Mestizaje

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Martín García de Loyola y Beatriz Clara Coya, imagen de un cuadro del siglo XVII de la Iglesia de la Compañía, Cuzco (Perú).
Pareja mestiza en la Filipinas colonial de mediados del XIX.
Gonzalo Guerrero es considerado Padre del Mestizaje ya que fue el primero en tener descendencia con los indígenas de las tierras descubiertas.

Mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que éstas se mezclan, dando nacimiento a nuevas etnias y nuevos fenotipos. Se utiliza con frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en América del Sur que la llevó a su estado racial y cultural actual. Sin embargo, puede también referirse a otros pueblos que hayan atravesado un proceso de encuentro entre varias etnias, en lugares como Filipinas, Sudáfrica o Estados Unidos.

En la historia de las naciones modernas, el mestizaje fue atravesado por numerosos factores, como el clima, las particularidades culturales de cada comunidad, u otros aspectos que provocaron que en diferentes regiones dentro de un mismo país, el mestizaje haya sucedido en diferentes ritmos y grados de profundidad. El ejemplo latinoamericano es notable, puesto que ejemplifica una mezcla étnica expandida por gran parte del territorio.

Mestizaje en África[editar]

Se utiliza con frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en Iberoamérica que la llevó a su estado racial y cultural actual. Sin embargo, puede también referirse a otros pueblos que hayan atravesado un proceso de encuentro entre varias etnias, en lugares como Filipinas, Sudáfrica o Estados Unidos. En la historia de las naciones modernas, el mestizaje fue atravesado por numerosos factores, como el clima, las particularidades culturales de cada comunidad, u otros aspectos que provocaron que en diferentes regiones dentro de un mismo país, el mestizaje haya sucedido en diferentes rítmos y grados de profundidad. El ejemplo latinoamericano es notable, puesto que ejemplifica una mezcla étnica expandida por gran parte Las últimas décadas del Siglo XIX vieron el inicio de la ocupación europea del territorio africano. El momento histórico de la Invasión abarca propiamente el período que va de la Conferencia de Berlín por el reparto de las Áreas de influencia comercial en África 1884-85, hasta la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) momento que sienta las bases para la liberación africana.

El período consta de tres fases: la primera alcanza hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918) en que se consolidaron los modelos de explotación, la segunda fase corresponde al período de entre Guerras, con el auge de nuevos modelos coloniales, en la tercera fase, que puede denominarse ya de liberación, las luchas anticoloniales y el auge del neocolonialismo marcan un período de desigual duración dependiendo de la región.

Ahora bien, debe comprenderse, en un análisis completo, el momento que arranca con la independencia de América del Sur a finales del XVIII y principios del XX.

Estas, condicionaron junto con los movimientos abolicionistas la supresión del tráfico de personas esclavizadas por parte de Gran Bretaña que se erigió en centinela de las costas africanas, y en promotora de tratados internacionales con reinos africanos y países europeos.

En torno a la segunda década del siglo XIX la mayor parte del tráfico de personas esclavizadas había sido formalmente proscrito por las potencias europeas, sin embargo España y Portugal seguían ampliamente interesadas, y participaban de un modo no declarado en el tráfico debido a las economías agrícolas de sus dominios de ultramar, de modo que el criminal comercio no decayó hasta la segunda mitad del XIX.


Las monarquías tradicionales teocráticas de tipo gerontocrático se veían acosadas por la presencia de nuevos actores económicos como pequeños jefes que ofrecían acuerdos que interesaban a las potencias europeas, principalmente Gran Bretaña y Francia.

Además, en algunas ciudades africanas de la costa, se estaba creando una pequeña burguesía comercial local que tenía amplios contactos internacionales y se embarcaba en empresas comerciales de alto calado, lo cual, en última instancia, llegó a ser visto como una molesta competencia por los europeos.

Las sociedades de las costas orientales estaban principalmente enfocadas al comercio con Oriente Medio y la India , esta actividad había configurado una cultura de base bantú y aportes árabes, la Swahilí , orientada al mar.

