Filosofía del siglo XIX

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Parte de la "Escuela de Atenas", por Rafael Sanzio
Historia de la
filosofía occidental
Períodos
Antigua
Medieval
Renacentista
Moderna
Contemporánea
Siglos
XVIII
XIX
XX

La filosofía del siglo XIX es la filosofía que se desarrolló en el mundo occidental, principalmente en Europa, durante el siglo XIX. Este período se caracteriza por ser en gran parte una reacción a la filosofía de Immanuel Kant.[1]​ Comenzó con el desarrollo del idealismo alemán (principalmente Fichte, Schelling y Hegel), pero siguió con una cantidad de otros movimientos,[2]​ la mayoría de los cuales fueron creados por filósofos trabajando desde fuera del mundo académico.[3]

Con respecto al siglo XVIII, son los desarrollos científicos los que desafiarían la filosofía: el más importante fue el trabajo de Charles Darwin, el cual se basaba en la idea de auto-regulaciones orgánicas encontradas en filósofos como Adam Smith.

El siglo XIX tomó las nociones radicales de la auto-organización y del orden intrínseco de la metafísica de Goethe y Kant, y procedió a la larga elaboración de la tensión en el desarrollo sistemático y orgánico. El más destacado fue el trabajo de Hegel, el cual propuso un marco dialéctico para el ordenamiento del conocimiento. A partir de la crítica de Marx y Engels a la dialéctica hegeliana, nace la dialéctica materialista y el materialismo histórico, y el Marxismo como corriente de pensamiento. El siglo XIX también incluiría la negación de la voluntad de Schopenhauer.

Corrientes[editar]

Liberalismo[editar]

Ver también: Anexo: Teóricos del liberalismo.
Figuras alegóricas del Monumento a la Constitución de 1812 en Cádiz.
El Agreement of the People (1647) fue un manifiesto por un cambio político,propuesto por los Niveladores durante la Revolución inglesa. Se llamó a la libertad de culto, celebración frecuente del parlamento y la igualdad ante la ley.
John Locke fue el primero en desarrollar una filosofía liberal, creó el derecho a la propiedad privada y el consentimiento de los gobernados.
El liberalismo es una doctrina política que defiende la libertad individual, preconiza el Estado limitado (restringe la intervención del Estado en la vida social, económica y cultural), promueve la iniciativa privada, como medio para el crecimiento económico.

Utilitarismo[editar]

El utilitarismo es una teoría ética fundada a fines del siglo XVIII por Jeremy Bentham, que establece que moralmente la mejor acción es la que produce la mayor utilidad para el mayor número de individuos involucrados, la que maximiza la utilidad.

Parte del supuesto psicológico de que todo ser humano actúa siempre, sea a nivel individual, colectivo, privado, público, como en la legislación política, según el principio de la mayor felicidad, en vistas al beneficio de la mayor cantidad de individuos.

La "utilidad" se define de varias maneras, generalmente en términos del bienestar de los seres humanos. Bentham la describió como la suma de todo placer que resulta de una acción, menos el sufrimiento de cualquier persona involucrada en dicha acción. En la economía neoclásica, se llama utilidad a la satisfacción de preferencias mientras que en filosofía moral, es sinónimo de felicidad, sea cual sea el modo en el que esta se entienda. Esta doctrina ética a veces es resumida como "el máximo bienestar para el máximo número".

Es una versión del consecuencialismo, al considerar que sólo las consecuencias de una acción son un críterio a observar para definir moralmente si esta es buena o mala. A diferencia de otras formas de consecuencialismo, como el egoísmo, considera todos los intereses por igual.

No señala únicamente cómo proceder ante un dilema moral, sino también sobre qué problemas pensar, dado que los problemas que considera van más allá de las consecuencias a un futuro a corto plazo, atendiendo a los efectos de decisiones tomadas para personas que todavía no existen, ya que nuestras acciones tendrian un impacto potencial en estas.[9]

Se destacan otros utilitaristas como John Stuart Mill,

William Godwin, James Mill y Henry Sidgwick.

Empirismo[editar]

Estatua de David Hume en Edimburgo, Escocia. David Hume fue uno de los empiristas más influyentes.

El empirismo es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia, ligada a la percepción sensorial, en la formación del conocimiento. Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento, no solo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. Se parte del mundo sensible para formar los conceptos y estos encuentran en lo sensible su justificación y su limitación.

