Realismo filosófico

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En metafísica, el realismo es aquella postura filosófica que manifiesta que los objetos tienen una existencia en una realidad independiente al observador. En tal sentido, es opuesto al antirrealismo, escepticismo, algunas formas de idealismo (como el idealismo subjetivo, idealismo trascendental, solipsismo) y en cierta medida, al constructivismo. En su forma extrema, conocida como realismo ingenuo, se piensa que las cosas percibidas por los sentidos son en rigor lo que parecen ser. En versiones más complejas, a veces denominadas como realismo metódico,[1]​ se da alguna explicación de la relación entre el objeto y el observador que tiene en cuenta la posibilidad de que tengan lugar ilusiones, alucinaciones y otros errores de la percepción.

En la filosofía medieval, el término realismo hacía referencia a una posición que consideraba las formas platónicas, o conceptos universales, como reales. Esta posición fue defendida frente el nominalismo, que negaba la existencia de tales universales. La razón por la que el término realismo se aplica a corrientes filosóficas muy diferentes entre sí, es por la naturaleza del objeto. Puede ser material, pero también un objeto espiritual. El realismo se puede aplicar a muchos objetos y fenómenos filosóficos, como una entidad matemática, una idea, una teoría científica, otras mentes, el pasado, el futuro, categorías morales, el mundo físico y el pensamiento.

Análogamente, las posturas no realistas defienden que el objeto sólo existe en nuestra mente, o bien que ni siquiera tiene sentido hablar de que dicho objeto exista. Como posturas no realistas en algún sentido dado encontramos los idealismos, el instrumentalismo, el nominalismo (como una de las corrientes de la Escolástica), etc.

Realismo y materialismo[editar]

El realismo y el materialismo son posturas filosóficas que no deben confundirse pues postulan cosas diferentes. El materialismo aboga por la única existencia de los objetos materiales, mientras que el realismo postula que los objetos son independientes al observador. Así pues, pueden existir modalidades de realismo que admiten la existencia de objetos ideales o abstractos (neotomismo, idealismo objetivo, platonismo matemático) con independencia al observador, cosa contraria a lo que postula el materialismo.[2]

Historia[editar]

Antigüedad y Edad media[editar]

En la filosofía griega antigua, las doctrinas realistas sobre universales fueron propuestas por Platón y Aristóteles.[3]

En la Edad media, con respecto a la teoría de las Ideas de Platón, se denominó realismo platónico. Algo similar se puede decir del realismo aristotélico y del tomismo, a los que se denominó realismo moderado. Ambas posiciones consideran las formas platónicas, o conceptos universales, como reales.

El término es en contraposición al nominalismo y el conceptualismo. El nominalismo afirma que los universales no existen en absoluto, son flatus vocis, palabras que utilizamos para describir grupos de objetos. El conceptualismo, que mantenía que los universales podrían existir con independencia de los objetos de un tipo particular, pero sólo como una idea de la mente, no como una entidad metafísica que existe en sí misma.

Renacimiento e Ilustración[editar]

A partir del Renacimiento y, principalmente, de la edad moderna el realismo entró en crisis en la filosofía ante el empuje de los idealismos. El realismo metafísico defendía que el ser (las cosas) tiene existencia independiente de la conciencia. El realismo gnoseológico (que se ocupa del modo de conocer las cosas) afirmaba que, en contraposición al idealismo transcendental de Kant, nos es posible conocer las cosas sin que nuestra conciencia imponga sus categorías. Kant se halla en una posición intermedia que combina el realismo empírico (los fenómenos son empíricamente reales) con el idealismo trascendental (la forma de los fenómenos se debe a la mente).[4]

Filosofía contemporánea[editar]

En la edad contemporánea el realismo ha recuperado prestigio entre los filósofos. El principal responsable quizá sea el neorrealismo que nació a finales del siglo XIX en los países anglosajones. Un defensor del realismo inglés fue G. E. Moore, B. Russell, S. Alexander, Lloyd Morgan, C.D. Broad y A. N. Whitehead.[5]