La región vivió la tensión originada por la creciente influencia británica y alemana que, lentamente, imponía condicionantes a la trata esclavista, a la par que debilitaba conscientemente las estructuras políticas Arabo-Swahilíes preponderantes, controlando el comercio marítimo.

En las costas del Mediterráneo la crisis del Imperio Otomano había inducido el refuerzo de las estructuras locales. Pero toda la región a excepción de Egipto se hallaba en decadencia, política y económica.

Egipto sufría procesos modernizadores al tiempo que buscaba mantener un control colonial sobre Sudán, todo lo cual a la postre desembocó en una quiebra del estado y el intervencionismo Británico.

El interior de África sufría dos procesos diferentes al Norte del Ecuador y al Sur. En la primera zona, se habían impulsado movimientos de renovación islámica a partir de cofradías de estudiosos, con consecuencias políticas que desbancaron, en varios casos, estructuras precedentes de tipo animista.

Estos movimientos desembocaron en formaciones políticas imperiales como el imperio de El Hadj Umar en Senegal y Malí, el Imperio de Usmán Dan Fodio en el Norte de Nigeria y Camerún o los dominios de El Mahdi en Sudán. La Etiopía cristiana, por su parte, se veía acosada por el empuje islámico que la cercaba, al tiempo que las parcialidades internas fomentaban un clima constante de guerra civil.

El África Ecuatorial y Austral se había mantenido en cambio relativamente aislada y las influencias, aunque existían eran generalmente indirectas.

Estructuras complejas de tipo monárquico e imperial; Luba, Lunda, Rozwi,Rwanda, Burundi, Buganda, Buniyoro, Tooro, Ankole, se sucedían en una línea curva que arranca en la costa norte de la actual Angola y pasando por el interior de Mozambique finaliza en la actual Uganda.

El extremo sur iba en cambio a vivir las tensiones producidas por el crecimiento de la Colonia del Cabo y la invasión de tierras interiores por parte de comunidades de origen holandés que escapaban del control político británico, a la par el explosivo crecimiento Nguni, de cuyo seno surgiría el imperio Zulú, y las migraciones que acarreará, trastocará toda la región.

Estas comunidades, conocidas comoBoers, tradicionalistas y de ideología racista-puritana, se enfrentaron sucesivamente con los Hotentotes, los Xosas, los Ngunis y finalmente los británicos. Mientras que Madagascar veía crecer la influencia de los mesetarios Hova más indonésicos, sobre otros pueblos merced al tráfico comercial con Francia.

En general toda África se veía convulsionada por la generalización del uso de armas de fuego de carga frontal, los cambios en el comercio internacional y la aparición de nuevos cultivos como el maíz.

Los comienzos de la invasión

Aunque se señala la Conferencia de Berlín (1884-1885) como el gran hito del período. Lo cierto es que esta fue el pistoletazo de salida en un carrera que todos habían empezado ya.

La tradicional competitividad inter-Europea se había volcado en planes para la explotación y dominio de aquellas zonas de África que se consideraban propicias para los cultivos tropicales una vez perdida América.

Ello explica que España y Portugal aun vinculados a América vieran el botín africano como algo secundario, no así Gran Bretaña, Francia, Alemania y finalmente Italia.

Si bien en un principio las compañías comerciales semi-independientes o concesionales habían operado en la zona, sus ambiciosos planes exigían cada vez más el concurso de los Estados, Otto von Bismarck vio la oportunidad de mantener ocupada a Francia implicandola en la carrera por África, frente a Gran Bretaña y desviar así su atención de la fronteras alemanas.

Los acuerdos adopados en Berlín hacían una mención muy especial al comercio el Río Níger y la cuenca del Río Congo, se quería dar una imagen de legitimidad a la penetración y dominio territorial sobre África pretextando motivos humanitarios o “civilizatorios” según el lenguaje de la época.

La Conferencia dio asimismo oficialidad a las pretensiones personales de Leopoldo II de Bélgica sobre la cuenca del río más caudaloso de África, para la explotación de caucho, aceite y marfil que había denominado “Estado Libre del Congo”.