El término «empirismo» proviene del griego έμπειρία, cuya traducción al latín es experientia, de donde deriva la palabra experiencia.

El empirismo, bajo ese nombre, surge en la Edad Moderna como fruto maduro de una tendencia filosófica que se desarrolla sobre todo en el Reino Unido desde la Baja Edad Media. Suele considerarse en contraposición al llamado racionalismo, más característico de la filosofía continental. Hoy en día la oposición empirismo-racionalismo, como la distinción analítico-sintético, no suele entenderse de un modo tajante, como lo fue en tiempos anteriores, y más bien una u otra postura obedece a cuestiones metodológicas y heurísticas o de actitudes vitales más que a principios filosóficos fundamentales. Respecto del problema de los universales, los empiristas suelen simpatizar y continuar con la crítica nominalista iniciada en la Baja Edad Media.

En la Antigüedad clásica, lo empírico se refería al conocimiento que los médicos, arquitectos, artistas y artesanos en general obtenían a través de su experiencia dirigida hacia lo útil y técnico, en contraposición al conocimiento teórico concebido como contemplación de la verdad al margen de cualquier utilidad.[10]

Positivismo[editar]

El positivismo es un pensamiento científico que afirma que el conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las hipótesis a través del método científico. El positivismo se deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Saint-Simon, de Auguste Comte, y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Se tiene en cuenta que también tiene cierto parentesco con el Empirismo. Uno de sus principales precursores en los siglos XVI y XVII fue el filósofo, político, abogado, escritor y canciller de Inglaterra Francis Bacon.

Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos

Marxismo[editar]

El marxismo es el modelo teórico explicativo de la realidad compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra de Karl Marx, filósofo, sociólogo y periodista revolucionario alemán de origen judío,[11]​ quien contribuyó en campos como la sociología, la economía, el derecho, y la historia; así como también la serie de pensadores que complementan o reinterpretan este modelo, tradición que va desde el coeditor de Marx, Friedrich Engels, hasta otros pensadores como Lenin, Stalin, León Trotski, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Georg Lukács o Mao Zedong. Por lo tanto es correcto hablar de marxismo como una corriente del pensamiento humano. El marxismo se asocia principalmente al conjunto de movimientos políticos y sociales que surgieron durante el siglo XX, entre los que destacaron la Revolución rusa, la Revolución china y la Revolución cubana. Para estos movimientos sociales el nombre correcto es «comunismo» o «socialismo». Es incorrecto plantear estos movimientos como sinónimo de «marxismo», porque ni todo su componente humano ni toda su doctrina política se basó en el marxismo como tal.

Los componentes centrales del modelo teórico explicativo marxista son esencialmente cuatro elementos:

En primer lugar, el concepto de «lucha de clases», que es formulado por primera vez en el Manifiesto comunista y que progresivamente se va transformando en el método de análisis de la historia humana en torno a los conceptos de «clase social», «contradicción» y «división social del trabajo». Este método está a la vez basado en la lógica hegeliana comúnmente llamada «dialéctica» (aunque en términos estrictamente hegelianos se trata de una «lógica ontológica», modelo que a la vez sobrepasa al concepto hegeliano de dialéctica). Curiosamente, Marx nunca especificó en una obra en particular cuáles eran los límites globales de este método, ni cuál era el concepto que él tenía de dialéctica, sin embargo se cita el prólogo de la Crítica de la economía política, de 1859, como su formulación más precisa.

El segundo punto central del modelo teórico marxista es la crítica a la economía capitalista, el cual es desarrollado extensamente en su obra El capital, compuesta por tres tomos oficiales y un cuarto tomo editado de manera póstuma bajo el nombre de Historia crítica de la teoría de plusvalía. En esta obra Marx desarrolla, entre otras cosas, un modelo alternativo para calcular el concepto de «valor» de la economía capitalista, basado en el «tiempo de trabajo socialmente necesario» para la producción de «mercancías». Esta investigación tiene directas consecuencias políticas, pues la hipótesis marxista probaría que en realidad la sociedad capitalista se funda en torno al robo del trabajo humano a través del concepto de «plus valor», legitimado en el estado de derecho a través de la propiedad privada sobre los medios de producción y el libre usufructo de esas ganancias.