En el realismo fenomenológico, la filosofía ha de estudiar ante todo las esencias objetivamente necesarias (notwendige Wesenheiten) y las conexiones aprióricas que se dan entre ellas. Según esto, su objeto propio y genuino ha de ser el descubrimiento, descripción y sistematización de hechos objetivamente necesarios radicados en esencias de idéntica índole, presentes en aquellos campos y ámbitos tradicionalmente investigados por la filosofía (la lógica, la metafísica, la ontología, la gnoseología, la ética, la estética, la teodicea, etcétera).

Realismos metafísico[editar]

El realismo metafísico es una postura ontológica y/o epistemológica según la cual las cosas existen independientemente de que haya una conciencia que las perciba. Los objetos que contiene el mundo, junto con sus propiedades y las relaciones que mantienen, fijan la naturaleza del mundo y estos objetos existen independientemente de nuestra capacidad de descubrir que sí existen.[6]​ Estos pueden refrieses a objetos materiales como inmateriales.

Objetos inmateriales[editar]

Hablando en términos generales se puede decir que “universal” se opone a “particular” como lo abstracto a lo concreto. Por eso los universales se conciben como entidades abstractas, en oposición a los particulares, entidades concretas y singulares. En metafísica, el problema de los universales se refiere a la cuestión de determinar qué clase de seres, de entidades, son los universales, qué realidad tienen, cuál es su forma peculiar de existencia.[7]

Realismo exagerado[editar]

El realismo platónico sostiene que las ideas existen por sí mismas en otra dimensión de la realidad. Un nombre común, como cama, se refiere a la naturaleza ideal del objeto, sugerida por su definición, y esta naturaleza ideal tiene una existencia metafísica independiente de los objetos particulares de esta clase. Así, la circularidad existe aparte de los círculos particulares, la justicia, independientemente de los individuos o Estados justos particulares, y la idea de cama, independientemente de las camas particulares.

El realismo exagerado es la respuesta al problema de los universales de raigambre platónico que sostiene que el universal existe en una realidad extra-mental como una forma subsistente separado de los seres materiales sensibles. Por tanto hay conceptos universales en la mente y cosas universales en la naturaleza. En el Medioevo, esta posición se atribuye a Guillermo de Champeaux.[8]

Como los universales fueron considerados por Platón como formas ideales, esta postura también se la conoce como idealismo platónico o idealismo objetivo. Esto no debe confundirse con el idealismo, tal como lo presentan filósofos como George Berkeley y no hay que perder de vista que se trata de una denominación aplicada en siglos posteriores a Platón y que se trata de una simplificación de sus ideas. Algunos representantes del idealismo objetivo son Leibniz, Hegel, Bernard Bolzano, Dilthey.

Por otra parte, el realismo agustiniano situaba las ideas platónicas en Dios, identificadas con El, y que cumplían la función de servirle como modelo al crear las cosas; de ahí el nombre de ideas ejemplares. Estas ideas eran los arquetipos en la mente de Dios.[7]

Realismo moderado[editar]

Aristóteles criticó la idea platónica de las ideas afirmando que el verdadero ser, la auténtica existencia, se encuentra no en lo universal, sino en lo individual.[7]​ Este es el origen y la base del realismo moderado, que sostiene que los universales son realidades en la mente y aunque carecen de existencia independiente, tienen su fundamento en las cosas existentes.[9]​ Los defensores más conocidos son Alberto Magno y Tomás de Aquino.[10][4]

El neotomismo defiende un realismo no naturalista. Existe la cosa en sí independientemente de nosotros, pero esta existencia no se reduce a los objetos naturales, también existen los objetos espirituales.

Objetos materiales[editar]

El marco dialéctico para la discusión se presenta como una tríada inconsistente, las cuales las tres siguientes proposiciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo:[11]

  1. Los objetos físicos son independientes de la mente.
  2. Los objetos físicos son los objetos directos de percepción.
  3. Los objetos directos de percepción dependen de la mente.