Tras los acuerdos europeos, huelga decir que a espaldas de los africanos, las potencias aceleraron la carrera hacia el interior del continente. La invasión tenía su precedente con la toma de posiciones en el Norte de África.

En África subsahariana, el procedimiento habitual fue comprar las voluntades de jefes locales y pequeños reyes para que firmaran tratados de cesión de soberanía.

Sin embargo las relaciones con los detentores de poderes mayores: grandes monarquías tradicionales, jefes islámicos y emperadores, fueron mucho más difíciles. La ametralladora y la quinina resultaron en este punto devastadoras, ya que hasta entonces, dos factores habían protegido África negra del saqueo europeo; la superioridad numérica y la malaria.

En su avance, Francia, que contaba con una sólida base Argelina y Senegalesa, se enfrentó al Imperio fundado por El Hadj Omar al oeste de Senegal y al imperio de Samory Turé en el alto Níger rubricando la ocupación con la toma de Dahomey casi en el cambio de siglo, no sin antes haber aniquilado el Reino Merina de los Hova de Madagascar.

Los británicos se batieron en frentes muy diversos, desde Sudán, hasta la Costa de Nigeria, donde la suerte les favoreció al enfrentarse a un Reino de Benín extenuado por la trata esclavista y a un país yoruba sumido en la Guerra Civil.

Más dificultoso fue el control del norte de Nigeria y del Extremo sur del continente. En la primera zona se recurrió a dosis de chantaje y razzias militares. En el sur, el imperio de base militarista fundado por Shaka a principios del XIX presentó dura batalla todavía a finales del XIX, e infringió serías derrotas a los regimientos británicos demostrando una superioridad táctica aunque, para su desgracia, no tecnológica.del territorio. Los residentes de Hispanoamérica a veces estaban divididos, y a veces fascinados, por la etnicidad. A pesar de que la gente distinguía y explicaba las diferencias entre ellos de diferentes maneras, también utilizaba la cultura visual para definir, o a menudo reprimir, estas distinciones.

La idea de “etnicidad” es, por supuesto, reciente. Ens Hispanoamérica, el linaje sanguíneo era uno de los criterios más importantes para distinguir a la gente. Los retratos de los ricos, ya fuesen españoles, criollos o de la elite de los nativos, iban acompañados de información genealógica que se emplazaba junto al retrato mismo. La gente en Hispanoamérica también se suscribía a un modelo jerárquico de la sociedad, con diferentes castas que tenían un rango determinado dentro de un sistema ordenado. Más allá de esto, al menos en teoría, los individuos también estaban divididos en dos “repúblicas”, una española y la otra indígena. En realidad, a pesar de todo, el orden social nunca se conformó a estas categorías ordenadas.

A los nueve meses de la llegada de los conquistadores nacieron los primeros mestizos, hijos e hijas de esos extranjeros con mujeres nativas. En las décadas que siguieron se produjeron más niños mestizos a través de casamientos, uniones informales, encuentros casuales y violaciones. También nacieron niños que procedían de linaje sólo europeo y otros que procedían de linajes asiáticos y africanos. Pero si observamos las cantidades, y no la riqueza ni el estatus, los nativos eran la clase más dominante, seguida de los mestizos. La palabra mestizo solía tener una connotación negativa en el Virreinato. En el siglo XVII, un diccionario español definía mestizo como una mezcla entre diferentes especies de animales. Eso implicaba que el mestizaje era un desafío al orden natural, y más si los españoles definían la sangre “pura” o “noble” como buena y consideraban indeseable su disolución o pérdida de pureza al mezclarse.