El tercer punto central es el concepto de «ideología», que es desarrollado por Marx en sus primeros libros como La ideología alemana (en coautoría con Engels) y que intenta explicar las formas de dominación mental de la sociedad capitalista y su relación con la composición económica de esta. Este concepto es abandonado durante algunos años por Marx para centrarse en el análisis político. Sin embargo, vuelve a aparecer con fuerza en su libro El capital, bajo el concepto de «fetichismo de la mercancía», que sería una forma de explicar la incapacidad psicológica de una persona de percibir el «valor de uso» de una mercancía. Este concepto es extremadamente importante, porque describe todas las consecuencias de las formas de producción de la vida dentro del capitalismo.

El cuarto punto central del modelo teórico marxista es el concepto de «comunismo», el cual es una teórica y utópica sociedad humana que puede sobrepasar los límites de la sociedad capitalista fundada en la explotación humana. Marx utilizó muchas veces la palabra, pero jamás explicó cuales eran sus alcances y características (salvo algunas referencias relativamente cortas pero lúcidas, como por ejemplo las que pueden encontrarse en su Critica del programa de Gotha de 1875). Un análisis crítico de la obra de Marx demostraría que él no habría estado dispuesto a describir algo que todavía no existe; por lo tanto, el significado de «comunismo» se encuentra en una síntesis, tanto como de los problemas económicos fundamentales encontrados de manera explícita en El capital como un análisis de la crítica política-jurídica hecha por Marx a las instituciones capitalistas.

Engels acuñó el término socialismo científico para diferenciar el marxismo de las corrientes socialistas anteriores englobadas por él bajo el término socialismo utópico. También se emplea el término socialismo marxista para referirse a las ideas y propuestas específicas del marxismo dentro del marco del socialismo.

El objetivo que se propone es que los trabajadores tengan acceso a los medios de producción en forma institucionalizada; es decir, utilizando las instituciones públicas del Estado para que los trabajadores obtengan medios de producción y evitar que «la burguesía vaya concentrando cada vez más los medios de producción, la propiedad y la población del país. Reúne a la población, centraliza los medios de producción (principalmente, las fábricas) y concentra en pocas manos la propiedad».[12]

Marx propone la abolición de la apropiación privada (un concepto más amplio que el de propiedad, que es meramente jurídico) sobre los medios de producción, esto es, «la abolición del sistema de propiedad burguesa», tal y como lo menciona en su Manifiesto comunista: «Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general sino la abolición del sistema de propiedad burgués»,[13]​ ya que la burguesía no solamente se apropia del producto social mediante la ley, sino que también corrompe las instituciones u otros mecanismos legales para apropiarse de la propiedad de los trabajadores. Un ejemplo de ello ha sido el robo (despojo) de tierras a indígenas y campesinos para la instalación de agroindustrias y proyectos minero-energéticos.

Con el acceso a los medios de producción por parte de los trabajadores, el marxismo concluye que se logrará una sociedad sin clases sociales donde todos vivan con dignidad, sin que exista la acumulación de propiedad privada sobre los medios de producción por unas cuantas personas, porque supone que ésta es el origen y la raíz de la división de la sociedad en clases sociales. Esto implicaría una enorme competencia y eficiencia en la economía; además, el trabajador no se podría explotar a sí mismo ni tampoco podría explotar a otro trabajador porque ambos tendrían medios de producción. Lo que dicho panorama podría ocasionar es que los trabajadores se organizarían para crear empresas más grandes a través de asociaciones justas; por tal motivo Marx expresa que «el precio medio del trabajo asalariado es el mínimo posible. Es decir, el mínimo necesario para que el obrero permanezca vivo. Todo lo que el obrero asalariado obtiene con su trabajo es, pues, lo que estrictamente necesita para seguir viviendo y reproduciéndose. Nosotros no aspiramos en modo alguno a impedir los ingresos generados mediante el trabajo personal, destinados a adquirir los bienes necesarios para la vida». Y recalca en su Manifiesto: «Solo aspiramos a destruir el carácter ignominioso de la explotación burguesa, en la que el obrero solo vive para multiplicar el capital». Así, entonces, el trabajador o trabajadores serán dueños de sus propios negocios, iniciando un elevado comercio; por esa razón, en el Manifiesto especifica que «el comunismo no priva a nadie del poder de adquirir bienes y servicios».