Todas las posiciones realistas aceptan la primera afirmación, pero la segunda y la tercera son discutidas. Entre éstas se encuentran:

  • El realismo directo y realismo indirecto se identifican con el naturalismo filosófico en el sentido de que el punto de partida es la existencia de la naturaleza, siendo nuestra percepción de este directa o indirecta a través de los contenidos subjetivos de nuestras sensaciones y percepciones.
  • El realismo crítico afirma que existe la cosa en sí, pero que el objeto inmediato de conocimiento no es necesariamente éste, sino un conjunto de cualidades pertenecientes a la cosa.
  • El realismo científico afirma que existe la cosa en sí, la materia, la cual es objeto de la Física. Utiliza el método científico para conocer la realidad material.

Realismo directo e indirecto[editar]

El realismo directo o ingenuo es una corriente de la filosofía de la percepción y de la filosofía de la mente que asegura que los sentidos nos proporcionan una conciencia directa del mundo exterior. El realismo directo es la posición intuitiva del "sentido común" en la que la realidad se percibe per se. En contraste, el realismo indirecto o representativo sostienen que esa conciencia directa sólo nos es dada por representaciones internas subjetivas del mundo externo.

Para el realismo absoluto no hay diferencia, ni puede haber, entre el objeto de conocimiento y la cosa en sí. El realismo materialista del materialismo dialéctico es una postura filosófica, desarrollada por Karl Marx y Friedrich Engels, que retoma el pensamiento dialéctico de Hegel, pero "dándolo vuelta". Según estos autores, existe una realidad material independiente de los sujetos, pero que solo es comprendida por la actividad de los hombres. Es decir, que la realidad solo es realidad porque es mediada por la práctica de los hombres concretos. La idea de que el hombre construye la realidad, no obstruye que el hombre pueda conocer la realidad tal cual es, sino todo lo contrario, solo así puede conocer tanto la realidad humana creada como la naturaleza.

En la tesis de Marx, toda sensación o percepción es una interacción entre sujeto y objeto; el objeto puro, aparte de la actividad del percipiente, es una mera materia prima, que se transforma mediante el proceso que la lleva a ser conocida. «La verdad, es decir, la realidad y el poder del pensamiento tienen que demostrarse en la práctica. La discusión en cuanto a la realidad o no realidad de un pensamiento aislado de la práctica es una cuestión puramente escolástica... Los filósofos solamente han interpretado el mundo de diversos modos, pero la tarea real es transformalo».[12]

Realismo científico[editar]

En la actualidad, la controversia del realismo - antirrealismo se desarrolla fundamentalmente en filosofía de la ciencia. En esta disciplina filosófica, un rasgo particular del realismo es que no se ocupa tanto de la naturaleza o la existencia del objeto como del tipo de relación que hay entre el conocimiento y el objeto.

Pero no es sólo la cuestión de si la ciencia estudia o no la realidad. Hay varias concepciones del realismo, no excluyentes mutuamente, según hagan hincapié en uno u otro aspecto:

  • Así, el realismo epistemológico defiende que las teorías científicas proporcionan conocimiento o que describen la estructura de la realidad.
  • Para el realismo ontológico la realidad existe independientemente de que la ciencia pueda proporcionar conocimiento sobre ella. Las teorías científicas permitirían (en función del paradigma epistemológico en que nos situemos) descubrir o acercarnos a esta realidad. Las cosas existen independientemente de que los humanos tengamos la capacidad de observarlas. Popper sería un realista ontológico, aunque considera que las teorías científicas siempre se mantienen en el ámbito de las conjeturas.

Otras variantes del realismo en filosofía de la ciencia están relacionadas con la verdad. El realismo semántico defiende que las teorías científicas son verdaderas o falsas según su correspondencia con la realidad. Según el realismo progresivo el avance de la ciencia nos permite un mejor conocimiento de la realidad.

