la ideología racista conocida como "racismo popular", que se desarrolló a fines del siglo XIX, se usó para legitimar la conquista imperialista de territorios extranjeros y los crímenes que le siguieron, tales como el genocidio de Herero y Namaqua (1904-1907) o el genocidio armenio (1915-1917).

El racismo es hoy definido en todas las instancias y foros internacionales como una afrenta a la dignidad humana básica y una violación de los derechos humanos. Un número importante de tratados internacionales ha intentado terminar con el racismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) utiliza una definición de discriminación racial asentada en la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial.

En algunos países hoy en día esta penalizado el racismo desde penas menores hasta mayores, considerando esta discriminación como delito lo mismo que sucede por orientación sexual, cultural u otra característica. Algunos la penalizan con sanciones como puede ser el cobro de multas con dinero.

Racismo nazi y el Holocausto[editar]

La evolución de la ideología racista en la cultura alemana tuvo su máximo desarrollo con el movimiento nacional socialista (nazismo), liderado por Adolf Hitler, que obtuvo la adhesión de una gran parte de la población alemana en las décadas de 1930 y 1940, hasta que colapsó con la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, en 1945.

El nacional socialismo surgió como una ideología de superioridad de la llamada "raza blanca" y dentro de ella supremacía de una hipotética "raza aria", de la cual los alemanes, eran considerados su expresión más pura en el siglo XX. El racismo nazi estuvo dirigido principalmente contra las personas de origen judío y en segundo lugar contra las personas pertenecientes al pueblo gitano. El nazismo obtuvo también fuerte adhesión fuera de Alemania, en países como Estados Unidos, donde confluyó con el fuerte desarrollo del racismo estadounidense dirigido especialmente contra la minoría afroamericana; su principal empresario Henry Ford fue seguidor y ardiente difusor de la ideología nazi entre las personas de habla inglesa.

El judío internacional (1920), libro del famoso empresario estadounidense Henry Ford, de gran influencia en la expansión mundial del racismo y en la ideología nazi.

El nazismo llegó al gobierno de Alemania en 1933, cuando el presidente conservador Paul von Hindenburg lo designó canciller, cargo equivalente al de primer ministro. Desde ese momento Hitler siguió una política de avasallamiento de las instituciones democráticas de la llamada República de Weimar, hasta instalar un dictadura, que tuvo al racismo como uno de sus componentes institucionales.

Los nazis hicieron suyo el concepto de "Großdeutschland", o la Gran Alemania, y tuvieron como objetivo concentrar en un solo estado (el Tercer Reich) a todos los individuos de "etnia alemana" de Europa, aún cuando estuvieran dispersos en otros países. El racismo fue un aspecto importante de la sociedad y la política en el Tercer Reich, determinando la persecución y asesinato de los alemanes de origen judío, y luego de otras minorías étnicas como los gitanos. Los nazis también combinaron el antisemitismo con su "lucha contra la ideología comunista" y consideraron que el movimiento de izquierda así como el capitalismo de mercado eran la labor de una "conspiración de los judíos", como justificación al exterminio de dicha etnia. Se refirieron a este así llamado movimiento con la terminología "revolución judío-bolchvique de subhumanos." [7] Esta clase de ideas se manifiesta en el desplazamiento, internamiento, y, más tarde, el exterminio sistemático de un número estimado de 11 millones a 12 millones de personas En medio de la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente la mitad de esas víctimas son judíos en lo que es históricamente recordado como el Holocausto (Shoah), y otro grupo enorme de 100,000-1´000,000 de gitanos, que fueron asesinados en el Porraimos u "holocausto de los gitanos". Otras víctimas de la persecución nazi incluían comunistas, socialistas, anarquistas, negros, opositores políticos en general, homosexuales, disidentes religiosos, clérigos protestantes o católicos que rechazaban la ideología violenta del régimen, y masones. Por otra parte, existe cierta ironía en un tema tan delicado como lo es la persecución racista ya que, entre los más notorios de los nazis, hubo quienes no tenían los rasgos físicos correspondientes a la raza nórdica; por ejemplo, Hitler era moreno y Goebbels era moreno más bajo de estatura.

Segregación racial en Estados Unidos[editar]

Afroamericano bebiendo de una fuente asignada a personas de color. Imagen de mediados del siglo XX.

Otorgar o retener derechos o privilegios basándose en la raza o rehusar asociarse con personas por su raza se conoce como discriminación racial.