A pesar de que el significado de la palabra “mestizo” no se ha mantenido estable con el paso de los años, como sugiere este mural chicano del s. XX, a lo largo del período colonial las elites de Hispanoamérica, ya fuesen los españoles o los criollos, llamaban mestizos a quienes eran descendientes de españoles e indígenas, y consideraban a esas personas como miembros de una sociedad que a pesar de llenar las calles y las plazas de los pueblos, desafiaba los conceptos ideales del orden social. En el s. XX, en particular después de la revolución mexicana, la palabra mestizo empezó a adquirir significados positivos; al fin y al cabo, la mayoría de Latinoamérica estápoblada por mestizos. Las palabras “mestizo” y “mestizaje” comparten la misma raíz, y por tanto también una historia muy similar, a pesar de que el mestizaje es lo que aquí nos concierne. Este extendido fenómeno de gran amalgama étnica y cultural creada no sólo por los españoles y la gente nativa, sino también por generaciones de inmigrantes y por la interacción social en Hispanoamérica, aún perdura hoy en día.

Como consecuencia, el mestizaje del siglo XXI no sólo incluye a gente descendiente de europeos e indígenas, sino también a los nacidos en África y sus hijos nacidos en las Américas. A partir del siglo XV, los africanos y los afroamericanos se convirtieron en miembros integrales de la sociedad hispanoamericana, ya fuese como hombres libres o como esclavos. En el s. XVII ya se podían encontrar en casi todas las regiones de la colonia. A medida que la población de las ciudades creció, las gentes de diferentes orígenes étnicos empezaron a vivir congregadas y sus intercambios, sexuales y sociales, estaban creando una sociedad nueva y dinámica. Las plazas públicas, los parques y los mercados se convirtieron en lugares para todo tipo de interacción social y económica.

A pesar de que la gente en Hispanoamérica nunca haya utilizado la palabra “mestizaje” para describir sus propios edificios y objetos, ésta nos da un marco interpretativo interesante como marco de los potentes y continuos intercambios entre la gente de etnicidades diferentes, que fueron de tumultuosos a irrelevantes. Como el poder social y político de la persona estaba ligado a la identidad étnica, si examinamos el mestizaje debemos también hacer un análisis de las relaciones de poder. Para ilustrar cómo dejaron su huella estas interacciones, o cómo fueron modeladas a su vez por la cultura visual, esta sección se centra en el papel de las diferencias étnicas en la producción y el uso de objetos, imágenes y espacios físicos. Las imágenes que ilustran explícitamente las mezclas en la población, o las figuras históricas que crearon a los primeros mestizos de las Américas, como Hernán Cortés y Doña Marina, son importantes para la evaluación del mestizaje, pero dichas pinturas y dibujos no son el único lugar en donde la cultura visual se enfrenta con las diferencias étnicas.

De hecho, observar la cultura visual a través del marco del mestizaje nos permite a los espectadores del siglo XXI ver cosas sobre Hispanoamérica que muchas veces quedaron implícitas, o simplemente no comentadas, en el pasado. Este zemi taíno es un ejemplo de ello. La composición material de este zemi, hecho de fibras autóctonas del Caribe, de cristal veneciano y de cuerno de rinoceronte africano, sólo puede ser el resultado de una interacción entre los mercaderes de Europa y de África, los conquistadores españoles y los habitantes taínos del Caribe. Pese a que es poco probable que la persona indígena que hizo esta obra extraordinaria la hiciese pensando en cuestiones de mestizaje, la experiencia del intercambio cultural entre las gentes de diferentes grupos étnicos quedó plasmada en este objeto. Hoy en día el mestizaje ocupa un lugar central en las historias del siglo XXI sobre el pasado colonial. Las conexiones entre África, Europa y las Américas materializadas en este objeto son las conexiones que le proporcionan a la historia de Latinoamérica sus narrativas únicas.