Karl Popper y Mario Bunge son defensores estrictos del realismo de la ciencia. Los realistas en sentido fuerte defienden que las teorías y conceptos científicos nos proporcionan conocimiento sobre la realidad porque hay algún tipo de relación de correspondencia entre las teorías científicas y la naturaleza. Mario Bunge analiza los problemas de diversas epistemologías, desde el racionalismo crítico popperiano hasta el empirismo, el neopositivismo, el subjetivismo o el relativismo. Se considera un realista crítico que ve la ciencia como falible (el conocimiento del mundo es provisional e incierto), pero aun así afirma que la realidad existe y es objetiva. Para Karl Popper, el realismo se circunscribe de la aceptación de regularidades en la naturaleza, es decir, del hecho de que se pueda contar con que es posible conocer las leyes que rigen los fenómenos pero no se compromete con la existencia de objetos. Su realismo es un realismo metodológico pero no explícitamente ontológico.[13]

Larry Laudan y Ronald N. Giere presentan una postura intermedia entre el realismo y el subjetivismo estrictos. Giere afirma que referencia a la realidad debe valorarse caso por caso porque el grado de realismo varía entre las ciencias o, al menos, en algunas de ellas resulta más sencillo encontrar su correspondencia con la realidad. Así, la astronomía y la biología poseen un grado de realidad muy elevado, mientras que la mecánica cuántica utiliza construcciones teóricas muy abstractas.

Al realismo científico se opone al instrumentalismo (los enunciados observacionales sí describen el mundo, pero no los teóricos) y, en cierta medida, el pragmatismo.[4]

Realismo crítico[editar]

El realismo crítico de Rom Harré y Roy Bhaskar destaca que el empirismo y el realismo conducen a dos tipos diferentes de investigación científica. La línea empirista busca nuevas concordancias con la teoría, mientras que la línea realista intenta conocer mejor las causas y los efectos. Esto implica que el realismo es más coherente con los conocimientos científicos actuales. El realismo crítico sostienen un realismo indirecto basado en que los datos sensoriales no pertenecen tal cual aparecen al mundo físico, distinguiendo entre cosa externa, dato sensorial (sense-datum) y el acto de la percepción.[4]

Arthur Fine promueve la actitud ontológica natural como postura entre el realismo científico y los antirrealismos. A diferencia del realismo y del antirrealismo, la actitud ontológica natural no interpreta la verdad. Considera a ésta un concepto básico y como tal su uso y su lógica están ya categorizados, al menos parcialmente. No es necesario dar cuenta de él, ni tampoco sería posible.

Como movimientos no realistas en la ciencia encontramos el instrumentalismo, el pragmatismo, la corriente idealista de la fenomenología, el fenomenismo y el idealismo epistemológico.

Realismos dualistas, plurales y neutrales[editar]

Son aquellas filosofías realistas donde se postula la existencia de distintas variedades de campos de objetos divididos en ámbitos irreductibles, es decir, donde hay distintas realidades de objetos materiales tanto como de objetos abstractos (pluralismos) o de ambos tipos coexistiendo (realismo neutral y dualismos).[14]

Realismo y matemáticas[editar]

En filosofía de las matemáticas, el platonismo matemático o realismo matemático es una corriente de pensamiento que afirma que los objetos matemáticos (números, figuras geométricas, funciones, etc.) no son simples invenciones humanas, sino objetos abstractos que existen por sí mismos, independientemente de la mente humana,[15][16]​ es decir, que los objetos y teoremas matemáticos existen en forma aislada del mundo material e independientemente del espacio y del tiempo. Con este punto de vista, las leyes de la naturaleza y los axiomas de la matemática tienen una posición similar y su efectividad encuentra una explicación: su fundamento lo constituye el verdadero mundo de los objetos matemáticos. El platonismo matemático es una forma de realismo filosófico, aplicado a los objetos matemáticos.