Aun habiéndose eliminado la esclavitud en 1865, Estados Unidos continuo practicando la segregación o separación racial durante el siglo XIX y mediados del siglo XX. La segregación racial es la separación de espacios, servicios y leyes para las personas de acuerdo a su descendencia.

Como resultado de la lucha por el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y del apoyo del Presidente John F. Kennedy y de Lindon Jonhnson, se firma la Ley de Derechos Civiles en 1964 en la que se prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general ("lugares públicos") y en 1965 la Ley de derecho de voto.

Racismo sudafricano durante el apartheid[editar]

Cartel en una playa de Durban que dice: "Bajo la sección 37 de las Leyes de la Zona de Playas de Durban, esta área de baño está reservada para el solo uso de miembros del grupo de raza blanca". (1989)

El apartheid fue un régimen de segregación racial implantado en Sudáfrica por colonizadores neerlandeses bóer o afrikaner, como parte de un régimen más amplio de discriminación política, económica, social y racial, de la minoría blanca de origen europeo sobre la mayoría negra aborigen, derivado a su vez del colonialismo. La palabra apartheid en afrikaner significa "segregación".

En Sudáfrica, los colonizadores ingleses y franceses habían impuesto normas de discriminación racial desde comienzos del siglo XIX,[39] [40] [41] [42] [43] que continuó con los gobiernos "blancos" bóer.[44]

El apartheid propiamente dicho se inició en 1948 con la toma del poder por parte del Partido Nacional. Este partido decidió implantar un régimen racista que consolidara el poder de la minoría blanca e impidiera el mestizaje de la población. Con ese fin sancionó en 1949 la Ley de Prohibición de Matrimonios Mixtos No 55/49, que prohibió los matrimonios de personas consideradas "blancas" con personas consideradas "no blancas". Al año siguiente la separación sexual de los habitantes, según el tono de piel, se completó con la Ley de Inmoralidad No 21 de 1950, que reguló la vida sexual de los ciudadanos, prohibiendo la "fornicación ilegal", y "cualquier acto inmoral e indecente" entre una persona blanca y una persona africana, india, o de color. Estas normas implantaron lo que se conoció como "pequeño apartheid".

El gobierno del Partido Nacional profundizó las leyes de segregación para dar paso al "gran apartheid", el cual involucraba también la separación espacial de la los habitantes, según las características étnicas con las que habían nacido.

La imposición del apartheid llevó al Congreso Nacional Africano (ANC), formado por sudafricanos "negros", a desarrollar un plan de resistencia que incluía la desobediencia civil y marchas de protesta. En 1955 en un congreso llevado a cabo en Kliptown, cerca de Johannesburgo, varias organizaciones opositoras, incluyendo el ANC y el Congreso Indio, formaron una coalición común que adoptó la Proclama de Libertad, con el fin de establecer un Estado sin discriminación racial. Las luchas antiracistas fueron severamente reprimidas por el régimen bóer, incluyendo matanzas y detenciones masivas. Entre los líderes negros detenidos se encontraba Nelson Mandela que permaneció preso durante 27 años (1963-1990).

Estados Unidos y los países de Europa Occidental toleraron el apartheid durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, debido a que Sudáfrica había adoptado una posición abiertamente anticomunista.[45] Por el contrario, los países del bloque comunista liderado por la Unión Soviética, denunciaron desde un inicio al apartheid como un régimen racista incompatible con los derechos humanos. A partir de la década de 1970, el régimen sudafricano comenzó a ser rechazado por la opinión pública mundial y la mayor parte de la comunidad internacional, y su apoyo comenzó a limitarse a los Estados Unidos, Israel y las dictaduras latinoamericanas de ese momento (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, etc).

La caída de las dictaduras latinoamericanas en la década de 1980 y el inicio de la globalización, llevó a un extremo el aislamiento de Sudáfrica en el plano internacional, afectando severamente la economía y la estabilidad del país.

En 1990, el presidente Frederik de Klerk anunció que empezaría un proceso de eliminación de leyes discriminatorias y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos (incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro, el Congreso Nacional Africano). Entre 1990 y 1991 fue desmantelado el sistema legal sobre el que se basaba el apartheid.

Finalmente, el 27 de abril de 1994, se realizaron las primeras elecciones que reconocían el sufragio universal[46] y que le dieron el triunfo al ANC con el 62.65% de los votos.[47] [48] El 10 de mayo de 1994 Nelson Mandela fue designado presidente de Sudáfrica, organizándose un gobierno de unidad nacional.

Sudáfrica celebra el 27 de abril como una fiesta nacional con el nombre de Día de la Libertad.