Esta desavenencia, en la que la gente en el pasado trató la información genealógica y la interacción étnica de maneras muy distintas a hoy en día, es fundamental en Vistas. Es cierto que el significado y el uso de objetos en el pasado le proporcionan a la cultura visual un conjunto importante de significados, pero no un conjunto único. Las narrativas y las modas modernas, como puede ser el desarrollo de los estudios étnicos desde los años sesenta, le dan forma a las preguntas de hoy en día. Asimismo, también lo hace el deseo de entender las prácticas históricas asociadas con la terminología moderna de “raza” y “clase”. Por ejemplo, las pinturas de casta, de las que esta imagen es un detalle, forman parte de un género independiente dentro de las pinturas del siglo XVIII que describen las mezclas étnicas en Hispanoamérica. Pese a que los retratos de casta han sido estudiados recientemente en libros y exhibiciones, éstos habían sido casi invisibles a los ojos de las historias del arte en Hispanoamérica escritas antes de los años sesenta, y se sabe muy poco de lo que los espectadores del siglo XVIII pensaban de ellas. Como intérpretes del siglo XXI, estamos limitados por los contextos coloniales y por los lugares, a la vez que estamos sujetos a las consideraciones del presente. Esta tensión es parte de la consideración que aborda esta sección.

En muchos casos, este tipo de consideración aporta resultados sustanciales. La preocupación de los espectadores del pasado con el mestizaje es evidente en esta pintura de Cuzco, que retrata la boda del siglo XVI entre una princesa inka, o ñusta, y un conquistador español, y después la boda de su hija mestiza con otro grande de España. Notablemente, la mestiza en el extremo derecho de la pintura ha perdido ya los indicadores físicos de identidad indígena. Su piel es pálida, su postura y su ropa son de estilo europeo. A través del lenguaje visual, esta pintura implica que el rito religioso de la boda crea un linaje mestizo en el que la asimilación es imperceptible. Esta lección debe haber sido instructiva, o esperanzadora, para los mecenas originales del cuadro, pero para los espectadores del siglo XXI que piensen sobre la dinámica de poder implícita en el mestizaje, esta escena crea muchas otras preguntas. Por ejemplo, ¿qué poderes políticos y físicos fueron necesarios para crear una sociedad en la que una boda de este tipo pudiera tener lugar? Y también, ¿qué significa el hecho de que un cuadro plasme la experiencia cotidiana de dicho poder, que los participantes en la boda deben haber sentido profundamente?

En el campo de la arquitectura, la interacción entre la gente de diferentes etnicidades estaba claramente marcada por prácticas que se traducían en términos físicos o materiales. Por ejemplo, se piensa que los conventos son retiros para las mujeres que se dedican a enriquecer su vida espiritual, pero éstos a su vez estaban marcados con jerarquías étnicas y con intercambios. Muchos de los conventos tenían celdas más pequeñas para las sirvientas mestizas o mulatas que servían a las monjas criollas, que vivían en celdas más amplias. Algunos conventos eran sólo para las mestizas de buena familia pero con relativa falta de recursos, cosa que quedaba reflejada en el tamaño y la importancia arquitectónica, lo cual reforzaba la presencia de esas jerarquías étnicas para todos los habitantes de la ciudad. En los monasterios, los murales de la parte inferior del claustro normalmente iban dirigidos a los estudiantes indígenas que allí asistían, mientras que los murales de los pisos más elevados eran utilizados para la contemplación por parte de los frailes europeos o criollos.