El platonismo matemático implica que tanto los objetos matemáticos como las leyes matemáticas no se inventan, sino que se descubren. Con esto se explica al carácter objetivo e interpersonal de las matemáticas. Este realismo ontológico es incompatible con todas las variedades de la filosofía materialista. Algunos de sus representantes fueron Gödel,[17][18]Wigner y Erdös. Entre los filósofos que han adoptado la posición se cuentan Quine, Dummett[19]​ y Mark Steiner.[20]​ El realismo[21][22][23]​ es quizás la posición más difundida entre los matemáticos.[24]

Alrededor de los 1900 tuvo mucha influencia en esa posición el el argumento de Frege,[25]​ que se puede resumir así: «Términos singulares que se refieren a números naturales aparecen en enunciados verdaderos simples. Solo es posible para los enunciados simples con términos singulares como componentes ser verdaderos si los objetos a los que se refieren los términos singulares existen. Por lo tanto: los números naturales existen. Pero, si los números naturales existen, son objetos abstractos que son independientes de todas las actividades racionales. Por lo tanto: los números naturales son objetos abstractos que existen independientes de todas las actividades racionales, es decir, el objeto aritmético del platonismo es verdad.»

En el presente los partidarios del platonismo matemático generalmente citan el siguiente argumento a favor de sus posiciones, argumento que busca mostrar que las teorías epistémicas son (deben ser) consistentes con la aproximación realista: El argumento de indispensabilidad de Quine y Putnam básicamente sugiere que debemos estar «ontológicamente comprometida con todas aquellas entidades que sean indispensables para nuestras mejores teorías científicas», es decir, debemos afirmar como válidas e independientes todos aquellos elementos básicos del análisis que necesitamos en nuestros razonamientos, alternativamente, somos intelectualmente deshonestos. «Los objetos y/o estructuras matemáticos son indispensables para nuestras mejores teorías científicas. Por lo tanto, debemos reconocer la existencia de esos objetos o estructuras.»

El principal problema del platonismo en la filosofía de las matemáticas es explicar cómo podemos los seres humanos, como seres finitos, reconocer los objetos matemáticos y las verdades si éstas se encuentran en las «esferas celestiales de las ideas». De acuerdo a Gödel, esto se logra mediante la intuición matemática que, de manera similar a un órgano sensorial, hace que los seres humanos percibamos partes de ese otro mundo. Tales intuiciones racionales también son defendidas por la mayor parte de los clásicos del racionalismo, así como, en debates más recientes acerca de la justificación y el conocimiento a priori, entre otros por Laurence Bonjour.[26]​ Sin embargo, un tratamiento más sofisticado de este asunto sugiere que el problema es más profundo: «nuestras mejores teorías epistémicas parecen excluir cualquier conocimiento de los objetos matemáticos.» [27][28]​ Esto generalmente se conoce como el dilema de Benacerraf[29][30]​ dado que generalmente se interpreta como estableciendo que debemos abandonar nuestras teorías epistemologías o la certeza matemática.[31][32][33]

Realismo y hombre[editar]

El existencialismo analiza la existencia del hombre en el mundo, por lo que el realismo forma parte de su misma base.

Realismo y política[editar]

El realismo político nace como una escuela de opiniones y pensamiento en las relaciones internacionales que, en respuesta al idealismo político, percibe al Estado como entidad suprema.[34]​ Esta escuela se ha desarrollado en general en Alemania, Gran Bretaña y los Estados Unidos, aunque algunos exponentes de habla hispana se destacan también.[35]

El Realpolitik («política de la realidad» en alemán) es la política o diplomacia basada en intereses prácticos y acciones concretas, sin atender a la teoría o la filosofíacomo elementos "formadores de políticas". Aboga por el avance en los intereses de un país de acuerdo con las circunstancias actuales de su entorno, en lugar de seguir principios filosóficos, teóricos o morales. A este respecto, comparte su enfoque filosófico con el realismo y el pragmatismo.

El Objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora y filósofa ruso-estadounidense de origen judío Ayn Rand que afirma que a la realidad (naturaleza de las cosas) solo se le domina obedeciéndola, que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o el «interés propio racional»; que el único sistema social acorde con este fin es el capitalismo puro (llamado también capitalismo laissez-faire)

El realismo liberal (Antonio Muñoz Ballesta) analiza las sociedades del siglo XXI basadas en los principios realistas de lo político y en la ciencia social y económica de la Escuela Austriaca de Economía.

Realismo y ética[editar]

El realismo moral (también realismo ético o platonismo moral)[36]​ es la posición metaética en que las oraciones éticas expresan proposiciones que se refieren a características objetivas del mundo (es decir, características independientes de la opinión subjetiva), algunas de las cuales pueden ser verdaderas en la medida en que informan esas características con precisión. Esto hace del realismo moral una forma no nihilista de cognitivismo ético (que acepta que las oraciones éticas expresan proposiciones y, por lo tanto, pueden evaluarse como verdaderas o falsas) con una orientación ontológica, en oposición a todas las formas de antirrealismo moral y el escepticismo moral, incluido el subjetivismo ético (que niega que las proposiciones morales se refieran a hechos objetivos), la teoría del error (que niega que las proposiciones morales sean ciertas); y el no-cognitivismo (que niega que las oraciones morales expresen proposiciones en absoluto). Dentro del realismo moral, las dos subdivisiones principales son el naturalismo ético y el no naturalismo ético .

Muchos filósofos afirman que el realismo moral se remonta al menos a Platón como una doctrina filosófica,[37]​ y que es una forma de doctrina moral totalmente defendible.[38]​ Una encuesta de 2009 con 3,226 encuestados encontró que el 56% de los filósofos acepta o se inclina hacia el realismo moral (28%: antirrealismo; 16%: otros).[39][40]

Algunos ejemplos notables de realistas morales robustos incluyen a John McDowel, Peter Railton,[41]Michael Smith,[42]Russ Shafer-Landau,[43]G. E. Moore,[44]John Finnis, Richard Boyd, Thomas Nagel y Derek Parfit. Norman Geras ha argumentado que Karl Marx era un realista moral.[45]​ El realismo moral ha sido estudiado en las diversas aplicaciones filosóficas y prácticas.[46]

Ver también[editar]

Referencias[editar]