Marx considera que cada país tiene sus particularidades y, por tanto, las medidas para proveer a los trabajadores de medios de producción pueden ser diferentes, y que al principio parecerá que no son suficientes. Marx tiene en clara la ley de la escasez y por ende la distribución de medios de producción en forma institucionalizada y legal se dará poco a poco en una transición lenta pero efectiva; por tal motivo concluye en su Manifiesto: «(...) por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor, y de las que no puede prescindirse, como medio para transformar todo el régimen de producción vigente».

En conclusión, Marx propone el uso de las instituciones del Estado, como por ejemplo el uso de los impuestos para financiar la compra y distribución de los medios de producción a los trabajadores, que al paso del tiempo formará un mercado de competencia perfecta.

Nihilismo[editar]

El nihilismo (del latín nihil, "nada") es el rechazo de todos los principios religiosos y morales, a menudo en la creencia de que la vida no tiene sentido. El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco.[14]​ El nihilismo se puede considerar crítica sexual, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que éstas participan del sentido de la vida, negado por dicha corriente filosófica. El término nihilista fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su novela Padres e hijos (1862): "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe" y se extendió de manera extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX con distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los revolucionarios demócratas era una señal de identidad.[15]

Nietzsche estructuró la conceptualización del término, pero este ya existía como corriente en la antigua Grecia[16]​ representado por la Escuela cínica y en el escepticismo.[17]

El nihilismo niega lo que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia puesto que dichos elementos no tienen una explicación verificable. En cambio, es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman nihilismo positivo, mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman nihilismo negativo, aunque también se los conoce como nihilismo activo y nihilismo pasivo.

Una de las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo sofista Gorgias quien afirmaba: "Nada existe, si algo existe no es cognoscible por el hombre; si fuese cognoscible, no sería comunicable" o en la actitud vital del discípulo de Antístenes, Diógenes de Sinope.[18]

Pragmatismo[editar]

Hilary Putnam es un famoso pragmatista.
William James. 1842
El pragmatismo es una escuela filosófica creada en los Estados Unidos a finales del siglo XIX por Charles Sanders Peirce, John Dewey y William James.[19]​ Su concepto de base es que solo es verdadero aquello que funciona, enfocándose así en el mundo real objetivo.[20][21]

Idealismo[editar]

El idealismo apela a una idea básica de relación entre la mente y el cosmos. Se basa en la idea de que nosotros los humanos somos capaces de elaborar concepciones de la naturaleza y el ser de Dios, mediante la mera reflexión. De acuerdo con esta concepción, el mundo y la mente humana existen con dependencia, uno de otra. En contraposición al empirismo y sus derivados (el positivismo y el realismo, por ejemplo), para descubrir las características fundamentales del mundo no sería necesario examinarlo, sino que bastaría con la reflexión, privilegiando así, las ideas sobre la experiencia como fuente de conocimiento.

De acuerdo con M. Bunge, el idealismo es la familia de teorías filosóficas que afirman la primacía de las ideas o incluso su existencia independiente. Un sinónimo es el inmaterialismo. El materialismo rechaza el idealismo. El idealismo no es precisamente antagónico al realismo pues hay filosofías idealistas (idealismo objetivo) que postulan una existencia de objetos abstractos independientes del observador.

El idealismo supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que esté consciente de ellos. Para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la conciencia, las ideas, el sujeto y el pensamiento.

Existencialismo[editar]

El existencialismo[22]​ es una corriente filosófica que tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX. Los filósofos existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida.

No se trata de una escuela filosófica homogénea ni sistematizada, y sus seguidores se caracterizan principalmente por sus reacciones contra la filosofía tradicional. Actualmente se consideran tres tipos de "escuelas" existencialistas: el existencialismo cristiano, el existencialismo agnóstico y el existencialismo ateo.

Materialismo[editar]

El materialismo es la idea que postula que la materia es lo primario y que la conciencia existe como consecuencia de un estado altamente organizado de ésta, lo que produce un cambio cualitativo.

En cuanto a la relación del pensamiento humano y el mundo que nos rodea y la cognoscibilidad de ese mundo, el materialismo afirma que el mundo es material y que existe objetivamente, independientemente de la conciencia. Según esta concepción, la conciencia y el pensamiento se desarrollan a partir de un nivel superior de organización de la materia, en un proceso de reflejo de la realidad objetiva.