La arquitectura, al igual que otras formas de cultura visual, creó y reforzó las distinciones étnicas. La reconciliación con el mestizaje muchas veces significa mirar “bajo la superficie” o “más allá” de las características físicas obvias de un objeto o lugar. Esta torre se erigió hace unos quinientos años en una pequeña comunidad nahua en la Nueva España. El estilo del Rollo, con arcos de ojiva y un plano octogonal, nos transporta a los modelos de arquitectura islámica. Sin embargo, la torre existió sólo gracias a las intensas negociaciones entre la gente de diferentes grupos étnicos y al trabajo de la gente nativa, que nunca había conocido a un arquitecto islámico. De este modo, a través de la lente del mestizaje le podemos dar a este edificio una lectura de los aspectos visibles e invisibles del intercambio étnico en el mundo colonial. Con esto se demuestra cómo la relación entre el mestizaje y la cultura visual supone una manera compleja y reveladora de reconciliarse con el pasado.Nuria Tendeiro Parrilla, Ilha de Moçambique. enviada especial Los habitantes de la Isla de Mozambique, un pedazo de tierra de cuatro kilómetros, suspendido a sólo tres de la costa continental de la antigua colonia portuguesa, viven sobre los cimientos de lo que durante 130 años, desde 1762 a 1898, fue la capital del país subsahariano, y desde 1991 Patrimonio de la Humanitat que amenaza ruina. La Ilha, que es como la llaman los lugareños, fue punto de convergencia de navegadores y también de culturas. En ella convivieron durante siglos tribus africanas, con comerciantes árabes, chinos, indios, europeos... y hoy todas estas procedencias se han diluido en una tierra acogedora. La historia se manifiesta a través de su arquitectura. Casas, fortalezas, comercios, mezquitas, iglesias, templos hindús y cementerios expresan la diversidad cultural y artística de sus moradores. Pero la Ilha que ahora acoge a viajeros e inversores extranjeros que rehabilitan edificios para atender la demanda creciente del sector turístico en el país, también escribió terribles relatos de la peor de las relaciones que se pueden establecer, la que comercia con personas y las convierte en mercancías, la que destruye cientos de miles de familias, la que hace yerma una tierra y deja sin futuro a un continente. Sólo entre 1836 y 1842 fueron exportados 65.000 esclavos desde los puertos mozambiqueños, y en los dos años precedentes a 1830 la cifra rozaba las 30.000 personas por año. Y la Isla de Mozambique fue, hasta el siglo XVIII, uno de los principales puntos del tráfico de esclavos del país y de toda la costa oriental africana. Centenas de miles de mujeres, niños y hombres fueron víctimas de este tráfico. Eran almacenados, vendidos y después llevados a diferentes partes del mundo, como las islas del Océano Índico, América del Sur y del Norte, las Islas del Caribe y de las Antillas, así como al Golfo Pérsico, entre otros destinos forzados. Y esa misma partida forzada, violenta e inhumana que provocó la esclavitud sirvió, por otro lado, como puente para la difusión de la riqueza cultural de todos esos pueblos que embarcaban y nunca volvían, y de ahí que quien ha estado en las Reunión, Mauricio, Madagascar o Comores encuentra tantas similitudes con las poblaciones mozambiqueñas. "Esas culturas, entrelazadas con las culturas locales por el mundo, se expresan todavía hoy y de forma concreta, a través de los bailes, de las canciones, de las creencias y cultos, pero también de las técnicas, del habitat, de la gastronomía, del arte y de la vida en general", expresa el monolito que preside el Jardín de la Memoria de la Ilha. Este edificio fue rehabilitado recientemente gracias a un programa de la Unesco dentro de una ruta de la esclavitud que hasta 2010 pretende recuperar rincones para la memoria, entre ellos el de Fort Dauphin en Madagascar, Saint-Paul en las Reunión, y Pondichery en la India. El Jardim da Memòria de la Isla de Mozambique ha sido el último lugar recuperado por el proyecto de la Unesco. Se inauguró el 23 de agosto de 2007. La esclavitud negra en la literatura Ahora, la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo aporta su granito de arena en esta labor rehabilitadora de la memoria de la esclavitud. Y lo hace acogiendo mañana el seminario Memoria histórica de la esclavitud negra en la literatura de las Américas. El curso, que reúne a destacados especialistas en historia y literatura afroamericana, plantea el objetivo de esclarecer el papel fundamental de los afroamericanos en la historia de las Américas y, en especial, de los Estados Unidos. A lo largo del seminario se analizará la historia de la esclavitud y las manifestaciones escritas de los esclavos en las Américas con especial relevancia en las experiencias del esclavo norteamericano teniendo en cuenta el importante número de textos y la repercusión política de la difusión de sus vivencias. Además se abordarán las características de la esclavitud en las diversas colonias americanas, las diferentes actitudes de los imperios europeos ante el negro y los textos escritos por los esclavos y esclavas.