  1. Gilson, Étienne, El realismo metódico, Encuentro, Madrid, 1997.
  2. Gabriel, Markus (6 de julio de 2015). Why the World Does Not Exist (en inglés). John Wiley & Sons. ISBN 9780745687605. Consultado el 5 de abril de 2016. 
  3. «Realism | philosophy». Encyclopedia Britannica (en inglés). Consultado el 26 de julio de 2019. 
  4. a b c d «Realismo - Encyclopaedia Herder». encyclopaedia.herdereditorial.com. Consultado el 4 de noviembre de 2019. 
  5. «Neorrealismo - Encyclopaedia Herder». encyclopaedia.herdereditorial.com. Consultado el 4 de noviembre de 2019. 
  6. Khlentzos, Drew (2016). Zalta, Edward N., ed. Challenges to Metaphysical Realism (Winter 2016 edición). Metaphysics Research Lab, Stanford University. Consultado el 5 de noviembre de 2019. 
  7. a b c «El problema de los universales». www.filosofia.net. Seminario de Filosofía INBAD, Servicio de Publicaciones del MEC, Madrid, 1985. Consultado el 17 de octubre de 2019. 
  8. Loria, Maximiliano (2013). Realismo Moderado: una descripción. UNMdP. ISBN 978-987-544-537-6. 
  9. García Buitrago, Néstor. SI YO FUERA MAESTRO. p. 401. 
  10. «Nominalismo, Realismo, Conceptualismo - Enciclopedia Católica». ec.aciprensa.com. Consultado el 19 de agosto de 2019. 
  11. Brewer, Bill (1 de marzo de 2011). The Inconsistent Triad (en inglés estadounidense). Oxford University Press. ISBN 9780191725470. doi:10.1093/acprof:oso/9780199260256.001.0001/acprof-9780199260256-chapter-1. Consultado el 13 de octubre de 2019. 
  12. Bertrand, Russell. HISTORIA DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL. Espasa Libros, S.L. p. 778. ISBN 978-84-239-6632-5. 
  13. Solano, José Francisco Martínez (2005). El problema de la verdad en K. R. Popper: reconstrucción histórico-sistemática. Netbiblo. p. 93. ISBN 9788497451024. Consultado el 13 de octubre de 2019. 
  14. «Conferencia “Realismo neutral y pluralismo ontológico” en la UMSNH - Filosofia.mx». www.filosofia.mx. Archivado desde el original el 24 de abril de 2016. Consultado el 13 de abril de 2016. 
  15. P Maddy, citada por Luis Miguel Ángel Cano P (2003) en Frege y la nueva lógica. «El realismo, por tanto, es el punto de vista que sostiene que la matemática es la ciencia de los números, conjuntos, funciones, etc., tal y como la física es el estudio de los objetos físicos ordinarios, cuerpos astronómicos y partículas subatómicas entre otros. Esto es, la matemática trata acerca de esos objetos, y es el modo en que tales objetos son lo que hace a los enunciados de la matemática verdaderos o falsos.»
  16. Internet Enciclopedia of Philosophy: Mathematical Platonism «Cualquiera explicación metafísica de las matemáticas que implica que las entidades matemáticas existen, que son abstractos, y que son independientes de todas nuestras actividades racionales.»
  17. K Gödel: “Los conceptos tienen una existencia objetiva” en My philosophical viewpoint
  18. Guillerma Díaz Muñoz (2000): Aproximación del realismo matemático de Gödel al realismo constructivo de Zubiri
  19. Michael Dummett (1998): La existencia de los objetos matemáticos.Archivado el 2 de abril de 2015 en la Wayback Machine. Teorema, XVII (2). pp. 5-24.
  20. Mark Steiner (1983): "Mi intención es argumentar a favor de la realidad de ciertas entidades matemáticas" en Mathematical Realism Noûs Vol. 17, No. 3 (Sep., 1983), pp. 363-385
  21. Luke Jerzykiewicz (2007) "La gran mayoría de los realistas de hoy en día, incluyendo el propio Stewart Shapiro, sostienen que las entidades matemáticas (o estructuras) son abstractas y a-causal. 'Realismo', de hecho, viene a ser casi sinónimo de 'platonismo'. en Platonist epistemology and cognitionArchivado el 2 de abril de 2015 en la Wayback Machine. p 1
  22. Para una visión general de esta posición, ver Penelope Maddy (1992) Realism in Mathematics
  23. Haim Gaifman: On Ontology and Realism in MathematicsArchivado el 21 de abril de 2014 en la Wayback Machine.
  24. De acuerdo a Davis y Hersh (ver la Experiencia matemática “el matemático profesional típico es un platonista durante la semana y un formalista en el Domingo” (ver Realismo platónico), lo que generalmente se interpreta como significando que la mayoría de los matemático se comportan como si aceptaran que los objetos matemáticos y sus relaciones fueran objetivos, independientes de nuestra voluntad o subjetividad, pero si se les demanda una justificación de su posición, adoptan el formalismo (ver más abajo)