El materialismo también sostiene que la materia no ha sido creada de la nada, sino que existe en la eternidad y que el mundo y sus regularidades son cognoscibles por el humano, ya que es posible demostrar la exactitud de ese modo de concebir un proceso natural, reproduciéndolo nosotros mismos, creándolo como resultado de sus mismas condiciones y además poniéndolo al servicio de nuestros propios fines, dando al traste con la “cosa en sí, inasequible”.

Las afirmaciones del materialismo entran en oposición con las del idealismo. Al afirmar que sólo hay una "clase de sustancia" (la materia) el materialismo es un tipo de monismo ontológico.[23]

Anarcocomunismo[editar]

Bandera negra que representa el anarquismo y la bandera roja que representa el movimiento obrero y el comunismo símbolo probable del anarcocomunismo.

El anarcocomunismo (también conocido como comunismo anarquista,[24]comunismo libre, comunismo libertario[25][26][27][28][29]​ y anarquismo comunista)[30][31]​ es una teoría del anarquismo que aboga por la abolición del estado, el capitalismo, el trabajo asalariado y la propiedad privada (manteniendo el respeto por la propiedad personal)[32]​ a favor de una propiedad común de los medios de producción,[33][34]democracia directa y una red horizontal de consejos de trabajadores con producción y consumo basados ​​en el principio rector: «De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades».[35][36]

Algunas formas de comunismo anarquista, como el anarquismo insurreccional, están fuertemente influenciadas por el egoísmo y el individualismo radical, creyendo que el anarcocomunismo es el mejor sistema social para la realización de la libertad individual.[37][38][39][40]​ La mayoría de los anarcocomunistas ven el anarcocomunismo como una forma de reconciliar la oposición entre el individuo y la sociedad.[41][42][43][44][45]

El anarcocomunismo se desarrolló a partir de las corrientes socialistas radicales después de la Revolución Francesa,[46][47]​ pero se formuló por primera vez como tal en la sección italiana de la Primera Internacional.[48]​ El trabajo teórico de Piotr Kropotkin cobró importancia más tarde, ya que expandió y desarrolló secciones proorganizacionales e insurgentes.[49]​ Hasta la fecha, los ejemplos más conocidos de una sociedad comunista anarquista (es decir, establecidos en torno a las ideas tal como existen hoy y alcanzando la atención y el conocimiento mundial en el canon histórico) son los territorios anarquistas durante la Revolución española[50]​ y el Territorio Libre durante la Revolución rusa. A través del esfuerzo y la influencia de los anarquistas españoles durante la Revolución española dentro de la Guerra Civil española, a partir de 1936 existía el comunismo anarquista en la mayor parte de Aragón, partes de Levante y Andalucía, así como en el bastión de la Cataluña anarquista antes de ser aplastado por las fuerzas combinadas del régimen que ganó la guerra, Adolf Hitler, Benito Mussolini, la represión del Partido Comunista Español (respaldada por la Unión Soviética), así como los bloqueos económicos y de armamentos de los países capitalistas y de la propia República española.[51]​ Durante la Revolución Rusa, anarquistas como Nestor Makhno trabajaron para crear y defender, a través del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania, el comunismo anarquista en el Territorio Libre de Ucrania desde 1919 antes de ser conquistados por los bolcheviques en 1921.

Darwinismo social[editar]

El darwinismo social es una teoría social[52]​ que defiende que la teoría de la selección natural de Charles Darwin tiene aplicaciones sociales en comunidades humanas. Está basado en la idea de la supervivencia del más apto[53]​ concebido como mecanismo de evolución social[54]​ y la creencia de que el concepto darwiniano de la selección natural puede ser usado para el manejo de la sociedad humana, insistiendo en la competición[55]​ (étnica, nacional, de clase, etc.) por recursos naturales o diversos puestos sociales.

El darwinismo social está basado en interpretaciones sobre los escritos de Darwin, que fueron planteadas teóricamente por Herbert Spencer en un inicio, y posteriormente usadas para fines políticos, teniendo numerosos partidarios.[56]​ El darwinismo social gozó de una gran aceptación en círculos académicos[57]​ y fue una gran influencia en países imperialistas a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX.