Mestizaje en Europa[editar]

Mestizaje en Latinoamérica[editar]

Este proceso ha sido definido como uno de transculturación, que ha definido la identidad latinoamericana. El proceso de mestizaje en América Latina se originó con la llegada de los europeos al continente y subsecuentemente de los esclavos africanos que vinieron con ellos. En este encuentro de culturas surgieron varios tipos de mestizos:

  • Mestizos, también llamados Cholos en algunos países de Latinoamerica: mezcla de indígena y europeo (Principalmente español)
  • Morisco: Árabes españoles no cristianizados
  • Mulatos: mezcla de negro y europeo
  • Zambo: mezcla de negro con indígena
  • Castizo: mezcla de mestizo con español
  • Criollo: españoles nacidos en los territorios Americanos
  • Chino indio convertido y europeizado

El mestizaje ha sido uno de los temas fundamentales en los países americanos pero especialmente en América Latina. Esta característica de fusiones culturales, ha sido acogida en las últimas dos décadas para explicar el fenómeno de la pluralidad en Iberoamérica. Así mismo, esta misma ideología le ha dado fuerza a la teoría de que detrás de la percepción de la sociedad como producto del mestizaje existe un fenómeno enmascarado de racismo y exclusión. Este último punto se refleja en el hecho que estudios recientes tienden a llamar la atención sobre la necesidad de reformar el derecho para poder hacer frente a una realidad antes inexistente o ignorada: la pluralidad de la sociedad.

La idea del mestizaje, según algunos estudiosos, ha sido utilizada por los gobiernos y las élites latinoamericanas para ocultar indicios de discriminación racial y racismo en el continente. Utilizando términos de Stanley Cohen, Ariel Dulitzky argumenta que existen tres tipos de formas en que la discriminación racial y el racismo son negadas en el continente: la negación literal, la negación interpretativa y la negación justificada. La primera de éstas se da cuando los gobiernos niegan que cualquier tipo masivo de racismo y discriminación se dé en sus países.

Una forma clara de negación literal es mediante el uso de la idea de mestizaje. A través del discurso de igualdad de razas en el continente, la percepción de que todos pertenecemos a una sola etnia «mestiza» que tiene los mismos ancestros ayuda a reforzar la imagen de que no existe el racismo puesto que ni siquiera existen razas diferentes. Esta noción ayuda a reforzar la idea de la democracia e incluso a fomentar la consolidación de un nacionalismo que fortalece el estado, en el período republicano la idea de la raza única mestiza era un arma de defensa contra otros elementos que podían fragmentar los nuevos estados latinoamericanos por medio de esta se buscaba fortalecer los países emergentes al estilo de las naciones europeas.

Sin embargo esta visión de mestizaje ha adquirido según Peter Wade una imagen que se acerca más a aquella proyectada por la raza blanca y se ha intentado alienar a la raza indígena y aún en mayor medida a la negra.

Aunque la noción de raza ya es un concepto anacrónico, Peter Wade tenía la idea de que en estas razas o grupos étnicos de no blancos y no mestizos, existiría un deseo de blanqueamiento mediante el mestizaje lo que les llevaría a un nuevo posicionamiento dentro del orden social. En esto se enfoca Peter Wade al hablar en especial de la raza negra cuando algunos buscan abrir un camino de abrir nuevas posibilidades para sus descendientes. Sin embargo, existe la noción contraria bajo la cual el mestizaje es evitado por una de las razas ya que esto es mal visto por los suyos, en el caso de alguien de raza negra esto podría ser considerado una traición para sus ancestros.

El mestizaje en Brasil[editar]

A Redenção de Cam (1895): Abuela negra, madre mulata, esposo e hijo blancos; esta pintura sintetiza una realidad en el blanqueamiento de la piel de la población brasilera (cuadro de Modesto Brocos y Gomes).

Pocos países en el mundo pasaron por un mestizaje tan intenso como Brasil.[1]

Los portugueses ya trajeron a Brasil varios siglos de integración genética y cultural entre grupos europeos, y ejemplo de ello son los pueblos Celta, Romano, Germánico, y Lusitano. A pesar de que los portugueses básicamente son un grupo europeo, siete siglos de convivencia con moros del norte de África así como con judíos, dejaron por cierto en ellos un importante legado genético y cultural. Y en Brasil, una parte importante de los colonizadores portugueses se mezcló con indios y con africanos, dando lugar a un proceso que resultó muy importante para la formación del futuro nuevo país en suelo americano.

