Realismo directo

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El realismo directo o realismo ingenuo es una corriente de la filosofía de la percepción y de la filosofía de la mente que asegura que los sentidos nos proporcionan una conciencia directa del mundo exterior. En contraste, al realismo indirecto o representativo sostienen que esa conciencia directa sólo nos es dada por representaciones internas del mundo externo.

Descripción general[editar]

El realismo ingenuo sostiene que percibimos el mundo directamente

El marco dialéctico para la discusión se presenta como una tríada inconsistente, las cuales las tres siguientes proposiciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo:[1]

  1. Los objetos físicos son independientes de la mente.
  2. Los objetos físicos son los objetos directos de percepción.
  3. Los objetos directos de percepción dependen de la mente.

El realismo ingenuo rechaza la tercera afirmación, al negar que haya objetos directos de percepción en el sentido moderno temprano que es el contexto definitorio para este noción clave en todo.[2]

Aristóteles fue el primero en proporcionar una descripción del realismo directo. En Acerca del alma, describe cómo se informa el observador del objeto en sí mismo a través de la forma hilomórfica que se transmite sobre el continuo de material intermedio con el que se impresiona el ojo.[3]

Los realistas directos a veces mantienen que los realistas internos están confundidos acerca de modismos convencionales de las percepciones. La percepción es un ejemplo de contacto directo con algo; una fotografía u oír la grabación de una voz serían ejemplos de percepciones indirectas. Los realistas directos a menudo argumentan, contra los representacionalistas, que el hecho de que alguien tome conciencia de un árbol mediante un complejo proceso neurológico no apoya necesariamente la percepción indirecta. Simplemente establece el método, indudablemente complejo, por el cual se fija la conciencia directa del mundo. Argumentar en contra del realismo directo que la percepción de un árbol requiere de un reflejo no causal del árbol en la mente es semejante a decir que viajar directamente a casa de alguien implica una aparición mágica en la puerta de éste. El razonamiento de que una ruta compleja indica indirectividad puede ser un ejemplo de falacia genética.

El realismo directo propone una teoría no física de la experiencia, de modo que no identifica a ésta con el fenómeno cuántico que son las cosas en sí mismas, ni tan siquiera con las imágenes idénticas de la retina. Esta falta de superveniencia de la experiencia en el mundo físico indica que el realismo directo no es una teoría física.

Características[editar]

La teoría realista ingenua se puede caracterizar como la aceptación de las siguientes cinco creencias :

  • Existe un mundo de objetos materiales.
  • Algunas afirmaciones sobre estos objetos se pueden conocer como verdaderas a través de la experiencia sensorial.
  • Estos objetos existen no solo cuando son percibidos sino también cuando no son percibidos. Los objetos de percepción son en gran medida independientes de la percepción .
  • Estos objetos también pueden conservar las propiedades de los tipos que percibimos que tienen, incluso cuando no se los percibe. Sus propiedades son independientes de la percepción.
  • Por medio de nuestros sentidos, percibimos el mundo directamente, y más o menos como es. En general, nuestras afirmaciones de tener conocimiento de ello están justificadas ".[4]

Críticas[editar]

Se argumenta que la posición se enfrenta a varios problemas para explicar las ilusiones y la alucinaciones que a su vez ponen de manifiesto su fracaso para reconfigurar satisfactoriamente el fenómeno de la presentación perceptiva de la experiencia de objetos físicos particulares independientes de la mente fuera del marco moderno temprano.[2]

El argumento de la ilusión supuestamente muestra la necesidad de postular los datos sensoriales como objetos inmediatos de percepción. Este argumento fue "ofrecido en una forma más o menos explícita por George Berkeley". En casos de ilusión o alucinación , el objeto tiene cualidades que ningún objeto físico público tiene en esa situación y, por lo tanto, debe ser distinto de dicho objeto.[5]

Referencias[editar]

  1. Brewer, Bill (1 de marzo de 2011). The Inconsistent Triad (en inglés estadounidense). Oxford University Press. ISBN 9780191725470. doi:10.1093/acprof:oso/9780199260256.001.0001/acprof-9780199260256-chapter-1. Consultado el 13 de octubre de 2019. 
  2. a b Brewer, Bill (1 de marzo de 2011). The Content View (en inglés estadounidense). Oxford University Press. ISBN 9780191725470. doi:10.1093/acprof:oso/9780199260256.001.0001/acprof-9780199260256-chapter-4. Consultado el 13 de octubre de 2019. 
  3. Bernecker, Sven (8 de mayo de 2008). The Metaphysics of Memory (en inglés). Springer Science & Business Media. ISBN 9781402082191. Consultado el 26 de julio de 2019. 
  4. «Naïve Realism and the Argument from Illusion». Universidad de Reading. Consultado el 25 de julio de 2019. 
  5. Epistemological Problems of Perception, Stanford Encyclopedia of Philosophy.