El paleontólogo Stephen Jay Gould denunció duramente las bases del darwinismo social, considerando que la de sus argumentos, basados en una "falsedad científica", condujeron a la matanza de millones de seres humanos y perpetuaron las injusticias sociales, basándose en la supuesta inferioridad innata de algunos seres humanos.[58]

Los "darwinistas sociales" se han percibido a sí mismos como actores que aplican las bases biológicas darwinianas a la sociedad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Shand, John (2005). Trabajos centrales de la filosofía (volumen 3): El siglo XIX. McGill-Queen's University Press. 
  2. Fazio, Mariano; Fernández Labastida, Francisco (2005). «Introducción». Historia de la filosofía IV. Filosofía contemporánea. «[…] el esquema relativamente simple de la historia filosófica entre los siglos XV y XVIII —fundamentalmente, Renacimiento, racionalismo, empirismo, Ilustración y sistema trascendental kantiano— se complica en los siglos XIX y XX: surge una mayor diversidad de escuelas y corrientes, de modo que la exposición del panorama filosófico contemporáneo no podrá ser tan lineal y esquemática como la del período precedente.» 
  3. von Fritz,Kurt; Rev. Maurer, Armand; Levi, Albert W.; Stroll, Avrum; Wolin, Richard (2009). «The 19th century philosophy». Encyclopædia Britannica Online (en inglés). 
  4. Crowell, Steven. «Existentialism». Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Summer 2009 Edition). 
  5. Bourdeau, Michel. «Auguste Comte». Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Summer 2009 Edition). 
  6. Feigl, Herbert. «Positivism». Encyclopædia Britannica Online (en inglés). p. 1. Consultado el 24 de junio de 2009. 
  7. Driver, Julia. «The History of Utilitarianism». Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Summer 2009 Edition). 
  8. McDermid, Douglas. «Pragmatism». Internet Encyclopedia of Philosophy (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2009. 
  9. Mulgan, T. (2014). Understanding utilitarianism. Retrieved from https://0-ebookcentral.proquest.com.millenium.itesm.mx
  10. Sini, Carlo (2004). «Empirismo». En Gianni Vattimo et al.. Enciclopedia Garzanti della Filosofía. 
  11. Álvarez Chillida, Gonzalo (2002). El antisemitismo en España: la imagen del judío, 1812-2002. Madrid: Marcial Pons, ediciones de Historia, S.A. p. 173. ISBN 8495379449. 
  12. El manifiesto comunista
  13. El Manifiesto Comunista
  14. Alan Pratt defines existential nihilism as "the notion that life has no intrinsic meaning or value, and it is, no doubt, the most commonly used and understood sense of the word today" Internet Encyclopedia of Philosophy
  15. María Sánchez Puig, Diccionario de autores rusos siglos XI-XIX, Madrid: Ediciones del Orto, 1995, p. 299.
  16. "Nietzsche y los griegos", Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de Alcalá)
  17. "El escepticismo griego", Santiago González Escudero, profesor de Historia de la Filosofía Antigua de la Universidad de Oviedo
  18. "El nihilismo de Diógenes de Sinope", Diego Volia. Revista NADA nº1
  19. Thayer, Horace Standish, ed. (1970). Pragmatism, the Classic Writings: Charles Sanders Peirce, William James, Clarence Irving Lewis, John Dewey, George Herbert Mead (en inglés). Hackett Publishing. p. 383. ISBN 978-09-1514-537-9. 
  20. Bernardini, Amalia; Soto, José Alberto (1984). La Educación actual en sus fuentes filosóficas. EUNED. p. 372. ISBN 978-99-7764-042-6. 
  21. Sini, Carlo (1999). El pragmatismo. Ediciones AKAL. p. 80. ISBN 978-84-4601-053-1. 
  22. Lefebvre, Henri (1954). El existencialismo. Buenos Aires: Capricornio. 
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  28. "The 'Manifesto of Libertarian Communism' was written in 1953 by Georges Fontenis for the Federation Communiste Libertaire of France. It is one of the key texts of the anarchist-communist current". "Manifesto of Libertarian Communism" by Georges Fontenis.
  29. "In 1926 a group of exiled Russian anarchists in France, the Delo Truda (Workers' Cause) group, published this pamphlet. It arose not from some academic study but from their experiences in the 1917 Russian revolution". "The Organizational Platform of the Libertarian Communists" by Delo Truda.
  30. "The Schism Between Individualist and Communist Anarchism" by Wendy McElroy.
  31. "Anarchist communism is also known as anarcho-communism, communist anarchism, or, sometimes, libertarian communism". "Anarchist communism - an introduction" by Jacques Roux.