Al citado y a otros procesos, se sumó luego una fuerte inmigración desde otras regiones de Europa. Desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, Brasil recibió cerca de 5 millones de inmigrantes europeos, en su mayoría portugueses, italianos, españoles, y alemanes. La suma de estos procesos dio por resultado la actual composición de la población brasilera. En 2008, 48 % de la población de Brasil se consideraba blanca, 44 % se identificaba como parda, y 7 % se consideraba negra.[2]

Los indios brasileros no presentan relevantes diferencias genéticas entre si, pues serían todos descendientes del primer grupo de cazadores asiáticos que llegaron a las Américas, hace 60 mil años atrás.[3] Pero en lo cultural, los aborígenes brasileros constituían una diversidad de naciones con lenguas y costumbres distintas. La llegada de los primeros portugueses, en su mayoría hombres, culminó en relaciones esporádicas y de concubinato con las indias. Y el 4 de abril de 1755, D. José, rey de Portugal, firmó un decreto autorizando el mestizaje de portugueses con indios.[4]

Los africanos esclavizados en Brasil pertenecían a muchas diferentes etnias, aunque la mayor parte eran bantúes, originarios de Angola, Congo, y Mozambique. De todas maneras, en lugares como Bahía predominaron esclavos de Nigeria, Daomé, y Costa da Mina, especialmente durante el siglo XVIII. Algunos esclavos islámicos habían sido alfabetizados en árabe, trayendo así a Brasil un rico y variado aporte cultural.

A fines del siglo XIX, el gobierno brasilero liberó a los esclavos, aunque sin darles adecuada asistencia social, y por varios motivos, incluyendo la necesidad de mano de obra y el deseo de "blanquear" a la población nacional, durante al menos un siglo se estimuló muy especialmente la inmigración europea. Había entre los gobernantes de Brasil de la época, la idea de que si inmigrantes europeos se casaban con pardos y negros, el resultado sería un paulatino "emblanquecimiento" de la población brasilera. La conocida pintura A Redenção de Cam,[5] obra hecha en 1895 por Modesto Brocos y Gómez, sintetiza la idea corriente de esa época: A través del mestizaje con europeos, los brasileros se volverían de piel cada vez más blanca.

Mestizaje en Oceanía[editar]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Real Academia de la Lengua Española (2009)
  • Comas-Diaz, L.: "Hispanics, Latinos, or Americanos: The evolution of identity" in:Cultural diversity & ethnic minority psychology", 2001 May;7(2):115-20, Transcultural Mental Hlth. Institute, 1301 20th Street NW, Washington, DC 20036, United States.
  • Dulitzky, Ariel. 2001. “ A Region in Denial: Racial Discrimination and Racism in Latin America”, en Beyond Law 24. online
  • Gargarella, Roberto: Derecho y Grupos Desaventajados, Barcelona: Gedisa, 1999
  • Martínez-Echazábal, Lourdes: "Mestizaje and the Discourse of National/Cultural Identity in Latin America, 1845-1959" in: Latin American Perspectives, Vol. 25, No. 3, 21-42 (1998) www.jstor.com
  • Morton,Carlos: Celebrating 500 years of Mestizaje. in: MELUS 16.3 (1989-90)20-22 www.jstor.com
  • Rodríguez Garavito, César A.:Derecho a la Igualdad.. Constitución y Democracia.
  • Wade, Peter. 1997. “Introducción: el orden racial y la identidad nacional”. En: Gente negra, nación mestiza: dinámica de las identidades raciales en Colombia. Bogotá, Uniandes, Universidad de Antioquía
  • Wade, Peter: "Rethinking mestizaje: Ideology and lived experience" in:Journal of Latin American Studies (2005), 37:2:239-257

Enlaces externos[editar]