Estado de naturaleza

El estado de naturaleza es un concepto de moral; filosofía política, especialmente en ámbito iusnaturalista[1] usado en la religión, teorías contractualistas y de ley internacional.[2] Es una hipótesis metodológica que consiste en remontarse a la hipotética situación del hombre antes de la instauración del estado civil, esto es, del derecho, de la autoridad política y, según el caso, también de las normas morales. De este modo, se pretende dilucidar la situación natural de los hombres, así como su naturaleza y derechos.
Filósofos destacados
[editar]Thomas Hobbes
[editar]El término «estado de naturaleza» o «la condición natural del hombre» fue establecida por Thomas Hobbes, en su obra Leviatán (Hobbes) y su trabajo anterior De Cive.[3] Hobbes argumentaba que todos los humanos son por naturaleza iguales en facultades físicas y psicológicas. Desde esta igualdad y otras causas en la naturaleza humana, todo el mundo está, naturalmente dispuesto a pelear entre sí, de modo que "Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos". En este estado cada persona tiene derecho natural o libertad para hacer cualquier cosa necesaria para preservar la vida de cada uno; y la vida es "solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve" (Leviatán, Capítulos XIII–XIV). Hobbes describió este estado de naturaleza con la frase en latín bellum omnium contra omnes (que significa: guerra de todos contra todos), en su obra De Cive.
Dentro de este estado no hay propiedad privada ni injusticia, ya que no hay ley, a excepción de determinados preceptos descubiertos por la razón (Derecho natural), la primera de las cuales es que "cada hombre debe esforzarse por la paz, mientras tiene esperanza de lograrla" (Leviatán, Capítulo XIV); y el segundo es que "si los demás consienten también, y mientras se considere necesario para la paz y defensa de sí mismo, a renunciar este derecho a todas las cosas y a satisfacerse con la misma libertad, frente a los demás hombres, que les sea concedida a los demás con respecto a él mismo" (loc. cit.). De aquí Hobbes desarrolla la manera de salir del estado de naturaleza hacia la sociedad, política y gobierno en el Contrato de mutuo.
De acuerdo a Hobbes el estado de naturaleza existe todo el tiempo entre los países independientes, sobre el cual no hay ley excepto las leyes de la naturaleza (Leviatán, Capítulos XIII y XXX).
John Locke
[editar]John Locke considera el estado de naturaleza en su obra Tratados sobre el gobierno civil, escrito alrededor de la época de la Crisis de la exclusión en Inglaterra. Para Locke, en el estado de naturaleza todos los hombres son libres "para que cada uno ordene sus acciones y disponga posesiones y personas como juzgue oportuno, dentro de los límites de la ley de la naturaleza" (2.º Tr., §4). "El estado de naturaleza tiene una ley de naturaleza que lo gobierna" y esa ley es la razón. Locke creía que la razón enseña que "ninguno debe de dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones" (2.º Tr., §6) ; y que las transgresiones de esto pueden ser castigados. Este punto de vista del estado de naturaleza es principalmente deducido de la forma cristiana.
Aunque es natural asumir que Locke le estaba respondiendo a Hobbes, Locke nunca menciona a Hobbes y puede que le haya respondido a otros escritores de la época, como Robert Filmer.[4]
Montesquieu
[editar]Montesquieu usa el concepto de estado de naturaleza en su obra El espíritu de las leyes, impreso por primera vez en 1748. Montesquieu afirma el proceso de pensamiento en los humanos antes de la formación de la sociedad. Él decía que los seres humanos pueden tener la facultad de conocer y pensar primero en preservar su vida en el estado de naturaleza. Los humanos se pueden sentir impotentes y débiles al principio. Por lo tanto, los seres humanos en este estado no son capaces de atacarse a sí mismos. Después, la humanidad busca comida, así como cubrir necesidades sexuales y por miedo ante lo inhóspito, crea finalmente una sociedad. Una vez creada la sociedad, un estado de guerra se produce entre las diferentes sociedades en donde todas fueron creadas de la misma manera. El propósito de la guerra es la conservación de la sociedad y del yo. La formación de la ley dentro de la sociedad es el reflejo y la aplicación de la razón para Montesquieu.