  25. «The Fregean Argument for Object Platonism». Consultado el 4 de abril de 2017. 
  26. L Bonjour: In Defense of Pure Reason. (London: Cambridge University Press, 1998) Entrada en Wikipedia inglesa acerca de Bonjour
  27. Paul Benacerraf (1973) Mathematical Truth
  28. IEP; The Indispensability Argument in the Philosophy of Mathematics
  29. W. D. Hart (1991): Benacerraf's Dilemma
  30. Bob Hale and Crispin Wright Benacerraf's Dilemma RevisitedArchivado el 21 de abril de 2014 en la Wayback Machine.
  31. Eleonora Cresto (2002): "Benacerraf nos ofrece allí un dilema, moldeado sobre la dicotomía entre platonismo y constructivismo: el primero nos permite entender como es que los enunciados matemáticos son verdaderos, pero no como es que los conocemos, el segundo explica el conocimiento matemático, pero no la verdad." en Comentarios a "La filosofía de la matemática del segundo Wittgenstein: El problema de la objetividad de la prueba matemática
  32. Rui Vieira (2010): "Sin embargo, en un importante artículo, "Mathematical Truth", en el Journal of Philosophy, Vol. 70 (1973), el filósofo Paul Benacerraf argumentó que las explicaciones anti-platónicas de las matemáticas deprivan los enunciados matemáticos de su verdad objetiva en el sentido cotidiano popular, es decir, de la idea de que las verdades matemáticas son verdaderas piense alguien en ellas o no. La verdad objetiva es una propiedad de las matemáticas que para la mayoría de nosotros es obvia, pero explicaciones anti-platónicas hacen las matemáticas subjetivas (aunque el argumento de Benacerraf se dirige al convencionalismo y al formalismo, no creo que las tentativas del intuicionismo se libren nada mejor". en Mathematical Knowledge: A Dilemma.
  33. GREGORY LAVERS (2009): "El sentido común respecto a la verdad y la forma sintáctica de los enunciados matemáticos nos lleva a concluir que los enunciados matemáticos se refieren a objetos abstractos. Al mismo tiempo, ese sentido común, en relación a la epistemología, parece implicar que los enunciados matemáticos no pueden referirse a objetos abstractos" (en BENACERRAF’S DILEMMA AND INFORMAL MATHEMATICS) y "Según Benacerraf, cualquier explicación de la verdad matemática debe satisfacer dos requisitos básicos: erigirse sobre la base de una semántica y de una epistemología paralelas a las usuales en el discurso no matemático. La semántica usual es necesaria para que los términos de los enunciados matemáticos se refieran a entidades reales, si tales enunciados han de ser verdaderos, como suponemos en nuestro usos lingüísticos habituales. La epistemología se necesita para que la verdad de los enunciados matemáticos presuponga algún conocimiento de las entidades referidas por los términos enunciados, como suponemos en nuestro discurso habitual.... prosigue Benacerraf, en general las explicaciones disponibles de la verdad matemática no logran satisfacer ambos requisitos, sino más bien alguno de ellas a expensas del otro.". Francisco Rodriguez C: Lo que es y no es la verdad matemática
  34. «IDEALISMO Y REALISMO EN POLÍTICA». 
  35. Schenoni, Luis y Carlos Escudé. «Peripheral Realism Revisited» (en inglés). 
  36. Russ Shafer-Landau (ed.), Oxford Studies in Metaethics, Volume 10, Oxford University Press, 2015, p. 271.
  37. Plato's Moral Realism: The Discovery of the Presuppositions of Ethics, by John M. Rist (Jul 15, 2012)
  38. Moral Realism as a Moral Doctrine, (New Directions in Ethics), by Matthew H. Kramer
  39. «The PhilPapers Surveys». philpapers.org. Consultado el 21 de diciembre de 2016. 
  40. PhilPapers survey, 2009, under the heading 'Meta-ethics'
  41. Railton, Peter (1986). «Moral Realism». Philosophical Review 95: 163-207. doi:10.2307/2185589. 
  42. Sayre-McCord, Geoff (2005). "Moral Realism", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2005 Edition), Edward N. Zalta (ed.). (link)
  43. Shafer-Landau, Russ (2003) "Moral Realism: A Defense", Oxford, ISBN 0-19-925975-5.
  44. Moore, G. E. (1903). Principia Ethica, Cambridge: Cambridge University Press.
  45. Geras, Norman (1985). «The Controversy about Marx and Justice». New Left Review 150: 47-85. 
  46. Praise and Blame: Moral Realism and Its Applications, (New Forum Books), by Daniel N. Robinson (Jul 29, 2002).

Bibliografía[editar]