En el año 2009 el director sudafricano Neill Blomkamp estrena su primera película llamada District 9 (Distrito 9 en España y Sector 9 en Latinoamérica), película de ciencia ficción inspirada en la era del apartheid, y que esta ambientada, por sus antecedentes, precisamente en Johanesburgo, Sudáfrica. En esta película se demuestra la discriminación y el racismo en su más pura expresión, pero en forma de especismo, al ver la manera en que vivían y eran tratados los alienígenas por los humanos.

Referencias[editar]

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  7. A comienzos de los años cuarenta, Guido Kisch contradice con vehemencia el intento de interpretación de Roth, reprochándole el haber acomodado a las fuentes medievales conceptos sobre imaginarios del racismo contemporáneos, y afirma: “The racial concept and doctrine have no foundation in medieval law either ecclesiastical or secular.” Cecil Roth mantuvo su opinión hasta mediados de los sesenta para finalmente, una década más tarde, tener que renunciar a ella.[1]
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  26. "Por la nación española, amazona de la raza latina, de la cual fue escudo y valladar firmísimo contra la barbarie germánica y el espíritu de disgregación y de herejía que separó de nosotros a las razas septentrionales."(Menéndez Pelayo)
  27. "Locura es pensar que batallas por la existencia, luchas encarnizadas y seculares de razas terminen de otro modo que con expulsiones o exterminios. La raza inferior sucumbe siempre y acaba por triunfar el principio de nacionalidad más fuerte y vigoroso."(Menéndez Pelayo)
  28. "¿Bolívar? Grandísimo español. ¿Sarmiento? Arrogante ejemplar de la raza española. ¿José Martí? Apóstol de la hispanidad quijotesca. ¿Rubén Darío? Profundamente español. ¿Benito Juárez, el indio de Oaxaca? Era de nuestra raza, porque llegó a pensar y sentir en español."(Miguel de Unamuno)
  29. "Los negros en Cuba son libres; pueden contratar compromisos, trabajar o no trabajar…y creo que la esclavitud era para ellos mucho mejor que esta libertad que sólo han aprovechado para no hacer nada y formar masas de desocupados. Todos quienes conocen a los negros os dirán que en Madagascar, en el Congo, como en Cuba son perezosos, salvajes, inclinados a actuar mal, y que es preciso conducirlos con autoridad y firmeza para obtener algo de ellos. Estos salvajes no tienen otro dueño que sus propios instintos, sus apetitos primitivos. Los negros de Estados Unidos son mucho más civilizados que los nuestros: son los descendientes de razas implantadas en suelo americano desde hace varias generaciones, se han relativamente transformado, mientras que entre nosotros hay cantidad de negros venidos directamente de África y completamente salvajes. ¡Pues bien! vea incluso en los Estados Unidos como se trata a los negros: tienen unas libertades aparentes que se les permite utilizar dentro de ciertos límites. A partir del momento en que desean beneficiarse de todos sus pretendidos derechos de ciudadano, los blancos salen rápidamente a recordarles su condición y a colocarlos en su lugar. Creo saber que por otra parte, en Estados Unidos no hay un solo hombre de estado serio e influyente que desee realmente la independencia de Cuba, ya que se dan perfectamente cuenta que la isla de Cuba independiente se convertiría en una nueva República Dominicana, una segunda Liberia que se retrogradaría de la civilización a la anarquía. Si el ejército español abandonase Cuba, serían las ideas sensatas, fecundas, liberales, progresistas de Europa las que abandonarían este país que ha sido el más rico, el más próspero de la América española. Lo saben tan bien en Estados Unidos que los espíritus exaltados y “chovinos”, que también los hay allí, cuando reclaman la independencia de Cuba, la reclaman con la condición de colocar inmediatamente esta gran isla bajo el protectorado de la República de Estados Unidos, que ejercería una policía rigurosa… Cuba no habría hecho más que cambiar de dueños."(Antonio Cánovas del Castillo, Presidente de Gobierno, 1896) [2]
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  44. Desde la década de 1920 los gobiernos "blancos" bóer establecieron normas discriminatorias como la Ley de Tierras de Nativos No 27 de 1923, y la Ley de Nativos (Áreas Urbanas) de 1923, que prohibieron a los habitantes negros, la compra o alquiler de tierra propiedad de blancos excepto en áreas reservadas, regulando la separación de las viviendas según el tono de piel de las personas. Poco después, en 1930, se sancionó una ley reconociendo el derecho al sufragio de las mujeres "blancas", pero no de las mujeres con tono de piel no considerado "blanco".
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Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]