Jean-Jacques Rousseau
[editar]El punto de vista de Hobbes fue impugnado en el siglo dieciocho por Jean-Jacques Rousseau, que decía que Hobbes tomaba personas socializadas y simplemente las imaginaba viviendo afuera de la sociedad en la que fueron criados. Él afirma que las personas no son buenas ni malas, pero que nacen como una pizarra en blanco y después la sociedad y el ambiente influyen en que dirección nos apoyamos. En el estado de naturaleza de Rousseau, la gente no se conocía lo suficiente para entrar en un conflicto y ellos tenían valores morales. La sociedad moderna y la propiedad que implica, se culpa por la interrupción del estado de naturaleza que Rousseau ve como la verdadera libertad.[5]
Karl Marx
Para Marx cabe hacer al menos tres críticas a los modelos anteriormente presentados. En primer lugar, respecto del llamado estado de naturaleza, señala que los pensadores anteriores partían de los individuos abstractos para explicar el surgimiento de las sociedades postulando un estado de naturaleza que es una abstracción que traslada al pasado los rasgos particulares de una época histórica (los de la "sociedad civil") pretendiendo hacerlos pasar por naturales. Así, el individuo independiente y desprendido de todo lazo social, que es un producto del desarrollo histórico, pasa a ser considerado como un punto de partida de la historia. Marx llama "robinsonadas" a las postulaciones imaginarias de este tipo de individuos solitarios e independientes. De esta manera, su crítica reside en mostrar que no se ha tenido en cuenta la historia y se ha presentado al hombre abstraído de toda condición histórica, no percatándose de que lo que se hacía era deshistorizar y naturalizar un tipo de individuo que era el producto de una época particular: el de la sociedad civil burguesa. Por un lado, para Marx, el individuo sólo puede llegar a ser tal (individualizarse) en el interior de una sociedad y por esto mismo, siempre se encuentra integrado dentro de un todo mayor, de un colectivo. Sólo dentro de la "sociedad civil" del siglo XVIII, aparece el hombre aislado persiguiendo unos fines tan particulares que convierten en simple medio las relaciones sociales con los demás hombres. Por otro lado, la producción tampoco existe de manera abstracta, sino que se da en un determinado período del desarrollo histórico-social. Por lo tanto, cada época posee sus propias características tanto respecto de lo que son sus modos de producción, como de lo que son los hombres y las relaciones sociales.[6][7]
En segundo lugar, respecto del pacto o contrato, Marx retoma la crítica hegeliana acerca de que el contrato es una institución del derecho privado y como tal presupone al Estado. Por ende, se cae en una evidente petición de principio, porque se recurre a un instrumento explicativo que supone lo que se pretende demostrar.[6][7]
Por último, Marx señala que estos pensadores sostienen que el Estado es racional y universal, porque lo consideran el resultado del consentimiento de todos los individuos guiados por la razón y que por ser tal vendría a poner fin a los conflictos que surgen entre los individuos guiados por sus pasiones egoístas. Sin embargo, el Estado, lejos de ser un mediador imparcial de los conflictos entre individuos, es un instrumento de dominación de la clase económicamente dominante sobre la clase explotada. Si para los pensadores anteriores el Estado era la superación del estado de naturaleza y de guerra de todos contra todos, para Marx es la exacerbación de dicho estado natural y violento antes que su eliminación. La esencia del Estado es despótica, porque surge como instrumento y legitimación de la explotación, y por lo tanto, implica la dictadura de una clase sobre las otras. Por este motivo, para Marx la superación del estado de naturaleza no implica la institución del Estado sino su destrucción, previo paso por la dictadura del proletariado (la clase de los explotados, de los que no tienen nada que perder y por tanto los que mejor representarían los intereses universales).[6][7]
A diferencia de los autores anteriores, Marx sostiene que el sujeto de la historia (quien produce los hechos históricos) no es individual sino colectivo: una cultura, una sociedad o una clase dentro de ella. Los individuos existen sólo dentro de este colectivo y se comprenden sólo a partir de él. Por esto, postular un Estado de naturaleza presocial es una abstracción sin sentido. Marx que piensa la historia desde su propia época (en la que se ha desarrollado el modo de producción capitalista) afirma que ésta tiene un sentido inmanente que se encuentra en el desarrollo de los modos de producción.[6][7]
Ver también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Dizionario di filosofia della Treccani, voz «Natura, stato di».
- ↑ Emer de Vattel, The Law of Nations, Preliminaries. Idea and General Principles. §4.
- ↑ Hobbes, Thomas, Leviathan. 1651. Edwin Curley (Ed.) 1994. Hackett Publishing.
- ↑ Skinner, Quentin. Visions of Politics. Cambridge.
- ↑ Jean-Jacques Rousseau, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres
- 1 2 3 4 Marx, K. (1970). Contribución a la crítica de la economía política. Alberto Corazón.
- 1 2 3 4 Marx, K. (2001). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858. Siglo XXI.