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  33. Mayne, Alan James (1999). «From Politics Past to Politics Future: An Integrated Analysis of Current and Emergent Paradigms». Books.google.com (Greenwood Publishing Group). ISBN 978-0-275-96151-0. Consultado el 20 de septiembre de 2010. 
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  39. Post-left anarcho-communist Bob Black after analysing insurrectionary anarcho-communist Luigi Galleani's view on anarcho-communism went as far as saying that "communism is the final fulfillment of individualism...The apparent contradiction between individualism and communism rests on a misunderstanding of both...Subjectivity is also objective: the individual really is subjective. It is nonsense to speak of "emphatically prioritizing the social over the individual,"...You may as well speak of prioritizing the chicken over the egg. Anarchy is a “method of individualization.” It aims to combine the greatest individual development with the greatest communal unity."Bob Black. Nightmares of Reason.
  40. "Modern Communists are more individualistic than Stirner. To them, not merely religion, morality, family and State are spooks, but property also is no more than a spook, in whose name the individual is enslaved - and how enslaved!...Communism thus creates a basis for the liberty and Eigenheit of the individual. I am a Communist because I am an Individualist. Fully as heartily the Communists concur with Stirner when he puts the word take in place of demand - that leads to the dissolution of property, to expropriation. Individualism and Communism go hand in hand". "Stirner: The Ego and His Own". Max Baginski. Mother Earth. Vol. 2. No. 3 May 1907.
  41. "Communism is the one which guarantees the greatest amount of individual liberty — provided that the idea that begets the community be Liberty, Anarchy...Communism guarantees economic freedom better than any other form of association, because it can guarantee wellbeing, even luxury, in return for a few hours of work instead of a day's work". "Communism and Anarchy" by Peter Kropotkin.
  42. "This other society will be libertarian communism, in which social solidarity and free individuality find their full expression, and in which these two ideas develop in perfect harmony". Organisational Platform of the Libertarian Communists by Dielo Truda (Workers' Cause).
  43. "I see the dichotomies made between individualism and communism, individual revolt and class struggle, the struggle against human exploitation and the exploitation of nature as false dichotomies and feel that those who accept them are impoverishing their own critique and struggle". "My Perspectives" Archivado el 29 de julio de 2011 en WebCite by Willful Disobedience Vol. 2, No. 12.
  44. L. Susan Brown, The Politics of Individualism, Black Rose Books (2002).
  45. L. Susan Brown, "Does Work Really Work?".
  46. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Graham-2005
  47. "Chapter 41: The Anarchists" in The Great French Revolution 1789-1793 by Peter Kropotkin.
  48. Nunzio Pernicone, Italian Anarchism 1864–1892, pp. 111-113, AK Press 2009.
  49. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Alain Pengam
  50. "This process of education and class organization, more than any single factor in Spain, produced the collectives. And to the degree that the CNT-FAI (for the two organizations became fatally coupled after July 1936) exercised the major influence in an area, the collectives proved to be generally more durable, communist and resistant to Stalinist counterrevolution than other republican-held areas of Spain." Murray Bookchin. To Remember Spain: The Anarchist and Syndicalist Revolution of 1936]
  51. Murray Bookchin. To Remember Spain: The Anarchist and Syndicalist Revolution of 1936]
  52. Pilar Mendieta (2010), "Entre la Alianza y la Confrontación", pág 245
  53. Rafael Huertas García Alejo (1998), "Clasificar y educar: historia natural y social de la deficiencia", página 155
  54. A Dictionary of Philosophy.- Pan/Macmillan 1973 (84)
  55. Jacob Darwin Hamblin, "Science in the Early Twentieth Century: An Encyclopedia", pág 270
  56. Rick Tilman (2001): Diversos evolucionistas comenzaron a explotar las ideas darwinianas para lograr sus propios fines políticos, en Darwin’s Impact: Social Evolution in America, 1880–1920"
  57. Blake Truscott, Robert (1998), The Best Review for the PLACE, Program for Licensing Assessments for Colorado Educators, Research & Education Assoc., p. 366
  58. Stephen Jay Gould (2009), "La falsa medida del hombre", Drakontos bolsillo